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Cómo convertirte en un cazador de bulos sin necesidad de algoritmos muy complicados

Nosotros también hemos emprendido nuestra propia cruzada contra los montajes, las noticias falsas y las manipulaciones. Pero no necesitamos algoritmos, ni complejos programas informáticos, ni nada de nada; nos basta acudir a la fuente misma del engaño: los estafadores de la Casa Blanca y sus corifeos.

No falla nunca. El consejero especial de Estados Unidos para Ucrania, Kurt Volker, muestra en su cuenta de Twitter la imagen de una “babushka” (abuela) ucraniana, a la que presenta como una de tantas víctimas de la “agresión rusa”.

El pobre imbécil no sabe que la abuela que muestra es, en efecto, una víctima… pero de los disparos de la artillería ucraniana que han estado cayendo durante más de 4 años en el distrito de Trudovsky, al oeste de Donetsk, donde tenía su casa.

Su nombre es Maria Ivanovna y actualmente sobrevive en un antiguo refugio subterráneo de la Guerra Fría, con unos 20 refugiados más cuyos hogares también han sido destruidos por la artillería de los nazis de Kiev.

Lo dicho: el mundo se pone del revés cuando tomas como fuente informativa a un mequetrefe como Volker y ocurren “erratas” tan desgraciadas como ésta. Una pena para los cazadores de bulos cuyos complejos e innecesarios algoritmos no captarán nunca este tipo de manipulaciones.

Si quieren más información sobre Maria Ivanonvna, pueden leer un reportaje de Svetlana Kissileva sobre el refugio y sus habitantes. Tras la imbecilidad de Volker, otra periodista, Victoria Melnikova también ha visitado a la anciana:

Le village de Troudovski. Une vie souterraine
http://nrt24.ru/fr/news/photos-le-village-de-troudovski-une-vie-souterraine
 

Trump envía a sus compinches a conspirar con los golpistas venezolanos, dice el New York Times

La Casa Blanca se ha reunido con los instigadores de un golpe de Estado militar en Venezuela, asegura el New York Times (*). No es ninguna novedad, sobre todo por el reiterado fracaso en triunfar por otras vías, las modernas, de la oposición moderada, el bloqueo económico, las ONG y la desestabilización del estilo “revoluciones de colores”.

El fracaso de la modernidad ha llevado a Estados Unidos a los viejos remedios de la Guerra Fría: el golpismo puro y duro, el recurso a los gorilas de los cuarteles, la ley marcial…

Poco más tenemos que añadir que no supiéramos o sospecháramos… escepto el detalle de que nos lo cuente el New York Times, los auténticos maestros en el arte de la intoxicación.

Desde luego que con su noticia, el objetivo del periódico no es informar a los lectores, ni añadir nada nuevo a la política imperialista respecto a Venezuela. El objetivo es otro: Trump, la auténtica bestia negra que obsesiona al periódico desde 2016.

Si la noticia es veraz, y así lo parece al menos, no cabe duda de que Trump ha llenado el despacho oval de traidores que filtran cada uno de sus pasos a uno de sus peores enemigos: los periódicos y, en especial, el New York Times.

Nada nuevo, pues, en el estercolero político de Washington o, dicho con otras palabras: no sólo Maduro tiene un problema golpista; Trump tiene otro parecido.

La diferencia es que en Caracas hay un golpe y en Washington un autogolpe. una diferencia importante que hay que tener en cuenta.

Como venimos diciendo, la verdadera guerra sicológica no se apoya en bulos sino en campañas, y la que se ha desatado contra Trump se prolonga desde el primer minuto y se extiende a libros, como el reciente de Rob Woodward y a declaraciones, como la de un miembro de la Casa Blanca que afirma que “la resistencia” socava todas las iniciativas del Presidente.

Los más conspiranoicos sospechamos, además, que la noticia pretende desencadenar una paranoia en el interior del gobierno de Maduro para que lleve a cabo una purga militar que enfrente al ejercito y lo debilite: tratando de frenar el golpismo provocaría el efecto contrario.

También se puede interpretar en el sentido opuesto: es posible que el artículo del New York Times se vuelva contra de sus instigadores, fortaleciendo las posiciones internas de Trump y Maduro.

En cualquier caso, lo que nos vuelve a quedar claro es que el New York Times es un medio de manipulación sicológica al servicio de intereses turbios y que el perodismo moderno mantiene vínculos muy estrechos con las cloacas del espionaje.

(*) https://www.nytimes.com/2018/09/08/world/americas/donald-trump-venezuela-military-coup.html

Chocolate con churros y una ración de ‘ultraderecha’

Como en el cuento “Alicia en el país de las maravillas”, es imposible aventurarse por el mundo virtual sin quedar atrapado por él, por la virtualidad, un mundo imaginario en el que cualquier cosa es posible, incluso “la ultraderecha”.

