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Estados Unidos se dispone a reforzar su arsenal nuclear

Estados Unidos prepara un aumento de su fuerza de ataque nuclear, según un informe desclasificado, titulado “Guía de planificación del empleo de armas nucleares”. Washington va a ajustar su fuerza, estructura y tamaño nucleares para enfrentar los desafíos planteados por sus adversarios, según el Wall Street Journal.

Washington acusa a Moscú de renunciar al control de armas, mientras Pekín persigue una rápida expansión de su fuerza nuclear, estimada en mil ojivas operativas para 2030. El informe también cita a Corea del norte por su creciente programa armamentista.

Se han alzado voces para denunciar una escalada innecesaria. “En lugar de reducir las tensiones, esta estrategia alimenta una nueva carrera armamentista”, afirmó Hans Kristensen, de la Federación de Científicos Estadounidenses.

Para algunos críticos entrevistados por el periódico, la política de rearme nuclear refleja un intento de Estados Unidos de mantener su supremacía frente a los países que buscan afirmarse, en particular Rusia y China. Aunque acusan a Moscú de suspender el nuevo tratado START, el Kremlin sigue respetando sus límites en materia de ojivas estratégicas, según confirmó el Departamento de Estado en enero.

El gobierno de Biden ha adoptado un enfoque ambiguo. Si bien aboga por una modernización (“mejor pero no necesariamente más”), ha fortalecido discretamente algunos programas. A Trump se le presenta la opción de agregar ojivas a los misiles balísticos intercontinentales Minuteman III, un mayor despliegue de armas nucleares en submarinos y la reanudación del programa de un submarino con misiles de crucero cancelado por Biden pero aceptado por el Congreso.

El deterioro de los acuerdos de control de armas empeora la situación, añade el Wall Street Journal. El nuevo tratado START, que limita los arsenales estratégicos de Estados Unidos y Rusia, expirará en 2026 sin ningún nuevo acuerdo a la vista. Washington acusa a Rusia de negarse a negociar y Moscú responde que las sanciones y la política de las potencias occidentales hacen imposible cualquier diálogo.

Según el periódico, China sigue rechazando las invitaciones estadounidenses a debatir sobre energía nuclear y prefiere desarrollar su arsenal de forma independiente.

La política estadounidense ilustra un desequilibrio mundial. Si bien Washington critica los avances nucleares de sus rivales, continúa invirtiendo fuertemente en mejorar su fuerza militar. “Debemos preguntarnos si la ampliación del arsenal nuclear estadounidense responde realmente a las amenazas actuales o si sólo agrava una inestabilidad global ya frágil”, concluye Kristensen.

Estados Unidos y Rusia tienen los arsenales nucleares más grandes del mundo y representan más del 90 por cien de todas las ojivas. Las tensiones, particularmente en torno a Ucrania, han llevado las relaciones bilaterales a un mínimo histórico, lo que ha impactado las conversaciones sobre control de armas.

Si bien en octubre Biden dijo que Estados Unidos estaba dispuesto a entablar negociaciones nucleares con Rusia sin condiciones previas, Moscú calificó la declaración como un engaño destinado a ganar votos para el partido demócrata. En Moscú creen que es imposible abordar el desarme sin considerar el panorama mundial de la seguridad.

A medida que el mandato de Biden llega a su fin, la cuestión del fortalecimiento del arsenal nuclear sigue sin resolverse. Según el Wall Street Journal, la decisión final de Trump podría redefinir el futuro de la política nuclear estadounidense, en un contexto donde las tensiones internacionales siguen creciendo, haciendo aún más complejo el retorno a las negociaciones sobre el control de armas.

La Unión Europea reorienta sus presupuestos hacia el rearme y la guerra

La Comisión Europea tiene intención de retirar casi 400.000 millones de euros del presupuesto de la Unión Europea destinado al desarrollo de regiones en dificultades, para dedicarlos al fortalecimiento del complejo militar-industrial de los países miembros y a la asistencia militar a Ucrania (1).

El desvío de fondos será supervisado por el Comisario Europeo de Defensa y Espacio. El lituano Andrius Kubilius fue elegido el 17 de septiembre para ocupar este nuevo cargo creado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha prometido reconvertir la Unión Europea en una Unión de Defensa.

La cantidad está –básicamente– prevista en el presupuesto de la Unión Europea para 2021-2027 con el fin de eliminar las desigualdades económicas dentro de la comunidad. El Fondo de Cohesión es uno de los programas presupuestarios más importantes, diseñado para financiar las regiones más atrasadas de los estados de la Unión Europea y acercarlas -en términos de desarrollo económico- a las regiones avanzadas. “El Fondo de Cohesión, creado en 1994, financia proyectos en el ámbito del medio ambiente y de las redes transeuropeas en los Estados miembros cuya renta nacional bruta per cápita es inferior al 90 por cien de la media de la Unión”, dice el sitio web de la Unión Europea (2).

