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Historia de una foto que lo cuenta casi todo de la Guerra de Vietnam

El 1 de febrero de 1968 el fotoperiodista estadounidense Eddie Adams captó uno de los momentos que mejor definen la Guerra de Vietnam: el general Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía del gobierno títere de Vietnam del sur, asesina a sangre fría a Nguyen Van Lem, un detenido del Vietcong, en plena calle de Saigón.

En el momento del disparo se encontraba junto a Adams un cámara de la cadena estadounidense NBC, que captó la escena desde un ángulo similar. Pero lo que dio la vuelta al mundo fue la foto, que ha quedado como uno de los tres iconos de aquella guerra, junto la inmolación del monje budista Quang Duc en 1963 y el diluvio de napalm que sufrió el pequeño Kim Phuc diez años después.

La víctima del asesinato, Nguyen Van Lem, conocido como “Bay Lop”, tenía 36 años y dos hijas. Su viuda, Nguyen Thi Lop, estaba embarazada en el momento del disparo. Su tercer hijo nació ocho meses después de su asesinato.

Al igual que decenas de ciudades de Vietnam del sur, Saigón había sido escenario de una insurrección dirigida por 80.000 combatientes comunistas del Frente Nacional de Liberación de Vietnam del sur, llamado Vietcong por los medios de la época.

La insurrección marcó el inicio de la ofensiva del Tet, con la que los comunistas, apoyados por Vietnam del norte, esperaban levantar a la población contra el gobierno fantoche del sur, respaldado por Estados Unidos.

Adams tenía entonces 34 años y trabajaba para la Associated Press. Seguía a un grupo de lacayos sudvietnamitas que participaban en el contraataque. El grupo se detuvo en medio de la calle y el general Nguyen Ngoc Loan apuntó el cañón de su revólver a la sien del detenido.

Tras el asesinato el general se dirigió a los periodistas que habían presenciado la escena y justificó su acto: “Estos chicos matan a muchos de nuestro pueblo y creeo que Buda me perdona”. La víctima era un capitán del FNLSV, añadió el pistolero.

El New York Times publicó la foto la  en portada, así como muchos otros periódicos. Posteriormente recibió el Premio Pulitzer y el concurso World Press Photo, lo que aumentó su repercusión.

En aquella época el presidente Johnson se esfuerzaba por tranquilizar al mundo diciendo que la guerra había terminado. Pero aún faltaban otros cinco años más de enfrentamientos antes de que el ejército estadounidense y sus marionetas sudvietnamitas salieran con el rabo entre las piernas.

Tres meses después de la foto, el general asesino fue gravemente herido en combate. Al principio fue hospitalizado en Australia, pero, debido a su hoja de servicios, su presencia causó un desprecio generalizado y fue enviado a Estados Unidos, donde volvió a ser denostado. Regresó a Vietnam.

En 1975, cuando Saigón estaba a punto de caer en manos de los comunistas, quiso huir, pero Roma no paga a traidores. Estados Unidos rechazó su solicitud de evacuación y tuvo que exiliarse por sus propios medios. Se estableció con su familia en Dale, Virginia, donde abrió una pizzería. Una pintada escrita en el baño de su establecimiento le recordó su crimen: “Sabemos quién eres”.

En 1991 su negocio se hundió por su reputación y el propietario del restaurante tuvo que cerrar. El asesino murió de cáncer en 1998 a la edad de 67 años. El fotoperiodista envió flores a la familia del fallecido y decidió actuar como abogado para defender su memoria. “Era un héroe. Estados Unidos debería estar llorando”, dijo a la Associated Press.

Adams hacía apología de un crimen de guerra execrable.

Condenan a un hombre por reprochar a una secretaria judicial que debería ‘tomar menos cafés y trabajar más’

La Audiencia Provincial de Alicante, con sede en Elche, ha confirmado una Sentencia del Juzgado de Instrucción nº4 de Torrevieja en la que condena a un hombre por “falta de respeto a la autoridad” por reprochar a una Letrada de la Administración de Justicia (antiguos Secretarios Judiciales) la demora en un procedimiento de división de herencia. Leer más

La policía canadiense se refuerza para hacer frente a las protestas contra las restricciones sanitarias

El alcalde de Ottawa ha declarado el estado de emergencia en la capital ante las protestas de los camioneros, que exigen el levantamiento de todas las restricciones sanitarias.

