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La lucha de clases es el lápiz que escribe los diccionarios

Si uno se da cuenta de que le roban la cartera se revuelve, pero no ocurre lo mismo cuando lo que le roban es el lenguaje, y todo saqueo ideológico empieza por cambiar el lenguaje, por imponer un nuevo vocabulario, que no es otra cosa que la introducción subrepticia de una ideología.

El lenguaje expresa el pensamiento. La mayor parte de las veces basta atender a las palabras que alguien utiliza para conocer su manera de pensar. Un vocabulario pobre, por ejemplo, indica un pensamiento rudimentario. “Díme cómo hablas y te diré quién eres”.

Hace cien años existía el racismo, que se apoyaba en el color de la piel y escondía una discriminación de clase social. A partir de los años setenta el racismo adquiere una forma cultural que progresivamente se transforma en religiosa.

Hoy internet es un filón para el análisis del lenguaje y sus cambios. En tiempos de las Cruzadas se hablaba de los “sarracenos”, luego de los moros y ahora las alusiones se dirigen hacia el islam.

En España las diferentes alusiones proceden del mito de la “Reconquista” medieval y en otros países europeos del colonialismo y de la descolonización, hasta que finalmente se han vinculado a la explotación de la fuerza de trabajo de origen “extranjero”.

La Universidad de Montpellier ha creado un laboratorio llamado “Praxiling” que estudia el habla corriente (1). A partir de una muestra de artículos de todo el mundo de 1944 a 2015, que comprende 350 millones de palabras, han creado una base de datos del léxico empleado corrientemente y, en consecuencia, de los conceptos que la ideología dominante transmite.

Cuando se segmenta el lenguaje en función de la ideología política se observa que en los años setenta ni siquiera los sectores europeos más reaccionarios, esos que hoy llamaríamos “extrema derecha”, hacía ninguna alusión al islam o a los musulmanes. Los racistas están hablando de una parte de la clase obrera y, fundamentalmente, de los emigrantes de origen norteafricano.

Las expresiones religiosas se comienzan a introducir porque los reaccionarios no quieren que se les acuse de ser lo que son y han sido siempre: racistas. La prensa dejó de hablar de “trabajadores árabes” y comenzó a referirse a ellos como musulmanes o islamistas. Naturalmente a la ideología dominante, manifestada a través de los medios, les importaba un bledo que lo fueran o no.

La ideología burguesa supone que un musulmán puede dejar de serlo; le basta con afiliarse a otra religión, mientras que consideran que el árabe es una raza (o una etnia, para ser más finos) y eso es algo que no cambia nunca. Luego no se le puede acusar de racismo a alguien que califica a otro como “musulmán” porque eso no es una raza.

Los lingüistas han creado una aplicación informática, el buscador Ngram (2), que muestra los vasos comunicantes que hay entre la palabra “árabes”, por un lado, y “musulmán”, por el otro. La aplicación analiza el contenido de casi cinco millones de libros, es decir, alrededor del 4 por ciento de los libros publicados entre 1500 y 2018, el mayor corpus lingüístico de todos los tiempos. Ngram muestra un pico en el uso de la palabra «árabes» a mediados de la década de 1970, seguido de un declive y un aumento casi concomitante de la palabra musulmanes.

En materia de lenguaje siempre hay que recurrir a Nebrija para recordar que el idioma va con el imperio. El “habla” es ideología, es ciencia, pero también es colonialismo. Los conquistadores se refieren a los conquistados de una determinada manera; no los llaman por su nombre sino que los clasifican, como quien calsifica a las especies y les pone un nombre en latín.

Por ejemplo, como a Argelia los colonislistas la consideraban como una parte de Francia, no podían llamar a los argelinos por su nombre. En Argelia no había franceses y argelinos porque todos eran franceses. Por eso los llamaron “musulmanes” y siempre les importaba un bledo que no lo fueran. Tenían que aguantarse que los clasificaran así.

Tras la descolonización ocurrió al revés porque el término “árabe”, que fue despectivo hasta entonces, se revalorizó a partir de 1960, el nasserismo, la lucha palestina y el tercermundismo. No puedes despreciar a alguien que se pone a tu altura y se sienta contigo en una asamblea de la ONU. Necesitan otras palabras despectivas.

Ni siquiera las palabras pueden escapan de la historia, la lucha contra el imperialismo o la lucha de clases, que el motor de todo. Por ejemplo, en 1983 en Francia había un gobierno “socialista” enfrentado a una oleada de huelgas (en Citroën, en Aulnay, en Talbot, en Poissy, en Flins, en Renault) protagonizadas por trabajadores, una parte importante de los cuales eran de origen norteafricano (Marruecos, Argelia, Mauritania, Malí) e incluso de Turquía.

Maestros en el arte prestidigitador, los “socialistas” hicieron lo que mejor saben saben: sacaron la lucha del terreno sindical y la llevaron al campo de la religión, acusando a los obreros de ¡fundamentalismo! Entonces nadie sabía muy bien lo que aquello significaba, pero no tenía buena pinta. El gobierno de Mitterrand se refería a que los obreros no estaban manipulados por los comunistas, un tópico de la posguerra, sino por los imanes.

Ahora la “yihad” (guerra sagrada) ya nos resulta muy familiar, pero entonces fue muy sorprendente escuchar al ministro de Interior, el canalla de Gaston Defferre, referirse a las “huelgas sagradas” que habían emprendido musulmanes y chiítas fundamentalistas. En torno a la revolución iraní (1979) los altavoces del imperialismo habían creado la correspondiente alarma y los “socialistas” franceses supieron a aprovecharse de ello (1983) para romper la solidaridad con los trabajadores en huelga, dividir y enfrentar a unos con otros por motivos religiosos, tras los cuales se escondía el racismo.

A partir de entonces la lucha contra el yihadismo, en cualquiera de sus formas, crea yihadismo, tanto en el interior de Europa como en los países musulmanes. No es la causa sino la consecuencia, una criatura fabricada a imagen y semejanza de su creador.

(1) http://www.praxiling.fr/
(2) http://biblioteca.uoc.edu/es/recursos/recurso/google-books-ngram-viewer

Lo importante no son los votos sino el recuento (el plan de Estados Unidos para el Golpe de Estado en Bolivia)

Alfredo Jalife Rahme

Desde el territorio de Estados Unidos se desarrolla gradualmente un Golpe de Estado contra el presidente boliviano Evo Morales, que se llevará a cabo presumiblemente después de las elecciones, entre fines de 2019 y marzo de 2020.

