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Francia retira el proyecto de ley de estado de guerra sanitario

Francia es otro ejemplo de que las epidemias, reales o ficticias, van acompañadas de un estado de guerra. Son un campo abonado para todo tipo de ensayos represivos. No es casualidad que el gobierno presentara el proyecto de ley a la Asamblea el mismo día en el que Bruselas aprobaba la primera vacuna que nos va a librar de la peste sanitaria para introducirnos la peste política.

Los portavoces se han apresurado a decir que el proyecto estaba redactado con anterioridad a la decisión de Agencia Europea del Medicamento, es decir, que no hay relación entre un asunto y el otro, lo cual es inverosímil.

Con la retirada del proyecto ha ocurrido lo mismo: había que reaccionar con rapidez para impedir que los antivacunas ganaran adeptos. La campaña contra las vacunas se sumaba a la campaña contra la represión, y al revés, en un momento en que los rescoldos de las movilizaciones contra la ley mordaza no se han apagado por completo.

Macron acumula ya dos proyectos represivos en la nevera, que aguardan mejores tiempos para salir a la luz, lo que indica que los gobiernos europeos ya sólo saben aprobar leyes fascistas y que no hay otro dique más que la lucha decidida en la calle… si es que aún quedan organizaciones dispuestas a convocar algo más que payasadas puramente virtuales.

Las encuestas indican un flagrante fracaso de la ola de miedo en Francia: el 59 por ciento de la población no se quiere vacunar. Las razones son evidentes y no es necesario recurrir a los argumentos clásicos de los antivacunas.

Las vacunas que se están aprobando son experimentales, hasta el punto de que algunos se niegan a calificarlas como tales vacunas.

Su aprobación es con carácter provisional porque no se han llevado a cabo las pruebas necesarias para garantizar su seguridad.

Las multinacionales que las comercializan tampoco garantizan dicha seguridad, por lo que se han desentendido de cualquier responsabilidad por sus efectos adversos.

El mundo y, sobre todo, los médicos, parecen haber olvidado que la atención sanitaria es un derecho, no una obligación.

Los tratamientos sanitarios experimentales requieren una información previa que no ha existido en absoluto a lo largo de un año de pandemia, durante la cual se ha yugulado brutalmente cualquier clase de opinión alternativa o independiente.

Cualquier intento de imponer un médico o una terapia es intolerable desde todo punto de vista, sobre todo si se hace por decreto de un gobierno. Hace muchos años que los protocolos sanitarios internacionales reconocieron que las personas tienen derecho a elegir los remedios que consideren más oportunos para su salud.

La salud pública mejoraría mucho más si en lugar de redactar leyes y decretos, se acabaran los recortes presupuestarios.

Más información:
– El gobierno francés presenta un proyecto de ley para prohibir los viajes a quienes no se vacunen

Los trabajadores de los hospitales de Estados Unidos no quieren vacunarse

Los trabajadores sanitarios de Estados Unidos no muestran ningún entusiasmo por vacunarse. La directora del Hospital de la Universidad Howard, en Washington, Anita Jenkins, ha tenido que empezar por vacunarse ella misma para animar a los trabajadores del centro a que hagan lo propio.

“Hay un alto nivel de desconfianza y lo entiendo”, dijo Jenkins. El 15 de diciembre el hospital, que atiende principalmente a los negros, recibió 725 dosis de la vacuna Pfizer y tres días después sólo 600 de los 1.900 trabajadores de la plantilla se habían registrado para vacunarse.

“La gente tiene mucho miedo a la vacuna”, confiesa la directora. A principios de noviembre una encuesta interna del hospital sobre 350 trabajadores mostró que el 70 por ciento no estaba preparado para la vacuna o no la tomaría inmediatamente después de que estuviera disponible.

La directora se vacunó el 15 de diciembre para animarles. Forma parte de un amplio esfuerzo para combatir la reticencia de los estadounidenses negros a ser vacunados. Alrededor del 35 por ciento de ellos dijeron que probablemente no se vacunarían si no era segura y estaba ampliamente disponible de forma gratuita.

