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¿Cómo acabará la guerra del Donbas?

El levantamiento popular que estalló en marzo del año pasado en el Donbas fue un movimiento espontáneo que luchó por conquistar una cierta autonomía dentro de Ucrania. Ahora, por el contrario, lo que busca es integrarse en Rusia. La propia naturaleza fascista del gobierno de Kiev les ha empujado a ello.

Kiev no paga las pensiones a los jubilados  del Donbas, una reivindicación que se tuvo que incluir en los acuerdos de Minsk-2. Es como considerarles extranjeros. ¿Qué espera, pues, de ellos?

Hasta diciembre los obreros del Donbas siguieron sacando un poco de carbón de las minas, que se trasladaba a Kiev por ferrocarril hasta que las hordas fascistas lo destruyeron. Desde entonces se traslada a Rusia.

Como consecuencia del bloqueo, hoy todos los vínculos exteriores de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk pasan por Rusia. Tienen un sistema múltiple de divisas que comprende tanto la moneda ucraniana, el hryvnia, como el dólar y el rublo, aunque el 80 por ciento de los pagos se llevan a cabo en la moneda rusa.

Por el mismo motivo, dichas Repúblicas han tratado de crear sus propios documentos identificativos, pero como nadie las reconoce como Estados, no tienen ningún valor internacional, ni siquiera en Rusia. Por eso hay planes para proporcionar a sus habitantes documentos rusos.

A finales de agosto los medios rusos han empezado a discutir la posibilidad de un referéndum para que las Repúblicas de Donetsk y Lugansk se incorporen a Rusia, lo que culminaría una situación de facto.

No obstante, el paso es delicado. Se trataría de otorgar a los habitantes del Donbas la ciudadanía rusa. Aunque un tercio, más de un millón, ya han abandonado la región para instalarse en Rusia, para el Kremlin, es un compromiso mucho más importante de lo que parece: Rusia tendría que asumir la protección de sus ciudadanos en el Donbas, es decir, de toda la población.

Cuando el gobierno golpista de Kiev asesina a sus ciudadanos, como en la guerra del Donbas, es un asunto interno. Pero si los muertos son rusos, adquiere otro carácter: Rusia estaría obligada a “intervenir para proteger”, esa fórmula que se ha convertido en famosa últimamente.

Los representantes de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk han filtrado que tras las elecciones de octubre, o sea, este mismo año, van a convocar un referéndum para unirse a Rusia. Una decisión favorable a la anexión no es vinculante para Rusia, pero puede reforzar su postura, cualquier que sea, en una mesa negociadora.

Pero, ¿por dónde pasa la frontera entre Ucrania y las Repúblicas de Donetsk y Lugansk?, ¿por la actual línea del frente? La confusión es muy grande porque los representantes de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk nunca han aclarado cuáles son sus pretensiones. Se han tropezado con una situación de facto y tan pronto hablan de liberar toda Novorrossia como toda Ucrania.

Así lo ha insinuado Zajarchenko, y no le falta razón: sin aplastar completamente al gobierno de Kiev va a ser difícil que la paz vuelva a la zona alguna vez.

En cualquiera de las posibilidades, el gobierno de Kiev siempre sale perdiendo. Creyó que le bastaba con el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea, o sea, Polonia y los Estados bálticos, incluso después del golpe de Estado. Ahora es posible que muchas regiones sigan el ejemplo del Donbas y se levanten también. Es posible que Ucrania se fragmente. También es posible que el gobierno se hunda.

No son las consecuencias de ninguna agresión externa sino de la propia ineptitud de los golpistas y de sus mentores en Washington y Bruselas.

Stalin, un mito moderno

Ahora mismo en Francia se ha vuelto a desatar el interminable debate sobre Stalin, la URSS y las purgas en el que se pone de manifiesto de nuevo esa confluencia entre los revisionistas y los trotskistas en contra de la historia y, por consiguiente, de la ciencia.

Al trotskista Jean Jacques Marie se le ocurrió volver a traducir del ruso el Informe de Jruschov al XX Congreso con tan mala fortuna que Grover Furr se le adelantó con su obra “Jruschov miente”. A estas alturas no creo que nadie se sorprenda de que los revisionistas y los trotskistas están en plena sintonía hoy lo mismo que hace 60 años y que su anillo de compromiso sean la mentira, el fraude y la falsificación.

