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Balzac y Marx: ‘El reverso de la historia contemporánea’

Martine Gaertner

“Soy un triste profeta”, se lamenta Balzac en una carta a la señora Hanska. ¿Por qué esta tristeza por el futuro si no es porque el futuro avizorado por el escritor en 1848 no se correspondía necesariamente a las preferencias sociales y políticas del individuo Balzac? Balzac no apoyó el progreso de una sociedad que, a mediados del siglo XIX, desafió los cambios debidos a la transformación económica y a la dolorosa implantación del capitalismo. Sus lazos con la señora Hanska, con quien finalmente se casará, refuerzan su inclinación por el trono y la iglesia.

¡Un pionero europeo viaja por las carreteras para encontrar a su amada en Ucrania y atraviesa Alemania quejándose de los revolucionarios cuyas acciones frustran sus proyectos financieros por el alquiler y el beneficio! Sin embargo, en su última novela, ofrece un hueco a las personas que rompen con la vieja sociedad y así comunican a su lector la miseria de los suburbios y dan testimonio del establecimiento del movimiento comunista entre el proletariado. ¿No le da cierta legitimidad la entrada en su formidable máquina de escribir de una figura imaginaria de la intelectualidad comunista?

Nunca han sido tan fuertes en Balzac las tensiones entre los dos autores de sus escritos, la voluntad de decir el mundo lo que quiere y la voluntad de decir lo que ve. Hasta el punto de que la estética de la novela se ve sin duda afectada al mismo tiempo que se forma ante nuestros ojos una formidable nebulosa creativa. Desgraciadamente, el estado de salud del autor, el tiempo dedicado a sus proyectos personales, su matrimonio y los viajes que realiza entre París y Wierszchownia, en Polonia, probablemente nos privarán, para siempre, de que el pintor complete su pintura. Su muerte en agosto de 1850, dos años después de la conclusión de la novela, dejó una sensación de frustración.

‘El iniciado y ‘Madame de la Chanterie’, la toma de partido a favor del orden

“El iniciado” es la continuación de un primer trabajo publicado 4 años antes, “Madame de la Chanterie”, en el que Balzac presenta una asociación llamada benévola, una conspiración secreta fomentada en torno a un aristócrata inspirado en “La imitación de Jesucristo” y anteriormente involucrado en una conspiración de la chouannerie (*). Madame de la Chanterie, condenada a prisión, fue apoyada por cuatro personajes emblemáticos de la sociedad burguesa reaccionaria: un representante de la religión, un soldado, un magistrado y un burgués. Un joven seducido por este grupo decidió unirse. La segunda novela cuenta la historia de la primera prueba sufrida por el héroe, al final de la cual será entronizado definitivamente en la hermandad.

Si la obra aparece como una obra de propaganda, es porque está concebida fríamente como tal. Balzac, aún sin dinero, tiene previsto participar en el concurso Montyon para el bien dotado Prix de Vertu, cuyo objetivo es premiar un libro hecho para las buenas costumbres.

Esta toma de partido deliberada a favor de un orden bien intencionado se manifiesta al final de “El iniciado” en una escena de perdón -la víctima actual es el verdugo de antaño- de una escena llorosa y melodramática que demuestra que los buenos sentimientos no hacen grandes obras. Sin embargo, la novela no puede reducirse a esta disculpa burguesa, porque muestra de manera despiadada una realidad social, la pobreza urbana y la aparición de guetos sociales con la aparición de nuevos elementos, como el comunismo. La novela captura lo nuevo y seduce totalmente.

Me permito aquí informar a mi lector, que no debe sentirse ofendido por la lección, algunos elementos del contexto histórico. De 1842 a 1844 “Madame de la Chanterie” fue publicada en la prensa en 4 partes. En 1847, durante una estancia en Wierschownia, Honoré de Balzac comenzó a escribir “El Iniciado”, mientras Karl Marx lanzaba “El Manifiesto” sobre el blanco papel. El 1 de agosto de 1848 “El Iniciado” apareció en 18 capítulos en “El Espectador Republicano”. Finalmente, en 1854 las dos novelas, publicadas en vida de Balzac, fueron reeditadas en forma de un único libro: “El reverso de la historia contemporánea”.

La exclusión: los suburbios en lugar de París

Clasificadas por Balzac precisamente en la sección “Escenas de la vida parisina”, las dos novelas, reunidas bajo el título “El reverso de la historia contemporánea”, dibujan una sociología parisina que prefigura descaradamente la situación actual de nuestros suburbios. El tema es la miseria social del siglo XIX.

La primera misión confiada a Godefroid, el héroe de la novela, está localizada precisamente: la familia a la que se supone que debe espiar y eventualmente ayudar, vive en un edificio situado en la calle Notre Dame des Champs, detrás del boulevard Montparnasse. Sin embargo, este lugar reúne, bajo la pluma de Balzac, todas las características del moderno suburbio tal y como lo conocemos en 2018.

El lugar está abandonado por la autoridad pública: sin pavimentar, se convierte en un terreno fangoso, en el que las tablas permiten un tráfico peligroso. Es un lugar aislado, desierto y muy peligroso. ¡El señor Bernard le explica a Godefroid que no se puede salir de noche, porque el riesgo menor es que allí te roben! Y la noche empieza a las 6 de la tarde cuando no hay luz. Cuando Godefroid, después de haber informado de su misión a Madame de la Chanterie, quiso volver a su alojamiento de la rue Notre Dame des champs, se negó a dejarle salir a pie y le obligó a tomar un descapotable. La inseguridad se combina con el deterioro de las casas. Las construcciones son feas, de mala calidad. No hay instalaciones confortables.

La población que vive allí sigue siendo miserable. Sin ninguna solidaridad, somos explotados sin piedad. El vicio es feroz. La casera juega a ambos lados para aprovecharse de los más miserables; los niños y los ancianos, los más vulnerables en la escala social, son las víctimas designadas de esta crueldad. La señora Vauthier tiene dos niños pobres y huérfanos que trabajan por una comida miserable. Su día de trabajo es agotador y para ellos no hay salida. El pequeño Nepomuceno explica sin temor que cuando muera, sus huesos serán utilizados para aplastarlos y refinar el azúcar.