Entre los beneficiarios de este fondo se encuentran los países menos ricos, desde Portugal hasta Bulgaria. Aunque los miembros desarrollados de la Unión Europea pueden reclamar ciertas cantidades. Además, varios países, principalmente los del norte de Europa, creen que los gastos de cohesión están fuertemente sesgados hacia las regiones del sur, centro y este de Europa. Sabemos que Alemania cuenta con 40.000 millones de euros para el actual ciclo de siete años. Sin embargo, de los 400.000 millones, menos del 5 por cien se gastó en los últimos cuatro años.

En los próximos días Bruselas notificará oficialmente a los países miembros de la Unión Europea su derecho a gastar estos fondos para apoyar su industria de defensa y desarrollar su infraestructura de transporte militar.

Pueden invertirse en producción militar, desarrollo de tecnologías de doble uso, incluidos equipos polivalentes y drones, modernización de equipos militares, así como proyectos en el ámbito de la movilidad militar. Al mismo tiempo, la Comisión Europea aún no ha aceptado utilizar el dinero para compras directas de armas.

La iniciativa incluye, además, la creación de un sistema común europeo de defensa aérea, multiplicando por tres el número de agentes de guardacostas y fronteras de Frontex (hasta 30.000 personas) y la creación del puesto de Comisario Europeo de Defensa y Espacio.

Este cargo, que aparecerá por primera vez en la Comisión Europea, será el encargado de incrementar la competitividad de la industria de defensa y la movilidad militar, así como combatir las amenazas híbridas. En particular, tendrá que supervisar la aplicación del programa europeo de industria de defensa, con un presupuesto de 1.500 millones de euros, aprobado en marzo, para proporcionar a Ucrania la asistencia militar oportuna y eficaz en el volumen necesario.

La semana pasada Kubilius habló durante tres horas con miembros de las comisiones pertinentes del Parlamento Europeo, donde repitió su lema favorito: “Si quieres la paz, prepárate para la guerra”. Según Kubilius, el principal problema de seguridad de la Unión Europea es la falta de financiación para la defensa, que le impide ayudar a Ucrania y prepararse para una guerra con Rusia. “Hoy nos enfrentamos a amenazas existenciales, incluidas la guerra convencional, la ciberguerra, los ataques híbridos y la militarización del espacio. Las últimas evaluaciones de inteligencia sugieren que Rusia podría intentar poner a prueba la determinación de la OTAN y la Unión Europea antes de que finalice esta década. Por eso necesitamos urgentemente fortalecer la Unión Europea”, concluyó.

(1) https://www.ft.com/content/eb0de7f4-5ba1-460a-a83d-1a7302fc1536
(2) https://www.europarl.europa.eu/factsheets/fr/sheet/96/le-fonds-de-cohesion

‘Los aranceles son la palabra más hermosa del diccionario’

La estrategia general de Estados Unidos señala que no está en condiciones enfrentarse a dos enemigos simultáneamente, por lo que mientras el partido demócrata la emprende con Rusia, el republicano pone a China en el punto de mira. Los primeros ponen la política al frente y los segundos prefieren la economía.

En 2018 Trump desató la guerra comercial con China y ahora se trata de averiguar si sigue con el mismo planteamiento. La respuesta la encontramos en un artículo de opinión de Robert Lighthizer para el Financial Times publicado unos días antes de las elecciones.

Lighthizer será el próximo ministro de comercio internacional de Estados Unidos y su artículo es un ataque mordaz contra eso que llamaron “neoliberalismo”. Por lo tanto, es un defensor del proteccionismo y los aranceles. Su enemigo no puede ser otro que China.

Naturalmente, aunque se trate de un gobierno del maldito Trump, los medios de comunicación no van a presentar así el asunto. No pueden admitir la derrota comercial de Estados Unidos. Lo mismo que los caciques de Bruselas, dirán que la competencia de China es desleal.

Lighthizer ya utilizó el argumento de la competencia desleal para atacar a Japón en la década de los ochenta, cuando era subsecretario de comercio de Reagan. Luego lo reformuló para defender la política proteccionista de Trump y atacar a China.

Los manipulares como Lighthizer ocultan que no sólo se importan mercancías, sino también capitales y que un país endeudado, como estados Unidos, necesita que otros, como China y Japón, le presten dinero para no ir a la quiebra.

Con la boca pequeña Lighthizer reconoce que “el déficit comercial es, por supuesto, igual a la diferencia entre la inversión y el ahorro de un país”, pero luego disculpa la ruina de Estados Unidos al afirmar que “la causalidad va en sentido contrario”. Estados Unidos nunca ataca; siempre es la víctima de los atroces ataques de terceros. La culpa del déficit estadounidense es de las “políticas industriales depredadoras” de países como China.

