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Amnistía Internacional falsifica un informe dirigido contra el gobierno de Sudán

El 29 de setiembre Amnistía Internacional se inventó un falso ataque del ejército sudanés contra la población civil de Jebel Marra, en Darfur, con armamento químico.

Según la ONG el gobierno de Jartum cometió 32 agresiones entre enero y setiembre de este año, para lo cual invocaba a dos “expertos” que acreditaron el empleo de agentes cáusticos con efectos vesicantes similares a los del gas mostaza, es decir, que capaces de levantar la piel.

Amnistía Internacional exigía la intervención de la ONU y de la OPCW (Organización Internacional para la Prohibición del Armamento Químico) a fin de que tomaran las medidas pertinentes.

Los testimonios de la ONG procedían de conversaciones telefónicas mantenidas con miembros de los grupos rebeldes de Darfur originarios de la provincia de Jebel Marra, donde supuestamente se produjeron los ataques químicos.

Para acallar las denuncias, el gobierno sudanés constituyó una comisión de investigación compuesta por nueve miembros. Algunos de ellos pertenecían a las organizaciones locales opuestas al empleo de armas químicas, otras procedían del Ministerio de Sanidad y, finalmente, las demás formaban parte de laboratorios químicos nacionales y de criminalística.

A diferencia de Aministía Internacional, dicha comisión no investigó por teléfono sino que se desplazó al lugar en el que ocurrieron los hechos, el sur de Sudán (Firga, Jeldu, Golo y Sorunek) y Darfur, portando el correspondiente equipo de recogida de muestras. Sin perjuicio de profundizar la investigación, las conclusiones que ha obtenido son las siguientes:

– el aire estaba limpio
– las enfermedades provocadas por el armamento químico son endémicas en dicha región
– la tasa de abortos no ha crecido
– el aumento en la tasa de mortalidad del ganado se debe a la falta de veterinarios en la región

El informe de Amnistía Internacional es falso y por eso gran parte de la prensa mundial se ha negado a hacerse eco del informe de manera gratuita, es decir, aparentando que es una “noticia”, con una única excepción, el servicio internacional de noticias de la BBC, lo que explica los motivos de la campaña.

La famosa e “independiente” BBC depende del Foreign Office, el Ministerio británico de Asuntos Exteriores; es un instrumento de la política internacional del imperialismo británico, empeñado en una campaña de largo aliento contra el gobierno de Sudán. Esa campaña corre en paralelo con la de Amnistía Internacional, consistente en la imagen del niño africano desvalido. El título es aún más baboso todavía: “La lágrima de los huérfanos”.

Amnistía Internacional es una organización fundada en 1963, financiada por el gobierno de Londres, donde tiene su sede. De la mano del MI6, desde 1995 lleva una campaña feroz contra el gobierno de Sudán.

Fuente: https://www.afrique-asie.fr/menu/actualite/10596-le-discredit-d-amnesty-international

El ejército sirio logra penetrar en los barrios del este de Alepo

En la noche del sábado al domingo el ejército sirio capturó el barrio de Massaken Hanano, al este de Alepo, hasta la fecha controlado por los salafistas, liberando a 1.500 civiles que aún se encontraban allá. La noticia la divulgó ayer la agencia Sana, portavoz oficial del gobierno de Damasco.

El avance el ejército regular está siendo muy lento, pero la captura de Massaken Hanano abre las puertas para posteriores incursiones hacia las zonas interiores en las que se refugian los últimos restos de las milicias del Frente Al-Nosra.

La televisión pública siria ha difundido imágenes que muestran una fuga de civiles, sobre todo mujeres y niños que se precipitan sobre los autobuses verdes del ejército de Damasco en busca de protección. Algunos de ellos realizaron declaraciones a la televisión.

El barrio de Massaken Hanano tiene una fuerte carga simbólica, ya que fue el primero en caer en poder de los salafistas en 2012, lo que dividió a la capital siria en dos mitades. En la que quedó bajo control de los yihadistas vivían unas 250.000 personas.

En la región de Damasco la guerra también va viento en popa para el ejército regular. El sábado los yihadistas se rendieron en dos localidades, Al-Tall y Jan esh Sheij, acogiéndose a la oferta de reconciliación del gobierno, según una información procedente de la web del periódico sirio Al-Watan.

El acuerdo consiste en que quienes no deseen regularizar su situación personal, pueden conservar sus armas ligeras, dejando las demás en manos del ejército, y largarse a sus países. Según la cadena Al-Mayadin, más de 1.000 salafistas armados han depuesto las armas en Al-Tall, una localidad a sólo 12 kilómetros de Damasco. La rendición se produjo cuando el ejército les rodeó, cortando cualquier posibilidad de retirada.

Según Al-Mayadin, la población de 700.000 habitantes de Al-Tall se lanzó en masa a la calle, exigiendo la salida de los grupos armados.

En Jan esh Sheij, a 26 kilómetros de Damasco, el jueves se alcanzó una tregua tras cuatro días de negociaciones. El sábado el diario Al-Watan aseguró que los salafistas ya habían empezado a deponer las armas. Se trata de un total de 2.000 milicianos que en dos días deben abandonar la ciudad en compañía de sus familiares para marchar hacia Idlib, al noroeste de Siria, de donde habían llegado.

Facebook se atribuye el papel que la Inquisición desempeñó en la Edad Media

Mark Zuckerberg, capitoste de Facebook
Como nos temíamos, en Estados Unidos el 44 por ciento de las personas consultadas afirma que su principal fuente de información cotidiana procede de Facebook. A su vez, el capitoste de la multinacional, Mark Zuckerberg, está actualmente en Pekín, tratando de firmar un acuerdo con el gobierno chino para reintroducir a su empresa en el mercado local, del que ha sido desplazado hace años.

Algunos informáticos, siempre tan despistados ellos, aseguran que el coste del acuerdo es hacer de chivato del gobierno chino, lo cual no es ningún coste: allá donde está Facebook cumple fielmente con su papel de perrito faldero y cotilla consumado, aportando a los gobiernos respectivos cuanta información se le solicita (y posiblemnte sin necesidad de que se lo soliciten). Lo que ocurre es que estos asuntos sólo son noticia cuando conciernen a China.

Radio macuto y el chismorreo, que los expertos llaman “hoax”, son algo consustancial a internet desde su origen, lo mismo que la intrusión en la vida privada de los usuarios que llevan a cabo monopolios, como Facebook, entre otros. Lo realmente nuevo es que con dicha excusa, los monopolios se han atribuido la ímproba tarea de cribar la verdad de la mentira, es decir, ejercer de censores de las noticias que circulan, exactamente el mismo papel que desempeñó la Inquisición, o lo que es lo mismo, la iglesia católica, en la Edad Media.

Siempre tenemos que tropezar con algún redentor que trata de evitar que nos equivoquemos, que nos informemos mal, que lleguen hasta nosotros noticias falsas, como la siguiente que circuló por las redes sociales durante la campaña electoral de Estados Unidos: “Han encontrado muerto a un agente del FBI sospechoso en el caso de las fugas de los correos electrónicos de Hillary Clinton”. La noticia procedía el diario Denver Guardian, que no existe.

Este tipo de bulos en las redes sociales le han servido a Obama para “explicar” en una rueda de prensa convocada en Perú, la “sorpresa” de la victoria electoral de Trump. Ha sido casi como una manipulación porque, en condiciones normales, alguien así nunca hubiera podido ser elegido presidente en un país como Estados Unidos, modelo y estandarte de la democracia.