No es un fenómeno nada extraño. En la historia la mentira siempre ha jugado un papel importante y lo que le diferencia de la verdad, que necesita aferrarse a los hechos, es que adquiere vida propia. El tiempo convierte a la mentira en un fantasma o en un mito, en teatro, canciones, lienzos o cine. A veces las leyendas son de color blanco, pero las más morbosas son siempre las negras, ese tipo de relatos turbios en los que el poder se mezcla con su pizca de locura o perversión.

El propio Marie pone de manifiesto que se trata de otra leyenda negra cuando, de un modo retórico, equipara a Stalin con el emperador romano Calígula, estandarte de la maldad, el delirio y el despotismo que acechan a esos grandes personajes que salpican la historia en los momentos cruciales.

Basta hacer una prueba típica: introduce en un buscador la palabra mágica “calígula” y verás todos los brutales crímenes de aquel emperador romano que, como no podía ser de otra forma, el idealismo histórico atribuye a problemas síquicos que tienen relación con excesos enfermizos de todo tipo, personales y políticos. “El poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”, dice la burguesía, seguramente por experiencia propia. No quiere que los demás nos corrompamos como ella.

Si en lugar de “calígula” buscas con la palabra “stalin” no notarás ninguna diferencia, salvo que hay 2.000 años de diferencia. Pero si los “historiadores” nos engañan con acontecimientos ocurridos -o inventados- hace 2.000 años, ¿qué no harán con acontecimientos mucho más recientes?

A diferencia del proletariado, la burguesía necesita mitos, leyendas y fábulas creados en función de sus propias necesidades ideológicas. En el caso de Stalin cuenta con auxiliares que le resultan inestimables porque se trata de renegados, es decir, cuñas de la propia madera, resentidos que dan a la historia un tono testifical: “nosotros estuvimos allí y lo vimos con nuestros propios ojos”, vienen a decir revisionistas y trotskistas.

Jruschov es el prototipo de testigo fiable en cualquier juicio, porque se trata de eso, de un juicio, en el que alguien se sienta en el banquillo a la espera de ser llevado al cadalso. No se trata de historia, en absoluto.

El proletariado no necesita mitos; necesita saber la verdad y, además, explicar los motivos por los cuales su enemigo de clase vive de mitos, los mima y los reproduce insaciablemente, una y otra vez.

La burguesía necesita crear mitos, leyendas blancas y negras, como la de Stalin, lo mismo que el Imperio Romano necesitó crear el mito de Calígula: para dominar, es decir, porque su dominación debe llegar hasta lo más recóndito de las conciencias.

El mito de Calígula se apoya en la obra “Vida de los doce césares” del historiador romano Suetonio. La escribió tras la muerte del emperador, que fue asesinado y condenado después de muerto a la “damnatio memoriae”. A la historia se le dio una vuelta de 180 grados: la infamia no recayó sobre el asesino sino sobre su víctima.

La muerte del emperador no fue suficiente; había que difamar también su memoria para siempre. La biografía de Suetonio no es histórica sino jurídica, repito, un instrumento de poder que se extiende más allá de la vida de las personas. El historiador escribe al dictado; cumple con lo que le obligan los jueces.

Suetonio narra un enfrentamiento entre el emperador y la aristocracia, representada por el Senado. Es la lucha de clases de hace 2.000 años. Atrapado en medio de un reparto del poder político entre unos y otros, el historiador ni es objetivo, ni lo pretende. Ni siquiera trata de restablecer los hechos en su integridad. Simplemente toma partido contra la autocracia y a favor de la aristocracia. Por eso miente, difama, insulta y desprecia a un personaje histórico.

