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Blair reconoce la responsabilidad del imperialismo en el surgimiento del Califato Islámico

En una entrevista que emitirá hoy la cadena de televisión CNN, el antiguo Primer Ministro británico Tony Blair reconocerá que hay “elementos de verdad” en la tesis de que la invasión de Irak en 2003 dio lugar al nacimiento del Califato Islámico.

La entrevista se ha grabado como parte de un documental titulado “Long Road To Hell” (El largo camino al infierno) que la CNN difundirá el próximo martes.

El laborista Tony Blair era Primer Ministro cuando en compañía de Bush y Aznar, denominado “el trío de las Azores”, invadieron Irak para derrocar a Sadam Hussein. Ahora se disculpa por primera vez por aquellos “errores”.

Ante las cámaras, el presentador Fareed Zakaria le pregunta a Blair si la invasión de Irak causó el surgimiento del Califato Islámico y la respuesta literal de Blair es: “Creo que hay elementos de verdad en esa historia. Usted no puede decir que aquellos de nosotros que acabamos con Saddam en 2003 no somos responsables de la situación de 2015.

Blair también reconoce que cometieron “errores” de planificación del operativo de ataque, pero se excusa torpemente aduciendo que la información que les proporcionaron era equivocada.

Luego el presentador le pregunta si se sintió frustrado una vez que comprobó que Saddam Hussein no tenía las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión. Blair balbucea torpemente y vuelve a disculparse por otro de sus “errores”, que en realidad no es suyo: fueron sus servicios de información, que les informaron mal. Pero si esos servicios son tan torpes, ¿por qué no dimiten?

Otro “error”: tampoco entendieron lo que ocurriría una vez que aplastaron al régimen de Saddam. Sin embargo, no se disculpa por haberlo derribado.

De una manera indirecta lo que Blar quiere decir es que aceptaron la causa, la caída de Saddam, pero no el efecto de la misma, la aparición del Califato Islámico, lo cual parece inverosímil. No es creíble que tres gobiernos (Bush, Blair y Aznar) no fueran capaces de ver más allá del derrocamiento del gobierno de Bagdad.

¿Tampoco fueron capaces de prevenir el medio millón de muertos que ocasionó la guerra y la posterior ocupación militar del país?

A diferencia de los lacayos hispánicos, el presentador de la CNN no se corta ni un pelo y le lanza a Blair: ¿cómo se siente cuando a Usted le califican de criminal de guerra?

Como buen sicópata burgués, a Blair no le afecta el río de sangre, ni entiende lo que es la moral. Se aferra a la concepción cristiana del “mal menor” y para eso busca alguna comparación con otro crimen aún más grande, Siria, en cuya guerra (“inacción”, dice Blair) también están muriendo centenares de miles de personas.

Pero en un país democrático como Gran Bretaña hay algo aún mejor que la inmoralidad cristiana que santifica el “mal menor”: unas buenas elecciones lavan la cara y la conciencia del más asqueroso político de tres al cuarto. Es el segundo argumento que Blar menciona “de pasada”: después de la invasión de Irak yo gané unas elecciones generales. Las masas aplauden mis crímenes. Es más, Blair casi podría estar tentado de decir que si las masas le votan, los crímenes dejan de ser tales. Es posible que los únicos criminales sean los que pierden las elecciones (o los que no concurren a ellas).

Las declaraciones de Blair rectifican otras que hizo con anterioridad. Nunca se había mostrado tan abierto como ahora. En 2007, cuando dejó su cargo de Primer Ministro, dijo lo contrario: “No creo que debamos disculparnos por lo que hicimos en Irak”.

¿A qué se debe?, ¿por qué hace tales manifestaciones a un medio americano y no a uno británico?, ¿por qué ahora? La respuesta está en la llamada investigación Chilcot sobre la agresión británica a Irak, que a comienzos del año que viene deberá presentar sus conclusiones.

Inicialmente la investigación se trató de llevar en secreto en Gran Bretaña y desde luego que en España absolutamente nadie -que sepamos- ha informado acerca de ello, a pesar de la intervención oficial del gobierno del Partido Popular en la agresión a Irak.

Se callan como lo que son: como perros de pre(n)sa.

Quién lucha y quién ayuda al Califato Islámico

Manuel E. Yepe

“Estados Unidos está perdiendo con rapidez el mínimo respeto de que gozaba en todo el mundo su política internacional. La propaganda de Estados Unidos se está volviendo cada vez más infantil. Cualquier persona racional, mínimamente informada se asombra por el volumen de declaraciones ridículas, engañosas, falaces y absurdas que constantemente emiten altos funcionarios de Washington”, según criterio del analista geopolítico Steven MacMillan, editor de la revista The Analyst Report, en un trabajo especial para la publicación digital “New Eastern Outlook” publicado el reciente 12 de octubre.

Uno de los últimos y más grotescos episodios de este fenómeno fue cuando el presidente estadounidense, Barack Obama, intentó argumentar la falacia de que los ataques aéreos rusos contra el supuesto Califato Islámico en Siria solo están resultando en el fortalecimiento de esta organización terrorista.

Según el presidente estadounidense, la oposición moderada en Siria será una necesidad para que pueda haber una transición política, pero la política rusa está conduciendo a este sector de la ciudadanía a la clandestinidad, creándose una situación que fortalece al Estado Islámico.

Pero la realidad es que los ataques de Rusia han debilitado seriamente al Califato Islámico y a las demás fuerzas terroristas en Siria al bombardear sus almacenes de armamento, campos de entrenamiento, centros de comandos terroristas y otros objetivos claves.

Sobre todo, por comparación de sus resultados con los de la campaña de la coalición encabezada por Estados Unidos, los ataques aéreos rusos han desenmascarado la falacia de que Califato Islámico estaba siendo golpeando efectivamente y a poner en duda las verdaderas intenciones de las acciones de los ataques de la coalición occidental liderada por Estados Unidos.

