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Gambia pierde más del 5 por ciento del producto interior bruto debido a la desnutrición infantil

Según el informe Cost of Hunger in Africa (COHA) elaborado por el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) y la Unión Africana (UA), la Hacienda Pública de Gambia pierde 83 millones de dólares al año, es decir, el 5,1 por ciento del producto interno bruto (PIB), debido a la desnutrición infantil, según el periódico Sierra Leone Telegraph.

El estudio muestra que las pérdidas sufridas cada año son el resultado del aumento de los costos de la atención de la salud, las cargas adicionales del sistema educativo y la reducción de la productividad laboral.

El informe se elaboró en colaboración con muchos organismos, entre ellos el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, la Comisión de la Unión Africana y su Organismo de Desarrollo (AUDA-NEPAD), la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Unión Europea (UE).

“Es alarmante que estemos perdiendo el 5,1 por ciento de nuestro PIB nacional cada año debido al impacto de la desnutrición infantil en el rendimiento escolar, la salud y la productividad”, dijo Isatou Touray, Vicepresidenta de Gambia.

No obstante, Gambia ha hecho algunos progresos en la mejora de la nutrición y para el año que viene el gobierno espera reducir el retraso del crecimiento al 12,5 por ciento, la emaciación (*) al 5 por ciento y la insuficiencia ponderal al 8,5 por ciento, como se indica en el Programa Nacional de Desarrollo.

El país está al borde de importantes ganancias según la COHA. Podría ahorrar hasta 104 millones de dólares para 2030, si la prevalencia del retraso en el crecimiento entre los niños se reduce al 9,6 por ciento y la insuficiencia de peso se reduce al 6 por ciento.

Hasta la fecha se han realizado estudios de la COHA en 26 países africanos, entre ellos Burkina Faso, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Malí, Malawi y el Níger. Los resultados generales de estos estudios revelan que las economías de los países africanos han sufrido una pérdida estimada de PIB de entre el 1,9 por ciento y el 16,5 por ciento anual debido a la desnutrición infantil. Se prevé que los resultados de los estudios de la COHA realizados recientemente se publiquen pronto en Guinea Bissau.

(*) La emaciación en un adelgazamiento patológico, particularmente de masa muscular, con pérdida involuntaria de más del 10 por ciento del peso corporal.

La burguesía vasca se apunta al empeño por erradicar la naturaleza de clase del 8 de Marzo

Lo malo que tienen celebraciones, como el inminente 8 de Marzo, es que colectivos, del tipo “Bilgune Feminista”, se sienten obligados a redactar un comunicado rutinario, con desgana, copiado del que difundieron el año anterior.

Es el tipo de manifiestos que nadie lee, pero cuya elaboración forma parte de las tareas burocráticas que existen incluso en los grupos más insignificantes, como el que mencionamos.

En esos momentos, salen a relucir los tópicos trillados y los lugares comunes de la pequeña burguesía desorientada, como la ya legendaria “transversalidad” que si algo significa es el refrito, un poco de todo, un condimento característico de la posmodernidad en el que caben todas las salsas o, según sus propias palabras, las “reflexiones plurales” de mujeres procedentes “de múltiples ámbitos”.

Como no podía ser de otra forma, también en Euskal Herria cunde el aburrimiento entre esos colectivos. Todos hablan de lo mismo con las mismas palabras, más vacías que gastadas.

Primero inventaron la transición política (para esconder que no hubo nada de nada). Luego pasaron a la transición ecológica (para esconder los bolsillos de los monopolistas). Ahora “Bilgune Feminista” quiere “impulsar una transición feminista” que -según sospechamos- será tan fraudulenta como las dos anteriores.

Que nadie crea que las ambiciones de la pequeña burguesía, incluida la vasca, son pequeñas porque “Bilgune Feminista” se ha propuesto “cambiar las estructuras de poder externas, mientras les damos un vuelco a las internas”. Una frase redonda que quiere decirlo todo pero no dice nada absolutamente.

Este año la pequeña burguesía ya no se ha atrevido a declarar una huelga, a pesar de lo cual apenas es capaz de disimular que sigue empeñada en su propósito de desdibujar el Día de la Mujer Trabajadora a golpe de comunicados, manifiestos, artículos y publicaciones de todo tipo, como el de “Bilgune Feminista”.

El objetivo es hacer olvidar la naturaleza de clase del 8 de Marzo, que para nada aparece en este tipo de colectivos estridentes.

Pero si “Bilgune Feminista” no es capaz de ocultar su naturaleza de clase, tampoco logran embaucar a nadie con sus manoseadas invocaciones a Euskal Herria, que para la burguesía es como el buen vino de reserva: añejo, ancestral, tradicional… Lo de siempre, vamos. Criado en barrica de roble del árbol de Gernika.

En la tarjeta de presentación de su sitio web se declaran las sucesoras “de una tradición feminista ya conocida” y, naturalmente, genuinamente vasca. En nuestra ignorancia no podemos sino poner de manifiesto que dicha “tradición” no nos resulta tan conocida, a menos que en Euskal Herria la burguesía considere una “tradición” que transcurran un par de semanas…

Es lo malo de combinar la posmodernidad con el chovinismo burgués, la moda más rabiosamente rompedora con los mitos ajados por el transcurso implacable del tiempo.

Los fascistas atacan a las ONG que atienden a los refugiados en la isla de Lesbos

Ayer varias ONG anunciaron que suspendían su trabajo con los refugiados en la isla griega de Lesbos, evacuando sus equipos después de una serie de ataques de grupos fascistas.

Como es habitual, la policía hace lo que mejor sabe, cruzarse de brazos, aunque finalmente ha tenido que abrir una investigación después de varios informes de ataques a personas y vehículos en la isla.

“Cuando cae la noche, hay constantes ataques a los miembros de las ONG, personas que vienen aquí como voluntarios”, dijo Douglas Herman, cofundador de Refocus, una organización que imparte cursos a los refugiados.

“La mayoría de las organizaciones han decidido suspender sus operaciones, algunas indefinidamente. Varias ONG han pedido a sus equipos que abandonen la isla”, dijo Herman, quien añadió que los seis miembros de su equipo estaban en camino.

Laa agresiones son el resultado de las movilizaciones fascistas, dijo Herman. En las carreteras que atraviesan la isla, los fascistas atacan a los automovilistas. “Golpean los vehículos con cadenas y tratan de alcanzar a la gente que permanece su interior con los parabrisas rotos”, dijo.

El lunes por la noche, la tripulación del Mare Liberum, un barco de observación de los derechos humanos en el Mar Egeo, dijo que fueron atacados por “un grupo de fascistas” mientras estaban amarrados en el puerto de la isla. “¡Gritaron, nos amenazaron y arrojaron gasolina en nuestra cubierta”, escribió la organización en su cuenta de Twitter.

Adrian Kok, presidente de Connect by Music, que da lecciones de música a los refugiados, dijo que todos sus voluntarios expatriados estaban siendo enviados de vuelta a Atenas, mientras los locales dejaban de trabajar.

La isla griega en el norte del Mar Egeo, cerca de la costa turca, ha visto un aumento en la llegada de migrantes desde que Turquía abrió sus fronteras el fin de semana. Decenas de miles de personas han acudido en masa a Grecia, lo que ha despertado en Bruselas el temor de una crisis migratoria similar a la de 2015.

Los refugiados son carne de cañón

Con los refugiados Erdogan presiona a la Unión Europea para que la OTAN apoye la guerra de agresión que lleva a cabo en el norte de Siria.

La situación en Lesbos alcanzó su punto de inflexión hace varios meses con más de 19.000 personas viviendo en condiciones miserables en un campamento previsto para menos de 3.000 personas.

La Unión Europea envió el martes a altos funcionarios a Turquía con carácter urgente para protestar contra su decisión de dejar pasar a los migrantes, y expresó su solidaridad con la vecina Grecia, que se enfrenta a una afluencia masiva en su frontera.

Borrell y el Comisario de Gestión de Crisis de la Unión Europea, Janez Lenarcic, realizarán una visita de dos días a Ankara para mantener conversaciones al más alto nivel sobre la situación en Siria.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que visitó Grecia en Kastanies, en la frontera con Turquía, por su parte ha endurecido su tono.

El diplomático francés Jean-Yves Le Drian dijo el martes que el «chantaje» de Ankara era inaceptable, mientras que el Primer Ministro griego Kyriakos Mitsotakis dijo que “aquellos que buscan poner a prueba la unidad de Europa se sentirán decepcionados”.

Von der Leyen, el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y el cabecilla del Parlamento Europeo, David Sassoli, visitaron ayer Grecia como signo de solidaridad.