La primera preocupación por estas personas desafortunadas privadas de todo: ¡la salud! Está en el centro de las preocupaciones de la familia que Godefroid debe atender, ya que Vanda de Mergi, la hija del señor Bernard, sufre de una extraña enfermedad y depende totalmente de los médicos.

Además, este es el primer paso de la asociación benéfica de Madame de la Chanterie: encontrar 12 médicos que jueguen a su juego, colocar a uno de estos científicos en cada distrito de París para que puedan satisfacer las demandas de los pobres, por supuesto, tratarlos, pero también informar sobre casos sociales. Es difícil recibir tratamiento cuando se es pobre y el pobre señor Bernard sabe muy bien que su aspecto miserable puede retrasar a un médico. ¡El doctor Berton, que vigila el ruinoso barrio de Montparnasse, vive simbólicamente en la calle del Infierno!

La primera iniciativa de Godefroid fue contactar a un famoso médico polaco y, con todo el dinero que tenía, convencerlo de que cuidara de Vanda. La pobreza es descrita por Balzac, la de la ropa gastada, la de las figuras pálidas y hambrientas; nada queda fuera: el precio de la madera, los huevos, la leche, las comidas. Estamos asistiendo a un embargo de deudas, vemos la miseria de un anciano obligado a dormir en la calle y la degradación moral de un niño obligado a robar para sobrevivir.

Balzac pinta un cuadro de un barrio de pobreza flagrante que acumula todos los estigmas de un suburbio actual. Tres ocurrencias de la palabra comunista se hacen en la novela. ¿Se ha utilizado alguna vez el término en el mundo Balzac? Los acontecimientos actuales parecen forzar la pluma del escritor.

El mundo obrero

La primera vez, la palabra es utilizada por Alain, uno de los Hermanos de la Consolación. ¡Su próxima misión consiste en infiltrarse en el proletariado de una gran fábrica, para infiltrarse en 100 ó 120 hogares de trabajadores y mantenerlos en el buen camino! En esta gran fábrica “todos los obreros están infectados con doctrinas comunistas”. “Sueñan con la destrucción social, la matanza de los amos”. “Estos pobres” son “probablemente perdidos por la pobreza antes de ser perdidos por los libros malos”. Si no fuera por los amigos de Alain, “sería la muerte de la industria, del comercio, de las fábricas”.

Alain anticipa que la tarea puede ser larga y que se esconderá bajo el papel de capataz en la planta durante un año. ¿Tendrá éxito en desviar a los trabajadores del comunismo? Balzac ya no mencionará este episodio. Alain reaparece una vez al final de la novela cuando está ausente durante el primer regreso de Godefroid, rue Chanoinesse, donde viven los compañeros, sin mencionar su experiencia laboral.

La implantación de las ideas comunistas en la clase obrera francesa fue detectada ya en el año 48 por Balzac, que parecía estar siguiendo de cerca los acontecimientos políticos. Probablemente no es imposible ver en la mención de las malas obras leídas por los trabajadores una alusión al “Manifiesto del Partido Comunista” de Karl Marx, una publicación muy contemporánea. Balzac se mantiene al tanto de todo lo nuevo.

Sin embargo, las ideas comunistas no sólo se difunden en las clases bajas.

La figura del intelectual comunista

En 1848 un nuevo tipo, con una serie de propiedades especiales, se unió a una colección preexistente en el universo Balzac, la de los médicos brillantes.

Moses Halpersohn es un médico, brillante, emigrante polaco y… comunista. Dos veces se define claramente como tal.

Todo el mundo parece conocer la posición ideológica de este médico tan dotado, que posee la “ciencia innata de los grandes médicos” a los que Godefroid confiará la vida de Vanda y que la salvará. El padre de Vanda dice que sólo basa sus esperanzas en sí mismo y lo describe a Godefroid. Con la duda de utilizar tres puntos de suspensión, añade un último elemento a este retrato: “Por fin es… comunista”. Al final de las discusiones frente a este hombre que a menudo elige a sus pacientes por su riqueza, Godefroid lo desafía recordándole que, como Vanda, es polaco y, además, comunista.

El autor parece bien informado sobre el movimiento revolucionario ya que especifica “este amigo del revolucionario Lelewel”, que es un republicano polaco exiliado en Francia, expulsado y finalmente exiliado en Bélgica.

Estrechamente vinculado a la señora Hanska, una aristócrata polaca, Balzac conoce la situación en Polonia, que está controlada por Rusia. La pareja también tendrá que sufrir el autoritarismo del zar, que no permitirá a la señora Hanska, tras su matrimonio con un francés libre, disponer de sus bienes. Tanto en París como en Alemania, frecuentaba los círculos patrióticos polacos, pero permanecía confinado en un círculo aristocrático. La señora Hanska, por su parte, desconfía de estos emigrantes políticos. En mayo de 1850 tuvo la oportunidad de hacer una parada en Galicia con la condesa Mniszech, suegra de su hija, y aprobó la actitud de su hija, que prefería pagar para no alojar inmigrantes polacos. “Porque dondequiera que estos personajes fueron recibidos, no sólo se arrepintieron del presente, sino también del futuro de todas las personas de estas casas que eran sospechosas de comunismo, socialismo y otros venenos y venenos similares”.

Sin embargo, sorprendentemente, su pertenencia al movimiento comunista no descalifica en modo alguno al médico, que goza de gran prestigio y que ganará fama en su comunidad. El retrato de este personaje es sin embargo paradójico. Balzac cepilla sus rasgos físicos, que están caricaturizados y revelan sus prejuicios antisemitas.

Judío polaco, Halpersohn tiene una nariz “hebrea” (“doblada como una espada de Damasco”, ¡pero su frente es ancha y noble porque es polaco! Además, la comparación de este individuo, un hombre de 56 años, con San José es sorprendente. Su mirada tenía “la expresión curiosa y penetrante de los ojos del judío polaco, esos ojos que parecen tener oídos”.

El nombre del personaje proviene de Halpertine and Son, banqueros judíos de Galicia, que Balzac menciona a menudo en su correspondencia con la señora Hanska. El dinero está ligado al desarrollo del personaje.