Ya lo denunció otro historiador, Tácito, en sus Anales, pero la verdad nunca ha importado a nadie porque las clases dominantes y los “historiadores” a su servicio siguen necesitando mitos, como Calígula, Robespierre, Stalin o Bashar Al-Assad. Son comodines que representan el Eje del Mal, un tipo de mitos ante los cuales cualquier otra maldad parece menos mala; el mal menor. No hay tertuliano mediocre que ante un apuro no suelte aquello de que “tenemos la menos mala de las formas de gobierno posibles”. ¿No te gusta este Estado? ¡Ten cuidado! Hay otros que son peores aún.

El cine es el gran escaparate para los mitos de cualquier clase, incluidos los romanos. En 1979 el director italiano Tinto Brass dirigió la película “Calígula” con un fantástico Malcom McDowell en el papel del emperador. Han transcurrido 2.000 años y es como si nada hubiera cambiado desde entonces. Como no conoce la historia, la burguesía cree que va a dominar otros 2.000 años más alimentando a los viejos mitos, como el de Calígula, y creando otros nuevos, como el de Stalin.

El papel de la clase obrera es el contrario. Por eso Lenin decía que la verdad es revolucionaria siempre.

La guerra de Yemen ha tenido su punto de viraje

El domingo las fuerzas del movimiento popular yemení Ansarolá, en coordinación con las tropas del Ejército, derribaron un helicóptero militar saudí Apache en la provincia de Marib, en el centro de Yemen. Los misiles y las armas defensivas de los insurgentes, fabricados en Rusia, siguen demostrando una amplia superioridad sobre las de los atacantes, de fabricación estadounidense y francesa.

La intervención terrestre de las petromonarquías se encamina así hacia su sexto mes con una guerra que va alcanzando una dimensión que pone de manifiesto el fracaso de la monarquía saudí, que ha visto que las hostilidades alcanzan al interior de sus fronteras, algo que desborda absolutamente los cálculos que había trazado al principio de su agresión.

Educados en una estrategia militar imperialista, los saudíes confiaban en la aviación, en la tecnología, en los bombardeos y en el armamento pero, finalmente, han tenido que poner pie a tierra. En ese momento volvieron a equivocarse otra vez. Imaginaron que el teatro de las batallas iba a reducirse a Yemen. Ahora lo que comprueban es que dicho teatro es la propia Arabia saudí.

El ataque de la semana pasada contra el aeropuerto militar de Marib, en el que cayeron más de 100 soldados invasores, ha sido el punto de viraje en la guerra y ya ha sacado a las tropas de los Emiratos Árabes Unidos del teatro de operaciones. Además, tres helicópteros de combate Apache y más de 40 vehículos blindados y camiones militares fueron destruidos por los misiles Tushka de las milicias yemeníes.

Después de rezar en los funerales, los jeques saudíes tienen que calmar a sus padrinos en Washington y París diciéndoles que todo está bajo control y que la victoria sólo es cuestión de tiempo. ¿De cuánto tiempo?

Desde la semana pasada los saudíes ya no ocultan que sus tropas y la de sus socios, sumando unos 10.000 soldados en total, han cruzado la frontera en Wadiha y marchan hacia Marib a modo de batallón de castigo para vengar la muerte de los suyos.

En lugar de retroceder, los yemeníes dan un salto y atacan territorio saudí, pero no cualquiera. Desde 1930 ambos países tienen un contencioso fronterizo y Yemen siempre ha acusado a la autocracia saudí de apoderarse de las provincias limítrofes de Assir, Jizane, Najrane y otras, que son las que están ahora bajo fuego de sus misiles. La sorpresa de los ataques yemeníes en suelo saudí ya ha costado la vida a uno de los generales que comandaba el frente sur.

En Riad deben empezar a pensar que si la guerra no les va bien, van a perder mucho más que soldados, mucho más que pertrechos militares y mucho más que un suelo arenoso. Pueden perder viejos aliados, como los Emiratos Árabes Unidos, y empeorar sus relaciones con otros, como Abu Dhabi. La invasión coordinada de ambas monarquías oculta que sus planes de futuro sobre Yemen están lejos de coincidir. Mientras los saudíes quieren poner a Yemen en manos del partido Al-Islah, la sucursal de los Hermanos Musulmanes, Abu Dhabi tiene otros planes y esas divergencias se manifiestan en la pugna entre los Hermanos Musulmanes y Al-Qaeda para la Península Arábiga.

