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La huelga de los conductores de Uber en Inglaterra

En Inglaterra los conductores de Uber comenzaron el martes una huelga exigiendo una subida salarial y mejores condiciones de trabajo. Es un movimiento que expresa algunas de las nuevas condiciones de trabajo impuestas por las empresas tecnológicas, así como las luchas que contra ella inician los trabajadores.

La convocatoria la hizo en Londres, Birmingham y Nottingham el sindicato IWGB (British Institute for Self-Employed Workers), que también pidió a los usuarios que no utilizaran la aplicación informática durante la huelga.

El sindicato pide un aumento de las tarifas de viaje a dos libras esterlinas (2,30 euros) por milla desde las 1,25 libras (1,42 euros) por milla, que es la tarifa actual en Londres, así como una reducción de la comisión cobrada en cada viaje y el fin de lo que la empresa califica como “desactivación” de los conductores, que no es otra cosa que un despido.

En Londres unos 50 manifestantes equipados con silbatos y un tambor se reunieron frente a las oficinas de la empresa, donde gritaron “la vergüenza de Uber” y lanzaron botes de humo. Muchos automovilistas que pasaban por allí tocaron la bocina para expresar su apoyo a los conductores.

“Uber abusa de los trabajadores, pagan por debajo del salario mínimo y los conductores están endeudados”, dice un conductor de 48 años que lleva más de tres años trabajando en la multinacional.

Anteriormente era un conductor autónomo, pero su situación se volvió imposible de mantener: “Uber monopolizaba el mercado”. Para ganarse la vida normalmente, un conductor de Uber “debe trabajar doce horas al día, de 6 a 7 días a la semana”.

El salario mínimo británico está por debajo de las 8 libras (menos de 9 euros) la hora para trabajadores mayores de 25 años.

“Antes era mejor, había más trabajo”, dice otro conductor de 41 años y padre de familia, que se niega a dar su nombre. “Trabajaba 8 horas al día, ahora tienes que trabajar 13 ó 14 horas para ganar lo mismo”, concluye.

La monopolización del sector

Las nuevas empresas de transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, son grandes monopolios internacionales que están devorando lo que hasta ahora era un sector de trabajadores autónomos, los taxistas, es decir, que expresa la proletarización de una parte de la fuerza de trabajo.

En España las grandes empresas utilizan licencias VTC (Vehículos de Turismo con Conductor), que son lo que su nombre indica: el alquiler de un vehículo con conductor. Cuando hace unos años se crearon empresas como Uber y Cabify, este tipo de licencias se usaban para alquilar limusinas.

Los monopolios utilizan las aplicaciones informáticas en móviles, tanto para captar clientes como para comunicarse con los conductores.

Las licencias VTC se piden a las Comunidades Autónomas y, al menos hasta ahora, no las piden las empresas sino trabajadores del sector, cooperativas, sociedades laborales y de otro tipo que expresan el escaso grado de monopolización alcanzado hasta la fecha.

Hay casi 9.000 licencias VTC contra 65.000 para taxi en total, una proporción que en Madrid es de 1 contra 7 y en Cantabria de 1 contra 3.

Tanto las licencias de taxi como las VTC son un negocio en sí mismas: se compran y se venden. En Madrid una licencia de taxi se vende por unos 150.000 euros, una cifra que en otras capitales se puede disparar hasta por encima de los 200.000 euros. Por el contrario, una licencia VTC sólo cuesta unos 5.000 euros teóricos que en la práctica se convierten en 40.000 euros en el mercado de segunda mano.

Las licencias VTC son un instrumento de control del mercado y hay Comunidades Autónomas que no conceden ninguna, por lo que quienes quieren comprarlas tienen que iniciar un juicio para lograrla, con el consiguiente aumento del precio.

La creciente monopolización está alcanzando tal grado que ya ha llegado a las ambulancias. En el futuro serán las grandes empresas las que se apoderen de las VTC y luego harán lo mismo con el taxi. La fuerza de trabajo, hasta entonces independiente, se convertirá en asalariada.

El éxito de Uber, Cabify y otras aplicaciones condujo a  un grupo de especuladores españoles a crear la empresa Moove Cars para dominar el mercado. En 2016 compraron diez licencias y a partir de ahí todo fueron entradas de nuevos socios y de capital.