La genialidad diplomática de Rusia ya había superado a Occidente en las relación con Siria en 2013, cuando Moscú condujo al gobierno sirio a renunciar a su arsenal de armas químicas y así evitar una invasión en gran escala que preparaban las fuerzas occidentales.

Obviamente, la narrativa occidental de que hay terroristas “moderados” combatiendo en Siria en quienes se puede confiar y que se les debe armar, es una falacia total y siempre lo ha sido.

En realidad, nunca ha habido moderados en el conflicto sirio. Estados Unidos se lamenta de que Rusia bombardee a sus protegidos, que son los salafistas, la Hermandad Musulmana y el AQI (Al Qaeda en Irak) que coincidentemente son las principales fuerzas que conducen la insurgencia en Siria, según lo aseguraba en 2012 un informe de inteligencia de la DIA (Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos), recientemente desclasificado.

Un sólo día después que numerosos países, incluyendo a Estados Unidos, acusaran a Rusia de haber atacado a civiles en Siria, Washington debió reconocer que sus fuerzas habían cometido un crimen de guerra al bombardear un hospital en Afganistán que era operado por la ONG Médicos sin Fronteras, provocando 19 civiles (tres niños incluidos) muertos y 37 heridos.

De ahí que en los propios Estados Unidos han comenzado a aparecer voces de gran peso político en la superpotencia que están aconsejando una óptica diferente en la nueva situación.

El ex secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, analiza en un artículo publicado en el “Wall Street Journal” que el operativo antiterrorista ruso dirigido contra el Estado Islámico en Siria “ha acabado con el orden político en la región de Medio Oriente liderado por Washington a lo largo de 40 años. La Casa Blanca debe actuar de manera más constructiva y reconocer que la destrucción del Califato Islámico es más importante que derrocar al régimen de Bashar al Assad”.

“Estados Unidos ya ha aceptado el papel militar de Rusia y, a pesar de lo triste que esto sea para los arquitectos del sistema en 1973, la atención actual en Medio Oriente debe permanecer centrada en lo esencial y el Gobierno norteamericano a reconocer la necesidad de dialogar con otras grandes potencias”, declaró el ex canciller de Estados Unidos.

Según Kissinger, Estados Unidos debe acabar de entender, que “la principal preocupación de Moscú consiste en evitar que el colapso del régimen de Assad pueda reproducir el caos de Libia, imponer el poder del Califato Islámico en Damasco y convertir a toda Siria en un paraíso para terroristas, que posteriormente podría extenderse a las regiones musulmanas dentro de Rusia, en el Cáucaso y en otros lugares”.

“Pero cualquiera que sea su motivación, las fuerzas rusas ya están en la región y su participación en las operaciones de combate constituye un desafío a la política norteamericana en Oriente Medio a una escala jamás vista al menos a lo largo de cuatro décadas, aseveró.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2015/10/22/quien-lucha-y-quien-ayuda-al-estado-islamico/

Los nuevos ferrocarriles entre Europa y China tienen un carácter estratégico

El martes entró en servicio un nuevo tren de carga entre la ciudad china de Linyi y Hamburgo, en el norte de Alemania. El primer tren, con alimentos y neumáticos, partió de la estación norte de Linyi, en la provincia oriental de Shandong.

El tren entrará en Rusia por Manzoulia, cerca de la frontera con Manchuria, que es el mayor puerto terrestre de China fronterizo con aquel país, antes de llegar a su destino en Hamburgo.

El tren de carga, con un total de 20 vagones, saldrá cada dos días. Linyi es un importante centro regional de comercio de mercancías, semejante a Yiwu en la provincia oriental de Zhejiang. Varias ciudades chinas, como Chongqing, Chengdu, Changsha, Hefei, Yiwu, Suzhou y Harbin, han lanzado similares servicios de trenes de carga con destino a Europa.

Los bloques internacionales han acabado de perfilarse así. El grueso de las contradicciones del imperialismo se han trasladado al Pacífico. El enorme esfuerzo chino por enlazar por tierra y mar con Europa pone de manifiesto la agudización de las contradicciones con Estados Unidos y Japón. China mira a Rusia y, a través de Rusia, a Europa.

Hace casi ya un año ya se inauguró otra línea de ferrocarril que une a España con China, la ruta experimental entre Madrid y Yiwu, que es la más larga del mundo.

En el futuro China abrirá nuevas vías férreas, además, de marítimas, con Europa en la inversión más gigantesca de las últimas décadas, 40.000 millones de dólares, conocida como “la nueva Ruta de la Seda”. Una atravesará Rusia y la otra discurrirá por Asia central e Irán, bordeando el Mar Caspio por el sur.

El ahorro de tiempo respecto al transporte marítimo que se consigue, nueve días en el caso de la ruta Madrid-Yiwu, no justifica las enormes inversiones. Tampoco el ahorro de coste de transporte es significativo. Se trata de un proyecto estratégico que elude la navegación a través del Estrecho de Malaca y el Canal de Suez, dos cuellos de botella fáciles de cerrar en caso de guerra imperialista.

La naturaleza estratégica del proyecto se comprueba también en el hecho de que la empresa que opera la vía férrea que conectará a China con Europa es de capital germano-ruso.

Tampoco hay que perder de vista que con el gigantesco proyecto de infraestructuras el gobierno de China trata de paliar la crisis de superproducción que atenaza a su economía. Para China el mercado europeo no es sólo la vía de salida a sus excedentes de producción. El núcleo del problema es el propio sector de la construcción, que para seguir funcionando necesita obras por todo el mundo cada vez mayores.

El yihadismo de rostro humano

El Frente Islámico es una organización diferente del Califato Islámico. Surgió en noviembre de 2013 de la unión de otras siete fuerzas opositoras al gobierno de Al-Assad.