Abu Dhabi, además, está combatiendo con armamento francés y bajo la dirección política y técnica del imperialismo francés, que tiene sus bases militares más cercanas en Yibuti y en la misma Abu Dhabi. El fracaso de Abu Dhabi es, pues, el fracaso del imperialismo francés, al menos en parte. En el ataque a Marib fueron ellos los que sufrieron la mayor parte de las bajas y si las de las tropas les importan poco, deberían tomar nota de la destrucción de 12 tanques Leclerc. “El orgullo del armamento francés” quedó hecho trizas sobre las pistas del aeropuerto yemení.

Los invasores necesitan una victoria simbólica para calmar los ánimos. No les ha bastado con los 20 muertos en el ataque terrorista del Califato Islámico contra una mezquita chií en Sanaa, la capital yemení. Quieren tomarla y para ello la han cercado.

No cabe descuidar que la guerra de Yemen es como todas las demás de Oriente Medio: ha servido para que aparezca un nuevo sujeto, el mismo de siempre, el Califato Islámico, y eso también es un factor nuevo que, en el futuro irá más allá de la guerra, como les advirtió el propio Obama en Camp David tras la reunión que celebró esta primavera con los jeques: el mayor peligro para las autocracias del Golfo procede del frente interior.

Tuvo que ser Obama quien les sacó a los wahabitas de sus fantasías: su enemigo más importante no son los chiítas, ni Irán, ni nadie distinto del paro y la miseria que impera en medio del lujo y el despilfarro de las monarquías arábigas. El problema es el mismo de siempre: la lucha de clases.

100 años de la Conferencia de Zimmerwald

Karl Liebknecht
Este mes se cumplen 100 años de la Conferencia de Zimmerwald, que se se celebró entre el 5 y el 8 de septiembre de 1915 en Zimmerwald, un pueblo cercano a Berna, en Suiza, donde se reunieron 38 militantes de diversas organizaciones obreras de 12 países distintos, que se hicieron pasar por ornitólogos.

Era la primera que tenía lugar desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Cuando Karl Liebknecht se enteró de la convocatoria, envió desde la cárcel en Alemania una carta de saludo a la conferencia:

“No puedo estar allí porque me encuentro encarcelado y encadenado por el militarismo. Aún así, mi corazón, mi mente y todo mi espíritu están con ustedes.

Tienen dos tareas solemnes ante ustedes, una se desprende del deber y la otra desde el sagrado entusiasmo y la esperanza:
 

Un ajuste de cuentas inexorable con los desertores y traidores de la Internacional en Alemania, Gran Bretaña, Francia, y el resto del mundo.

Comprensión mutua, aliento y el estímulo para aquellos que son fieles a su bandera y han decidido no ceder una pulgada al imperialismo internacional, aun al precio de ser suprimidos. Y orden en las filas de quienes que estén decididos a aferrarse, mantenerse firmes y luchar con los pies firmemente plantados sobre las bases del socialismo internacional.

Los principios de nuestra actitud hacia la guerra mundial se pueden explicar brevemente como un caso especial de nuestra visión del orden social capitalista. En pocas palabras, espero que todos nosotros estemos unidos en esto.

La tarea es, sobre todo, establecer las conclusiones prácticas que se derivan de estos principios, y hacerlo sin vacilaciones en todos los países.

¡No a la paz civil! ¡Sí a la guerra civil!”

La idea de la reunión partió de los socialistas italianos, que no habían logrado reunir a la Segunda Internacional para que condenara la guerra como un choque entre los propios imperialistas.

La Segunda Internacional traicionó al movimiento obrero y tomó partido por la burguesía, el imperialismo y la guerra. Falló en el momento decisivo y el hilo de la continuidad revolucionaria con Marx y Engels quedó cortado. Había muerto, aunque nadie extendiera un certificado de defunción.

Frente a ella, en Zimmerwald no se logró una postura unitaria, abriéndose dos posturas. La mayoritaria es la típica de los reformistas que se niegan a romper con el imperialismo y quieren cambiar las cosas “desde dentro”. Eran pacifistas que querían resucitar la Internacional para lograr la paz.

