mpr21

La web más censurada en internet

Archivos (página 1325 de 1511)

Los nuevos misiles convierten en chatarra a los portaviones de Estados Unidos

El portaviones más sofisticado de la Marina norteamericana el “USS Gerald Ford” corre el riesgo de no llegar nunca a ser el símbolo de la potencia naval estadounidense, porque pudiera demostrar su obsolescencia incluso antes de ser construido, afirma Harry Kazianis, en las páginas del semanario “The National Interest”.

Los misiles diseñados por Rusia y China para destruir portaaviones reducen a la nada las ventajas del nuevo navío norteamericano, que ya ha costado a Washington 15.000 millones de dólares.


Los países poseedores de tecnología punta, especialmente las grandes potencias como China y Rusia (a las que el Pentágono considera como la diana principal de sus fuerzas armadas) desarrollan sistemas de misiles de gran alcance capaces de golpear masivamente en numerosos puntos.

Utilizada por un equipo experimentado y combinado con métodos de detección de blancos en alta mar, un arma de este tipo está en disposición de transformar los “superportaviones” en una tumba para 2.000 marines norteamericanos, siendo además su valor de de muchos miles de millones de dólares, escribe Henry Kazianis.

La publicación cita a estos efectos la opinión del analista militar Jerry Hendrix, según el que Rusia y China dispondrían de misiles capaces de destruir portaviones a una distancia de 1.500 kilómetros del litoral.


La Marina ha tomado la decisión interna de limitar el radio de acción de los aviones embarcados a 800 kilómetros. Si queremos atacar al enemigo con estos aviones, las fuerzas navales debieran desplegar estos barcos en la zona cubierta por los misiles “mata-portaviones”. Esta solución constituye un peligro físico para la embarcación y su tripulación”, subraya M. Hendrix.

“Si no dotamos al ejército norteamericano del más caro de los sistemas, que permita golpear a gran distancia, el portaviones formará parte de los barcos de pasado, en su calidad de museo flotante mas deprisa de lo que quisiéramos”, concluye Harry Kazianis.

El Proyecto Génesis de la CIA para el futuro de Cuba

Nos hemos referido varias veces en las páginas de este blog, en los libros Enemigo y La Guerra que se nos hace y en una decena de artículos en diversos medios de prensa, fundamentalmente digitales, al proyecto Génesis de la CIA dirigido a provocar o al menos a ayudar a la derrota de la Revolución Cubana […]

Comienza una nueva etapa de la Revolución en condiciones internacionales complejas, la derecha gana terreno en América Latina y amenaza con retomar el poder en países vitales en las relaciones continentales. La estrategia del golpe suave se dirige a debilitar la integración regional y aislar a Cuba y Venezuela.

2016 es el año previsto por la CIA para cuajar el Proyecto Génesis, un mes antes del Congreso del PCC debería salir a la luz pública, una organización no gubernamental, integrada por estudiantes universitarios, académicos, intelectuales y artistas vinculados a las universidades y centros culturales más importantes de la capital del país. Génesis debería presentarse como proyecto alternativo, adelantarse, crear confusión, dividir, romper la unidad, esos eran los objetivos inmediatos.

Discurso de izquierda, caras nuevas, glamour, alegría, construcción de imagen, de inmediato la Fundación Génesis para la Libertad, nombre que tomaría la organización nacida de Génesis, recibiría un gran apoyo mediático, los principales medios de prensa del mundo se encargarían de presentarla como alternativa democrática, juvenil, viable, moderna, serían los actores del cambio en Cuba.

Una vez alcanzado el espacio virtual de los medios había que ganar el espacio público, plazas, universidades, instituciones, poco a poco se generaría una gran movilización, la estrategia del golpe suave alcanzaría etapa tras etapa su propósito de tomar los espacios públicos y ganar las simpatías del pueblo mediante un discurso creíble y una bien diseñada propaganda, sencilla y efectiva.

Un discurso desde la izquierda, aparentemente socialista, que proclamase proteger los intereses de la mayoría y seguir los principios de la revolución, no se trataba, debía repetirse sin cansarnos, de destruir la obra sino de “modernizarla”, el discurso de los “viejos” es obsoleto, hay que renovar, llevar la Revolución al mundo de hoy, serían frases claves en ese “nuevo discurso”.

Mensajes simples, sin aparente trasfondo, sin complicaciones “teologales”, mucho símbolo prefabricado, fácilmente identificable, probados algunos ya en el terreno, como por ejemplo las famosas pulseras “cambio”, color blanco, etc. Esperarían la reacción de las autoridades todo estaba listo, según sus planes, el proyecto sería ganar-ganar, sin la dirección histórica en el poder, el nuevo gobierno colapsaría luego de una bien agresiva ofensiva de calle, de una intensa guerra mediática, de una serie de acciones en el campo económico que generarían descontento en la gente y sobre todo, una gran desmovilización popular fruto de la intensa guerra cultural y según ellos, los errores que cometerían los nuevos gobernantes, menos diestros y con menos fuerza moral para enfrentar este tipo de guerra. (Dicen ellos).

Calculaban que el discurso de izquierda sería mucho más efectivo en las actuales condiciones, dada la tradición revolucionaria y la fuerza de estas ideas en el imaginario colectivo cubano. Por lo tanto ese sería el escogido, bajo las banderas de una supuesta izquierda se intentaría acabar con el socialismo en Cuba.

El objetivo central era provocar la ingobernabilidad, generar enfrentamientos y crear las condiciones para ocupar militarmente el país, disfrazando lo más posible dicha ocupación, tras el manto de ayuda humanitaria, de colaboración interamericana, de los “buenos vecinos de siempre” ayudando a un pueblo en caos.

Existen hoy alternativas posibles a Génesis, la denuncia del 2011 a través de la serie “Las Razones de Cuba”, fue un duro golpe a esos planes, pero proyectos similares, creados por el enemigo histórico de la nación cubana han aparecido por doquier, creen que esa es la forma más efectiva, están convencidos del posible éxito de un proyecto como este. En el contexto de los intentos por mantener relaciones diplomáticas justas e igualitarias entre los dos países, sin dudas aprovecharán las ventajas que tiene el nuevo escenario, para ganar terreno.