Sin embargo, ¿está su codicia relacionada con su carácter “judío” según los prejuicios habituales? No estoy seguro. El autor deja entrever la sombra de una explicación diferente. Porque Halpersohn no se defiende de Godefroid con su avaricia, sino que explica que “cada uno hace el bien a su manera y cree que la avaricia que se me atribuye tiene una razón. El tesoro que estoy recogiendo tiene su destino. Ella es una santa”. ¿A qué compañía se refiere este fan de Lelewel? ¿Este hombre, que no es necesariamente un apasionado de la medicina, que vive en un entorno que no se parece en nada al de un médico, que ha viajado mucho, está comprometido en una empresa colectiva? No lo sabremos porque si las marcas se hacen para un desarrollo de la parcela, Balzac no tuvo la oportunidad de ir más allá en el desarrollo de la ficción.

En cualquier caso, permite discutir el tema de la medicina y enriquecerlo. De hecho, a través de Halpersohn, Balzac se refiere al desarrollo de la investigación, muestra que es consciente de los estudios sobre las neurosis, o sobre la homeopatía. Cita a médicos europeos, especialmente alemanes. Halpersohn, a través de sus viajes, ha adquirido la experiencia más diversificada y completa de la medicina tradicional con prácticas populares.

Balzac demuestra que este hombre irá más allá de los médicos franceses, celoso de su éxito, y tendrá éxito. Comunista, Halpersohn es apreciado por su cliente, la Baronesa de Mergi, que está agradecida por su total recuperación. Este hombre que sabe defenderse del robo también comprende las situaciones delicadas y sabe perdonar. Llega incluso a tratar de ablandar suavemente al abuelo que se sorprendió de la fechoría cometida con todas las buenas intenciones por su nieto. Lo sentimos cerca de la familia del paciente y atento a su felicidad. En resumen, el médico nunca se presenta como inmoral o peligroso, a pesar de sus ideas políticas.

Si el individuo brillante parece imponer su presencia y sus convicciones sobre su autor y sus lectores, para los amigos de Godefroid la lucha contra la propagación de las ideas comunistas entre los pobres es una prioridad.

La lucha contra las ideas comunistas:

el dinero, el nervio de la guerra

Para luchar contra la propagación del mal, la idea de Madame de la Chanterie es crear una organización secreta. Se basa en un grupo muy reducido, funciona de incógnito y pide al nuevo miembro una iniciación psicológica y una prueba antes de la adhesión. En cuanto a un culto, el grupo vive en una residencia común situada por el autor en la rue Chanoinesse. Es la religión católica la que regula su propósito y su vida, ya que se cierne sobre su hábitat situado detrás de Notre Dame de Paris.

Esta organización trabaja con los desafortunados, independientemente de sus antecedentes. Así, el Sr. Bernard, jubilado, antiguo magistrado, se convertirá en su obligación. Pero el autor nos muestra la influencia de los Hermanos de la Consolación sobre los obreros y utiliza el método de las estacas militantes para demostrar su eficacia.

En la primera parte del “Reverso de la historia contemporánea”, Godefroid asiste a una entrevista entre el vicario y un trabajador al que se le niega la ayuda. Entonces descubrimos que era un sinvergüenza. Luego, escucha la conversación de dos desafortunadas personas asistidas por la hermandad y la conversación muestra que las ideas pasan a través de la ofrerta de benevolencia.

Aunque es fácil influir en las familias burguesas desmanteladas, es más difícil llegar a los obreros de las fábricas. La asociación ofrece ayuda financiera para ganárselos, ya que los prestatarios están obligados a pagarla cuando puedan. Atraídos por el préstamo, retenidos por esta deuda de honor, los desafortunados no perderán su tiempo repugnante y se verán obligados a aceptar de esta manera amablemente el orden social existente.

Con un realismo cercano al cinismo más completo, Balzac juzga esta iniciativa por su peso. Mantiene el recorrido bien y el dinero acumulado es equivalente a una fortuna real. El capital inicial, garantizado por un banco amigo, ha crecido durante doce o quince años “como bolas de nieve” y el dinero invertido en estas 2.000 familias cubre fácilmente las cuentas abiertas. En total, casi 5.000 hogares están en manos de la organización.

Así pues, Godefroid comprendió mejor la propuesta de la señora de la Chanterie y sus colegas de marcharse: para gestionar este “capital considerable”, se necesitaba un verdadero contable. Godefroid está dispuesto a intercambiar la aventura social con los pobres para llevar un libro de cuentas.

¿Es la novela capaz de empujar a la juventud de 1848 a emprender el estrecho camino de la militancia piadosa y capitalista? No parece haber sido muy bien recibido. La lectura de esta última novela da la impresión de que se está construyendo un nuevo mundo y que ante nuestros ojos está funcionando un Balzac renovado. ¿Una novela fallida entonces? ¡No!

Karl Marx admira al escritor y reconoce su capacidad de revelar la realidad social. Pero, ¿sospecha que en 1848 esta formidable máquina de escribir estaba en camino de hacer de él y de sus semejantes un personaje de esta vasta comedia humana?

http://lvsl.fr/karl-marx-chez-balzac-lenvers-de-lhistoire-contemporaine

 
(*) La chouannerie fue un levantamiento contrarrevolucionario de los
realistas del oeste de Francia contra los republicanos entre 1793 y
1799, después de la Revolución burguesa.

La huelga de los conductores de Uber en Inglaterra

En Inglaterra los conductores de Uber comenzaron el martes una huelga exigiendo una subida salarial y mejores condiciones de trabajo. Es un movimiento que expresa algunas de las nuevas condiciones de trabajo impuestas por las empresas tecnológicas, así como las luchas que contra ella inician los trabajadores.

La convocatoria la hizo en Londres, Birmingham y Nottingham el sindicato IWGB (British Institute for Self-Employed Workers), que también pidió a los usuarios que no utilizaran la aplicación informática durante la huelga.

El sindicato pide un aumento de las tarifas de viaje a dos libras esterlinas (2,30 euros) por milla desde las 1,25 libras (1,42 euros) por milla, que es la tarifa actual en Londres, así como una reducción de la comisión cobrada en cada viaje y el fin de lo que la empresa califica como “desactivación” de los conductores, que no es otra cosa que un despido.

En Londres unos 50 manifestantes equipados con silbatos y un tambor se reunieron frente a las oficinas de la empresa, donde gritaron “la vergüenza de Uber” y lanzaron botes de humo. Muchos automovilistas que pasaban por allí tocaron la bocina para expresar su apoyo a los conductores.