La minoritaria eran los “derrotistas”, encabezados por Lenin, que consideraban que la Internacional estaba agotada y querían crear una nueva, enfrentada a la guerra y que llamara a reconvertirla en una guerra revolucionaria contra la burguesía.

Zimmerwald fue la primera repuesta de amplitud internacional del proletariado ante la matanza de los campos de batalla, ante la inmunda carnicería en la que el capital obligaba a participar a las masas de toda Europa.

Mientras el reformismo colaboraba con la burguesía en la gran matanza, el movimiento obrero empezó a levantarse. En Gran Bretaña, en febrero de 1915, comienzan las primeras grandes huelgas de la guerra. Al mismo tiempo estallan en Alemania los primeros motines contra el hambre, organizados por mujeres obreras que protestan contra el racionamiento.

La conferencia de Zimmerwald está llena de enseñanzas para la actualidad. La única diferencia es que la guerra imperialista aún no ha alcanzado a quienes duermen un sueño profundo y quieren adormecer a los demás. Son parecidos a aquellos reformistas que no se atreven a romper y que, finalmente, querrán llevar a las masas a nueva carnicería en nombre de la patria y de su defensa.

Las multinacionales del fútbol son las únicas que no padecen la crisis

Al negocio del fútbol no le afecta la crisis del capitalismo. Según un estudio presentado por Matt Andrews, profesor de la Harvard Kennedy School, el mercado mundial genera ya más ingresos que las grandes ligas profesionales americanas (NFL, NBA, MLB, NHL) en conjunto, y supone el 40 por ciento de las ganancias derivadas del deporte profesional mundial, estimadas en 72.000 millones de euros.

El mercado del balompié mueve cerca de 30.000 millones de euros anuales en todo el mundo, una cifra similar a la recaudación de los grandes estudios de Hollywood, según datos aportados en el FITS Forum celebrado en Ginebra.

Con una demanda procedente de más de 1.500 millones de consumidores (“aficionados”) en todo el mundo, el fútbol se abre camino en países que hasta la fecha eran vírgenes. Traspasadas las fronteras de Europa y Latinoamérica, sus núcleos tradicionales, y con África rendida; el Extremo Oriente y los países árabes son los últimos territorios entregados a un negocio que sigue desarrollándose con una fuerza inusitada.

Ahora afronta el asalto de la última frontera: el mercado estadounidense. Un filón por explotar al que el ICSS otorga el mayor potencial de crecimiento en los próximos años.

Las marcas comerciales se han subido a la ola y ya son una de las principales fuentes de ingresos de los clubes centenarios. Los equipos de fútbol hace años que superan en valoración a las principales franquicias norteamericanas. El Real Madrid es el equipo más valioso del planeta para la revista Forbes, que le otorga un valor de mercado de casi 3.000 millones de euros, por delante de los Dallas Cowboys de la NFL (2.922 millones) y de los New York Yankees de béisbol (2922 millones). Barcelona, con un valor de 2.900 millones, y Manchester United (2.800 millones), ocupan la cuarta y quinta posición respectivamente, y preceden a Los Angeles Lakers (2275 millones), primer conjunto de la NBA.

La llegada de figuras mundiales en el tramo final de sus carreras a la Major League Soccer, la principal competición de Estados Unidos, como Iraola, Villa, Lampard, Gerrard o Pirlo, ha reactivado la mercancía y aumentado la recaudación. Los operadores pagaron cerca de 663 millones de euros el pasado año por los derechos televisivos, cinco veces más que el contrato anterior, y la audiencia han crecido un 93 por ciento.

Las últimas manipulaciones desinformativas de TVE

TVE es un tinglado creado por el fascismo en tiempos de Franco y los fascistas son los inventores de la intoxicación informativa, del engaño, el fraude, las mentiras y la manipulación diaria y permanente de las noticias. No es de extrañar que sus telediarios sean lo más parecido a la propaganda de la Gestapo en tiempos del III Reich.

