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Otro caso de complicidad de Amnistía Internacional con los yihadistas

El apoyo a los yihadistas vuelve a poner en la picota el papel de las ONG como correas de transmisión del imperialismo. Hasta 2012 Amnistía Internacional se destacó por sus campañas de defensa de Ussama Atar, un yihadista belga detenido en Irak. Una vez logrado su objetivo, Atar está hoy perseguido por la policía antiterrorista belga como dirigente del Califato Islámico.

Ahora la presión se ha vuelto contra la ONG, que ayer tuvo que difundir un comunicado para justificar su campaña favorable al yihadista. Dice que sólo criticó las condiciones de detención de Atar y su estado de salud, pero que nunca pidió su liberación. Las fotografías de la época, los carteles y las manifestaciones, convocadas junto con el Partido Socialista belga, el Ecologista y el CDH, dicen todo lo contrario.

Atar tiene 32 años y es primo de los hermanos Bakraui, autores de los atentados cometidos en marzo en Bruselas. Se trasladó a la región fronteriza entre Irak y Siria en 2002, cuando tenía 18 años y los irakíes le encarcelaron hasta 2012. Ahora es “el hombre más buscado de Bélgica”. La policía le acusa de ser el instigador de los crímenes cometidos por sus primos.

En el comunicado de ayer, Amnistía Internacional afirma que pidió al gobierno de Irak que tomara las medidas necesarias para atender en la cárcel a Atar, dado su estado de salud. Naturalmente el comunicado repite los tópicos rituales sobre la condena de toda clase de violencia, sobre todo si es “ciega” (casi tan “ciega” como la misma justicia).

No hay más “ciego” que el que no quiere ver. Amnistía Internacional, determinados partidos parlamentarios y el gobierno belga lograron que Irak liberara a Atar por razones de salud. Ahora quieren volver a meterle en la cárcel.

Cuando Amnistía Internacional inició la campaña ya era sabido que Atar era un dirigente del Califato Islámico y que había estado en prisión junto a su máximo dirigente Abu Bakr Al-Bagdadi.

Este tipo de acciones por parte de Amnistía Internacional no son ninguna casualidad. Ya ocurrió lo mismo con la campaña iniciada para obtener la liberación del checheno Ahmed Chataiev, a fin de luego pudiera cometer el mortífero atentado de Estambul el 29 de junio de este año. Ya lo denunciamos en este artículo, en el que también aparecía involucrada la misma ONG:

Terroristas que son demócratas contra demócratas que son terroristas
https://mpr21.info/2016/07/terroristas-que-son-democratas-contra.html

El apuro de los socialistas, ecologistas y demás partidos parlamentarios que participaron en la campaña no es menor que el de la ONG. Ya es extraño que ese tipo de ONG y partidos se preocupen de los presos y, sobre todo, de aquellos que cumplen su condena en Irak. ¿Sería Atar uno de esos presos “de conciencia” por los que se preocupa Amnistía Internacional?, ¿por qué no busca presos “de conciencia” también en cárceles un poco más cercanas, como las españolas?, ¿no hay presos enfermos en España?

No es muy habitual que digamos. Uno de los dirigentes ecologistas, el diputado Zoé Genot, se puso ayer a balbucear a los medios de su país: “Yo no sabía…” Es evidente que no tenía ni idea, ni de Atar ni de nada. Pero, ¿por qué no se quedarán en su casa? Los peores cómplices son siempre los más tontos.

Para el gobierno belga la cosa es más peliaguda: fueron ellos los que trasladaron a Atar desde una cárcel en Irak hasta la misma Bruselas, donde se cometieron los atentados de marzo. Se lo pusieron en bandeja. Naturalmente que el gobierno tampoco sabía nada de nada… ni quiere saber.

Los presos ‘de conciencia’ que defiende Amnistía Internacional
resultan ser… yihadistas

Un grupo fascista australiano asalta una iglesia cristiana disfrazados de musulmanes

El sábado un grupo fascista australiano ha asaltado una iglesia anglicana disfrazados de musulmanes y lanzando gritos contra el islam. Al parecer eligieron la parroquia porque era favorable a los emigrantes.

El asalto ocurrió en Gosford, en la coste este de Australia. Cuando el reverendo anglicano Rod Bower celebraba la liturgia, una decena de fascistas disfrazados de musulmanes interrumpieron el acto, imitando los rezos musulmanes.

Los fascistas pertenecían al Partido de la Libertad, que ha reivindicado el asalto en su página de Facebook publicando un vídeo del incidente, pero también de sus militantes disfrazados y contentos por su puesta en escena.

El Partido eligió la iglesia por su postura favorable al islam y su defensa de los inmigrantes. Uno de los carteles situados al exterior de la parroquia se titulaba “Bendice el burka”.

El día de asalto se podía leer en el mismo cartel “Suerte al equipo olímpico australiano y al equipo de refugiados” y “Apoyamos a la comunidad musulmana, tendemos puentes entre las diferentes religiones”.

Durante el asalto los fascistas se lo recordaron al sacerdote para mofarse de él: “Queremos compartir el islam con Usted, es nuestro porvenir, somos una riqueza”.

El párroco ha confesado que está escandalizado y profundamente afectado por este incidente: “Venir a un recinto sagrado celebrando el acto último de amor para proclamar mensajes de odio… es profundamente chocante”, ha manifestado.

Desde hace meses Australia se enfrenta a una multiplicación de incidentes ligados a la emigración y al islam. El 7 de agosto la policía detuvo a un militante fascista que preparaba un atentado. En junio en Perth, otra localidad de la costa del Pacífico, lanzaron una bomba incendiaria contra una mezquita tras la oración.

El 26 de julio fue degollado en Saint-Etienne-du-Rouvray, en la Normandía francesa, un sacerdote católico llamado Jacques Hamel, un anciano de 86 años que siempre se había caracterizado por su defensa de los emigrantes. Siguiendo el mantra, Hollande culpabilizó inmediatamente del asesinato al mismo de siempre, al Califato Islámico.

El tercer hombre de la foto no levantó el puño ni era negro tampoco

Durante diez años olvidamos una gesta de esas que jamás deberíamos olvidar. Lo recordó el año pasado el escritor italiano Riccardo Gazzaniga (*) y hoy, en plenos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, es el momento de refrescar la memoria, no vaya a ser que despertemos del letargo y no sepamos ni quiénes somos.