El Hospital de la Universidad Howard no es el único cuyos trabajadores rechazan la vacuna. En el Doctors Hospital at Renaissance, en Edinburg, Texas, hubo tal cantidad de trabajadores que rechazaron la vacuna que sobraron dosis y se las ofrecieron a otros sanitarios de la zona.

El hospital recibió 5.850 dosis de la vacuna, pero pronto se dieron cuenta de que la mayoría sobraba, dijo el doctor Robert Martínez, director ejecutivo de DHR Health. “Se empiezan a ver números similares en todo el país, por toda esta desconfianza y desinformación”, dijo Martínez.

Después del primer día de distribución, el DHR se puso en contacto con otros hospitales y centros de salud de la región para regalar dosis de la vacuna, pero no tuvo mucho más éxito y la vacuna se regaló a quien la quisiera recibir, incluido un senador que fue invitado a vacunarse por el DHR con una de las dosis sobrantes.

https://www.beckershospitalreview.com/workforce/staff-at-hospitals-in-dc-texas-turn-down-covid-19-vaccine.html

El gobierno francés presenta un proyecto de ley para prohibir los viajes a quienes no se vacunen

El lunes el Primer Ministro francés, Jean Castex, presentó a la Asamblea un proyecto de ley para imponer “un régimen permanente de gestión de las emergencias sanitarias” que permite someter los desplazamientos y actividades de las personas a la vacunación previa.

El tenor literal del proyecto de ley (*) es el siguiente:

En las circunscripciones territoriales en las que se declare el estado de emergencia sanitaria, se aplicaran de pleno derecho las facultades previstas en el artículo L. 3131-4.

El Primer Ministro también puede, por decreto emitido sobre la base de un informe del Ministro responsable de la salud, adoptar las siguientes medidas con el único fin de garantizar la salud pública:

1. Regular o prohibir la circulación de personas y vehículos y regular el acceso a los medios de transporte y las condiciones de su utilización;

2. Prohibir a las personas que salgan de sus casas, a condición de que viajen lo estrictamente necesario para las necesidades familiares o de salud;

3. Ordenar la clausura temporal y regular la apertura, incluidas las condiciones de acceso y presencia, de una o más categorías de establecimientos recibir al público así como a los lugares de reunión, asegurando el acceso de las personas a los bienes y servicios esenciales;

4. Limitar o prohibir las reuniones en la vía pública o en un lugar abierto al público y las reuniones de cualquier tipo, excluyendo cualquier tipo de reunión en la que el público pueda participar regulación de las condiciones de presencia o acceso a los locales utilizados con fines residenciales;

5. Cuando sea necesario, tomar cualquier otra medida que restrinja la libertad de empresa.

6. El Primer Ministro puede, cuando sea necesario en el marco de las medidas previstas en los apartados 1 a 5, supeditar el desplazamiento de las personas, su acceso a los medios de transporte o a determinados lugares, así como la realización de determinadas actividades a la presentación de los resultados de una prueba de detección que establezca que la persona no está afectada o contaminada, al seguimiento de un tratamiento preventivo, incluida la administración de una vacuna, o de un tratamiento curativo.

El decreto a que se refiere el segundo párrafo del presente artículo precisará el alcance de esta obligación y las modalidades de su aplicación, en particular en lo que respecta a las categorías de personas interesadas.

(*) https://www.assemblee-nationale.fr/dyn/15/textes/l15b3714_projet-loi

Más información:
– Francia retira el proyecto de ley de estado de guerra sanitario

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica

Tras la vacunación, más de 3.150 personas han experimentado efectos adversos que han necesitado atención médica, según los últimos datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Los afectados no han podido trabajar o realizar sus actividades diarias, o han requerido atención médica después de recibir la vacuna, y aún no les han administrado la segunda dosis.

Hasta el 18 de diciembre, 3.150 personas habían informado de lo que la institución califica como “eventos de impacto en la salud” después de recibir la vacuna. El término se define como la “incapacidad de llevar a cabo las actividades diarias normales, incapacidad para trabajar, que requiere el cuidado de un médico o un profesional de la salud”.