Antes nunca se habló de este asunto porque no existía nada similar a “la ultraderecha” actual; sólo existía “la derecha”. Desde la transición en España nunca ha habido nada que oliera a fascismo, ni siquiera crímenes, como el de Carlos Palomino. Vean esta “noticia”:

La ultraderecha resucita y toma cuerpo en España

https://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/espana/ultraderecha-resucita-toma-cuerpo-espana_1118074.html

Ya ni siquiera está de moda “el populismo”. Ahora el protagonismo se reserva para “la ultraderecha”. El incidente más nimio es una buena excusa para lanzar una catarata de “noticias”, como ésta:

Pintan bigotes de Hitler a las estatuas de una editorial de ultraderecha en Fráncfort 

https://www.diariodesevilla.es/sociedad/Pintan-Hitler-editorial-ultraderecha-Francfort_0_1289871495.html

Que algo insignificante como Vox haya levantado esta polvareda en toda clase de medios, convencionales y alternativos, dice mucho de los niveles de intoxicación que ha alcanzado eso que antes calificaban como la sociedad de la “información”.

Cuidado con la ultraderecha

http://www.expansion.com/blogs/hablando-en-publico/2018/10/12/cuidado-con-la-ultraderecha.html

La ultraderecha anuncia otro partido para concurrir a las europeas
https://elpais.com/ccaa/2018/10/12/catalunya/1539343349_600889.html

El alarmante ascenso de la ultraderecha en Europa
https://www.lne.es/internacional/2018/10/11/ultraderecha-mainstream-europa/2362226.html

Brasil a ritmo de ultraderecha
https://www.elcomercio.com/opinion/caricaturas/brasil-ritmo-ultraderecha-opinion-caricatura.html

Diferencias entre fascismo, derecha radical y derecha conservadora
https://historicodigital.com/el-nacionalismo-autoritario-fascismo-derecha-radical-y-derecha-conservadora.html

Vox es más ultraderecha clásica que populismo contemporáneo
https://www.letraslibres.com/espana-mexico/politica/vox-es-mas-ultraderecha-clasica-que-populismo-contemporaneo

Ni ‘alt-right‘ ni ultraderecha: se llama #Nacionalpopulismo y ya está aquí 

https://blogs.elconfidencial.com/cultura/tribuna/2018-10-11/alt-right-ultraderecha-nacionalpopulismo-fundeu_1629192/

La responsabilidad de la izquierda en el ascenso de la ultraderecha
https://www.nuevatribuna.es/opinion/juan-antonio-molina/responsabilidad-izquierda-ascenso-ultraderecha/20181010140617156383.html

La izquierda de Baleares se alarma por el ascenso de la ultraderecha y lo relaciona con PP y C’s
https://periodicodeibiza.es/noticias/baleares/2018/10/09/1030741/izquierda-baleares-alarma-por-ascenso-ultraderecha-relaciona-s-1.html

Como tantos otros montajes, “la ultraderecha” está fabricada al alimón por la prensa y los partidos parlamentarios “centristas y centrados”, incluidos los de la “izquierda” porque a todos ellos el alarmismo les viene muy bien para superar la crisis en la que están inmersos desde hace mucho tiempo.

El espantajo de “la ultraderecha” no desestabiliza, como dicen, sino todo lo contrario: cumple importantes funciones de control político y, sobre todo, social:

1. Mete el miedo en el cuerpo a cierta gente, paraliza, confunde
2. Conduce la atención hacia fenómenos marginales y puramente retóricos, ocultando los reales y prácticos
3. Frente a la verborrea “ultra”, los partidos institucionalizados parecen avanzados, e incluso hasta “progres”
4. Moviliza a los votantes que estaban desengañados: “hay que frenar a la ultraderecha”
5. Refuerza un discurso político que nunca va más allá de votantes, votos o escaños, es decir, de la maquinaria electoral

Negocio + Ideología = Hollywood

No abundan los estudios sobre el poder ideológico de Hollywood, sobre todo en las películas que tratan -más o menos explícitamente- de la política exterior de Estados Unidos. Por eso es conveniente publicitar el libro publicado en 2010 por el académico británico Matthew Alford sobre la relación entre la industria cinematográfica y la hegemonía estadounidense.

Alford revisa docenas de obras estrenadas desde principios de la década de 1990, desde éxitos de taquilla hasta películas independientes. Descubre la manera en que reflejan la acción estadounidense en todo el mundo y su influencia civil y militar. “La propaganda de Hollywood” analiza el funcionamiento interno de una industria politizada, muy sensible a las preocupaciones de Washington, el Pentágono y Wall Street.

Cada año en la ceremonia de los Óscar, Hollywood invita al mundo a compartir la ilusión de que la industria trabaja por el bien de la humanidad, ofreciendo un entretenimiento magnífico y conmovedor que lleva alegría, ternura, tristeza, películas ricas tanto en impresionantes escenas de acción como en promesas reconfortantes. Ante la autocelebración festiva, olvidamos que el mundo del cine es una industria con ánimo de lucro que, como todas las grandes industrias, está firmemente centralizada y mucho más preocupada por llenar el bolsillo que por crear un arte que alimente nuestros sueños.

Hollywood opera dentro de parámetros ideológicos bien definidos. La industria cinematográfica busca constantemente la gloria y el dinero pero, sin embargo, es una industria cultural. Las mercancías que comercializa se componen de personajes, imágenes, historias, experiencias y, a su manera, ideas, elementos que afectan directamente a la conciencia pública. Si el objetivo principal de los grandes estudios es obtener beneficios sustanciales, tienen otro, se asuma o no explícitamente: el control ideológico. Hollywood nunca se aventura más allá del marco del sistema de creencias dominante, que representa como si fuera una representación natural y auténtica de la vida. Por lo tanto, podría ser más apropiado describir a la industria cinematográfica no sólo como dedicada al control ideológico, sino también al autocontrol ideológico.