Se trata de la famosa foto tomada durante el podio de los Juegos Olímpicos de México 1968 en las que aparecen los atletas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos descalzos, con la cabeza agachada y el puño alzado envuelto en un guante negro. Era el símbolo de los Panteras Negras y, por extensión, de la opresión de la población negra de Estados Unidos, un gesto que jamás se ha vuelto a repetir.

La imagen es uno de los grandes iconos del siglo pasado y sus protagonistas fueron aquellos dos atletas negros que protestaban con los primeros acordes del himno de Estados Unidos, algo muy poco patriótico. Pero en el podio había un tercer personaje del que nadie habló nunca, una especie de convidado de piedra que acabó olvidado, incluso en su propio país. Es el atleta blanco que ni está descalzo ni levanta el puño: el australiano Peter Norman, fallecido hace diez años.

Como escribió Gazzaniga, ese tercer hombre parece un intruso que estropea un icono que, sin él, resultaría perfecto. Nunca nadie se interesó por su vida. Sin embargo, también merece salir del olvido, y no sólo por aquella medalla obtenida en la carrera de 200 metros lisos, que recorrió en 20:06 segundos, quedando en segundo lugar detrás de Tommie Smith, que batió el récord del mundo.

La velocidad es cosa de negros, como casi todo el atletismo. Simplemente son superiores a los blancos: más veloces, más fuertes y más potentes. En 1968 nadie apostó que alguien como Norman se entrometería en una carrera de negros y lograría la medalla de plata.

Tras la carrera, los dos negros que iban a subir al podio se acercaron a Norman. Sabían que su país era tan racista o más que Estados Unidos. En Australia no sólo existía la segregación racial contra los negros sino también contra las poblaciones aborígenes. ¿Sería Norman otro blanco racista? Le tantearon preguntándole si creía en la igualdad de derechos. Les contestó que sí. Entonces los estadounidenses le confesaron lo que tenían pensado llevar a cabo en el podio.

“Creía que iba a ver miedo en sus ojos, pero lo que vi fue amor”, dijo John Carlos años después. “Estaré con vosotros”, les respondió el australiano con decisión.

Smith y Carlos habían pensado subir descalzos al podio porque no sólo querían reivindicar una condición racial sino la condición de clase de los negros en Estados Unidos, la de quien no tiene nada: la del proletariado.

Falta un detalle que Norman les sugirió: el guante negro, ese que le dio una fuerza definitiva al legendario gesto de los atletas. No tenían más que un único par de guantes por lo que inmediatamente antes de subir a la gloria desistieron, y fue ora vez el australiano el que les dijo que se pusieran un guante cada uno. De ahí que Smith levante el brazo derecho y Carlos el izquierdo.

En aquella época se había formado un movimiento de protesta que se llamaba “Proyecto Olímpico” del que formaban parte numerosos atletas, que se identificaban por una insignia. Como muestra la imagen, los tres portaban aquella insignia.

También muestra que Norman tiene a los dos estadounidenses a su espaldas. No vio la escena y supo que habían ejecutado el plan cuando el estadio enmudeció ante aquel gesto reivindicativo y dejó de cantar el himno de las barras y estrellas.

Al día siguiente la foto fue la primera plana en todos los diarios del mundo. Los 200 metros lisos, los Juegos Olímpicos, las ceremonias… todo pasó a un segundo plano y se habló de racismo, de segregación, de apartheid y de discriminación. Por un momento, gracias a tres atletas, los oprimidos fueron los protagonistas.

A pesar de que, como todos sabemos, “el deporte no tiene nada que ver con la política”, el imperialismo no podía tolerar aquello y tomó represalias. Los dos velocistas negros fueron expulsados inmediatamente del equipo olímpico y tuvieron que abandonar las instalaciones. Al llegar a su país fueron amenazados de muerte en numerosas ocasiones.

También el australiano fue represaliado. Tuvo que abandonar una prometedora carrera como atleta. En los siguientes Juegos Olímpicos no le admitieron en la selección. Hubiera podido convertirse en una de esas viejas glorias del deporte que todos los países sacan a pasear para hinchar los pechos de patriotismo, pero desapareció para siempre de la memoria del atletismo. Se convirtió en un paria, un apestado, un traidor. Décadas después, cuando se celebraron los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, el gobierno australiano invitó a todos los medallistas olímpicos a los actos oficiales… excepto a uno: Peter Norman. Australia es un país tan racista que incluso su propia familia renegó de él. No encontró trabajo y cayó en el alcoholismo y una profunda depresión en la que vivió sus últimos años.

Smith y Carlos, en el funeral de Norman
Se equivocarán Ustedes de lleno si suponen que fue represaliado por aquel gesto épico, uno de esos actos que alguien comete en la vida sin pensarlo y luego se arrepiente toda su vida. En absoluto. Podía haber renegado de sí mismo y lamentar su gesto. Se lo preguntaron mil veces a lo largo de su vida, en público y en privado: ¿condenas el acto de Smith y Carlos?, ¿quieres disculparte? Le hubieran devuelto la gloria que merecía si el deporte sólo fuera deporte, pero su respuesta siempre fue la misma: lo volvería a hacer.

La frontera entre la gloria y el ostracismo más oscuro es así de frágil: depende sólo de un pequeño gesto, de un instante de debilidad, de una traición minúscula… Norman demostró algo que el capitalismo no entiende: la dignidad no está en venta y si alguien se prostituye es para siempre. No hay medias tintas. El australiano jamás traicionó a Smith y Carlos. El imperialismo nunca ha podido disfrutar de ese placer porque se tropezó con un australiano íntegro, el vivo espejo en el que todas las personas dignas deberían mirarse cada mañana.

Con el tiempo la historia ha devuelto a Smith y Carlos lo que les robaron durante tantos años. En California una estatua recuerda su aportación a la lucha contra la segregación racial, pero en el podio no está Norman. Nada ni nadie recuerda a Peter Norman, el tercer hombre de la foto, que ni levantó el puño ni era de raza negra. Aquel héroe murió hace 10 años en Melburne de una gangrena. Smith y Carlos se desplazaron para llevar a hombros el féretro del atleta suprimido de los anales del atletismo.

