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Israel impone a Facebook la censura de las publicaciones palestinas

La red social Facebook ha cerrado decenas de cuentas palestinas por imposición del Estado de Israel, según informó el viernes la cadena de televisión iraní Al-Alam, que emite en árabe.

En contra de un principio básico sobre la neutralidad de la red, el 14 de setiembre Facebook llegó a un acuerdo con Israel para la vigilancia de los contenido que insertan los palestinos en sus perfiles.

En virtud del acuerdo, la multinacional informática ha accedido al 95 por ciento de las exigencias israelíes de eliminación de cuentas palestinas, lo cual ha desatado un enorme revuelo en las redes sociales, sobre todo en el mundo árabe.

Entre las cuentas censuradas está la televisión Palestine Lelhawar, que emite desde Gaza, así como varias universidades. Uno de los trabajadores de la cadena Lelhawar denunció que Facebook llevaba semanas amenazando con eliminar la cuenta del canal, que contaba con más de un millón de seguidores, que se redujeron a 145.000 tras la censura de la red social.

El domingo un grupo de usuarios lanzó una campaña de boicot a Facebook para protestar contra su servilismo hacia Israel. En Twitter la campaña duró dos horas. Los participantes utilizaron el hashtag #FBCensorsPalestine y alcanzaron más de 300 millones de impresiones.

Ayer Facebook amenazó a la Asociación de Ulemas argelinos por una publicación que consideran “indeseable”. Se trataba de un mapa geográfico de los territorios palestinos ocupados con una aclaración: que formaban parte de Palestina y no de Israel.

Cuando en 2012 murieron diez niños palestinos en un accidente de tráfico en Ramala al chocar el autobús en el que viajaban con un camión israelí que trasladaba combustible, las cuentas israelíes en Facebook se llenaron de comentarios festejando y burlándose de las muertes, uno de los espectáculos más sucios que se han podido ver en la historia de las redes sociales.

Entonces Facebook no censuró las cuentas abiertas por los sionistas, que en todas partes disfrutan de patente de corso, como el propio Estado de Israel.

El imperialismo lleva la guerra en sus entrañas

Juan Manuel Olarieta

La fase imperialista del capitalismo no se caracteriza sólo por unos u otros rasgos económicos o políticos, sino por varios de ellos, que son los que Lenin expone en su obra “El imperialismo fase superior del capitalismo”(*). Por lo tanto, no se puede definir por las transnacionales, ni por la ONU, ni por el Fondo Monetario Internacional, ni el Club Bilderberg, ni la financiarización, ni la OTAN, ni el TTIP, ni el G7, ni la Unión Europea. Es más, ese tipo de instituciones son la consecuencia y no la causa de los acontecimientos más importantes.

En el imperialismo no hay ninguna clase de igualdad y, naturalmente, el peso sustancial de las relaciones internacionales no está en los países más débiles, en las colonias, ni en el Tercer Mundo. Tampoco en las instituciones internacionales. Lo imponen las potencias más fuertes.

A su vez, las diversas potencias mundiales no tienen la misma fuerza militar, económica, tecnológica o política. No están en equilibrio y, aunque lo estuvieran, el capitalismo siempre se desarrolla de una manera desigual, de manera que si ese equilibrio existe, se romperá inevitablemente; tarde o temprano.

En el imperialismo todos los países, pero especialmente las grandes potencias, disputan una carrera en la que nadie quiere quedarse atrás porque resultaría engullida por las demás. Cada día el mundo se ve sometido a una prueba de fuerza, a lo que Lenin llamaba un “reparto de las esferas de influencia”.

Ese reparto no es sólo físico, no es como la división de un pastel entre los comensales porque el mundo, escribió Lenin, ya se repartió hace mucho (pgs.96 y 101). Uno de los cinco rasgos fundamentales en los que Lenin resume el imperialismo (pg.113) es que “la política colonial de los países capitalistas ha terminado” (pg.96).

Lenin se refería a un reparto “territorial” o geográfico, que es la imagen más corriente -y vetusta- del imperialismo: anexiones, cambio de fronteras, escisión del territorio de un Estado… Sin embargo, el reparto del mundo tiene un componente de naturaleza “económica” al que Lenin se refiere como “lucha por el territorio económico” (pg.106) o reparto “económico” del mundo, llegando a hablar incluso un reparto “político” (pg.108).

Este reparto “económico” es el de un pastel que va cambiado de tamaño y, resulta que en esta fase imperialista, es cada vez más pequeño a causa de la crisis económica. Este factor es lo que agudiza cada vez más las contradicciones entre las grandes potencias que, finalmente, acabarán desencadenando otra guerra mundial.

Las formas en que se lleva a cabo el reparto del mundo son muy variadas, aunque normalmente la que más se utiliza es la expansión, que casi se ha convertido en un sinónimo del mismo imperialismo. Pero hay muchas más, típicas de las épocas de crisis profunda, como las actuales. Una de ellas, a las que no se suele hacer referencia, a pesar de su actualidad, es la destrucción económica y política de un país, como intentó Estados Unidos con Alemania en 1945 (Plan Morgenthau). De ahí que la guerra sea el medio típico en que los imperialistas se reparten el mundo.

En el reparto del mundo tan importante es adquirir un buen pedazo del pastel para sí mismo como debilitar al adversario, rebajarle su ración. Por ejemplo, el Plan Morgenthau trató de eliminar la potencia industrial y tecnológica de Alemania, convertirlo en un país agrario y, naturalmente, semicolonial.

Sin embargo, habitualmente cuando se habla del reparto del mundo se equipara con el reparto de las colonias, convertidas en el pastel por antonomasia. Parece que sólo los países agrarios, más débiles, los dependientes, están más expuestos a ser devorados por los grandes. Es un error. No hay dicotomía entre unos países y otros o, por decirlo de otra manera, cualquier país, como Alemania en 1945, es susceptible de convertirse en tercermundista, lo cual es otra de las formas en que los imperialistas se reparten el mundo.