Actualmente es la empresa que tiene más licencias VTC (300 con 600 conductores) y está dirigida por el fondo estadounidense Kind Street Capital Management a través de Jaime Castellanos, que desde 1998 presidió el Grupo Recoletos, propietario en aquel entonces de periódicos como Expansión, Marca o Telva.

Moove Cars compite directamente con Vector Ronda Teleport, una empresa propiedad de Rosauro Varo, el antiguo dueño de Pepephone. Ambas empresas quieren dominar las flotas que utilizan Cabify y Uber en España para transportar viajeros.

Manuel Puga, Consejero Delegado de Moove, señaló que el objetivo de la empresa era crear 10.000 empleos y transportar 100.000 pasajeros al día. El propio directivo declaró que la empresa aspiraba a facturar en 2020 más de 400 millones de euros.

Los conductores de Moove cobran alrededor de 1.000 ó 1.100 euros al mes con jornadas de trabajo interminables. Los contratos laborales son de 40 horas pero la empresa obliga a trabajar entre 50 y 60 a la semana.

La empresa cuenta con varios grupos de Whatsapp donde los mensajes a los trabajadores presionan para aumentar la facturación y los trayectos. “No dijeron las condiciones por lo cual no sabemos lo que tenemos que facturar”, escribe uno de los trabajadores. El jefe zanja la discusión al mejor estilo mafioso: “Las condiciones os las doy a cada uno en privado, se acabó el tema”.

Pilotos estadounidenses e israelíes ponen a prueba en Ucrania los sistemas rusos SS-300

La delegación militar enviada por Israel y Estados Unidos a Ucrania para probar los sistemas de defensa antiaérea SS-300 que Moscú proporcionó recientemente a Siria, ha prolongado su estancia, según los medios de comunicación israelíes.

El ejército ucraniano está instruyendo a sus homólogos estadounidenses e israelíes en las prestaciones del sistema SS-300 y ha permitido que especialistas estadounidenses e israelíes lo prueben en diversos escenarios posibles.

Los especialistas no están entrenando a los cazas F-15 contra los SS-300 como parte del ejercicio internacional Clear Sky 2018, que incluye a pilotos israelíes y estadounidenses.

Tampoco es seguro que los pilotos israelíes estén volando o simplemente observando desde tierra. Sin embargo, el 16 de octubre un piloto estadounidense y otro ucraniano murieron en un accidente del avión de combate ucraniano Sujoi-27.

Desde que el mes pasado Rusia entregara los sistemas SS-300 a Siria, la Fuerza Aérea de Israel no ha llevado a cabo ningún ataque aéreo contra objetivos en el país árabe. Todos sus aviones están tierra, con la excusa de las averías en los F-35.

A pesar de ello, los dirigentes israelíes siguen amenazando repetidamente que los ataques continuarán. Por lo tanto, es muy probable que el ejército israelí se esté preparando para su primera acción militar en este nuevo contexto.

¿Más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer?, ¿o es al revés?, ¿o ambas cosas?

Lo bueno que está teniendo este “auge de la ultraderecha” es que la propia burguesía -que es quien se hunde en el abismo fascista- se ha tenido que poner a explicar el fenómeno como si se tratara de algo ajeno a ella misma, con lo cual caracteriza a “la ultraderecha” por puntos de partida absolutamente ilusorios.

1 El primero es que aceptan la autodefinición que “la ultraderecha” hace de sí misma, que es verborreica más que ideológica: nacionalismo, xenofobia, clericalismo, antieuropeísmo, homofobia, extremismo… Otros prefieren hablar de “populismo” o de “grupos de odio” que nunca salen del terreno de las autodefiniciones (“los partidos son aquello que dicen de sí mismos”), de la retórica, las frases, las consignas…

Es el colmo de la superficialidad. A falta de argumentos históricos, los plumíferos no son capaces de ir más allá del postureo y la gestualidad. Leen los programas, comprueban las pancartas y las banderas o las consignas, lo que da lugar a titulares periodísticos tan ridículos como el siguiente:

La ultraderecha belga celebra su triunfo municipal con saludos nazis
https://www.lavanguardia.com/internacional/20181015/452360478601/ultraderecha-belga-victoria-ninove.html

Pero siguiendo con la argumentación gestual: si la ultraderecha hace el saludo nazi, ¿no será porque es nazi? Y si es nazi, ¿por qué la llaman “ultraderecha”? Como ven, el titular es tan grotesco que lo mismo podrían haber escrito esta redundancia:


‘Los nazis belgas celebran su triunfo municipal con saludos nazis’

2 El segundo es que se creen que es algo nuevo, sin raíces históricas. No hay que confundir a “la ultraderecha” con los fascistas de viejo cuño, dicen. Por eso utilizan el prefijo “neo” para hablar de neonazis: no son los viejos nazis de toda la vida; son nazis “nuevecitos”.