No seamos cómplices tampoco nosotros. No consintamos que la memoria de los héroes, como Peter Norman, se pierda en el olvido.

(*) http://riccardogazzaniga.com/luomo-bianco-in-quella-foto/

Los seguidores de Gbagbo se dirigen a Putin para lograr su libertad

El miércoles de la semana pasada se produjo un acontecimiento que ilustra el papel que empieza a desempeñar Rusia ante muchos pueblos del mundo: una fracción del Frente Popular Marfileño, el partido del antiguo presidente Laurent Gbagbo, se ha dirigido a Putin para que logre su liberación y la de el otro acusado ante el Tribunal de La Haya, Charles Blé Goudé.

A comienzos de este año se abrió en La Haya, Holanda, ante el Tribunal Penal Internacional el juicio contra Gbagbo por crímenes contra la humanidad cometidos en 2011, como consecuencia de las elecciones celebradas aquel año en el país africano. Fue uno de esos golpes de Estado que el imperialismo viene poniendo en marcha desde hace unos años con dirigentes políticos molestos repartidos por los cinco continentes.

Gbagbo está encarcelado desde entonces, mientras la farsa judicial sigue su rutina en medio del tedio y el sopor de los interrogatorios cruzados de los testigos.

Durante este tiempo el partido que dirigía Gbagbo se ha dividido. Aunque ambas facciones luchan por su liberación, sus métodos divergen. El presidente del mismo, antiguo Primer Ministro, Affi Nguessan, está empeñado en las gestiones diplomáticas, la otra facción, encabezada por Abu Drahaman Sangaré, está organizando protestas populares.

Ha sido esta facción la que ha apelado a Putin para que Gbagbo sea liberado de prisión y se cierre el proceso en su contra a fin de que triunfe “la justicia, la verdad, la independencia y la soberanía de los países africanos”, ha manifestado Sangaré en unas declaraciones a los medios de comunicación africanos.

El llamamiento a Putin forma parte de una amplia campaña que se está extendiendo por todo el Continente Negro para exigir la liberación del antiguo Presidente de Costa de Marfil. Rusia es el destinatario de las peticiones de ayuda un creciente descontento internacional que busca un nuevo Robin Hood que rompa sus cadenas.

Watergate: todos los hombres del presidente (y alguno que se quedó olvidado)

“El [Washington] Post mintió a sus lectores publicando historias que sabía falsas y permitió a Woodward mentir con impunidad. Esto incluía la publicación de historias que afirmaban que Moorer u otros nunca hablaron del Golpe Silencioso cuando, de hecho, los redactores del [Washington] Post no solamente sabían que habían sido entrevistados, sino que habían sido grabados. Sus editores y aliados efectuaron una campaña de desinformación e intimidación contra otras empresas de información que evaluaron la publicación de parte del Golpe Silencioso o airear historias sobre el libro” (Lan Colodny, Silent Coup, St. Martin Press, Nueva York, 1 de mayo de 1991).

Si dices una mentira lo suficientemente grande y se repite lo suficiente, la gente llegará a creerlo. La mentira podrá mantenerse sólo el tiempo que el Estado tenga aislada a la gente de las consecuencias políticas, económicas y militares de esa mentira. De esta forma es de importancia vital para el Estado usar toda su fuerza para reprimir disensiones, porque la verdad es el enemigo mortal de la mentira y, por extensión la verdad es el mayor enemigo del Estado” (Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda en la Alemania nazi).

Un texto histórico frecuentemente usado en las “high schools” estadounidenses dice lo siguiente sobre la dimisión del presidente Richard Nixon: “Idea central: La participación del presidente Richard Nixon en el escándalo Watergate le obligó a dimitir de su puesto. El escándalo Watergate afectó a cuestiones de confianza pública que aún afectan al escepticismo con que el público y los medios ven a los políticos”.

Hay una referencia a la habitual lista de personajes relacionados con el “Comité para la Reelección del Presidente” y de los miembros del Congreso que participaron en las audiencias del asunto Watergate. La entrada en Wikipedia sobre Nixon y su caída exhiben la misma narrativa aséptica.

Hay cráteres profundos en estas presentaciones de Nixon. Está llena de alegres relatos sobre la efectividad de los sistemas de controles y balances mediante los que el Congreso de Estados Unidos llegó a desafiar a la presidencia imperial y volvió a poner al país en la senda de una democracia libre y abierta. Nixon sigue siendo el rostro de la maldad política para muchos norteamericanos. Y en los colegios y escuelas enseñan que la paranoia, la inseguridad, el racismo y el desprecio de Nixon por todo el mundo excepto por sus más cercanos colaboradores fueron las principales causas de su dimisión el 9 de agosto de 1974. Esas narrativas han sido aprobadas por las élites políticas, militares, académicas y empresariales porque son simplistas y fáciles de “vender”, a unas (como cantó una vez Jim Morrison, del grupo The Doors) “frágiles mentes de cáscara de huevo” (fragile eggshell mind), es decir, el público norteamericano.

La presidencia de Nixon se define por sus defectos y por el Watergate. Pero en realidad es una escena del crimen confusa y con muchas cuestiones dudosas y sin resolver. En este sentido, sigue siendo una especie de “caso pendiente” que necesita desesperadamente una revisión que incluya el papel de la Junta de Jefes de Estado Mayor del ejército, y su operación de espionaje dentro del National Security Council (NSA), una aclaración sobre el hombre que orquestó la entrada en el Watergate, las dudosas acciones del general Alexander Haig en el National Security Council y las arriesgadas informaciones de Bob Woodwards y el Washington Post.

La Teoría Mister Proper

Afortunadamente, Len Colodny ha expuesto los fallos de la historia. “Silent Coup: The Removal of a President” (1992, reeditado en 2015) y “The Forty Years War: The Rise and Fall of the Neocons, from Nixon to Obama” (2010) dañan severamente las narrativas oficiales. Es fácil quitar importancia a sus trabajos como teorías de la conspiración, si se es seguidor de la “Teoría Mister Proper” del Watergate: todos los hechos inconvenientes son borrados de la escena del crimen.