Los políticos europeos y las ONG acusan a Ankara de utilizar a los migrantes para chantajear a Europa y obtener más apoyo en un momento en que Turquía se enfrenta a una afluencia de personas desplazadas en sus fronteras y dirige una ofensiva en Siria.

Los refugiados son la moneda de cambio. Ayer miles de ellos seguían concentrados en la frontera griega, que fue cerrada dos veces. Acampando en tiendas improvisadas hechas con lonas cerca del paso fronterizo de Pazarkule (Kastanies, en el lado griego), algunos esperan la apertura de las fronteras.

Otros caminan a lo largo de las heladas aguas del río fronterizo Evros en busca de una grieta en la frontera y las lanchas motoras se desplazan de ida y vuelta entre las dos orillas.

Mohammed Yasin, un sirio de 22 años de edad de Alepo, dijo que fue enviado de vuelta al lado turco después de ser interceptado por los guardias fronterizos griegos. “Se llevaron mi teléfono, mi dinero e incluso mis zapatos”, dijo. “Quería ir a Alemania o a otro país europeo”.

En la orilla griega, guardias fronterizos encapuchados y armados con rifles patrullaban el río, mientras que otros vigilan la zona con prismáticos desde una torre de vigilancia.

El lunes Erdogan dijo que millones de refugiados pronto inundarán Europa. Todos tendrán que “asumir su parte de la carga”, añadió.

Entre el sábado y el lunes por la noche los griegos impidieron 24.203 intentos de entrada ilegal y detuvieron a 183 personas.

Ayer Von der Leyen prometió a Grecia 700 millones de euros, la mitad de los cuales de inmediato, para hacer frente a la nueva ola de refugiados, y aseguró que Atenas recibiría toda la ayuda necesaria.

Del otro lado de la frontera, en Turquía, una delegación de Estados Unidos, de la que formaban parte el Representante Especial de la Casa Blanca para Siria, James Jeffrey, y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Kelly Craft, visitó la frontera como una señal de apoyo al gobierno de Erdogan.

Turquía derriba otro avión de combate sirio en Idlib

Ayer el ejército turco derribó en Idlib un avión sirio de combate y su piloto ha muerto según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Es el tercer avión del ejército sirio destruido desde el domingo por las baterías antiaéreas turcas.

Por su parte, el ejército sirio derribó, según la agencia oficial siria Sana, un avión teledirigido turco cerca de la ciudad de Saraqeb en el sur de la provincia de Idleb, el último gran bastión yihadista, donde se siguen produciendo feroces combates entre las tropas de ambos países.

Más de 30 soldados turcos murieron la semana pasada en ataques atribuidos por Ankara al ejército sirio.

Según la OSDH, el avión sirio fue derribado por un F-16 turco y se estrelló en las zonas en manos del régimen en el sur de la provincia de Idleb. El piloto se eyectó pero murió, añadió el OSDH, sin poder decir si sucumbió al choque o fue asesinado por los insurgentes. Su cuerpo fue encontrado mutilado en la región controlada por los rebeldes de Deir Sounbol.

La agencia Sana confirmó el “accidente” de un avión de combate apuntado por las fuerzas turcas pero no especificó el destino de la tripulación. En Ankara, el Ministerio de Defensa turco dijo que “en el marco de la Operación Escudo de Primavera”, que continúa con éxito, fue derribado un avión L-39 perteneciente al ejército sirio.

Turquía, que apoya a los yihadistas, está desplegando soldados y equipo militar en el norte de Siria. Ha enviado nuevos lotes de tanques Leopard y sistemas de defensa antiaérea Atilgan (1).

Por su parte, Estados Unidos sostiene la ofensiva turca en Idlib con remesas de municiones (2).

(1) https://southfront.org/turkish-sends-new-batch-of-leopard-tanks-and-atilgan-air-defense-systems-to-idlib-video/
(2) https://www.almasdarnews.com/article/us-will-support-turkeys-operation-in-idlib-by-supplying-ammunition/

‘Más vale ciento volando que pájaro en mano’ (Los falsos profetas del capitalismo venden humo)

Casi la mitad de la empresas que cotizan en el Nasdaq, o sea, las mayores empresas tecnológicas del mundo, tienen pérdidas.A partir de ahí, las preguntas son evidentes: si no reparten beneficios, ¿por qué no se hunden en la bolsa?, ¿cómo se sostienen? O mejor dicho, ¿cómo les sostienen?

El caso es que la contabilidad dice una cosa y los informáticos nos cuentan la contraria. Con ese típico lenguaje absurdo de la posmodernidad, hablan de “startups”, empresas emergentes, los “unicornios” de las nuevas tecnologías y bla, bla, bla, bla…

¿No tienen futuro las nuevas tecnologías? Algo ya avanzamos aquí al contar el batacazo de WeWork, una vieja empresa del ladrillo de toda la vida disfrazada de redes, “ipods”, “networking” y demás.

Las empresas basadas en la tecnología “blockchain” tampoco han respondido a las expectativas, a pesar de los centenares de millones invertidos en ellas.

¿Cómo es posible?

Las apariencias engañan. El capitalismo hace décadas que ha agotado su capacidad para innovar. Con la entrada en su fase imperialista  “desaparecen hasta cierto punto las causas estimulantes del progreso técnico y, por consiguiente, de todo progreso, de todo movimiento hacia delante”, escribió Lenin (1).

El capitalismo no avanza y, sin embargo, tiene que aparentar todo lo contrario. Los monopolios tecnológicos no reparten beneficios, pero los capitalistas creen que algún día lo harán; tarde o temprano. Con los especuladores no va el refrán “Más vale pájaro en mano que ciento volando”; es al revés.

El capitalismo vende humo. En su época Marx lo llamó “capital ficticio” (2): papeles, títulos, bonos, acciones, cheques, obligaciones, letras, derivados… Hoy los expertos lo llaman “activos financieros” y dicen que su cotización reposa sobre rentas futuras.

El capital ficticio es típico de ciertos sectores económicos, como la biotecnología, por ejemplo. Como en plena Edad Media, en los siglos del oscurantismo, los especuladores (y sus secuaces “científicos”) andan en busca de la piedra filosofal y convierten a un pequeño laboratorio en la típica burbuja del Nasdaq porque está a punto de descubrir una pócima milagrosa para todo, pero sobre todo para fantasmas como el coronavirus.

Sin esas burbujas financieras no se podrían sostener, ni los laboratorios de biotecnología, ni los informáticos. Las tecnologías modernas son indisociables de esas burbujas que se generan en bolsas, como el Nasdaq.

Si en 1939 Hitler habló de “blitzkrieg” (guerra relámpago) para acabar con la URSS, ahora los buitres financieros hablan de “blitzscaling”: los intentos de acaparar tecnologías prometedoras como medio de aplastar a la competencia. Los beneficios inmediatos no importan tanto; ya llegarán.

Por eso los cretinos de moda en las bolsas mundiales son los “visionarios”, por no decir “videntes”, esos “gurús” y profetas capaces que manejar una bola de cristal propia, de predecir el futuro… Como si el capitalismo tuviera algún futuro.

El capitalismo es una gran casa de apuestas. Los incautos entran en ellas porque creen que saldrán con los bolsillos llenos. Viven de falsas esperanzas.

(1) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.127.
(2) Marx, El Capital, tomo III, pgs.381 y stes.

Los médicos comunistas atienden a los oprimidos de India en policlínicos populares

Campamento médico comunista
El Banco Mundial y la OMS han descubierto recientemente que, para al menos 800 millones de personas, el 10% del presupuesto de sus hogares se gastaba en salud, y que al menos 100 millones de personas han caído en la extrema pobreza debido a gastos médicos altos. Sorprendentemente, este estudio encontró que la mitad de la población mundial carece de servicios de salud esenciales.

Datos del gobierno de la India indican que el gasto de bolsillo en salud en ese país es el más alto del mundo. Para la persona promedio en India, el 67,78% de los gastos de salud son gastos de bolsillo, lo que se compara muy desfavorablemente con el promedio mundial de 18,2%. Cada año 57 millones de personas en la India se ven empujadas a la pobreza debido a gastos médicos. La mayor parte de estos gastos se destina a la compra de medicamentos. A lo largo de las décadas, el gobierno indio ha demostrado su falta de voluntad para proveer los recursos necesarios para resolver esta crisis del costo de la atención médica. El gasto per cápita en salud de la India durante la última década es insignificante comparado con la cantidad gastada en otros países.