Los jefes de la industria argumentarían que nuestra sociedad es una democracia cultural cuyos productos finales no están determinados por la ideología, sino que son generados por muchas elecciones libres dentro de un mercado libre. A sus ojos, es la mano invisible de Adam Smith la que va desde el corazón de Hollywood hasta el centro de las ciudades. Para hacer dinero para sus accionistas, la industria debe llegar a los mercados más extensos posibles, es decir, debe dar a las personas lo que quieren.

Según los magnates de Hollywood, la cultura popular es producto de la demanda popular. Si el negocio del cine ofrece películas nulas, dicen, es porque eso es lo que el público aprecia; eso es lo que vende. Las personas prefieren que las entretengan y las distraigan en lugar de que las informen y las detengan.

Pero, como decía Marx, la producción engendra la demanda, y no al revés. Más que el gusto del público, lo que determina el tamaño de su audiencia es la fuerza de la publicidad y las distribuidoras de las películas. Millones de personas han visto las secuelas de “Rambo”, producciones extravagantes que glorifican los actos más militaristas y sangrientos. Cada uno de los episodios de “Rambo” se estrenó en más de 2.000 salas de cine en Estados Unidos tras campañas publicitarias multimillonarias.

En 2001, a pesar de unas críticas merecidas, Disney decidió extender la explotación de “Pearl Harbor” a siete meses en lugar de los usuales dos o cuatro, lo que significó que un éxito de taquilla para el verano se proyectó finalmente hasta diciembre. Con una distribución tan invasiva, era imposible que una película tan floja como “Pearl Harbor” no llegara a un gran número de personas.

Sólo unos pocos miles de personas han visto alguna vez “La sal de la tierra”, una película de bajo presupuesto de 1954 sobre las luchas de los obreros mexicanos en Estados Unidos. Esa vibrante y llamativa película, conservada décadas más tarde por la Biblioteca del Congreso y el Museo de Arte Moderno de Nueva York, estuvo sometida a todo tipo de restricciones durante su producción y distribución, y tuvo que contentarse con una corta vida en la pantalla, con sólo once pequeños exhibidores.

Si las películas disidentes como “La sal de la tierra” no llegan a un público amplio, ¿no será porque se las mantiene alejadas debido a la distribución mínima y la publicidad limitada que reciben? Sin fondos suficientes, deben confiar en el boca a boca y en las críticas que, a menudo, son políticamente hostiles. Eso contrasta con las campañas publicitarias multimillonarias que promueven la creación de mercados masivos para películas supuestamente más famosas. Si “Rambo” o una película como “Pearl Harbor” tienen una audiencia de millones de espectadores, entonces ¿por qué es necesario gastar una fortuna en publicidad con el único objetivo de construir una audiencia masiva?

La demanda no crea, pues, la oferta. La primera condición necesaria para cualquier consumo es la disponibilidad del producto. Ya se trate de películas, programas de televisión o refrescos, el consumo dependerá en gran medida de la distribución y la visibilidad del producto. Una película que se estrena en todos los multicines de Estados Unidos llega a un público amplio no porque haya una ola espontánea de demanda desde abajo, sino porque se está comercializando con una explosión desde arriba.

Con el tiempo, al público se le condiciona a aceptar películas fáciles, superficiales, mediocres y políticamente sesgadas. Con un embalaje suficiente, los consumidores ven incluso lo que no les entusiasma. Rara vez expuestos a otra cosa, están más inclinados a buscar distracción en lo que se les ofrece.

Pero este argumento no debe ser exagerado. El público no es maleable a voluntad. La oferta no siempre crea demanda. Algunas ofertas de Hollywood son un fracaso abyecto, a pesar de la abundante publicidad y de una distribución agresiva. A pesar de sus declaraciones sobre la importancia de dar a la audiencia lo que quieren, los directores de los estudios a menudo se equivocan. Las preferencias del público pueden ser difíciles de predecir, especialmente cuando la percepción que uno tiene de ellas está influenciada por sus propias inclinaciones ideológicas.

Durante más de dos décadas, incluyendo todos los años setenta y ochenta, expertos de los principales medios de comunicación repitieron que el público norteamericano se ganaba con un estado de ánimo reaccionario. Los jefes de las estaciones de televisión y de los principales estudios se unieron rápidamente al coro, en lo que finalmente se convirtió en uno de los intentos más largos de profecía autocumplida de la historia. Como habían decidido que la nación se dejaba abrumar por un estado de ánimo reaccionario, se lanzaron a promover ese estado de ánimo. Las emisoras de televisión produjeron series como Walking Tall, Strike Force y Today’s FBI (1981-1982) que tuvieron audiencias lamentables y se interrumpieron rápidamente. Volvió a ocurrir en la década de 2000 con series como Agence Matrix (2003-2004), Las chicas espías (2002-2004) y Espías de Estado (2001-2003), esta última apoyada por la CIA.