Las nuevas condiciones internacionales y nacionales les han permitido variaciones tácticas, ha perfeccionado Génesis, pero la estrategia sigue siendo la misma. El uso de nuevas plataformas mediáticas, la aparición de sitios, portales, revistas, aparentemente inofensivas, de perfil bajo, muchas de ellas ancladas firmemente en estereotipos probados de guerra cultural, el pago a periodistas usando estrategias para atraer a personas con prestigio en el mundo de la prensa cubana, con técnicas probadas de mercadeo, que permiten una rápida difusión de los materiales realizados por estos, formas de pago superiores con mucho a las posibilidades de nuestros medios, enmascaramiento de las reales intenciones de estos medios tras una supuesta postura crítica y de libertad de expresión, son algunas de las nuevas tácticas aplicadas de variantes tácticas conocidas, siempre han pagado a los mercenarios de la pluma y la palabra, solo que ahora pagan un poco más y esconden mejor las intenciones para adormecer la ética de algunos y darles la posibilidad de autojustificar el suicidio ético.

Siempre el antídoto ideal para enfrentarlo individualmente es la conciencia y hacernos la vieja pregunta: ¿De dónde viene el dinero? Estemos alerta y vigilantes, no pequemos de ingenuos y confiados ante un enemigo que ha jurado ponernos de rodillas. Cuba cuenta con las fuerzas necesarias para vencer.

Raúl A. Capote http://antorchae.blogspot.com.es/2016/02/el-proyecto-genesis-de-la-cia-y-la.html

Estado de Derecho

Bianchi

(Estamos en un bar infame, un antro, con piso desigual, de madera alabeada, con serrín y escupideras, un mostrador de pizarra donde se apunta la cuenta del cliente con tiza, en la pared un reloj parado a las cinco “ocló”, hora taurina, garcialorquiana, bergaminesca acaso, un futbolín antiguo de madera, no de metal, y una máquina de petacos averiada, un bote de guindillas picantes de cojones, una tasca cutre, ¿no es cierto? Detrás de la barra está Cansado y entra Faemino. No hay ningún paisano más. No decimos la hora porque no la sabemos, y cuando no sabemos de algo, nos callamos; o escuchamos o, sencillamente, pedimos la hora. Además, ya hemos dicho que el reloj estaba parado)

– Faemino: buenas…
– Cansado (detrás del mostrador, como ya sabe el amable lector): está usted en su derecho.
– F: ?!
– C: qué va a ser, señor?
– F: un vino tinto, por favor.
– C: le asiste ese derecho, caballero.
– F (confundido y pelín mosqueado): ¿derecho de – o a-  qué, si se puede saber?
– C: de pedir lo que guste y esté en mi mano servirle, pues mi provisión, como ve, es limitada pero infinita, como el Universo (suena “Across the Universe”, de Lennon)
– F: venga ese vino, pues (imita a Camilo José Cela, probado celtíbero cabrío)
– C: es legítimo.
– F (ya seguro de que está delante de un paranoico): ¿lo qué?
– C: su sagrado derecho a pedir un vino tinto y, si le place, con sifón, que para eso es usted un ciudadano libre, milord.
– F: como que, según usted, mesonero, o “mesero”, como dicen en México (pronúnciese la equis como jota, háganme ese favor), estoy en mi derecho inalienable (se ve que es cultillo el hombre)
– C (lo de “inalienable” le ha sonado como si le insultara y se pone estupendo): corresto, perdón: correcto.
– F: ¿puede ponerme un boquerón de aquellos que se divisan en lontananza (el surrealismo aflora por momentos), mesié?
– C: cómo no, está usted en su derecho, “mein führer”.
– F: y usted en el deber de servírmelo, supongo Livingstone.
– C: es una suposición legítima, correcta, míster Stanley (decididamente versallescos).
– F: y legal.
– C: completamente, sire.
– F: se ajusta a derecho.
– C: y es reglamentario, canciller.
– F: me maravilla y, si me apura, aún diría más, me asombra su escrúpulo formal y material con los derechos de la plebe y el mester de juglaría, algo admirable, ciertamente, caro amigo, debe ser el progreso en este retablo de maravillas, oiga, fascinante, y no digo más.
– C (abrumado ante semejante “speech” inesperado): es su derecho, sencillamente, no me sonroje, fui acomodador de cine antes que fraile, a ver si la vamos a tener…
– F: entiendo, pues, que estoy facultado para ejercer mi derecho a pedir un mero vaso de vino, ¿no es así?
– C: exacto, “asín” es; es usted un lince, un hacha, un campeón.
– F (que ya no está tan cierto de si está majara o le está tomando el pelo): en otras palabras, que estoy autorizado y en mi derecho de solicitar, con su venia, un espléndido vaso de vino de Valdepeñas.
– C: en efecto, le asiste la Constitución, por si no fuera poco y ahí es nada, probo ciudadano.
– F (cada vez más mosca, pero se contiene): algo legítimo.
– C: y constitucional, ya le digo, míster.
– F: impresionante, qué alivio, amigo mío, ¡¡viva España!!
– C: ¡arriba!
– F: nunca me habían tratado así, lo confieso.
– C: vivimos en un Estado de Derecho, eso es todo.
– F: y le parecerá barro, ¡albricias! ponga otro vino, “sivuplé”.
– C: al instante, crack,
– F: asombroso, “amazing”.
– C: son doscientos millones de euros.
– F. ¿por dos vinos?
– C: sí, y por la charleta que no tiene precio.
– F: “wonderful”, “marvilleaux”, “zoragarria”, como dicen los vascos.
– C: usted mismo.

Los campesinos también se levantan contra el gobierno de Syriza

Ayer miles de personas se manifestaron en la céntrica plaza de Syntagma, en Atenas, en solidaridad con la protesta que mantienen los campesinos en contra de la reforma de las pensiones que el gobierno de Syriza negocia con los buitres financieros internacionales.