Una de las formas de reparto del mundo es la conversión, ya expuesta por Lenin en su época, de los países independientes en colonias (pgs.101, 103), porque las formas “de dependencia estatal” son diversas; hay países dependientes políticamente independientes, así como dependencia financiera y diplomática (pg.108). Hay países que están obligados a mendigar préstamos continuamente, y hay otros que son los que ponen el dinero para los anteriores y, por lo tanto, las condiciones que rigen la entrega.

“Este género de relaciones entre algunos grandes y pequeños Estados ha existido siempre, pero en la época del imperialismo capitalista se convierte en sistema general, entran a formar parte del conjunto de relaciones que rigen el ‘reparto del mundo’, pasan a ser eslabones en la cadena de las operaciones del capital financiero mundial” (pg.109).

La sumisión de los países más débiles es relativamente sencilla para las grandes potencias, pero en una época de crisis aguda, como la actual, es un bocado totalmente insuficiente que cambia muy poco el reparto del mundo. Lenin decía que las grandes potencias no sólo buscan la anexión de las regiones agrarias, sino también de las industriales (pg.116). Para salir de la crisis a quien tienen que someter es a sus competidores, a aquellas potencias que tienen una fuerza parecida.

En el reparto del mundo no sólo los países dependientes forman parte del bocado. Ni siquiera ellos son el bocado más suculento. En 1919 lo que se repartieron los imperialistas fueron el Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Otomano, fracasando en Rusia gracias a la Revolución de Octubre. Lo mismo cabe decir de Alemania o de Japón tras las dos guerras mundiales. Las bases militares más importantes que tiene Estados Unidos en el mundo tampoco están en países periféricos, sino en Alemania y Japón.

Algunos de los ataques de las potencias imperialistas en el Tercer Mundo no van dirigidos contra los países dependientes sino contra otras potencias. Son agresiones indirectas, ahora llamadas “por procuración” (proxys) o a través de intermediarios. Un ejemplo actual de ese tipo de agresiones es la guerra en el Donbas.

Por eso no es exacto hablar de contradicciones internas y externas. La Guerra de Siria es una agresión externa, un ataque del imperialismo a un país, lo cual no es óbice para reconocer que el imperialismo instrumentalizó una contradicción interna, un descontento social, poniendo en movimiento a ciertas fuerzas sociales proclives a ponerse al servicio de sus intereses.

Este tipo de antagonismos son lo que Stalin y la III Internacional denominaron “contradicciones interimperialistas”. Proceden de la rivalidad mutua de las grandes potencias. En ciertos casos, como el de Estados Unidos, luchan por preservar la hegemonía. En otros, luchan por conquistarla. Finalmente hay casos en los que la desafían, intentan evadirse de ella, reducir su presión o incluso pretenden ser tratados de forma paritaria.

La lucha por la hegemonía no significa, como la historia pone de manifiesto, que las grandes potencias sean reemplazables unas por otras, o que unas puedan sustituir a otras. Ni la posición económica y política, ni los intereses de unas y otras son los mismos. Unas potencias no pueden ponerse en el lugar de las otras. No pueden hacer lo mismo. Su potencia militar no es equivalente y sus intereses son contradictorios entre sí.

Es un error poner a todas las potencias en el mismo plano. El imperialismo no forma un bloque homogéneo y los cambios en la correlación de fuerzas entre las potencias se resuelven mediante guerra.

A medida que la presión de los más fuertes llega a ser asfixiante, se crea en el mundo una gran bolsa de países permanentemente damnificados y esquilmados que, con el tiempo, suelen reaccionar en ocasiones y buscan el apoyo de otros que están en su misma situación. Se generan movimientos de tipo nacionalista, como el de los No-Alineados, la mayor parte de las veces para buscar algún acomodo entre los “eslabones de la cadena”, pero sin tratar de romperla.

Es un empeño utópico. No es posible lograr ninguno de esos objetivos por medios pacíficos. No es posible luchar contra la hegemonía asfixiante de las grandes potencias imperialistas sin acabar antes con el imperialismo.

La lucha contra el imperialismo no es, pues, exclusivamente nacional sino revolucionaria; necesariamente tiene que ir vinculada a la lucha por el socialismo, es decir, no se puede apoyar sólo en la capacidad de un Estado sino, sobre todo, en el movimiento de las masas.

Desde cualquier ángulo, el imperialismo conduce a la guerra. En un caso porque las potencias imperialistas no tienen otra forma de repartirse el mundo que recurriendo a ella. En el otro, porque la única manera de enfrentarse al imperialismo y a la guerra imperialista consiste en transformarla en guerra revolucionaria.

(*) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Pekín, 1972.

Científico por la mañana, ‘terrorista’ por la noche

El físico argelino Adlene Hicheur fue sorprendido por la policía en su casa de Río de Janeiro cuando discutía con sus colegas a través de Skype uno de los últimos artículos científicos que había publicado sobre la desintegración en tres partículas de los mesones Bc en el laboratorio CERN.

La policía le secuestró y le metió en el primer avión que despegó con destino a París, donde le esperaba la policía francesa para secuestrarle, aplicarle el estado de urgencia e imponerle una deportación forzosa.

El motivo es que en 2009 había sido condenado por “terrorismo” porque había estado en contacto con Al-Qaeda del Magreb Islámico a través de internet. ¿Con quién estaba en contacto exactamente? La policía francesa nunca pudo concretarlo, ni falta que hace.

Como se suele decir, le condenaron por la cara, por ser moro. Le impusieron cuatro años de cárcel. Pero lo peor es que una calificación como “terrorista” es la peste moderna, una maldición bíblica que no se acaba nunca.

Este tipo de represalias tiene por objeto crear personas dóciles, sumisas y aborregadas. Para demostrar “urbi et orbi” que era un buen ciudadano, Hicheur firmó un artículo de opinión en el periódico “Le Monde” contra el “terrorismo”, pero no le ha servido de nada.

En Suiza, donde se encuentra el laboratorio europeo de partículas CERN, no le dejan entrar por sus malos antecedentes en Francia. Es una cadena perpetua. Le han jodido la vida. Nunca más podrá volver a ejercer su profesión científica en ningún país del mundo.