Los monopolios informáticos, como Facebook, se sienten legítimamente preocupados por este tipo de fenómenos, que no se pueden repetir. Desde Perú Obama les ha propuesto que sólo circulen noticias verdaderas, auténticas, genuinas, debidamente etiquetadas con denominación de origen. Pero ahora ya no pueden recurrir a la hoguera, las ordalías y el enjuiciamiento de la conciencia. Esas antiguallas quedan para la Audiencia Nacional, último residuo mundial de la Inquisición en el que los fiscales preguntan a los acusados: “¿Qué intenciones tenía Usted cuando cantó esa canción?”

En absoluto. Facebook está pensando en algo mucho más moderno, eso que llaman “inteligencia artificial” de manera grotesca. Se trata de crear un algoritmo (pura matemática) capaz de discernir una noticia verdadera de una falsa entre todas las que circulan por la red. Es una pena que en la Edad Media la iglesia católica no contara con ordenadores para hacer lo mismo… Trump nunca hubiera podido ganar las elecciones.

La anunció Zuckerberg el viernes, mientras leía un manual de chino mandarín, un idioma que estudia con empeño desde hace tres años para convencer al gobierno de que ellos son buenos informadores; los mejores.

A la gilipollez esa de la “inteligencia artificial” Zuckerberg le añade, además, algo que también es característico sólo de la democracia al estilo gringo, que no existía en tiempos de la Inquisición: los juicios con jurado, es decir, que los usuarios se conviertan en soplones de las multinacionales para que puedan denunciar las noticias falsas, al tiempo que ejercen de jueces (juez y parte). Es una extensión del “Me gusta” (I like). Así se impide que los mensajes que no gustan a casi nadie anden por ahí circulando y corrompiendo la moral del mundo entero.

Facebook, o lo que es peor, un algoritmo matemático, deja de ser un instrumento de comunicación para convertirse en el tribunal de la comunicación, porque la misma ha de ser veraz siempre (de lo contrario mejor no comunicar nada, callarse). Por fin llega el momento de la verdad, o sea, del “trending topic” por obra y gracia de la… ¡matemática pura!

La política de distensión de ‘La Izquierda’ en Alemania

A los moscones como nosotros la mierda nos magnetiza. No lo podemos evitar. Por eso nos repetimos, resultamos pesados o, como se decía antes, somos “dogmáticos”. Es la explicación de que volvamos a hablar de nuestra amada Sahra Wagenknecht, la dirigente de Die Linke (La Izquierda) alemana, que simboliza como pocos el oportunismo en estado casi puro, el de toda la vida, una mezcla en la que a la vieja socialdemocracia alemana se le suman los indigestos “verdes” y los renegados de la extinta República Democrática Alemana.

La explicación de nuestro embobamiento no sólo está en la tradicional posición histórica del imperialismo alemán respecto a otros, especialmente Estados Unidos, sino al papel que los oportunistas siguen jugando en su interior, eso que Lenin llamaba “socialimperialismo” y del que Wagenknecht es uno de los mejores ejemplos.

Hace unos días el diario “Berliner Morgenpost” entrevistaba a la dirigente alemana (*) mientras paseaba en bicicleta por los paisajes idílicos del Sarre, en la frontera con Francia, algo muy alemán. El periodista empieza la entrevista con una pregunta típica de inicio de campaña electoral, comparando con mucha gracia a los dos dirigentes de La Izquierda, ella y Dietmar Bartsch, con Tom y Jerry.

Cualquier gacetillero hispánico hubiera empezado la entrevista de una manera muy distinta, con esa colección de tópicos que siempre empiezan así: el ascenso de la ultraderecha en Europa central, de las posiciones populistas y xenófobas como consecuencia de la crisis, la emigración y bla, bla, bla…

Pero lo que está ocurriendo, asegura Wagenknecht, es lo contrario: La Izquierda está en lo más alto de los sondeos desde 2013, a pesar de la fuerza de los nazis de la AfD (Alternativa por Alemania). En Alemania la pobreza crece, dice Wagenknecht, “la gente no alcanza a vivir de su trabajo y cada vez más ancianos padecen la humillación de la pobreza”.

En medio de una larga parrafada sobre pobreza, impuestos y seguridad social, sin que el periodista se lo pregunte, nuestra Wagenknecht suelta lo que estábamos esperando leer: “En política exterior Alemania debería volver a su política tradicional de distensión”. Hemos acudido a varios diccionarios para comprobar que hemos traducido bien “Entspannungspolitik” por política de distensión precisamente, pero la propia Wagenknecht lo aclara a preguntas del periodista: “¿Qué entiende Usted por distensión?”

La respuesta es: “Buscar un equilibrio de intereses en lugar de participar en la escalada de conflictos por el rearme y la guerra”. Luego sigue una explicación tópica sobre la “guerra contra el terrorismo” que ha tenido efectos contraproducentes, reconoce, o sea, que ha creado y reforzado el terrorismo que se pretendía combatir, incluso en Alemania. “Sacar al ejército de Afganistán y Siria sería el mejor medio de asegurar nuestra seguridad”, concluye, una tesis que la vieja socialdemocracia califica como “no gubernamental” o impropia de un partido que aspira a gobernar o a formar parte de un gobierno. Si las posiciones entre ambas organizaciones estuvieran tan enfrentadas, como parece, no sería posible un gobierno de coalición.

Wagenknecht califica la postura del SPD como “decrépita” y contraria a la Constitución. Recurre al olvidado Billy Brandt, dirigente de la socialdemocracia alemana en la posguerra, para describir la “tradicional” política exterior alemana: durante 40 años los soldados alemanes no habían salido del interior de las fronteras. “La Izquierda no sostendrá jamás el esfuerzo militar del ejército” en esos países, afirma Wagenknecht. “Alemania no se defiende en Mali, ni en Afganistán, ni en Siria”.

Estamos completamente de acuerdo con Wagenknecht. Ya sólo queda que cumpla con su palabra si tiene que firmar un acuerdo de gobierno con la socialdemocracia “decrépita”.

No será así, y que conste que aquí nos gusta equivocarnos.

(*) http://www.morgenpost.de/politik/article208749265/Wagenknecht-warnt-SPD-vor-Gabriel-als-Kanzlerkandidat.html

Manifestación en Pamplona por la muerte de un senegalés detenido por la policía

Ayer sábado cientos de personas se manifestaron en Pamplona convocadas por la comunidad senegalesa de Navarra para pedir el esclarecimiento del fallecimiento de un compatriota en la comisaría de la Policía Nacional.

La marcha partió pasadas las 18.00 horas de la tarde, precedida de una pancarta en la que se leía “Las vidas negras importan. Bizitza da handiena”, de la Plaza del Castillo y recorrió la avenida Carlos III hasta Merindades, donde regresó por la misma ruta de vuelta a la Plaza del Castillo.

En declaraciones a los periodistas, Madou Faye, que ha ejercido de portavoz de la comunidad senegalesa, señaló que se sienten «muy dolidos porque era nuestro compañero». «Ha pasado un mes» desde su fallecimiento en comisaría y «no se ha movido nada». «Queremos saber por qué murió», insistió.

Existen varias versiones sobre lo sucedido, pero un testigo que no ha querido identificarse ha relatado que le detuvieron en la calle Marcelo Zelaieta y que desde la inmovilización hasta su traslado a comisaría pasaron unos 15 minutos con el detenido sujeto en el suelo por cinco policías.