Los afectados informaron a través de V-safe, una aplicación para móviles que utiliza mensajes de texto y encuestas en línea para proporcionar evaluaciones de salud personalizadas.

La información fue presentada por Thomas Clark, un epidemiólogo de los CDC (*), al Comité Asesor de Prácticas de Inmunización, un equipo que suministra recomendaciones a la institución.

Los CDC dijo que se habían administrado 272.001 dosis de la vacuna hasta el 19 de diciembre.

La institución ha identificado seis casos de anafilaxis, o reacción alérgica grave, que se produjeron después de la vacunación con la nueva vacuna, dijo Clark. Se examinaron otros informes de casos y se determinó que no eran anafilaxis.

Cualquiera que sufra de anafilaxis después de recibir la primera vacuna no debería recibir la segunda, según los CDC. Se supone que las vacunas contra el coronavirus se dan en dos dosis, con un intervalo de unas tres semanas.

Al menos cinco trabajadores sanitarios en Alaska han experimentado reacciones adversas después de recibir la vacuna de Pfizer. Uno de los dos que sufrió reacciones adversas en el Hospital Regional Bartlett requirió atención hospitalaria durante al menos dos noches.

Un hospital de Illinois suspendió las vacunaciones después de que cuatro cuidadores sufrieran eventos adversos.

El doctor Peter Marks, director del Centro de Evaluación e Investigación de Biología de la FDA (Administración de Alimentos y Drogas), dijo que están trabajando con los CDC y sus colegas en el Reino Unido, para investigar las reacciones alérgicas.

“Vamos a mirar todos los datos que podamos obtener de cada una de estas reacciones para determinar exactamente lo que pasó. Y también intentaremos comprender qué componentes de la vacuna podrían contribuir a su producción”, aseguró.

Señalando que estaba especulando, Marks dijo que se sabe que el polietilenglicol -un componente de las vacunas Pfizer y Moderna que los reguladores aprobaron- puede estar asociado, de manera inusual, con reacciones alérgicas.

Ambas vacunas tienen efectos secundarios “sistémicos” que, generalmente, son leves», dijo Marks. Desaparecen después de un día.

(*) https://beta.documentcloud.org/documents/20432769-05-covid-clark

Más información:
– Un hospital de Chicago suspende la vacunación de sus trabajadores después de cuatro reacciones adversas
– Primera reacción alérgica grave a la vacuna de Pfizer: una trabajadora de sanidad ha sido hospitalizada

La conversión de la ciencia en una chapuza con fines de lucro y a costa de la salud del mundo entero

Los kits de prueba PCR para detectar el coronavirus se basan en un artículo “científico” publicado el 23 de enero de este año en la revista Eurosurveillance, que está firmado, entre otros autores, por Víctor Corman y Christian Drosten (*), el principal asesor científico de Merkel para la pandemia y que aparece en la foto de la portada.

Corman, Drosten y los demás enviaron el artículo para su publicación dos días antes, es decir, el 21 de enero, una fecha que coincide con la decisión de la OMS de tomar su método como canon mundial para la detección del coronavirus (RT-PCR).

Por lo tanto, el carro iba delante de los bueyes: la OMS conocía el nuevo método de Corman y Drosten antes de que se publicara porque los alemanes se lo enviaron previamente a Ginebra. Era algo negociado y pactado antes de que la pandemia saltara en Europa.

Pero no es la única paradoja porque entonces todo se empezaba a hacer contrareloj y de la peor manera posible. Hasta el 24 de enero el CDC chino no informa sobre el nuevo brote aparecido en Wuhan, es decir, que la prueba canónica RT-PCR se crea antes de que se conozca el virus. ¿Cómo es posible crear un método de detección de algo que no estaba aún definido?

El artículo de Corman, Drosten y demás lo reconoce literalmente: “Antes del anuncio público de las secuencias del virus de 2019-nCoV, nos basamos en los informes de los medios sociales anunciando la detección de un virus similar al SARS. Por lo tanto, asumimos que un virus relacionado con el SARS El CoV estuvo involucrado en el brote”.