Lo mismo ocurrió con la industria cinematográfica. “Elegidos para la gloria” (The Right Stuff, 1983), una película sobre las aventuras espaciales estadounidenses, fracasó en la taquilla. Películas de acción como Cobra (1986), Rambo III (1988) y “The Dead Pool” (La lista negra, 1988), la quinta y última película de la saga “Harry El Sucio”, también fracasaron. Gracias a campañas publicitarias multimillonarias, tuvieron un buen comienzo en su primer fin de semana, pero luego colapsaron rápidamente.

Inchon (1982), otra película bélica reaccionaria, con un presupuesto de 48 millones de dólares y entre 10 y 20 millones de dólares en publicidad, tenía todo lo que se supone que el público quiere: un reparto prestigioso, una producción espectacular, una historia de amor, escenas sangrientas de batallas, un patrioterismo exacerbado, una reescritura simplista de la historia política y una trama alucinante sobre agresores comunistas listos para matar que están siendo liberados por un héroe de guerra reaccionario… Sin embargo, fue otro desastre en la taquilla. Incluso los espectadores más condicionados se cansan a veces de consumir la misma tontería una y otra vez.

Decir que la industria cinematográfica ofrece a la gente lo que la gente quiere es una explicación demasiado simple. Los grandes estudios nos imponen lo que creen que queremos, y a menudo promocionan películas que nunca hemos pedido y que no nos gustan especialmente. Pero con suficiente publicidad y distribución, incluso estas películas están destinadas a llegar a mucha más gente que las películas disidentes con financiación escasa, a las que no se les da una distribución adecuada o publicidad masiva.

Israel presiona a las redes sociales para censurar los contenidos de internet que perjudican su imagen

Pintada contra Facebook en Cisjordania
Los dirigentes de Israel consideran que la reputación de su país está en juego en las redes sociales, que forman la imagen de un país e influyen en la percepción pública del mismo. Por eso presionan a los grandes monopolios, como Facebook, que las administran.

En 2006 crearon el Ministerio de Asuntos Estratégicos, que es la punta de lanza de una campaña publicitaria internacional para luchar contra lo que califican como “deslegitimación”, un término que utilizan para describir a cualquiera que critique al sionismo.

El enemigo público número uno en este esfuerzo es el movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones), sus dirigentes y partidarios alrededor del mundo.

Hoy han sido eliminadas las páginas de AntiMedia, que tenían dos millones de seguidores en Facebook y Twitter.

Los ministros israelíes se han reunido con cabecillas de Google y Facebook, advirtiéndoles que si no controlan las noticias anti-israelíes en sus plataformas, tendrán que intervenir por sí mismos.

Facebook y otros monopolios digitales han consentido muchas de las solicitudes de censura.

Desde el comienzo de la campaña, el gobierno israelí ha presentado una multitud de quejas a Google y Facebook por supuestos “discursos de odio” dirigidos contra Israel. En la gran mayoría de los casos han logrado la eliminación de los contenidos.

Los ministros israelíes se jactaron entonces de su eficacia para modelar los discursos políticos en el mundo entero.

Decenas de páginas de Facebook pertenecientes a los medios de comunicación palestinos han sido cerradas, mientras que otras han sido suspendidas, lo que ha provocado protestas. Facebook no ha publicado ninguna declaración que explique su decisión.

La agencia de espionaje israelí Shin Bet analiza el contenido de las redes sociales publicadas por los palestinos, buscando palabras y frases que puedan perjudicar a Israel.

Cientos de palestinos han sido detenidos por el contenido que han publicado en las redes sociales, a pesar de la falta de normas legales para distinguir entre una amenaza real y un discurso político. Los jueces israelíes se someten uniformemente a las pruebas presentadas por la fiscalía y la policía.

Para justificar la cesura, el Shin Bet se jacta públicamente del gran número de supuestos “complots terroristas” que ha frustrado.

La diferencia entre un español y un extranjero depende del dinero

La nacionalidad y los permisos de residencia se venden a cambio de inversiones en bonos del Tesoro e inmobiliarias, lo cuyal no parece preocupar en absoluto a los “patriotas” que presumen de la “marca España”.
Naturalmente que, como en cualquier otro mercadillo, donde hay compraventa hay corrupción. Los beneficarios del tráfico de nacionalidades en España y otros países de la Unión Europea, son multimillonarios, mafiosos de todos los pelajes y evasores de impuestos.

Dos organizaciones, Transparency International y Global Witness, publicaron ayer un informe titulado “En el mundo turbio de las visas de oro”, en el que denuncian la compraventa de la ciudadanía europea o el derecho a residir en la Unión Europea a cambio de dinero, sin mirar su procedencia.

Los mayores escándalos sobre esta venta de derechos ciudadanos se han producido en los países que comercian con la nacionalidad, Austria, Bulgaria, Chipre y Malta, habiéndose producido en estos tres últimos casos de delincuencia de alto nivel. Malta, tan católica ella, es una cloaca de la delincuencia financiera de las mafias internacionales y el año pasado por estas fechas fue asesinada la periodista  Dafne Caruana, explosionando una bomba en su coche, porque había publicado e investigaba la criminalidad en torno a la venta de la nacionalidad.