La Policía Nacional cuenta un chiste que ya hemos oído muchas veces: el detenido se resistió duramente a su detención y al trasladarle a comisaría un policía “se dio cuenta de que no respiraba”.

Sin embargo, dos testigos que presenciaron en directo la detención aseguran que la Policía se llevó al detenido ya inconsciente. Explican que dos policías de paisano dieron el alto a Ndiaye, que iba en moto y preguntó por qué lo paraban. El policía insistió en que se identificase y el joven respondió que por qué lo tenía que hacer.

La tensión creció hasta llegar a las manos. Ndiaye se resistió y los tres acabaron en el suelo. Al llegar al final de la escena en la calle, la versión cambia. La policía dice que, una vez en el coche, se mostró menos agresivo. La versión de los dos testigos es otra: «Cuando llegaron los otros policías lo inmovilizaron en el suelo sin problema. Durante un rato pudimos oír los gritos de dolor del chico, pero de repente, en un momento, se calló. Cuando lo subieron al coche estaba ya inconsciente, como muerto».

Cinco policías levantaron a pulso al detenido para introducirlo en el coche. En un vídeo se puede ver el instante en el que seis policías tienen reducido a Ndiaye. También se escuchan, en cierto momento, sus gritos.

La rusofobia vuelve a estar en primer plano

Giulietto Chiesa
El año pasado ya publicamos una entrada ‘El origen de la fobia contra Rusia’ comentando el libro del político suizo Guy Mettan en el que analizaba la rusofobia, remontándola a los tiempos de Carlomagno, nada menos. No era el único. Dominic Basulto escribió otro con el mismo título que no tuvo tanta difusión.

La rusofobia forma parte ya de lo más cutre de la subcultura burguesa. Ahora un político revisionista italiano, Giulietto Chiesa, vuelve sobre el mismo asunto. Chiesa fue corresponsal de los diarios italianos L’Unitá y La Stampa en Moscú, así como diputado del Parlamento europeo. Es un amigo muy amigo de Gorbachov, con quien fundó el World Political Forum. Actualmente colabora en la Red Voltaire y es un comentarista asiduo en las cadenas rusas de televisión.

Acaba de escribir Rusofobia 2.0 sobre este fenómeno siquiátrico que se ha expandido por el mundo como un virus patógeno, que se ha demostrado capaz de alterar el funcionamiento de las neuronas. Sin embargo, a pesar de que se conocen numerosos antídotos capaces de frenar su propagación, los remedios no se venden en las farmacias.

El vector que transmite el contagio son los medios de comunicación, especialmente las televisiones, pero ellos no son más que lo que sus nombres indican: medios, intermediarios. El verdadero origen del virus es la política iniciada por Putin desde su llegada al Kremlin en 1999, que ha alcanzado su cénit en 2014 tras el golpe de Estado fascista en Ucrania y la posterior Guerra de Siria.

Es el mayor fracaso de la medicina científica que se conoce desde los tiempos de Hipócrates. Con Rusia los medios de comunicación hacen vudú, auténticos sortilegios en los que una serie de palabras mágicas (Putin, Kremlin, Moscú) desempeñan el papel de chivos expiatorios.

Por lo demás, a medida que demonizan a Rusia, hay quien la tiene por un baluarte de la lucha contra el imperialismo, lo cual tampoco ayuda demasiado a la medicina científica. Rusia ni quiere ni puede sacar las castañas del fuego a nadie, a ningún país ni a ningún movimiento antimperialista.

Los hay también que, como el propio Chiesa, quieren lo mismo que quiere Rusia, un mundo multipolar, es decir, un imperialismo sin hegemonía en el que en lugar de una única potencia hegemónica haya un puñado de ellas, algo así como lo que se logró en 1945 al crear el Consejo de Seguridad de la ONU, donde cinco países, entre ellos la URSS, tenían un asiento permanente y un derecho de veto.

Es algo que no debería sorprender en absoluto. Mientras el imperialismo exista, habrá fuerzas que se opongan y luchen en su contra. De la misma manera, dado que el imperialismo conduce a la hegemonía, también habrá quienes se opongan a ella, aunque no sepan muy bien los motivos y crean que puede existir un capitalismo sin imperialismo, un imperialismo sin hegemonía, y así sucesivamente.

No es la primera vez, ni será la última, que alguien se lamenta de las consecuencias del capitalismo, pero no del capitalismo mismo. Las confusiones posibles están siendo numerosas, como se puede comprobar a diario en los medios que se pretenden “alternativos”, normalmente por la intervención de una moralidad subconsciente acerca de lo bueno, lo malo y lo menos malo, que es típica de las culturas cristianas. “No es que la política rusa se pueda calificar de buena, pero en comparación con Estados Unidos, es mejor, o es preferible”, dicen algunos.

Otras veces, sobre todo si se refieren a personajes demonizados, como el propio Putin, los intentos de explicación se interpretan como intentos de justificación.

En fin, hay quien, como consecuencia de aversiones recónditas, cree que de los malos de la película nunca se puede obtener nada bueno. Así es posible que todo lo que diga Putin sea mentira… precisamente porque lo dice él. ¿Qué otra cosa cabe esperar de alguien así?

Lo bueno de todo esto es que el sicoanálisis vuelve al primer plano.

Google crea un algoritmo capaz de leer los labios

Analizando miles de horas de programas de televisión de la BBC, los científicos han entrenado a una red de neuronas digitales para transcribir conversaciones a través de secuencias de vídeo con una precisión cercana al cincuenta por ciento, según The Verge (1). En otras palabras: los programas informáticos son capaces de entender y descifrar los movimientos de los labios humanos, o al menos, la mitad de los mensajes.

El porcentaje no impresiona si lo comparamos con la transcripción de un audio, pero la comparación hay que hacerla con la capacidad humana para descifrar el movimiento de los labios, que sólo alcanza a un 12,4 por ciento.

Este programa lo han implmentado los investigadores de DeepMind, una empresa británica especializada en inteligencia artificial que ha comprado Google y que se destacó en octubre del año pasado por crear un algortimo capaz de vencer a un ser humano al Juego chino tradicional de Go por primera vez (2).

DeepMind se ha apoyado en trabajos previos de la Universidad de Oxford, gracias a los cuales los científicos desarrollaron el programa LipNet para leer los labios, que en las pruebas mostró una precisión del 93,4 por ciento cuando los seres humanos apenas sobrepasaban la mitad.

Pero LipNet no se probó más que para secuencias grabadas especialmente con ese fin por voluntarios que sólo pronunciaban fórmulas específicas. Por el contrario, el programa DeepMind, conocido por “Observa, escucha, asiste, subraya”, se ha probado con secuencias más exigentes, transcribiendo conversaciones naturales, no escenografiadas, obtenidas de emisiones políticas difundidas en la BBC.

No obstante, hay una diferencia importante entre la transcripción de imágenes televisadas a alta resolución y la de vídeos mal definidos que contienen pocas imágenes, pero la programación informática (mal llamada “inteligencia artificial”) ya está en ese camino.

Las aplicaciones posibles son muy amplias, pero The Verge ya teme que el programa se utilice con fines de control y vigilancia policial a distancia.

(1) http://www.theverge.com/2016/11/24/13740798/google-deepmind-ai-lip-reading-tv
(2) http://www.nature.com/nature/journal/v529/n7587/full/nature16961.html

Ha muerto Vano Mikoyan, diseñador del mítico avión de combate soviético MiG

Vano Mikoyan, ingeniero aeronáutico soviético
A la edad de 89 años falleció ayer en Moscú Vano Mikoyan, diseñador del legandario avión de combate soviético MiG, junto a Gurevich, de cuya asociación procede el acrónimo MiG. Su última creación fue el MiG-29, dedicado a la exportación a los países del Tercer Mundo.