Sus principales agentes son los políticos bolivianos, Gonzalo Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Mario Cossio y Carlos Sánchez Berzain, todos residentes en Estados Unidos. Coordinan las acciones en Bolivia con los líderes de la asociación opositora Coordinadora Nacional Militar, compuesta por ex oficiales del ejército boliviano, entre ellos, el general Rumberto Siles, los coroneles Julius Maldonado, Oscar Pacello y Carlos Calderón.

Además se coordinan con altos líderes de la oposición boliviana, Waldo Albarracín, presidente de la Confederación Democrática Nacional (Conade), Jaime Antonio Alarcón Daza, presidente del Comité Cívico de La Paz, Jorge Quiroga, ex presidente. de Bolivia, Juan Carlos Rivero, Rolando Villena, ex defensor del pueblo y Samuel Doria Medina del Partido de Unidad Nacional, todos son responsables de suministrar los fondos que se envían desde Estados Unidos para esta operación, así como de garantizar las esperadas acciones para crear un estado de crisis social para convulsionar al país antes del 20 de octubre, fecha electoral.

Este plan ya está en curso, y tiene disposiciones para otros emisores, como la creación de la ruptura y la división del ejército boliviano y la policía nacional, logrando que estas fuerzas se rebelen contra el presidente Evo Morales. Además, prevé la manipulación de sectores estratégicos de la sociedad boliviana, como el sector universitario, el sector médico, las personas con discapacidad y los ambientalistas, en términos de desestabilización del país.

Gran parte de los fondos ya se encuentran en territorio boliviano, para lo cual han contado con el apoyo de las embajadas acreditadas en el país y la Iglesia Evangélica, que han sido utilizados por el gobierno de Estados Unidos como una cobertura ya que no debe verse directamente implicado en estas interferencias.

Funcionarios del Departamento de Estado acreditados en el país, como Mariane Scott y Rolf A. Olson, se han reunido con funcionarios diplomáticos de alto nivel de Brasil, Argentina y Paraguay, a fin de organizar y planificar acciones de desestabilización contra el gobierno boliviano, como además de entregar los fondos estadounidenses a la oposición boliviana.

El plan tiene en cuenta tres etapas:

1. Fase preparatoria (ya ejecutada): su propósito es preparar y organizar el campo para las etapas posteriores.

Se desarrolló entre abril y julio de 2019, donde establecieron alianzas políticas para conformar un solo frente de oposición, celebraron reuniones de coordinación y acciones que se llevarán a cabo en las etapas 2 y 3, acordaron comenzar a desacreditar campañas contra el Gobierno, utilizando la estructura de medios concebida que incluye prensa de medios opositores, medios ad hoc, activistas en redes sociales, así como el logro de quejas formales ante organismos internacionales.

La estrategia en las redes sociales y las noticias falsas está siendo dirigida por el ciudadano boliviano Raúl Reyes Rivero, uno de los principales activistas de movilización de la oposición. Está presentando acciones y planes de las plataformas democráticas y los comités cívicos contra el gobierno, para el derrocamiento del presidente Evo Morales.

El ex presidente y opositor Jorge Quiroga se encarga de buscar apoyo y una declaración de instituciones regionales e internacionales, como la OEA, la Unión Europea y algunas otras, para deslegitimar la victoria electoral de Evo, declararla inconstitucional y responder para una intervención internacional en Bolivia.

2. Etapa intensiva (en funcionamiento): su objetivo es generar convulsiones e inestabilidad social en el país

Comenzó a entrar en vigencia en julio y prevé llegar hasta octubre de 2019. Consiste en establecer un estado de crisis social en el país, a través de manifestaciones públicas violentas y pacíficas, barricadas y huelgas, utilizando para ello los comités cívicos y el movimiento 21F, estudiantes universitarios, el sector médico y otros de la sociedad civil.

Juan Flores, presidente del comité cívico de Cochabamba, es el asesor político de Carlos Sánchez Berzain y Manfred Reyes Villa en Bolivia y tiene la responsabilidad de generar un encuentro social a escala nacional, para lo cual vincula los comités cívicos y afilia a los primeros oficiales del ejército y policías. Junto con el coronel retirado Óscar Pacello, manipulan sutilmente la intención de generar un punto de inflexión que genere violencia y convulsión social.

La idea es paralizar el país el 10 de octubre de 2019, arruinando las elecciones nacionales. De tal manera, que a partir de esa fecha puede reunir a la población boliviana para enfrentar al Gobierno y de esta manera desestabilizar el proceso electoral.

Antes de esta fecha, tienen la intención de seguir implicando a diferentes sectores de la sociedad en estas movilizaciones. Se prevé que las protestas y manifestaciones tengan un éxito total durante el 20 de septiembre (a nivel nacional), el 26 de septiembre (en La Paz) y el 4 de octubre (en Santa Cruz y La Paz).

Otro de los objetivos en esta etapa es fragmentar las instituciones estatales armadas, principalmente la Policía Nacional y el Ejército.

Con este objetivo a la vista, espera el reclutamiento de altos mandos en servicios activos dentro del Ejército, aquellos que respaldarían el Golpe de Estado y asumirían la presidencia del país en una coalición cívico militar, ya conformada, en el período de transición.

Es un hecho conocido que ya hay un grupo de oficiales del ejército reclutados, personas muy cercanas al presidente Evo, que desde sus posiciones permitirían el logro de las acciones examinadas en el plan, utilizando la desinformación para el presidente.

3. Fase final (no ejecutada): proclamación de fraude electoral e imposición de un gobierno paralelo. Se percibe que se lleva a cabo una vez que finalizan las elecciones presidenciales

Las evaluaciones y predicciones hechas por el Departamento de Estado de Estados Unidos y otras agencias sobre los resultados probables de las elecciones presidenciales del próximo 20 de octubre, es que el presidente Evo Morales ganará las elecciones.

En vista de este escenario, la embajada de Estados Unidos ha estado creando en secreto las condiciones objetivas y subjetivas para la proclamación de un fraude electoral.

Incluso Mariane Scott se ha estado reuniendo, fuera de registro, con el sector diplomático en el país, alentando el mensaje de ilegitimidad y fraude en las elecciones, en el que ha logrado convencer a un grupo de países acreditados.

En sus reuniones con funcionarios de alto nivel de las embajadas de Brasil, Argentina, Paraguay, Colombia, España, Ecuador, Reino Unido y Chile, ha seguido solicitándoles que sean ellos quienes lideren las quejas formales de fraude en las elecciones, lo cual será más creíble y genuino que si Estados Unidos lo hace solo.

Además, la embajada de Estados Unidos Se ha centrado en un seguimiento orientado a los detalles del Tribunal Supremo Electoral (TSE), buscando documentar supuestas irregularidades de esta agencia del gobierno electoral, que sirven para denunciar el fraude.