Por su parte, la policía ha anunciado un nuevo operativo en asociación con los organismos de inteligencia para crear “operaciones e investigaciones de inteligencia mejoradas” que se centrarán en las protestas contra las restricciones sanitarias, los camioneros y quienes les apoyan, entre ellos los campesinos, que han aportado sus tractores a la movilización.

En una rueda de prensa, el portavoz de la policía dijo que también está colaborando con el FBI y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos para investigar las “amenazas en línea”.

Hasta el jueves los camioneros mantuvieron bloqueado el paso fronterizo con Estados Unidos y las calles de Ottawa siguen colapsadas, con importantes retenciones en el tráfico.

El portavoz añadió que la “investigación reforzada” comenzará centrándose en los participantes en la caravana de protesta y utilizará la vigilancia para “identificar y perseguir a los manifestantes que financian, apoyan o permiten actividades ilegales y perjudiciales de los manifestantes”.

La policía quiere recopilar “pruebas financieras, digitales, de registro de vehículos, de identificación del conductor, del estado del seguro y otras pruebas relacionadas para su uso en los procesos penales”.

También dijo que estaba trabajando con la policía de Ontario, la RCMP y la Seguridad de Quebec.

La protesta de los camioneros contra las restricciones sanitarias comenzó a finales de enero. “Queremos que se eliminen las restricciones del covid, y también queremos que se abandone el sistema de pasaportes de covid y el sistema de códigos QR para entrar en el país”, dijo B.J. Dichter, vicepresidente del denominado “Convoy por la Libertad”.

Dichter ha denunciado la intoxicación de los medios de comunicación durante la movilización, a la que califican, como el Primer Ministro Justin Trudeau, de ser «odiosa y racista”. Los medios escriben al dictado del gobierno y de sus subvenciones. El último rescate para la prensa fue de 600 millones de dólares el año pasado. “Eso supone un total de 1.200 millones de dólares para mantener a flote estas antigüedades mediáticas, que nadie mira”, afirma Dichter.

“El ambiente es muy bueno […] Han llevado su compromiso con la comunidad a niveles muy superiores a los que cualquier político es capaz de hacer en Canadá. Los políticos podrían aprender mucho de estos camioneros”, añade.

Para el portavoz, los canadienses están “hartos de los políticos” y muchos ven ahora a los camioneros como una oposición real, como demuestran las importantes donaciones que ha recibido el movimiento, que no han sido entregadas a sus destinatarios porque las ha robado la plataforma digital GoFundMe.

GoFundMe suspendió la campaña de apoyo económico en apoyo de la movilización, alegando la necesidad de “proteger a los organizadores y a los donantes”. Se ha apoderado de casi 9 millones de dólares en donaciones, afirmando que sólo se reembolsaría a los donantes si lo solicitaban expresamente. Los organizadores de la movilización cambiaron y recurrieron a otra plataforma de apoyo económico, GiveSendGo. Ya han recaudado 2,1 millones de dólares.

Los nazis viajaron de Ucrania a Canadá en 1945 con un billete de regreso

Actualmente Canadá tiene 900 soldados de tierra, mar y aire en apoyo de la provocación de la OTAN en Ucrania. Es una provocación sobre otra de una país que no es otra cosa que un triste comparsa de Estados Unidos.

900 soldados no aportan absolutamente nada, lo mismo que las declaraciones de los ministros del gobierno, como la encargada de Defensa, Anita Anand, que llegó a suelo ucraniano el 30 de enero y, tras reunirse con los mandos de la operación canadiense Unify, dijo en una rueda de prensa: “La información que utilizamos coincide con la de nuestros aliados de la OTAN en que -y es bien sabido- hay una agresión rusa en la frontera ucraniana en Bielorrusia”.