España encabeza la concesión de permisos de residencia a millonarios a cambio de dinero, una actividad que se realiza sin listas públicas. Desde que el gobierno de Mariano Rajoy lo instauró en 2013, se ha vendido la nacionalidad a 24.800 personas (inversores y familias de éstos) la residencia, ingresando anualmente por este negocio de dudosa moralidad anualmente alrededor de 980 millones de euros. España es el país que ha concedido más permisos de residencia mediante este tráfico de visados y el que más dinero ha conseguido, por delante de Chipre y Portugal.

Las condiciones que requiere España para conceder los visados de oro son la inversión de 2 millones de euros en bonos del Tesoro o 1 millón en un depósito en un banco nacional, fondo de inversión o un negocio, y la cifra baja hasta medio millón de euros si se trata de la compra de un bien inmueble. También se le concede a alguien que crea un negocio considerado de interés general. La agencia estatal que gestiona estos asuntos es la Unidad de Grandes Empresas  y Colectivos Estratégicos, dependiente del ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social.

De primeras se concede un visado de un año, prorrogable por otros tres si se mantiene la inversión y se visita España al menos una vez al año, más que nada para disimular. En el visado se incluye a la familia directa, mujer o marido e hijos.

El trabajo realizado por las dos ONG describe la nacionalidad de quienes han obtenido esta bicoca, y en el caso de España  figuran en primer lugar los chinos, con 7.118 permisos, seguidos de rusos (4.715), estadounidenses (4.327), indios (3.233) y venezolanos (3.116). Los latinoamericanos pueden conseguir además la nacionalidad dos años después. Estas cifras incluyen también a los familiares, siendo 4.592 las concesiones  a los titulares de la inversión.

Desde que se han implantado estos programas en bastantes países de la Unión Europea, al menos se han vendido 6.000 pasaportes y cerca de 100.000 permisos de residencia, con unos ingresos superiores a los 25.000 millones de euros. La Comisión Europea es consciente de que no se vigila adecuadamente la concesión de estas prebendas, cuya vigilancia es responsabilidad de los Estados miembros que las conceden, al igual que los requisitos de la concesión. El Ejecutivo de Bruselas prometió en su informe de ciudadanía de 2017 que este año publicaría un informe sobre los diferentes planes de visados de oro y las acciones que ha tomado, y la publicación de una guía de buenas prácticas, pero todavía no ha publicado nada.

La OCDE también abrió este año un período de consulta pública sobre la verdadera posibilidad de utilizar estos programas como elusión fiscal, y se está a la espera de que publique el resultado de esta consulta y las medidas que deben tomar los países miembros para evitar que las dobles nacionalidades y permisos de residencia se utilicen para la evasión fiscal.

http://www.lacelosia.com/espana-es-el-pais-que-vende-mas-permisos-de-residencia-actividad-aprovechada-por-delincuentes-millonarios-y-denunciada-por-organiza

India no entra en los planes imperialistas para aislar a China e Irán

El Primer Ministro Narendra Modi

La semana pasada el cambio de política exterior de India desintegró la estrategia del gobierno de Trump contra Rusia y China. Ahora empezarán a cambiar las declaraciones de las cadenas de comunicación sobre el gobierno dirigido por Narendra Modi, que será sometido a un fuerte ataque intoxicador.


El anterior gobierno firmó un contrato con la multinacional francesa Dassault para comprar 126 aviones Rafale por 10.600 millones de dólares. El 30 por ciento del mercado se destinaría al fabricante indio de aviones de propiedad estatal HAL, que se encargaría de ensamblar la mayor parte de los aviones.

Modi voló a París y modificó el acuerdo sin el conocimiento de su gabinete ni del ejército. India tendrá sólo 36 Rafales, pero pagará 8.700 millones de dólares para comprarlos. El 30 por ciento de los fondos se destinará a una empresa privada india perteneciente al grupo privado Reliance, que está en gran medida en quiebra, para proyectos no relacionados con el contrato y sin transferencia de conocimientos técnicos (1).

Fue un gran pelotazo. Todavía no se sabe cuánto pagará Reliance, propiedad de la familia Ambani, que alguna vez fue muy rica, a Modi y a su partido. A partir de entonces comenzaron las peticiones de dimisión de Modi. Para sumarse a la campaña de presión, el New York Times reprodujo la noticia (2) con dos semanas de retraso y sin citar la fuente originaria.

Estados Unidos esperaba atraer a la India, tradicionalmente no alineada, a su lado y utilizarla en sus pugnas contra China, Rusia e Irán. La estrategia trataba de establecer una alianza cuatripartita con Japón y Australia para aislar a China en los Océanos Pacífico e Índico.

Con la Ley de Contención de los Adversarios mediante Sanciones (CAATSA), el Congreso de Estados Unidos hizo lo que mejor sabe: amenazar a India con sanciones si compraba sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400.

Las amenazas de sanciones se reprodujeron por la compra de petróleo iraní.

A partir de entonces, en India le llueven las críticas a Modi con la excusa de la corrupción.

La semana pasada Putin visitó India, donde firmó varios contratos para vender 5 batallones (40 lanzaderas) del sistema SS-400 por 5.000 millones de dólares.

Ambas partes han firmado otro acuerdo para que las empresas rusas construyan seis reactores nucleares en India, donde ya hay dos reactores rusos en funcionamiento y otros dos en construcción. Los reactores cuestan unos 20.000 millones de dólares cada uno y se construirán en la próxima década.