Por lo demás, cualquiera que entienda lo que es el capitalismo monopolista de Estado sabe que todas las potencias desarrolladas impulsan el desarrollo de sus grandes empresas de manera diversas, empezando por Estados Unidos y los aranceles impuestos por McKinley desde 1890.

Desde que Trump disparó la primera bala en 2018, la guerra comercial se ha convertido rápidamente en una guerra tecnológica, que se ha sumado a la nueva Guerra Fría surgida en 2022 en Ucrania.

Durante su campaña electoral, Trump ha defendido una “solución arancelaria” para salir de la derrota industrial, con un sector manufacturero agotado, una falta de ingresos fiscales y una absoluta incapacidad para hacer frente a sus rivales, tanto en el mercado como en el campo de batalla. Los aranceles son “la palabra más hermosa del diccionario”, dijo Trump en su campaña.

Actualmente dos tercios de las mercancías procedentes de China tienen unos aranceles del 19 por ciento y Trump propone aumentarlos hasta el 60 por cien, lo que tendrá consecuencias obvias: China impondrá represalias y la guerra comercial subirá otro peldaño, más allá del mercado tecnológico.

Como bien dijo en 2017 Jack Ma, presidente de Alibaba, el proteccionismo económico de Trump conduce a la guerra. Al año siguiente el Fondo Monetario Internacional repitió la misma advertencia: el proteccionismo es la antesala de la guerra.

En otras palabras, con la guerra Estados Unidos trata de solucionar por las malas lo que los aranceles no han logrado por las buenas.

Sobre inundaciones y especulaciones

En diciembre del año 2018, la revista Ecologista núm. 98 publicaba un interesante artículo que titulaba “Inundaciones y construcción de viviendas”, del cual, a raíz de lo ocurrido en Valencia hace unos días, vale la pena reproducir algunos extractos.

“Olas que llegan a la quinta planta de un hotel en Tenerife, viviendas, residencias, centros deportivos y de atención a personas con diversidad funcional inundados, calles y carreteras convertidas en ríos en los que la fuerza del agua se lleva todo. Son algunas de las imágenes que hemos visto en los medios de comunicación recientemente donde se presentan las lluvias torrenciales y tormentas como fenómenos con gran capacidad de destrucción. Lo que no suele aparecer en el foco mediático es que esas construcciones afectadas están casi al borde del mar o en medio del cauce de un río o hay una infraestructura que ha desviado el agua hacia las zonas afectadas…

A partir de los años 50 se empezaron a construir miles de viviendas en zonas de alto riesgo de inundación. En 1996 tuvo lugar la tragedia del camping de Biescas, Huesca, murieron 87 personas por una avenida de agua. Un año después, se dio a conocer que más de 25.000 construcciones estaban situadas en los cauces y zonas de alto riesgo de inundación. Tres meses después, tuvo lugar la tragedia del barrio de Cerro de Reyes, en Badajoz, donde una avenida de agua mató a 25 personas… La inundación de un geriátrico situado en la ribera del río Sió (Agramunt, Lleida), donde murieron cuatro personas… En octubre pasado tuvo lugar la tragedia de Sant Llorenç, en Mallorca, en la que murieron trece personas. La zona donde se produjo estaba considerada como de alto riesgo. Estas tragedias volverán a repetirse con seguridad en otros lugares de España. De hecho, en noviembre se han producido varias trombas de agua de intensidad parecida en Girona, Valencia, Lugo y Murcia con más víctimas mortales. Son tormentas propias de nuestro clima.

El propio Ministerio para la Transición Ecológica estima que 710.000 personas tienen sus viviendas en zonas inundables… Y es muy probable que las avenidas de agua, serán más frecuentes, porque las viviendas y otros edificios no han parado de crecer en estas zonas de riesgo… Ante las lluvias torrenciales, lo único útil es mantener cauces y zonas de alto riesgo de inundación libres” (*).

Y, hoy, tras la tragedia debemos recordar los antecedentes, debido a los desastres urbanísticos que, fruto de la especulación histórica, ha permitido realizar construcciones en los cauces naturales de ríos y torrentes, tanto en ciudades como en los litorales marinos.

Algunos datos para recordar y contradecir a los defensores del ecocapitalismo sobre las inundaciones históricas, entre ellas las del año 1962 en Terrassa, cuya cantidad de muertos todavía hoy es desconocida. La cifra oficial de muertos fue de 617 en apenas unas horas, aunque estudios posteriores aseguran que hubo cerca de mil. Barrios enteros desaparecieron por completo. Coches, camiones y autobuses fueron arrastrados por las riadas.

En el triángulo formado por las ciudades de Sabadell, Terrasa y Rubí, la fiebre especulativa construyó en los cauces de ríos y torrentes que se consideraron secos y urbanizables, pero con el paso de la tormenta volvieron a sus cauces originales cuya agua que se tragó todo lo que encontró a su paso: centenares de viviendas, fábricas y personas.