“Nuestras fuerzas armadas se han desplazado al oeste del río Dnieper, y seguiremos tomando todas las precauciones necesarias para garantizar su seguridad”. Es una declaración de guerra innecesaria y puramente retórica, destinada a la galería y a las primeras planas.

La agresividad verbal tiene, sin embargo, una pequeña explicación, que debe empezar por presentar al Primer Ministro, Justin Trudeau, que es uno de esos políticos posmodernos que sólo sirven de figurín para las cámaras de televisión y las listas electorales.

¿Quién corta el bacalao en el gobierno canadiense?

Quien corta el bacalao en el gobierno es la vicepresidenta, Chrystia Freeland, portavoz de un poderoso grupo de presión de petroleros y nazis ucranianos. Procede de una familia de ucranianos refugiados en Canadá al finalizar la Segunda Guerra Mundial por su complicidad con el III Reich (1).

En los años ochenta Freeland estudió en Ucrania, cayendo bajo el radar del KGB desde su llegada (2). Era algo más que una agitadora nazi. Organizaba manifestaciones y concentraciones para atraer el apoyo occidental. Entregó dinero en efectivo, equipos de grabación de vídeo y audio, e incluso un ordenador personal a sus contactos sobre el terreno.

También comenzó su carrera periodística en Kiev como corresponsal del Financial Times, el Washington Post y The Economist. De 1999 a 2001 fue subdirectora del Globe and Mail de Toronto. Pasó de ser una furibunda antisoviética a un furibunda antirrusa y así comenzó su carrera política.

De noviembre de 2015 a enero de 2017, ocupó el cargo de ministra de Comercio Internacional, supervisando las negociaciones del acuerdo de libre comercio con la Unión Europea. Desde enero de 2017 hasta noviembre de 2019, fue ministra de Asuntos Exteriores y dirigió la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Canadá, México y Estados Unidos.

En noviembre de 2019 fue nombrada viceprimera ministra de Canadá y ministra de Asuntos Intergubernamentales, encargándose durante la pandemia de dirigir las histéricas restricciones sanitarias. En 2018 gestionó el encarcelamiento de Meng Wanzhou, la subdirectora de la empresa china Huawei, a petición de Estados Unidos. Hizo todo lo que pudo para impedir cualquier acuerdo negociado con Huawei o con China.

El cabildo petrolero canadiense

Ahora Freeland está al mando de las operaciones militares de Canadá en Ucrania. Desde 2014 el gobierno de Ottawa ha entregado 700 millones de dólares canadienses en ayuda militar al gobierno de Kiev y acaba de aprobar otros 120 millones porque Ucrania es un pozo sin fondo.

Es posible que Canadá tenga la mayor comunidad ucraniana fuera de Ucrania, pero eso no lo explica todo. Detrás está el cabildo petrolero. Lo mismo que Estados Unidos, Canadá quiere abrir el mercado europeo al gas licuado. Ya existe un proyecto, la Iniciativa de los Tres Mares, para mejorar las infraestructuras para acoger el gas natural licuado estadounidense en doce países de Europa del este.

Para el cabildo petrolero canadiense, el gas ruso es la competencia. El proyecto Quebec LNG de exportación de gas natural de Alberta, licuado en Saguenay, a 200 kilómetros al norte de Quebec, tenía como mercado a Alemania. Se ha firmado un acuerdo no vinculante con la empresa belga Fluxys, un holding de infraestructuras de transporte de gas natural con sede en Bruselas, para construir una terminal en Hamburgo.

El proyecto se archivó por el bajo precio del gas natural, pero ahora está subiendo y el abandono del Nord Stream II podría crear las condiciones idóneas para su reactivación.

Además, Canadá ha firmado una asociación energética con Alemania para el transporte de gas a través de un nuevo gasoducto que pasará por Quebec hasta una planta de licuefacción en Nueva Escocia. El proyecto Goldboro LNG, de 13.000 millones de dólares canadienses, desarrollado por Pieridae Energy, es comparable al proyecto Saguenay LNG, ya que ambos transportan una cantidad similar de gas natural.