Según fuentes policiales, unas 12.000 personas marcharon desde las plazas aledañas hasta la de Syntagma, sede del Parlamento, para unirse a la concentración de los campesinos en contra de los recortes del gobierno de Tsipras.

Campesinos llegados de la isla de Creta, del Peloponeso y del norte de Grecia se sumaron a los que llegaron ayer a la capital griega.

Mientras los cortes de carreteras y autopistas de todo el país se mantienen desde hace más de tres semanas.

Algunos entraron con una veintena de tractores hasta el centro de la capital y otros pasaron la noche acampados en los jardines de la plaza para exigir al ejecutivo de Tsipras que retire la reforma que pretende igualar el sistema de cotizaciones al de los asalariados, lo que implica elevar progresivamente sus cotizaciones del 7 por ciento actual de su base imponible al 27 por ciento.

Los cretenses levantaron las tiendas de campaña porque el acuerdo era permanecer dos días en Syntagma y decidir el lunes si se reúnen con Tsipras para tratar de negociar los recortes.

Además del aumento de las cotizaciones, otra de las grandes luchas campesinas es la reforma fiscal, que en su mayor parte ya fue aprobada en otoño pasado, y que contempla una fuerte subida de la presión fiscal, a través de la abolición de numerosos derechos, como, por ejemplo, en la compra de gasóleo bonificado.

Ensaladilla de sensacionalismo sobre Putin en el mundo ‘libre’

‘Dentro del Estado mafioso de Putin’

‘Putin, el nuevo Hitler’

‘Putin se comporta como Hitler’
(Príncipe Carlos, heredero a la Corona, nieto de nazis)
‘Este bruto mentiroso tiene que ser despedido’
La teoría de la chapuza
(con el presidente de la Iglesia de la Cienciología)
‘Quiero Ucrania’
(y tú me puedes parar)
‘Ucrania, la guerra de Putin’
 Siria: la estrategema rusa
 Las reacciones rusas siempre son exageradas
‘Sin libertad de información no hay contra-poder’
(Reporteros Sin Fronteras)
 ‘Putin es inmortal y no ha cambiado de apariencia en 100 años’
Putin da la bienvenida a los atletas homosexuales en los Juegos Olímpicos de Invierno… siempre que dejen a los niños tranquilos
‘No hay que armar a los caníbales. Putin calienta la guerra de Siria’
Putin Emperador
La ensaladilla de sensacionalismo sobre Putin no se agota nunca

La era del vacío ideológico absoluto (2)

Juan Manuel Olarieta

En la lucha de clases no sólo el proletariado necesita una dirección política, sino el Estado también. Sin embargo, quienes deben dirigir al Estado, los partidos políticos, no sólo no dirigen sino que son dirigidos -en todo o en parte- por el Estado.

Como en los tiempos absolutistas previos a la revolución burguesa, el Estado moderno parece haber adquirido vida propia; se retroalimenta y da la impresión de que se dirige a sí mismo, lo cual no puede ser más nefasto y explica, al menos en parte, las modernas crisis políticas, de las que España es un modelo acabado.

¿Cómo determina un Estado su propia estrategia? Expresado de otra manera: ¿quién ha sustraido a los partidos políticos su función de imponer o de cambiar la estrategia del Estado?, ¿cómo se ha llevado a cabo esa sustracción?

No siempre de la misma forma, evidentemente, aunque siempre coincide en que hay cosas a las que se las considera como esencialmente “apolíticas”. Es el caso de los nombres de los pueblos, como Guadiana del Caudillo en Extremadura, y de las calles, como Marqués de Salamanca, que se consideran como “tradiciones” que hay que respetar. Hace 100 años un ayuntamiento puso un nombre a una calle y ese mismo ayuntamiento no se lo puede cambiar. A veces es peor: ni siquiera se lo quiere cambiar. Cuando cambia el nombre de una calle es porque le obliga la ley de la Memoria Histórica. Sin ella lo dejarían tal y como está.

Pues bien, si los ayuntamientos no están para cambiar algo tan simple, ¿para qué los elegimos?, ¿por qué los cargos municipales no se convierten en vitalicios y se les encomienda vigilar para que nunca cambie nada?

Sin embargo, el aeropuerto de Madrid, que tradicionalmente se llamaba “de Barajas”, le han cambiado el nombre por el de Adolfo Suárez y nadie ha protestado por un gasto tan innecesario. En el futuro si alguien quiere cambiarle el nombre al aeropuerto le dirán que es -siempre ha sido- el nombre “tradicional”.

Una de las formas de secuestro político es la internacionalización o transformación de los problemas internos en problemas internacionales. No hay más que ver la proliferación contemporánea de organismos de todo tipo (UE, OIT, OMC, OTAN, FMI) que lo sirven todo ya precocinado y listo para el consumo, de manera que el político de turno no tenga otra cosa que referirse a lo que llega de un tinglado mundial que también parece tener vida propia. Así, las “recomendaciones” de la OMS sobre los diversos virus y pandemias mundiales son como las encíclicas de los Papas; están fuera de discusión.

En otros casos la política se solapa con la ciencia (o con una apariencia de ella). Es otro retorno a la vieja tecnocracia de los últimos años del franquismo. Así, en las últimas elecciones tanto Ciudadanos como Podemos acudieron a los “expertos” (Luis Garicano, Vicenç Navarro y Juan Torres) para elaborar su programa económico.

Pero si un país pone su política económica en manos de los universitarios, ¿para qué necesitamos a los partidos políticos? La sanidad pública es obra de los médicos, la política exterior de los diplomáticos, la militar de los generales… y así sucesivamente. No hace falta partidos políticos para nada; bastan los sucedáneos.

Los “expertos” se caracterizan porque son “apolíticos”, lo mismo que los jueces, como es bien sabido. Su tarea también es “apolítica” y consiste en poner determinados asuntos fuera del alcance del debate público: si alguien no tiene título universitario, tampoco tiene conocimientos, ni competencia para hablar de determinados problemas. Es mejor que permanezca callado. Es uno de los aspectos fundamentales de la dominación política: que el sometido se aperciba de su inferioridad frente al “experto” como el alumno del maestro.