Quién vota no es importante, sino quién cuenta los votos

Paralelamente, en el mes de julio se llevó a cabo una reunión privada entre los opositores Jaime Antonio Alarcón Daza, Iván Arias y otros miembros de los comités cívicos, en la que se acordó adquirir máquinas para el conteo rápido de votos para las próximas elecciones presidenciales, en aras de manipular la opinión pública sobre los resultados electorales.

Estas máquinas tendrían un costo total de 300.000 dólares. La embajada de Estados Unidos y la representación de la Unión Europea en el país contribuirían a financiar la compra, que proporcionarían a través de la Fundación Jubileo y la Iglesia Evangélica. Con ese objetivo específico, ya han logrado reunir más de 800.000 dólares, de los cuales también saldría el pago a las personas que participan en el conteo rápido de votos.

La intención es ubicar las máquinas en cada junta electoral establecida y organizar a través de los comités cívicos su cobertura (personas capacitadas de antemano para esta maniobra) durante todo el día de trabajo electoral, esto estaría acompañado de una cobertura mediática para invitar a la población a venir junto con este sistema de conteo de votos como una forma de supervisar los resultados, sin la mediación del Tribunal Supremo Electoral.

En esta etapa, la Unión Juvenil Cruceñista desempeñará un papel fundamental, que se sugiere para imponer acciones violentas una vez que se publiquen los resultados electorales finales, para lo cual han estado reclutando criminales, que serán utilizados como punta de lanza en estos enfrentamientos. y acciones violentas contra las instituciones estatales.

Juan Martín Delgado, miembro de esta organización juvenil, se encarga de organizar estas actividades violentas. También cuenta con el apoyo del boliviano Luis Fernando Camacho, presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, quien a su vez recibe indicaciones y consejos del empleado del gobierno estadounidense Rolf A. Olson.

Después del [posible] acceso al poder de Evo en enero de 2020 y prestando atención a que han sido capaces de lograr la desestabilización social, se autoproclamará un gobierno paralelo, alentado por una fracción del Ejército, que supervisará un gobierno militar cívico, dirigido por Waldo Albarracín, quien tendrá que convocar nuevas elecciones en 90 días sin examinar la participación del partido Movimiento al Socialismo (MAS, por sus siglas en español).

Para esta etapa, el gobierno de Estados Unidos ya ha estado entrenando al político y candidato presidencial Óscar Ortiz en secreto.

Esta estrategia, dirigida y financiada por la embajada de Estados Unidos en Bolivia, también contempla el llamado a una huelga general indefinida antes del día electoral, operaciones encubiertas, campañas de descrédito y desinformación y otros tipos de sabotaje para crear violencia y deslegitimar el proceso electoral.

La embajada de Estados Unidos en La Paz continúa llevando a cabo acciones encubiertas en Bolivia para apoyar el Golpe de Estado contra el presidente boliviano Evo Morales.

19 de octubre de 2019

Lo que adelanté en el artículo anterior ya es casi un hecho: si Evo Morales gana las elecciones, el próximo 20 de octubre, se colocará en su lugar un gobierno de transición cívico-militar. Este nuevo gobierno no reconocería la victoria electoral de Evo y alegaría fraude durante las elecciones.

Lo nuevo aquí es que, para justificar la puesta en el poder de un gobierno paralelo, es necesario crear un clima de inestabilidad en las principales ciudades.

Con este fin, la oposición boliviana, a través de los comités cívicos y el grupo opositor Coordinadora Nacional Militar, ha estado preparando un grupo de jóvenes para llevar a cabo acciones violentas, principalmente en las ciudades de Santa Cruz y La Paz.

Estos jóvenes serían insertados en la protesta convocada para esos días y tendrán orden de entablar enfrentamientos violentos con la policía. Estas acciones irían acompañadas de un levantamiento formado por ex oficiales militares. La Coordinadora Nacional Militar con el apoyo de la Unión de Militares Retirados de Santa Cruz organizaría estas acciones.

La sede de los gobiernos de transición se establecerá en Santa Cruz para consolidar los planes de dividir el país en dos frentes (este y oeste), lo que podría generar el caos suficiente para que estalle la guerra civil.

Pero, ¿cómo se llevarían a cabo estas acciones violentas? Los barcos llenos de armas han estado haciendo viajes en secreto desde Estados Unidos, Específicamente de Miami, al Puerto de Iquique (Chile), que está cerca de la frontera con Bolivia.

Estas armas y municiones se enviaron dentro de contenedores de barcos que, para la mayoría de los puertos, están repletos de artículos diversos. Los contenedores fueron recibidos por personas no vinculadas a las actividades de las oposiciones. Estas personas fueron reclutadas con el único propósito de poner sus nombres y sacar los contenedores del puerto.

Juan Carlos Rivero, ciudadano boliviano, fue el encargado de comprar las armas en Estados Unidos y hacer que llegaran a la Coordinadora Nacional Militar. Esta persona tiene vínculos con Manfred Reyes, un opositor político que vive en Estados Unidos, y con la embajada de Estados Unidos en Bolivia.

La embajada de Estados Unidos ha realizado un seguimiento permanente de la entrega de armas y municiones a través de colaboradores secretos. En este sentido, se han reunido en privado con los principales líderes de la oposición para hablar sobre la financiación del golpe y ofrecer consejos al respecto. Entre estos líderes está Jaime Antonio Alarcón Daza, ​​presidente del Comité Cívico de la Paz.

Las armas que se han enviado a Bolivia incluyen municiones de diferentes calibres, pólvora, máquinas para fabricar y calibrar proyectiles, estuches de rifles y armas.

Paralelamente, el Comité Cívico ya está reclutando ciudadanos bolivianos para comprar votos a favor del candidato a la oposición Carlos Mesa, por un valor de 50 dólares por votante. El pago se llevaría a cabo después de la votación y los votantes tendrían una foto de una boleta marcada.

En el artículo anterior alerté sobre la estrategia que el Departamento de Estado había diseñado para consolidar al candidato para las elecciones presidenciales bolivianas, Óscar Ortiz.

Ahora quiero informarles quién ha estado llevando a cabo esta estrategia política diseñada por Estados Unidos. Su nombre es Erick Foronda Prieto y actualmente está encubierto en La Paz llevando a cabo acciones encubiertas a favor de Óscar Ortiz, al mismo tiempo que la embajada de Estados Unidos le dice qué hacer.

Su trabajo principal es asesorar la campaña política de Ortiz. También trabaja con la prensa en la filtración de información sensible relacionada con los opositores electorales de Ortiz. El presidente Evo Morales ha sido el objetivo principal en este sentido.