Junto con Telemadrid, TVE es la cadena cuya audiencia se hunde más rápidamente. En su última reunión antes de las vacaciones de verano el Consejo de Informativos de la cadena levantó acta de los distintos episodios de adulteración informativa ocurridos en los meses de mayo y junio:

– 1 de mayo, ante las manifestaciones reivindicativas por todas las calles, la primera edición del telediario abre con lo siguiente: “Una española muere en accidente de tráfico en Nepal”.

– 20 de mayo: Los informativos de TVE no recogen la auto-pregunta de Mariano Rajoy en uno de sus mítines: “¿Quién habla hoy de recesión y paro?”. El Consejo de Informativos lo denunció en un comunicado.

– 21 de mayo: La primera edición del telediario anuncia la filtración a la prensa de la declaración de la renta de Esperanza Aguirre. La entradilla utiliza términos valorativos sobre el hecho: “Han comenzado a conocerse filtraciones e investigaciones que podrían enturbiar este tramo final de la campaña”.

– 24 de mayo: El especial Noche Electoral fue un ejemplo de manipulación y censura informativa analizado por el Consejo de Informativos en el Informe Programa Noche Electoral.

– 27 de mayo: Según Eurostat, la agencia europea de estadísticas, anuncia que España es el cuarto país europeo con la factura de la luz más alta y que el precio de la electricidad subió algo más de un 4 por ciento. No aparecen ni en la primera edición del telediario ni en la segunda.

– 13 de junio: TVE no emite ningún programa especial sobre la constitución de los nuevos ayuntamientos.

– 19 de junio: El PP y Ciudadanos alcanzan un acuerdo para que Cristina Cifuentes sea presidenta de la Comunidad de Madrid. Todos los medios destacan que uno de los principales puntos del acuerdo es frenar la intoxicación descarada de Telemadrid, excepto TVE.

– 24 de junio: La boba de María Casado entrevista en el programa Los Desayunos de TVE a Pablo Iglesias y la segunda pregunta es: “¿Usted condena el terrorismo de ETA?”. Pero, ¿todavía hay alguien que no sepa la respuesta? Como buen lameculos Iglesias responde plácidamente: “Absolutamente, María. La pregunta ofende”.

– 29 de junio: Cuando entra en vigor la ley mordaza, estallan manifestaciones y protestas por toda España. La segunda edición del telediario dedica a la noticia 25 segundos mientras que destina más de 4 minutos y medio a promocionar la final de MasterChef.

Bruselas es la sede de la OTAN, de la Unión Europea y del Califato Islámico

El sábado en una entrevista al diario flamenco “De Morgen”, el ministro belga de Defensa Steven Vandeput declaró que estaba dispuesto a enviar soldados a Siria, pero solamente en el marco de misiones “de seguimiento” en el seno de la llamada “coalición internacional”.

En los últimos meses Bélgica ya ha participado en operaciones aéreas en Irak como integrante de la “coalición internacional” dirigida por Estados Unidos

“Si una coalición similar se crea en Siria, no podemos quedarnos fuera de juego”, dijo Vandeput al periódico. “No hay más solución que restablecer la calma en Siria y luego quedarse sobre el terreno para protegerla”, añadió en alusión a la caótica situación en Libia.

“No vamos a jugar a Rambo, pero si se establecen condiciones claras, estoy dispuesto a enviar tropas belgas a suelo sirio”, respondió el ministro, quien precisó que se trataba sólo de misiones “de seguimiento” tales como la vigilancia de campos, algo que el ejército belga ya ha llevado a cabo en la invasión de Mali, como refuerzo del imperialismo francés.

En Bélgica los partidos institucionales están muy divididos sobre la intervención de su país en la agresión contra Siria. Un día antes de la entrevista al ministro, Didier Reynders dijo en la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento que el gobierno debía limitar los ataques a los bombardeos aéreos.

6 cazabombarderos belgas F-16 ya participan en ataques aéreos, pero en Irak y a petición del gobierno irakí. Sin embargo, hasta la fecha los ataques aéreos han beneficiado más que perjudicado al Califato Islámico, especialmente en Siria.

Un tercio de la población belga ya es musulmana y hace años que el Estado -y muy especialmente, los medios de comunicación- están presionando intensamente para someterla y someter -a través de ella- a la clase obrera. En los años noventa, Bélgica fue el centro operativo más importante del GIA, el yihadismo argelino, en Europa.