Llega un punto en el que se pierde la costumbre de debatir, sobre todo acerca de ciertos asuntos, que se acaban convirtiendo así en “incuestionables”, en eso que llaman “cuestiones de Estado” precisamente porque el Estado no se puede cuestionar. Cuando alguien pretende introducir en el debate ese tipo de cuestiones es un “antisistema” o, como se decía antiguamente, un anarquista, alguien que quiere acabar con el Estado, con todos los Estados, con cualquier tipo de Estado, porque la burguesía no concibe otro Estado diferente al suyo.

En todos los Estados hay muchas “cuestiones de Estado” y muy pocos sucedáneos que se atrevan a tocarlas, e incluso a hablar siquiera de ellas. Hay regiones enteras del funcionamiento de un Estado de las que jamás se polemiza. Otras están declaradas como secreto “de Estado” para que nadie pregunte por ellas. Finalmente, las hay que están incluso criminalizadas: es un delito hablar sobre ellas o exponer un criterio diferente del oficial.

Son los viejos “arcanos” de los tiempos medievales, ese tipo de cuestiones que definen al Estado y, por extensión, a cualquier movimiento político dentro del mismo. Basta analizar el lenguaje con el que un movimiento político se refiere a una cuestión de Estado, para que se desnude a sí mismo. “Díme de lo que no hablas y te diré quién eres”.

Por eso cuando alguien viaja a otro Estado se queda sorprendido de que haya asuntos de los que allá nadie habla, o al revés, de que allá se hable con toda naturalidad de asuntos que en el país de origen nadie plantea.

Cuando alguna ciencia quiera medir el índice de democracia de un país, podrá recurrir a la cantidad y la calidad de las “cuestiones de Estado”. De paso le servirá también para medir el grado de servilismo de los sucedáneos políticos hacia el propio Estado.

La era del vacío ideológico absoluto, primera parte:
https://mpr21.info/2016/02/la-era-del-vacio-ideologico-absoluto.html

La era del vacío ideológico absoluto (3), ‘think tanks’
https://mpr21.info/2016/02/la-era-del-vacio-ideologico-absoluto-3.html

La guerra de Siria entra en una encrucijada muy peligrosa

El jueves Arabia saudí comunicó su decisión “irreversible” de desplegar fuerzas terrestres en Siria: “El reino está preparado para realizar operaciones aéreas y terrestres […] en el marco de la coalición y bajo el mando de Estados Unidos”, dijo Ahmed Assiri, portavoz del ministro saudí de Defensa.

Tal operación se llevaría a cabo de forma conjunta con Turquía y Bahrein. Ayer Mevlut Cavusoglu, ministro turco de Asuntos Exteriores, confirmó el anuncio: “Si existe una estrategia, entonces Turquía y Arabia saudí podrían participar en una operación terrestre”, afirmó, a su regreso de la conferencia sobre seguridad en Munich, donde evidentemente se ha tratado el asunto.

“Algunos dicen que Turquía es reticente a tomar parte en la lucha contra el Califato Islámico. Pero ha sido Turquía quien ha hecho las propuestas más concretas”, ha destacado Cavusoglu, citado en los diarios Yeni Safak y Haberturk. ¿Cuáles son estas propuestas concretas? El ministro no lo aclara.

Mientras tanto, en una sesión de la Asamblea, el ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian habló de un “refuerzo de la cooperación” entre París y Ankara en materia de “investigación contra las redes de los grupos terroristas”. Y ha recordado que Turquía “pone sus bases militares a disposición de la coalición y contribuye al entrenamiento en su territorio de la oposición siria”.

Uno de los puntos negros es la seguridad de la frontera turca con Siria, que el ministro francés quiere reforzar, y que ha sido, por otra parte, “objeto de largas discusiones”, ha dicho a los diputados:

“Soy consciente […] de que la aviación turca interviene contra el Califato Islámico de manera minuciosa, pero también contra los kurdos del YPG, quienes igualmente atacan al Califato Islámico fuertemente y con mucho éxito […] Esta situación nos obliga a intentar hablar con todos los interlocutores. Por ello tenemos relaciones con el YPG y los turcos lo saben”, explicó Le Drian.

El jefe de la diplomacia turca anunció que Arabia saudí, “convertida en uno de los más estrechos aliados de Turquía”, enviará aviones de combate a la base aérea de Incirlik, la misma en donde han estado desplegados los A-10 Thunderbolt II estadounidenses y los Tornados ECR alemanes.

“Los responsables saudíes han llegado y han realizado un reconocimiento de la base. Por el momento, no está claro cuántos aviones serán desplegados”, ha afirmado Cavusoglu.

El sábado de la semana pasada Bahrein anunció que se uniría al despliegue de fuerzas terrestres en Siria, junto a saudíes y turcos.


También es importante consignar unas palabras del Primer Ministro francés, Manuel Valls, a la prensa alemana en respuesta a las de Medvedev sobre la Tercera Guerra Mundial. Después de asegurar que Francia no enviará fuerzas terrestres a Siria, matiza: “Actualmente las operaciones militares en Irak y Siria las lleva a cabo una coalición de varios países que forman tropas locales y las aconsejan. La ofensiva terrestre de esas tropas locales -y también de ciertos países árabes si quieren hacerlo- es decisiva”.

Francia vuelve a dar muestras de incoherencia. Para él la invasión de Siria por parte de Turquía, Arabia saudí y Bahrein no es una agresión militar contra un país extranjero. No sólo no se opone a ello sino que dice que puede resultar “decisiva”. Pero, ¿para quién?

La respuesta la dio el sábado de la semana pasada el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid Muallem, dijo que cualquier operación terrestre en Siria sin el consentimiento del gobierno de Damasco sería considerado como “un acto de agresión”.