Pero unos años antes, el 14 de octubre de 1957, se produjo una inundación en Valencia, en la cuenca del Turia, arrastrando vehículos, mobiliario y edificios enteros que causaron oficialmente 81 muertos, pero indagaciones posteriores el número real de muertes pudo ser mayor, llegando hasta los 300.​ Se estima que más de 1.700 personas vieron sus viviendas afectadas, muchas de ellas completamente destruidas.​ Comercios anegados, mercancías perdidas y fábricas inutilizadas, los puentes colapsados, las carreteras destrozadas y el suministro de agua y electricidad interrumpido. Fue el inicio del llamado Plan Sur de desvío del río Turia, salvó Valencia capital de inundaciones, pero dejó en la estacada las localidades colindantes con la Horta Sur.

Aunque con anterioridad hay registros de inundaciones desde el siglo XIV con intervalos de 30 ó 40 años unas de otras, lo que tradicionalmente han denominado los habitantes de estas cuencas como “gota fría”. A pesar de ello se siguió construyendo en cauces y zonas inundables.

En el siglo XIX se produjeron dos de las más graves inundaciones de la historia reciente en el sureste español. En 1802 la rotura del embalse de Puentes, en el cauce del Guadalentín, causó 608 muertes. Y el 15 de octubre de 1897 se produjo la riada de Santa Teresa, cuando el río Segura arrasó Murcia, dejando a su paso 761 muertos y destrozando 24.000 hectáreas de cultivo.

Por aquel entonces, los ecocapitalistas no habían inventado todavía su negocio de capitalismo verde y el discurso a su alrededor de su concepto de “cambio climático” a consecuencia de la elevación de CO2 en la atmósfera y de la superpoblación. Dos cuestiones formales detrás de las cuales está la política eugenésica de disminución de la población y el negocio de las llamadas energías alternativas controladas por las mismas multinacionales que durante años han exprimido el subsuelo del mundo.

Si con anterioridad al siglo XIX, los clérigos decían que los fenómenos atmosféricos eran de voluntad divina, como la sequía o las tormentas, y sacaban la imagen de la Virgen de turno para implorar clemencia, hoy los nuevos clérigos llamados “expertos” o “científicos” a sueldo de estas multinacionales, intentan, todo lo que pueden, ocultar el gran negocio especulativo y urbanístico que ha sido el origen de inmensas fortunas, construyendo en lugares que cualquier científico que no estuviera al servicio del capital, hubiera denunciado y luchado para evitar las consecuencias de la depredación del territorio con fines de lucro.

No por casualidad, la llamada “parte alta” de las ciudades es la residencia de las gentes adineradas, dónde no existe peligro de inundaciones u otros fenómenos atmosféricos. Como ocurrió con el huracán Katrina en Nueva Orleans en agosto del 2005, que el llamado “barrio francés”, ubicado sobre el nivel del mar, al igual que otras zonas de la ciudad urbanizadas antes de finales del siglo XIX en terrenos más altos que los diques de Nueva Orleans, el “barrio francés” apenas se inundó tras el huracán. Las personas pobres y pequeños comerciantes que habitaban la hondonada bajo el nivel del mar sucumbieron ante la rotura de los diques.

No es motivo esencial de estas consideraciones, pero no debemos confundir lo que pueden ser exponentes del hecho de que el clima tradicional está manifestando variaciones, como siempre ha sucedido en la historia, con el llamado “cambio climático” el cual va asociado a una imposiciones de cambios estructurales en procesos industriales, energéticos y de conducta social, que en el fondo solo persiguen reestructuraciones de métodos productivos.

Para no cansar. El problema no es el cambio climático, el problema real es la usura, y pretender desviar la atención con excusas… que si no se avisó a tiempo… que si no funcionaron las advertencias… que, no es más que mantener el stato quo y el poder de la industria constructora aliada a los políticos de turno, los cuales, mientras obtengan beneficios, lo mismo le da construir en el lecho de un río o en un arenal de la costa. El problema es de fondo y debe resolverse mediante la lucha de clases que englobe el tema territorial y urbanístico, al lado de todos los demás que afectan al proletariado.

Mientras no se libre una batalla que enfrente la mayoría social proletaria al capital, solamente queda llorar por las víctimas de estas especulaciones.

(*) https://www.ecologistasenaccion.org/112110/inundaciones-y-construccion-de-viviendas/

‘La prodigiosa transformación de la clase obrera en extranjeros’

El festival de Locarno ha estrenado un documental del cineasta suizo-irakí Samir Jamal Al Din que arroja luz sobre la inmigración italiana en la Suiza de la posguerra. Se titula “La prodigiosa transformación de la clase obrera en extranjeros” y es una historia de racismo, xenofobia y resistencia obrera.