Eso también da a entender que los “ultras” nunca han llevado las riendas del Estado, ni siquiera en España. Por lo tanto, no tienen responsabilidades históricas, ni hacia el viejo franquismo, ni hacia los gobiernos “democráticos” habidos hasta la fecha. Hasta ahora lo que ha ocurrido es responsabilidad de los “moderados” y los “centristas”.

Pero vean esa vieja portada de Diario 16, cuando calificaba de “neofranquista” al PP y sus fundadores daban vivas al criminal Franco. Hoy este tipo de titulares son inimaginables. Los franquistas son los de Vox, o los de Ciudadanos. Sin embargo, a ningún periódico se le ocurre catalogar al PP como “neofranquista”.

La búsqueda de nuevos adjetivos para viejos sustantivos quiere decir, como ya hemos defendido en otra entrada, que aunque los fascistas nunca han gobernado hasta ahora, están a punto de hacerlo, lo cual podría ser una catástrofe.

Eso es injusto: si son los “ultras” tan “nuevos” merecerían una oportunidad; habría que dejarles hacer, darles un margen de confianza…

Es evidente que en este punto los charlatanes de la sociología política incurren en una contradicción: saben que “los ultras” no son unos recién llegados, sino el fascismo puro y duro de toda la vida. Por eso les tienen miedo. A pesar de ello, dicen una cosa distinta.

Tienen miedo a los nuevos fascistas porque en el futuro puede ocurrir algo inédito: la represión siempre había recaído sobre unos cuantos y a nadie le importó nada. Sin embargo, ahora los “ultras” amenazan con extenderla a todos los demás y eso ya son palabras mayores. Es mejor que gobiernen los de siempre para que los palos tambien los aguanten los de siempre.

Pongamos un ejemplo: con “la ultraderecha” no va a haber más torturas que antes; va a haber más torturados. A quienes hasta ahora han aguantado los palos en las costillas les da lo mismo que los golpes se los propine uno (demócrata) que otro (fascista). Las torturas duelen igual. La cuestión no es ésa sino a quién le duelen.

De ahí deriva la consigna reformista del momento: “más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer”.

3 El tercero ya lo expusimos en la entrada que publicamos ayer: “la ultraderecha” es un movimiento al margen del Estado y de la política vigentes, que crece porque hay muchos que les votan. En los países “democráticos”, como el nuestro sin ir más lejos, los partidos nacen, se reproducen y mueren por generación espontánea. Triunfan si tienen muchos votos y fracasan en caso contrario.

La “culpa” del auge o la crisis del fascismo la tienen los que le votan. Por ejemplo, en la página de Público, Claudio Zulian ponía la línea de salida del Frente Nacional en Francia en las elecciones presidenciales de 2002, cuando lograron alcanzar la segunda vuelta. Lo cierto es que alguien llevó a Le Pen hasta ese punto, como alguien llevó a Hitler hasta la cancillería en 1933, y es evidente que no sólo fueron los votos, como ya hemos expuesto en otra entrada.

4 El cuarto deriva del anterior: deicen que los votantes de “la ultraderecha” proceden de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Incluso algunos van más allá: aunque nunca utilizan la palabra “obrero”, la sacan a relucir para sostener que son ellos los que votan a “la ultraderecha”.

Moraleja: si en lugar de votar a “la ultraderecha”, los obreros votaran a candidatos de “la izquierda”, como Podemos, por poner un ejemplo, entonces en España todo cambiaría.

Pero hay que volver a la historia: nadie se acuerda que eso ya ocurrió en 1982, cuando el PSOE obtuvo más de 10 millones de votos, logró la mayoría absoluta por primera vez y lo cambió todo: creó el GAL, nos metió en la OTAN, impulsó la reconversión y el desmantelamiento industrial…

Ante este tipo de experiencias, de las que nadie habla, ¿para qué votar a “la izquierda”? Es más, ¿para qué votar?