El movimiento comunista de la India —que este año cumple cien años— ha experimentado con diversos tipos de policlínicos populares, hospitales y clínicas que ofrecen atención de salud gratuita o a bajo costo a cualquier persona. El epicentro de este experimento ha sido la región de la India de habla telugu, incluyendo los actuales estados de Andhra Pradesh y Telangana, con una población actual de 85 millones de personas.

Los comunistas y la salud

Siglos de latifundismo y dominio colonial han degradado las condiciones de vida para la vasta mayoría de las personas que viven en el sur de Asia. A pesar de las afirmaciones altisonantes de que los gobernantes coloniales habían venido a “civilizar” a la población, cuando los británicos fueron expulsados del sur de Asia, la población padecía hambre, enfermedades y analfabetismo. Cuando el movimiento comunista se desarrolló, hace cien años, tuvo que tomarse en serio tanto la cuestión del alivio inmediato de enfermedades, hambre y analfabetismo agravados por siglos de dominio colonial, como la cuestión del poder político, a través de la organización de sindicatos de trabajadores agrícolas y de campesinos, sindicatos de la clase obrera y partidos políticos. Las demandas de reforma agraria y de aumento de los salarios vinieron junto con programas concretos para abordar las cuestiones de las hambrunas y las epidemias.

Durante la Segunda Guerra Mundial, muchas partes de la India sufrieron terribles hambrunas, en parte debido al abandono colonial de la infraestructura agraria y en parte debido a que se llevaron el grano del subcontinente para alimentar a las tropas europeas. Millones de personas perecieron en la hambruna de 1943, sobre todo en Bengala, pero también en la región de habla telugu. En esta última, los comunistas tomaron la iniciativa y recaudaron fondos para abrir centros de gachas (papillas). El Partido Comunista de India (PCI), bajo el liderazgo de P. Sundarayya, movilizó a activistas y voluntarios para reparar el sistema de canales que había sido completamente descuidado por las autoridades coloniales. Como resultado del deterioro de los canales, enormes extensiones de tierras fértiles yacían sin cultivar, lo que contribuyó a la escasez de granos. Lxs comunistas limpiaron manualmente el sistema de canales del río Krishna e hicieron reparaciones importantes para irrigar los campos.

Al mismo tiempo, el PCI comenzó a prestar atención médica en las aldeas, donde la gente moría a temprana edad debido a problemas de salud fácilmente prevenibles y tratables. En la década de 1930, Sundarayya abrió un pequeño dispensario en su pueblo. El dispensario proporcionaba tratamiento básico de primeros auxilios, como limpiar y vendar heridas, así como medicinas para enfermedades comunes. Los pacientes que necesitaban tratamientos más elaborados eran referidos a clínicas donde eran atendidos por médicos cualificados. Sundarayya, por su experiencia personal, sentía que el movimiento comunista debía alentar e inspirar a lxs médicos a servir en las áreas rurales, donde el acceso a la atención de salud es mínimo. Le pidió a su hermano menor, Ramachandra Reddy, que estudiara medicina para brindar atención de salud al campesinado y la clase trabajadora.

La fase inicial

El Dr. Ramchandra Reddy, conocido como Dr. Ram, articuló los principios para un policlínico popular (Praja Vaidyasala). El objetivo de dicha clínica u hospital era tratar a cualquiera que necesitara atención de salud, la clínica no se preocuparía si un paciente no podía pagar por el tratamiento o las medicinas (aunque a los que sí podían pagar se les pediría que lo hicieran). El Dr. Ram abrió un consultorio en Nellore en la década de 1940. No tenía dinero para abrir una clínica, ya que, al igual que su hermano Sundarayya, había donado todo su dinero al Partido Comunista. Su hermano mayor, Venkata Ramana Reddy, le dio 5.000 rupias para abrir la clínica. El Dr. Ram trabajó con el Dr. Suguna y el Dr. Somayya, así como con Rahim, un asistente de hospital, en su primera clínica popular. Si el Dr. Ram veía una persona enferma, especialmente aquellas graves, la llevaba a la clínica en un rickshaw y la trataba. La clínica funcionaba sin problemas, pero tuvo que cerrar cuando los médicos fueron llamados a unirse al Ejército.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno colonial británico en la India exigió que los médicos se alistaran para el esfuerzo bélico. Los doctores Ram, Suguna y Somayya fueron a Madrás (ahora Chennai) para registrarse en el servicio militar. En 1942, el gobierno colonial llamó a los doctores Suguna y Somayya para servir en las fuerzas armadas. No se llevaron al Dr. Ram, probablemente porque era comunista y su hermano Sundarayya era uno de los principales comunistas del país. El Dr. Ram trabajó en el Hospital Stanley en Madrás, donde se entrenó para ser un cirujano experto y participó activamente en el movimiento de liberación. En 1943, el Dr. Ram fue a Bengala, zona afectada por la hambruna, para trabajar en los esfuerzos de socorro.

La lucha armada de Telangana, que había comenzado bajo el liderazgo de lxs comunistas poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial, duró de 1946 a 1951. La región de Telangana no estaba formalmente bajo dominio colonial británico, pero era un estado principesco gobernado por los Nizams. Los administradores coloniales británicos tenían un protectorado sobre los Nizams, quienes pagaban tributo a los británicos (los Nizams, gracias a las minas de diamante de Golconda, se convirtieron en uno de los grupos más ricos de la tierra). Los campesinos, los trabajadores agrícolas y los pobres del campo en Telangana sufrían bajo el yugo opresivo de los terratenientes. Con el liderazgo del Partido Comunista, tomaron las armas contra el régimen de los Nizams y los latifundistas.

El Dr. Ram se involucró en la lucha armada desde 1946. Supervisó la logística del PCI, aunque él mismo no tomó las armas, ya que esto iba en contra de su juramento como médico de no quitarle la vida a ningún ser humano. Proporcionó servicios médicos cruciales a activistas clandestinos. El Dr. Ram comenzó a ser conocido como un médico comunista, junto con sus amigos, incluyendo al Dr. Ramadas, que se internó en los bosques para atender a los combatientes heridos. Durante este período, el Policlínico Popular de Nellore fue a menudo forzado a cerrar temporalmente, porque sus médicos estaban proporcionando ayuda médica en la lucha armada.

Los primeros auxilios

El colonialismo británico dejó tras de sí un sistema de salud en ruinas. En 1951, la proporción entre médicos y número de habitantes era muy baja, apenas 50.000 médicos en un país de 360 millones de personas: un médico por cada 7.200 habitantes. Hoy en día la situación es mejor, con un médico por cada 1.457 habitantes, aunque sigue estando por debajo de las recomendaciones de la OMS de un médico por cada mil habitantes; además, hay inmensas variaciones regionales y de clase que quedan ocultas en esta proporción. El Estado burgués-terrateniente, que no ha hecho del sistema de salud una prioridad para el país, es el culpable de esta realidad. Sin embargo, el país sí impulsó una agenda para crear infraestructura para la salud pública rural: los llamados Centros de Salud Primaria (CSP). En 1955 solo había 77 CSP, en 2011 este número había aumentado a 23.887 para una población de 1.300 millones de personas.

Estos CSP enfrentan escasez de médicos, muchos de los cuales no tienen motivación para trabajar en áreas rurales (donde vive el 68% de la población). Los servicios de salud rurales, incluyendo el programa insignia del gobierno indio: Misión Nacional de Salud Rural (lanzado en 2013), son esenciales en un país como la India, donde la población rural pobre no puede costear el viaje a las zonas urbanas para recibir atención médica.

En la década de 1950, el Dr. Ram ayudó a crear un programa para capacitar a voluntarios de atención de la salud. Las epidemias como el cólera, que había cobrado miles de vidas, podrían superarse fácilmente proporcionando atención primaria de salud. La población rural pobre sufre terriblemente debido a estas epidemias y sufren aun más profundamente debido a la indiferencia activa del Estado sobre su suerte. Cuando el cólera o cualquier otra epidemia visita los barrios de los dalits (antes llamados “intocables”), son condenados a un ostracismo aun mayor por otras comunidades y se les prohíbe salir de su parte del pueblo (incluso para ir al mercado semanal). Esto no solo conduce a altas tasas de mortalidad, sino también a la destrucción económica. Los problemas, por lo tanto, no son solo médicos, sino también sociales. El Dr. Ram reconocía que el 90% de las enfermedades que impactan a la población rural pobre no necesitan los servicios de un médico; la atención primaria de salud y las campañas sociales contra el sistema de castas, por ejemplo, podrían haber sido suficientes en muchos casos. Desde esa perspectiva, el Dr. Ram trabajó para construir un movimiento llamado Primeros Auxilios.