En efecto, a pesar de la retórica que alude al Califato Islámico como si fuera un fetiche, es harto evidente que una ofensiva terrestre en Siria de estos tres países no tiene otro objetivo que el gobierno de Bashar Al-Asad. En el caso de Turquía, su objetivo es, además, la resistencia kurda.

Pero a diferencia de las invocaciones imperialistas, turcas y saudíes acerca del Califato Islámico, los rusos han aclarado que su operación militar en Siria está dirigida contra todas aquellas fuerzas armadas que combaten al gobierno de Damasco, por lo que un ataque terrestre saudí, turco y bahreiní es un declaración de guerra contra Rusia.


No cabe olvidar que la guerra de Siria es un choque dentro de ciertos límites pactados, aunque sea de manera implícita. Sin embargo, nadie puede estar seguro de que esos límites no se van a quebrar. Sobre todo Rusia. Para desplegar su aviación en Siria, Rusia ha advertido a Estados Unidos, Arabia saudí y Turquía de que no va a consentir que entreguen misiles antiaéreos al Califato Islámico, el Frente Al-Nosra ni ninguna otra milicia enfrentada al gobierno.

Por si acaso, al mismo tiempo que negociaba un alto el fuego en Munich, Rusia envió a Siria los nuevos Sujoi-35S, preparados para eludir misiles antiaéreos de cola, demostrando que no se fía de que esos tres países no den un paso adelante, otro más, en el equipamiento de los yihadistas.

Al fin y al cabo hay que hacer caso a lo que dice el portavoz saudí del Ministerio de Defensa: una invasión terrestre de Siria estaría dirigida por Estados Unidos. Ya lo sabíamos, pero es bueno que así se reconozca públicamente. Cuando Medvedev, el Primer Ministro ruso, habló de una guerra mundial derivada de una escalada bélica en Siria, no exageraba ni un ápice.

Es más, en su entrevista a la prensa alemana, además de Turquía y de Arabia saudí, Medvedev hablaba de “los americanos”, y la respuesta de esos “americanos” llegó de la mano de la misma prensa alemana: “La pretensión saudí de enviar tropas terrestres a Siria ha obligado a Estados Unidos a replantearse su apoyo a Riad”, escribió Die Welt.

En otras palabras, Estados Unidos no quiere que las aventuras saudíes les comprometan. Washington se retira de Oriente Medio, dejando a la región llena de huérfanos, incapaces de hacer nada por sí mismos. Países como Turquía o Arabia saudí, e incluso potencias como Francia, quieren pero no pueden. Es un caso de impotencia tanto como de torpeza. Ambicionan objetivos que no pueden alcanzar, y menos por sus propias fuerzas. Sobre todo si tienen frentes abiertos, como Yemen, que son incapaces de cerrar.

La nueva tecnología militar rusa intimida a la OTAN

Un artículo publicado el 29 de enero por el diario británico The Independant (*) pone de manifiesto que los periodistas siempre acaban creyéndose sus propias mentiras. Desde la caída de la URSS en 1990 han insistido una y mil veces en que el equipamiento bélico ruso había quedado obsoleto, pura chatarra, pero la guerra de Siria les ha devuelto a la realidad. Se han visto sorprendidos y asustados al mismo tiempo. No se lo esperaban.

De todas maneras no cabe descuidar un aspecto de esta cuestión: es muy posible que la intoxicación del diario británico quiera ofrecer la imagen de que los países de la OTAN están muy atrasados con respecto a Rusia, por lo que es imprescindible multiplicar los presupuestos destinados a la guerra. Por ejemplo, Alemania ya ha aprobado un plan para incrementarlos en un 150 por ciento en 15 años con vistas a un inminente rearme imperialista.

El cazabombardero Sujoi-24, diseñado en la URSS hace medio siglo, es un mal ejemplo para calificar a la tecnología militar rusa de obsoleta. “En un solo día los cazas rusos hacen 96 incursiones aéreas en Siria, más que todos los aviones de la coalición internacional en un mes”, reconoce The Telegraph, lo cual es una auténtica proeza logística y organizativa.

“Es como para echarse a llorar”, dice el general Ben Hdges, comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en Europa, tras observar el despliegue ruso de guerra electrónica tanto en Siria como en el Donbas.

Su homólogo en las fuerzas áreas, el general Frank Gorenc, asegura que Rusia va a desplegar sus misiles tierra-aire en Kaliningrado y Crimea, lo cual hará muy difícil que los aviones de la OTAN se desplacen en ciertas regiones, como Polonia.

La OTAN empieza a mirar a Rusia con mucha inquietud, e incluso Israel vigila atentamente su despliegue militar al otro lado de la frontera y se pregunta si el equipamiento militar ruso está ya habilitado en Irán, lo cual impediría la superioridad aérea israelí que, hasta el momento, ha sido incontestable en Oriente Medio.

Un analista árabe, Chaabane Bensaci, destaca que Rusia ha logrado dar un vuelco a la situación estratégica en Siria con un número insignificante de cazabombarderos Sujoi-24, apenas 34 unidades, más 12 Sujoi-25, 4 Sujoi-30SM, 12 Sujoi-24M2, 6 Sujoi-34 y un número indeterminado de helicópteros y drones.

Pongamos encima de la mesa otro dato importante de la cuestión: Rusia ha alcanzado una potencia militar de primer orden con un presupuesto que, en comparación con el del Pentágono, es diez o quince veces inferior.

“El que quiera hacer algo en Oriente Medio debe viajar a Moscú”, concluye un analista de la inteligencia militar israelí a The Independant.

Ahora la OTAN se lamenta de lo contrario de lo que se había estado lamentando hasta la fecha: de que Rusia haya introducido tecnología de última generación en Oriente Medio. El general Gorenc deplora que en Siria los rusos hagan ostentación de su mejor equipamiento militar para influir no sólo en Oriente Medio sino en todo el mundo.

(*) http://www.independent.co.uk/news/world/middle-east/war-in-syria-russia-s-rustbucket-military-delivers-a-hi-tech-shock-to-west-and-israel-a6842711.html

La emigración de los trabajadores irlandeses a Inglaterra

Federico Engels

En muchas ocasiones ya hemos tenido oportunidad de mencionar la existencia de los irlandeses que han venido a instalarse en Inglaterra; ahora examinaremos más detenidamente las causas y los efectos de esa inmigración.