Es lo mismo que dicen los políticos: no sabíamos nada, nos enteramos por la prensa. También los “científicos” como Corman y Drosten se informan por la prensa y “asumen” que el “nuevo virus” no es tan nuevo, sino más bien “similar” al Sars. Este tipo de “científicos” funcionan así: a ojo de buen cubero.

En tres semanas ya tenían el método para detectar a un virus “similar al Sars”, es decir, del cual no conocían su secuencia genómica. Incluso ya tenían redactado el artículo “científico” correspondiente.

En otro apartado el artículo decía lo siguiente: “En el presente caso de 2019-nCoV el aislamiento del virus o las muestras de pacientes infectados aún no están disponibles para la comunidad internacional con fines de salud pública. Informamos aquí sobre el establecimiento y la validación de un flujo de trabajo de diagnóstico para el cribado de 2019-nCoV y la confirmación específica desarrollada en ausencia de aislamientos de virus disponibles o muestras de pacientes originales. El diseño y la validación fueron posibles gracias a la estrecha relación genética con el SARS-CoV de 2003 y al apoyo del uso de la tecnología de ácido nucleico sintético”.

No se puede ser más claro: el nuevo virus no se había secuenciado y la prueba RT-PCR se apoyaba en su “estrecha relación genética” con el Sars, aparecido 17 años antes. Eso significa que el test RT-PCR no es específico para el coronavirus, en contra de lo que vienen sosteniendo los “expertos” desde hace nueve meses.

El método de Corman y Drosten no puede ser específico porque en Alemania no hubo ningún “caso” de coronavirus hasta el 23 de enero. Por aquellas fecha en todo el mundo sólo había 6 muertes atribuidas al “nuevo” virus.

Uno de los firmantes del artículo seudocientífico es Olfert Landt, fundador de la empresa alemana de equipamiento médico Tib Molbiol que es la titular de la patente de los kits de detección del coronavirus, de cuya comercialización se encarga la multinacional farmacéutica Roche.

Sin embargo, al publicar el artículo, Landt no reveló ningún conflicto de intereses, como es preceptivo en las revistas científicas.

A mayor abundancia, dicho artículo no fue revisado por pares, como es también preceptivo, porque dos de los firmantes, entre ellos Drosten, son miembros del consejo editorial de la revista en la que se publicó, o sea, juez y parte.

A este tipo de chapuzas es a lo que hoy llaman “ciencia”. A nadie debería extrañar que quienes están involucrados en ellas sean los asesores de los gobiernos y se dediquen a vender sus mercancías y a lucrarse a costa de la salud de millones de personas.

(*) https://doi.org/10.2807/1560-7917.ES.2020.25.3.2000045

Es la guerra

Pienso que es importante seguir el hilo conductor de las reflexiones sobre salud y bioética, su descalabro y su puesta al servicio de las grandes corporaciones con motivo de las campañas de despersonalización a raíz de las medidas ordenadas para combatir, dicen, una pandemia. Es importante, pienso, avanzar en la reflexión y análisis sobre el conjunto del conglomerado químico, farmacéutico y biotecnológico que, como parte principal de la nueva guerra mundial invisible, está afectando al conjunto de la humanidad. Bueno, no al conjunto, sino al proletariado mundial, pues como en todas las guerras convencionales, quién ha perdido realmente ha sido la clase obrera, mientras la burguesía y el capital en su conjunto han aprovechado estos acontecimientos para aumentar su poder, tanto político, como económico y cultural.

Una primera fase de esta guerra, que como todas, ha estado cuidadosamente planificada desde hace años. La podríamos definir como un símil de la primera guerra mundial, largamente preparada a partir de la famosa crisis de 1873, síntesis del capitalismo industrial de la segunda mitad del siglo XIX que alternó periodos de expansión y otros de estancamiento. La situación económica se agravó hacia 1873, cuando se produjo una crisis que ocasionó la quiebra de las principales Bolsas de valores, paralizó a importantes compañías de actividad industrial en un tira y afloja que duró hasta 1896 y que puede considerarse la primera gran crisis de sobreproducción con unas características de acumulación de productos que no conseguían ser comercializados, cierres de empresas y despidos masivos de trabajadores/as. Y pequeños y medianos establecimientos fabriles absorbidos por grandes empresas o grupos financieros.