Mikoyan era hijo de un conocido dirigente del Partido bolchevique y desde los 26 años empezó a colaborar con su tío Artem Mikoyan en el estudio de ingeniería aeronáutica Mikoyan-Gurevich, del que llegó a convertirse en director.

Uno de sus mejores proyectos fue el MiG-29 Fulcrum, un bimotor de 1977 que se puso en activo seis años después. A diferencia de todos los demás aviones, como el Mirage 20000, el MiG-29 no dispone de aparatos electrónicos de vuelo.

La URSS vendió aproximadamente unos 1.600 aviones MiG-29 a más de 40 países, especialmente del Tercer Mundo. El último diseño fue el MiG-35 que en 2014 se convirtió en el avión de referncia de las fuerzas aéreas rusas.

Mientras el MiG-29 se diseñó para la superioridad aérea y el combate aire-aire contra otros aviones caza, el MiG-35 es polivalente, capaz de atacar a tierra, similar a los F-15 de McDonnell Douglas y el F16 de Lockheed Martin, aunque mucho más barato.

El MiG-35 fue presentado con éxito en el show Aero-India en 2007, en donde realizó nuevas maniobras acrobáticas por experimentados pilotos de prueba que sorprendieron a sus diseñadores, al público y los medios de comunicación. A pesar de que pesa un 30 por ciento más que su antecesor, el MiG-29, el MiG-35 es muy maniobrable, pudiendo deternerse en el aire, girar sobre su propio eje y disparar hacia atrás. 

Lo mismo que los Sujoi de la Marina de Guerra, los MiG-35 pueden realizar la “Cobra de Pugachev”, una complicada maniobra de vuelo, nombrada así por el piloto de pruebas de la agencia de diseño OKB Sujoi, llamado Victor Pugachev, que la pudo realizar por primera vez en París en 1989, pilotando un Sujoi-27.

Sin embargo, la política de combate aéreo, tanto en la época
sovietica como en la rusa, concede primacía al piloto por delante del
aparato. Tiene en cuenta el factor personal, el adiestramiento, la
experiencia y la capacidad para sacar el máximo rendimiento de la
aeronave.

El dinero, las amistades y los intereses de Trump en Oriente Medio

Durante la campaña electoral, Trump se vanaglorió de que, a diferencia de Hillary Clinton, él se constituiría en un baluarte de lucha contra el terrorismo en Oriente Medio cuando llegara a la presidencia, bombardearía implacablemente al Califato Islámico, volvería a desplegar entre 20.000 y 30.000 soldados en Irak y prohibiría la importaciçon de petróleo procedente de Arabia saudí si los jeques continuaban apoyando a los salafistas.

“¿Quién voló las Torres Gemelas? No fueron los irakíes sino los saudíes. Mire a Arabia saudí, abra los archivos”, declaró a Fox News. Pero detrás de las palabras están los hechos, que dicen algo muy distinto: a lo largo de su campaña electoral, Trump creó ocho nuevas empresas en Arabia saudí. Es propietario o director de THC Jeddah Hotel Advisor y DT Jeddah Technical Services Advisor, empresas relacionado con un proyecto hotelero en el Golfo Pérsico.

Al mismo tiempo que creaba sus empresas, en una reunión convocada en Alabama, Trump reconocía que se entendía con “todos los saudíes. Me compran apartamentos. Gastan 40 millones de dólares, 50 millones de dólares. ¿Debo detestarlos? Los quiero mucho”.

Los vínculos de negocios de Trump con los saudíes son antiguas. Tres meses antes del 11-S, Trump vendió el piso 45 del Trump World Tower a Arabia saudí por 4,5 millones de dólares. A pesar de ello, utilizó la intervención saudí en los atentados terroristas de 11-S para desacreditar a sus adversarios.

Rudy Giuliani, uno de quienes optan al cargo de Secretario de Estado, ha dicho que Hillary Clinton debía disculparse públicamente ante los estadounidenses por haber aceptado donaciones saudíes. “Me gustaría verla excusarse por el dinero que la Fundación Clinton ha aceptado, procedente de Arabia saudí, donde las mujeres no pueden conducir. Me han dicho que [Clinton] es feminista, ¿y acepta dinero de un país en el que las mujeres no pueden conducir?”, preguntó Giuliani.

Pero el antiguo alcalde de Nueva York es un capataz remunerado de la Organización de los muyaidines del pueblo iraní, organización para la que en 2012 hizo campaña con éxito a fin de que fuera borrada de la lista grupos terroristas extranjeros del Departamento de Estado.

A Giuliani los muyaidines le han pagado varias veces por pronunciar conferencias en nombre del grupo en 2011 y 2012, cuando aún estaba en la lista de grupos terroristas, lo que está prohibido por la legislación de Estados Unidos, ya que no se ha inscrito como agente de intereses extranjeros en Estados Unidos.

El futuro consejero de seguridad nacional, el general Michael Flynn, que fue director de la Agencia de Inteligencia de la Defensa, es decir, del Pentágono, firmó un contrato con una empresa holandesa que servía de testaferro de otra turca muy cercana de Erdogan. El año pasado, la empresa de Flynn, Flynn Intel Group, firmó un acuerdo de “lobbying” con Inovo BV, una empresa pantalla de Inovo Turkije. Ambas empresas fueron creadas por Ekim Alptekin, un testaferro de Erdogan que preside el Consejo de Negocios turco-americano, que a su vez es una sección de la Comisión de Relaciones Económicas Internacionales de Turquía, cuyos miembros designa el Ministerio de Economía y la Asamblea nacional de Turquía.

En ejecución de las obligaciones derivadas el contrato, Flynn escribió un artículo afirmando que el golpe de Estado del 15 de julio en Turquía estaba dirigido por el clérigo Fetullah Gülen y alabando la represión que Erdogan emprendió con posterioridad al mismo.

Tampoco Flynn se ha inscrito como agente de intereses extranjeros en Estados Unidos, por lo que su actuación es ilegal.

En agosto de 2012, cuando dirigía la DIA, Flynn recibió informes sobre el apoyo de Turquía y los Estados del Golfo a “la insurrección de Siria” y a Al-Qaeda en Irak. La DIA advirtió que la continuación de dicho apoyo conduciría a la creación de un “principado salafista” en el este de Siria y, eventualmente, la declaración de un “Estado islámico” en Irak y en Siria. En las entrevistas que mantuvo tras este informe, Flynn confirmó que sus términos eran exactos.

También Trump tiene intereses propios en Turquía. Ha cobrado más de 10 millones de dólares por ceder el uso del nombre a un rascacielos de 40 pisos, el Trump Towers de Sisli, en Estambul.

La empresa pública Qatar Airways ha alquilado un espascio en uno de los rascacielos de Trump en Nueva York, donde tiene su cuartel general. Además tiene un gran proyecto inmbiliario en los Emiratos Árabes Unidos. El año pasado su holding indicó a Hotelier Middle East que su cadena de hoteles de lujo, Trump Hotel Collection, tiene previsto construir más hoteles en Dubai, en Abu Dabi, en Qatar y en Arabia saudí.

El capital manda. Como tantos otros, Trump y su equipo detestan a los musulmanes, pero no a su dinero. Impedirían la llegada de las personas pero nunca la de los réditos.