“Uber abusa de los trabajadores, pagan por debajo del salario mínimo y los conductores están endeudados”, dice un conductor de 48 años que lleva más de tres años trabajando en la multinacional.

Anteriormente era un conductor autónomo, pero su situación se volvió imposible de mantener: “Uber monopolizaba el mercado”. Para ganarse la vida normalmente, un conductor de Uber “debe trabajar doce horas al día, de 6 a 7 días a la semana”.

El salario mínimo británico está por debajo de las 8 libras (menos de 9 euros) la hora para trabajadores mayores de 25 años.

“Antes era mejor, había más trabajo”, dice otro conductor de 41 años y padre de familia, que se niega a dar su nombre. “Trabajaba 8 horas al día, ahora tienes que trabajar 13 ó 14 horas para ganar lo mismo”, concluye.

La monopolización del sector

Las nuevas empresas de transporte de pasajeros, como Uber o Cabify, son grandes monopolios internacionales que están devorando lo que hasta ahora era un sector de trabajadores autónomos, los taxistas, es decir, que expresa la proletarización de una parte de la fuerza de trabajo.

En España las grandes empresas utilizan licencias VTC (Vehículos de Turismo con Conductor), que son lo que su nombre indica: el alquiler de un vehículo con conductor. Cuando hace unos años se crearon empresas como Uber y Cabify, este tipo de licencias se usaban para alquilar limusinas.

Los monopolios utilizan las aplicaciones informáticas en móviles, tanto para captar clientes como para comunicarse con los conductores.

Las licencias VTC se piden a las Comunidades Autónomas y, al menos hasta ahora, no las piden las empresas sino trabajadores del sector, cooperativas, sociedades laborales y de otro tipo que expresan el escaso grado de monopolización alcanzado hasta la fecha.

Hay casi 9.000 licencias VTC contra 65.000 para taxi en total, una proporción que en Madrid es de 1 contra 7 y en Cantabria de 1 contra 3.

Tanto las licencias de taxi como las VTC son un negocio en sí mismas: se compran y se venden. En Madrid una licencia de taxi se vende por unos 150.000 euros, una cifra que en otras capitales se puede disparar hasta por encima de los 200.000 euros. Por el contrario, una licencia VTC sólo cuesta unos 5.000 euros teóricos que en la práctica se convierten en 40.000 euros en el mercado de segunda mano.

Las licencias VTC son un instrumento de control del mercado y hay Comunidades Autónomas que no conceden ninguna, por lo que quienes quieren comprarlas tienen que iniciar un juicio para lograrla, con el consiguiente aumento del precio.

La creciente monopolización está alcanzando tal grado que ya ha llegado a las ambulancias. En el futuro serán las grandes empresas las que se apoderen de las VTC y luego harán lo mismo con el taxi. La fuerza de trabajo, hasta entonces independiente, se convertirá en asalariada.

El éxito de Uber, Cabify y otras aplicaciones condujo a  un grupo de especuladores españoles a crear la empresa Moove Cars para dominar el mercado. En 2016 compraron diez licencias y a partir de ahí todo fueron entradas de nuevos socios y de capital.

Actualmente es la empresa que tiene más licencias VTC (300 con 600 conductores) y está dirigida por el fondo estadounidense Kind Street Capital Management a través de Jaime Castellanos, que desde 1998 presidió el Grupo Recoletos, propietario en aquel entonces de periódicos como Expansión, Marca o Telva.

Moove Cars compite directamente con Vector Ronda Teleport, una empresa propiedad de Rosauro Varo, el antiguo dueño de Pepephone. Ambas empresas quieren dominar las flotas que utilizan Cabify y Uber en España para transportar viajeros.

Manuel Puga, Consejero Delegado de Moove, señaló que el objetivo de la empresa era crear 10.000 empleos y transportar 100.000 pasajeros al día. El propio directivo declaró que la empresa aspiraba a facturar en 2020 más de 400 millones de euros.

Los conductores de Moove cobran alrededor de 1.000 ó 1.100 euros al mes con jornadas de trabajo interminables. Los contratos laborales son de 40 horas pero la empresa obliga a trabajar entre 50 y 60 a la semana.

La empresa cuenta con varios grupos de Whatsapp donde los mensajes a los trabajadores presionan para aumentar la facturación y los trayectos. “No dijeron las condiciones por lo cual no sabemos lo que tenemos que facturar”, escribe uno de los trabajadores. El jefe zanja la discusión al mejor estilo mafioso: “Las condiciones os las doy a cada uno en privado, se acabó el tema”.

Pilotos estadounidenses e israelíes ponen a prueba en Ucrania los sistemas rusos SS-300

La delegación militar enviada por Israel y Estados Unidos a Ucrania para probar los sistemas de defensa antiaérea SS-300 que Moscú proporcionó recientemente a Siria, ha prolongado su estancia, según los medios de comunicación israelíes.

El ejército ucraniano está instruyendo a sus homólogos estadounidenses e israelíes en las prestaciones del sistema SS-300 y ha permitido que especialistas estadounidenses e israelíes lo prueben en diversos escenarios posibles.

Los especialistas no están entrenando a los cazas F-15 contra los SS-300 como parte del ejercicio internacional Clear Sky 2018, que incluye a pilotos israelíes y estadounidenses.

Tampoco es seguro que los pilotos israelíes estén volando o simplemente observando desde tierra. Sin embargo, el 16 de octubre un piloto estadounidense y otro ucraniano murieron en un accidente del avión de combate ucraniano Sujoi-27.

Desde que el mes pasado Rusia entregara los sistemas SS-300 a Siria, la Fuerza Aérea de Israel no ha llevado a cabo ningún ataque aéreo contra objetivos en el país árabe. Todos sus aviones están tierra, con la excusa de las averías en los F-35.

A pesar de ello, los dirigentes israelíes siguen amenazando repetidamente que los ataques continuarán. Por lo tanto, es muy probable que el ejército israelí se esté preparando para su primera acción militar en este nuevo contexto.

¿Más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer?, ¿o es al revés?, ¿o ambas cosas?

Lo bueno que está teniendo este “auge de la ultraderecha” es que la propia burguesía -que es quien se hunde en el abismo fascista- se ha tenido que poner a explicar el fenómeno como si se tratara de algo ajeno a ella misma, con lo cual caracteriza a “la ultraderecha” por puntos de partida absolutamente ilusorios.