En su editorial de 15 de setiembre la revista científica Nature exigía públicamente a Francia una explicación sobre esta arbitrariedad que, naturalmente, el gobierno socialfascista de Hollande no puede dar.

Afortunadamente un científico conocido como Hicheur puede dar a conocer la situación terrorífica que padece la población magrebí en Francia como consecuencia de la ola de islamofobia que padece Europa.


Hicheur ha podido recurrir su situación ante el Consejo de Estado francés, lo que no está al alcance de la mayor parte de los represaliados por la policía francesa en aplicación del estado de urgencia.

Es la típica noticia que los lectores jamás podrán obtener de los medios convencionales de comunicación, que no comunican nada. Más bien, lo que podrán leer será basura, como el diario brasileño Epoca, que en enero anunció en su portada la presencia de un “terrorista” acompañada de la típica foto policial.

Era la preparación represiva de las Olimpiadas del verano, otro caso de persecución indiscriminada del que las ONG humanitarias no se hacen eco porque no se ha producido en Corea del norte o en Venezuela sino en la cuna de los derechos del hombre: Francia.

El científico argelino se había establecido en Brasil en 2013 huyendo de la represión en Francia y del vacío que le habían hecho los centros de investigación de toda Europa como consecuencia de su condena por “terrorismo”. Como ha tenido que reconocer el Ministro de Justicia, en el país sudamericano no había nada en su contra.

Brasil sólo obedece órdenes.

Siria obstaculiza los planes imperialistas de repartirse las esferas de influencia en Oriente Medio

Naram Sargon

Vistas todas las pruebas de las que disponemos, sería perder tiempo prestar atención a las declaraciones del ministro norteamericano de Defensa y del comandante en jefe del ejército norteamericano, insultar nuestra inteligencia explicándonos el por qué y el cómo de sus tiros “amigos” contra Deir Ezzor.

Sería igualmente inútil tratar de convencer de la evidente relación entre el Califato Islámico y el proyecto americano; el Califato Islámico, el Frente Al-Nosra y los islamistas son las tropas terrestres del ejército de Estados Unidos en Oriente Medio desde la guerra de Afganistán; las fuerzas aéreas de Estados Unidos son las tropas aéreas del Califato Islámico, del Frente Al-Nosra y de los islamistas

Porque la cuestión es el significado de los ataques aéreos de la Coalición Internacional dirigida por Estados Unidos en el nordeste de Siria, operación manifiestamente premeditada para permitir a las tropas del Califato Islámico avanzar y barajar las cartas, mientras que simultáneamente la fuerza aérea israelí proporcionaba cobertura aérea al Frente Al-Nosra en Quneitra, en el sur del país. Y por qué este “error aéreo” y estos tiros amigos sobre Deir Ezzor y el Golán, después de los fracasos de los intentos de Estados Unidos en pos de convertir la tregua en Alepo en una pausa militar y la ruta de Castello en un cordón secreto que une la bolsa turca con los grupos armados del Frente
Al-Nosra.

Esta operación no es un mensaje ordinario enviado por Estados Unidos al buzón del monte de Tharda, sino la primera confesión indudable de su impotencia ante el ejército sirio y sus aliados del norte a sur del país, mientras sus propios aliados en tierra titubean en Alepo, en la Ghouta de Damas y en Idlib.

Todo indica que el “Ejército Islámico de Estados Unidos” ya no tiene capacidad de provocar choques sobre el terreno y que el Califato Islámico ya no es esa fuerza invencible capaz de avanzar en todo lugar, por su debilidad sin el apoyo de una u otra de las grandes potencias presentes en los Estados de la Coalición dirigida por Estados Unidos.

Todo indica que el pretendido error de Estados Unidos ha sido ejecutado en respuesta a los avances del ejército sirio en numerosos frentes de Deir Ezzor, que han demostrado el descenso de capacidad de los ataques del Califato Islámico, como el asedio de las manadas del Frente Al-Nosra (convertidos mediante una jugarreta grotesca en Fatah Al-Sham, para aprovecharse de la tregua de la que está excluido según el acuerdo ruso-americano del 9 de setiembre) en Alepo, ha demostrado su corrosión pese a su movilización y gran pertrechamiento de cara a la “madre de todas las batallas” desde hace mas de dos años.

Las batallas de Alepo han revelado las capacidades de maniobra ahora limitadas del Frente Al-Nosra, cuyas oleadas de ataque han acumulado pérdidas, transformándolo en una masa informe que no es capaz de ejecutar el menor ataque en el sur del país sin la ayuda pública y explícita de los israelíes.

Lo cual significa que hemos entrado en una etapa de reblandecimiento del núcleo duro de las fuerzas islamistas terroristas, surgidas después de la guerra de Estados Unidos en Afganistán, y que nos enfrentamos directamente a las fuerzas que se disimulaban detrás y que manipulaban con las manos cubiertas de sus guantes de terrorista, las marionetas islámicas en el escenario en que hacían de revolucionarios sirios.

En otros términos, Israel y Estados Unidos han salido de entre bastidores una vez que los turcos han tropezado frente a Rusia, mientras Estados Unidos intenta desesperadamente esconder al Frente Al-Nosra bajo el hábito de los derviches sufíes, y el ejército israelí le ofrece su chaleco de hierro para evitar su muerte.

Atacando a Deir Ezzor Estados Unidos evidencia de forma abierta que se habían dado cuenta de que la batalla de Alepo no corría en su favor, y de que todas sus tácticas y trucos humanitarios no cumplirían su esperanza de salvar a las milicias armadas en las que confiaban. Y ello porque han oído su oración fúnebre, y han comprendido que su hundimiento en Alepo trastocaría su proyecto en el norte de Siria, si era seguido de su probable caída en Idlib antes de la de Obama. De ahí su decisión de penetrar hacia el este del país bajo el pretexto de “fuego amigo”, para sugerir de lo que son capaces de hacer y que lo volverán a hacer, tal vez.