Siria es la clave del proyecto imperialista para dislocar Oriente Medio

Makram Khoury-Machool

El comportamiento del bloque anti-Siria, alineado con la OTAN, es ahora [2012] suficientemente evidente para entender mejor lo que está sucediendo. Por un lado tenemos operadores políticos tales como el grupo ad-hoc “Friends of Syria”, y, por el otro, dos personalidades árabes, ambos ministros de dos emiratos del Golfo.

El primer grupo incluye la los dirigentes de la OTAN, con un apenas disfrazado plan de Israel concebido por gente como Bernard Henry Lévy. Más que amigos de Siria, estos personajes están claramente trabajando para asegurar sus propios intereses financieros, dentro, fuera y a través de Siria. Los dos políticos árabes son los ministros de Exteriores de Arabia saudí y Qatar. Han declarado que las fuerzas que actúan violentamente contra el Estado sirio debieran ser armadas y financiadas. En pocas palabras, las reuniones de los denominados “Friends of Syria” son probablemente una “moderna” versión de aquellos encuentros dirigidos por el virrey Lord Curzon quien, en 1903, se dirigió a los “jefes de la Costa Árabe” a bordo del “HMS Argonaut” en Sarjah (Emiratos Árabes Unidos).

Los qataríes y los saudíes dan apoyo financiero a los “rebeldes” para armas, pagos a mercenarios y soldados y organización logística de los ataques en Siria. Todo ello añadido a su apoyo con telecomunicaciones, tácticas de combate y asesoramiento militar estratégico. Nada sorprendentemente, los consejeros militares occidentales, que operan para los grupos tras las bambalinas, no figuran en ningún medio. Los Estados vecinos también proporcionan ayuda geográfica a los grupos armados, con Jordania proporcionando el paso de mercenarios desde Libia, y Turquía actuando como la base militar del norte para las operaciones.

Turquía se ve comprometida por su deseo de alinearse con la línea saudita-suní, respaldada por la OTAN, y por su temor a que una Siria desmembrada llevaría a promover la autonomía kurda. En su visión, esto podría suponer la unión de los kurdos con los kurdos sirios e iraquíes y llevar a Turquía a una guerra civil y a la posible separación del Kurdistán de Turquía y a la creación de un Estado kurdo.

El sueño hegemónico de Israel

Por su parte, Israel ha planificado durante décadas, como parte de su estrategia para dominar el Oriente Medio y el Mediterráneo, debilitar Siria a fin de continuar su ocupación de los Altos del Golán, y controlar recursos hídricos. Esencialmente, Israel quiere ser la principal potencia económica y militar en la región y, efectivamente, del debilitamiento de Siria bien puede surgir como el principal ganador, aunque solo sea a corto plazo.

Mediante sus orquestadas campañas en medios durante décadas a su propio público, Israel ha construido un concepto de Siria como si fuera la mayor amenaza a su existencia en el mundo árabe. Razonablemente, el vacío gubernamental que pueda crearse en Siria puede ser llenado por grupos similares a Al-Qaeda, proporcionando suficiente justificación a las acciones de Israel (contra Siria, contra Irán) y apoyaría la idea de un conflicto entre un civilizado y democrático Israel y los salvajes islamistas.

Pese a las amplias diferencias entre Siria y Libia, el destino de la primera pudiera ser similar al libio en términos de intervenciones extranjeras directas, si Rusia y China no se opusieran firmemente a tales acciones en la Naciones Unidas, en donde se ha dado una cooperación consistente entre las dos. Pese a los orígenes de las relaciones chino-soviéticas se remontan a los días de la Revolución Socialista de 1917, parece que, incluso dos décadas después del desmantelamiento del bloque del Este, la Federación Rusa y la República de China están siguiendo, más que nunca, lo que Mao aconsejó en su discurso “Como ser un auténtico revolucionario”, el 23 de junio de 1950. En el mismo, Mao decía que en la esfera internacional “debemos unirnos firmemente con la Unión Soviética” (Obras Escogidas, Volumen V, página 39). La ideología compartida, la visión mundial, los intereses económicos y los intereses en el campo energético han unido a Rusia y China más aún respecto al conflicto sirio.

Qatar quiere desplazar a Rusia de los mercados petroleros

La producción mundial de petróleo está encabezada por Arabia saudí con Rusia en segundo lugar, Estados Unidos en tercero, seguidos de Irán y de China. En términos de reserva, encontramos que los primeros diez Estados son Venezuela, Arabia saudí, Canadá, Irán, Irak, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Rusia, Kazajstán y Libia. Rusia es el mayor productor de gas en el mundo, del que depende Europa. En producción mundial de gas, si excluimos Estados Unidos y Canadá debido a su distancia geográfica, Irán está en segundo lugar y Qatar el tercero. Por reservas Rusia es el número uno, con Irán y Qatar en cuarto lugar y Arabia saudí en sexto. Con la vecina Arabia como uno de los diez primeros productores de gas en el mundo, está clara la causa de que los intereses exportadores de Qatar y Arabia sean especialmente importantes, y estas listas debieran darnos una idea clara de las alianzas que han formado respecto al conflicto sirio.

Arabia saudí y Qatar (que, en diferentes circunstancias, hubieran sido un único Estado y aún pueden experimentar una reorganización geográfica) son sunnís, y ambos tienen intereses económicos. La codiciosa búsqueda de Qatar de contratos para el gas libio y suministros de petróleo explican su acuerdo con la OTAN para atacar Libia, su participación simbólica en los ataques aéreos y su apoyo a los rebeldes para establecer una presencia en los medios.

La meta de Qatar es exportar su gas a Europa, competir con los rusos y ganar importantes detalles políticos. Para que la exportación del gas qatarí a Europa sea factible y competitiva, debe existir un gaseoducto a través de Siria. Como veterano aliado de Rusia y con los precedentes de numerosos acuerdos que se remontan a la era de la URSS, es improbable que Siria que nada amenace la desestabilización de los intereses rusos en su último bastión estratégico en el mundo árabe. Esa es la principal razón por la que Qatar y Arabia saudí están apoyando la lucha de la oposición para derribar el gobierno sirio.

Siria se convierte rápidamente en una caja de Pandora, de la que regresan todas las crisis históricas de los últimos 120 años. Comienzan con la guerra ruso-turca de 1877-1888, la guerra ruso-japonesa de 1904, la Primera y la Segunda guerra mundial y la Guerra Fría. Normalmente, para que una superpotencia surja se tarda 2 ó 3 décadas. A Estados Unidos les llevó casi 25 años surgir como superpotencia, desde 1890 hasta el final de la Primera Guerra mundial. Tras la muerte de Lenin en 1924, la URSS era el enfermo de Europa. En 1945, tras la Segunda Guerra mundial y bajo Stalin, emergió como superpotencia. Tras Gorbachov, Rusia cesó de serlo y aparentemente la Guerra Fría terminó. En solo dos décadas, Putin ha puesto fin al sistema unipolar y un nuevo mundo bipolar está surgiendo, como si la Guerra Fría nunca hubiera terminado.

Un detenido examen del sistema político sirio revela que Bashar Al-Assad es, efectivamente, un reformista. Sin embargo en Siria, como en cualquier otro Estado, hay facciones inmersas en luchas de poder y estas y los necesarios procesos de socialización tardarán algún tiempo en mostrar sus resultados. Como Assad dijo, mientras firmar una nueva ley solo lleva un par de minutos, cuesta mucho más tiempo educar a la gente en la absorción y la participación en llevar a cabo los nuevos valores que las leyes albergan. Las descripciones de estas nuevas normas por parte de las élites dirigentes occidentales como si fueran algo que nace de los árboles es un acto definitivamente inmoral y falto de utilidad.