Todas las entradas se agotaron para las cuatro proyecciones del documental. Los medios de comunicación suizos e italianos se deshicieron en halagos porque no hay muchas películas así, que expongan la naturaleza clasista del trabajador emigrante, que subyace bajo su apariencia racial.

El cineasta nació en Bagdad en 1955 y en una entrevista (*) relata que su abuelo se inventó el apellido porque se trasladó a la ciudad iraquí de Najaf para estudiar la ley islámica. En árabe Jamal Al Din significa “la belleza de la religión”. El cinesta se ha quitado el apellido y se ha quedado con “Samir”, que designa en árabe al que cuenta historias a la tribu alrededor de una hoguera por la noche en el desierto.

Cuando tenía seis años, Samir emigró a Suiza porque su madre era suiza. Pero había perdido la nacionalidad al casarse con un irakí. La recuperó tras contraer nuevas nupcias con su segundo marido, un ciudadano suizo. Entonces a Samir le concedieron también el pasaporte suizo… después de una paliza de la policía en la que le llamaban “Papierlischwiizer”: le consideraban suizo sólo por los papeles.

Con la mayoría de edad, Samir se trasladó al barrio obrero de Dübendorf, cerca de Zurich, donde frecuentaba los locales de los sindicatos y los partidos de la izquierda domesticada. En la imagen de portada aparece en el centro el cineasta de joven con su hermano pequeño al hombro, en los años sententa, durante una manifestación del sindicato suizo de tipógrafos.

Samir sabe de lo que está hablando y su documental es casi autobiográfico. Denuncia que la destrucción de la clase obrera es obra de las propias organizaciones que se reivindican “de clase”, y se ejecuta en nombre de la propia clase. Las organizaciones reformistas reproducen las políticas dominantes para desarticular a la clase obrera y mantenerla dividida y desorganizada.

Durante décadas, a los trabajadores emigrantes se les abandonó a su suerte, en Suiza como en otros países europeos. No tenían el apoyo ni de las organizaciones obreras locales ni las de su propio país de origen. La mayor parte de ellos eran italianos, pero el Partido Comunista Italiano, por ejemplo, solo se acordaba de ellos durante las elecciones.

Una de las principales aportaciones de la lengua alemana de la posguerra al racismo institucionalizado es el término “Überfremdung”, que significa —literalmente— infiltración extranjera, en referencia a una “inmigración excesiva”. Originalmente la voz se acuñó a principios del siglo XX y en los años treinta la adoptaron los fascistas. En su acepción moderna el término resucitó a mediados de la década de los cincuenta, cuando a las primeras oleadas de “Gastarbeitern” (trabajadores invitados) italianos siguieron otras procedentes del sur de Europa (España, Portugal y Grecia).

En los setenta se convocó un referéndum en Suiza, conocido como la “Iniciativa Schwarzenbach”, por el nombre de un político fascista local, James Schwarzenbach, que quería limitar la población extranjera al 10 por cien del total y expulsar a los “excedentes”, que entonces eran unos 350.000 trabajadores.

La mayoría votó en contra, pero un 46 por cien votó a favor.

En su documental Samir muestra unas imágenes en las que el ministro federal de Economía —el mismo que había invitado a los emigrantes a ir a trabajar a Suiza— dice en la televisión que hay que poner fin a la avalancha de emigrantes.

El capital necesita eso mismo que le repugna, la fuerza de trabajo, y la explotará con tanta más intensidad cuanto más le repugne.

Por su parte, los sindicatos y organizaciones “de clase” siguen como siempre, en Suiza y en el resto de Europa. La nueva presidenta del mayor sindicato suizo, la UNIA, es Vania Alleva, hija de inmigrantes italianos, que también aparece en el documental.

La última ola de emigrantes, procedentes de los países balcánicos o el norte de África, se encuentra a su llegada con el mismo muro. Pero muchos de quienes ahora lo sostienen son los de la primera ola.

(*) https://qantara.de/en/article/interview-filmmaker-samir-iraqi-odyssey

Estados Unidos quiere controlar la inteligencia artificial por razones de seguridad nacional

El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, ha pronunciado un discurso de sobre las perspectivas de la inteligencia artificial en la Universidad de Defensa Nacional, el venero político que adiestra a los funcionarios públicos para mantener a Washington al frente de los asuntos mundiales.

Hay que tomar nota de que el mayor interés por la inteligencia artificial no procede de los informáticos, sino de los estrategas militares del imperialismo.

Sullivan abandona los eufemismos y no puede ser más claro: “El uso de la inteligencia artificial determinará el futuro, y nuestra nación debe desarrollar, como diría el general Eisenhower, una nueva doctrina para garantizar que la inteligencia artificial funcione para nosotros, nuestros intereses y nuestros valores, y no en nuestra contra”.