Militantes del Partido Comunista, jóvenes de las aldeas y maestros se unieron al movimiento de Primeros Auxilios. El Dr. Ram formó grupos de 15 ó 20 voluntarios por un período de cuatro semanas en el Policlínico Popular de Nellore. Las personas que se formaban trabajaban en la clínica durante el día para adquirir conocimiento práctico de los problemas médicos, incluyendo cómo diagnosticar dolencias, suministrar medicamentos y poner inyecciones. Por las noches, se les enseñaba teoría de la Medicina, incluyendo conocimientos básicos de la etiología de las enfermedades. A los estudiantes también se les proporcionaba alojamiento y alimentación.

El Dr. Ram y su equipo entrenaron alrededor de tres mil personas en primeros auxilios, muchas de las cuales fueron a los poblados y comenzaron a proporcionar estos cuidados. En aquellos días, las inyecciones en las áreas urbanas costaban una rupia, lo que era inasequible para las masas rurales. Los socorristas de primeros auxilios inyectaban a los aldeanos por 25 peniques, un cuarto del costo de las zonas urbanas. Si había un problema médico particularmente grave, referían el paciente a un especialista. Los voluntarios de primeros auxilios jugaron un rol muy importante en la prevención de las epidemias de cólera en el distrito de Nellore.

El Dr. Rajeshwar Rao, el actual director administrativo del hospital, dijo que recientemente se ha ampliado el programa de capacitación de primeros auxilios a las zonas tribales del estado de Andhra Pradesh. En esas zonas, hay frecuentes crisis sanitarias debido a epidemias. El primer grupo de estudiantes voluntarios de las zonas tribales irá allá en febrero de 2020 para trabajar por tres meses. Ellos aportarán un conjunto de medidas diseñado para ayudar a prevenir epidemias y atender a aquellos afectados por la larga crisis sanitaria en la región.

La estructura permanente

Hasta 1953, el Dr. Ram dirigía solo el hospital. Ese año se estableció un fideicomiso para guiar el hospital y el Dr. Sesha Reddy, sobrino del Dr. Ram, se unió al Policlínico Popular de Nellore. Después de graduarse de médico, el Dr. Reddy se unió al Partido Comunista como militante a tiempo completo. El Partido Comunista de India (Marxista) o PCI(M) —que surgió del PCI en 1964— destacó el valor de su trabajo como médico, aconsejándole practicar su actividad política a través de dicha labor, en lugar de dejar la medicina para convertirse en un militante a tiempo completo. Ser un médico popular es una actividad revolucionaria, le dijo Sundarayya.

Fue el Dr. Reddy quien institucionalizó el Policlínico Popular de Nellore. El Dr. Geyanand, uno de los médicos que se formó allí en la década de 1980, se refiere al Policlínico como un experimento único: ningún otro policlínico del país había conseguido formar a tantos médicos, que a su vez han establecido sus propias clínicas. Es una institución políticamente activa, que a menudo interviene en los problemas sociales de Nellore. Muy respetado por la gente de Nellore, el Policlínico tiene la estatura moral para calmar tensiones sociales tóxicas. El Policlínico Popular de Nellore es conocido especialmente por su trabajo en armonía comunitaria. El Dr. Ram y su asistente Rahim eran conocidos como el “dúo Ram-Rahim”, siendo Ram de origen hindú y Rahim de origen musulmán.

Solo un título básico de médico

El policlínico en Nellore comenzó como una pequeña clínica en una casa de paja con solo tres médicos. Hoy en día ha crecido para convertirse en un hospital con 60 médicos y 250 camas, dirigido por un fideicomiso de 25 miembros. Después de la muerte del Dr. Ram en 1967, el hospital fue renombrado para honrarlo. El primer complejo hospitalario nuevo se construyó en 1984 y fue inaugurado por el líder del PCI(M) Harkishan Singh Surjeet.

Desde su concepción, el lema que guía al Policlínico Popular de Nellore ha sido hacer que la medicina moderna esté al alcance de la población pobre a precios asequibles. En el contexto indio, se decidió que un título de medicina básico (MBBS por sus siglas en inglés) —usualmente un programa de cinco años— es suficiente para tratar casi todas las enfermedades y dolencias que afectan a la mayoría de las personas. El Policlínico Popular de Nellore comenzó un curso de tres años para aquellos que ya tienen el título básico de médico, que los forma para convertirse en médicos generales. El Policlínico forma a estxs médicos en procedimientos básicos en todas las áreas de especialización, para que puedan proporcionar parte de la atención médica que necesitan lxs pacientes que, de otra forma, solo la proporcionan especialistas (como partos). Este curso de tres años no fue concebido por las escuelas de Medicina, sino que surgió de la práctica concreta del Policlínico Popular de Nellore.

El programa de formación prepara a los médicos para practicar medicina en zonas rurales y remotas, donde tienen que prestar atención de salud en un amplio rango de especialidades, a menudo por sí mismos. Estos médicos aprenden a administrar anestesia, medicina de emergencia y atención cardíaca, así como una serie de cirugías y de atención dental. Aunque no tienen educación formal en especializaciones médicas más allá del título básico en Medicina, estos médicos pueden tratar casi todos los problemas de salud. Esta iniciativa es particularmente importante en áreas donde hay una escasez de especialistas educados en las facultades de medicina formales. Para ayudar a los médicos, el Policlínico Popular de Nellore forma a voluntarios de salud, muchos de los cuales son militantes de izquierda. Estos voluntarios hacen un curso de dos a tres meses, en el cual aprenden a administrar cuidados básicos en zonas rurales.

Desde su fundación, el Policlínico Popular de Nellore ha formado a más de 500 de esos médicos que ahora proporcionan atención de salud en toda la región telugu y que, en las últimas décadas, han desempeñado un papel clave en la prestación de atención de salud a personas afectadas por calamidades rurales (como ciclones) y epidemias de salud (principalmente enfermedades). Lxs médicos del Policlínico Popular de Nellore a menudo son lxs primeros en acudir y establecer centros médicos en campamentos de socorro. Como parte del intento de abordar los amplios problemas que afectan la salud humana, incluidas las enfermedades psicológicas, los médicos trabajan para contrarrestar las supersticiones y los gurús pseudo-religiosos que manipulan a las personas para que utilicen productos no médicos. De esta experiencia surgió en 1989 la Jana Vignana Vedika (JVV) o Plataforma de Conocimiento Popular, un movimiento que busca hacer avanzar el pensamiento científico y luchar contra supersticiones que tienen un impacto perjudicial en la salud de las personas.

La idea de tratar no solo el cuerpo humano individual, sino también evaluar el impacto del ambiente en el que se encuentran los pacientes, pasó a primer plano a fines de la década de los 80. Quedó claro que la crisis social del desempleo y la pobreza, así como la disponibilidad de alcohol barato (arrack), habían creado las condiciones para un alto consumo de alcohol, lo que a la vez había llevado a su propia y aterradora crisis social y sanitaria. Esto incluía tasas crecientes de violencia doméstica y de enfermedades relacionadas con el alcohol. Las mujeres de las zonas rurales salieron a las calles para exigir al gobierno que prohíba el alcohol en el estado, lo que dio lugar al movimiento anti-arrack. El Policlínico Popular de Nellore, que había estado tratando pacientes con diferentes problemas relacionados con el alcohol y la violencia doméstica, paso a ser la vanguardia del movimiento. El papel del Policlínico en el movimiento anti-arrack es una demostración de la necesidad de que los médicos sean parte de las campañas públicas, no solo contra los síntomas de la enfermedad (alcoholismo), sino también contra las causas de fondo: el desempleo, la pobreza y la rentabilidad de vender alcohol.

Mil pacientes diarios

Hoy en día, el Policlínico Popular de Nellore trata a 312.000 pacientes al año, lo que equivale a cerca de mil pacientes diarios. La consulta externa está abierta de 8 a 17 horas, mientras que la emergencia está abierta las 24 horas del día, seis días a la semana (el hospital cierra solo los domingos). Los pacientes que requieren tratamiento pueden inscribirse para una adscripción de por vida que cuesta 20 rupias, además de una cuota de consultas de 50 rupias, que es válida por un mes. Hay trece departamentos ambulatorios, cinco departamentos de ginecología y un departamento de cirugía, todos a cargo de médicos senior. Hay 18 unidades para pacientes hospitalizados, cada uno dirigido por un médico senior asistido por dos médicos junior.

El Policlínico Popular de Nellore lleva su experiencia al terreno a través de campamentos móviles de salud cada dos meses. El hospital organiza estos campamentos los domingos para ofrecer consultas gratuitas a las personas que no pueden acudir a la clínica. Estos pacientes también pueden conseguir medicinas para enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión y epilepsia por 200 rupias, una fracción del costo de mercado. Además, en el campamento se hacen exámenes de azúcar en la sangre por un costo nominal de 10 rupias.