En 2012 se creó el Partido Islam que ha ganado algún concejal en las elecciones y que preconiza la implantación de eso que llaman “la sharia” en Bélgica, hasta tal punto que el año pasado se celebró un juicio contra 46 imanes acusados de pertenecer a una supuesta organización llamada Sharia4Belgium que reclutaba yihadistas belgas para combatir en Siria.

El país es uno de los que ha padecido más ataques terroristas. La policía belga asegura que hay un campo de entrenamiento del Califato Islámico en las Ardenas, muy cerca de la frontera con Francia, algo que parece bastante inverosímil. Con ayuda de “filtraciones” interesadas de la policía, la prensa belga, que es casi tan asquerosa como la española, viene orquestando una campaña de intoxicación para eliminar el derecho de asilo político e impedir que los residentes obtengan la nacionalidad.

El año pasado el diario “The Economist” (*), aseguró que, en proporción a la población, Bélgica suministra la mayor parte del contingente de yihadistas extranjeros que luchan en las filas del Califato Islámico: 250 de una población de 11 millones de habitantes. Hay al menos 22 yihadistas belgas por cada millón de habitantes. Le sigue Dinamarca con 17 y luego va Francia con 11.

Desde hace décadas Bélgica es uno de los centros mundiales del tráfico de armas, un mercado “negro” que se lleva a cabo en las mismas narices de la sede de la OTAN y de la Unión Europea. Siendo Bruselas una de las ciudades más vigiladas del mundo, es inaudito que sigamos teniendo que leer determinado tipo de noticias sobre la facilidad con la que se pueden comprar armas, organizar grupos como el Partido Islam o Sharia4Belgium, o llevar a cabo atentados.

Lo mismo que en Oriente Medio, en Bélgica el yihadismo es un producto de fabricación imperialista al cien por cien, y todas y cada una de las medidas que adoptan los imperialistas, dentro y fuera de sus respectivos países, para “luchar” en su contra tiene por objeto fortalecerlo y desarrollarlo.

(*) http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21614226-why-and-how-westerners-go-fight-syria-and-iraq-it-aint-half-hot-here-mum

Más sobre la intervención militar de Rusia en Siria

La presencia del ejército ruso en Siria no es ninguna novedad, especialmente en el puerto de Tartus. En 1971 Hafez Al-Assad, padre de Bashar, concedió a la URSS facilidades en sus instalaciones. No es muy diferente del uso que hacen de otros puertos, como Ceuta sin ir más lejos, mucho más visitado por la Marina rusa que el de Tartus.

Propiamente, Tartus no es una base naval, como a veces dicen algunos, porque sus infraestructuras son muy limitadas. Actualmente Rusia lo utiliza muy poco, normalmente para avituallamiento, reparaciones y tareas de mantenimiento de buques. Al tratarse de un puerto de escaso calado, los navíos rusos más importantes no lo pueden utilizar.

Rusia estaría dispuesta a realizar obras para acondicionar y mejorar el puerto, convirtiéndolo en una verdadera base naval, pero hasta la fecha Siria no ha mostrado ningún interés.

La presencia de soldados rusos en Siria no es, pues, reciente ni demuestra tampoco, por sí misma, una inminente intervención militar de Rusia a gran escala en la guerra de Siria.

Tampoco el envío por Rusia de equipamiento militar al ejército sirio es nada nuevo y se lleva a cabo en cumplimiento de contratos de suministro que son ya bastante antiguos.

Está dentro de lo normal que como consecuencia de la guerra, la presencia militar rusa en Siria haya crecido, tanto en número de personal como en suministros. El espionaje imperialista ha detectado una mayor actividad de buques rusos en el Bósforo cargados de material militar.

Se trata de saber si Rusia se dispone a desempeñar un papel nuevo, distinto al que hasta ahora desempeñaba, en la guerra de Siria y en Oriente Medio en general.

Se lo preguntaron a Putin el viernes de la semana pasada en Vladivostok y su respuesta no sólo no aclaró nada sino que añadió más confusión. Dijo que la intervención militar de Rusia en la guerra de Siria era prematura.