Ambos proyectos forman parte de un plan de transición ecológica para evitar que Alemania y otros países europeos recurran a la energía nuclear.

El abuelo nazi de Freeland

El abuelo materno de Freeland, Mijailo Chomiak, fue un colaborador de los nazis desde el principio de la invasión de la URSS en 1941. El ejército alemán le dio un cargo, dinero, vivienda y un vehículo en Cracovia, entonces capital de la administración alemana de la región de Galicia. Su principal trabajo era el de redactor jefe de “Krakivsti Visti”, el periódico más importante en lengua ucraniana bajo la ocupación. Su imprenta había sido robada a un editor judío, que fue asesinado en el campo de concentración de Belzec.

El periódico fue robado por la Wehrmacht y supervisado por la inteligencia militar. Chomiak fue contratado por un oficial alemán llamado Emil Gassner, responsable de prensa en la región. La publicación de Chomiak tenía carácter oficial en la administración alemana en Galicia.

Tras la contraofensiva del Ejército Rojo, Gassner se trasladó de Cracovia a Viena y se llevó a Chomiak con él para seguir difundiendo propaganda nazi, al tiempo que informaba a los alemanes sobre otros ucranianos, entre ellos Stepan Bandera.

Justo antes de que Viena cayera en manos del Ejército Rojo en marzo de 1945, Chomiak fue evacuado con el ejército alemán a Alemania, terminando cerca de Munich, en Bad Worishofen. El 2 de septiembre de 1946 nació la madre de Freeland en un balneario en el que se habían refugiado los últimos combatientes de la Wehrmacht. El ejército estadounidense controlaba entonces esa parte de Alemania.

La inteligencia militar creó una unidad de adiestramiento en Bad Worishofen, para reclutar a europeos del este, incluyendo lituanos, ucranianos, polacos y otros que habían estado luchando contra el Ejército Rojo en las filas nazis, entre ellos Chomiak, a cambio de permitirle la entrada en Canadá en 1948. Eran las primeras fases de la Operación Paperclip.

Si Ucrania celebra la presencia de Freeland en el gobierno de Canadá, no ocurre lo mismo con Polonia, que ha abierto una investigación sobre Chomiak, que no sólo apoyó las matanzas de los judíos gallegos, sino también las de los polacos de Cracovia. Para tener todos los datos sería necesario que Estados Unidos abriera los expedientes confidenciales sobre el reclutamiento de los nazis para la Guerra Fría.

En una ocasión a Trudeau le correspondió visitar Polonia en compañía de Freeland y, cumpliendo los deberes rituales de su cargo, tuvo que viajar al campo de concentración de Auschwitz. Las fotos le muestran emocionado y llorando. Pero estaba solo. No aparece Freeland. Quizá no se desplazó hasta allá, o no lloró. Su abuelo había trabajado apenas a 80 kilómetros del campo, aplaudiendo y jaleando a los asesinos.

Ucrania es un gobierno de nazis que a los nazis les gusta visitar. Así cierra la historia su circunferencia. Cuando algunos creían que aquello no volvería a suceder, los herederos de los nazis se pasean por sus viejos dominios con nuevos ropajes y nuevas palabras sobre democracia y derechos humanos… y vuelta a la guerra contra Rusia.

(1) http://johnhelmer.org/victim-or-aggressor-chrystia-freelands-family-record-for-nazi-war-profiteering-and-murder-of-the-cracow-jews/
(2) http://www.theglobeandmail.com/world/article-kgb-archives-show-how-chrystia-freeland-drew-the-ire-and-respect-of/

Turquía mira hacia el otro costado

A Turquía le ha ocurrido lo mismo que a Rusia: ha estado suspirando tanto tiempo por encontrar un hueco en la Unión Europea, que se ha olvidado que miraba hacia el lado equivocado. El futuro está en los países de oriente.