El rápido desarrollo de la industria inglesa no hubiera sido posible si Inglaterra no hubiera dispuesto de una reserva: la población numerosa y miserable de Irlanda. Entre ellos, los irlandeses no tenían nada que perder, en tanto que en Inglaterra tenían mucho que ganar; y desde que se supo en Irlanda que en la orilla oriental del canal de St. George todo hombre robusto podía hallar trabajo asegurado y buenos salarios, bandas de irlandeses lo han atravesado cada año.

Se estima que alrededor de un millón de irlandeses han emigrado así a Inglaterra, y que todavía actualmente hay unos 50.000 inmigrantes por año. Casi todos invaden las regiones industriales y en particular las grandes ciudades, constituyendo en ellas la clase más inferior de la población. Hay 120.000 irlandeses pobres en Londres, 40.000 en Manchester, 34.000 en Liverpool, 24.000 en Bristol, 40.000 en Glasgow y 29.000 en Edimburgo. Esas personas, que han crecido casi sin conocer las ventajas de la civilización, habituadas desde temprana edad a las privaciones de todo género, rudas, bebedoras, despreocupadas del porvenir, arriban así, aportando   costumbres brutales en una clase de la población inglesa que, a decir verdad, tiene poca inclinación por la cultura y la moralidad. Demos la palabra a Thomas Carlyle (1):

“Se puede ver en todas las calles principales y secundarias, los huraños rostros ‘milesianos’ (2) que respiran la malicia hipócrita, la maldad, el desatino, la miseria y el escarnio. El cochero inglés que pasa en su vehículo lanza al ‘milesiano’ (2) un latigazo; éste lo maldice, tiende su sombrero y mendiga. Él representa el peor mal que este país tenga que combatir. Con   harapos y su risa irónica de salvaje, siempre se halla presto a realizar cualquier trabajo que no requiera más que brazos vigorosas y lomos sólidos; y eso por un salario que le permita comprar patatas. Por condimento, le basta la sal; él duerme muy feliz en la primera pocilga o madriguera que encuentra, y su ropa son harapos que el quitárselos y ponérselos constituye una de las operaciones más delicadas posibles y a la cual no se procede sino en los días de fiesta o en ocasiones particularmente favorables. El sajón que sea incapaz de trabajar en tales condiciones, está condenado al paro forzoso. El irlandés, ignorante de toda civilización, desplaza al sajón nativo, no por su fuerza, sino por lo contrario, y se apodera de su puesto. Así vive en su mugre y su despreocupación, en su falsedad y su brutalidad de borracho, verdadero fermento de degradación y desorden. Cualquiera que se esfuerce por subsistir, por mantenerse en la superficie, puede ver aquí el ejemplo de que el hombre puede existir, no nadando, sino viviendo en el fondo del agua… ¿Quién no ve que la situación de las capas inferiores de la masa de los trabajadores ingleses se asemeja cada vez más a aquella de los irlandeses que les hacen la competencia en todos los tratos? Todo trabajo que sólo exige fuerza física y poca habilidad no es pagado según la tarifa inglesa sino a un precio que se aproxima al salario irlandés, es decir, apenas lo necesario para no morir totalmente de hambre. 30 semanas en el año comiendo patatas de la peor calidad, apenas… pero esa diferencia disminuye con el arribo de cada nuevo vapor que viene de Irlanda”.

Aquí Carlyle tiene toda la razón, si se exceptúa la condenación exagerada y parcial del carácter nacional irlandés. Por 4 peniques, los trabajadores irlandeses hacen la travesía hacinados como ganado y se instalan por todas partes. Las peores viviendas son suficientemente buenas para ellos; la ropa es harapienta; ignoran el uso del calzado; su alimentación consiste únicamente de patatas, lo que ganan extra se lo gastan en bebida. ¿Qué necesidad tienen tales seres de un buen salario?

Los peores distritos de todas las grandes ciudades están poblados de irlandeses; por todas partes en que un distrito se señala particularmente por la suciedad y su deterioro, puede esperarse ver que los rostros célticos son mayoría, que al primer vistazo se distinguen de las fisonomías sajonas, y puede escucharse el acento irlandés cantante y aspirado que el irlandés auténtico no pierde jamás. He tenido ocasión de oír hablar el celtoirlandés en los barrios más populosos de Manchester. La mayoría de las familias que viven en sótanos son casi por todas partes de origen irlandés.

En suma, como dice el doctor Kay, los irlandeses han descubierto en qué consiste el mínimo de las necesidades vitales y ahora se lo enseñan a los trabajadores ingleses. Ese desaseo que entre ellos, en el campo, donde la población no se aglomera, no tiene consecuencias demasiado graves, desaseo que resulta una segunda naturaleza para ellos, es verdaderamente una tara horrorosa y peligrosa en las grandes ciudades debido a la concentración urbana.

Del mismo modo que acostumbraba hacerlo en su país, el ‘milesiano’ (2) arroja toda la basura e inmundicias frente a su casa, provocando así la formación de charcas y montones de cieno que enmugrecen los barrios obreros y corrompen la atmósfera. Tal como lo hace en su país, construye su porqueriza junto a su vivienda; y si ello no es posible, el cerdo duerme en la propia habitación. Esta nueva y anormal especie de cría de animales practicada en las grandes ciudades es puramente de origen irlandés. El irlandés es apegado a su cochino como el árabe a su caballo, si es que no lo vende, cuando está cebado para ser matado; por lo demás, come con él, duerme con él,   hijos juegan con él montan sobre su lomo y retozan con él en el fango, de todo lo cual se pueden ver mil ejemplos en todas las grandes ciudades de Inglaterra.

Y en cuanto a la suciedad a la incomodidad de las casas, es imposible hacerse una idea. El irlandés no está acostumbrado a los muebles; un montón de paja, algunos trapos absolutamente inservibles como vestido, y esa es su cama. Un trozo de madera, una silla rota, una vieja caja a guisa de mesa, y no necesita nada más; una tetera, unas ollas y escudillas de barro eso le basta para su cocina que sirve a la vez de habitación para dormir y sala.