El Policlínico concluyó recientemente un programa de salud rural de tres años de duración, que se llevó a cabo en cuatro aldeas en los alrededores de Nellore. Estos poblados y sus alrededores no tienen Centros de Salud Primaria. En el transcurso de tres años, un equipo de la clínica, compuesto por un médico y una enfermera, logró visitar estos cuatro poblados todos los días y proporcionar tratamiento todos quienes se acercaron. Cada día al final de la tarde, el equipo organizaba reuniones para los habitantes de los poblados, en las que se compartían presentaciones audiovisuales sobre problemas de salud básicos como picaduras de serpientes y escorpiones, gastroenteritis y el impacto social del tabaco y el alcohol. La clínica también difundió información sobre nutrición y distribuyó semillas para el cultivo de hortalizas de hojas verdes.

El hospital tiene un laboratorio completamente funcional que proporciona resultados el mismo día del examen. También cuenta con una máquina digital de rayos X que fue donada al hospital por la empresa pública Life Insurance Corporation of India, cuatro máquinas de electrocardiograma y dos quirófanos. Cuando un paciente recibe el resultado de sus exámenes, se espera que visite a su médico para hablar sobre ellos, lo que educa a los pacientes en las prácticas de la medicina moderna.

Son sobre todo los médicos quienes administran el Policlínico. Hay 60 médicos y el personal de apoyo son 444 personas. El hospital se financia con los ingresos que genera por los pagos hechos por los pacientes. A pesar de cobrar 40% menos que los hospitales privados de Nellore, este hospital popular puede funcionar a un alto nivel y puede pagar a sus trabajadores salarios (incluyendo un bono de un mes de salario) que están a la par de aquellos de los grandes hospitales corporativos, una práctica exclusiva de los policlínicos populares. La clínica no solo presta servicios a la población en general, sino que se ha convertido en un centro de formación.

El Dr. B. Rajeshwara Rao, actual director administrativo del Policlínico Popular de Nellore, se incorporó a la clínica en 1989. Obtuvo su título básico en la Escuela de Medicina Kurnool —un centro del movimiento de médicos progresistas—, donde fue activo en el movimiento estudiantil de izquierda. En 2000, el Policlínico Popular de Nellore abrió la Escuela de Enfermería Popular Dr. P. V. Ramachandra Reddy, donde 120 estudiantes están formándose en un curso de tres años. Entre ellos, quienes vienen de familias de trabajadores industriales o agrícolas o de entre la población pobre urbana o rural y de familias socialmente oprimidas, pueden vivir y estudiar en la escuela sin pago alguno. El hospital ayuda a financiar su educación a través de varios programas gubernamentales.

La proliferación de policlínicos

Los médicos que son entrenados en el Policlínico Popular de Nellore regresaron a sus distritos de origen y crearon policlínicos propios. En un momento existieron más de 100 de esos policlínicos. Aunque son iniciativas privadas, proporcionan servicios de salud a bajo costo para la gente. Se puede encontrar estos policlínicos en Anantapur, Zaheerabad, Hyderabad y en otros lugares. El Partido Comunista de la India (Marxista) ha establecido otros hospitales populares en el área.

Los doctores P. Prasoona y M. Geyanand salieron del Policlínico Popular de Nellore en 1990, volvieron a casa en Anantapur y fundaron Praja Vaidyasala (Clínica Popular). Ambos médicos obtuvieron sus títulos básicos en la Escuela de Medicina Kurnool, donde fueron activos en el movimiento estudiantil de izquierda. El padre de la Dra. Prasoona, que participaba en movimientos de izquierda y trabajó como asistente hospitalario en el Policlínico Popular de Nellore, fue quien la inspiró a seguir la carrera de Medicina y a unirse al Policlínico Popular para profundizar su compromiso con la medicina popular. El Dr. Geyanand se involucró en la izquierda cuando era estudiante.

La pareja instaló su primera clínica en un edificio de piedra que previamente había sido un molino de aceite. Aunque la gente intentó disuadirlos de empezar una policlínica por sí solos apenas con títulos básicos de Medicina, estaban totalmente preparados política y médicamente con su formación de tres años en el Policlínico Popular de Nellore. Ofrecen un sistema de tarjetas de atención de salud que cubre el costo de las consultas durante un mes, que costaba 5 rupias cuando abrieron la clínica. Durante los últimos 30 años, el valor de las consultas ha aumentado a 50 rupias, una tarifa nominalmente baja. Sin embargo, si un paciente no puede pagarlo, puede pagar una tarifa reducida de 10 rupias, y los estudiantes que viven en pensiones pueden consultar un médico gratuitamente si no pueden pagar la consulta. La clínica es particularmente considerada con los trabajadores migrantes, quienes son especialmente susceptibles a ser discriminados por los hospitales privados.

La clínica de Anantapur forma personal para primeros auxilios, basándose en la experiencia de su “madre” de Nellore. Alrededor de 100 jóvenes han pasado por los tres años de formación en primeros auxilios. Los médicos dicen que este programa de formación es valioso no solo para quienes se forman, sino también para el hospital, que como resultado consigue acceso a personal capacitado. Las personas formadas en primeros auxilios se convierten en profesionales médicos rurales (RMP), que proporcionan atención médica básica donde no hay establecimientos médicos.

Ahora, con el crecimiento de los hospitales privados y corporativos, los RMP ya no se consideran alternativas viables, debido a su menor nivel de capacitación en comparación con los médicos especialistas. La gente prefiere ir a los hospitales, aunque sean más caros. Los hospitales corporativos se aprovechan de los RMP para llevarles pacientes. Como señalan lxs doctores Prasoona y Genayand, los policlínicos populares siguen siendo relevantes, sobre todo porque el crecimiento de los hospitales privados y corporativos ha aumentado la carga del costo de la atención de la salud para la población pobre. Los hospitales privados presionan a los pacientes a hacerse una serie de exámenes médicos que son a menudo innecesarios. Pero así es como los hospitales corporativos ganan dinero.

Las personas que acuden a las clínicas lo hacen porque confían en las instituciones y en los médicos. Ellas saben que los policlínicos no les hacen gastar innecesariamente; si hay gastos, se mantienen en el mínimo posible. En los hospitales y centros de imágenes corporativos, una ecografía cuesta 700 rupias, de las cuales 300 son desviadas como “comisión” para el médico que recomienda el examen, que además consigue otra tajada por otras investigaciones médicas.

A los pacientes del Policlínico Popular de Anantapur se les cobraba solo 400 rupias, ya que los médicos no reciben ninguna comisión. Ahora que el Policlínico tiene su propio escáner de ultrasonido, solo cobran 300 rupias, menos de la mitad de lo que cobran los hospitales privados. Los integrantes de la Asociación Médica India en Anantapur han levantado el enfoque centrado en las personas de los doctores Prasoona y Geyanand como un modelo a ser elogiado y replicado.

Sin embargo, lxs doctores Prasoona y Geyanand consideran que no será fácil replicar los policlínicos populares a futuro. Los pacientes comienzan a preferir a los médicos especialistas de los grandes hospitales corporativos, cuyas campañas publicitarias crean aspiraciones inmensas y cuya capacidad para conducir hacia ellos fondos gubernamentales atrae a pacientes pobres. Los doctores Prasoona y Geyanand creen que policlínicos individuales no son el camino del futuro. Lo que se requiere, sugieren, es un modelo cooperativo que vincule a todos los policlínicos fundados por lxs médicos formados en el Policlínico Popular de Nellore. Esta red podría, entonces, desarrollar protocolos estándar mínimos para el funcionamiento médico y político de los policlínicos. También es necesario que los policlínicos desarrollen vínculos con especialistas, que puedan proporcionar servicios asequibles al pueblo a través de los policlínicos cuando sea necesario.

Un elemento clave del modelo de los policlínicos populares son sus políticas. Los médicos que trabajan en este tipo de establecimientos no están motivados por el dinero, sino por su comprensión política de la sociedad y de las realidades de clase de la enfermedad y la curación. Tanto la Dra. Prasoona como el Dr. Geyanand están vinculados a la izquierda, cuya orientación les da la determinación para mantener y expandir el movimiento de policlínicos populares. La Dra. Prasoona se presentó a las elecciones municipales y ganó como candidata del PCI(M). En 2011, el Dr. Geyanand fue elegido miembro del consejo legislativo de la circunscripción de graduados en Anantapur como candidato independiente apoyado por el PCI(M). Ambos doctores son integrantes del Jana Vignana Vedika (JVV).