La retirada de Estados Unidos de Afganistán es otra muestra de su error y el gobierno de Ankara quiere llenar el vacío en Asia central creando una alianza estratégica con Azerbaiyán y Pakistán. Erdogan ha visitado Azerbaiyán más de 20 veces durante su mandato.

Pakistán es una potencia nuclear y tiene un ejército que siempre necesita nuevo armamento. Por su parte, Azerbaiyán es un gran pozo petrolífero y en la guerra con Armenia, en la que triunfó, su ejército ha experimentado las ventajas de colaborar con los turcos.

Turquía ha incluido a Azerbaiyán y Pakistán en su programa TF-X de aviones de combate de nueva generación. Las exportaciones turcas de armas y tecnología aeroespacial a Azerbaiyán se quintuplicaron en 2020. Turquía es ahora el cuarto proveedor de armas de Pakistán, superando a Estados Unidos.

A principios de 2020, el presidente Erdogan y el primer ministro pakistaní, Imran Khan, firmaron una docena de memorandos de entendimiento en la sexta sesión del Consejo de Cooperación Estratégica de Alto Nivel, la mitad de ellos relacionados con la guerra.

Erdogan no excluye de su foco a Irán o Bangladesh, con los que pretende formar una alianza temporal con fines concretos. Sin embargo, las maniobras militares “Tres Hermanos 2021”, en las que participaron Turquía, Azerbaiyán y Pakistán, que tuvieron lugar el pasado mes de septiembre, despertaron la preocupación de Teherán, que las percibió como una amenaza para su seguridad, especialmente porque la minoría turca en Irán se estima en un 20 por cien de la población total.

Teherán no tardó en tomar represalias con un ejercicio militar “Fatehan Jaybar” cerca de la frontera entre Irán y Azerbaiyán.

Para consolidar la influencia política en Afganistán, el gobierno turco ha establecido estrechas relaciones con Qatar, su aliado en el Golfo Pérsico. A principios de diciembre del año pasado, Erdogan se reunió con el emir de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, y firmó 12 memorandos de entendimiento en los sectores de defensa, sanidad, turismo y educación.

Ese mismo mes, Irán, Azerbaiyán y Georgia acordaron también la construcción de una carretera que unirá el Golfo Pérsico con el Mar Negro y estará conectada a las líneas ferroviarias entre Islamabad y Estambul, en un intento de estimular las relaciones comerciales, especialmente con Irán, que ha estado sometido a la máxima presión económica por parte de Estados Unidos.

El problema más importante de Turquía es China, por su apoyo a los uigures y por el interés de China en Afganistán y en Pakistán. No obstante, tanto para China, como para Irán y Rusia, lo más importante es que Ankara afloje sus lazos con la OTAN y la Unión Europea y mire hacia el otro costado.

Pandemia y deriva fascista

La historia no deja lugar a dudas: las pandemias, tanto si son reales como ficticias, suponen una declaración de guerra, o la ley marcial o ambas cosas simultáneamente. Uno de los ejemplos es el ghetto de Varsovia, cuando los nazis quisieron mantener los barrios “limpios” de una inexistente epidemia de tifus, a costa de encerrar a una parte de la población en determinados recintos.

Al comienzo de la pandemia actual se habló en términos militares, pero tras la declararon de la guera al virus, lo que hicieron los gobiernos fue declarar la guerra a su propio pueblo, encerrándolo en sus viviendas (si las tenían) y preservando la “distancia social” de unos con otros.

El año pasado la Universidad de Cambridge volvió a recordar el estrecho vínculo entre la pandemia y la represión política (*). “La salud y la política pueden estar más entrelazadas de lo que imaginábamos”, dicen los autores.

El miedo es, como siempre, una de las claves porque el verdadero poder político no consiste sólo en moldear el pensamiento político de las masas, sino su conducta, sus hábitos y su comportamiento. El poder es una fuerza capaz de lograr que millones de personas hagan lo que nunca hubieran imaginado siquiera, como ponerse una mascarilla, por ejemplo.