El proyecto estadounidense no ha cambiado. Únicamente ha cambiado el plan de enfoque a causa de las dificultades insolubles encontradas. Si el régimen sirio, que tiene la puerta del Mediterráneo, no cae, no se transformaría en un régimen inútil para Rusia, China e Irán y su profundidad en Asia, aprisionándole entre el mar Mediterráneo y el río Éufrates, lo que cerraría el inmenso corredor entre la puerta occidental y la “puerta oriental”, antiguamente guardada por Saddam Hussein, según se dice.

Por ello el proyecto de Estados Unidos consiste ahora en que una de estas dos puertas esté herméticamente cerrada por un cerrojo USA, o bien que las dos puertas estén separadas por una barrera hostil a una de ellas, que Estados Unidos busca instalar en no importa qué tipo de frágil entidad entre Siria e Irak, de manera que su frontera natural sea el Éufrates, y que esté dominada por no importa qué organización o bloque militar hostil al Estado sirio en la región este del país. De ahí la promoción de la idea de una inevitable partición de Siria.

Una partición que se concretaría por un “arco de combates” que va de Idlib hasta Abou Kamal a través de Alepo, Raqqa y Deir Ezzor, arco que quedaría cortado por la línea horizontal de una entidad kurda, igualmente frágil, creada en su parte norte.

Es lo que explica que Estados Unidos haya desplegado al Califato Islámico a lo largo del río Éufrates en un corto espacio de tiempo, antes de proceder al despliegue del Frente Al-Nosra en una línea que va hacia Idlib, que ha intentado alcanzar la costa a fin de conseguir el enclave geográfico proyectado, entre el mar y el río.

Por esto, los pretendidos revolucionarios, los denominados “moderados” del Frente Al-Nosra y asociados, debían tomar Alepo, Idlib y la costa, dirigiéndose después hacia Raqqa, Deir Ezzor y Abou Kamal con el pretexto de liberarlos del Califato Islámico, que debía recular dócilmente hacia la región de Al-Anbar en Irak sin combatir, exactamente de la misma forma que había retrocedido en Jarablus a fin de dejar sitio a los turcos, para quienes la entrada en la plaza Taksim fue mucho más difícil y costosa que entrar en Jarablus, masivamente ocupado por los del Califato Islámico y los terroristas suicidas.

Pero este enésimo proyecto, destinado a compensar el fracaso de la toma de toda Siria por Estados Unidos, y después el fracaso de la toma de su mitad, ha fracasado a su vez, a causa de la resistencia de Deir Ezzor y de la ciudad de Hassaka, en donde velaba el ejército sirio.

Era evidente por esto que el ejército sirio no abandonaría Deir Ezzor, convertida en el Stalingrado del Éufrates, y que la próxima liberación de Alepo significaría que el arco de los combates, diseñado por los planificadores de Estados Unidos y sus cómplices, iba a partirse en pedazos, al quedar la fuerzas sirias en disponibilidad de avanzar a gran velocidad de una Alepo liberada hacia Raqqa y Deir Ezzor; un trayecto táctico más ventajoso que el que va de una Raqqa liberada hacia Alepo. Estados Unidos ha intentado impedir el avance del ejército sirio en la línea Alepo liberada-Raqqa-Deir Ezzor, sobre todo impulsando a los kurdos y a las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias a extenderse para controlar el “arco de los combates”, desde el Éufrates hasta Raqqa. Pero los kurdos han rechazado a descender hacia el sur antes de avanzar hacia el oeste, en vista de que se enfrentarían a un ambiente hostil a su ideología y a su psicología, lo que ha terminado por despertar el monstruo demográfico kurdo del sudeste de Anatolia tan temido por los turcos, que han amenazado con retirarse del proyecto.

Entretanto, no habiendo conseguido liberar al Frente Al-Nosra sitiado en Alepo por el ejército sirio mediante la creación de una brecha en la carretera de Ramussé, al sur de la ciudad, y estando cerrada la ruta norte de Castello a toda ayuda llegada de Turquía, Estados Unidos ha decidido desafiar a rusos y sirios eliminando la barrera de Deir Ezzor mediante esta innoble operación de un pretendido error, ayudados en ello por los turcos, que se han propuesto generosamente para “liberar” Raqqa junto a la Coalición Internacional, como todos los hemos oído explicar recientemente.

Dispararon sus “proyectiles amigos”, seguidos inmediatamente por los asaltos del Califato Islámico sobre Deir el-Zor, sin que ese Califato Islámico haya temido la mirada inquisitiva de la aviación estadounidense, que supuestamente golpea a todo lo que se mueve al oeste de sus bases iraquíes. ¡No veamos en ello ninguna paradoja!

Según este plan, si Deir Ezzor cae, los turcos se abalanzarían hacia Raqqa y Deir Ezzor, mientras que el Califato Islámico se retiraría conforme al mismo escenario que Jarablus, bajo el pretexto de la enorme presión militar; los turcos han acordado con Estados Unidos que la línea del Éufrates sea una región internacional neutra por el hecho de que es una zona de guerra contra el Califato Islámico, con el riesgo de que la reinicie si la Coalición Internacional se retirara. Es preciso pues que el Califato Islámico permanezca sitiado en Irak, para impedir su expansión.

De esa forma Turquía rompería la espalda de los kurdos dividiéndoles en dos mitades situadas al norte de Siria. De esa forma Estados Unidos cortarían a Siria en dos mitades a un lado y otro del Éufrates, que se convertiría en una frontera de una entidad nacida de los hechos consumados como, tal vez, la que se construiría en torno a los esbirros de Al-Julani (fundador de Al-Nosra y actual jefe de Fatah Al-Sham) tras el lavado de su barba chorreante de la sangre de los sirios. De esa forma, el inmenso corredor hacia Asia quedaría cortado entre la puerta del Mediterráneo y la puerta oriental en la frontera de Irak.

Por todos esos motivos, ese “fuego amigo” estaba dirigido a la vez contra Siria y contra Rusia, para imponer el punto de vista de Estados Unidos respecto a Alepo, es decir, la apertura de la ruta de Ramussé conforme a su condición de paso de los convoyes “humanitarios” libremente y sin inspección. Lo que resultaría en una anulación de todo el beneficio obtenido del cerco en torno a Al-Nosra, y a evitar el contenido del acuerdo ruso-americano sobre Alepo, dado que este acuerdo les ha impuesto el reconocimiento de esta organización terrorista como el “enemigo común”, al mismo nivel que el Califato Islámico.