El JVV, junto con otras organizaciones, ha jugado un papel activo en la movilización de un gran número de personas en el distrito para establecer una escuela médica gubernamental en la ciudad. La escuela fue establecida en 2000 como resultado de estas luchas. Cuando el gobierno planeó recortar los fondos de la escuela y subir las cuotas a los usuarios, su política fue recibida con protestas. Estas movilizaciones, en las cuales participó JVV, pararon la mano del gobierno: la estructura de financiamiento de la escuela médica gubernamental en Anantapur permaneció sin cambios. Sin embargo, les recortaron los fondos a las escuelas médicas gubernamentales de otros distritos que se negaron a sumarse a la agitación, y ahora luchan por sobrevivir. La lucha social y la política popular de los policlínicos salvaron a la escuela pública de Medicina en Anantapur, y es esta política la que inspira y dirige el trabajo del policlínico.

El Dr. K. Shiva Babu fundó el Hogar de Ancianos Pragati en 2004. En la década de 1990, el Dr. Babu participaba activamente en el movimiento estudiantil de izquierda en la Escuela Médica Guntur, donde fue uno de los fundadores del comité de acción conjunta que luchó contra las escuelas de Medicina que cobraban una tasa de capacitación. Después de obtener su título básico en Medicina, el Dr. Babu se formó en el PPC de Nellore entre 1996 y 1999. El movimiento sindical había comenzado a crecer en Zaheerabad, a cien kilómetros de la capital del estado, Hyderabad, donde el PCI(M) consideró que era necesario que hubiera médicos para asistir a los trabajadores. El Dr. Babu y el Dr. K. Vijayalaxmi decidieron fundar su clínica en Zaheerabad. Ellos atienden a alrededor de 80 pacientes diarios, un número que ha comenzado a expandirse a medida que crece la ciudad.

El Dr. Babu dijo que el modelo del policlínico popular se mantiene relevante a pesar de los desafíos. Millones de indios en áreas rurales y semi-urbanas no tienen acceso a atención médica asequible y de calidad. Los médicos que se forman en facultades de Medicina tradicionales no tienen una visión holística de la salud y están a menudo impulsados por la especialización y el lucro. Se los forma para ordenar exámenes de rutina y llegan a diagnósticos basados en esos resultados, descuidando a menudo otros factores clave como el historial de salud de la persona, el acceso a una buena nutrición y el bienestar emocional. Los médicos que se forman en el Policlínico Popular de Nellore, sin embargo, son expuestos a la relación entre factores socio-biológicos y las enfermedades. En el Policlínico se forma a los médicos para buscar patrones y que en base a ellos sean capaces de hacer diagnósticos completos sin investigaciones costosas innecesarias. Los médicos logran discernir estos patrones gracias a su experiencia y al trabajo clínico realizado en el Policlínico Popular de Nellore. Los médicos en formación también aprenden de los médicos senior a buscar la naturaleza social de las enfermedades. Esta evaluación holística es posible en gran parte por su visión política de la salud y el bienestar. Estos no son conceptos individuales, al contrario, están integrados en las jerarquías sociales y de clase. También ayuda mucho que lxs médicos a menudo están involucrados en campañas públicas sobre problemas de salud en la zona de Zaheerabad, lo que les permite obtener conocimiento directo sobre las condiciones sociales de vida y su impacto en la salud. Estas campañas también son conducidas por JVV, que se acerca a la gente para enseñarle sobre enfermedades transmisibles y los beneficios de la higiene y la nutrición.

En la década de 1990, los empleados de Hyderabad Allwyn Limited, una empresa del gobierno que fabricaba autobuses y urnas de votación, estaban afiliados al Centre of Indian Trade Unions (CITU), sindicato del PCI(M). Los integrantes del sindicato decidieron abrir viviendas comunitarias y crear un colectivo denominado Fondo para el Progreso del Pueblo. El Fondo desarrolló un conjunto de viviendas llamado Pragati Nagar (Colonia Progreso). Allí comenzaron una escuela sin fines de lucro y querían tener un hospital. Allwyn cerró en 1999, pero la colonia residencial permanece intacta.

En 2011 el Fondo reunió donaciones y después consiguió un préstamo bancario para fundar un hospital de especialidades, llamado Hospital Popular. El hospital es una organización benéfica cuyos administradores están asociados con el movimiento comunista del estado. R. Sri Ramulu, miembro del PCI(M) y director ejecutivo del hospital, dijo que éste —que tiene 100 camas y 12 médicos a tiempo completo— funciona con los fondos que consigue cobrando por sus servicios. A pesar de que depende de estos pagos, el hospital logra proveer tratamiento a bajo costo. Cada día atiende un promedio de 250 pacientes externos. Incluso para el tratamiento de especialidades, el Hospital Popular cobra la mitad de lo que cobra un hospital corporativo: aquí un paciente externo puede consultar a un especialista por 200 rupias. Si el paciente va a cualquier hospital corporativo, el valor de la consulta es alrededor de 500 rupias. Para los pacientes hospitalizados, los costos son 60% más bajos que los que cualquier hospital corporativo cobra.

Praja Vaidyasalas (Hospitales populares)

El Partido Comunista de la India (Marxista) dirige una serie de clínicas populares por todo el estado de Telangana, que son administradas por una red de médicos progresistas. El Partido recauda fondos a través de diferentes fundaciones para mantener estas clínicas. El Partido y el Jana Vignana Vedika trabajan para producir tratamiento médico y medicinas a bajo costo. Este enfoque fue desarrollado por el Dr. Gopalam Shivannarayana del JVV.

En Khammam, un distrito en Telangana donde el PCI(M) tiene un movimiento fuerte, el Partido organiza cuatro campamentos médicos cada mes. En estos campamentos, los médicos proporcionan consultas y medicamentos, a menudo para condiciones crónicas como la diabetes y la hipertensión, enfermedades cada vez más comunes incluso en las áreas rurales. El costo de un mes entero es muy bajo, 100 rupias, a pesar de que el costo de los medicamentos en el mercado varía entre 1.500 y 3.000 rupias. El PCI(M) consigue medicamentos genéricos de bajo costo. Cada mes, alrededor de 2.000 personas visitan estos campamentos médicos. El costo de tratar a cada paciente es de 1.200 rupias anuales, en lugar de las 27.000 rupias que tendrían que gastar en un hospital privado. Estos campamentos reducen en un 97% el costo de las medicinas y los tratamientos.

Bonthu Rammohan, líder del PCI(M) en el área, dice que es muy importante atender las necesidades de salud de la gente. El Partido descubrió que los habitantes de las aldeas no son conscientes de los efectos dañinos de la diabetes, que había hecho que muchos empezaran a perder extremidades y la visión y a sufrir de insuficiencia renal. El Partido comenzó a organizar campamentos para distribuir folletos sobre los peligros de la diabetes y cómo prevenirla y tratarla. El trabajo en los campamentos comenzó a expandirse para abarcar otros problemas de salud. Lo que se hizo en Khammam se replicó en Nalgonda, donde el PCI(M) estableció un departamento de consulta externa y un campamento médico mensual.

El Partido decidió que debía abordar directamente el problema del alto costo de las medicinas. Nandyala Narasimha Reddy, quien está a cargo de los temas de salud en el Comité del estado de Telangana del PCI(M), dijo que el Partido ha decidido establecer una tienda de medicamentos genéricos en cada distrito del estado. El Partido estableció en Hyderabad una tienda de medicamentos al por mayor que distribuye medicinas a las tiendas distritales, las que pueden conservar una parte de las ventas para financiarse. El distrito de Nalgonda tiene cuatro tiendas de medicamentos genéricos.

Las alternativas son posibles

El Policlínico Popular de Nellore ha funcionado durante 75 años. En estos años sus médicos y personal han encontrado que sigue siendo tan necesario como cuando comenzó. A lo largo de estas décadas, ni el gobierno indio ni el gobierno de Andhra Pradesh (y ahora Telangana) se han ocupado de la necesidad de reconstruir todo el sistema de salud para beneficiar a la mayoría de la población. La infraestructura de salud del gobierno es débil, sus hospitales no tienen suficiente personal y su equipamiento se cae a pedazos. Este triste estado de la salud pública justifica la agenda de la clase dominante de privatizar la atención médica. Al dejar al sistema público de salud sin dinero, el gobierno logra establecer que su propio sistema de salud es ineficiente y que deberían, en cambio, utilizar los recursos públicos para construir un sistema de salud privado. Esto es exactamente lo contrario a la agenda del Policlínico Popular.