Y cuando carece de combustible echa mano a todo lo que puede arder: sillas, marcos de puertas, molduras, tablas del piso, suponiendo que las tenga, todo va a parar a la chimenea. Y, además, ¿para qué necesita espacio? En su país, en su cabaña de argamasa y paja, una sola pieza era suficiente para todos los menesteres domésticos; en Inglaterra, la familia tampoco tiene necesidad de más de una pieza. Ese apiñamiento de varias personas en una sola habitación, actualmente tan extendido, ha sido introducido principalmente por la inmigración irlandesa.

Y como es muy necesario que ese pobre diablo tenga al menos un placer, ya que la sociedad lo excluye de todos los demás, se va a la taberna a beber aguardiente. El aguardiente es para el irlandés la única cosa que le da sentido a su vida, el aguardiente y desde luego también su temperamento despreocupado y jovial: he ahí por qué se entrega al aguardiente hasta la embriaguez más brutal.

El carácter meridional, frívolo, del irlandés, su rudeza que lo sitúa a un nivel apenas superior al del salvaje, su menosprecio de todos los placeres más humanos, que es incapaz de disfrutar debido precisamente a su rudeza, su desaseo y su pobreza, son otras tantas razones que favorecen el alcoholismo; la tentación es demasiado fuerte él no puede resistir, y todo el dinero que gana pasa por su gaznate. ¿Cómo podría ser de otro modo? ¿Cómo puede la sociedad que lo pone en una situación tal que se convertirá casi necesariamente en un bebedor, que lo deja embrutecerse y no se preocupa en absoluto de él, acusarlo cuando después se convierte efectivamente en un borracho?

Contra un competidor de ese género es que debe luchar el trabajador inglés, contra un competidor que ocupa el peldaño más bajo de la escala que pueda existir en un país civilizado y que, precisamente por esa razón, se conforma con un salario inferior al de cualquier otro trabajador. Por eso es que el salario del trabajador inglés, en todos los sectores donde el irlandés puede hacerle la competencia, no hace más que bajar constantemente, y no podría ser de otro modo, como dice Carlyle.

Ahora bien, esos sectores son muy numerosos. Todos aquellos empleos que requieren poca o ninguna habilidad se ofrecen a los irlandeses. Desde luego, para los trabajos que exige un larga aprendizaje o una actividad duradera y regular, el irlandés disoluto, versátil y bebedor no sirve. Para convertirse en obrero mecánico (en Inglaterra todo trabajador ocupado en la fabricación de máquinas es un mecánico), para convertirse en obrero de fábrica, tendría primero que adoptar la civilización y las costumbres inglesas, en una palabra, convertirse en primer lugar en objetivamente inglés.

Mas cuando se trata de un trabajo simple, menos preciso, que requiere más vigor que destreza, el irlandés es tan bueno como el inglés. Y por eso tales oficios son invadidos por los irlandeses; los tejedores a mano, los ayudantes de albañil, cargadores, “jobbers” (3), etc., forman legión entre los irlandeses; y la invasión de esta nación ha contribuido, con mucho, en esas ocupaciones, a disminuir el salario y con él a la propia clase obrera.

Y aun cuando los irlandeses que han invadido otros sectores laborales han debido civilizarse, todavía les quedan suficientes vestigios de su antiguo modo de vida como para ejercer una influencia degradante sobre   compañeros de trabajo ingleses, para no hablar de la influencia del medio ambiente irlandés mismo. Porque si se considera que en cada gran ciudad, una cuarta o quinta parte de los obreros son irlandeses o descendientes de ellos, criados en la suciedad irlandesa, no es de asombrar que en la existencia de toda la clase obrera, en   costumbres, su nivel intelectual y moral,   caracteres generales, se halle una buena parte de lo que constituye el fondo de la naturaleza irlandesa, y se concebirá que la situación repugnante de los trabajadores ingleses, resultado de la industria moderna y   consecuencias, haya podido ser después de todo envilecida.

[…]

Otro factor que ha ejercido una influencia importante sobre el carácter de los obreros ingleses, es la inmigración irlandesa, de la cual ya hemos tratado en igual sentido. Es cierto que la misma, como vemos, de una parte ha degradado a los trabajadores ingleses, privándolos de los beneficios de la civilización y agravando su situación, pero por otra parte ha contribuido a ensanchar la brecha entre trabajadores y burguesía, y acelerar así el acercamiento de la crisis. Porque la evolución de la enfermedad social de la cual sufre Inglaterra es igual que la de una enfermedad física; evoluciona según ciertas leyes y tiene   crisis, de las cuales la última y más violenta decide la suerte del paciente. Y como es imposible que la nación inglesa sucumba a esta última crisis, y como debe necesariamente salir de ella renovada y regenerada, hay motivos para alegrarse de todo lo que conduce la enfermedad a su paroxismo. Y la inmigración irlandesa contribuye a ello además por ese carácter vivo apasionado, que ella aclimata en Inglaterra y que aporta a su clase obrera. Por muchos razones, las relaciones entre irlandeses e ingleses son las mismas que aquellas entre franceses y alemanes; la mezcla del temperamento irlandés, más informal, más emotivo, más caluroso, con el carácter inglés, calmado, perseverante, reflexivo, no puede ser a la larga sino beneficiosa para ambas partes.