Pero pese a este golpe terriblemente doloroso en Deir Ezzor, la comprensión de sus razones nos lleva a descubrir que el proyecto USA titubea, lo mismo que sus ejércitos islamistas terroristas, y que Estados Unidos está ahora convencido de que el pueblo sirio y sus aliados podrían llegar a ser lo que demoliera sus proyectos y sus ejércitos.

Fuente: http://www.thawraonline.sy/index.php/selected-articles-list/108150-2016-09-19-08-39-11

Tras un acuerdo de paz siempre llega una matanza

Niño asesinado en Hula, Siria, mayo de 2012
Si, en Siria cada vez que alguien firma un acuerdo de paz, es como para echarse a temblar porque después siempre llega una matanza. Pero lo peor es que las matanzas las cometen los mismos que firman la paz. Ha llegado un punto en el que los sirios ya no tienen miedo a la guerra sino a la paz.

El 7 de setiembre los estadounidenses y los rusos firmaron uno de esos acuerdos de paz y se produjo el ataque de la “coalición” al ejército sirio en Deir Ezzor, matando a más de 60 soldados.

Los aviones de la “coalición” se habían equivocado. Le puede pasar a cualquiera. Vas a matar a alguien y acabas con el vecino de al lado que no tenía nada que ver.

Los que no se equivocaron fueron los rusos que, por su parte, unos días después bombardearon un convoy de ayuda humanitaria. Los rusos no se equivocan: donde ponen el ojo ponen la bala.

Suponemos que quienes estén habituados a escuchar este tipo de relatos en los noticiarios se quedarán perplejos. Si no quieren la paz, ¿para qué firman tantos acuerdos y treguas?

Ya hemos perdido la cuenta del número de altos el fuego que se han firmado en Siria. Tampoco somos capaces de recordar el sinfín de ONG humanitarias que desempeñan su benéfica tarea en medio de los tiroteos y bombardeos.

Es la guerra más pacífica y humanitaria que recordamos desde la guerra de Troya. Al principio, cuando la Primavera de 2011, los moderados dijeron que eran pacifistas y que en Siria una guerra civil era impensable, pero hasta el momento lo impensable ha costado unos 300.000 muertos.

Ya nadie se acuerda de que, al principio, la guerra se justificó por razones humanitarias, porque Bashar Al-Assad era un dictador sediento de sangre y había que impedir las matanzas. El remedio es peor que la enfermedad.

En 1945 la Carta de la ONU se firmó para garantizar la paz entre los Estados, la resolución pacífica de conflictos y para impedir que unos Estados se mezclaran en lo que entonces se llamaban los “asuntos internos” de otros.

Tras la caída de la URSS el mundo ya no conoce “asuntos internos” sino todo lo contrario. Ahora los profesores de Derecho Internacional engañan a sus alumnos diciéndoles que existe un fantasmal “derecho internacional humanitario” que obliga a una no menos fantasmal “comunidad internacional” a acabar con los dictadores y las dictaduras para evitar la represión, las detenciones, las torturas, la censura y demás violaciones de los derechos humanos.

Tras la masacre de Hula en mayo de 2012 en la que murieron más de 100 personas, de las que unos 40 eran niños, los medios de todo el mundo reprodujeron las declaraciones de un superviviente de 11 años que se permitía increpar a la “comunidad internacional” con un discurso perfectamente aprendido y argumentado: “el gobierno nos está asesinando y Ustedes no hacen nada por impedirlo”.

La “comunidad internacional” se conmovió por relatos como éste y otros parecidos. Sus respectivos gobiernos, siempre atentos al sentir de la ciudadanía, también se pusieron en marcha, prepararon aviones, munición, misiles…
Pero cuatro años después las matanzas siguen igual, es decir, la guerra ha fracasado porque no ha podido impedir las matanzas sino que más bien parece que las ha alimentado.

Pero en este punto el lector tiene que ser un poco sutil para no confundir una matanza con una guerra y resignarse a admitir la conclusión evidente del “derecho humanitario”: es peor una matanza que una guerra.

Tanto las matanzas como las guerras son siempre culpa de los mismos. En la guerra siempre matan los mismos, y cuando eso no ocurre es por error, que es la teoría que inventó el Ministro del Interior, Martín Villa, durante la transición: “lo nuestro son errores, lo de los demás son crímenes”.

Este es el fundamento del nuevo “derecho humanitario” que enseñan en las universidades, aunque les faltan algunos detalles por pulir. Por ejemplo, en la matanza de Hula ocurrió lo mismo que ahora: el gobierno sirio firma una tregua y unos días después ejecuta la matanza (o se la imputan que tanto da).

Las matanzas, además de acabar con las vidas humanas, acaban también con los acuerdos de paz. Los que nunca han cometido matanzas, como la de Hula, son los moderados del “ejército libre de Siria”. No necesitan ese tipo de atrocidades porque ellos no han firmado ninguna paz. Están contra la paz; por eso no cometen matanzas sino que hacen guerras.

“Si vis pace, para bellum”.