5 El quinto es un silencio clamoroso: el auge del fascismo no tiene nada que ver con el imperialismo. Si se quiere se puede decir de una forma aún más penosa: como el fascismo es un fenómeno puramente nacional y nacionalista, su aspecto internacional desaparece, por lo que las potencias, como Estados Unidos, desaparecen del escenario.

El descubrimiento de la red Gladio en los noventa demostró otra cosa bien diferente: el fascismo, el imperialismo, la OTAN y Estados Unidos son dedos de la misma mano.

Es algo que llama la atención: los fascistas, que presumen de ser tan nacionalistas, jamás han levantado la voz para protestar por la existencia de bases militares extranjeras en suelo español, ni por la reconversión del sacrosanto ejército “español” es un apendice de la OTAN. En los cuarteles ya no ondea la enseña “Todo por la Patria”, que han sustituido por “Todo por la OTAN”.

Cuando se analiza el fascismo no como un fenómeno sólo local sino también internacional, queda claro lo que dijeron siempre los comunistas: que en todas partes el imperialismo conduce siempre al fascismo y, por lo tanto, que una cosa no se puede separar de la otra.

Más información:
– El fascismo avanza si no se le combate
– El crecimiento del fascismo en Europa no es un peligro; es una realidad
– Fascismo 2.0: de aquellos polvos vienen estos lodos
– Chocolate con churros y una ración de ‘ultraderecha’
– No hay delitos de odio sino crímenes fascistas
 

El Proyecto Jedi del Pentágono: las guerras imperialistas 2.0 no se acabarán nunca

El Pentágono está invirtiendo grandes sumas de dinero en tecnologías que intensificarán las guerras posteriores al 11-S, según el periódico The Guardian. “Al adoptar las últimas herramientas que ofrece la industria de la tecnología, el ejército de Estados Unidos está creando una forma más automatizada de guerra, una forma que aumentará enormemente su capacidad de hacer la guerra en cualquier lugar y para siempre”.

“El Ministerio de Defensa cerrará el período de licitación de uno de los mayores contratos de tecnología de su historia: la Infraestructura Conjunta de Defensa (Jedi). Jedi es un ambicioso proyecto para construir un sistema informáatico en la nube al servicio de las fuerzas estadounidenses en todo el mundo, desde analistas detrás de una oficina en Virginia hasta soldados patrullando en Níger. El contrato tiene un valor de hasta 10.000 millones de dólares en 10 años, por lo que las grandes empresas de tecnología están luchando por conseguirlo”.

El Proyecto Jedi tiene como objetivo militarizar la llamada “inteligencia artificial”. El Ministerio de Defensa habría empezado a llamar a esto “guerra algorítmica”. Al reunir la información militares en una plataforma moderna en la nube y usar los servicios de aprendizaje que estas plataformas proveen para analizar estos datos, el Jedi ayudará al Pentágono a lograr sus propósitos de “inteligencia artificial”.

Hasta ahora, la “inteligencia artificial” del Pentágono se ha centrado en armas autónomas, como los robots asesinos de tipo Terminator que matan a la población sin ninguna intervención de un operador humano. El Pentágono se centra en la ayuda de la “inteligencia artificial” para determinar a quién matar o qué objetivos bombardear en el contexto de la guerra algorítmica.

El Proyecto Maven del Pentágono ya está poniendo en práctica esta idea. Maven, también conocido como el Equipo de Guerra Algorítmica Multifuncional, apareció recientemente en los titulares por provocar una protesta de los trabajadores de Google por la participación en él de la multinacional.

Maven es el proyecto exploratorio del ejército sobre inteligencia artificial. Su fase inicial consiste en utilizar el aprendizaje automático para escanear secuencias de vídeo de los aviones no tripulados para ayudar a identificar a las personas, los vehículos y los edificios que pueden ser bombardeados.

“Tenemos analistas viendo vídeos en pantalla completa durante 6, 7, 8, 8, 8, 9, 10, 10, 10, 11 horas a la vez”, dice el general Jack Shanahan, director del Proyecto. los programas de Maven automatizan esta tarea y luego transmiten sus hallazgos a un humano.