Pero, ¿quién es Erick Foronda? Erick es un periodista boliviano que terminó siendo jefe de redacción de Última Hora y La Razón, dos periódicos bolivianos. Tiene fuertes lazos con la embajada de Estados Unidos en La Paz, ya que trabajó en la oficina de prensa allí durante 20 años. Jugó un papel importante en la obtención de información de políticos y periodistas en el país, con el objetivo de satisfacer el interés de Estados Unidos.

Dada la importancia de las actividades abiertas y encubiertas que realizó para la embajada de Estados Unidos, Se convirtió en una persona de confianza y estableció estrechos vínculos con el antiguo embajador de Estados Unidos, Phillip Goldberg.

Erick Foronda fue una de las piezas clave en la organización de la campaña de oposición por el “No”, durante el referéndum constitucional para la reelección de Evo Morales. Siguiendo la orden de la embajada de Estados Unidos, con frecuencia se comunicó con los medios de comunicación bolivianos favorables a Estados Unidos para obtener cualquier información necesaria que pudiera conducir a la victoria de la campaña “No”. Un ejemplo de esto fueron los artículos publicados en la prensa sobre un supuesto asunto entre Gabriela Zapata y Evo Morales.

Asimismo, la embajada de Estados Unidos Ha utilizado a Ortiz para influir en los principales líderes de la oposición. Si bien, por un lado, la embajada de Estados Unidos ha estado trabajando para consolidar Óscar Ortiz por encima de Carlos Mesa, su objetivo principal es eliminar a Evo Morales de la Presidencia.

https://bbackdoors.wordpress.com/2019/10/19/the-us-embassy-in-la-paz-continues-carrying-out-covert-actions-in-bolivia-to-support-the-coup-detat-against-the-bolivian-president-evo-morales/

Muere el espía británico que fundó los Cascos Blancos

James Le Mesurier, el espía británico que fundó los Cascos Blancos, apareció muerto ayer en Estambul al pie del edificio en el que se encuentra su apartamento.

La policía turca llegó al lugar después de haber sido alertada de la presencia de un cadáver en la calle a primeras horas de ayer.

Las causas exactas de su muerte no se conocen aún. Aunque su oficina se negó a hacer ningún comentario, el cadáver presenta fracturas en ambas piernas y cabeza.

La oficina del Gobernador de Estambul confirmó la muerte de Le Mesurier, afirmando que se estaba llevando a cabo una investigación para determinar las causas del fallecimiento.

La policía turca asegura que Le Mesurier empezó a tomar antidepresivos y somníferos recientemente porque estaba en un estado de estrés.

Le Mesurier intervino en la Guerra de los Balcanes, en la de Kosovo, en Irak y, en particular en el Kurdistán irakí, en Líbano, en los territorios palestinos, en Turquía y en Siria. También ocupó cargos de inteligencia en la Commonwealth y en la ONU.

Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico expresó la tristeza de los imperialistas por la muerte de Le Mesurier, un oficial del ejército que dirigía la organización Mayday Rescue, encargada de obtener fondos para los Cascos Blancos, que tiene oficinas en Estambul y Holanda.

En junio del año pasado Trump les entregó 6,6 millones de dólares, en marzo de este año otros 5 millones y en octubre 4,5 millones.

Los Cascos Blancos son una extensión de Al-Qaeda en Idlib y otras zonas de Sria que aún quedan bajo control yihadista.

A lo largo de los 8 años de guerra, una buena parte de la intoxicación mediática contra el gobierno de Siria ha procedido de los Cascos Blancos, cuyo papel ha sido estelar en la fabricación de relatos sobre bombardeos con armamento químico.

La otra parte de la intoxicación mediática ha consistido en realzar la propia imagen de los Cascos Blancos para darles credibilidad, lo que se llevó a cabo realizando documentales sobre ellos, a su vez premiados con los Óscar de Hollywood.

Más información:

– La oscura historia de los Cascos Blancos
– El documental sobre los ‘Cascos Blancos’ de Netflix opta a los Óscars de Hollywood
– Los Oscar de Hollywood conceden un premio a los yihadistas
– Los Cascos Blancos publican otro vídeo falso en internet
– El terrorista que fabricó los vídeos falsos sobre los ataques químicos del ejército sirio se confiesa
– Cascos Blancos: la nueva especie de predadores humanitarios
– Los Cascos Blancos envenenan el agua que consumen cinco millones de sirios
– Los Cascos Blancos están involucrados en el ataque químico de Jan Sheijun
– Rusia presenta pruebas de que el ataque químico en Siria es un fraude de los Cascos Blancos
– La verdadera historia de una foto de Alepo que dio la vuelta al mundo

– Los Cascos Blancos están dirigidos por espías británicos

Estados Unidos hará todo lo posible para mantener a Turquía dentro de la OTAN

Robert O’Brien, asesor de Seguridad Nacional
Estados Unidos hará “todo lo posible” para mantener a Turquía dentro de la OTAN, dijo ayer el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca Robert O’Brien en medio de las tensiones entre Washington y Ankara. 

“Turquía es miembro de la OTAN. Desempeña un papel muy importante. Perder a Turquía como aliado no sería, por lo tanto, algo bueno para Europa o Estados Unidos”, dijo al canal CBS. Es un gesto de apaciguamiento pocos días antes de que el miércoles Trump y Erdogan se reunan en Washington.

Actualmente hay muchos puntos de desacuerdo entre los dos países: ofensiva turca en el noreste de Siria contra las milicias kurdas apoyadas por Estados Unidos, votación en el Congreso de Estados Unidos sobre el genocidio armenio, solicitud de extradición del predicador Fethullah Gülen, exiliado en Pensilvania…

O’Brien también mencionó la compra por parte de Ankara de misiles antiaéreos rusos SS-400, que Washington considera incompatible con los acuerdos de defensa de la OTAN. “No hay espacio para los SS-400 y las compras rusas y ese es el mensaje que el Presidente [Trump] enviará [a Erdogan] cuando esté en Washington”, dijo el asesor.

Tras la visita de Ergogan, Trump recibirá al día siguiente en la Casa Blanca al secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, en un contexto de fuerte crítica a la Alianza Atlántica, recientemente juzgada con muerte cerebral por el Presidente francés Macron.

El jueves también se celebrará en Washington una reunión de ministros de la coalición militar que ha invadido Siria, solicitada con urgencia por la diplomacia francesa después de que Trump anunciara a principios de octubre la retirada de las tropas estadounidenses.

Criticado por su propio bando por esa decisión, Trump ha indicado desde entonces que un “pequeño número de soldados estadounidenses” permanecerían en el país “para proteger los yacimientos petrolíferos”, aunque su objetivo es presionar al gobierno de Damasco en las negociaciones que mantiene en Ginebra con la oposición para reformar la contitución.