El jefe antidroga de la Guardia Civil condenado por narcotráfico

El jefe del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de la Guardia Civil de Málaga fue condenado el viernes por la Audiencia Provincial a diez años y medio de prisión por narcotráfico.
El tribunal considera probado que el dirigente del EDOA, que tenía la graduación de teniente, favoreció el tráfico ilegal de drogas y que no solo recibió contraprestación de alguna operación sino que también consiguió obtener méritos policiales.
Al jefe del EDOA se le condena por dos delitos contra la salud pública y otro de falsedad y han sido absueltos ocho acusados, entre ellos cuatro agentes de la Benemérita.
Además, la sentencia condena a otras 26 personas por los delitos de pertenencia a grupo criminal, contra la salud pública, falsedad documental, robo con violencia, tenencia ilícita de armas y blanqueo de capitales. Entre los acusados había varios guardias civiles, uno ellos los cuales fue jefe del EDOA, así como narcotraficantes, confidentes y una abogada.
El juicio comenzó el 14 de octubre de 2015 y durante el mismo el fiscal sostuvo que había una actuación coordinada o dirigida por un grupo de guardias civiles del EDOA, encabezado por el teniente.
El objetivo de la trama era obtener beneficios, económicos o profesionales, mientras que los informantes lograban cantidades de drogas y, en ocasiones, conseguían que estos agentes del EDOA hicieran la vista gorda en determinados operativos.
Queda pendiente de juzgar a un sargento del EDOA que se fugó en septiembre de 2015 antes de comenzar el juicio y que se tendrá que enfrentar a una petición fiscal de 55 años de cárcel por ser uno de los principales acusados de la trama.
Este agente, al que le pesaba una orden internacional de busca y captura, fue detenido a finales del pasado agosto en el aeropuerto Madrid, tras aterrizar de un vuelo procedente de México.
Entre los condenados por blanqueo de capitales y falsedad en documento mercantil también se encuentra una abogada, que era la esposa del guardia civil fugado, ya que diseñó una operación con apariencia de legalidad para la colocación de dinero de origen criminal.
Los escasos medios que han publicado esta noticia no se ofrecen los nombres ni las fotos de los condenados, algo que jamás ocurre con los demás condenados, cuyos datos airean a los cuatro vientos. Los medios de comunicación protegen a los guardias civiles, aunque estén condenados por narcotráfico. Se les ve el plumero.

El control ideológico en la universidad: los mecanismos informales de censura

[…] Una de las teorías económicas, la neoclásica, ha ocupado la totalidad de la disciplina y cómo, en el ámbito de la investigación y la docencia, la purga de economistas heterodoxos fue más o menos completa, ya que se fue expulsando o cooptando a los díscolos. Eso supuso que a partir de los años 80 desaparecieran de los planes de estudio, las investigaciones y las principales revistas, y al mismo tiempo, que los expertos que eran contratados para las jefaturas de estudios de la OCDE, FMI o Banco Mundial, como gobernadores de los principales bancos centrales o como ministros de Economía y finanzas de los principales países del mundo, manejasen únicamente el modelo neoclásico.

Esta reducción de la economía a una de sus teorías ha tenido consecuencias evidentes a la hora de dirigir nuestras sociedades, pero la gran dimensión del problema también ha contribuido a oscurecer cuestiones laterales que ese hecho plantea. Por ejemplo, ¿es posible imponer un modelo teórico concreto en el mundo del conocimiento, como es el universitario? Y si es así, ¿está ocurriendo en las ciencias sociales y en las humanidades? Según las respuestas de los académicos consultados, no solo es factible, sino que es lo que está ocurriendo. Existe una censura informal que funciona a través de los mecanismos de recompensa que se activan para los investigadores que utilizan los marcos teóricos adecuados y que condenan al resto a la invisibilidad y a una carrera académica marginal.

El ‘régimen de verdad’

Esta imposición ha sido evidente en el campo económico en España, como subraya Xavier Martínez Celorrio, profesor de sociología de la Universidad de Barcelona: “En toda disciplina compiten diversos paradigmas cuya lucha por el poder académico da lugar a campos de control simbólico que se traducen en cátedras, plazas de profesorado, financiación para investigación y dominio en publicaciones. El paradigma neoliberal está más que defenestrado en el terreno empírico de la economía desde la crisis de 2008, pero su vigencia se ha reforzado por la fuerza del campo de control simbólico que ha construido en las últimas décadas. Se ha construido un ‘régimen de verdad’, que diría Foucault”.

Pero no solo se trata del campo económico, sino de que el resto de ciencias sociales también vive males similares. Como explica Víctor Sampedro, catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, se van marcando una serie de controles y de filtros en los que unas escuelas preponderan por encima del resto. Por ejemplo, existe una obligación de ser cuantitativo y manejar grandes bases de datos, (y cuanto mayores mejor), lo cual supone que aquellas instituciones y países que cuenten con las bases de datos más completas sean los únicos que pueden hacer ciencia, pero también que cuando emergen nuevas tendencias sociales no pueden ser investigadas, porque todavía no existen los datos suficientes.

Además, se han primado clarísimamente la teoría de la acción racional y el enfoque economicista. En la ciencia política toda la investigación ha ido hacia la sociología electoral tratada con estos modelos. Eso hacía imposible, por ejemplo, analizar los procesos de movilización que, como el 15 M, hemos vivido en los últimos años. Por decirlo en otros términos, el mismo paradigma que se utiliza para analizar la economía se está trasladando a las ciencias sociales, que comienzan a ser examinadas desde el prisma del individualismo metodológico.

Una empresa privada evalúa los currículos académicos

El mecanismo para ejercer este control ideológico en la universidad, explica el periodista, economista y doctor en sociología Andrés Villena, es el sistema de evaluación que se ha implantado, del que depende la trayectoria académica de cada docente, y que otorga una importancia crucial a los artículos JCR. Cuando se refieren a estas siglas, muy populares en la universidad, aluden al “Journal of Citation Reports”, “un ranking elaborado por la empresa Thompson-Reuters. EL JCR, a través de la Web of Science, contiene el conjunto de revistas que cumplen con las condiciones imprescindibles para estar en la primera división: que sus artículos hayan sido citados, a ser posible, por autores en otras revistas prestigiosas, que su índice de impacto supere un determinado nivel, etc. De esta forma, queda definido un conjunto de revistas o journals en los que cabe casi toda la ciencia publicada a lo largo de un año. Si no estás en el JCR, tus contribuciones corren mucho más riesgo de pasar desapercibidas. Y cuando la crisis ha creado un auténtico tapón de expedientes esperando para entrar en la universidad, este tipo de méritos se han convertido en imprescindibles”.