Las actuaciones del capital para salir reforzado de aquella crisis fueron unas medidas proteccionistas, unos impresionantes avances tecnológicos: descubrimiento y difusión de nuevas fuentes de energía (electricidad y petróleo), nuevas técnicas (motores eléctricos, radio) y nuevos sectores industriales (química y electricidad) junto a una llamada racionalización empresarial que en aquellos momentos tuvo su máximo exponente en la “organización científica del trabajo” de Frederick Taylor. La concentración económica de capitales y la búsqueda de nuevos mercados en un cambio que John Atkinson Hobson analiza en su obra “Imperialism: A Study” (1) (2) en 1902 en la que hace mención a “la gran coalición imperialista” que amparada por las teorías de Darwin sobre la evolución de las especies por selección natural, sostenía que de la misma forma que las diferentes especies o razas, las sociedades más avanzadas tenían derecho a imponerse y a continuar creciendo a expensas de las más inferiores o atrasadas y paralelamente un interés para descubrir y analizar nuevas especies de animales y plantas y realizar investigaciones de todo tipo en biología y química.

Hobson se hace una serie de preguntas, y en una de ellas se interroga cómo es posible que el imperialismo contara con el apoyo de la mayoría de la población y para responder a esta pregunta dice que “la única respuesta posible es que los intereses económicos del conjunto de la nación están subordinados a los de ciertos grupos privados que usurpan el control de los recursos nacionales y los utilizan para su beneficio personal” con una serie de maniobras para convencer a la sociedad de lo maravilloso del imperialismo y para lo cual tenían que recurrir a explotar los sentimientos de la población que en un primer paso era atraer a los grupos políticos, y dado que estos están formados por personas que pertenecen a estas clases dirigentes, conseguir su favor no será difícil, puesto que los intereses de ambos van de la mano. Para convencer al resto de la población se apela a la “misión civilizadora” de occidente sobre el resto de las sociedades. Por otro lado, se recurre a los instintos más primitivos de la especie humana.

Los años no pasan en vano, y la historia nunca se repite, pero el olvido del transcurso de la historia y del quehacer del capital puede ser que nos ponga una venda ante los ojos que nos impida ver la realidad del momento actual, pues si bien los tiempos han cambiado, los mecanismos del poder para mantener sometida la mayoría de la población y aumentar sus beneficios, también han cambiado, se han vuelto mucho más sofisticados y al mismo tiempo más peligrosos como podemos comprobar en este año 2020 en el que podemos hablar “de imperialismos biotecnológicos” que atraviesan el planeta desde China hasta la Unión Europea y desde Estados Unidos hasta Rusia, y seguramente es adecuado hacernos la misma pregunta que se hacía Hobson: ¿cómo es que el capital cuenta con el apoyo de la mayoría de la población?

Sin querer dar una respuesta acabada y total a esta pregunta, podemos intuir que toda la propaganda dirigida a las masas recurre a uno de los instintos más primitivos de la especie humana: el miedo. Y, para conjurar este miedo se han establecido una serie de mecanismos amparados en declaraciones supuestamente científicas, entre las cuales y dándole un carácter especial está el milagro de las vacunas. Pero también caeríamos en un error al pensar que este es el único instrumento de sumisión y control, pues, sin ser tan vistosos, toda una batería de cambios se están produciendo y de los cuales solo conocemos una pequeña parte.

Alrededor de toda la industria biotecnológica, hay un montón de nuevas aplicaciones de las cuales nos tenemos que preguntar cuál es su finalidad, pues las noticias, fragmentadas, que van apareciendo de vez en cuando a través los medios de comunicación, tienen un eje común: mejorar la vida y la salud humana. ¿Es cierto esto?