No hay factor más enfermizo que el miedo. La salud es una preocupación que llega a convertirse en verdadera obsesión. Hay quien cree que va a preservar su salud alejándose de otras personas, cuya cercanía le puede perjudicar o contagiar. Incluso hay quien durante las fiestas de fin de año ha renunciado a compartirlas en familia porque prefieren aislarse. Hasta sus más allegados se han convertido en enemigos.

El estudio de la Universidad de Cambridge, el mayor realizado hasta ahora para investigar los vínculos entre las epidemias y la ideología, revela una fuerte conexión entre el miedo al contagio, con el conformismo político y, en consecuencia, la pérdida de la capacidad crítica, de lucha y de rebeldía, materializada en los aplausos públicos y colectivos a las 7 de la tarde.

Pero no se trata sólo de una actitud pasiva. Las epidemias conducen a grandes masas de la población al apoyo activo a las medidas represivas y a exigir más medidas o medidas más severas. Es algo que ya apareció en la época del sida y que al comienzo de la pandemia se llamó “gestapo de balcón”, es decir, vecinos que se dedicaban a espiar y denunciar a la policía.

En España la actual pandemia ha supuesto el apogeo de la ley mordaza, que el gobierno de coalición se había comprometido a derogar y de la que usó y abusò en abundancia, por más que resultara ilegal, lo mismo que los estados de alarma.

Por si no fuera suficiente con la policía y el ejército, han salido a la calle bandas de matones para imponer las restricciones sanitarias. El miedo ha conducido a altercados y enfrentamientos en los espacios públicos y medios de transporte, con agresiones a quienes no portaban la preceptiva mascarilla o no guardaban la distancia de seguridad.

“Encontramos una relación consistente entre la prevalencia de las enfermedades infecciosas y la preferencia psicológica por la conformidad y las estructuras de poder jerárquicas, pilares de la política autoritaria”, afirma el autor principal del estudio, el doctor Leor Zmigrod, especialista en psicología de la ideología política.

“Las tasas más altas de enfermedades infecciosas predijeron actitudes y resultados políticos como el voto conservador y las estructuras legales autoritarias. A través de múltiples niveles geográficos e históricos de análisis vemos que esta relación emerge una y otra vez”, añadió Zmigrod.

“Estos hallazgos son una señal de advertencia de que los comportamientos que evitan las enfermedades tienen profundas implicaciones para la política”, apunta Zmigrod. “El covid-19 podría moldear las tendencias de las personas hacia la conformidad y la obediencia, y esto podría convertirse en preferencias políticas autoritarias, patrones de voto y leyes”, concluye el director de la investigación.

Los autores abordan la investigación desde el punto de vista individual, pero con mayor énfasis se pude decir lo mismo de los colectivos y grupos políticos, sociales y sindicales, convertidos durante la pandemia en auténticas correas de transmisión de las políticas públicas, incluidas las represivas, que han aceptado de manera casi unánime.

(*) https://jspp.psychopen.eu/index.php/jspp/article/view/7297

Facebook pierde usuarios por primera vez en su historia

Las persistentes tropelías de Facebook comienzan a pasar factura. La pérdida de usuarios demuestra que su mejor momento ya ha pasado. En el último trimestre del año pasado el número de usuarios activos se ha redujo por primera vez en 18 años.

Otras filiales del holding, como Instagram y WhatsApp, siguen la misma senda, con un estancamiento en el número de usuarios, por lo que pronto empezará su caída. Cuando millones de personas han estado enganchadas al teclado como nunca antes por los dos años de confinamiento, son muy malas noticias.

El miércoles su valor en bolsa de Facebook se desplomó, perdiendo un 25 por ciento en una sesión, lo que supone 200.000 millones de dólares que se esfuman.

La recaudación por publicidad ha sido inferior a la prevista, en un momento pandémico en el que los anuncios en las redes sociales se han disparado.

La división Reality Labs, encargada del desarrollo de los negocios de realidad virtual, cuyos resultados específicos se detallaron por primera vez, registró una pérdida neta de 10.200 millones de dólares el año pasado.