Aunque las empresas privadas son responsables de esta nueva tecnología, como hay riesgos para la seguridad nacional, el Estado debe intervenir para regular su expansión e imponer esa regulación a sus aliados.

La regulación no es una restricción, dice Sullivan, sino un medio para garantizar la supremacía tecnológica y “limitar la competencia hostil”.

Por el mismo motivo, las grandes empresas tecnológicas deben ser estadounidenses para seguir manteniendo el control, que debe ser “protegido y ampliado” con el apoyo público.

Las empresas tecnológicas deberían estar supervisadas por “comisionados” gubernamentales. “La gente en el gobierno debería trabajar en estrecha colaboración con los desarrolladores de la inteligencia artificial del sector privado para garantizar que tengan servicios oportunos de ciberseguridad y contrainteligencia para preservar su tecnología”.

Además, Estados Unidos debería “absorber” a los mejores técnicos y especialistas de todo el mundo. También debe fabricar los chips avanzados y controlar su distribución. A “la competencia hostil” se le deberían imponer restricciones, no sólo para que no logren fabricar chips, sino que tampoco tengan acceso a los medios de producción necesarios para fabricarlos.

La infraestructura necesaria para que funcione la inteligencia artificial moderna, añade Sullivan, se debería construir en suelo estadounidense, donde se podría beneficiar de la energía nuclear, que es barata.

El principal competidor es China, que la utilizará para “malos propósitos”: censura, propagación de noticias falsas, influencia en las elecciones de otros países, etc. Para impedirlo hay que obligar a la humanidad a utilizar únicamente la inteligencia artificial estadounidense.

El discurso de Sullivan es transparente: o con China o con nosotros, pero ni siquiera nuestros propios aliados (Europa, Japón, Taiwán) tienen voz. Se deben subordinar por completo a los intereses de Estados Unidos y sus monopolios tecnológicos.

Sobre Gaza han caído más bombas que en Europa durante la Segunda Guerra Mundial

En el espacio de seis meses, entre el 7 de octubre de 2023 y el 24 de abril de 2024, el ejército israelí arrojó alrededor de 70.000 toneladas de bombas sobre la Franja de Gaza, según el Observatorio Euromediterráneo de Derechos Humanos, y la misma cantidad durante los siguientes seis meses, de mayo a octubre de este año.

Esta cantidad supera con creces el total combinado de los bombardeos de Londres, Dresde y Hamburgo durante la Segunda Guerra Mundial.

En comparación, Londres sufrió alrededor de 18.300 toneladas de bombas durante el bombardeo alemán (1940-1941). Hamburgo recibió 8.500 toneladas de explosivos durante las incursiones aliadas en 1943, mientras que Dresde sufrió 3.900 toneladas en 1945.

La ofensiva israelí, que continúa a pesar de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que exige un alto el fuego inmediato, ha causado la muerte de más de 43.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños. El número de heridos asciende a más de 100.000 personas, según las autoridades sanitarias locales.

El pasado mes de julio la revista científica The Lancet incrementó esa cifra considerablemente. No es inverosímil estimar que hasta 186.000 muertes, o incluso más, podrían ser atribuibles a la guerra actual, concluye, porque hay que tener en cuenta las muertes indirectas: “Los conflictos armados tienen repercusiones indirectas en la salud, más allá de los daños directos causados ​​por la violencia”, añaden.

Gaza se enfrenta a una destrucción masiva de su infraestructura. El Observatorio informa que todos los edificios hasta un kilómetro al este y al norte han sido demolidos para crear una zona de amortiguamiento. La población, entre ellos más de un millón de personas refugiadas en Rafah, está sometida a un estricto bloqueo que limita el acceso a alimentos, agua potable y medicinas.

El Tribunal Internacional de Justicia ha ordenado a Israel que cese inmediatamente sus operaciones en Rafah, dentro de un procedimiento en el que varios países acusan al Estado sionista de genocidio.

El Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) evalúa, mes tras mes, el alcance de la destrucción en Gaza a partir de imágenes de satélite. Casi el 90 por cien de los escombros se produjeron en los primeros seis meses de la guerra de exterminio. Según Pehr Lodhammar, un alto funcionario del Servicio de Acción contra las Minas de la ONU (UNMAS), se necesitarían alrededor de 14 años para limpiar los escombros dejados por la guerra en Gaza. Las cifras datan de abril de este año. Desde entonces casi se han duplicado.

Es necesario retirar unos 42 millones de toneladas de escombros, o unos 350 kilos por metro cuadrado. La obra requeriría 750.000 días de trabajo y 100 camiones.

Hasta el 29 de febrero el 35 por cien de todos los edificios en Gaza (88.868 estructuras) han sido dañados o destruidos, según UNOSAT. El 65 por cien de los edificios destruidos son viviendas residenciales.

Al menos el 10 por cien de las municiones terrestres disparadas no explotaron y representan un peligro. Se necesitarán millones de dólares para limpiar Gaza de bombas sin detonar.