1 El primero es que aceptan la autodefinición que “la ultraderecha” hace de sí misma, que es verborreica más que ideológica: nacionalismo, xenofobia, clericalismo, antieuropeísmo, homofobia, extremismo… Otros prefieren hablar de “populismo” o de “grupos de odio” que nunca salen del terreno de las autodefiniciones (“los partidos son aquello que dicen de sí mismos”), de la retórica, las frases, las consignas…

Es el colmo de la superficialidad. A falta de argumentos históricos, los plumíferos no son capaces de ir más allá del postureo y la gestualidad. Leen los programas, comprueban las pancartas y las banderas o las consignas, lo que da lugar a titulares periodísticos tan ridículos como el siguiente:

La ultraderecha belga celebra su triunfo municipal con saludos nazis
https://www.lavanguardia.com/internacional/20181015/452360478601/ultraderecha-belga-victoria-ninove.html

Pero siguiendo con la argumentación gestual: si la ultraderecha hace el saludo nazi, ¿no será porque es nazi? Y si es nazi, ¿por qué la llaman “ultraderecha”? Como ven, el titular es tan grotesco que lo mismo podrían haber escrito esta redundancia:


‘Los nazis belgas celebran su triunfo municipal con saludos nazis’

2 El segundo es que se creen que es algo nuevo, sin raíces históricas. No hay que confundir a “la ultraderecha” con los fascistas de viejo cuño, dicen. Por eso utilizan el prefijo “neo” para hablar de neonazis: no son los viejos nazis de toda la vida; son nazis “nuevecitos”.

Eso también da a entender que los “ultras” nunca han llevado las riendas del Estado, ni siquiera en España. Por lo tanto, no tienen responsabilidades históricas, ni hacia el viejo franquismo, ni hacia los gobiernos “democráticos” habidos hasta la fecha. Hasta ahora lo que ha ocurrido es responsabilidad de los “moderados” y los “centristas”.

Pero vean esa vieja portada de Diario 16, cuando calificaba de “neofranquista” al PP y sus fundadores daban vivas al criminal Franco. Hoy este tipo de titulares son inimaginables. Los franquistas son los de Vox, o los de Ciudadanos. Sin embargo, a ningún periódico se le ocurre catalogar al PP como “neofranquista”.

La búsqueda de nuevos adjetivos para viejos sustantivos quiere decir, como ya hemos defendido en otra entrada, que aunque los fascistas nunca han gobernado hasta ahora, están a punto de hacerlo, lo cual podría ser una catástrofe.

Eso es injusto: si son los “ultras” tan “nuevos” merecerían una oportunidad; habría que dejarles hacer, darles un margen de confianza…

Es evidente que en este punto los charlatanes de la sociología política incurren en una contradicción: saben que “los ultras” no son unos recién llegados, sino el fascismo puro y duro de toda la vida. Por eso les tienen miedo. A pesar de ello, dicen una cosa distinta.

Tienen miedo a los nuevos fascistas porque en el futuro puede ocurrir algo inédito: la represión siempre había recaído sobre unos cuantos y a nadie le importó nada. Sin embargo, ahora los “ultras” amenazan con extenderla a todos los demás y eso ya son palabras mayores. Es mejor que gobiernen los de siempre para que los palos tambien los aguanten los de siempre.

Pongamos un ejemplo: con “la ultraderecha” no va a haber más torturas que antes; va a haber más torturados. A quienes hasta ahora han aguantado los palos en las costillas les da lo mismo que los golpes se los propine uno (demócrata) que otro (fascista). Las torturas duelen igual. La cuestión no es ésa sino a quién le duelen.

De ahí deriva la consigna reformista del momento: “más vale el fascismo conocido que el fascismo por conocer”.

3 El tercero ya lo expusimos en la entrada que publicamos ayer: “la ultraderecha” es un movimiento al margen del Estado y de la política vigentes, que crece porque hay muchos que les votan. En los países “democráticos”, como el nuestro sin ir más lejos, los partidos nacen, se reproducen y mueren por generación espontánea. Triunfan si tienen muchos votos y fracasan en caso contrario.

La “culpa” del auge o la crisis del fascismo la tienen los que le votan. Por ejemplo, en la página de Público, Claudio Zulian ponía la línea de salida del Frente Nacional en Francia en las elecciones presidenciales de 2002, cuando lograron alcanzar la segunda vuelta. Lo cierto es que alguien llevó a Le Pen hasta ese punto, como alguien llevó a Hitler hasta la cancillería en 1933, y es evidente que no sólo fueron los votos, como ya hemos expuesto en otra entrada.

4 El cuarto deriva del anterior: deicen que los votantes de “la ultraderecha” proceden de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Incluso algunos van más allá: aunque nunca utilizan la palabra “obrero”, la sacan a relucir para sostener que son ellos los que votan a “la ultraderecha”.

Moraleja: si en lugar de votar a “la ultraderecha”, los obreros votaran a candidatos de “la izquierda”, como Podemos, por poner un ejemplo, entonces en España todo cambiaría.

Pero hay que volver a la historia: nadie se acuerda que eso ya ocurrió en 1982, cuando el PSOE obtuvo más de 10 millones de votos, logró la mayoría absoluta por primera vez y lo cambió todo: creó el GAL, nos metió en la OTAN, impulsó la reconversión y el desmantelamiento industrial…

Ante este tipo de experiencias, de las que nadie habla, ¿para qué votar a “la izquierda”? Es más, ¿para qué votar?

5 El quinto es un silencio clamoroso: el auge del fascismo no tiene nada que ver con el imperialismo. Si se quiere se puede decir de una forma aún más penosa: como el fascismo es un fenómeno puramente nacional y nacionalista, su aspecto internacional desaparece, por lo que las potencias, como Estados Unidos, desaparecen del escenario.

El descubrimiento de la red Gladio en los noventa demostró otra cosa bien diferente: el fascismo, el imperialismo, la OTAN y Estados Unidos son dedos de la misma mano.

Es algo que llama la atención: los fascistas, que presumen de ser tan nacionalistas, jamás han levantado la voz para protestar por la existencia de bases militares extranjeras en suelo español, ni por la reconversión del sacrosanto ejército “español” es un apendice de la OTAN. En los cuarteles ya no ondea la enseña “Todo por la Patria”, que han sustituido por “Todo por la OTAN”.