Todas las sucursales de Facebook se enfrentan a la competencia de otras plataformas, como Tiktok, mucho más dinámicas.

Todo va mal en el holding de Mark Zuckerberg, que se ha ganado su infamia a pulso. Ahora mismo es sinónimo de censura de textos y espionaje a sus propios usuarios. Está por ver si el cambio de nombre a “Metaverso” engaña a alguien y lava la cara de la red social.

A otros monopolios tecnológicos no les va mejor. Desde principios de año Google, Apple, Amazon, Microsoft y Netflix han perdido cerca de un billón de dólares, una caída sin precedentes.

Un operativo turco en Ucrania que ha pasado desapercibido

Los medios han publicatado abundamentemente una operación del ejército estadounidense en Idlib tenía como objetivo a un dirigente del Califato Islámico. Sin embargo, las 15 víctimas civiles colaterales han eclipsado el objetivo inicial de la operación.

Según dicen, el dirigente del Califato Islámico tenía más de 24 apodos. Uno de ellos es Al-Hachimi Al-Quraichi (*), una referencia básica bastante ingenua utilizada por los neófitos de la inteligencia estadounidense interesados en el islamismo.

Según las informaciones, este dirigente, que pasó por cárceles estadounidenses en Irak junto a otro personaje oscuro, Al-Baghdadi, activó su cinturón de explosivos cuando se acercaron las tropas estadounidenses.

Al igual que en la redada contra Bin Laden en Pakistán, uno de los helicópteros militares que participaron en el operativo fue destruido. La información militar estadounidense aclaró esta vez que las fuerzas estadounidenses se vieron obligadas a destruir el avión tras un fallo mecánico.

El cabecilla terrorista vivía en un edificio de tres plantas encima de una familia que no sabía quién era realmente su vecino. Esto explica las víctimas civiles colaterales, en su mayoría niños.

La incursión tuvo lugar en un territorio controlado por Turquía y, por tanto, por la OTAN. Esto significa que el dirigente terrorista vivía bajo el paraguas de los imperialistas.

El patrón se reproduce. La mayoría de los dirigentes -reales o supuestos- de Al Qaeda y el Califato Islámico proceden de los países de la OTAN y nunca de los países del Eje del Mal.

Otro patrón: todos los dirigentes del Califato Islámico han pasado por las cárceles y campos de internamiento del ejército estadounidense en Irak antes de esfumarse repentinamente en el aire. Reaparecen un poco más tarde a la cabeza de grupos armados y equipos militares procedentes de los excedentes de la OTAN o, a veces para que parezca más natural, de un arsenal búlgaro o rumano.

Un país de la OTAN, Turquía, participó en el operativo y sabía que el cabecilla del Califato Islámico, cuyas unidades combaten en Hasakeh, se encontraba en su zona bajo su control en el norte de Siria. Nunca se preocupó por él porque carecía de interés político ni militar.

El operativo de Idlib coincide con una incursión turca en Ucrania, donde la inteligencia turca persiguió a un traficante de armas que amenazó con sacar a la luz toda la red turca de contrabando de armas en las zonas de guerra.

Desde hace algunos años, Turquía ha tejido una red de tráfico de armas en Asia central, Oriente Medio y África, donde subcontrata las guerras que interesan a la OTAN. El gobierno de Erdogan está consolidando su propio complejo militar-industrial y extendiendo su influencia mucho más allá de los antiguos confines del Imperio Otomano.

La operación turca en Ucrania no sólo costó mucho menos que la operación estadounidense en Idlib, que se distinguió por un enorme despilfarro de recursos, sino que tuvo un rendimiento infinitamente mayor, ya que Ankara logró un objetivo estratégico real, mientras que Washington está lavando su imagen sobre la base de un asunto obsoleto que no tiene ningún impacto en la situación regional.

(*) https://www.cbsnews.com/news/isis-confirms-abu-bakr-al-baghdadi-death-announces-new-leader-abu-ibrahim-al-hashimi-today-2019-10-31/

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