“Habrá menos de mil, eso es seguro. Probablemente alrededor de 500, tal vez 600”, advirtió ayer el general Mark Milley, Jefe de Estado Mayor del Ejército de Estados Unidos, en la cadena ABC.

La miseria ideológica del malthusianismo

El malthusianismo es tan falso como cualquier otra ideología y tiene su origen en Inglaterra, de donde pasó a Estados Unidos, que la convirtió en doctrina y, por lo tanto, le otorgó un carácter dominante, una de las señas de identidad del imperialismo con el que se justifican sus crímenes.Como doctrina dominante, las universidades adoctrinan a los estudiantes y les lavan el cerebro diciéndoles que se trata de “demografía”, es decir, el recorrido típico que hace pasar una ideología como si fuera ciencia y que los menos avisados devoran porque tiene el membrete de alguna academia gringa.

Los “progres” y posmodernos que asumen las conclusiones malthusianas sin ninguna capacidad de reacción crítica, desempeñan un papel clave para sostener el papel dominante. Ese tipo de grupos “alternativos” son la correa de transmisión del imperialismo dentro de cada país, llevando las concepciones más reaccionarias hasta sus últimos rincones y falsificando sus postulados para hacerlos digeribles en ciertos ambientes intelectualoides.

El malthusianismo reviste formas variadas que convergen en conceptos falsos, como “explosión demográfica”, que justifican la intervención imperialista sobre los pueblos del Tercer Mundo, en ocasiones con el beneplácito de la caridad y la “ayuda desinteresada” a sus habitantes.

Para demostrar que en el mundo no existe ninguna “explosión demográfica” basta recurrir a cifras que están al alcance de cualquiera que no sea un estafador impenitente y lo primero que se debe indicar es que, a efectos demográficos, hay que dividir el mundo en dos mitades: una es África y la otra el resto.

El número anual de nacimientos en todo el mundo (excluyendo África) alcanzó un máximo en 1989 y desde entonces ha disminuido en un 15 por ciento.

En consecuencia, la disminución de nacimientos se prolonga ya durante 30 años y no la ha podido compensar el aumento de los nacimientos en el Continente Negro.

Si excluimos a África, de aquí a 2023 la población mundial en edad reproductiva (de 15 a 40 años) seguirá en constante disminución. Sólo la población africana en edad reproductiva seguirá creciendo.

Con una población en declive (excluyendo a África) y con tasas de fecundidad muy negativas (excluyendo a África), es muy probable que en el mundo los nacimientos disminuyan a un ritmo acelerado, mucho más que el previsto por la ONU.

En otras palabras, si excluimos a África, la principal característica de la población mundial es la despoblación mundial.

Ahora bien, si de lo expuesto hasta ahora alguien imagina que la emigración africana es consecuencia del crecimiento demográfico en el Continente Negro, también se equivoca. Los emigrantes de origen africano representan una parte insignificante del total de movimientos poblacionales en el mundo.

Para terminar: si las proyecciones demográficas se cumplen, dentro de muy poco tiempo una parte creciente de la población mundial será africana, con una capacidad de consumo insignificante, lo cual explica que los “alternativos” justifiquen la situación con tonteorías como el decrecimiento y otras parecidas.

Más información:
— La UNICEF y la OMS esterilizan masiva y encubiertamente a las mujeres africanas
— Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo
— Una declaración de guerra contra el proletariado
— 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú
— ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’
— 11.000 seudocientíficos proponen reducir el número de seres humanos para frenar el cambio climático
— El Club de Roma, anatomía de un grupo de presión
— El decrecimiento es un concepto inventado por Henry Kissinger a partir de la eugenesia
— Público asume las tesis del imperialismo sobre los límites del crecimiento
— La crisis es una bendición que el cielo nos envía
— Un manifiesto para justificar que las tripas se queden vacías

50 años de una película mítica, Z de Costa Gavras, que resucita en el Golpe de Estado de Bolivia

Se cumplen cincuenta años del estreno de Z, una de las películas más famosas de Costa Gavras. Una simple letra, la última del alfabeto, da el sentido inequívoco de esperanza y revuelta, que el cineasta griego utilizó para difundir una obra que fue mítica en su momento y de la que ya nadie se acuerda, ni siquiera los más nostálgicos del famoso Mayo del 68.

El argumento versa sobre el Golpe de Estado de los coroneles en Grecia dos años antes, disfrazado tras un ambiguo país mediterráneo en el que asesinan a un diputado progresista. El juez de instrucción revelará la participación del ejército y de la policía. La película describe rápidamente a los diferentes actores de la conspiración: el gobierno militar, la policía, el partido de la oposición, con sus representantes y simpatizantes, y el pueblo en su conjunto.

La situación descrita por Costa Gavras es el resultado directo de la realidad: “Cualquier semejanza con hechos reales, muertos o vivos, no es casualidad. Es voluntario”. El cineasta griego destapa el oscuro funcionamiento de un régimen fascista de la OTAN que puso de rodillas a su país natal.

La forma de rodar es casi como la de un reportero. El carácter de Yves Montand se muestra en su vida cotidiana, entre los bastidores del poder, pero casi nunca de una manera solemne o glorificante. Este es el propósito de Costa Gavras, que busca, ni más ni menos, que mostrar la verdad tal como es, exponer la realidad de las situaciones.

El juez, encarnado por Jean-Louis Trintignant, ocupa un lugar importante en la historia, y desempeña el papel de alborotador, que mirará donde otros no quieren mirar. En resumen, Z es una inmersión en una sociedad corrupta dirigida por una pequeña oligarquía que subyuga al pueblo a través de presiones financieras y políticas.

El régimen político que Costa Gavras muestra es aterrador en su capacidad de gangrenar a todos los estratos de la sociedad y de actuar sobre ellos. No se trata de un puñado de altos funcionarios que defienden sus propios intereses. Es toda una red que se desarrolla verticalmente, hasta el punto de manipular a los propios ciudadanos, presionarlos, sin dudar en amenazar a los simples comerciantes para que actúen a favor de las autoridades con el fin de poder continuar su actividad.

El corte de la película, que deliberadamente no es lineal, permite tomar conciencia de la gigantesca maquinación, para comprender, poco a poco, cómo un pueblo puede ser sustraído de una doctrina por un pequeño grupo de individuos, y aunque el sesgo de Costa-Gavras es evidente, no hay ninguna forma de triunfalismo. Por el contrario, la situación es mucho más alarmante y negativa.

En Z la lucha es permanente, una lucha por la supervivencia y el mantenimiento de la libertad, con la voluntad de no dejar que prevalezca el ejército fascista, pero donde la victoria es sólo ilusoria o, en el mejor de los casos, temporal.