Hasta ahora, ha sido un gran éxito: el programa se ha desplegado en hasta seis sitios de combate en Oriente Medio y África. El objetivo es cargar el programa en los propios drones, para que puedan localizar los objetivos en tiempo real.

Estos programas fortalecerán el complejo militar-industrial, tecnológico e informático para perpetuar las guerras en el mundo, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/oct/11/war-jedi-algorithmic-warfare-us-military

Emiratos Árabes Unidos contrata mercenarios en Estados Unidos para cometer crímenes ‘a la carta’ en Yemen

Una empresa de mercenarios radicada en el paraíso fiscal de Delaware, Estados Unidos, fue contratada en 2015 por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos para asesinar a Anssaf Ali Mayo, dirigente del partido Al-Islah colocando explosivos en sus oficinas.

La empresa militar se llama Spear Operations Group y utiliza a antiguos miembros de las fuerzas especiales estadounidenses y su base en Delaware les garantiza el anonimato en el corazón mismo de Estados Unidos.

Los mercenarios debían disimular una bomba cerca de la puerta del cuartel general de Al-Islah, situado junto a un estadio de fútbol en el centro de Adén, una importante ciudad portuaria del Yemen. Uno de los capataces de la misión dijo que la explosión iba a matar a todos los que estuvieran en la oficina.

Cuando el 29 de diciembre llegaron a las 9:57 de la tarde, todo parecía tranquilo en la sede. Los mercenarios salieron del vehículo con armas en las manos. Uno de ellos transportaba la carga explosiva al edificio, pero cuando estaba a punto de llegar a la puerta, otro miembro de la tripulación abrió fuego en una calle poco iluminada y el plan fracasó.

Este ataque armado, descrito por dos de sus participantes y corroborado por imágenes tomadas desde drones, es la primera operación de una empresa estadounidense con fines de lucro en un país, como Yemen, devastado por la guerra.

La empresa Spear Operations Group es propiedad de Abraham Golan, un ciudadano húngaro que también posee pasaporte israelí. El hombre afirma haber vivido en Francia y haberse unido a la Legión Extranjera antes de embarcarse en el lucrativo negocio de los mercenarios.

Parece ser que que Golan vivió en Israel e incluso apareció con Danny Yatom, el antiguo jefe del Mossad, diciendo en 2008 a una revista estadounidense que había estado con él en Londres celebrando una fiesta.

El contrato yemení se concertó en una comida de negocios en Abu Dhabi, en un restaurante italiano del club de oficiales de una base militar de Emiratos Árabes Unidos en la que participaron Golán e Isaac Gilmore, un antiguo miembros de los SEAL, las fuerza especiales de la Armada de Estados Unidos.

https://www.buzzfeednews.com/article/aramroston/mercenaries-assassination-us-yemen-uae-spear-golan-dahlan

La Santísima Trinidad: partidos, elecciones y Estado

Hace tiempo que los cronistas de la burguesía aseguran que el comunismo está anticuado, que es una ideología del siglo XIX o que no responde a los desafíos de los nuevos tiempos.

No obstante, leyendo sus exposiciones, por ejemplo sobre el tema de moda, “la ultraderecha”, es más que obvio que son ellos quienes tienen una concepción anticuada de lo que es un Estado o un partido político y, por lo tanto, una concepción anticuada de la manera en que ella misma se organiza como clase para dominar políticamente.

Esa concepción sobre la naturaleza del poder político está muy arraigada. El partido político que gana unas elecciones (y cualquiera puede hacerlo) es como quien se pone al volante del Estado, lo pilota y lo dirige hacia un lado u otro. Desde el gobierno, el partido victorioso cambia el rumbo, modifica leyes, puede decidir una cosa o la contraria…

Es un pensamiento propio de todos esos que creen que “las cosas se cambian desde dentro”, pero es porque nunca han intentado cambiar nada, ni desde dentro ni desde fuera. Si lo hubieran hecho, no dirían tales cosas.

La experiencia directa que todos tenemos es otra diferente. No solamente dentro del Estado sino en algo mucho más pequeño, como un ayuntamiento, cuando un neófito llega a concejal con la ingenua pretensión de cambiar algo, quien cambia es él (y si no cambia dimite), cambia su partido o cambia su programa.

Son los Estados, las instituciones públicas, las que cambian a los partidos, y no al revés. Cuando alguien ocupa por primera vez el cargo de concejal y no sabe siquiera dónde está su despacho, el ayuntamiento lleva ya décadas funcionando de manera más o menos parecida.