El uso de recursos públicos para ayudar a hospitales privados es un mecanismo central para privatizar el sistema de salud. Los gobiernos de los estados, incluyendo los de Andhra Pradesh y Telangana, tienen la obligación de financiar el tratamiento médico de las familias cuyos ingresos están por debajo la línea de la pobreza. Los fondos para estos programas han sido desviados de pagos por tratamiento médico en general a pagos por hospitalización, principalmente para cirugías de diferentes tipos y para atención terciaria. Las familias pobres son admitidas en los hospitales privados, que facturan al gobierno todos sus gastos, pero el reembolso del gobierno solo llega si el paciente es admitido en el hospital, no si es un paciente externo. Con el propósito de acceder a estos fondos del seguro del gobierno, los hospitales privados admiten pacientes por problemas médicos que no requieren hospitalización o cirugía.

Como resultado, se desvían preciados recursos del gobierno hacia estos hospitales privados desde el sistema de salud público, que proporciona atención sanitaria primaria y secundaria esencial a un costo mucho menor. Solo entre el 10 y el 20% de todas las necesidades de salud requieren atención terciaria o intervenciones quirúrgicas. El grueso de los problemas médicos puede ser tratado por la atención primaria o secundaria que, por consiguiente, están subfinanciadas. El problema es particularmente grave en regiones que tienen problemas económicos, especialmente en las zonas tribales. En estas áreas no hay hospitales privados, por lo que el dinero del gobierno para la atención médica no llega a la población, que ahora se ve obligada a sufrir sus enfermedades o a viajar distancias enormes en busca de atención médica. Este desvío de fondos hacia planes de seguros de los hospitales privados debilita el sistema de salud pública. Una gran parte de la atención de salud está ahora sin financiación; la falta de fondos para este sector podría dar lugar al aumento de epidemias y otras crisis sanitarias prevenibles.

Los policlínicos, que hacen hincapié en la atención primaria y secundaria, ofrecen una alternativa clara a los hospitales privados y señalan la necesidad de fortalecer estas áreas, en lugar de desviar el dinero hacia cirugías y atención terciaria más rentables. El objetivo de los policlínicos no es extender la caridad al ámbito público, sino demostrar un enfoque alternativo de la prestación de servicios de la salud que se centra en las personas por encima de las ganancias. De hecho, la existencia de policlínicos populares ya presiona a los hospitales privados en la ciudad de Nellore, que atienden a la región circundante. Más importante aún, los policlínicos limitan los costos médicos cobrados no solo en sus farmacias, hospitales y campamentos, sino también en los hospitales privados, que se ven obligados a mantener sus costos más bajos para poder competir con el Policlínico Popular. El menor coste y la excelente calidad de la atención de salud que provee el Policlínico Popular atrae por tanto a una gran cantidad de pacientes. Como resultado, los hospitales privados (corporativos) no pueden cobrar sumas exorbitantes, que es su objetivo. La gente percibe las diferencias entre los policlínicos y las instituciones de salud corporativas. La existencia y el éxito de los policlínicos le da a la gente la idea de que una alternativa al sistema capitalista de prestación de servicios de salud no solo es posible, sino que es realista y necesaria.

Los médicos que trabajan en los policlínicos populares entienden que su trabajo es político. A través de su práctica ayudan a dar forma a las ideas de la gente sobre la izquierda y sobre las posibilidades de la atención de salud socialista, y acercan a la gente al movimiento. Los sólidos valores comunistas se transforman en fuerzas materiales en la práctica de estas clínicas.

https://www.thetricontinental.org/es/dossier-25-policlinicos/

El doctor Rajeshwar Rao, del Policlínico Popular de Nellore, prescribe las recetas a los pacientes

Obama autorizó el ataque informático contra las instalaciones nucleares iraníes en 2010

Fue Obama quien autorizó al espionaje estadounidense e israelíes a lanzar el ataque Stuxnet contra las instalaciones nucleares iraníes en 2010, dice el New York Times diez años después (*).

Inoculado por pinchos USB infectados, el virus Stuxnet usado contra Irán reprogramó los sistemas de control de procesos industriales de Siemens, que funcionan con Windows.

Irán cometió el error de utilizar programas informáticos privativos de origen estadounidense en sus instalaciones nucleares.

Stuxnet no es una herramienta para el espionaje industrial; es un arma de guerra. El virus informático buscó entre los miles de ordenadores a los que infectó para activarse con un objetivo específico: las centrifugadoras de la central nuclear de Natanz utilizadas para el enriquecimiento del combustible nuclear.

El virus informático tenía la capacidad de hacer lo que ningún programa había hecho hasta entonces: tomó el control de las centrifugadoras y les dio instrucciones que llevaron a su destrucción física al acelerar su rotación.

La empresa rusa de seguridad informática Kaspersky fue la primera en detectar e identificar Stuxnet. Su fundador, Eugene Kaspersky, había advertido de los graves peligros que entrañaban esos ataques, afirmando que “las armas cibernéticas son la innovación más peligrosa de este siglo”.

Entonces Kaspersky abogó por un tratado internacional que prohibiera la guerra cibernética. Lo mismo propuso el gobierno ruso. Estados Unidos se opuso. Entonces Washington tenía ventaja en ciberguerra y pretendía utilizarla contra sus adversarios.

Los informáticos de Estados Unidos del Laboratorio de Idaho habían desarrollado contramedidas contra Stuxnet, pero el gobierno de Estados Unidos no quiso hacerlas públicas para aprovechar la ventaja del arma de guerra cibernética que había creado, junto con Israel. No obstante, la empresa de seguridad informática Symantec publicó un documento de 49 páginas sobre cómo se configuró Stuxnet y cómo desactivarlo. El 24 de junio de 2012 Stuxnet se desactivó en todos los ordenadores en los que se había instalado.

Ahora el código fuente de Stuxnet es accesible en internet para cualquiera que quiera usarlo. Una vez adquirido el código fuente, modificarlo e implementarlo cuesta menos que las armas convencionales, dice Kaspersky.

La posibilidad de un acuerdo internacional que prohíba el uso de armas cibernéticas es ahora prácticamente nula, pero debe quedar claro quiénes son los responsables de ello y, naturalmente, atenerse a las consecuencias.

(*) https://www.nytimes.com/2012/06/01/world/middleeast/obama-ordered-wave-of-cyberattacks-against-iran.html

Un sabotaje obliga a cerrar a un tendero nazi que vendía baratijas del III Reich en Australia

Un tendero de Melbourne, Australia, que vendía baratijas nazis, tales como banderas e insignias de las Juventudes Hitlerianas, ha tenido que bajar la persiana para siempre.

El nazi, Garry McDonald, tenía montado un negocio con la venta de brazaletes con la svástica, dagas, medallas y todo tipo de parafernalia hitleriana.

Los antifascistas denunciaron el mercadillo y la prensa se hizo eco de la información, pero lo que realmente acabó con el negocio fue la acción de un grupo anarquista, que saboteó la cámara de vigilancia y la cerradura de la tienda.

Luego pintaron el escaparate con letras de color rojo: “Fuera la basura nazi” y lo acabaron rompiendo. En el escaparate ondeaba la bandera esclavista de los confederados de Estados Unidos.

El piquete reivindicó la acción en las redes. La explicaron señalando la pasividad de la policía: “Los grupos de la comunidad judía y los residentes han presentado quejas sin resultados […] Enviamos una advertencia a Garry McDonald: si las autoridades no están dispuestas a hacer algo sobre su negocio fascista, nosotros sí”.

Ahora la policía no se dirige contra el nazi sino contra los antifascistas. Lo de siempre, vamos.

El nazi McDonald explicó a la prensa que lo que la gente pensara le importaba un bledo. Sin embargo, ahora parece que se ha rendido y ha cerrado la tienda.

Los vecinos han acogido con satisfacción el cierre, aunque temen que el nazi siga vendiendo sus baratijas en internet. Todos parecen estar felices por el cierre de esta tienda, lo cual no hubiera sido posible si el asunto se hubiera dejado en manos de “las autoridades”.

China arrastra al capitalismo mundial a la recesión

Los defensores del decrecimiento están de enhorabuena: por primera vez desde 2008, la economía mundial está en recesión. El PIB mundial disminuirá en el primer trimestre de este año y en el segundo también.

Dos países del G8 ya están en recesión. En primer lugar Japón, la tercera economía más grande del mundo, cuyo PIB se redujo en un 1,6 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado y se espera que siga disminuyendo en el primer trimestre de éste.

Al haber sufrido ya una caída del 0,3 por ciento del PIB en el cuarto trimestre de 2019, se espera que Italia también experimente un segundo trimestre consecutivo de recesión.