La historia que cuenta Costa Gavras no se detiene en un país o en un momento dado. Es una realidad aterradora que no está tan lejos de nuestro tiempo. ¿Se han enterado de lo que pasó ayer en Bolivia?, ¿les suena? Para la historia 50 años no son nada, ni en el cine ni en la realidad.

Como decíamos ayer…
[Post data: el guionista de la película era Jorge Semprún, un renegado que acabó de Ministro de Cultura con el gobierno del PSOE. Pero de eso hablaremos en otro momento.]

La justicia consiste en que unos se tapan a los otros para que todos queden impunes: el caso de los ‘chalecos amarillos’

La Fiscalía francesa le ha dado el carpetazo a 54 sumarios que tenía abiertos contra policías por las palizas propinadas a los  “chalecos amarillos” desde que el año pasado comenzaron las movilizaciones.

Al mismo tiempo próximamente iniciará un juicio contra dos de ellos dentro de una cárcel, que es el primero en su género.

Durante un año las denuncias contra la policía han inundado las dependencias judiciales porque en Francia creían que el apaleamiento de manifestantes era propio de los países tercermundistas, como decía uno de los “chalecos amarillos” a la televisión.

Han salido de su estupor a palos y han creído que los jueces y los fiscales son algo diferente de los de la porra. Se tragaron lo del “Estado de Derecho”: el remedio a un mal policía son buenos jueces y fiscales que van a enmendar lo que los otros han torcido.

Pero las cosas funcionan de otra manera. El fiscal parisino Rémi Heitz confiesa que se han desembarazado de 212 denuncias enviándoselas a la Inspección General de la Policía Nacional, es decir, algo así como “yo me lo guiso yo me lo como”. La policía se investigará a sí misma.

En casi el 70 por ciento de los casos las investigaciones (por llamarlas de alguna manera) han concluido y los expedientes se han trasladado al Ministerio Público de París para que decida el camino a seguir.

En dos casos la fiscalía considera que las denuncias justifican la apertura de un procedimiento judicial. Ambos se refieren a los acontecimientos ocurridos durante la manifestación del Primero de Mayo de este año, que se caracterizó por el terrorismo policial.

Uno de los policías será juzgado por abofetear a uno de los “chalecos amarillos” gracias a que la escena fue grabada y publicada en las redes sociales. El policía está acusado de “violencia voluntaria por parte de un responsable de la autoridad pública” que causó una incapacidad superior a ocho días a su víctima.

El otro policía está acusado de lanzar una piedra a los manifestantes, una escena que también fue grabada y reproducida por las redes sociales. Le acusan del mismo delito, aunque en este caso no haya incapacitado a la víctima.

Ambos casos presentan tres características: son hechos insignificantes, fueron grabados y se difundieron por internet. De lo contrario hubieran quedado impunes, como los cientos de denuncias que han acabado en la papelera.

En Francia se abrieron 313 investigaciones contra la policía por el terror desatado contra los “chalecos amarillos”.

Un caso es el de Jerome Rodrigues, un manifestante gravemente herido en el ojo el 26 de enero, cuya denuncia dio lugar a la apertura de una investigación judicial por el delito de siempre.

Otro es la denuncia presentada por la madre de un adolescente al que le rompieron la mandíbula por un disparo con munición de caucho en Estrasburgo durante una manifestación convocada en enero.

Un total de 72 casos aún están siendo analizados por la fiscalía, mientras que otros 54 han sido cerrados sin más medidas, principalmente por «delitos insuficientemente graves”, pero también por “falta de identificación de los acusados”, según explicó el fiscal Heitz.

“Así es la justicia”, dijo con toda la cara dura del mundo el ministro de Interior, Christophe Castaner. “Consiste en llevar a cabo un estudio, una investigación que se pone bajo la autoridad de la policía, la gendarmería y luego un fiscal y los jueces deciden las medidas que deben tomar”.

En otras palabras: la justicia consiste en que unos de se tapan a los otros para que todos queden impunes. La fiscalía ha cerrado los procedimientos sin más. En algunos casos porque no quisieron identificar a los policías que dispararon.

Según un recuento del periodista David Dufresne, 24 personas han sido asesinadas por la policía desde que el 17 de noviembre del año pasado comenzó el movimiento de los  “chalecos amarillos”.

Más información:

-‘Chalecos amarillos’: cambia el discurso de la represión
– La policía francesa ha empezado a ‘fichar’ a los miembros de los ‘chalecos amarillos’
– ‘Perro ladrador poco mordedor’: hay que preocuparse de los fascistas que muerden más que de los que sólo ladran
– Cientos de medios denuncian la represión policial en Francia durante las manifestaciones
– El lanzamiento de marcadores químicos contra los ‘chalecos amarillos’ en las manifestaciones
-Francia no es capaz de contener las movilizaciones de los ‘chalecos amarillos’
– De los ‘chalecos amarillos’ a los ‘brazaletes blancos’: cómo domesticar una movilización espontánea
– Francia aprobará su propia ‘ley mordaza’ contra el derecho de manifestación
 

Micrososft participa activamente en la represión y los crímenes israelíes contra los palestinos

Los militantes palestinos se cubren la cara durante las manifestaciones contra la ocupación israelí, una práctica antigua que se remonta a varias décadas atrás. Esconder la cara con “keffiyehs”, los pañuelos tradicionales palestinos que se han convertido en un símbolo de la resistencia, no es una moda sino una técnica de supervivencia, sin la cual los militantes son detenidos en redadas nocturnas, y a veces incluso asesinados.

En el pasado Israel utilizó tecnologías básicas para identificar a los palestinos que participaban en las manifestaciones. Se centraban en las imágenes de las noticias de la televisión o en las fotos de los periódicos, a menudo con la ayuda de los colaboradores de Israel en el territorio palestino ocupado que se reunían con los espías del Shin Bet o se los detenía para ocultar su compicidad.

Esta vieja técnica fue finalmente reemplazada por una tecnología más avanzada, que utiliza innumerables imágenes transmitidas directamente por drones, el último instrumento de la “industria de seguridad” israelí. Miles de palestinos han sido detenidos y cientos asesinados en los últimos años como resultado de los datos de los drones analizados por las aplicaciones de reconocimiento facial.

Si en el pasado los militantes palestinos querían mantener oculta su identidad, hoy tienen razones mucho más convincentes para mantener su lucha en secreto, sobre todo teniendo en cuenta la implicación directa de monopolios empresariales, como Microsoft, que facilitan la represión del ejército israelí, cuyo único propósito es aplastar cualquier forma de protesta palestina.