Una de estas últimas noticias, aparecidas en el periódico “El Temps” en fecha 11 de diciembre de 2020, que publica la traducción de un artículo del diario alemán Der Spigel: “¿La leche materna saldrá en un futuro del laboratorio biológico?”… Michelle Egger lo cree así, esta experta en nutrición es la directora de la empresa estadounidense Biomilq. Aparentemente, la empresa ha encontrado una manera de producir leche materna fuera del cuerpo. Las células de la glándula mamaria humana producen la leche en un biorreactor… Si amamantar no es una opción, vemos nuestro producto como la mejor alternativa para alimentar a los bebés”, dice Egger, como si fuera la última novedad de esta serie de ingenios biotecnológicos.

Pero, veamos el trasfondo de este anuncio. En primer lugar un laboratorio: Biomilq, y detrás suyo “Breakthrough Energy Ventures” la sociedad de inversión propiedad mayoritaria de Bill Gates (3). La coalición inversora Breakthrough Energy Ventures incluye, además de Bill Gates a Jeff Bezos (Amazón), Mark Zuckerberg (Facebook), Richard Branson (VirginGroup), Masayoshi Son (SoftBank), Jack Mi (Alibaba), Michael Bloomberg (Bloomberg Family Foundation) y MarcBenioff (Salesforce) los cuales ya realizaron una primera inversión en la citada empresa, y ésta anuncia que se encuentra en la primera fase de la investigación y que en menos de cinco años ya la podrán comercializar.

Al otro lado del planeta, el laboratorio Turtle Tree de Singapur también está investigando la producción de leche a partir del cultivo de células mamarias humanas con inversiones de Green Monday Ventures, el fundador de la cual, David Yeung, declara: “Si la situación de cambio climático que se deteriora rápidamente no es suficiente para convencer en el mundo, la pandemia seguramente aumenta la urgencia que necesitamos revisar el sistema alimentario por el bien de la salud pública, la salud alimentaria y la seguridad alimentaria” (4).

Disponemos pues, de un cuadro justificativo del entramado biotecnológico: cambio climático, seguridad alimentaria, mejoramiento de la salud, protección de las criaturas y liberación de las mujeres al no tener que dar de mamar. Estas apuestas “científicas” están estrechamente ligadas a las propuestas de “edición de criaturas” mediante el “Clustered Regularly Interspaced Short Palindromic Repeats” (CRISPR/Cas) (5). La introducción de fragmentos de ARN dentro de las vacunas, la expansión de alimentos genéticamente modificados y el control del comportamiento humano.

Pero, ¿qué dicen otros científicos sobre la lactancia materna?, por ejemplo la Asociación Española de Pediatría: “Cubre las necesidades nutricionales de las criaturas para su adecuado crecimiento y desarrollo físico y desde el punto de vista emocional le asegura el establecimiento de un buen vínculo madre-hijo y una adecuada relación de inclinación segura con su madre, ambos esenciales para un correcto desarrollo como persona independiente y segura. Por todo esto la lactancia materna es considerada el método de referencia para la alimentación y crianza del lactante y el niño pequeño” (6).

Natalie Shenker, investigadora de la leche materna en el Imperial College de Londres afirma que en el transcurso de sus investigaciones ha podido determinar que “la leche elaborada en un laboratorio no puede reproducir los beneficios inmunológicos que brinda la lactancia materna a los bebés. La leche materna humana contiene grandes cantidades de anticuerpos producidos en la sangre que después se transmiten al bebé para protegerlo de dolencias… La leche materna es un biofluído extremadamente complejo… No solo contiene centenares de proteínas y más de 200 oligosacáridos, sino que también contiene una amplia variedad de hormonas, grasas y bacterias beneficiosas que se producen en otras partes del cuerpo y se transportan en las células mamarias. Estos componentes, que no se pueden replicar en el laboratorio, son fundamentales para el desarrollo de los riñones, las membranas celulares y el sistema inmunológico. También ayudan a mantener constante el nivel de líquidos y electrólitos… y la leche materna se adapta a la genética de la madre y el niño, el entorno en el cual viven, la geografía, la época del año e incluso la temperatura del día; así de sensible es la leche materna” (7).