Hoy los Estados necesitan partidos políticos. Si no existen se los inventan y si están en crisis necesitan recambios para que todo siga como siempre.

El desgaste de una institución pública durante décadas acumula frustración, desengaño y malestar que las víctimas atribuyen a tal o cual dirigente que la encabeza; cambiando la cabeza esperamos que cambie toda la institución.

Cuando en el ayuntamiento hay un partido nuevo, como en Madrid, parece que todo reluce otra vez.

Los partidos políticos, sobre todo los nuevos, son capaces de vestir a una anciana con un traje de bodas para quitarle años de encima. No cambian la calle, pero la asfaltan de nuevo. Nadie va al cine a ver siempre la misma película. Necesitamos ilusiones y expectativas, que nos digan “hasta ahora todo iba mal, pero a partir de ahora”…

No hay que menospreciar las ilusiones de las personas porque viven de ellas, de renovarlas una y otra vez cada cuatro años. La burguesía hace todo lo posible para que la política y lo público aburra al más atento. Pero al mismo tiempo un exceso de aburrimiento es peligroso y entonces tienen que cambiar los partidos, los rostros, los programas electorales, las frases, las consignas…

Es como volver de fin de semana y encontrarte con que alguien ha pintado tu piso, ha cambiado las cortinas, la sobrecama y las alfombras. Parece como nuevo.

El problema es cuando ya no puedes vivir en ese piso y tu pareja insiste en volverlo a pintar por cuarta vez en un año: “cariño, no es que el piso no me guste, es que no podemos pagar lo que nos cuesta el alquiler todos los meses”. Además, caen goteras, no tiene agua caliente y se oye el ruido de la calle.

Ese es el problema del Estado monopolista moderno y no se arregla llevándolo al chapista.

El mal rollito entre Rusia y Ucrania se traslada a las Iglesias Ortodoxas correspondientes

Este artículo tiene una dedicatoria muy especial: va para todos aquellos ateos que son tan furibundos que no saben lo que es una religión, que es como decir que no saben por qué son ateos.

La religión no es sólo ideología sino “política pura y dura” y lo que sigue quiere poner de manifiesto hasta qué punto lo es, para lo cual utilizaremos una información que nos acaba de llegar: la semana pasada el Patriarcado de Constantinopla reconoció a la Iglesia Ortodoxa Independiente de Ucrania y a la Iglesia Ortodoxa Rusa le faltó tiempo para romper con ella.

El Patriarcado de Constantinopla decidió la semana pasada reconocer una Iglesia Ortodoxa independiente en Ucrania, poniendo fin a 332 años de supervisión religiosa rusa, lo que plantea la cuestión del futuro de millones de creyentes en este país, donde la Iglesia Ortodoxa Rusa todavía goza de una influencia significativa.

Por su parte, ayer la Iglesia Ortodoxa Rusa anunció en Minsk que romperá sus lazos con el Patriarcado de Constantinopla tras su decisión de reconocer una Iglesia Ortodoxa independiente en Ucrania. “Ya no podemos celebrar ex officio en común, nuestros sacerdotes ya no podrán participar en las liturgias con el Patriarcado de las jerarquías de Constantinopla”, dijo a los periodistas el metropolita Hilarión, oficial de diplomacia del Patriarcado de Moscú, después de un sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. “No podremos mantenernos en contacto con esta Iglesia, que se encuentra en una situación de cisma”, añadió.

Monseñor Hilarión precisó que esta ruptura total de los “lazos eucarísticos” significaba también que los fieles del Patriarcado de Moscú ya no podían comulgar en las iglesias bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla.

El Patriarcado de Moscú, que denunció un “cisma” y un “desastre”, advirtió que en Ucrania podrían producirse disturbios entre los partidarios de las dos iglesias rivales. Algunos sacerdotes de las parroquias fieles de Moscú han pedido incluso a sus seguidores que estén dispuestos a defenderse de posibles operaciones de fuerza para apoderarse de sus iglesias. Después de la visita a Ucrania en septiembre de dos enviados del Patriarcado de Constantinopla, la Iglesia rusa ya había decidido romper parte de sus lazos con Constantinopla.