Rosneft ha firmado un contrato de diez años para suministrar a la India 10 millones de toneladas de petróleo al año.

La declaración conjunta que emitieron Putin y Modi fue una patada a las políticas que trata de implementar Trump. En el periódico Indian Punchline, el antiguo embajador indio, M. K. Bhadrakumar, escribió: “Parece que hemos rechazado la idea del ‘cuadripartito’ del gobierno de Trump que fue, por supuesto, un intento apenas disfrazado de crear un sistema de alianzas dirigido por Estados Unidos en Asia-Pacífico para aislar a China en su región”.

En otro ensayo más amplio, Bhadrakumar desarrolla la perspectiva india: “Deberíamos poner en perspectiva el creciente entendimiento chino-ruso en lugar de mirarlo con escepticismo. El acuerdo señala que la estrategia estadounidense de alejar a China de Rusia y luchar contra ella por separado -China en el campo de batalla del Pacífico y Rusia en el campo de batalla europeo- no ha funcionado. Por el contrario, lo que está ocurriendo es una expulsión de Estados Unidos fuera de Oriente Medio y el sudeste asiático. Washington está mostrando signos de nerviosismo. Esto explica el desesperado intento de Estados Unidos de atraer a India a una alianza militar que satisfaga sus propias necesidades. Cometeríamos un grave error si creyéramos erróneamente que se trata del establecimiento de un ‘orden internacional liberal’ que, por supuesto, no es más que un mito estadounidense”.

A pesar de la amenaza estadounidenses de sanciones, el mes que viene India, el tercer mayor importador de petróleo del mundo,  comprará 9 millones de barriles de petróleo iraní.

China también continuará comprando hidrocarburos a Irán.

Todas estas transacciones no se realizarán en dólares estadounidenses, como era habitual, sino en monedas bilaterales o en forma de trueque. Los nuevos acuerdos entre India y Rusia, las declaraciones de la cumbre ruso-india y las continuas compras de petróleo de Irán son grandes derrotas para Trump en su intento de bloqueo de China, Rusia e Irán.

Esta es la verdadera razón por la que el New York Times llama ahora la atención sobre el escándalo de corrupción relacionado con el contrato Rafale, destaca la oposición a Modi y las peticiones de dimisión.

Con Modi India entra en la lista del Eje del Mal. Empezará la avalancha de propaganda. Muchos van a descubrir que Modi es un dictador y un corrupto. No se respetan los derechos humanos. Hay que cambiar “el régimen”. Llegarán las ONG, los moderados, los “progres”, los tertulianos, los expertos…

(1) http://www.caravanmagazine.in/business/india-gambles-defence-interests-reliance-group
(2) https://www.nytimes.com/2018/10/06/world/asia/india-narendra-modi-bjp.html

Los cambios en la estrategia de Rusia sobre el Mar Negro

Siete meses antes de lo previsto, el 16 de mayo Putin inauguró el puente del estrecho de Kerch, que conecta por tierra la península de Crimea con Rusia, lo que pone de manifiesto que en el Mar Negro todo es muy diferente del Báltico, que tras el desmantelamiento de la URSS ha caído en las zarpas de la OTAN, donde se dedica a su juego favorito, con toda suerte de provocaciones navales y martítimas.

Mientras la OTAN se introducía en el Mar Báltico, Rusia se concentraba en el sur. Las Guerras del Donbas y Siria así lo indican.

En tiempos de Catalina la Grande, en la segunda mitad del siglo XVIII, el artífice de la politica rusa en el Mar Negro era el príncipe Grigori Potemkin, una especide de virrey de la “Nueva Rusia” (Novorossiia), es decir, de la expansión zarista hacia los territorios del Imperio Otomano, para quien el Mar Negro era un lago interior.

A mediados del siglo XIX, Nicolás I y su ministro de Asuntos Exteriores, Karl Nesselrode, cambiaron las relaciones entre Rusia el Imperio Otomano para romper su tradicional asociación con las potencias de Europa Occidental. En 1833 ambas potencias firmaron el Tratado Unkiar Skelessi. A cambio del acceso al Mediterráneo a la Marina Imperial rusa, el sultán recibió el pleno apoyo del zarismo.

Las relaciones de buena vecindad entre rusos y otomanos duraron muy poco tiempo por la presión de británicos y franceses, que en 1853 desataron la Guerra de Crimea, en la que Rusia sufrió una derrota traumática: Sebastopol cae, el Tratado de París prohibe la entrada de buques de guerra en el Mar Negro.

Desde entonces ambas potencias se han enfrentado casi siempre, bien de manera directa o a través de intermediarios. En 1877 estalla una nueva guerra en la que los zaristas quieren imponerse en los Balcanes con el pretexto del paneslavismo. En el Tratado de San Estéfano Turquía reconoce la soberanía rusa en las regiones eslavas u ortodoxas del Cáucaso, lo que obliga los británicos y austriacos a reaccionar en el Congreso de Berlín para impedir que Rusia interrumpa el tránsito hacia la India.