Pero ambos trabajos están impecablemente escritos en estilo sencillo, apoyados por una cantidad enorme de entrevistas y referencias. La recopilación de Colodny sobre Nixon y Watergate están en la Texas A&M University. Contienen “aproximadamente 800 horas de entrevistas grabadas, con más de 100 personas que estuvieron relacionadas con la Administración Nixon y sus sucesores. Los historiadores que vayan a la Texas A&M y al portal en línea que la Universidad está desarrollando encontrarán las extensas entrevistas de Colodny con los más cercanos colaboradores y asociados de Nixon, incluyendo a H.R.Haldeman, su jefe de gabinete, el juez John Mitchell, y su jefe de Política Interna, John Ehrlichmann. También cuenta con entrevistas exclusivas con el reportero del Washington Post Bob Woodward y el consejero de la Casa Blanca John Dean, cuyos testimonios durante las audiencias del caso en 1973 ayudaron a detallar las implicaciones de Nixon en la ocultación del Watergate”.

Aquí se enumeran (en citas directas) algunas de las claves encontradas por Colodny. Pueden consultarse en http://www.watergate.com

Además de demostrar los lazos entre Woodward y Haig, demostramos como Dean ordenó la entrada en los apartamentos Watergate principalmente para cubrir su relación con un círculo de prostitución dirigido por una “madam”, Heidi Rikan, cercana amiga de la novia y esposa de Dean, Maureen Biner Dean. Por aquel entonces, los Dean se escondieron tras la cortina de humo de que el alias de Rikan, Kathie Dieter, no era Rikan. Sabíamos que Rikan y Dieter eran la misma persona, y lo demostramos. En conjunto, las revelaciones proporcionaron una versión muy diferente de los sucesos que llevaron a la salida de Nixon. Dean, Haig y Woodward reaccionaron como se esperaba: nos atacaron pero nunca establecieron ninguna crítica esencial de los hallazgos presentes en el libro.

Las conexiones de Woodward con el espionaje

Bob Woodward mintió para ocultar sus antiguos lazos con el general Alexander Haig. En 1969 y 1970 el teniente de la Marina Bob Woodward manejaba la sala secreta de comunicaciones del Pentágono, que transmitía mensajes por todo el mundo, incluyendo el canal de comunicación para Henry Kissinger y el presidente Richard Nixon. En esas funciones, Woodward a menudo entregó mensajes de dirigentes de todo el mundo al general Alexander Haig, el representante de Kissinger en el National Security Council… Esta relación es crítica para el escándalo Watergate, ya que Haig era la fuente clave para Woodward en su historia más importante, el “borrado deliberado” de una grabación esencial de Nixon en la Casa Blanca.

‘Garganta Profunda’

Usando a “Garganta Profunda”, Woodward oculta a la persona que borró efectivamente la cinta o que al menos fue testigo del borrado. Colodny dice a Woodward en la transcripción de la entrevista: “La palabra que apunta hacia usted es ‘deliberada’. Porque si alguien está deliberadamente borrando cintas que están ante el juez Sirica, estamos hablando de un delito”. Es importante saber si “Garganta” sabía que era algo deliberado, o bien borró la cinta, o fue testigo de la destrucción. Está claro que, tanto por el proceso de eliminación y la modificación de Woodward sobre el papel de “Garganta” como fuente, que fue Alexander Haig la fuente que le comunicó que hubo un borrado deliberado de las cintas de la Casa Blanca.

En los siete días siguientes, los equipos de investigación de la Casa Blanca y el Pentágono entraron en acción, y pronto encontraron al culpable inmediato, Charles E. Radford. Radford era un funcionario de la Marina que trabajaba en las oficinas del National Security Council, y frecuentemente copiaba documentos clasificados e incluso admitió haber revuelto el maletín de Kissinger. Su confesión y la de su superior, almirante Robert O. Welander, comenzaron a desentrañar la pista del espionaje que se remontaba 13 meses atrás, hasta noviembre de 1970. Según esta perspectiva histórica, comenzó cuando el Secretario de la Junta de Jefes de Estado Mayor, almirante Thomas H. Moorer sospechó de las decisiones de política exterior de Nixon y el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger. Estas políticas incluían cómo se estaba llevando la guerra de Vietnam, su búsqueda de un acuerdo con la URSS y sus planes de entablar comercio con China. En resumen, el ejército creía que Nixon estaba vendiendo el país a sus mayores enemigos, los comunistas. Por estos motivos se organizó un círculo de espionaje dentro de la oficina del National Security Council en la Casa Blanca, a fin de robar los secretos más importantes del presidente y sabotear sus políticas. Esto llevó a los sucesos del 21 de diciembre de 1971, el séptimo día.

Ese día Nixon tuvo conocimiento de las operaciones de espionaje hasta el último detalle, y tomó una decisión funesta y desastrosa, que afectaría profundamente al curso de su administración y sería un factor de su dimisión en 1974. Enterado de la operación, Nixon la declaró inicialmente como “un delito federal del más alto nivel”. Pero no exigió que nadie fuera acusado. Más bien, tapó lo que supo, y más tarde confirmó a Moorer como el secretario de su Junta de Jefes [de Estado Mayor].

El círculo de espionaje y su falta de reacción y represalia serían el más profundo y mejor guardado secreto de su Administración. El presidente incluso consiguió ocultar la existencia del espionaje durante el escándalo Watergate, cuando, si lo hubiera revelado, hubiera salvado su presidencia. En los años posteriores rehusó reconocer la verdad sobre esto, incluso cuando se le mostraron las pruebas más sólidas, llevándose el secreto a la tumba.

Los fontaneros espiaban incluso al presidente

En 2012 dije sobre la obra de Colodny que “La guerra de los cuarenta años” es un relato chispeante y excepcionalmente documentado de las políticas norteamericanas desde los años de la II Guerra Mundial hasta los primeros días del presidente Obama. Los principales hechos, nombres y organizaciones comunes en los análisis políticos e históricos de hoy están todos presentes destacadamente en el libro: Kissinger, Nixon, Haig, Reagan, Clinton, Bush (primero y segundo), Obama, Rumsfeld, Cheney, Carter, Bin Laden, Paul Wolfowitz, Richard Perle, Watergate, Iran-Contra, 11-S, Bob Woodward, la Guerra Fría, el Proyecto para un Nuevo Siglo Americano, la Unión Conservadora Americana, etc.