Siria era el último Estado árabe secular, socialmente cohesionado y basado en una total ideología secular. Pese a su entorno geopolítico volátil (Líbano, Turquía, Israel, Jordania e Irak), los ciudadanos sirios vivían de forma segura bajo su secularismo árabe. Siria incluye un especial tipo de pluralismo y multiculturalismo, combinado con una tolerancia religiosa y una existencia pluralista. Esto se demuestra por la coexistencia de una iglesia, una mezquita, un bar y la coexistencia igual de mujeres con o sin velo. De hecho, el proceso de reformas comenzado en Siria es más avanzado que cualquier otro proceso que haya tenido lugar en un país árabe. Incluye la eliminación de leyes de emergencia, implementación de leyes sobre partidos, elecciones, medios y la aprobación de una nueva Constitución que incluye la eliminación del artículo sobre el poder único del partido Baaz. Tales reformas son parte de de un auténtico proceso político que llevará tiempo. Sin embargo, este proceso de reformas ha sido total e intencionadamente saboteado por fuerzas que incluyen gobiernos occidentales actuando contra el Estado sirio. En las últimas décadas, y especialmente desde el 11-S, Occidente ha estado difundiendo la idea de que el terrorismo islamista amenaza su estilo de vida secular. Sin embargo, los sunníes, técnicamente la mayoría religiosa en Siria, contienen amplios segmentos que no son menos seculares que cualquier otra sociedad occidental.

De esta forma, pese al evidente derecho de los sirios a defender su forma de vida secular, el propósito del Oeste es desmantelar el Estado sirio, alterar la estructura de poder, y crear nuevas entidades demográficas tales como una confederación de los kurdos sirios e iraquíes, que en el momento actual es la pesadilla de Turquía. Otras áreas específicas podrían quedar despobladas, que serviría, como se ha hecho con los drusos, para repoblarlas con cristianos sirios y tal vez cristianos del Líbano. Otros cristianos podrían abandonar el Levante, igualmente. Los alauitas podrían disponer de otro Estado, ligado tal vez con Irán.

El plan consiste en destruir el moderno estado árabe de Siria, que surgió tras la Primera Guerra mundial y en la década de los 40, y, en donde sea posible, establecer nuevos Estados religiosos (similares al Estado judío de Israel). De esta forma, el poder árabe y, junto con él, la ideología panarabista de Michel Aflaq y Antun Sa’ade (ambos cristianos árabes) y de Nasser en Egipto, desaparecería. Este proceso comenzó cuando, en el Egipto bajo Sadat de 1978 y 1979, se firmó el tratado de paz con Israel, continuado por la destrucción del Líbano en 1982, la segunda intifada en 1987 y el asedio económico a Irak en 2003. Fue seguido de la toma del petróleo y gas de Libia en 2011. Por tanto, en orden a mantener la hegemonía de “US-Rael”, Occidente necesita alinear a los Estados a lo largo de líneas sectarias (sunníes contra chiítas) en vez de estar alineados sobre el panarabismo. Este proceso fue potenciado tras la ocupación de Irak y el derrumbamiento del partido Baaz.

En la práctica, lo que ahora está sucediendo en el mundo árabe es una “rectificación” del acuerdo Sykes-Picot de 1916, cuando las principales potencias coloniales, Gran Bretaña y Francia delimitaron las fronteras de los actuales estados árabes e instalaron sus propios agentes árabes. Estos planes neocoloniales en marcha incluyen medidas para constituir uno o más partidos árabes que luchen contra el régimen sirio y mantener esa lucha hasta la desmembración y fractura en dos o tres Estados, basados en criterios sectarios. Y de esa forma las élites coloniales pueden seguir apoderándose de riquezas porque, después de todo, la mentalidad imperial no ha cambiado en nada.

Los agentes del imperialismo sobre el terreno

Dado que las potencias occidentales no pueden conseguir esto por sí solas, necesitan agentes tales como Qatar en Libia y Arabia saudí, Qatar y otros en Siria. Estos agentes son las interesadas y antidemocráticas monarquías sunníes, que instrumentalizan el islam sunni para apoyar el fanatismo contra otros árabes, otros musulmanes y no musulmanes (cristianos, árabes, chiítas y drusos). Estos árabes con acceso a la élite económica global (por ejemplo, la familia real saudí y los qataríes con otras élites europeas y norteamericanas) son, con diferencia, las élites dirigentes en el Golfo de Arabia o bien sus protegidos. Ellos son los que introducen cuñas entre las diversas fracciones y magnifican y utilizan la jugada de la carta sunní con los sunníes turcos no árabes contra Siria. No es ninguna sorpresa que estuvieran confabulados con las potencias occidentales al servicio de Israel. De otra manera sería evidentemente difícil explicar que el régimen más autoritario del mundo Arabia saudí, esté actuando contra Siria intentando dar lecciones de democracia, algo en lo que Arabia saudí no está muy ducha.

Las campañas negativas y orientalistas contra Siria del pasado año [2011] con el respaldo financiero de algunos países del Golfo han oscurecido de forma consciente elementos definitorios, como su secularismo, algo con lo que las sociedades occidentales se sienten identificadas de forma natural. La importancia de la ideología ampliamente secular del Partido Baaz, que garantizaba como mínimo las libertades privadas, se ha mantenido oculta. A ello hay que añadir el hecho de que por ejemplo Daoud Rajhah, el ministro sirio de Defensa asesinado, era cristiano, como lo era el Dr. Nabil Zughaib, el recientemente asesinado, junto a su familia, director del programa sirio de misiles.

Los anteriores ejemplos de ocultación de hechos son razonablemente debidos a la alianza de Siria con Rusia, que es el lado “malo”. Esta relación entre Siria y Rusia lleva en curso cinco décadas. Además, Siria es la franja suave (alauíta/chiítas/seculares) entre los objetivos de la OTAN, el chiíta Irán y el chiíta Hezbollah en el Líbano. Mientras a los ojos cortoplacistas de Israel, el principal obstáculo para su dominación es Irán (así como Hezbollah, Siria, y anteriormente Hamas) Siria es ahora, por tanto, el objetivo. Por tanto, está siendo castigada, así que la totalidad de ese metafórico conjunto pudiera ser la disolución.

El papel de Hamas

¿Pero cuál es aquí lo relevante de Hamas? Hasta que ganaron democráticamente las elecciones de 2006 (casi dos años después del asesinato de Yaser Arafat), y un año más tarde organizara un golpe contra la Autoridad Palestina controlada por Fatah en la franja de Gaza, Hamas era un movimiento de resistencia apoyado por Irán, Damasco y Hezbollah. Si Irán es la “cabeza” metafórica y Hezbollah y Hamas las dos piernas, Siria ha sido el “vientre”, o el “corazón” y los “pulmones” de este cuerpo de resistencia. Pero desde que dirige la Franja de Gaza, ha cesado de ser un movimiento de resistencia y se ha institucionalizado. Aquí, Israel (y Sharon en particular) tuvieron una victoria táctica. Sin apenas coste, Israel se retiró de la Franja de Gaza, manteniéndola bajo asedio, atacándola a voluntad y dando las llaves a los prisioneros (Hamas) de la mayor prisión al aire libre de la tierra. Y todo esto sucedía sin que Hamas se diera cuenta de lo que estaba pasando. Tal vez algún pensamiento de que el nombre se endulzaría y, en vez de presión, pudiera ser “emirsón” (emirato/prisión).