Cuando se analiza el fascismo no como un fenómeno sólo local sino también internacional, queda claro lo que dijeron siempre los comunistas: que en todas partes el imperialismo conduce siempre al fascismo y, por lo tanto, que una cosa no se puede separar de la otra.

Más información:
– El fascismo avanza si no se le combate
– El crecimiento del fascismo en Europa no es un peligro; es una realidad
– Fascismo 2.0: de aquellos polvos vienen estos lodos
– Chocolate con churros y una ración de ‘ultraderecha’
– No hay delitos de odio sino crímenes fascistas
 

El Proyecto Jedi del Pentágono: las guerras imperialistas 2.0 no se acabarán nunca

El Pentágono está invirtiendo grandes sumas de dinero en tecnologías que intensificarán las guerras posteriores al 11-S, según el periódico The Guardian. “Al adoptar las últimas herramientas que ofrece la industria de la tecnología, el ejército de Estados Unidos está creando una forma más automatizada de guerra, una forma que aumentará enormemente su capacidad de hacer la guerra en cualquier lugar y para siempre”.

“El Ministerio de Defensa cerrará el período de licitación de uno de los mayores contratos de tecnología de su historia: la Infraestructura Conjunta de Defensa (Jedi). Jedi es un ambicioso proyecto para construir un sistema informáatico en la nube al servicio de las fuerzas estadounidenses en todo el mundo, desde analistas detrás de una oficina en Virginia hasta soldados patrullando en Níger. El contrato tiene un valor de hasta 10.000 millones de dólares en 10 años, por lo que las grandes empresas de tecnología están luchando por conseguirlo”.

El Proyecto Jedi tiene como objetivo militarizar la llamada “inteligencia artificial”. El Ministerio de Defensa habría empezado a llamar a esto “guerra algorítmica”. Al reunir la información militares en una plataforma moderna en la nube y usar los servicios de aprendizaje que estas plataformas proveen para analizar estos datos, el Jedi ayudará al Pentágono a lograr sus propósitos de “inteligencia artificial”.

Hasta ahora, la “inteligencia artificial” del Pentágono se ha centrado en armas autónomas, como los robots asesinos de tipo Terminator que matan a la población sin ninguna intervención de un operador humano. El Pentágono se centra en la ayuda de la “inteligencia artificial” para determinar a quién matar o qué objetivos bombardear en el contexto de la guerra algorítmica.

El Proyecto Maven del Pentágono ya está poniendo en práctica esta idea. Maven, también conocido como el Equipo de Guerra Algorítmica Multifuncional, apareció recientemente en los titulares por provocar una protesta de los trabajadores de Google por la participación en él de la multinacional.

Maven es el proyecto exploratorio del ejército sobre inteligencia artificial. Su fase inicial consiste en utilizar el aprendizaje automático para escanear secuencias de vídeo de los aviones no tripulados para ayudar a identificar a las personas, los vehículos y los edificios que pueden ser bombardeados.

“Tenemos analistas viendo vídeos en pantalla completa durante 6, 7, 8, 8, 8, 9, 10, 10, 10, 11 horas a la vez”, dice el general Jack Shanahan, director del Proyecto. los programas de Maven automatizan esta tarea y luego transmiten sus hallazgos a un humano.

Hasta ahora, ha sido un gran éxito: el programa se ha desplegado en hasta seis sitios de combate en Oriente Medio y África. El objetivo es cargar el programa en los propios drones, para que puedan localizar los objetivos en tiempo real.

Estos programas fortalecerán el complejo militar-industrial, tecnológico e informático para perpetuar las guerras en el mundo, concluye The Guardian.

—https://www.theguardian.com/commentisfree/2018/oct/11/war-jedi-algorithmic-warfare-us-military

Emiratos Árabes Unidos contrata mercenarios en Estados Unidos para cometer crímenes ‘a la carta’ en Yemen

Una empresa de mercenarios radicada en el paraíso fiscal de Delaware, Estados Unidos, fue contratada en 2015 por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos para asesinar a Anssaf Ali Mayo, dirigente del partido Al-Islah colocando explosivos en sus oficinas.

La empresa militar se llama Spear Operations Group y utiliza a antiguos miembros de las fuerzas especiales estadounidenses y su base en Delaware les garantiza el anonimato en el corazón mismo de Estados Unidos.

Los mercenarios debían disimular una bomba cerca de la puerta del cuartel general de Al-Islah, situado junto a un estadio de fútbol en el centro de Adén, una importante ciudad portuaria del Yemen. Uno de los capataces de la misión dijo que la explosión iba a matar a todos los que estuvieran en la oficina.

Cuando el 29 de diciembre llegaron a las 9:57 de la tarde, todo parecía tranquilo en la sede. Los mercenarios salieron del vehículo con armas en las manos. Uno de ellos transportaba la carga explosiva al edificio, pero cuando estaba a punto de llegar a la puerta, otro miembro de la tripulación abrió fuego en una calle poco iluminada y el plan fracasó.

Este ataque armado, descrito por dos de sus participantes y corroborado por imágenes tomadas desde drones, es la primera operación de una empresa estadounidense con fines de lucro en un país, como Yemen, devastado por la guerra.

La empresa Spear Operations Group es propiedad de Abraham Golan, un ciudadano húngaro que también posee pasaporte israelí. El hombre afirma haber vivido en Francia y haberse unido a la Legión Extranjera antes de embarcarse en el lucrativo negocio de los mercenarios.

Parece ser que que Golan vivió en Israel e incluso apareció con Danny Yatom, el antiguo jefe del Mossad, diciendo en 2008 a una revista estadounidense que había estado con él en Londres celebrando una fiesta.

El contrato yemení se concertó en una comida de negocios en Abu Dhabi, en un restaurante italiano del club de oficiales de una base militar de Emiratos Árabes Unidos en la que participaron Golán e Isaac Gilmore, un antiguo miembros de los SEAL, las fuerza especiales de la Armada de Estados Unidos.

https://www.buzzfeednews.com/article/aramroston/mercenaries-assassination-us-yemen-uae-spear-golan-dahlan

La Santísima Trinidad: partidos, elecciones y Estado

Hace tiempo que los cronistas de la burguesía aseguran que el comunismo está anticuado, que es una ideología del siglo XIX o que no responde a los desafíos de los nuevos tiempos.