Pero la auténtica fuerza del libro procede de la búsqueda de Colodny bajo las narrativas históricas “standard” del elenco de hechos, asuntos y personalidades de 1945 a 2009 para revelar astutamente las muchas historias del poder; la lucha política entre la Casa Blanca y la CIA, el Departamento de Estado, el de Defensa y el Congreso; el armamento ideológico constitucional; y, discutiblemente, ruines actividades criminales que bordean la traición. Todo ello apoyado por 432 notas a pie de página y una excelente bibliografía. En una reciente actualización de “Silent Coup”, Colodny comentaba sobre las cuestiones de “La guerra de los cuarenta años” publicada en 2009:

“Por entonces la guerra en Irak estaba en un punto muerto que causaba comparaciones continuas con Vietnam. Empezamos a investigar cómo llegó Estados Unidos a quedar atrapado en otra guerra terrestre sin fin, esta vez en Oriente Medio. Alexander Haig, el general que fue jefe de gabinete de Nixon en 1973, fue el foco de parte de nuestra investigación. Nos preguntamos cómo acabó Haig trabajando en el National Security Council para Henry Kissinger. Supimos que Haig fue recomendado por dos colegas del Pentágono, el antiguo consejero Joseph Califano y el mentor de Haig, Fritz G. A. Kraemer, un analista político nacido en Alemania que también descubrió a Kissinger cuando era un soldado raso durante la II Guerra. Nuestra investigación mostró el alcance de la influencia de Kraemer en el ejército y en el gobierno federal. Las firmes convicciones de Kraemer modelaron las de Haig, que a menudo frenaba las políticas impulsadas por Kissinger y Nixon. Fue Haig quien proporcionó información al Pentágono que Nixon y Kissinger querían esconder de los militares.

La influencia de Kraemer continuó después de Nixon en la Administración Ford, en donde trabajó con el jefe de gabinete del presidente Ford Donald Rumsfeld y su sucesor, Dick Cheney. Estos serían con el tiempo Secretario de Defensa y vicepresidente, y ayudaron a guiar al presidente George W. Bush en la desastrosa invasión de Irak. El mantra republicano ‘Paz mediante la Fuerza’ de Ronald Reagan hasta el último día, está basado totalmente en la ‘Teoría de la Debilidad Provocativa’. La ‘Guerra de los cuarenta años’ fue publicado en diciembre de 2009. El libro reforzó los descubrimientos de ‘Silent Coup’, e incorporó los avances hechos por aquellos que se vieron influenciados por ‘Silent Coup’. Los descubrimientos de ‘La guerra de los cuarenta años’ no han sido discutidos…”

La clase dirigente estadounidense está contando enormes mentiras sobre su apoyo directo a los simpatizantes nazis instrumentados en el golpe de Ucrania; su intento de desmantelar Rusia mediante sanciones, manipulación de divisas y manipulaciones en la producción mundial de petróleo; su caprichosa criatura del Califato Islámico; su asedio militar a China y su voluntad de diezmar la población de Estados Unidos mediante los programas de austeridad y la creación de guerras de clase y exteriores. Todo es fácil de ver.

En el sitio web Fabius Maximus se discutían los resultados de una reciente encuesta YouGov sobre un golpe militar en Estados Unidos: “Luego están las peores noticias. La encuesta demuestra que el 29 por ciento de los norteamericanos pueden imaginar una situación en la que apoyarían la toma del poder federal por los militares… Es una vieja historia… Es el rechazo del pueblo de Roma a llevar la carga del autogobierno. Los fuertes combatían por el trono, algo que cada vez es más probable que suceda en Estados Unidos, cuando miramos hacia la policía y el ejército en busca de ayuda en los momentos difíciles. El pueblo de Roma reaccionó a la caída de la República y el ascenso del Imperio con resignación, tales como estoicismo, epicureísmo, hedonismo y cristianismo. ¿Que filosofías o religiones crearemos para adormecer nuestro sentimiento de responsabilidad? Los [Padres] Fundadores modelaron Estados Unidos siguiendo el ejemplo de Roma, y estamos preocupados de que pueda seguir el mismo curso. Sus escritos, tales como los Documentos Federales, describen nuestro amor por la libertad como el cimiento de la República. La siguiente generación pondrá a prueba si merecemos o no su confianza”.

John Stanton https://dissidentvoice.org/2015/09/watergate-and-the-washington-posts-big-lie/

La unión no hace la fuerza (Lección de Geoestrategia Europea número 80)

Hace tiempo que no les hablamos de nuestro admirado Jean Paul Pougala, catedrático de Geoestrategia de la Universidad de Dakar, en Senegal. Durante este tiempo ya no firma sus diatribas como tal universitario sino con una titulación mucho más poderosa: como antiguo vendedor furtivo de mangos, lo cual le convierte en una pluma aún más corrosiva, si cabe.

Nuestro silencio no les ha permitido conocer a Ustedes otra de sus furibundas diatribas, con la que encabezamos esta entrada: “La unión no siempre hace la fuerza”. Es lo que él llama Lección de Geoestrategia Africana número 80 (*), que nosotros nos vamos a permitir importar a Europa y que repartimos gratuitamente a quien quiera quedársela.

También nos apoderamos del ejemplo que pone, que es muy africano: Usted puede juntar todo el número de corderos que desee, diez, cien, mil… Por numerosos que sean, siempre bastará un único perro para conducirlos a todos ellos al redil mansamente. Centenares de corderos no son capaces de hacer frente a un solo perro, dice Pougala, por lo que siempre acabarán sobre el mantel de algún restaurante.

Los corderos siempre son corderos: sumisos, obedientes, silenciosos… El perro los lleva de un lado para otro. Hace lo que quiere con ellos, que jamás levantan la voz y mucho menos se les ocurre desobedecerle, por numerosos que sean. Es evidente, dice Pougala, que si los corderos no fueran corderos, bastarían unos pocos de ellos para enfrentarse al perro y seguir su propio camino. Pero entonces ya no serían lo que son: corderos, entrenados como tales a lo largo de miles de años de evolución biológica para crear una especie así de obediente, silenciosa y sumisa.

¿Qué es lo que hace que un cordero pueda enfrentarse a un perro? La reflexión, dice Pougala, la toma de conciencia de aquello que necesitan. El vendedor furtivo de mangos lo aplica a los africanos (corderos) frente a los europeos (perro), pero lo mismo se puede decir de culquier explotado.