En la primera mitad de 2012, los dirigentes de Hamas dejaron Damasco, en donde estaban sus cuarteles generales, y actualmente se mantienen discretos, evitando apoyar al gobierno sirio, un gobierno que los ha estado apoyando durante más de dos décadas. Con la victoria de los Hermanos Musulmanes en Túnez y Egipto, y su ascenso en Libia, Hamas parece ahora tener nuevos y poderosos patrones, en países en donde pueden actuar desde unas posiciones más poderosas. Los líderes de Hamas, tanto en la diáspora como en la Franja de Gaza, han sido invitados por el recientemente electo presidente de Egipto para unirse a los Hermanos Musulmanes (su organización nodriza) como iguales. Lo que hasta ayer parecía ser un movimiento de resistencia (aunque algunos aleguen que nunca fueron revolucionarios, al contrario que otras facciones palestinas izquierdistas, tales como el PFLP, el DFLP, etc.) forma ahora parte del tejido de una alianza musulmana sunní, que ha empezado a actuar bajo el ala de la OTAN.

A los orientalistas occidentales les gusta imaginar lo que necesita suceder para que sus intereses en Oriente se realicen. Comienzan etiquetando el mundo árabe como “Oriente Medio”, como si fuera sólo un marcador geográfico colocado solo con relación a donde ellos se encuentran. Para asegurar sus robos planeados, inventan términos para confundir y justificar sus acciones militares cubiertas y abiertas. Sin embargo, sus servicios de seguridad o inteligencia siempre fallan en las predicciones del mundo árabe, tales como la Intifada de 1987 y el golpe de Hamas en 2007. Pero sus élites superficial e ignorantes no dejan de fabricar nuevos nombres y procesos, el último de los cuales es bautizar a lo que empezó en Túnez como la “Primavera Árabe”.

Lo que sucede en algunos Estados y en el mundo árabe no es ninguna “primavera”: es un proceso reaccionario que rebotará, como Estados Unidos experimentaron en Afganistán, en donde crearon y apoyaron a los mismos yihadistas contra los que combatieron más tarde. Estados Unidos e Israel han estado intentando llegar a acuerdos con los islamistas en los gobiernos, de cara a controlar a las masas. No es la primera vez que los estrategas políticos han intentado usar la religión para evitar el caos y defender sus intereses económicos. Es similar a lo que Maquiavelo describió basándose en el relato del historiador romano Tito Livio Patavinus, del 59 AdC al 17 dC. (quien escribió libros sobre la fundación de Roma) cuando subtituló un capítulo así: “Como los Romanos emplearon la religión para reordenar la ciudad y ejecutar su proyecto para detener los tumultos”.

De la misma forma, las campañas contra Siria buscan convencer al público (la “plebe”) del temor a la religión en vez de la obediencia sus actuales líderes árabes. Es la causa de que, a pesar de las protestas censuradas en los tres reinos árabes (Arabia saudí, Marruecos y Jordania), el mundo difícilmente ha podido ver (a causa de la censura, el aislamiento y la falta de atención de los medios occidentales) ninguna protesta substancialmente comparada a las de las repúblicas árabes. Una de las causas era que no había nadie para promover campañas bien financiadas y pagar las amplias sumas requeridas. (Tal vez con la excepción de Bahrein, y la posible influencia de Irán). Sin embargo, nada garantiza que una campaña contrahegemónica no tuviera éxito en estas monarquías árabes).

La acumulación de capital en los Estados del Golfo

Tras derrotar al rival clan Al-Rashid en 1921, la familia Al-Saud tiene el poder en la mayoría de la península arábiga. Su importancia regional se debe también al control de los lugares sagrados de la Meca y Medina, y su uso y alianza con el wahabismo, así como sus recursos petrolíferos y minerales. Sin embargo, los factores religiosos y económicos son evidentemente complejos y entrelazados, y abarcan una amplia red social. Esta combinación puede expresarse en lo que yo llamo “La ética saudí, el billete espiritual”, algo parecido a las tesis de de la ética protestante de Weber, que estaba tras la cumulación de riqueza en la Europa del norte.

Mediante la acumulación de capital en los Estados del Golfo en los años 70 (controlados por los angloamericanos mediante tratados que llevaron a un amplio número de árabes a ser bien económicamente dependientes (mediante los empleos en el Golfo), bien espiritualmente dependientes mediante el control de medios árabes, el boom del petróleo creó una nueva estratificación social en el mundo árabe. Como resultado, algunas sociedades árabes han sido dependientes y han tenido que aceptar la autoridad de la familia saudí y sus clanes. Estas élites son parte de las élites económicas dueñas de mayoría de valiosos proyectos energéticos, activos y propiedad en Occidente, incluyendo Harrods, equipos de fútbol, propiedades en los Campos Elíseos y sociedades con Rupert Murdoch, por mencionar solamente unas pocas.

El reciente descubrimiento de que los árabes quieren libertad está principalmente favorecido por algunos medios informativos árabes y occidentales, que son en sí mismos extensiones de políticas que tienen sus propios objetivos económicos, estrategias y tácticas. Las campañas en los medios, dirigidas por neoconservadores capitalistas, sionistas tales como Bernard-Henri Levy, agresivamente al servicio de Israel y que tiene una fuerte afinidad con el judaísmo fundamentalista, tienen como único objetivo separar a los árabes de sus riquezas y recursos, mientras, al mismo tiempo, se les engaña.

Esto se consigue mediante la doble estrategia de fabricar narrativas separadas para dos segmentos separados de la población. Para el religioso, la corrupción está asociada con la ausencia de fe, mientras que para la nación islámica venden el sueño muy atractivo de libertad y justicia. Naturalmente, cada individuo interpretará esto de acuerdo con su propia educación, socialización, politización, normas y valores. Mientras todos pueden encontrarse en la calle, los islamistas creerán en las normas islámicas como solución, los liberales recordarán a Jean Jacques Rousseau, la “separación de poderes” de Montesquieu y la Revolución Francesa, los marxistas a la Revolución bolchevique de 1917 y la lucha de clases, y los maoístas la Revolución Cultural o el nasserismo (después de todo, cuando un grupo de oficiales egipcio armados dieron un golpe durante la revolución de 1952, Mao Tse-Tung declaró que “la lucha contra la corrupción y el derroche es un tema que atañe a todo el partido” (30 de noviembre de 1951), y por consiguiente encaja en la lucha contra la corrupción los regímenes árabes. Mientras, los que sueñan con Castro y Che Guevara montarán barricadas en las calles en un punto muerto de la lucha contra las fuerzas de seguridad estatales.

De hecho, todos estos valores son imposibles en el mundo árabe, y los liberal-sionistas lo saben. La realidad es que a causa del control social y de la manera en que las sociedades árabes han sido socializadas en el último siglo (incluyendo el impacto de la herencia colonial) y a causa de las riquezas el islam wahabí ha disfrutado de los ingresos petrolíferos, las otras ideologías, excepto la facción islámica, harán muy pocos progresos, excepto asegurar la victoria de los movimientos religiosos.