El 27 de octubre, Olivia Solon escribió para NBC News sobre la financiación de Microsoft de la empresa israelí AnyVision, que utiliza el reconocimiento facial “para observar en secreto a los palestinos en Cisjordania” (1).

A través de su empresa de capital de riesgo M12, Microsoft ha invertido 78 millones de dólares para poner en marcha un sistema de reconocimiento facial israelí para controlar a los palestinos en Cisjordania (2).

AnyVision ha desarrollado una aplicación para la “vigilancia táctica avanzada” denominado “Better Tomorrow” (Mejor mañana), que, según una encuesta conjunta de NBC-Haaretz, permite a los clientes identificar a personas y objetos en cualquier flujo de vídeo en directo, como una cámara de vigilancia o un teléfono inteligente, y realizar un seguimiento de los objetivos a medida que se mueven entre diferentes flujos” (3).

“Según cinco fuentes familiarizadas con el tema -escribe Solón- la tecnología de AnyVision alimenta un proyecto secreto de vigilancia militar en Cisjordania. El proyecto se llama “Google Ayosh”, donde “Ayosh” significa territorios palestinos ocupados y “Google” indica la capacidad tecnológica de buscar personas (4).

Con sede en Israel, AnyVision tiene varias oficinas en todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Reino Unido y Singapur. Dada la naturaleza del trabajo de AnyVision y el vínculo intrínseco entre el sector tecnológico israelí y el ejército israelí, las aplicaciones de la empresa se están utilizando para localizar a los militantes palestinos.

En julio el periódico israelí Haaretz informó que “AnyVision está involucrada en dos proyectos especiales para ayudar al ejército israelí en Cisjordania. El primero es un sistema que ha instalado en los puestos de control del ejército que miles de palestinos cruzan todos los días para ir a trabajar desde Cisjordania” (5).

No es la primera vez que Microsoft participa en apoyo del ejército israelí. A diferencia de Facebook, Google y otros, que son constantes, Microsoft ha sido en gran medida excluido de las controversias que están surgiendo. Pero, al igual que otros, Microsoft también es responsable de la represión y los crímenes que comete Israel contra los palestinos.

(1) https://www.cnbc.com/2019/10/28/microsoft-funded-israeli-company-that-spied-on-west-bank-palestinians.html
(2) https://www.businessinsider.com.au/microsoft-funded-face-recognition-tech-reportedly-surveils-palestinians-2019-10
(3) https://www.cnbc.com/2019/10/28/microsoft-funded-israeli-company-that-spied-on-west-bank-palestinians.html
(4) https://en.wikipedia.org/wiki/Yesha
(5) https://www.haaretz.com/israel-news/business/.premium-this-israeli-face-recognition-startup-is-secretly-tracking-palestinians-1.7500359

Estados Unidos lanza una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda en Asia

Pepe Escobar


La alternativa Estados Unidos-Australia-Japón a la Nueva Ruta de la Seda explica por qué Estados Unidos envió una delegación menor a Tailandia y por qué India se retiró de la Ruta.

Hace seis años el presidente chino Xi Jinping lanzó la Nueva Ruta de la Seda, el mayor y más ambicioso proyecto de infraestructuras paneuroasiático del siglo XXI.

Bajo el gobierno de Trump, la Nueva Ruta de la Seda fue demonizada las 24 horas del día, los 7 días de la semana: un cóctel tóxico de miedo y dudas que culpó a Pekín de todo, de tratar de hundir a las naciones pobres en una “trampa de deudas” con planes diabólicos de dominación mundial.

Por último, aquí está lo que podría describirse como la respuesta institucional de Estados Unidos a la Nueva Ruta de la Seda: la Red Punto Azul (Blue Dot Network).

Oficialmente la Red Punto Azul se describe como la promoción del desarrollo de infraestructuras sostenibles por parte de múltiples interesados en la región Indo-Pacífica y en todo el mundo.

Es un proyecto conjunto de la Empresa de Inversiones Privadas en el Extranjero de Estados Unidos, en asociación con el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio de Australia y el Banco de Cooperación Internacional de Japón.

Ahora, compárenlo con lo que sucedió esa misma semana en la inauguración de la Exposición Internacional de Importación de China en Shangai.

Como señaló Xi, “hasta la fecha, China ha firmado 197 documentos de cooperación de la Ruta con 137 países y 30 organizaciones internacionales”.

Eso es contra lo que la Red Punto Azul quiere luchar, especialmente en el sur mundial. Bueno, en realidad no. Contactados informalmente, los diplomáticos del sur mundial no están realmente impresionados. Podrían considerar a la Red Punto Azul como un competidor potencial de la Ruta de la Seda, pero como un competidor impulsado por la financiación privada, especialmente, en teoría, en Estados Unidos.

No les importa la perspectiva de que la Red Punto Azul incluya algún tipo de mecanismo de calificación que estará posicionado para evaluar y rebajar los proyectos de la Ruta de la Seda. Washington lo presentará como un proceso de “certificación” que establece “estándares internacionales”, lo que implica que la Ruta de la Seda no estará a la altura de dichos estándares. La cuestión de si los países del sur mundial prestarán atención a estas nuevas calificaciones sigue abierta.

La Red Punto Azul también debe entenderse en comparación directa con lo que acaba de ocurrir en la cumbre de celebración en Tailandia, que se centró en las reuniones en Asia oriental, la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental y la Asociación Económica Regional Mundial (GERP).

La llegada de Punto Azul explica por qué Estados Unidos envió sólo una delegación menor a Tailandia y también, en gran medida, por qué India perdió el tren de la Ruta de la Seda cuando abandonó de la estación panasiática.

El primer ministro indio Narendra Modi se encuentra entre la estrategia indopacífica de Washington y la integración euroasiática. Son incompatibles entre sí.

El Punto Azul es una extensión comercial de facto del Indo-Pacífico, que incluye a Estados Unidos, Japón, Australia e India: los miembros del Cuadrilátero. Es un reflejo de la Asociación Transpacífica del gobierno de Obama en relación con el -también fallecido- “pivot to Asia” [desplazamiento hacia Asia].

No sabemos si Nueva Delhi se unirá a Punto Azul. Rechazó la Ruta de la Seda pero no de manera irreversible. La ASEAN ha tratado de ser valiente e insistir en que se resuelvan las diferencias y que los 16 miembros de la Ruta de la Seda firmen un acuerdo en Vietnam en 2020.

Sin embargo, lo principal sigue siendo que Washington seguirá manipulando a India por todos los medios que considere necesarios para torpedear -al menos en el teatro del sur de Asia- el potencial de la Ruta de la Seda, así como la integración de Eurasia.

Y sin embargo, después de todos estos años de demonización incesante, lo mejor que Washington pudo encontrar fue robar la idea de la Ruta de la Seda y vestirlo con la financiación de bancos privados.