Dicha respuesta provocó que Kerry llamara por teléfono a Lavrov para pedirle explicaciones. Si se las dio, el portavoz de la Casa Blanca no las ha transmitido a la prensa. Dice que no sabe nada, lo cual es falso. Lo sabe a ciencia cierta.

Si es cierto que Rusia ha iniciado una escalada militar en Siria, el Pentágono no ha puesto el grito en el cielo, como era de esperar. En caso, contrario, si la noticia es falsa, lo hubiera podido desmentir, algo que tampoco ha ocurrido.

Lo que si han impedido es que los rusos utilicen el espacio aéreo de Bulgaria y Grecia, para lo cual han puesto en marcha sus mecanismos habituales de presión y chantaje, especialmente con Grecia, que está en plena campaña electoral. Dicen que los aviones rusos no transportaban ayuda humanitaria sino material militar para el gobierno de Damasco, lo cual fue confirmado el miércoles por Lavrov. Por una vez los imperialistas decían la verdad, pero eso no justificaba el cierre del espacio aéreo ni sus presiones sobre Grecia.

Lo verdaderamente repugnante fue el mensaje de Kerry criticando la ayuda al gobierno de Damasco como una ayuda indirecta al Califato Islámico. NO hay palabras para comentar tamaña desfachatez…

De cualquier manera, Putin no ha rechazado ni desmentido la intervención militar rusa en Siria. Sólo ha dicho que es prematura, por lo que hay que esperar acontecimientos. ¿Qué tipo de acontecimientos? Posiblemente al discurso que está a punto de pronunciar ante la Asamblea de la ONU, cuyos términos no se conocen. Algunos esperan que anuncie la intervención militar en Siria e incluso que Rusia se ponga a la cabeza de una coalición internacional de Estados con la misión de aplastar al Califato Islámico.

Es posible que ese giro explique el actual éxodo de personas hacia Europa procedentes de Turquía y Oriente Medio. El Califato Islámico tendría sus días contados y sus dirigentes escaparían mezclados entre la marea humana de desplazados. La diáspora habría comenzado antes de la primera batalla.

Marruecos se dispone a enviar tropas a Yemen

Arabia saudí está presionando para que sus mejores aliados, entre los que está Marruecos, para crear una fuerza terrestre que intervenga en Yemen a fin de apuntillar la rebelión huti.

Hasta ahora no ha tenido mucho éxito, pero Marruecos tampoco se puede negar porque las relaciones entre ambos países no pueden ser mejores.

Marruecos ha mostrado reticencias, sobre todo cuando otro estrecho aliado suyo, Omán, le ha advertido claramente que Yemen es un olla a presión y que el coste de vidas para Marruecos en una operación sobre el terreno resultaría escalofriante.

Por ello, Marruecos ha prometido que enviará tropas, pero que deben permanecer estacionados en suelo saudí, sin entrar en Yemen.

La débil oferta marroquí no ha satisfecho a Riad, que prosigue sus esfuerzos para simular que, por su parte, no se trata de una agresión unilateral contra un vecino. La creación de ficciones, como la “comunidad internacional”, por parte de Estados Unidos ha creado escuela.

No obstante, la intervención abierta es sólo la punta del iceberg. Otros países, como Francia, también están participando directamente en la agresión, pero de una manera discreta. En mayo las Fuerzas Especiales francesas fueron trasladadas de sus bases de Yibuti y Abu Dhabi, donde disponen de bases militares permanentes, a la línea del frente en Yemen.

De Yibuti partieron los mercenarios franceses del 5 Regimiento interarmas de ultramar y de Abu Dhabi la 13 Brigada de la Legión Extranjera.

A pesar de las apariencias, el ataque a Yemen es un completo fracaso para los autócratas saudíes. Creyeron que su influencia era mucho mayor, sobre todo entre ciertos países árabes. Ahora se puede decir que están solos y más bien aislados. En algunos casos la ayuda ha sido puramente simbólica y en otras no han encontrado más que buenas palabras. En abril Pakistán se negó a enviar tropas. Turquía también les ha dado la espalda y los Emiratos Árabes Unidos se han retirado del campo de batalla.

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