Ciertamente, el mundo árabe ha sido heterogéneo, si bien discretamente. La religión ha dominado incluso en estados como Jordania en donde durante décadas los islamistas controlaban la mayoría de las carreras académicas. Por ello en cada uno de los estados árabes que han tenido movilizaciones, y especialmente en Egipto, hay una fuerte lucha de poder en torno a la Constitución. Los Hermanos Musulmanes y los salafistas ganaron la mayoría de asientos en las elecciones parlamentarias, el primer presidente democráticamente elegido, Mursi (elegido solo por una cuarta parte de los ciudadanos), es miembro de los Hermanos Musulmanes. La mayoría de los poderes están trabajando en pro de la promulgación de una Constitución basada en una interpretación de la shariá. En su “Morfología del Estado”, Aristóteles sugiere que existe la necesidad de “considerar no solo que Constitución es la mejor, sino cuál es viable y más fácilmente accesible”. A los ojos de los fundamentalistas religiosos, estas leyes pueden ser las de la shariá, aunque ahora está funcionando una solución para las élites dirigentes occidentales.

Con sus intereses económicos asegurados mediante los medios controlados por las élites religiosas, se verán beneficiados a su vez por sus propios centros de poder social, económico y político, y un nuevo grupo de hombres de negocios surgirá de los círculos y las clases de las élites religiosas. Los grupos religiosos verán también aumentar su participación económica de forma paralela a su participación política. En la medida en que esto beneficia su lucha política, algunos lo verán como una práctica permitida, dentro o fuera del marco de la banca islámica. La división social, sin embargo, permanecerá o se ampliará, y la única diferencia será que los nombres han cambiado. En vez de un “Mubarak”, habrá otro (pero tal vez ahora con barba), y estos cambios aparentes simplemente mantendrán el control político.

Las poblaciones afectadas son aquellas que se conocen como “minorías”, principalmente árabes cristianos (alrededor de 30 millones en el mundo árabe), musulmanes seculares (sunníes y chiítas) y otros. En Egipto, Mohammad Zawahiri (hermano del dirigente de Al-Qaeda Ayman Zawahiri) ya ha declarado que los cristianos egipcios deberían pagar una tasa como “dhimmis” (infieles), o abandonar Egipto. Y si rehúsan, ha sugerido que sean obligados a ello.

Un ejemplo de movilización de la población a través de la religión en los medios ha sido el adoptado por el propio monarca saudí. Durante el Ramadán de 2012 Abdallah de Arabia saudí y su heredero lanzaron una campaña de financiación supuestamente en ayuda del pueblo sirio, como decía el slogan. Esta campaña estaba basada en las normas morales islámicas y en el sentido de comunidad, especialmente aquellos más destacados en el mes sagrado del Ramadán. Aunque vendía a su pueblo mensajes de comunidad y compasión, estas campañas tenían propósitos políticos locales y regionales. Una campaña similar que fuera lanzada por Siria en pro de la liberación de las mujeres saudíes, y la necesidad que tienen de conducir, es inimaginable.

Apropiadamente, los liberales goebbelsianos que se alinean con estos jeques han intentado hasta ahora engañar a parte de la opinión pública árabe, manufacturando un consenso contra el gobierno sirio, desviando a otros lugares el calor de sus propias “calles”. Aunque ellos mismos se adhieran a las creencias y normas más arcaicas respecto a la libertad y la democracia, instigan a las masas contra Siria que está, en términos de normas sociales como las libertades para la mujer, los derechos de las minorías religiosas, libertades personales e igualdad de oportunidades, mucho más cercana a los países occidentales liberales. De forma similar a como los regímenes árabes quisieran reunir su opinión pública en apoyo de los palestinos, los regímenes del Golfo están usando el falso argumento de que están en contra de la opresión de los sirios por parte de su propio gobierno para alinear a sus “calles” contra Siria. Y ello pese al hecho de que están a años luz de Siria en términos de libertad y democracia.

Los gobiernos occidentales no son partidarios de las democracias liberales en el Tercer Mundo. Tratan con aquellos gobiernos que ostentan los peores datos de derechos humanos, y solamente cuando esto supone un beneficio financiero para ellos. Como en julio de 2008, cuando Nicolas Sarkozy y el actual archienemigo de Siria, el Emir de Qatar, formaron con el liderazgo sirio la “Unión Mediterránea”, algunos gobiernos europeos pensaron que ellos también se beneficiarían económicamente de la crisis en el mundo árabe. Sucede especialmente cuando tienen el apoyo de los ricos países del Golfo, y creen que, de alguna manera, pueden disminuir la crisis económica a la que se enfrentan.

En algunas partes de Siria el personal de seguridad ha disminuido desde marzo de 2011, y el gobierno central no siempre se ha destacado por su conducta moral. Sin embargo, como parte de una estratégica campaña política, los medios están intencionadamente mintiendo sobre la situación en Siria. Instalan el miedo entre el público y simulan una exagerada preocupación por los daños y la pérdida de vidas. Así construyen una narrativa, que facilita y justifica el aumento de ayuda a los grupos armados, separatistas, terroristas y mercenarios. Los mismos medios describen al gobierno sirio como el único responsable de la violencia, cuando de hecho aquellos que reclutan, pagan y proporcionan armas a individuos fácilmente maleables, parados y necesitados son sus propios responsables.

La guerra sicológica contra Siria

Hay dos culpables principales del incremento en los daños: la mentira y el silenciamiento de cualquier voz opositora. Con sus aliados árabes, la OTAN desconectó la señal de la conexión por satélite del canal sirio Al-Dunia. Otras acciones de terror vía satélite probablemente incluyeron el pirateo por parte de la CIA de la cuenta en Twitter de Al-Dunia, para difundir desinformación sobre una falsa retirada del ejército sirio. El mismo satélite árabe que Siria ayudó a financiar tras la pérdida de la segunda parte de Palestina en 1967 está ahora siendo usado contra ella por los antiguos reinos del Golfo.

Este satélite se está empleando ahora en el conflicto sirio, pero contra Siria, extendiendo desinformación por parte de los canales propiedad de los países del Golfo, difundiendo miedo y pánico sobre la inestabilidad económica en Siria. Los medios se usan y manipulan como cobertura de la incitación al terrorismo de la oposición siria, y también para obtener ayuda económica. Son los mismos medios que presentan los blanqueados y “heroicos” logros de los rebeldes y, si es necesario, pintan las pérdidas que sufren como masacres.

De forma nítida, los medios occidentales y árabes solo disponen de una opción: tragarse desinformación de fuentes de escasa confianza, y que luego bombean al público. Las historias de masacres cometidas por el gobierno sirio son, a efectos de propaganda, justificaciones de intervenciones extranjeras, y la imagen dominante es la de un noble Occidente que viene a salvar una nación del Tercer Mundo incapaz, oprimida por la tiranía de un varón opresor y chauvinista. Eso exactamente lo que sucedió en Libia. Sin embargo, una minoría de los medios árabes se oponen al plan, y otra minoría están a medio camino. Los medios árabes están en su mayoría, directa o indirectamente, en las manos de los Estados del Golfo, en tanto que cualquier otro periodista o bien opera discretamente a sueldo de estas fuerzas o se ve totalmente vetado, y le resulta imposible captar las trágicas ramificaciones de lo que sucede en el mundo árabe. Los valores antibelicistas de la “Madre Coraje” de Bertolt Brecht no son precisamente los más preciados en los planes de algunos ricos Estados petrolíferos, porque esos valores pueden poner aún más al descubierto la dicotomía entre religión y guerra económica.

Fuente: https://www.deliberation.info/dismembering-the-arab-world/

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