Otro día explicaremos que hace unos 100 años el zar era el jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa y nombraba a los obispos, lo mismo que Franco nombraba a los suyos.
¿Entienden ahora por qué los malvados bolcheviques “persiguieron” a los ortodoxos rusos?, ¿era por su religión?

Las redes sociales privatizan la represión de la libertad de información

La censura impuesta por Facebook no tiene precedentes en la historia de internet. Éstas son algunas de las 800 páginas que han cerrado:

– Free Thought Project, Proyecto Libertad de Expresión, 3,1 millones de seguidores
– Anti-Media, 2,1 millones de seguidores
– Police the police, vigilar a la policía, 1,9 millones de seguidores
– Cop Block, bloquear a la pasma, 1,7 millones de seguidores
– Filming Cops, grabar a la pasma, 1,5 millones de seguidores
– Reverb Press, 800.000 seguidores
– Counter Current News, 500.000 seguidores
– The Resistance, 240.000 seguidores

Como se ve, no se trata de páginas rusas, ni de Corea del norte, sino estadounidenses y, además, progresistas, que denuncian el terrorismo de Estado y los crímenes de la policía. Naturalmente, la censura convierte a Facebook en cómplice de esos crímenes que trata de silenciar.

En sus informes internos los monopolios digitales hablan abiertamente de censura política. El documento de Google que se filtró hace unos días admitió que “las empresas de tecnología han ido abandonando gradualmente la libertad de expresión sin intermediarios en favor de la aplicación de la censura”.

El mes pasado, el grupo de expertos Atlantic Council que dirige la censura de los monopolios resumió el trabajo de una conferencia de las fuerzas especiales estadounidenses, que pidió una represión estricta de la libertad de expresión.

El informe observó que “la tecnología ha democratizado la capacidad de los grupos e individuos subestatales para difundir información con recursos limitados y un alcance virtualmente ilimitado”, pasando por alto a los “custodios profesionales” de la opinión establecida.

Las empresas tecnológicas han adquirido, pues, un papel estelar en el silenciamiento de las opiniones políticas incómodas, ya que la gran mayoría de la población se opone a la censura directa del gobierno, concluye el informe.

La censura se ha privatizado. Ya no la ejerce el Estado sino los monopolios, y no se puede recurrir a nadie.


En la imagen la directora de explotación de Facebook, Sheryl Sandberg, estrecha la mano del Presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, Richard Burr.

Arabia saudí secuestra, tortura y descuartiza a un periodista en Turquía

Jamal Khashoggi, yihadista y corresponsal
El 2 de octubre Jamal Khashoggi, director del canal de noticias Al-Arab, desapareció en el interior del consulado saudí en Estambul.

Cuatro días después, Turquía aseguró que había sido asesinado dentro del edificio consular, lo que Arabia saudí calificó de “infundado».

Contrariamente a lo que habían previsto los matarifes saudíes, el paso del tiempo no ha acallado el escándalo, sino todo lo contrario, lo cual muestra que en Riad la Familia Real se maneja a navajazos.

Khashoggi, que también colaboraba con el Washigton Post y la BBC, pagó con su vida la confianza en la protección de la Casa Blanca. Fue compañero de instituto y amigo personal de Bin Laden, con quien estuvo en Afganistán.

Ahora se había convertido en uno de los opositores del príncipe heredero Mohammed Bin Salman.

Los matarifes saudíes lo interrogaron, lo descuartizaron y lo grabaron, y no se les ocurrió otra idea más feliz que enviar la grabación en valija diplomática “secreta” a sus jefes en Riad, por lo que cayó en las zarpas de todos los espías habidos y por haber: turcos, israelíes, estadounidenses, británicos, rusos…

A través de su yerno Kushner, Trump supo por adelantado el proyecto de secuestro de Khashoggi, por lo que el escándalo le puede salpicar en cualquier momento.

Junto con Erdogan, Trump trata de encontrar una salida para Mohammed Bin Salman, que consiste en poner mucho dinero encima de la mesa para acallar el asunto.

Si el sátrapa saudí se niega, Estados Unidos recurrirá a lo de siempre: el atraco internacional a mano armada, para lo cual confiscará el dinero y congelará las cuentas saudíes que haya en los bancos estadounidenses.

No es moco de pavo. Se trata de 9 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos que el gobierno saudí se vio obligado a comprar (al igual que otros países del Golfo) para insuflar algo de vida a la maltrecha economía gringa.