En la misma dirección, Maryanne Perrin, investigadora de la leche materna en la Universidad de Carolina del Norte afirma estar comprobado que “además la leche materna es una sustancia dinámica que responde a las necesidades cambiantes del bebé, la saliva de la criatura puede fluir hacia atrás en el conducto de la leche y enviar señales a la madre”.

La pregunta, o las preguntas a realizar son muchas, pero por poco que queramos hurgar podremos ver que detrás cada propuesta “a favor de la humanidad” hay las grandes corporaciones financieras que imprimen la dirección de las investigaciones, corporaciones que al mismo tiempo controlan la mayoría de medios de comunicación mundiales y no nos debe extrañar que desde emisoras de radio, televisiones, diarios y webs haya un bombardeo constante magnificando las virtudes de esta nueva guerra: una guerra imperialista contra la salud del proletariado mundial.

(1) https://www.cscd.osaka-u.ac.jp/user/rosaldo/Hobson_Imperialism_1902.pdf
(2) https://archive.org/stream/HOBSONJohnA.EstudioDelImperialismo/HOBSON%2C+John+A.+Estudio+del+imperialismo_djvu.txt
(3) https://www.foodretail.es/food/bill-gates-inversion-investigacion-leche-materna-artificial_0_1448255184.html
(4) http://www.alfa-editores.com.mx/biotecnologia-para-la-obtencion-de-lacteos-cultivados-en-laboratorio/
(5) https://www.sciencedirect.com/topics/immunology-and-microbiology/clustered-regularly-interspaced-short-palindromic-repeat
(6) https://www.aeped.es/comite-nutricion-y-lactancia-materna/lactancia-materna/documentos/recomendaciones-sobre-lactancia-materna
(7) https://hitechglitz.com/spanish/los-cientificos-quieren-eliminar-la-formula-de-la-leche-materna-cultivada-en-laboratorio/

El gobierno irlandés prepara una ley contra los ‘discursos de odio’ para controlar las redes sociales

El gobierno irlandés prepara un proyecto de ley contra los “discursos de odio” cuyo objetivo real es controlar los mensajes que circulan por las redes sociales.

En 1989 ya se aprobó una ley, que está vigente, sobre el mismo asunto, pero la represión nunca tiene suficiente. Sólo protegía a las minorías étnicas, a los miembros de la población LGTB y a los emigrantes.

Ahora quieren proteger también a los transexuales y los discapacitados (1), es decir, ampliar el radio de acción de la censura sobre internet.

La ministra de Justicia McEntee ha expresado su determinación de criminalizar a todo aquel que “intente dividir nuestras comunidades y propagar el odio”, el nuevo cajón de sastre capaz de justificar cualquier medida.

Irlanda se suma a otros países, como Noruega, que el mes pasado prohibió el “discurso del odio” contra bisexuales y transexuales, introduciendo el concepto en el Código Penal, es decir, criminalizando opiniones con castigos que pueden alcanzar hasta los tres años de cárcel (2).

En Escocia unas declaraciones del ministro de Justicia, Humza Yousaf, ya suscitaron críticas hace unos días cuando dijo que ciertas opiniones contra las personas transgénero podían resultar “ofensivas”, pero no eran delito, salvo que tuvieran como fin “atizar el odio”.

En España estamos mucho más adelantados y Lidia Falcón se sentará en el banquillo por expresar su opinión contra el movimiento “queer”. La furia inquisidora no sólo procede de las fiscalías “ad hoc” que se han creado, sino también de ciertos movimientos sociales que propician la represión política, como la Federación Plataforma Trans.

(1) https://www.irishtimes.com/news/crime-and-law/sharing-hate-speech-on-social-media-to-become-criminal-offence-under-new-plan-1.4438898
(2) https://www.reuters.com/article/us-norway-lgbt-lawmaking-trfn-idUSKBN27Q37L

La pandemia abre nuevos negocios por todas partes que no destacan por su transparencia precisamente

El Aeropuerto Internacional de Tocumen, una empresa pública panameña, ha adjudicado en secreto la realización de pruebas rápidas de coronavirus a empresas privadas y la prensa local se ha puesto alerta.