En la Primera Guerra Mundial, la Sublime Puerta se alineaba con las potencias centrales, mientras Rusia con británicos y franceses, al tiempo que ambos imperios desaparecen, lo que condujo a una época de buena vecindad. Si el zarismo se había expandido territorialmente, en 1921 los soviets cedieron a Turquía las regiones de Kars y Ardahan. En 1925 ambos países firmaron un tratado de amistad y en 1936 el de Montreux, que define el trásito por los Estrechos del Bósforo y Dardanelos hacia el Mar Negro.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los imperialistas rompen la buena vecindad introduciendo a Turquía de cabeza en una organización, como la OTAN, que se definía por un supuesto atlantismo. Eso supuso la instalación de misiles nucleares en las mismas narices de la URSS que derivó en la crisis de 1962.

Tras la desaparición de la URSS, en Moscú siguen suspirando por las buenas relaciones con Estados Unidos y Europa occidental; lo que concierne a Turquía ocupa un lugar muy secundario. Pero ambos países siguen en bandos opuestos en las guerras de los Balcanes y de Chechenia.

Quien arroja a uno en los brazos del otro es el imperialismo. Rusia fracasa en camelar a las potencias occidentales tanto como Turquía en ingresar en la Unión Europea. El fracaso no sólo refuerza sus vínculos mutuos, sino también con los demás Estados de la región y, muy especialmente, con Irán y los países del Cáucaso.

Al mismo tiempo las contradicciones con los imperialistas han ido creciendo, al mismo ritmo que desataban las Revoluciones de Colores y Primaveras Árabes, lo que culminó en la Guerra de Siria y el Golpe de Estado en Kiev, dos fenómenos mucho más relacionados de lo que parece a simple vista.

Además de marginar al imperialismo, los acuerdos de Astana demuestran la capacidad de los Estados de la región para resolver por sí mismos conflictos tan peliagudos como la Guerra de Siria y la decisión de retirarse del acuerdo nuclear iraní ha acabado por sacar a Estados Unidos de la región.

En el primer semestre, el comercio entre Rusia y Turquía ha crecido un 37 por ciento; ahora Turquía es el cuarto socio comercial de Rusia. Este año los hoteles de Turquía esperan recibir seis millones de turistas rusos.

Para el año que viene Rusia habrá terminado de construir la central nuclear de Akkuyu, que satisfará el 10 por ciento de las necesidades energéticas de Turquía.

El gasoducto Turkish Stream, actualmente en construcción, suministrará gas ruso no sólo a Turquía sino a todo el sur de Europa y los Balcanes.

Aunque sigue siendo miembro de la OTAN, Turquía ha comprado los sistemas rusos de defensa antiaérea SS-400, por lo que el Pentágono ha boicoteado la entrega de los cazas de combate F-35.

No obstante, las relaciones entre Rusia y Turquía no son idílicas. El caso de Siria es conocido; el caso de Georgia no lo es tanto. Pero además, Erdogan mantiene inmejorables relaciones con el gobierno fascista de Kiev, le vende armamento y no reconoce a Rusia ningún derecho sobre Crimea.


El puente de Kars que comunica Crimea con Rusia por tierra

‘Tercera Dirección’: el servicio secreto británico MI5 es igual que el crimen organizado

El abogado irlandés Pat Finucane
Un servicio de inteligencia al que se le da rienda suelta para cometer “delitos graves” en su propio país es un servicio de inteligencia enemigo de su pueblo.

La sorprendente revelación de que el servicio de inteligencia de Gran Bretaña, MI5, ha disfrutado de esta misma libertad durante décadas, se acaba de hacer pública en un tribunal especial en Londres, creado para investigar los servicios de inteligencia del país a instancias de una coalición de grupos de derechos humanos, alegando un patrón de ilegalidad e incluyendo la colusión en el asesinato.

La política encubierta del MI5 que obliga a sus agentes a cometer y solicitar crímenes graves, como y cuando lo consideran más procedente, se conoce como la “Tercera Dirección”. Este nombre en clave ha sido creado, al parecer, por alguien con una inclinación por todas las cosas de James Bond dentro de una agencia cuyo agente promedio es más probable que sea 5’6 y se quede calvo con una panza y dientes en mal estado que cualquier tipo de mandíbula 007.

El Pat Finucane Center, uno de los grupos de derechos humanos antes mencionados involucrados en llevar a cabo esta investigación del tribunal (Investigatory Powers Tribunal, para darle su nombre de domingo) sobre las infames actividades de la agencia de inteligencia de Gran Bretaña, emitió una declaración condenatoria en respuesta a la revelación de que en 2012 el antiguo primer ministro David Cameron introdujo pautas de supervisión con respecto a la política secreta de la “Tercera Dirección” del MI5.

La decisión de Cameron de hacerlo, afirma el grupo, estuvo lejos de ser tomada noblemente: “No puede ser una coincidencia que el primer ministro David Cameron emitiera nuevas directrices, aunque defectuosas, sobre la supervisión del MI5 solo dos semanas antes de la publicación del informe De Silva sobre el asesinato de Pat Finucane. El Primer Ministro reaccionó a la alarmante evidencia que estaba a punto de surgir de la participación del Servicio de Seguridad en el asesinato. Hasta la fecha, no han responsabilizado a nadie de una agencia pública. Las últimas revelaciones hacen que una investigación independiente sea aún más convincente”.