El problema de fondo, asegura Villena, no es solo que los mecanismos de objetividad que establece, como la llamada revisión ciega (el artículo recibido es delegado por un editor a dos revisores que no conocen a quien examinan), no funcionen del todo, porque el editor puede conocer al autor del artículo y desviarlo a revisores afines, o porque estos puedan detectar quién es el autor por el tema tratado o la manera de enfocarlo, “sino que la gran mayoría de estas revistas están controladas por los mismos modelos teóricos, de manera que producir algo diferente y que sea publicado se convierte en una tarea improbable”. Los artículos que se recogen en revistas que no sean JCR, por interesantes que puedan resultar, no producen efectos académicos, por lo que en esta “carrera en la cinta mecánica” por la subsistencia en la que universidad está inmersa, casi nadie quiere perder tiempo en investigaciones que, por valiosas que sean, resulten ineficaces a la hora de asegurarse un futuro laboral.

El ‘colegio invisible’

El concepto a través del cual se entiende la vida académica, explica Andrés Villena, es el de “colegio invisible”. Para publicar en los JCR tienes que pertenecer a esa capilla que, sin estar institucionalmente establecida, opera de forma continua y facilita el acceso a las publicaciones importantes. Eso supone que tus investigaciones deben restringirse a lo que esa red de poder entiende útil, “de forma que el campo de cosas sobre el que se puede escribir se restringe a introducir un matiz en los debates que ellos están manejando. Si eres Stiglitz puedes investigar y te lo publicarán, pero si no lo eres no podrás entrar diciendo teorías similares a las que él maneja. No hay una censura expresa, a la antigua, pero está claro que hay cosas en las que sabes que debes entrar y en otras en las que no”.

Las consecuencias de este sistema se dejan sentir en varios órdenes. En un sentido, la universidad se convierte, asegura Villena, “en una meritocracia de contactos, en la que no puedes ser un manta, porque si no no estarías, pero si careces de los vínculos precisos tu carrera será efímera. Para conseguir ese respaldo es frecuente que se tengan que dar algunas clases del catedrático, o aparecer en tercer o cuarto lugar en los artículos del departamento”.

En segundo lugar, asegura Alfonso Pérez Agote, catedrático de la Universidad Complutense, los resultados en cuanto a conocimiento son muy decepcionantes. Así ocurre en sociología, donde todos están como idiotizados intentando que les publiquen en revistas que ningún sociólogo lee. Echas un vistazo, por ejemplo, al “American Journal of Sociology”, (una de las más prestigiosas) y te encuentras con una gran serie de banalidades y tonterías. El método de evaluación que tenemos es terrible porque lleva a nuestros investigadores a intentar colocar un articulito en estas publicaciones, que hacen a base de leerse los tres o cuatro últimos libros y realizar un apunte medianamente inteligente, en lugar de estar metidos en proyectos de investigación.

Pocos libros y muchas cifras

Este contexto resulta muy llamativo, según Pérez Agote, “porque las viejas generaciones eran muy de estar en casa con los libros en lugar de montar investigación, y hoy cuando estás metido en un grupo potente para investigar, no te sirve para nada. Muchos jóvenes te dicen que no pueden perder el tiempo en eso porque tienen que hacer JCR para sacar su acreditación y poder ser contratados como doctores. Esto es un problema muy gordo”.

Coincide Rosa Agost, decana de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universitat Jaume I, que señala cómo “la gente que empieza ahora, que tiene un camino muy duro por delante y que sabe que si no consiguen cinco publicaciones potentes en seis años no tendrá sitio en la universidad, deja de estar en proyectos y se encierra en casa para redactar los JCR, lo que deteriora la investigación con mayúsculas”.

Como tercer efecto, asegura Pérez Agote, está el hecho de que la calidad desciende, de manera que “hay pocas revistas buenas, y la mayoría de ellas están circunscritas a un disciplina concreta. La revista del CIS (la más importante en España) ha dado un giro muy particular, que ha venido de la mano de aquellos que salieron de la universidad pública pero luego pasaron por el Instituto de la Fundación Juan March, el de José María Maravall, que está intentando convertir la sociología en una disciplina numérica. Y no es malo en sí mismo, siempre que haya una teoría detrás, lo cual no suele ser el caso”.

Pero eso no significa que no haya resistencia en la universidad, o que todos los profesores se limiten a publicar aquello que les generará rentabilidad. “En educación, por ejemplo, sabemos que se está colando la sustitución del paradigma cualitativo por el cuantitativo, y que si quieres aparecer en los rankings tienes que estar ahí, pero a pesar de eso también hay quienes tratan de publicar artículos que saben que les serán inútiles a la hora de la evaluación, pero que abordan temas de gran interés para la disciplina. En España también hay gente crítica que trata de compaginar lo que se nos impone desde arriba y lo que resulta importante para las disciplinas teóricas en las que trabajamos”.

Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-09-25/asi-funciona-la-censura-en-la-universidad-espanola_1264799/

Antifascistas revientan un homenaje a Primo de Rivera en Cádiz

Ayer estaba prevista en Cádiz la presentación de un libro escrito por Pepe de las Heras en el Hotel Las Cortes, en la calle San Francisco, sobre la figura del fascista José Antonio Primo de Rivera.

El acto había sido organizado por la Asociación Hispania Cronos, que tenía prevista la presentación del libro a las 18 horas. Cuando unas diez personas que iban asistir al acto se hallaban en la puerta del Hotel esperando la hora del comienzo, llegaron los antifascistas gritando “¡No queremos nazis!”

Los convocantes patearon a uno de ellos por llevar una camiseta de Brigadas Amarillas y se produjo un enfrentamiento tumultuario “cuerpo a cuerpo” en la calle. El centro de la capital gaditana quedó destrozado, con las señales de tráfico arrancadas e importantes daños en el mobiliario urbano.

Luego llegaron tres vehículos radio patrulla adscritos a la Comisaría Provincial que intentaron, sin éxito, detener a los antifascistas, al mismo tiempo que escoltaban a los fascistas para garantizar que pudieran celebrar el acto en el Hotel sobre el fundador de la Falange, que fue ejecutado por la República en 1936.

El libro y su presentación pública forman parte del descarado ascenso del fascismo en España. Pepe de las Heras ha realizado una versión anovelada de un guión para una película hagiográfica que se presentará próximamente.