Los corderos son muy mumerosos y están muy unidos, dice Pougala, pero es la unidad en la debilidad, desprovista de sentido crítico y de libertad.

Pero nuestro vendedor furtivo de mangos es tan agudo que también pone su atención en el perro. ¿Cómo domina el perro a los corderos? Los mira desde lejos, pero no fija su atención en la manada que permanece agrupada sino en los que se alejan del grupo. Lo que hace es llevarlos al grupo, mantener unida la manada.

Por lo tanto, es al perro al que le interesa la unidad, no a los corderos. De ahí que lo primero que trata de impedir es que nadie se aleje de ella. De ahí que los perros siempre hablen de unidad, de que la unidad hace la fuerza, de que el pueblo unido jamás será vencido y cosas parecidas.

Los corderos no es que estemos en contra de la unidad sino que queremos saber a dónde conduce el perro la manada que, finalmente, es siempre el mismo lugar: el matadero. Entonces protestamos contra esa unidad y decimos que si no queremos acabar guisados en una cazuela tenemos que enfrentarnos a los perros que tanto nos hablan de unidad pero muy poco de a dónde nos conducen con ella.

(*) http://pougala.org/lunion-ne-fait-pas-toujours-la-force/

A través de internet el imperialismo controla las comunicaciones mundiales

Expertos en seguridad informática han descubierto un virus muy sofisticado en su diseño y ejecución oculto en los ordenadores afectados durante al menos cinco años que han bautizado con el nombre de “Proyecto Sauron” y que fue desarrollado por el espionaje de Estados Unidos.

Según un informe publicado por la empresa de seguridad Symantec, con sede en Mountain View, California, y el Laboratorio Kaspersky, de Moscú, el virus lleva activo desde al menos el año 2011 y ha afectado al menos a 30 objetivos.

Entre las víctimas del ataque cibernético figuran instituciones públicas, centros de investigación científica, organizaciones militares e instituciones financieras en Rusia, Irán, Ruanda, China, Suecia y Bélgica.

“El grupo usa un virus avanzado conocido como Remsec para realizar sus ataques”, afirmó Symantec, que destacó que el citado virus suele usarse fundamentalmente con fines de espionaje.

Los expertos del Laboratorio Kaspersky definen el “Proyecto Sauron” como “una plataforma modular que facilita campañas de ciberespionaje a largo plazo”. Kaspersky asegura que una operación de esta magnitud se encuentra en la cúspide del ciberespionaje y pudo haber sido ejecutada únicamente con ayuda gubernamental. Estima que el desarrollo de este código cuenta con la participación de varios equipos de especialistas y un presupuesto de varios millones de dólares. Además, ha comparado su ejecución con el virus Stuxnet, famoso por atacar las centrifugadoras de la central nuclear iraní de Natanz en 2010.

El virus deja huellas diferentes en cada uno de los aparatos infectados, lo que implica que los datos recopilados en uno de los objetivos afectados no ayuda a los investigadores a descubrir otras infecciones.

“Los atacantes entienden, claramente, que nosotros los investigadores estamos siempre buscando patrones. Elimina esos patrones y resultará mucho más difícil descubrir la operación”, afirmaron los investigadores en el informe publicado.

Según Symantec, el virus permite robar documentos y facilita un amplio acceso al ordenador infectado.

Las manifestaciones en China paralizan una fábrica de residuos nucleares

El ayuntamiento de Lianyungang, al este de China, anunció la suspensión del proyecto de construcción de una fábrica de tratamiento de residuos nucleares de la multinacional francesa Areva en colaboración con una empresa china.

El proyecto tenía un carácter estratégico para Areva, que se encuentra sometida a una seria crisis económica.

El proyecto se ha paralizado como consecuencia de las multitudinarias manifestaciones celebradas del 6 al 8 de agosto bajo la consigna “No a los residuos nucleares, defendamos nuestros hogares”.

“En Lianyungang ya tenemos una zona de industrias químicas y la contaminación es un problema inquietante. Los residuos nucleares son aún peores que la contaminación química ordinaria”, ha declarado un comerciante local al Financial Times. “Todos sabemos lo que ha ocurrido en Fukushima, en Japón, tras el accidente nuclear. Estados realmente inquietos”.

Ante las protestas el ayuntamiento ha anunciado que iba a suspender temporalmente su participación en el proceso de selección de un lugar para el futuro almacén nuclear.

Pero los habitantes, que temen una catástrofe ecológica, dudan que su ciudad sea elegida a pesar de todo, para instalar la fábrica, que tiene capacidad para almacenar 800 toneladas de residuos nucleares.

En las proximidades ya está en construcción una gigantesca central nuclear de gran capacidad, propiedad del monopolio China National Nuclear Corporation (CNNC).

Para el monopolio francés Areva, el proyecto es vital, ya que recientemente se ha fraccionado en tres unidades y que pronto pasará a llamarse New Co y forma parte del ciclo del reciclado de combustible.

Aunque Areva tiene una cartera de pedidos saneada, en sus cuentas hay 7.000 millones de deudas y los proyectos EPR a Flamanville y Finlandia están pesando sobre la cuenta de resultados.

La última frustración ha sido la decisión del gobierno británico de replantearse la construcción del proyecto EPR en otoño.

Para el monopolio francés, China era una tabla de salvación. Con 34 reactores nucleares en funcionamiento y otros 20 en construcción, el país asiático es el primer mercado mundial de la energía nuclear.

Esos imperialistas que financian ciertas luchas ‘contra el imperialismo’

Este año el Foro Social Mundial, del que ya nadie se acuerda, se está celebrando en Montreal, Canadá. Con la estimable ayuda de los reformistas, los imperialistas pusieron este tipo de tinglados de moda hace unos años para tener entretenido a un cierto tipo personal seudoizquierdista y… si te he visto no me acuerdo. Hasta hoy.

Hace años nos aburrieron con sus interminables ponencias y sus agotadores debates sobre todo lo divino y lo humano, sobre todas las graves calamidades que aguardaban al mundo, las verdaderas y las de mentirijillas y lo mal que “viven” los pobres en los países pobres, lo injusto que es el reparto de la riqueza, las vulneraciones a los derechos humanos…

Algunas firmas de intelectuales famosillos se prestaron al cambalache para adornar las convocatorias de miles de partidos, frente y colectivos de lo más diversos repartidos por la geografía internacional que encubrían a los verdaderos organizadores de ese tipo de eventos: los imperialistas.