Esta situación plantea un importante desafío logístico y de seguridad para la reconstrucción de Gaza. El territorio, que se extiende sobre 360 ​​kilómetros cuadrados y donde antes de la guerra vivían más de dos millones de personas, es ahora un campo de ruinas. Hasta la fecha, más de 1,9 millones de palestinos han sido desplazados internamente, el 95 por cien de la población, según la ONU.

Lo que no hace la izquierda, lo hace Netflix

Recientemente, se ha estrenado la serie “Asalto al Banco Central” en la plataforma Netflix. El pasado 20 de diciembre de 2023, con motivo de los 50 años del asesinato del almirante Carrero Blanco, se estrenó en Movistar TV un documental que daba una segunda versión- bastante consistente- del atentado contra el que era entonces Presidente del Gobierno, nombrado por Franco.

Pocas semanas antes, un documental de TVE analizaba la desaparición de El Nani: el primer desaparecido de la democracia. Y si echamos la vista atrás, en 2014 el periodista Jordi Évole presentó el documental Operación Palace, donde se analizaba el 23-F.

Aparentemente, todas estas producciones tratan temáticas muy diferentes pero todas ellas tienen un denominador común: episodios polémicos de la historia española donde no sabemos toda la verdad.

Todas estas producciones tratan hechos ocurridos hace 40 ó 50 años, con lo que la repercusión o la trascendencia que puede tener en la actualidad es nula. Es decir, ¿quién se va a preocupar de pedir explicaciones por el asesinato de El Nani? ¿A quién le preocupa, en 2024, el 23-F?

Las productoras tienen vía libre para tratar un temas de los que no se conoce toda la verdad, generando una posverdad: una versión interesada de los hechos. En el imaginario popular quedará que, no sólo hubo poca información, sino que 40 ó 50 años después hubo unos valientes cineastas que trabajaron en pro de la verdad para que el pueblo español conozca lo ocurrido. Generaran una versión de los hechos que no pondrá en peligro el status quo, porque para poner en peligro al status quo del estado español emanado del franquismo: estas producciones se tendrían que haber hecho en el momento en que ocurrieron y no décadas después.

La valentía de estos cineastas radica en que no van a correrles consecuencias. ¿Acaso a alguien le preocupa- ahora- si a Carrero Blanco lo mató ETA o los servicios de inteligencia?

Estos problemas surgen cuando la izquierda abandona los que han sido sus espacios clásicos: la calle, el trabajo militante y analítico. Esto ocurre cuando se deja en manos del estado y sus medios el análisis y la contrastación de datos, que es lo que ha hecho la izquierda española prácticamente desde la muerte de Franco.

No es casual que allá donde el discurso de la democracia no caló o tardó en instalarse (como ocurrió en el País Vasco), hayan existido medios de información que mantenían una línea analítica y consecuente. Medios que, debido a su actividad, fueron objeto de la persecución de este estado emanado del franquismo.

Echemos la vista a la década del 80: las drogas saliendo de los cuarteles de la Guardia Civil en el País Vasco, guardias civiles y policías en tramas de narcotráfico, terrorismo de estado, etc. Aquellos periódicos que se atrevieron a denunciarlo desde sus líneas: sufrieron cierres, sus periodistas eran detenidos (cuando no sufrían extraños accidentes), amenazas de bomba de grupos fascistas o eran señalados por la prensa generalista…

Esos periódicos ya no existen. La izquierda no está en la calle y la Naturaleza odia el vacío. Ahora, ese vacío lo ocupa Netflix.

Rusia ha firmado acuerdos de cooperación militar con 33 países africanos

El aislamiento de Rusia es un fracaso estrepitoso de las potencias ocidentales, el mayor de los últimos tiempos. El Kremlin ha firmado acuerdos de cooperación militar y técnica con 33 países africanos, anunció el sábado Anton Kobyakov, asesor de Putin y secretario del comité organizador de las cumbres del formato Rusia-África.

Para Rusia el papel de garante de la seguridad de los países del continente africano es una necesidad práctica y vital, dijo Kobyakov durante una conferencia de prensa en el Foro de Asociación Rusia-África.

También hay planes para abrir pronto un centro ruso de gestión de crisis en Burundi.

Además, hasta 2030 Rusia tiene previsto crear un sistema financiero independiente para los acuerdos con los países africanos, señaló Kobyakov. También hay planes para aumentar el suministro de fertilizantes minerales y maquinaria agrícola a los países africanos.

“Rusia está dispuesta a compartir sus tecnologías alimentarias y agrícolas con los africanos. También está previsto aumentar el suministro de fertilizantes minerales, productos fitosanitarios y maquinaria agrícola, así como organizar proyectos conjuntos de investigación en el sector agrícola”, explicó Kobiakov.