Comparémoslo ahora, por ejemplo, con la labor de la ASEAN y el Instituto de Investigación Económica de Asia Oriental. Favorecen las perspectivas de la ASEAN sobre el Indo-Pacífico, una idea indonesia al principio, en lugar de la versión estadounidense. El Presidente del Instituto, Hidetoshi Nishimura, lo describió como “una guía para los socios del diálogo” y subrayó que “la visión de Japón sobre el Indo-Pacífico está muy en línea con la de la ASEAN”.

Si bien Nishimura señala que “es bien sabido que Japón ha sido el principal donante y un verdadero socio en el desarrollo económico del sudeste asiático durante las últimas cinco décadas”, también elogia a la Ruta de la Seda como “el símbolo del libre comercio”. China y Japón apoyan firmemente la Ruta de la Seda. Y Pekín también hace hincapié en la relación directa entre los proyectos del Programa y de la Ruta.

En última instancia el Punto Azul puede ser sólo un ejercicio de relaciones públicas, demasiado poco y demasiado tarde. Eso no impedirá que la Ruta de la Seda se expanda. No impedirá las asociaciones de inversión entre China y Japón. No impedirá que el sur mundial tome conciencia de la militarización del dólar estadounidense con fines geopolíticos.

Y no enterrará el escepticismo prevaleciente acerca de las habilidades de desarrollo de un proyecto de una hiperpotencia comprometida en una misión para robar las reservas de petróleo de otra nación en el contexto de la ocupación ilegal de Siria.


https://www.asiatimes.com/2019/11/article/a-blue-dot-barely-visible-from-new-silk-roads/

Desaparecido en combate: los soldados de Estados Unidos presos en Vietnam tras el final de la guerra

En los Acuerdos de Paz de París que pusieron fin a la Guerra de Vietnam, Estados Unidos se comprometió a pagar a Vietnam 3.250 millones de dólares en concepto de indemnizaciones, lo cual significa que los imperialistas reconocían dos cosas fundamentales: que eran los únicos responsables de ella y que habían sido derrotados. “El que pierde paga”.

Como los vietnamitas tenían un conocimiento muy preciso de lo que es el imperialismo, a diferencia de otros, se reservaron un as en la manga: no entregarían a todos los prisioneros de guerra estadounidenses hasta haber cobrado la indemnización.

El acuerdo se firmó y la guerra terminó oficialmente. Para camuflar la derrota, Nixon debía hacer dos cosas. La primera ocultar que hubiese ningún estadounidense encarcelado en Vietnam. La segunda ocultar la naturaleza de los pagos a realizar de manera tal que no parecieran una segunda derrota, aún más humillante que la anterior.

Trató de disimular los miles de millones de dólares como “ayuda humanitaria”, pero el Congreso ni quiso asignar una suma tan grande de dinero a un “régimen comunista” al que despreciaban.

Debilitado por el escándalo de Watergate, Nixon optó por esperar a que las aguas se calmaran para hacerlo todo a escondidas, una vez que el foco de atención se hubiera puesto en otro lugar.

El gobierno de Hanoi le siguió la corriente. Esperó a recibir el dinero pactado y, mientras tanto, declaró que todos los presos estadounidenses habían sido liberados.

Nixon cayó, llegaron otros presidentes a la Casa Blanca y la situación se enquistó, mientras seguía oculta. Durante dos décadas los vietnamitas mantuvieron encacelados a los prisioneros estadounidenses y siguieron negociando su liberación a cambio del dinero que se les debía. Pusieron en libertad a algunos que contrajeron enfermedades y otros murieron.

Por razones obvias, el gobierno vietnamita no entregó los cadáveres y cuando lo hizo, los presentaron como si hubieran sido consecuencia de la guerra, es decir, como si los hubieran descubierto con posterioridad. Incluso llegaron a liberar a algunos de ellos, pero siempre mantuvieron a un grupo para asegurarse el cobro del dinero.

En 2013 el diario canadiense “Toronto Star” relataba la aparición de un anciano de 76 años de edad en un pueblo de Vietnam que había sido llevado al país desde Estados Unidos para combatir en la guerra, desapareció en 1968 y padecía trastornos sicológicos. Con su biografía se elaboró el documental “Unreclaimed” (“Sin reclamar”), en el que se concluye que no permaneció en el país porque los vietnamitas no lo dejasen marchar sino porque Estados Unidos no quería aceptar su retorno (*).

En Estados Unidos, el asunto de los presos se reconvirtió en el de los “desaparecidos”. Ni vivos ni muertos. Fue el tema estrella de los sectores más reaccionarios y militaristas, a los que pronto se les fueron sumando los conspiranoicos siempre atentos a este tipo de asuntos cabalísticos.

Los rumores se convirtieron en guiones de Hollywood de ínfima calidad cinematográfica pero gran difusión comercial.

El Senado se vio obligado a crear una de esas “comisiones de investigación” que no investigan nada, sino al revés: intentan tapar el asunto. La operación de encubrimiento la dirigió un personaje que luego fue conocido en el mundo entero: John McCain, el personaje perfecto porque había sido prisionero de guerra en Vietnam.

Naturalmente, los medios de intoxicación participaron en la campaña de encubrimiento como cabía esperar: primero no informaron de nada y segundo desacreditaron a quien lo hizo calificándolo como conspiranoico.

Este tipo de situaciones crea una hipocresía. Todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo comenta… siempre que los micrófonos y las cámaras estén apagados. Oficialmente, no hay nada de nada, una situación que no cambia de un presidente a otro ni de un partido a otro. Da igual.

Muy poco después de que el Senado emitiera su informe negacionista, apareció un documento gracias a la caída de la URSS, que puso los trapos al descubierto: las actas de una reunión de la dirección del Partido del Trabajo de Vietnam en la que discuten el número de presos estadounidenses que mantienen en las cárceles.

Los dos antiguos asesores de seguridad nacional, Henry Kissinger y Zbigniew Brzezinski, aparecieron en la televisión afirmando que el documento era fidedigno y que los prisioneros de guerra estadounidenses habían permanecido detenidos en Vietnam después de finalizar la guerra.

El ocultismo no cesó por ello. Tanto la Casa Blanca como la prensa se atuvieron a un guión del que no podían salir sin admitir su doble derrota en Vietnam, reabrir todas las heridas y reconocer un engaño que se había había prolongado durante muchos años. Es la política del avestruz: “No puede ser verdad”. En el mundo real hay algunos agujeros a los que nadie quiere mirar nunca.

(*) https://actualidad.rt.com/sociedad/view/93236-soldado-eeuu-olvidado-vietnam

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