No obstante, leyendo sus exposiciones, por ejemplo sobre el tema de moda, “la ultraderecha”, es más que obvio que son ellos quienes tienen una concepción anticuada de lo que es un Estado o un partido político y, por lo tanto, una concepción anticuada de la manera en que ella misma se organiza como clase para dominar políticamente.

Esa concepción sobre la naturaleza del poder político está muy arraigada. El partido político que gana unas elecciones (y cualquiera puede hacerlo) es como quien se pone al volante del Estado, lo pilota y lo dirige hacia un lado u otro. Desde el gobierno, el partido victorioso cambia el rumbo, modifica leyes, puede decidir una cosa o la contraria…

Es un pensamiento propio de todos esos que creen que “las cosas se cambian desde dentro”, pero es porque nunca han intentado cambiar nada, ni desde dentro ni desde fuera. Si lo hubieran hecho, no dirían tales cosas.

La experiencia directa que todos tenemos es otra diferente. No solamente dentro del Estado sino en algo mucho más pequeño, como un ayuntamiento, cuando un neófito llega a concejal con la ingenua pretensión de cambiar algo, quien cambia es él (y si no cambia dimite), cambia su partido o cambia su programa.

Son los Estados, las instituciones públicas, las que cambian a los partidos, y no al revés. Cuando alguien ocupa por primera vez el cargo de concejal y no sabe siquiera dónde está su despacho, el ayuntamiento lleva ya décadas funcionando de manera más o menos parecida.

Hoy los Estados necesitan partidos políticos. Si no existen se los inventan y si están en crisis necesitan recambios para que todo siga como siempre.

El desgaste de una institución pública durante décadas acumula frustración, desengaño y malestar que las víctimas atribuyen a tal o cual dirigente que la encabeza; cambiando la cabeza esperamos que cambie toda la institución.

Cuando en el ayuntamiento hay un partido nuevo, como en Madrid, parece que todo reluce otra vez.

Los partidos políticos, sobre todo los nuevos, son capaces de vestir a una anciana con un traje de bodas para quitarle años de encima. No cambian la calle, pero la asfaltan de nuevo. Nadie va al cine a ver siempre la misma película. Necesitamos ilusiones y expectativas, que nos digan “hasta ahora todo iba mal, pero a partir de ahora”…

No hay que menospreciar las ilusiones de las personas porque viven de ellas, de renovarlas una y otra vez cada cuatro años. La burguesía hace todo lo posible para que la política y lo público aburra al más atento. Pero al mismo tiempo un exceso de aburrimiento es peligroso y entonces tienen que cambiar los partidos, los rostros, los programas electorales, las frases, las consignas…

Es como volver de fin de semana y encontrarte con que alguien ha pintado tu piso, ha cambiado las cortinas, la sobrecama y las alfombras. Parece como nuevo.

El problema es cuando ya no puedes vivir en ese piso y tu pareja insiste en volverlo a pintar por cuarta vez en un año: “cariño, no es que el piso no me guste, es que no podemos pagar lo que nos cuesta el alquiler todos los meses”. Además, caen goteras, no tiene agua caliente y se oye el ruido de la calle.

Ese es el problema del Estado monopolista moderno y no se arregla llevándolo al chapista.

El mal rollito entre Rusia y Ucrania se traslada a las Iglesias Ortodoxas correspondientes

Este artículo tiene una dedicatoria muy especial: va para todos aquellos ateos que son tan furibundos que no saben lo que es una religión, que es como decir que no saben por qué son ateos.

La religión no es sólo ideología sino “política pura y dura” y lo que sigue quiere poner de manifiesto hasta qué punto lo es, para lo cual utilizaremos una información que nos acaba de llegar: la semana pasada el Patriarcado de Constantinopla reconoció a la Iglesia Ortodoxa Independiente de Ucrania y a la Iglesia Ortodoxa Rusa le faltó tiempo para romper con ella.

El Patriarcado de Constantinopla decidió la semana pasada reconocer una Iglesia Ortodoxa independiente en Ucrania, poniendo fin a 332 años de supervisión religiosa rusa, lo que plantea la cuestión del futuro de millones de creyentes en este país, donde la Iglesia Ortodoxa Rusa todavía goza de una influencia significativa.

Por su parte, ayer la Iglesia Ortodoxa Rusa anunció en Minsk que romperá sus lazos con el Patriarcado de Constantinopla tras su decisión de reconocer una Iglesia Ortodoxa independiente en Ucrania. “Ya no podemos celebrar ex officio en común, nuestros sacerdotes ya no podrán participar en las liturgias con el Patriarcado de las jerarquías de Constantinopla”, dijo a los periodistas el metropolita Hilarión, oficial de diplomacia del Patriarcado de Moscú, después de un sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa. “No podremos mantenernos en contacto con esta Iglesia, que se encuentra en una situación de cisma”, añadió.

Monseñor Hilarión precisó que esta ruptura total de los “lazos eucarísticos” significaba también que los fieles del Patriarcado de Moscú ya no podían comulgar en las iglesias bajo la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla.

El Patriarcado de Moscú, que denunció un “cisma” y un “desastre”, advirtió que en Ucrania podrían producirse disturbios entre los partidarios de las dos iglesias rivales. Algunos sacerdotes de las parroquias fieles de Moscú han pedido incluso a sus seguidores que estén dispuestos a defenderse de posibles operaciones de fuerza para apoderarse de sus iglesias. Después de la visita a Ucrania en septiembre de dos enviados del Patriarcado de Constantinopla, la Iglesia rusa ya había decidido romper parte de sus lazos con Constantinopla.

Otro día explicaremos que hace unos 100 años el zar era el jefe de la Iglesia Ortodoxa Rusa y nombraba a los obispos, lo mismo que Franco nombraba a los suyos.
¿Entienden ahora por qué los malvados bolcheviques “persiguieron” a los ortodoxos rusos?, ¿era por su religión?