Desde que el pasado 12 de octubre se abrió el aeropuerto, han llegado más de 65.000 viajeros, de los que más de 28.000 se han sometido a pruebas rápidas y obligatorias de coronavirus, a razón de 50 dólares cada una.

Las pruebas de PCR se aplican obligatoriamente a todo viajero que ingrese al país y carezca o no tenga vigente un certificado de PCR del lugar de procedencia. Desde la reapertura de la terminal las pruebas de PCR han facturado más de 1,4 millones de dólares. La pandemia es un gran negocio que, además, se mantiene confidencial porque los contratos benefician a los mismos oligarcas de siempre y hay que tapar el asunto lo mejor posible.

Una investigación de La Prensa revela (*) que varios de los laboratorios que realizan estas pruebas son empresas de reciente creación y desconocidas en el sector, cuya experiencia está muy cercana a cero porque -naturalmente- los contratos no se adjudican precisamente por su pericia.

Los viajeros del aeropuerto ya han empezado a quejarse de los falsos positivos que les amargan la vida al obligarles a permanecer en cuarentena recluidos durante 14 días en hoteles-hospitales.

Al séptimo día, el Ministerio de Sanidad debe practicar una segunda prueba. Si da negativo, el aislamiento termina.

(*) https://www.prensa.com/impresa/panorama/las-conexiones-detras-de-las-pruebas-covid-19/
https://www.prensa.com/sociedad/minsa-investigara-reportes-de-laboratorios-sin-certificacion-que-operarian-en-el-aeropuerto-de-tocumen/

Ucrania autoriza a grabar y almacenar las conversaciones telefónicas y los viajes de los usuarios de móviles

De Ucrania ya nada sorprende. La semana pasada el Parlamento aprobó una ley que obliga a los operadores de telecomunicaciones a grabar y almacenar las conversaciones telefónicas de los abonados y los datos de sus viajes.

Los proveedores de servicios de internet están obligados a almacenar datos sobre las visitas de los usuarios a los sitios web y sus compras en línea.

La decisión ya fue tomada por la mayoría parlamentaria en tiempos de Viktor Yanukovych, durante el Golpe de Estado fascista de 2014, y calificada de “dictatorial” por los golpistas.

Lo que antes era negro, ahora se ha convertido en blanco y, naturalmente, se dirige contra los “prorrusos”, que hasta ahora “sólo” podían ser encerrados en campos de concentración. Ahora se trata de vigilar a los que hablan en ruso, sean “prorrusos” o no.

La Constitución de Ucrania es como todas las demás: prohíbe las intrusiones en la vida privada de los ciudadanos, pero la letra pequeña dice otra cosa y para ello no hace falta recurrir a tonterías, como la autorización judicial.

La nueva norma se ha aprobado por iniciativa del Presidente Volodymyr Zelensky, cada vez más parecido a sus antecesores.

El gobierno de Kiev podía olvidarse de los campos de concentración. No necesita alambres de púas para vigilar el idioma en el que hablan sus ciudadanos.

En Ucrania tienen el pretexto de los “prorrusos”. En otros recurren a los islamistas. A veces se inventan terroristas donde no los hay y a partir de ahora los negacionistas también van a dar mucho juego.

https://www.politnavigator.net/zelenskijj-propikhnul-diktatorskijj-zakon-budut-zapisyvat-vse-razgovory-pokupki-i-peremeshheniya.html

El supuesto «virus mutante» era conocido desde septiembre y científicos y parlamentarios cuestionan los datos que han motivado el nuevo confinamiento

«He estado haciendo este trabajo durante 25 años y puedo decir que no se puede establecer un número cuantificable en tan poco tiempo», afirmó Carl Heneghan, profesor de Medicina basada en evidencia en el Departamento de Atención Primaria Nuffield de la Universidad de Oxford, en un reportaje publicado en el Daily Mail. Leer más

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