Pat Finucane, un católico de Belfast, ejerció su oficio de abogado de derechos humanos en un momento en que se negaba el derecho a ser completamente humano a la comunidad católica minoritaria de la pequeña y perdurable avanzada del colonialismo británico en el extremo noreste de Irlanda, también conocida como Irlanda del norte. Fue asesinado por paramilitares unionistas en 1989, cuando el conflicto de décadas de duración eufemísticamente conocido como “los problemas” estaba candente, afirmando que las víctimas eran inocentes, pero no las de ambos bandos.

A diferencia de la gran mayoría de los asesinados y asesinatos en el curso de este conflicto brutal, el de Finucane provocó una larga y dura lucha por la justicia de familiares, amigos y militantes que sobrevivieron. Alegan, de manera bastante convincente, que debería reconocerse que se llevó a cabo con la colusión activa del MI5.

Al retroceder y ofrecer una visión más amplia sobre este terreno, las actividades delictivas de los servicios de inteligencia de Gran Bretaña constituyen un material más que suficiente para un libro de considerable peso. ¡Qué suerte que ese libro ya haya sido escrito! En su “Dead Men Talking: Collusion, Cover Up and Murder en Dirty War de Irlanda del Norte”, el autor Nicholas Davies “proporciona información sobre varios de los asesinatos [durante la lucha contra los independentistas irlandeses], que fueron autorizados en el nivel más alto del MI5 y los gobiernos británicos”.

Pero más allá de los crímenes del MI5 en Irlanda, ¿qué más han hecho esos valientes defensores del Reino a lo largo de los años? Después de todo, ¿de qué sirve tener una licencia para participar en actividades delictivas graves, incluido el asesinato y, presumiblemente, la tortura, si no está preparado para usar (y abusar)? Se plantea la pregunta de cuántas muertes de alto perfil atribuidas al suicidio, causas naturales y accidentes a lo largo de los años han sido los frutos del MI5 en el trabajo.

¿Y qué hay de la posibilidad de participación del MI5 en, nos atrevemos a usar el término, “operaciones de bandera falsa”?

https://www.rt.com/op-ed/440633-british-intelligence-organized-crime/

Nuestro hombre en La Moncloa

B.

Así veníamos a decir -en referencia a Oriol Junqueras, presidente de ERC-, con alguna desfachatez y no poca osadía, en un articulillo publicado en este blog (exactamente el 26 de diciembre de 2017), aventurando la puesta en libertad de Junqueras para batirse el cobre de la hegemonía independentista en la arena política con Puigdemont, hombre de la antigua Convergencia i Unió y sucesor de Artur Mas.

No ha sido así, pero tampoco ha hecho mucha falta. De hecho, Junqueras ha hecho unas declaraciones en TVE y Puigdemont tuitea desde Bruselas cuantas veces le venga en gana. La prensa convencional españolista, fiel traductora de la política unionista del poder central -con Rajoy o Sánchez, tanto da en cuestiones de Estado-, que no es otra que dividir el fuerte movimiento independentista catalán, ya empieza a decantarse por la «línea», digamos, de Junqueras, etiquetado como «vía pragmática», eufemismo por no llamarle, como harían sus bases, «botifler», mientras que el exalcalde de Girona, Puigdemont, representaría la «línea dura».

Pudiera pensarse, en principio, por sus orígenes, que los papeles están cambiados, pero no, y así como el fascio hispano se la tiene jurada a Carles Puigdemont, que no da su brazo a torcer desde, por supuesto, su «dorado» exilio, como gusta decir lo más rastrero de los plumillas españoles, y no españoles, le alaba el gusto a Junqueras, al católico y republicano Junqueras, por su moderación, pragmatismo y, acabemos, su «seny», su sensatez.

Así lo entienden los magistrados del Tribunal Supremo español que -leemos en La Vanguardia- «no está dispuesto (el Supremo) a transigir si considera que la resistencia a cumplir sus resoluciones -y muy en particular la de suspensión de los diputados Puigdemont, Junqueras, Rull, Turull, Sánchez y Romeva- deriva en una desatención o desobediencia manifiestas». Palabras más bien dirigidas, a juzgar por el debate habido en el Parlament catalán, a un irredento e indesmayable Puigdemont y JxCat, que no parecen mostrar voluntad de acatar ni aceptar ni ejecutar la suspensión acordada, al contrario que ERC, más «pragmáticos», ya se dijo, donde Junqueras y Romeva ya han designado a quien sustituirles (el diputado Sergi Sabrià). Diferentes actitudes que el Supremo tiene en cuenta dando espaldarazos a quienes se muestran más «templados» en sus pretensiones secesionistas, léase Junqueras, cuyo objetivo -leemos ahora en El País- «es que el nuevo discurso de ERC cuaje entre las bases y que ello le dé el liderazgo del movimiento, que estos últimos meses -continúa el diario madrileño- ha quedado en manos de los sectores más radicales de la ANC y de Junts per Catalunya».

O sea, la vieja política idealista burguesa maniquea de dividir entre «buenos» y malos». Los primeros, una vez ablandados y entrados en razón, bien morigerados y en salazón, ya sabemos quienes son para la purria facha. Son los «dialogantes»; los otros, los «fanáticos» e intolerantes.

Buenas tardes.

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