Tenemos al fascismo hasta en la sopa, debidamente escoltados y protegidos por la policía para que no padezcan ningún percance en sus actos oficiales.

Putin: la etapa de los compromisos internacionales ha pasado

El interés por Rusia rara vez trasciende la política exterior. Sin embargo, ésta no se podría entender sin la interior donde, desde mayo, Putin ha iniciado una serie de cambios importantes, especialmente en el terreno económico.

Con su lucidez característica Bechet-Golovko lo resume perfectamente: “La etapa de los compromisos internacionales ha pasado; para negociar ventajosamente hay que tener una posición fuerte y clara” (1).

Algo parecido había escrito William Engdahl: “A pesar de los progresos impresionantes hechos por Rusia en el terreno de la política exterior, el país puede estar debilitado por una economía fatalmente débil” (2).

El 25 de julio Putin pidió al denominado “Club Stolypin” que preparara un plan de impulso económico porque para hacer frente a los imperialistas en todos los terrenos, hay que impulsar también el crecimiento económico y estrechar filas en el terreno político, lo cual no se puede hacer sin la depuración de los viejos cuadros y el nombramiento de nuevos equipos dirigentes.

Lo mismo que Theresa May en Reino Unido, Putin quiere poner fin a las viejas políticas monetarias implementadas desde los ochenta, que nunca van más allá del corto plazo, la especulación, las burbujas y el enriquecimiento golfo de cuatro oligarcas. En Rusia estas políticas tienen un nombre, Alexei Kudrin, el antiguo ministro de Finanzas, ahora defenestrado.

Putin se ha descubierto a sí mismo en Bismarck. Ahora persigue un desarrollo económico a la manera prusiana. El economista en boga es el alemán del siglo XIX Friedrich List. Tras la ola “mundialista” vuelve el “nacionalismo” en todos los terrenos, sobre todo en el económico. Con él vuelve el Estado, las empresas públicas, la política industrial, el proteccionismo, el déficit público… e incluso los viejos planes quinquenales o, al menos, una versión capitalista de ellos.

Todo empezó el 25 de mayo cuando, después de dos años de vacío, Putin convocó el Presidium del Consejo Económico. En el verano llegó la destitución de Serguei Ivanov, cabeza de la administración presidencial del Kremlin y luego la de Livanov, el ministro de Educación e Investigación. Sus sustitutos, A.Vaino y O.Vassilieva, no están dentro de los círculos de adeptos de la OCDE, escribe Bechet-Golovko, porque “representan el interés nacional frente a la visión globalizante”.

Los nombramientos han sido seguidos de la llegada al servicio de inteligencia exterior de S. Narchkin, que tendrá que lidiar con una situación internacional especialmente tensa. No hay más que repasar el blog Katehon para ver que los eurasiáticos de Alexander Duguin están de enhorabuena.

Pero esa moneda tiene un reverso, que es la guerra. Recientemente Duguin escribía que “la Tercera Guerra Mundial nunca ha estado tan cerca”(3). No le falta razón. Lo mismo que en 1931, cuando el gobierno soviético aprobó el Primer Plan Quinquenal, sin un fuerte impulso al desarrollo industrial, Rusia no podrá hacer frente a la agresión imperialista que se le viene encima.

(1) http://www.comite-valmy.org/spip.php?article7626
(2) http://journal-neo.org/2016/08/02/putin-nyet-to-neo-liberals-da-to-national-development/

(3) http://katehon.com/es/article/la-iii-guerra-mundial-nunca-ha-estado-tan-cerca

El manual del buen yihadista se imprime en Turquía

El ejército sirio ha descubierto un manual impreso en Turquía con instrucciones para los yihadistas. En este manual se les enseña “la buena marcha de la guerra en suelo extranjero” y el uso de armas nucleares.

El manual fue publicado en lengua árabe en la ciudad turca de Estambul y sus editores ni siquiera trataron de ocultar los orígenes del libro, el cual cuenta con el logotipo de la editorial turca Guraba, información de contacto e incluso el Número Internacional Normalizado del Libro (ISBN, por sus siglas en inglés) en el interior.

El soldado sirio que encontró el libro declaró que estaba lleno de odio y llama a la guerra contra las personas que se oponen a la ideología takfirí. El manual además incluye instrucciones sobre lo que se debe hacer con “los enemigos y sus propiedades”, según el soldado sirio.

Además añadió que este libro también describe cómo “quemar las ciudades capturadas por los combatientes extremistas, la forma de cortar todos los árboles, destruir toda la vida, la forma de ejecutar prisioneros de la manera correcta”, entre otros.

Según este libro, los takfiríes tienen el derecho a casarse con sus cautivas. Incluso menciona el posible uso de armas nucleares, declaró el soldado.

En Europa la policía ha capturado varios de estos manuales, algunos de ellos van dirigidos a las madres para que inculquen la yihad a los niños desde pequeños. Otros son relativos a las diversas maneras de captar nuevos adeptos. Buscan jóvenes sin expectativas laborales, no necesariamente musulmanes y mucho mejor si no son demasiado religiosos.

Ya no los buscan en las mezquitas. Los yihadistas hacen uso del Islam pero a su antojo. El objetivo es conseguir adeptos que no se sepan el Corán, como los hermanos Abdeslam, detenidos en redadas de droga. El manual lo explica: “No les separes de su familia, su estilo de vida, no le hables de los problemas de los musulmanes, que no sospeche que le estás reclutando”.

Los perfiles son gente, moldeable, que viva alejada del centro de las ciudades, estudiantes de 15 años mejor que universitarios y gente con problemas.

La fase de reclutamiento debe durar tres semanas de acercamiento: “Acompáñale al trabajo o la universidad y al rezo. Llámale a diario y envíale mensajes de móvil con contenido religioso. Invitarle a comer o a cenar y hazle regalos”, escriben. Eso rompe barreras y acerca a cualquiera.

A los dos meses hay que inculcarle la yihad, la necesidad morir matando: “Hay que conseguir que anhele los placeres del paraíso y tenga miedo al infierno”.

La guía dice que hay evitar a los cobardes para que no se echen atrás.

Fuente: http://alwaght.com/es/news/68636

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