Las redes sociales privatizan la represión de la libertad de información

La censura impuesta por Facebook no tiene precedentes en la historia de internet. Éstas son algunas de las 800 páginas que han cerrado:

– Free Thought Project, Proyecto Libertad de Expresión, 3,1 millones de seguidores
– Anti-Media, 2,1 millones de seguidores
– Police the police, vigilar a la policía, 1,9 millones de seguidores
– Cop Block, bloquear a la pasma, 1,7 millones de seguidores
– Filming Cops, grabar a la pasma, 1,5 millones de seguidores
– Reverb Press, 800.000 seguidores
– Counter Current News, 500.000 seguidores
– The Resistance, 240.000 seguidores

Como se ve, no se trata de páginas rusas, ni de Corea del norte, sino estadounidenses y, además, progresistas, que denuncian el terrorismo de Estado y los crímenes de la policía. Naturalmente, la censura convierte a Facebook en cómplice de esos crímenes que trata de silenciar.

En sus informes internos los monopolios digitales hablan abiertamente de censura política. El documento de Google que se filtró hace unos días admitió que “las empresas de tecnología han ido abandonando gradualmente la libertad de expresión sin intermediarios en favor de la aplicación de la censura”.

El mes pasado, el grupo de expertos Atlantic Council que dirige la censura de los monopolios resumió el trabajo de una conferencia de las fuerzas especiales estadounidenses, que pidió una represión estricta de la libertad de expresión.

El informe observó que “la tecnología ha democratizado la capacidad de los grupos e individuos subestatales para difundir información con recursos limitados y un alcance virtualmente ilimitado”, pasando por alto a los “custodios profesionales” de la opinión establecida.

Las empresas tecnológicas han adquirido, pues, un papel estelar en el silenciamiento de las opiniones políticas incómodas, ya que la gran mayoría de la población se opone a la censura directa del gobierno, concluye el informe.

La censura se ha privatizado. Ya no la ejerce el Estado sino los monopolios, y no se puede recurrir a nadie.


En la imagen la directora de explotación de Facebook, Sheryl Sandberg, estrecha la mano del Presidente de la Comisión de Inteligencia del Senado, Richard Burr.

Arabia saudí secuestra, tortura y descuartiza a un periodista en Turquía

Jamal Khashoggi, yihadista y corresponsal
El 2 de octubre Jamal Khashoggi, director del canal de noticias Al-Arab, desapareció en el interior del consulado saudí en Estambul.

Cuatro días después, Turquía aseguró que había sido asesinado dentro del edificio consular, lo que Arabia saudí calificó de “infundado».

Contrariamente a lo que habían previsto los matarifes saudíes, el paso del tiempo no ha acallado el escándalo, sino todo lo contrario, lo cual muestra que en Riad la Familia Real se maneja a navajazos.

Khashoggi, que también colaboraba con el Washigton Post y la BBC, pagó con su vida la confianza en la protección de la Casa Blanca. Fue compañero de instituto y amigo personal de Bin Laden, con quien estuvo en Afganistán.

Ahora se había convertido en uno de los opositores del príncipe heredero Mohammed Bin Salman.

Los matarifes saudíes lo interrogaron, lo descuartizaron y lo grabaron, y no se les ocurrió otra idea más feliz que enviar la grabación en valija diplomática “secreta” a sus jefes en Riad, por lo que cayó en las zarpas de todos los espías habidos y por haber: turcos, israelíes, estadounidenses, británicos, rusos…

A través de su yerno Kushner, Trump supo por adelantado el proyecto de secuestro de Khashoggi, por lo que el escándalo le puede salpicar en cualquier momento.

Junto con Erdogan, Trump trata de encontrar una salida para Mohammed Bin Salman, que consiste en poner mucho dinero encima de la mesa para acallar el asunto.

Si el sátrapa saudí se niega, Estados Unidos recurrirá a lo de siempre: el atraco internacional a mano armada, para lo cual confiscará el dinero y congelará las cuentas saudíes que haya en los bancos estadounidenses.

No es moco de pavo. Se trata de 9 billones de dólares en bonos del Tesoro de Estados Unidos que el gobierno saudí se vio obligado a comprar (al igual que otros países del Golfo) para insuflar algo de vida a la maltrecha economía gringa.

La mordida casi puede ser suficiente para pagar la mitad de la deuda pública del Tesoro: 21 billones de dólares. Londres quiere su parte del pastel, aunque se conforma con unos pocos miles de millones de dólares.

Es la quinta vez que Estados Unidos pide dinero a los saudíes a cambio protección, es decir, al más puro estilo gangsteril que les caracteriza.

Los rusos también tienen las grabaciones del descuartizamiento de Khashoggi. Lo más probable es que las utilicen para chantajear a los sátrapas saudíes. No obstante, si las hacen públicas, a Washington y Londres se les acaba el negocio.

Erdogan ha aprovechado el Caso Khashoggi para deshacerse del Caso Bronson, el predicador evangelista que trabajó en Turquía durante 20 años espiando para la CIA.

Pero Trump quiere más. Quiere la liberación de otros espías estadounidenses encarcelados en Turquía desde el golpe de Estado de 2016 y la gran purga posterior que ha llenado las cárceles.

Por su parte, gracias al descuartizamiento de Khashoggi, Erdogan se ha sacudido de encima las sanciones y quiere que Trump le autorice a enviar tropas a Kuwait para proteger a este pequeño país del Golfo del apetito depredador de la carroña saudí.

Recientemente Mohammed Bin Salman visitó Kuwait para tratar de convencer al emir de desarrollar conjuntamente un yacimiento petrolífero que se extiende a ambos lados de la frontera (todavía no oficial) entre ambos países.

Para los kuwaitíes, las pretensiones de Riad es una nueva versión de la invasión de Saddam Hussein. Hace unas semanas los kuwaitíes firmaron no menos de ocho acuerdos de cooperación con China para encontrar protección contra los saudíes.

Pero la protección china podría no ser suficiente, por lo que Kuwait quiere seguir el ejemplo de Qatar, que también estuvo a punto de ser invadido por Arabia saudí con el consentimiento de la Casa Blanca y se salvó gracias al apoyo militar de Turquía, que envió a 5.000 soldados.

Hay que tener en cuenta que las finanzas saudíes ya no son lo que eran. Los principes viven día a día de los ingresos diarios de la venta de sus 13 millones de barriles de petróleo diarios.

Antes de ser corresponsal del Washington Post y la BBC, Khashoggi estuvo en Afganistán con Bin Laden y los chicos de Al-Qaeda. Ahí le vemos con las armas en la mano luchando contra la URSS

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