Lo han denunciado muchas veces, incluso algunos de los propios participantes en ese tipo de saraos, no sólo las fuentes de financiación, sino el dinero que se llevan los organizadores a sus propios bolsillos.

No contamos nada que no se haya contado antes, aunque a todos les ha interesado echar tierra encima del asunto para no quedar en evidencia como lo que son, cómplices del imperialismo, y es muy curioso que todo le mundo hable contra el imperialismo y deje a salvo a sus cómplices, colaboradores y “tontos útiles” (de los que hay muchos). Al parecer sólo a nosotros nos extraña que los imperialistas financien ciertas luchas “contra el imperialismo”.

El Foro Social Mundial nació en 2001 durante una reunión en Porto Alegre, Brasil, con el lema que luego se hizo famoso “Otro mundo es posible” y toda la parafernalia posterior de movimientos sociales “de base”, “horizontales” y “transversales” que tenían como objetivo eliminar cualquier forma de lucha organizada contra el imperialismo, erradicar hasta el recuerdo mismo de cualquier tipo de organización.

Ese Foro quería ser una réplica al Foro Económico Mundial que reúne todos los años en Davos, Suiza, formado por políticos de las grandes potencias y monopolistas de altos vuelos procedentes de todo el mundo.

Ese tipo de tinglados fabricaron ese nuevo lenguaje ideológico que oculta la verdadera naturaleza del imperialismo con términos como globalización, neoliberalismo, financiarización y otros de parecida factura con los que los plumíferos se siguen llenando los sitios de “contrainformación alternativa” hasta el día de hoy.

Su decidido apoyo al imperialismo durante la Primavera Árabe acabó por ponerles al descubierto, especialmente durante la convocatoria de 2013 en Túnez, algo que era de esperar a medida que las contradicciones internas del imperialismo se agudizaban, obligándoles a tomar partido por sus amos del Pentágono, por las invasiones y las masacres.

Ahora, a la vista de la experiencia de la Guerra de Siria y las grandes matanzas yihadistas, nadie se atreve a levantar la liebre, pero hay que decirlo bien claro porque eso se va a volver a repetir en adelante. Del mismo modo que entonces calificaron a Gadafi como un dictador (reaccionario, fascista, torturador, etc.) para justificar el proyecto imperialista de destruir a todo un país y lavar la cara a movimientos como el Grupo Islámico de Combatientes libios, al que calificaron como una organización “revolucionaria”.

Se trataba de eso exactamente. Para eso les pagaban; para que llevaran a la población del mundo entero un mensaje que en sus labios sería sospechoso: que el yihadismo era un movimiento “revolucionario” y que, como tal, merecía todo el apoyo que se le pudiera prestar.

No es que inicialmente el Foro Social fuera un buen proyecto que luego se torció, que es como se suelen justificar este tipo de tinglados. No. Desde el primer momento los imperialistas pusieron el dinero encima de la mesa para que se pudiera organizar algo así y quienes pusieron el dinero.

Los imperialistas que pusieron el dinero encima de la mesa, racistas furibundos como el creador de la Fundación Ford, son exactamente los mismos que financiaron el III Reich en los años treinta del siglo pasado.

A su vez, hablar hoy de la Fundación Ford es como hablar de la CIA, donde hay un reparto de tareas claro (unos ponen los proyectos y otros el dinero), por lo que tinglados como el Foro Social Mundial no son más que la oposición domesticada al imperialismo, los anticuerpos que el propio imperialismo crea para tener todo bajo control, para que el sistema no se desplome.