En el último Foro Rusia-África, celebrado la semana pasada en Sochi, participaron 54 delegaciones y 45 ministros. El total de asistentes superó las 1.500 personas.

El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, leyó un discurso de Putin dirigido a los participantes en el que ofreció lo que llamó “pleno apoyo” a África, particularmente en la lucha contra el terrorismo y el yihadismo.

Varios gobiernos africanos han cortado lazos con sus aliados occidentales tradicionales y están recurriendo a Moscú en busca de ayuda para combatir los frecuentes ataques de los yihadistas y otras maniobras de desestabilización.

Durante la cumbre, el ministro de Asuntos Exteriores de Burkina Faso, Jean Marie Traoré, dijo que Rusia era un socio internacional más adecuado que Francia, la antigua potencia colonial.

Esta opinión es compartida por varias antiguas colonias de Francia y fue reiterada por el ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, que contrastó la asociación “sincera” del Kremlin con las relaciones “neocoloniales” de las potencias occidentales.

Dijo que además de la cooperación militar, Malí estaba explorando otros proyectos conjuntos en los sectores de energía, telecomunicaciones, tecnología y minería.

El jueves Putin, durante una reunión plenaria del Club Valdai, declaró que Rusia estaba dispuesta a ayudar a África en el ámbito de la seguridad. El mismo día recordó que la URSS ayudó a los Estados que se liberaron de la dependencia colonial y neocolonial y calificó de “neocoloniales” las políticas económicas internacionales.

Previamente, en octubre el Presidente ruso subrayó que África se convertiría en uno de los centros del crecimiento económico mundial.

Acuerdo político con la República Democrática del Congo

Rusia ha firmado un acuerdo de consultas políticas con la República Democrática del Congo. Lo firmaron la ministra congoleña de Asuntos Exteriores, Thérèse Kayikwamba Wagner, y su homólogo ruso, Serguei Lavrov, marca el inicio de una cooperación reforzada entre Moscú y Kinshasa en temas de interés común, como la seguridad y la diplomacia internacional.

Este nuevo pacto de consulta tiene como objetivo alinear las posiciones de las dos naciones en temas estratégicos, fortaleciendo así sus capacidades para colaborar en el escenario internacional.

El fortalecimiento de la cooperación ruso-congoleña se produce tras varios pasos diplomáticos importantes. En julio de 2023, un primer acuerdo ya facilitó la libre circulación de titulares de pasaportes diplomáticos entre los dos países.

Rusia abrirá pronto misiones comerciales rusas en Senegal y Tanzania. Recientemente, Ruanda, con un gobierno sometido muy de cerca a Estados Unidos, ha firmado un acuerdo con Rusia para construir una central nuclear.

En fin, África mira hacia Rusia, que se ha convertido en un protagonista importante en el Continente, y no sólo en el África subsahariana.

La Unión Europea visita Siria con un saco lleno de golosinas

Ha pasado mucho tiempo desde que en 2011 los países europeos desataran un infierno en Siria. No consiguieron su propósito y le volvieron la espalda al país, que quedó arrasado y ocupado desde entonces.

El pasado mes de octubre envió a un delegado a Damasco, pero tampoco fue por Siria, que sigue importando un bledo, sino porque está muy cercano al polvorín. El emisario, del que no conocemos el nombre, ha tenido que llevar un regalo para camelar al gobierno de Bashar Al Assad.

La visita es secreta, los medios no han contado nada y el orden del día se desconoce. Sin embargo, las filtraciones indican que se trataba de negociar la propuesta franco-estadounidense de alto el fuego, para lo cual Siria debe controlar la frontera con Líbano para evitar el contrabando de armas.

A cambio del apoyo de Damasco, la Unión Europea se ha mostrado dispuesta a pagar, al menos en parte, la reconstrucción de lo que destruyó durante la guerra.

Israel ha destruido muchos cruces fronterizos a través de los cuales se movían los milicianos de Hezbollah, pero no es suficiente. La Unión Europea quiere ayudar a Israel cercando a Hezbollah en Líbano.

Sigue la misma política de Estado, que el lunes bombardeó nueve objetivos en la ciudad de Lataquia, en la costa mediterránea de Siria y muy cerca de la base rusa de Hmeimim. El pretexto es que eran cuarteles de las milicias proiraníes en Siria.

En julio de 2011, seis meses después del inicio de la agresión contra Siria, Catherine Ashton, entonces Alta Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, exigió la destitución de Bashar Al Assad.

Diez años después la Unión Europea renovó las sanciones económicas a Siria.

Desde 2015 Unión Europea se ha visto sacudida por el mayor éxodo de la historia moderna, causado por la agresión militar contra Siria: 6,2 millones de desplazados en el interior y, sobre todo, otros 5,6 millones de refugiados en el exterior, muchos de los cuales llegaron a la Unión Europea, desatando una crisis que Bruselas no ha logrado superar.

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