Pero ni Japón ni Italia son capaces de arrastrar al capitalismo a una recesión mundial. Desde hace unos quince años, la contribución de Japón al crecimiento mundial ha sido sólo de 0,06 puntos por año y la de Italia de 0,02 puntos.

En cambio, la contribución de China al crecimiento mundial es de 1,2 puntos por año desde 2000. Si el gigante asiático tropieza y su PIB se derrumba, aunque sólo sea temporalmente, el capitalismo mundial no podrá recuperarse.

El PIB de China está cayendo bruscamente en el primer trimestre de este año y se espera que la disminución trimestral sea de alrededor del 1 por ciento.

El crecimiento medio anual del PIB chino podría desplomarse hasta el 3,5 por ciento a lo largo del año, el nivel más bajo de la historia estadística moderna de China: el 3,9 por ciento.

Hablamos sólo del impacto directo de la recesión china; a ella hay que añadir la indirecta, que se verá primero en Asia y luego en todo el mundo. Todos los países y todos los sectores de actividad se verán afectados. No olvidemos que, por ejemplo, el 60 por ciento del crecimiento del sector del lujo en los últimos 15 años procede de China.

El turismo, los viajes y el comercio internacional se ralentizarán, si no se colapsan completamente con la tontería del coronavirus. Eso reducirá aún más el PIB.

El crecimiento del comercio mundial cayó a un mínimo del 1 por ciento el año pasado. Es evidente que, con la disminución de este año, el crecimiento del PIB mundial sufrirá todavía más.

Si bien hace diez años el capital financiero internacional pudo poner en marcha de nuevo la maquinaria con la “flexibilidad monetaria”, es decir, a base de endeudamiento, ahora ya no les quedan más cartuchos. La deuda mundial es impagable y dará lugar a quiebras en cadena de grandes monopolios.

Al tiempo: lo que oiremos dentro de poco en la televisión es que la nueva recesión mundial es consecuencia del coronavirus.

La seudoecología es ‘una caricia de dios’

La piedra angular sobre la que el imperialismo ha construido la seudoecología moderna es el malthusianismo, una ideología que trata de frenar el progreso de los explotados y oprimidos de todo el mundo, con el pretexto de que el progreso no existe, o bien de que es contraproducente (para el planeta).

La tierra es finita y en ella no caben todos; sólo hay sitio para un puñado de privilegiados. En consecuencia, hay que frenar el crecimiento de la población mundial, que en el Tercer Mundo es excedentaria. Los medios para hacerlo van desde la eugenesia, hasta la esterilización.

El padrino moderno del malthusiansmo es Paul Ehrlich, uno de los mejores prototipos de la miseria intelectual que impera en las universidades y academias de todo el mundo, que acaparan eso que los mequetrefes califican como “ciencia”.

Ehrlich es biólogo y demógrafo. Su obra “La explosión demográfica”, publicada en 1968, la han convertido en un resumen de la imbecilidad contemporánea, que es posible encontrar en los atosigantes documentales de la televisión sobre medio ambiente, contaminación, superpoblación, extinciones, desastres, ecología…

A una obra estúpida, como la de Ehrlich, de cuya publicación se han cumplido ya 50 años, le pesa el transcurso del tiempo. Se ha dedicado siempre a hacer predicciones catastróficas, al más puro estilo anglosajón, y todas ellas han demostrado ser falsas. Hasta la Wikipedia lo reconoce así, a pesar de lo cual sus tesis, lo mismo que las de Malthus, están en todas partes.

En 2012 la secta raeliana le nombró “Guía Honorífico de la Humanidad” por sus esfuerzos para detener la superpoblación mundial. Ehrlich se declaró públicamente orgulloso del premio que había recibido.

Una de las mayores fuerzas políticas que ha luchado siempre en todo el mundo contra el malthusianismo es el Vaticano que, sin embargo, en 2017 claudicó, al invitarle a intervenir en la Academia Pontificia de Ciencias, cuyos miembros son nombrados por el Papa, para dar una charla sobre otra de las paranoias contemporáneas: la extinción biológica.

El seudoecologista Paul Ehrlich
¿Que hacía un abortista en el Vaticano? La Academia Pontificia de Ciencias dijo que ellos también estaban preocupados por el “desequilibrio insostenible” entre la población mundial y lo que la tierra es capaz de producir. Ya saben: agotamiento de los recursos, pérdida de la biodiversidad…

Es el gran triunfo de las seudociencias, respaldado por el Vaticano y sus científicos… nada menos. Por su parte, Ehrlich no escatimó elogios hacia el Papa Francisco y su compromiso con el medio ambiente. “Estoy encantado de que el nuevo Papa esté llevando a la Iglesia en la dirección correcta”, dijo.

No siempre existió esa luna de miel. En su libro de 1994, “La cigüeña y el arado», Ehrlich había escrito que la posibilidad más prometedora para que el Vaticano cambiara su posición sobre el control de la natalidad y permitir “que la humanidad se salve a sí misma” es la determinación de muchos católicos fuera del Vaticano para impulsar ese cambio.

En un artículo de enero de 2013, dos meses antes de la elección de Bergoglio como Papa, sostuvo que el catolicismo era “peligroso” por su posición natalista.

Al año siguiente dijo que “el Papa y varios obispos son una de las fuerzas realmente malas y regresivas del planeta” por su “oposición al uso de anticonceptivos”.

En septiembre de 2015 consideró que la encíclica papal “Laudato Si” era “un delirio de tonterías” porque no veía el control de la población como la solución a la crisis ecológica.

Al mes siguiente pidió al Papa que rompiera con las enseñanzas católicas apoyando “los derechos de la mujer y la planificación familiar”.

Todo cambió tras la conferencia de 2017 y los católicos se quedaron pasmados. La revista LifeSiteNews le preguntó a Ehrlich sobre las últimas tendencias mostradas por Bergoglio (*). El biólogo dijo que le veía “más preocupado por los problemas ambientales, como la alteración del clima y la Sexta Gran Extinción que amenaza la vida de las generaciones futuras”.

Ante las vacilaciones del Papa argentino, muchos católicos levantaron la voz, en defensa de la ortodoxia católica tradicional porque, según decían, el Papa estaba adoptando un “enfoque diferente” sobre el control de la natalidad.

Michael Pakaluk escribió en Crux Now que era una “pesadilla” ver al Vaticano honrar a un “vicioso atacante de la Iglesia”. El mensaje central de Erhlich no se centra sólo en el aborto sino en el control de la población mundial, escribía. Por lo tanto, invitarlo a hablar en el Vaticano “implica implícitamente adoptar sus compromisos éticos”.

“Ehrlich no ha cambiado sus puntos de vista en 60 años […] Interviene [en la conferencia del Vaticano] para contribuir al debilitamiento de la enseñanza católica”, escribió Pakaluk.

Steven Mosher, presidente del Instituto de Investigación de la Población, dijo que el cambio de opinión de Ehrlich hacia el catolicismo estaba determinado por la “nueva dirección” que el Papa trataba de dar a la Iglesia. “La misma Iglesia que le ha estado denigrando durante décadas está ahora aparentemente abierta a sus puntos de vista apocalípticos”, dijo.

Reggie Littlejohn, fundadora de la ONG antiabortista “Derechos de las Mujeres sin Fronteras” (Women’s Rights Without Frontiers), calificó las opiniones de Ehrlich de “irreconciliables con la enseñanza católica oficial”.

No era la primera vez que a un antinatalista le invitaban al Vaticano. Otros malthusianos como Ban Ki-moon y Jeffrey Sachs también estuvieron tratando de convencer a los cabecillas católicos de que debían subirse al carro de las nuevas corrientes apocalípticas.

Una lectura apresurada de la encíclica papal “Laudato Si” apenas encontrará diferencias con cualquiera de los repugnantes artículos seudoecologistas que publican por aquí los colectivos progres y posmodernos. “El suelo, el agua, las montañas, todo es caricia de Dios”, dice el Punto 84. La humanidad no debería alterar lo que ha recibido directamente de las manos de dios…

(*) https://www.lifesitenews.com/news/pro-abortion-speaker-at-vatican-conference-pope-is-the-person-in-the-world

Más información:
– Una declaración de guerra contra el proletariado
– La crisis es una bendición que el cielo nos envía
– 300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú
– ‘Es bueno que la población del Tercer Mundo padezca hambre porque ayuda a combatir el calentamiento del planeta’
– Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis: el hambre, la guerra, la peste y el… pico del petróleo
– Los seudoecologistas proponen el exterminio de la población del Tercer Mundo
 

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