La mordida casi puede ser suficiente para pagar la mitad de la deuda pública del Tesoro: 21 billones de dólares. Londres quiere su parte del pastel, aunque se conforma con unos pocos miles de millones de dólares.

Es la quinta vez que Estados Unidos pide dinero a los saudíes a cambio protección, es decir, al más puro estilo gangsteril que les caracteriza.

Los rusos también tienen las grabaciones del descuartizamiento de Khashoggi. Lo más probable es que las utilicen para chantajear a los sátrapas saudíes. No obstante, si las hacen públicas, a Washington y Londres se les acaba el negocio.

Erdogan ha aprovechado el Caso Khashoggi para deshacerse del Caso Bronson, el predicador evangelista que trabajó en Turquía durante 20 años espiando para la CIA.

Pero Trump quiere más. Quiere la liberación de otros espías estadounidenses encarcelados en Turquía desde el golpe de Estado de 2016 y la gran purga posterior que ha llenado las cárceles.

Por su parte, gracias al descuartizamiento de Khashoggi, Erdogan se ha sacudido de encima las sanciones y quiere que Trump le autorice a enviar tropas a Kuwait para proteger a este pequeño país del Golfo del apetito depredador de la carroña saudí.

Recientemente Mohammed Bin Salman visitó Kuwait para tratar de convencer al emir de desarrollar conjuntamente un yacimiento petrolífero que se extiende a ambos lados de la frontera (todavía no oficial) entre ambos países.

Para los kuwaitíes, las pretensiones de Riad es una nueva versión de la invasión de Saddam Hussein. Hace unas semanas los kuwaitíes firmaron no menos de ocho acuerdos de cooperación con China para encontrar protección contra los saudíes.

Pero la protección china podría no ser suficiente, por lo que Kuwait quiere seguir el ejemplo de Qatar, que también estuvo a punto de ser invadido por Arabia saudí con el consentimiento de la Casa Blanca y se salvó gracias al apoyo militar de Turquía, que envió a 5.000 soldados.

Hay que tener en cuenta que las finanzas saudíes ya no son lo que eran. Los principes viven día a día de los ingresos diarios de la venta de sus 13 millones de barriles de petróleo diarios.

Antes de ser corresponsal del Washington Post y la BBC, Khashoggi estuvo en Afganistán con Bin Laden y los chicos de Al-Qaeda. Ahí le vemos con las armas en la mano luchando contra la URSS

Ucrania revela los secretos de los SS-300 a Estados Unidos e Israel

Una delegación militar estadounidense-israelí viajó a Ucrania en secreto para estudiar las características del sistema antiaéreo SS-300 que tiene el ejército ucraniano.
Los militares ucranianos les han dado toda clase de explicaciones, además de la oportunidad de ponerlos a prueba en el campo.

Las pruebas se llevaron a cabo con la participación de 18 aviones F-15C Eagle de fabricación estadounidense, dirigidos por pilotos israelíes. Con estos cazas de cuarta generación se evaluaron las prestaciones del SS-300.

Los militares ucranianos han asegurado a sus invitados estadounidenses e israelíes que las características originales del SS-300 no son fundamentalmente diferentes de las del sistema de defensa aérea enviado a Siria.

Los expertos de la Fuerza Aérea israelí concluyeron que los aviones de combate F-35 son “frágiles” frente al SS-300 ruso.

Aunque el F-22 Raptor y F-35 son cazas de quinta generación, sus capacidades están lejos de ser ilimitadas. Según el coronel Nikolai Tolkachev, de la Academia Militar Mariscal Zhukov, los sistemas SS-300 y SS-400 son fiables en objetivos con una superficie reflectante efectiva similar a la del F-35.

Pero las prestaciones de los SS-300 y F-35 no se deben evaluar como si se tratara de un duelo. En un combate, el éxito depende principalmente de la habilidad profesional de la tripulación, añadió el coronel ruso.

A los oficiales rusos que están en Siria no les cabe ninguna duda: los SS-300 derribarán cualquier F-35, un prototipo del que Israel sólo tiene siete unidades (por cierto). Tienen motivos más que fundados para el optimismo: hace un año un F-35 fue derribado por un misil SS-200, una versión anticuada.

https://en.muraselon.com/2018/10/s-300-classified-info-israel-ukraine/

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