Es el grupo más numeroso que lucha contra el gobierno de Siria. Sus efectivos se pueden estimar entre 50.000 y 80.000 milicianos y el dinero procede de Turquía, Qatar y, muy especialmente, de Arabia saudí. Algunos de sus miembros, como los que proceden del Frente Islámico de Liberación, están muy cercanos a la Hermandad Musulmana.

Pero el componente más importante del Frente Islámico es el movimiento salafista Ahrar Al-Sham (“los hombres libres de Siria”). El nombre procede de que la mayor parte de los dirigentes de la organización fueron liberados por el gobierno de Damasco al comienzo de la Primavera Árabe, en un intento de apaciguar los ánimos, por un lado, y de demostrar que la oposición “moderada” no era otra cosa que Al-Qaeda y, por lo tanto, la CIA misma, por el otro.

Consiguió lo segundo, pero no lo primero: los antiguos “presos políticos” sirios pasaron inmediatamente a encabezar los diferentes grupos armados.

Lo mismo que al Califato Islámico, al Frente Islámico también le gusta referirse a Siria como “Sham” (Levante), que es en realidad “la gran Siria”, un territorio que alcanza a Palestina, Líbano, Jordania y parte de Kurdistán turco.

Uno de los dirigentes de Ahrar al-Sham y el Frente Islámico fue Abu Jaled Al-Suri, un delegado enviado por Al-Qaeda a Siria para unir a los distintos grupos yihadistas.

Fracasó y fue asesinado el 23 de febrero de 2014 por el Califato Islámico. Inmediatamente después Ayman Al-Zawahiri le rindió el tributo que corresponde a un dirigente de Al-Qaeda, incluido un vídeo grabado en un campo de entrenamiento en Afganistán en el aparece junto a Bin Laden y al propio Al-Zawahiri.

El asesinato de Al-Suri fue una guerra dentro de otra. En realidad en Siria hay muchas guerras diversas, casi tantas como facciones opositoras al gobierno. Por ejemplo, en setiembre de 2014 Ahrar Al-Sham perdió a 47 de sus dirigentes militares y religiosos en un atentado cuando estaban reunidos en el sótano de una casa en Idlib.

Una potente explosión destruyó la vivienda por completo. Entre los escombros apareció el cadáver de su máximo dirigente, Hassan Abbud, cuya memoria también fue reivindicada en la cuenta de Twitter de Al-Qaeda. A Al-Hamawi le sucedió Hashem el-Sheikh, alias Abu Jaber, al que vemos en la foto de abajo.

Las diferencias entre el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra sólo se pueden apreciar con un microscopio de alta resolución. Algunas fuentes dicen que el Frente Islámico está “infiltrado” por el otro Frente. Una de las escasas diferencias entre ambos es que el Frente Islámico se opone al “internacionalismo” de Al-Qaeda y pretende crear una alternativa “nacional” al actual gobierno de Damasco.

Quizá el dirigente español de Ahrar Al-Sham, Labib Nahhas, lo haya explicado bastante bien en un artículo publicado el 10 de julio en el  en el que llamaba a Estados Unidos a revisar su punto de vista sobre los yihadistas y se decidiera a apoyar a los sunitas que combaten tanto al Califato Islámico como al gobierno de Bashar Al-Assad. Nahhas decía que su organización no tenía ningún vínculo con Al-Qaeda, ya que sus ambiciones eran exclusivamente sirias.

Para otros, se trata de disfrazar el muñeco para llevar agua al molino de Al-Qaeda. A comienzos de 2014, Ahrar Al-Sham logró la liberación de Mohammed Haydar Zammar, un miembro de Al-Qaeda que estaba encarcelado por el gobierno de Damasco, acusado de formar parte de la célula de Hamburgo encargada de reclutar a los secuestradores de los vuelos de los aviones que se estrellaron contra las Torres Gemelas en 2001.

Ambas organizaciones, el Frente Islámico y el Frente Al-Nosra, colaboran en el terreno militar, como en la toma de Idlib, que llevaron a cabo conjuntamente en marzo de este año. Fue un importante revés para el gobierno de Damasco y, posiblemente, uno de los detonantes de la intervención rusa en Siria.

Uno de sus dirigentes actuales, Zahran Allush, es hijo del jeque Abdallah Alushe, un predicador salafista de Damasco. Nacido en Duma, dirigió la milicia Liwa Al-Islam, que reivindicó el atentado cometido en Damasco en 2012 en el que falleció la cúpula militar del gobierno sirio, entre ellos el ministro de Defensa.

Es muy posible que el atentado, también reivindicado por el “Ejército Libre”, fuera obra de la CIA y que Allush quisiera apuntarse el mérito. Pero después del atentado apareció en la televisión libanesa diciendo que no era partidario de la democracia y que no la quería.

También rechaza las reivindicaciones de los kurdos. En una declaración posterior a su fundación, el Frente Islámico anunció que su objetivo es crear un Califato Islámico. La diferencia es que el Califato Islámico ya se considera como tal.

En un vídeo publicado en internet en 2013, titulado “Anuncio del muyahidin Zahran Allush a la comunidad musulmana sobre el desafío de los rafida”, una expresión que se puede traducir como “renegados”. Con ella se refería a la minoría alauita de Siria, de la que había que “limpiar” el país:

“Los muyahidines de Sham limpirán la porquería de los rafida y del rafidismo fuera de Sham, la limpiarán para todos, si dios quiere, hasta que el país de Sham se vea libre de la porquería de los Majus que han combatido la religión de dios”, dice en el vídeo(1).

En julio de 2013 otro de los dirigentes del Frente Islámico llamó a atacar a las viviendas y ciudades alauitas. Le hicieron rectificar una semana después (2). Necesitan parecer moderados para diferenciarse del Califato Islámico, pero apenas lo consiguen.

Si Arabia saudí ha pretendido disimular algo con la creación del Frente Islámico, es evidente que no lo ha conseguido. Apesta a la canalla Al-Qaeda/Frente Al-Nosra. Es el mismo rompecabezas de grupos y grupúsculos que se impuso en Libia tras el asesinato de Gadafi. El mismo laberinto de sangre. No es un intento de retornar a la “gran Siria” unificada del pasado sino de repartírsela en pedazos.

Cuando dicen que los rusos no sólo bombardean al Califato Islámico, se deben referir a grupos de este tipo.

(1) http://youtu.be/ZhlazMjqVME
(2) http://www.al-monitor.com/pulse/originals/2013/08/syria-opposition-alawite-massacres-sectarianism.html
Foto de familia del Frente Islámico, de izquierda de derecha:
Zahran Allush, Liwa Al-Islam, Frente Islámico
Ahmed Eissa el-Sheikh, Brigada Suqur Al-Sham, Frente Islámico de Liberación
Hashem el-Sheikh (alias Abu Jaber), Ahrar Al-Sham

Teología política

N. Bianchi

Que es lo que hacía San Agustín (o Agustín de Hipona) y su agustinismo político en su «Ciudad de Dios». Y algo de cierto hay en ello si consideramos a la «política» como la secularización de la «teología».

A la izquierda abertzale, especialmente, se le pide desde hace años que «condene» la violencia, de ETA, por supuesto, y que los militantes de esta última se «arrepientan», que hagan «penitencia», atritos y contritos, y no dicen que se vayan a un convento o a un desierto a «expiar» sus culpas de puto milagro, usando este lenguaje religioso.

El secretario general de Sortu (partido político integrado en la coalición Bildu), Hasier Arraiz, acaba de declarar -en este minuto en que escribo- a la televisión autónoma vasca que cuando le piden -por enésima vez, ciertamente- que «condene» la violencia (de ETA, insistimos), él se niega porque le quieren imponer un único «relato» (sic) y por ese aro no pasa. Añade que así como él tiene otro «relato», no trata de imponerlo a nadie, de modo que no hagan con él lo mismo. ¿Qué está diciendo este doliente hombre? Pues que, según entendemos, de buena gana «condenaríamos» a ETA si, a su vez, la otra parte, el «unionismo» español, «condenara» la otra violencia, es decir, la del Estado. Y como esto no pasa, y ya se ha visto con la defenestración de Arantza Quiroga, secretaria del PP en el País Vasco, y su timidísimo amago de «hablar» de las víctimas, todas las víctimas, del «conflicto vasco», o así llamado, pues yo, la izquierda abertzale, tampoco «condeno» nada. En otras palabras, no tenemos ningún problema en «condenar» el «terrorismo» de ETA siempre y cuando «la otra parte» haga lo propio con el terrorismo de Estado, la guerra sucia y sus cloacas. Una cuestión más de semántica que de calado, es lo que hay.

Es este un discurso que un revolucionario -lo que no es la izquierda abertzale, evidentemente y ni ganas, que eso queda para los «iluminados»– no admite y rechaza, al menos en principio, es decir, yo no soy un cura ni un teólogo ni un juez que son los llamados a «condenar» -o absolver-, sino un revolucionario que, viendo las dos violencias, sólo «condena» la del Estado terrorista que gestiona los intereses del capitalismo, modo de producción, que, como dijera Marx, ha venido al mundo «chorreando sangre». También dice Arraiz -un burócrata vocacional al que le ha tocado esta papeleta con Otegi en la cárcel, por quien, por cierto, también pedimos su libertad desde este modesto blog- que «no le importa tanto de dónde vienen (los abertzales) sino adónde van». Muy bien, muy original, muy profundo. El explorador y misionero protestante escocés David Livingstone fue un estúpido por preguntarse por las fuentes del Nilo. ¿Para qué complicarse la vida si ya nos llegan sus límpidas aguas hasta Egipto de las que beben animales, seres humanos y las tierras que riega con sus crecidas? ¿Para qué molestarse? Admitimos que es una regular, tirando a mala, metáfora esta que ponemos, pero refleja, creemos, un poco el «pragmatismo» absolutamente acrítico -con el presente- y ahistórico -con el pasado reciente- del que sólo quiere ver las consecuencias de un conflicto olvidándose, adrede, de las causas que lo motivaron, esto es, cerrar falsamente la herida y tira millas y viva la virgen que son dos días: carpe diem!

Para el Gobierno español, da igual su pelaje, que ETA deje las armas «UNILATERALMENTE» está bien, cojonudo, así se las ponían (las carambolas jugando al billar) a Fernando VII. También para la Izquierda Abertzale, promotor principal de que eso haya ocurrido así y de esa vergonzosa manera (*). ¿Se moverá el Gobierno, dará algún paso ? No parece. No importa, nosotros, la IA, seguiremos por la senda de la «unilateralidad», les «obligaremos» a moverse. ¿Ingenuidad o mala fe? Que el pueblo catalán, con el Gobierno (burgués) al frente, declare «UNILATERALMENTE» la independencia de Catalunya, eso está mal y muy feo para el Gobierno español, ahí no vale; en el caso anterior, sí vale. Como niños. ¿Simplifico en exceso? Es posible, pero es que así es el Gobierno de «simple», esta sí, esta no, como la canción preferida de Mariano.

(*) Para quien crea, si acaso lo hubiere, que, de algún modo, estamos por la labor de una «vuelta atrás», al «terrorismo», como dice el discurso dominante, diremos que no se preocupe nadie: no somos tan lerdos ni burros, aunque, como marxistas, asumimos -y criticamos si procede- todo lo que forma y conforma la Historia, es decir, lo que hacen los hombres sin, muchas veces, saber que la hacen.

Buenas tardes, señores/as.

Los drones de Estados Unidos no matan a los yihadistas

Desde que Obama asumió la presidencia en 2009, se calcula que Estados Unidos dio muerte a 2.464 personas en ataques con aviones no tripulados enviados fuera de lo que Washington declaró “zonas de guerra”. De ellas en Pakistán el 89 por ciento ni siquiera fueron identificadas como yihadistas.

La cifra fue publicada en febrero 2015 por Jack Serle y el equipo de la Oficina de Periodismo de Investigación, quienes mantienen una base de datos con todos los ataques conocidos, basándose en trabajo de campo, informes de medios y fuga de documentos, que proporcionan una imagen más clara de la escala y el impacto del programa secreto de aviones no tripulados de Estados Unidos en comparación con la información episódica ofrecida por los medios de información.

De acuerdo con datos de la Oficina, los miembros de Al Qaeda representan sólo el 4 por ciento del total de 2.379 personas que murieron por ataques de aviones no tripulados estadounidenses en Pakistán a octubre de 2014, poco más de diez años después de los primeros de ataques ordenados por Bush. Del total de muertes, alrededor del 30 por ciento podría ser identificado y 11 por ciento se definen como militantes. Poco se sabe acerca de las 1.675 víctimas restantes no identificadas. La Oficina de Periodismo de Investigación informó sobre estos números después de un año de recopilar información en varias fuentes a fin de proporcionar una visión general de las bajas en ataques con drones.

Las misiones de ataques mortales selectivos con aviones estadounidenses no tripulados se efectúan principalmente sobre Pakistán, donde la CIA tiene como objetivo debilitar a Al Qaeda y limitar sus movimientos a la vecina Afganistán. El uso de aviones no tripulados se contempla como una forma de esconder la participación de Estados Unidos y eludir el resentimiento en un país que el New Yorker caracteriza como “inestable” y que posee más de un centenar de armas nucleares. Aunque la guerra no oficial con drones para controlar la frontera entre Pakistán y Afganistán terminó a mediados de 2013, la campaña de ataques con aviones no tripulados continuó con cinco bombardeos registrados en enero de 2015, la cifra más alta desde julio de 2014.

En enero se registraron ataques adicionales para matar al menos 45 personas en Somalia y tres en Yemen, donde una de las víctimas fue un niño de doce años.

Las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación socavan la validez de la afirmación del secretario de Estado, John Kerry, cuando dijo que “las únicas personas que reciben ataques desde un avión no tripulado están confirmadas como objetivos terroristas al más alto nivel”. Independientemente de si los asesinados eran en efecto peligrosos, la incapacidad para dar cuenta de sus identidades invita al escepticismo hacia estas operaciones militares y plantea preocupaciones morales concernientes al respeto básico de la dignidad humana.

En abril de 2015, Jeremy Scahill informó en Intercept que el “corazón de alta tecnología del programa de aviones no tripulados de Estados Unidos” está en una base militar estadounidense en Ramstein, Alemania. Documentos “top secret” de Estados Unidos obtenidos por Intercept proporcionan “el plan más detallado visto hasta la fecha de la arquitectura técnica utilizada para llevar a cabo ataques con aviones no tripulados Predator y Reaper”. La mayoría de los conductores de los aviones no tripulados operan desde Estados Unidos, pero dependen de Ramstein para controlar sus drones.

La cobertura de noticias de los grandes medios de comunicación sobre estos bombardeos aéreos secretos de Estados Unidos tiende a nutrirse en gran medida de las fuentes oficiales del gobierno. Muchos de estos informantes no están autorizados para conocer cabalmente estos ataques y, mucho menos, para discutirlos públicamente. Incluso “miembros del Congreso han sido amordazados por afirmaciones de funcionarios que invocan el secreto para proteger la seguridad nacional y/o cooptados por los grupos de presión que representan a los fabricantes de aviones no tripulados”, afirmó Andy Lee Roth en Censored 2013.

En ocasiones excepcionales obligan a los funcionarios a revelar más sobre estos programas secretos de exterminio. Por ejemplo, en abril de 2015, el presidente Obama se disculpó públicamente por el ataque de un dron que en enero dio muerte accidental en Pakistán a dos rehenes de Al Qaeda, entre ellos el trabajador humanitario estadounidense Warren Weinstein. La cobertura del New York Times incluyó un análisis de la noticia en primera plana, escrito por Scott Shane, quien criticó el programa de ataques con drones. El artículo citó a Micah Zenko, un experto del Consejo de Relaciones Exteriores que criticó la declaración de Obama porque “arroja poca luz sobre una cuestión no conocida: que la mayoría de los individuos muertos no están en una lista de ejecuciones y que el gobierno no conoce sus nombres”.

El análisis de Shane utilizó la investigación de la Oficina de Periodismo de Investigación para mostrar el alcance de los ataques con aviones no tripulados estadounidenses en las zonas tribales de Pakistán desde 2004.

Los periodistas del New York Times Mark Mazzetti y Matt Apuzzo también merecen reconocimiento por su informe de abril de 2015 “Apoyo profundo en Washington para las misiones de la CIA con drones”, que hizo olas en Washington y entre el establishment de prensa para identificar públicamente a tres funcionarios de alto rango de la CIA con papeles clave en las operaciones secretas de aviones no tripulados. En consonancia con la práctica habitual, la CIA pidió al Times retener los nombres. Entre los tres funcionarios de la CIA develados por Mazzetti y Apuzzo se encuentra Michael D’Andrea, a quien identificaron como “jefe de operaciones durante el nacimiento del programa de detención e interrogatorios de la agencia” y posteriormente, como jefe del Centro de Contraterrorismo de la CIA, “se convirtió en un arquitecto del programa de asesinatos selectivos”. D’Andrea, revelaron los periodistas, “presidió el crecimiento de la CIA en operaciones con aviones no tripulados y cientos de ataques en Pakistán y Yemen durante los nueve años que se mantuvo en el cargo”.

Sin embargo, los informes de Shane, Mazzetti y Apuzzo muestran lo excepcional en la cobertura de noticias de los medios corporativos sobre los programas estadounidenses de aviones no tripulados. Más típico en este sentido es el tratamiento ofrecido por la revista Newsweek en una historia de portada de abril 2015: ¿Puede Estados Unidos ganar una guerra? Esta publicación identifica los ataques con drones como una de las “puntas gemelas de la estrategia de Estados Unidos en el extranjero” que son “a menudo poco fiables, desacreditadas o desagradables”. El artículo se hizo cargo de antiguas críticas de Alexander Cockburn, periodista escocés fallecido en 2012, en las que afirmaba que los ataques de drones contra presuntos objetivos de alto valor aumentarían la violencia contra Estados Unidos y las tropas aliadas, contrarrestándolas con la perspectiva del general retirado de la Fuerza Aérea Michael V. Hayden, ex director de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA, quien “insiste en que los ataques de drones sobre Al Qaeda fueron cruciales en la prevención de otro gran ataque contra Estados Unidos”. La cobertura de Newsweek citó a Hayden al menos nueve veces por separado, más que a cualquier otra fuente. Y no hizo mención a las conclusiones de la Oficina de Periodismo de Investigación sobre los civiles muertos en los ataques de drones.

La estrategia de Putin en Siria es un desafío para la OTAN

Sam Jones

La intervención militar rusa en Siria es un recordatorio de la renovada decisión que tomó Moscú de mantener su influencia en Medio Oriente. Pero más allá del inmediato resultado de la guerra civil allá, los jefes militares de la OTAN ahora lo ven como una jugada estratégica más amplia que hace Vladimir Putin para desafiar a Occidente.

Según un alto funcionario civil de la OTAN, el Mediterráneo «es un espacio otra vez en disputa». «Tenemos que estar preparados para que Rusia sea [en Siria] un factor por un largo tiempo», aseguró Alexander Vershbow, subsecretario general de la OTAN a Financial Times.

El despliegue ruso para combatir fuerzas rebeldes anti Assad es un desafío inmediato para Occidente. Pero la presencia permanente y perjudicial de Moscú en el sur del Bósforo es a largo plazo, aseguró Vershbow. «Tenemos que pensar en las consecuencias de esta progresión en el este del Mediterráneo y en la capacidad de esas bases aéreas», agregó.

Rusia no tiene ninguna presencia de consideración en el Mediterráneo desde el fin de la Guerra Fría. Y la falta de inversión hasta hace poco en la deteriorada flota del Mar Negro, con base en Crimea, llevó a muchos planificadores de estrategias militares a ignorar el escenario completo como una posible fuente de preocupación cuando se trata de Moscú.

La renovada presencia de Rusia podría ser altamente perturbadora: abre toda la frontera sur de la OTAN a la provocación rusa mientras amenaza con restringir la «libertad de navegación» que permite a la OTAN desplegar fácil y rápidamente activos militares. Por ejemplo, para EE.UU. podría complicar su capacidad de proyectar poder naval en el Golfo. Habría sido mucho más difícil para la OTAN planificar la decisión de intervenir en el conflicto libio en 2011.

Hay otras repercusiones: el regreso de Rusia al Mediterráneo de repente coloca a todo Europa dentro del alcance de su arsenal de misiles. Con una ampliada flota hasta ahora en el sur, el acuerdo de cooperación naval que hace poco selló Rusia con Chipre también presenta nuevos desafíos.

Los activos rusos de guerra electrónica y vigilancia ahora tienen el potencial de ser legal y regularmente acercados a la base de la Fuerza Aérea Real Británica en Akrotiri, que alberga una de las estaciones de escucha más importantes de la OTAN.

«El despliegue para respaldar a Assad no es el final de la historia», dijo Jonathan Eyal, director internacional en el Royal United Services Institute en Londres. «Este es realmente un giro fundamental en la postura rusa que se prolongará en el tiempo».

Rusia no sólo comenzó un extensa serie de mejoras en las instalaciones de Latakia y Tartus, sino que también por primera vez desde la guerra fría ha reconstruido su flota mediterránea. Los funcionarios de la OTAN admiten que no hay una «estrategia para el sur» similar a los recientes esfuerzos de la alianza en Europa oriental, donde desarrolló una variedad de respuestas apuntadas a contrarrestar la beligerancia rusa tras su intromisión en el este de Ucrania. La segunda cumbre semestral de la alianza, que se llevará a cabo en Varsovia en julio de 2016, esos temas dominarán las discusiones.

Fuente: http://www.ft.com/cms/s/0/cec668a8-7714-11e5-933d-efcdc3c11c89.html

El relato oficial de la muerte de Bin Laden se tambalea

Lo único que sabemos de la muerte de Bin Laden, supuestamente ocurrida en mayo de 2011 en Pakistán, es que lo que la versión oficial que Obama nos contó entonces es como las demás: una mentira.

En una rueda de prensa multitudinaria Obama dijo que el dirigente de Al-Qaeda fue capturado y abatido durante un operativo de las fuerzas especiales, la Navy Seal, que entraron en el territorio del país sin consultar al gobierno de Pakistán, donde estaba escondido en una casa sita en la ciudad de Abbottabad.

Más de cuatro años después de aquello, el New York Times se suma a quienes creen que hay algo extraño en ese relato oficial de la Casa Blanca (*).

El primero en dudar de la versión oficial de Obama fue el periodista Seymour Hersh, que publicó un largo ensayo en el que afirmaba que la versión oficial era inverosímil.

Según Hersh, la inteligencia pakistaní capturó a Bin Laden y lo mantuvo escondido en una casa en la ciudad de Abbottabad para entregarlo cuando la situación fuera la “más conveniente” para el gobierno.

La Casa Blanca supo de la presencia de Ben Laden por la revelación de un miembro de la inteligencia, que obtuvo 25 millones de dólares de recompensa por comunicar la información.

Todo fue pactado entre ambos gobiernos, pero las cosas se torcieron cuando uno de los helicópteros norteamericanos se incendió, según testigos presenciales, cayendo a tierra, lo que provocó la muerte de todos o parte de sus tripulantes. El accidente obligó a blanquear el operativo antes de tiempo.

“Toda la historia de los Navy Seal actuando en secreto y de los tiroteos en el campamento es poco menos que un cuento como Alicia en el país de las maravillas”, escribió Hersh.

Entonces fueron muchos los periodistas que le tildaron a Hersh de farsante. La Casa Blanca afirmó que lo de Hersh era una “falsedad enorme”. Ahora, sin embargo, el New York Times se hace eco de otros dos periodistas que se unen a las dudas sobre la versión oficial de Obama.

“¿Qué sabemos realmente sobre la muerte de Bin Laden?”, pregunta el New York Times en la portada de su revista semanal. Sin llegar a pronunciarse con claridad, el diario aporta el testimonio de dos periodistas que critican el relato oficial.

Uno de ellos es Steve Coll, antiguo directivo del Washington Post y actual vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia. Coll cree que la captura de Ben Laden se debió a un “soplo” de la inteligencia pakistaní y no de antiguos militantes de Al-Qaeda detenidos y torturados por la CIA.

En el mismo sentido, Carlotta Gall, antigua corresponsal del New York Times en Afganistán y Pakistán, se muestra convencida de que el gobierno de Islamabad tenía localizado al terrorista, por lo menos, desde 2006.

Sobre uno de los logros más mediáticos del gobierno de Obama vuelve a planear la sombra de la mentira. En la Casa Blanca no cuentan una verdad ni siquiera cuando se confunden.

(*) http://www.nytimes.com/2015/10/18/magazine/what-do-we-really-know-about-osama-bin-ladens-death.html

La policía de Estados Unidos mata más que ninguna otra del mundo

Ernesto Carmona

En comparación con otros países capitalistas desarrollados, Estados Unidos sin duda es diferente cuando se trata del nivel de violencia dirigida por el Estado contra las minorías, informó Richard Becker, de Liberation, en enero 2015.

Usando cifras de 2011, Becker escribió que sobre una base per cápita «la tasa de muertes a manos de la policía de Estados Unidos fue aproximadamente 100 veces mayor que la tasa de los policías ingleses en 2011», 40 veces más letal que la tasa de los policías alemanes y 20 veces más mortífera que la de sus colegas canadienses. Becker dijo que probablemente éste no es el tipo de «excepcionalismo [norte]americano» que tenía en mente el presidente Obama cuando se dirigió a los cadetes graduados de West Point en mayo 2014.

No está claro cuántos miembros de la policía de Estados Unidos asesinan cada año, ya que no existe un seguimiento de tal información mantenido con precisión por ninguna agencia federal. La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) compila estadísticas anuales sobre lo que llama «homicidios justificados»  de la policía; todos los asesinatos policiales reportados en el FBI se registran como «homicidios justificados». Estos reportes tampoco son obligatorios. Desde que la presentación de informes al FBI sobre homicidios se convirtió en una colaboración voluntaria para las policías y departamentos del sheriff, sólo alrededor de 800 agencias de policía proporcionan estadísticas, de un total de 18.000.

Según las estadísticas del FBI, en 2013 hubo 461 «homicidios justificados» de la policía, pero el sitio web KilledByPolice.net informó que las policías de Estados Unidos mataron a alrededor de 748 personas en sólo los últimos ocho meses de 2013 y 1.100 en 2014. Las cifras de ciudadanos que asesinó la policía fueron compiladas utilizando como fuentes los medios corporativos de información. Como no todos los asesinatos de la policía se informan y es prácticamente imposible el control de todas las fuentes de noticias de todo el país, estas cifras probablemente subestiman el número real de asesinatos de civiles a manos policiales.

En Inglaterra, que Becker caracteriza como «un país capitalista con una larga historia de racismo», la policía no porta armas de patrulla. Los registros oficiales indican que los policías británicos sólo utilizaron armas de fuego tres veces mientras estaban de servicio en todo 2013, con cero muertes reportadas.

En los últimos meses, hubo una explosión de oposición a los asesinatos policiales en Estados Unidos. Cientos de miles de personas han salido a las calles en centenares de ciudades, pueblos y campus. «Como en todas las otras luchas progresistas a lo largo de la historia», escribió Becker, «la clave para un cambio real es el movimiento de la gente en las calles, escuelas y lugares de trabajo».

En junio de 2015, un equipo de reporteros de The Guardian presentó el mayor y nuevo informe sobre asesinatos policiales ocurridos en Estados Unidos. Resumiendo el estudio del Guardian, Jon Swaine, Oliver Laughland y Jamiles Lartey informaron que 102 personas desarmadas fueron asesinadas por la policía de Estados Unidos a lo largo de los cinco primeros meses de 2015 y que las agencias de orden público están matando gente al doble de la tasa calculada por el gobierno de Estados Unidos.

Además, reportó el Guardian, «los estadounidenses negros tuvieron más del doble de probabilidades de andar desarmados que los blancos cuando fueron asesinados durante encuentros con la policía». Basado en el análisis de los registros públicos e informes de noticias locales e informes propios de The Guardian, los autores informaron que «el 32 por ciento de personas negras asesinadas por la policía en 2015 estaban desarmadas, al igual que el 25 por ciento de los hispanos y latinos, en comparación con el 15 por ciento de los blancos muertos».

Durante el período de cinco meses cubierto por el estudio, los investigadores del Guardian identificaron 27 personas asesinadas por uso policial de armas eléctricas Taser. Todas menos una de estas víctimas estaban desarmadas. El estudio también documentó 14 muertes durante la detención a manos de oficiales involucrados en altercados posteriores a la aprehensión, entre ellos el de Freddie Gray, cuya muerte por rotura del cuello a bordo de una camioneta de la policía de Baltimore provocó protestas públicas y el auto de procesamiento de agentes de policía de seis ciudades.

Veintiséis por ciento de las personas asesinadas por la policía exhibió algún tipo de enfermedad mental, con al menos 29 casos que involucraron a una víctima que registraba inclinación suicida.

Para su crédito, el Washington Post publicó una investigación significativa de asesinatos policiales en Estados Unidos, alrededor del mismo tiempo en que apareció el estudio del Guardian. Los análisis posteriores corroboraron muchas de las conclusiones de la investigación del Guardian. Ambos estudios encontraron que la policía disparó fatalmente a aproximadamente 2,5 personas por día a lo largo de los cinco primeros meses de 2015. En ambos estudios se encontraron disparidades raciales significativas entre los muertos, sobre todo en los casos de sospechosos desarmados.

En los 385 casos que identificó el Post, sólo tres funcionarios han enfrentado cargos.El estudio del Post encontró que «para la gran mayoría de los departamentos, un tiroteo fatal es un evento raro». De unas 18.000 agencias resguardadoras del orden público, sólo 306 registraron un tiroteo fatal en los primeros cinco meses de 2015. El Post encontró que 19 agencias estatales y locales participaron en tres o más tiroteos fatales cada una, incluyendo los departamentos de Policía de Los Ángeles, la ciudad de Oklahoma y Bakersfield, California.

Entre muchas fuentes significativas citadas por el informe del Post se encuentra Jim Bueermann, ex jefe de policía y presidente de la Fundación de la Policía, una organización no lucrativa dedicada a mejorar la aplicación de la ley. Bueermann habló por muchos cuando dijo: «Estos tiroteos son groseramente subregistrados. Tenemos que entender los fenómenos detrás de estos encuentros fatales  Existe una necesidad social imperiosa para ello, pero también falta voluntad política para hacer que ocurra».

El mayor banco de Europa está al borde de la quiebra

Las informaciones sobre la inminente bancarrota del Deutsche Bank, el mayor banco de inversiones de Europa, se han disparado en las últimas horas.

Si el Deutsche Bank llega a quebrar no habrá suficiente dinero en Europa para reflotarlo y el desastre será mayor que la caída de Lehman Brothers en 2007. Arrastraría al sistema financiero mundial en una escala nunca vista.

El banco alemán se ha visto obligado a pagar en los últimos años 8.000 millones de euros en multas impuestas por la comisión antimonopolio de la Unión Europea por llevar a cabo prácticas empresariales corruptas, como la manipulación del Libor, Tibor y Euribor.

En junio los dos copresidentes del Banco tuvieron que dimitir. En solo tres años gastaron 7.000 millones de euros en el pago de abogados y gastos judiciales por las irregularidades y litigios en los que está envuelto.

El Banco ha despedido a 23.000 empleados, la cuarta parte de una plantilla de 75.000 trabajadores, para reducir los costes de explotación. En año y medio la cotización de sus acciones han bajado de 45 a 26 euros por acción y el índice bursátil DAX de la bolsa alemana ha bajado un 20 por ciento desde el máximo histórico del pasado mes de abril.

El fraude multimillonario de Volkswagen también le ha salpicado. Ha obligado al monopolio automovilista a proveer 10.000 millones de euros para hacer frente a indemnizaciones y multas, una cantidad que tiene que adelantar el Deutsche Bank, dado que el Grupo (Volkswagen, Audi, Porsche, Skoda, Seat) tiene depositadas la mayor parte de sus cuentas en el gigante financiero.

La división de Inteligencia Económica del BND, el servicio secreto alemán, ha destapado que a raíz de los rumores de quiebra y tras destaparse el escándalo de Wolkswagen, clientes rusos han retirado del Banco fondos por valor de 5.000 millones de euros.

Ante una eventual quiebra, el Banco ha trasvasado en los últimos años miles de millones a paraísos fiscales, como la isla de Malta, una práctica generalizada dentro de la banca europea para eludir el pago de impuestos.

El dinero que se encuentra distribuido por todo el mundo en operaciones financieras de derivados alcanza los 67 billones de euros, 20 veces el PIB de Alemania de un año (3,60 billones de euros).

El banco nazi

El Deutsche Bank fue el banco personal de Hitler, jugando un papel clave en el desarrollo de las políticas nazis, de las cuales se benefició extensamente. En parte, su gran riqueza derivó de la confiscación de las propiedades, tanto alemanas como extranjeras, que el Estado nazi alemán realizó durante su expansión por el resto de Europa.

El Deutsche Bank financió los campos de exterminio, como el de Auschwitz. Con la colaboración de la Gestapo y de las SS, el Deutsche Bank ingresó en sus arcas dinero, joyas, cuadros y otras propiedades de las poblaciones victimizadas por el nazismo, que incluían, además de judíos, otros grupos étnicos y políticos (como comunistas, socialistas y anarquistas), que los nazis deseaban erradicar de los territorios conquistados.

El banco alemán apoyó también tanto el golpe militar del General Franco como las ayudas militares del gobierno nazi a España, obteniendo sustanciosos beneficios con ello.

A medida que se van abriendo los archivos del Deutsche Bank se va descubriendo, medio siglo más tarde, el papel central que ha jugado el Deutsche Bank en la expansión del III Reich y sus aliados italianos y españoles.

No ha habido ninguna voluntad de recuperar el dinero robado a republicanos españoles, expropiados por los nazis en Alemania o los fascistas en España.

Una maniobra sucia de Estados Unidos

No cabe ninguna duda que los rumores de quiebra del Deutsche Bank son una maniobra sucia de Estados Unidos enmarcada dentro del escenario de guerra económica entre ambos países por el interés alemán en desmarcarse de la política que Estados Unidos quiere imponer en Europa.

La ofensiva de Estados Unidos contra Deutsche Bank y Volkswagen también tiene una relación indirecta con Rusia, por las estrechas relaciones del Banco alemán con Rusia.

No obstante, aunque los rumores están inflando la noticia, es evidente que el riesgo de bancarrota del Deusche Bank es real.

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