Los Juegos Olímpicos como los Juegos Reunidos Geyper


Bianchi

“La vida (dijo Pitágoras) se parece a una asamblea de gente en los Juegos; así como unos acuden a ellos para competir, otros para comerciar y los mejores (vienen) en calidad de espectadores, de la misma manera, en la vida, los esclavos andan a la caza de reputación y ganancia, los filósofos, en cambio, de la verdad” (Diógenes Laercio, Vidas de filósofos ilustres, VIII)
No tocaremos las Olimpiadas como negocio crematístico, su nulo amateurismo, las televisiones y el dopaje, que ya lo hacen otros y, seguramente, mejor. Nos detendremos en un par de aspectos, digamos, colaterales, según se mire. Y es que los Juegos Olímpicos albergan tal cantidad desmesurada y abusiva de disciplinas supuestamente olímpicas que no es ya que uno se pierda, sino que ni siquiera sospechaba de la existencia de algunas amén de lo muy discutible que lo sean (algunas prácticas olímpicas, decimos).
Probablemente muchos de los cientos y cientos de miles y miles de blogueros que tenemos en este simpar y simpático blog, no sepan qué cosa eran los “Juegos Reunidos Geyper” que van en el título de este somero comentario. Se trataba -igual existen todavía, no lo sé- de una serie de juegos y divertimentos lúdicos -tres en raya, rompecabezas, por supuesto la oca, etc.- cuya cantidad (de juegos) era mayor o menor en función de lo que tu padre estuviera dispuesto a pagar, siempre como regalo de Reyes. Si tenía guita guapa, pues compraba al pibe unos Geyper ¡completos!, o sea, más caros, y así fardabas ante el vecinito cuyo papá era un modesto obrero y justo le llegaba para regalar unos Geyper… ¡incompletos!, pero más baratos. Hasta en esto hay clases, señores.
Detectamos de un tiempo acá una inflación en las disciplinas que le dicen olímpicas y estimamos que no lo son. Ni en principio (obviamente el ciclismo no lo podía ser, por ejemplo) ni en origen. En Río-16 hay exactamente 39 prácticas deportivas con sus variantes, eventos y modalidades (por ejemplo, piragüismo en aguas tranquilas o en aguas bravas donde recién ganó un oro una vasca, o sea, dos veces española). Incluso admitieron presuntos “deportes” tan masivos y populares como… el golf (también el rugby, pero este sí es popular realmente, aunque de olímpico, cero patatero, en nuestro criterio). Y se dice que para los próximos Juegos en Tokio-2020 el COI incluirá como nuevas disciplinas el kárate (este tendría su lógica ya que su origen está en Japón), el surf, el skate (de claro origen urbano), la escalada deportiva y el béisbol/softbol, que a saber qué chorrada es. Fueron desapareciendo, con el tiempo, el tiro a pichón (¿sabían de la existencia de este arte cinegético como juego olímpico? Yo no), la pelota vasca, trepar la cuerda o. . . el ascenso en globo, sí, leyeron bien. Pero hay más, agárrense. El Barón de Coubertin dizque factótum de los JJ.OO., el de “lo importante es participar”, eso dicen que dijo sin que la CNN recogiera el testimonio, pensó en incluir en los Juegos competiciones. . . de arte que englobaba la literatura, la arquitectura, la escultura, la pintura y la música, casi el trivium y cuadrivium bajomedievales. El único requisito para poder competir era que las obras -leo por ahí- tuvieran su inspiración en el deporte. De hecho, en los JJ. OO. de Estocolmo de 1912 se compitió en estas facetas estéticas. No mencionaremos por decoro la base militarista que tenía la idea primigenia de Pierre de Coubertin que pretendía formar una juventud musculosa y preparada a la prusiana manera con vistas a futuras guerras.
Claro que, oyendo a locutores españoles, sobre todo radiofónicos tipo Manolo Lama, lo importante es ganar y lo demás es cuento y una chufa, pero volveremos sobre esto al final. Se ve que este tombolero vendedor de muñecas chochonas -por las voces estentóreas que da y emite- no vio el cortometraje de Claude Lelouch titulado “Los Perdedores” (The Losers) realizado fijándose en los atletas que no ganaban el metal áureo, que diría un poeta modernista rubendariano. Lo rodó, junto a otros directores más, en los JJ. OO. de Munich en 1972.
Vamos acabando y yendo al grano que nos interesa, y es la criba salvaje, lo admitimos, que vamos a hacer eliminando los presuntos “deportes” que llaman olímpicos y no lo son (como la democracia ésta que “disfrutamos”). Antes de la escabechina que se avecina, ya nos adelantamos a decir que respetamos en lo que vale los enormes esfuerzos y horas de entrenamiento y sacrificio de quienes obtienen medallas en prácticas que no consideramos olímpicas, o sea, no negamos el mérito en absoluto y ni mucho menos. Dicho esto, vamos allá con el bisturí. No consideramos disciplinas olímpicas, pero ni por el forro, por orden alfabético, Aguas abiertas, Bádminton, Baloncesto (los gringos “concentrados” en un yate aparte de la Villa Olímpica, te cagas, por no morirte de risa), Balonmano, Ciclismo BMX y sus variantes de montaña, en ruta y en pista -por muy duras y meritorias que sean las pruebas, repetimos-, Esgrima, Fútbol (me entró la risa otra vez), Golf (disciplina proletaria, es sabido), Hípica (arte militar y casi exclusivo de milicos), Hockey sobre hierba, Natación (que tiene sus propios Mundiales, como el ciclismo, fútbol, etc.), Piragüismo (ya hablamos), Remo, Rugby 7, Salto, Taekwondo (tengo dudas), Tenis (jajajajá…), Tenis de mesa (jojojojó…), Tiro con arco (menos mal que no lo bautizaron como “tiro al negro” tan de moda en Yankilandia), Tiro deportivo (ídem), Vela, Voleibol, Voleibol playa y, respiren, acabamos, Waterpolo. Por el contrario, sí consideramos -tal vez se nos filtre alguno- olímpicos a Gimnasia artística, en trampolín y rítmica, la Halterofilia, el Judo (con reservas), la Lucha (sin reservas), el Pentatlón, el, por supuesto, Triatlón (a pesar de la bicicleta por medio) y, también, aunque hiera alguna susceptibilidad, el boxeo, que remeda el Pancracio griego (Platón, que significa “el de las anchas espaldas”, lo practicaba). ¿Y el atletismo, Bianchi? Por favor, eso ni se pregunta, va de suyo, se supone el deporte olímpico por antonomasia: el atletismo. A la hora de hacer balance al final de los Juegos Olímpicos hay dos medalleros y dos raseros, el primero computa el total de medallas ganadas en todas y cada de las prácticas deportivas, incluidas las que nosotros hemos excluido sajando por partes como nuestro ídolo “Jack the Ripper”. Y luego están los metales que nosotros sumamos como válidos y reales, a saber, los que hemos nombrado, especialmente el atletismo. Haga el lector este ejercicio al final de los JJ.OO. y sume de un lado las medallas de un lado y de otro y se encontrará que, al final, Jamaica o Trinidad Tobago, pongo por caso (en Pekín sucedió así), están la cuarta y quinta en el ránking final muy por encima de, por ejemplo, España, que ahora saca pecho contando las medallas hasta en arrastre de piedra si existiera. Disciplinas, por cierto, que desprecian y ni se acuerdan de ellas el resto del año, como a la nadadora ésta (no recuerdo cómo se llama ahora), encima catalana, o sea, tres veces española (la vasca solamente dos, y la gallega ni se sabe, que lo diga Mariano que es de Santiago). El cómputo en atletismo es el real y el que responde en toda su autenticidad al espíritu olímpico, cosa que saben -y callan como putas- los locutorcitos patrioteros hispánicos que apuesto a que cambiarían la quincalla metálica por un solo oro en atletismo, como el oro de Fermín Cacho en 1.500, prueba reina junto con los 100 metros lisos, en Barcelona-92, por ejemplo. En fin, también están, no nos olvidamos, los Juegos Paralímpicos. Y los de invierno (en Rio, por cierto, están en invierno, el cálido invierno de allí, claro).
¿Y para cuándo se incluirá el ajedrez como deporte olímpico o es que el cerebro no suda ni adelgaza el cuerpo? Y, ya puestos, ¿cuándo carajo se celebrarán unas Olimpiadas Filosóficas? (En Barcelona se iban a celebrar una especie de “Contraolimpiadas Populares” que el inicio de la guerra civil frustró). Vean el programa: apertura, debate y discusión, refectorio o papeo, siesta ligera, café, copa y puro (no es obligatorio el veguero), se continúa el debate o se abre otro, cena, leer el MARCA, comentar la jugada y ala, a la piltra, a cocheras. A las once apagar la luz. Diana a las nueve menos diez.
Buenas tardes.

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