El egoísmo brutal de la burguesía inglesa hubiera permanecido mucho más arraigado en la clase trabajadora si el carácter irlandés, generoso hasta el derroche, esencialmente dominado por el sentimiento, no hubiera venido a unirse al mismo, de una parte, gracias al cruzamiento entre razas y, de otra parte, gracias a las relaciones habituales, para suavizar lo que el carácter inglés tenía de frío y demasiado racional. Por tanto, ya no nos asombraremos más de saber que la clase trabajadora se ha convertido poco a poco en un pueblo muy diferente a la burguesía inglesa. La burguesía tiene más afinidades con todas las naciones de la tierra que con los obreros que viven a su lado. Los obreros hablan un idioma diferente, tienen otras ideas y concepciones, otras costumbres y otros principios morales, una religión y una política diferente a aquellas de la burguesía. Se trata de dos pueblos distintos, tan distintos como si fuesen de otra raza, y hasta aquí, conocemos una sola de ellas en el continente, la burguesía. Y sin embargo, es precisamente el segundo, el pueblo de los proletarios, el que es con mucho el más importante para el futuro de Inglaterra.

[…]

Los inmigrantes ingleses que hubieran podido elevar el nivel intelectual del pueblo irlandés, se han limitado a explotarlo de la manera más brutal; y mientras que la inmigración irlandesa ha aportado a la nación inglesa un fermento que producirá sus frutos más tarde, Irlanda tiene muy poco que agradecer a la inmigración inglesa.

Fuente: La situación de la clase obrera en Inglaterra, 1844

La era del vacío ideológico absoluto

Juan Manuel Olarieta
Uno de los aspectos más importantes de la crisis política actual no es el fin del bipartidismo sino el fin de los partidos, de todos ellos, incluso de los que se llaman como tales, y su consecuencia es la inexistencia de recambio. Como se comprobó durante la transición, desde 1939 el Estado español se lo ha jugado todo a una carta y espera que su apuesta le dure eternamente.

Esa es la verdadera esencia de la crisis política actual. La maquinaria del Estado parece haber adquirido vida propia y se niega en rotundo a cualquier (re)cambio, incluso el más insignificante.

A su vez, los viejos partidos políticos que aún subsisten (PSOE, PNV) y sus sucedáneos posmodernos (coaliciones, mareas), son un reflejo exacto de este Estado: están para impedir que cambie nada. Si esos partidos y sucedáneos políticos tienen algún plan es para cambiar de gobierno, no para cambiar de Estado. En la medida en que lo que ahora está en crisis no es el gobierno, como creen, sino el Estado, no hay ninguna alternativa sino una sucesión de elecciones y gobiernos que no van a salir de la crisis sino a profundizar en ella.

Los sucedáneos posmodernos de los partidos políticos, todos ellos, han hecho suyo aquel principio del socialdemócrata alemán Eduard Bernstein: “Los objetivos no son nada y el movimiento lo es todo”. Es el movimiento por el movimiento, marear la perdiz. A esa farsa, a la falta de un plan y de un programa político, es a lo que llaman hoy “democracia”.

No se trata de organizaciones no sepan lo que quieren sino de que no quieren nada y al decir esto me refiero -obviamente- a que no quieren “nada nuevo”. Se conforman con lo que hay.

En la literatura corriente esta situación se ha descrito de muchas maneras, por ejemplo, como desideologización, como que ya no hay derecha ni izquierda, etc. Esta semana la revista “Cambio 16” pregunta en su portada de manera retórica: “¿El espectáculo entierra las ideologías?” Comparen ahora este titular con el del libro de un ministro de Obras Públicas del franquismo, Fernández de la Mora, “El crepúsculo de las ideologías”, escrito hace 50 años.

Las mareas posmodernas han alcanzado la vieja aspiración franquista del vacío ideológico absoluto. Les falta de todo porque tratan de llegar a “todos”. Su clientela es indefinida, igual que los discursos de Franco, que también empezaban con aquel “Españoles todos”.

Por el contrario, los partidos políticos, como su propio nombre indica, representan sólo a una parte de la sociedad de manera explícita, indicándolo hasta en las siglas. Así mientras el viejo PSOE nació para ser un partido “socialista” y “obrero”, los posmodernos no quieren tener ningún contenido de clase, aunque lo tengan, naturalmente.

Como suele ocurrir, hay quien ha hecho de la necesidad virtud y aplaude este nuevo fenómeno político, el fin de los partidos políticos tradicionales y la aparición de sucedáneos “transversales”, “inclusivos”, “participativos”, “asamblearios”, que “cuentan con sus bases”, con “primarias”, etc.

Es el triunfo del menchevismo, que también tiene múltiples manifestaciones, que no son solamente orgánicas. Por ejemplo, por utilizar un concepto elaborado por Stalin, este tipo de nuevos sucedáneos políticos no sólo no tienen ideología sino que tampoco tienen estrategia porque para tenerla hay que pretender cambiar algo. Los que tengan alergia a Stalin pueden recurrir a la terminología anglosajona, que también diferencia entre “politics” y “policy”. Lo que los partidos y los medios llaman hoy “política” carece de “policy”, de dirección, de rumbo. Es como el burro dando vueltas en torno a la misma noria.

Las nuevas coaliciones no aspiran a cambiar nada porque el Estado se lo da todo (des)hecho. Son distintas variaciones de la misma partitura. Todos hablan de agrupar fuerzas, pero nadie dice para qué. Hace 20 años se burlaron de Anguita cuando exigía “programa, programa, programa”, algo que no tiene sentido en la era del pragmatismo, de la táctica sin estrategia, del salto de unas elecciones a las siguientes.

No se trata exactamente de que los nuevos sucedáneos políticos no tengan estrategia sino de que dan por buena la que ya hay establecida en el Estado. A falta de dirección propia, es el Estado el que lleva de la mano a los sucedáneos políticos, y no al revés. La falta de estrategia convierte a los nuevos sucedáneos políticos en las piezas sumisas que el Estado necesita. El seguidismo político es su razón de ser.

Por sí mismos, los movimientos sociales reivindicativos no dan más que sí de lo que hemos visto. Además de eso hace falta otra cosa: que tengan una dirección, un rumbo, un programa, algo que sólo un partido político revolucionario les puede dar.

La era del vacío ideológico absoluto, segunda parte
https://mpr21.info/2016/02/la-era-del-vacio-ideologico-absoluto-2.html

La era del vacío ideológico absoluto (3), ‘think tanks’
https://mpr21.info/2016/02/la-era-del-vacio-ideologico-absoluto-3.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies