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Los Estados bálticos se oponen a todo lo que proceda de Rusia

Vaiciunas, ministro lituano de Energía
Los Estados bálticos se oponen a todo lo que proceda de Rusia porque procede de Rusia y porque ellos son criaturas incubadas en Estados Unidos durante los peores tiempos de la Guerra Fría. Lo único que han aprendido a lo largo de su vida es a oponerse a todo lo que llegue de Moscú, incluso aunque Moscú sea una urbe capitalista.

Veamos. El 12 de diciembre el “nuevo” ministro lituano de Energía, Zygmantas Vaiciunas, declaró que su gobierno apoya al polaco -otro que tal- en su oposición al doblaje del gasoducto submarino North Stream a través del cual Rusia exporta gas a Alemania.

El doblaje del actual gasoducto comenzará en abril de 2018, con un coste previsto de 10.000 millones de euros.

El tendido del gasoducto a través del Mar Báltico se tuvo que hacer a un coste faraónico porque los países que hacen de tapón entre Alemania y Rusia se opusieron al tendido de una tubería por tierra mucho más barata que, además, les hubiera beneficiado a ellos económicamente, incluida Ucrania.

Lo ha vuelto a recordar Vaiciunas en su alocución: en su momento se opusieron al tendido de la primera tubería y ahora también se oponen a duplicar su capacidad. Calificó su cerrazón de “estructural”. Sin embargo, los verdaderos promotores del boicot son los polacos, a quienes Vaiciunas calificó de “vanguardia”, advirtiendo que están  dispuestos a recurrir a “todos los medios” a su alcance para impedir que el gasoducto se construya.

La Primera Ministro polaca, Beata Szydlo, dice que un nuevo gasoducto no es necesario para Europa y se sacó un argumento de la manga: puede llegar a desintegrar la zona euro.

La excusa que ponen todos estos países son las leyes antimonopolio de la Unión Europea, una coartada que no funciona para los medios de comunicación rusos, a los que tratan de silenciar para mantener el monopolio (des)informativo de los medios tradicionales europeos.

Sin embargo, en ambos aspectos tienen razón todos esos países: ahora mismo el gas ruso no tiene competencia en ningún mercado europeo y la información tampoco. Por eso, en sociedades libres como las europeas, lo mejor es prohibirlo todo.

Los países Bálticos, Polonia, Ucrania y otros surgidos de la desaparición de la URSS son el cáncer del Viejo Continente y están al borde la metástasis, y no sólo por el impulso que están dando al nazismo.

No obstante, ni a la Presidenta lituana, Dalia Grybauskaite, ni a nadie se le escapa que el North Stream tiene un claro significado “geopolítico” además de comercial, ya que soslaya a Ucrania. Pero cuando en el norte de Europa hablan así no aluden a Ucrania sino a su gobierno nazi, con el que son plenamente solidarios y al que quieren ver en Bruselas. Si Ucrania no se incorpora a la zona euro, dicen, es porque Europa se desintegra.

Cuando el gas pasaba por Ucrania, en Europa se quejaban de los cortes de suministro, que achacaban a los rusos. Cuando los rusos tratan de llevar el gas a Europa de manera directa, sin pasar por Ucrania, tampoco les parece bien. Son como el perro del hortelano. Ya saben el argumento de la comedia de Lope de Vega: el perro es un animal que no se come las verduras del huerto de su amo porque es carnívoro, pero tampoco deja que otros animales se alimenten de ellas.

El Dalai Lama es un agente a sueldo de la CIA

Si unos cualesquiera, como es nuestro caso, afirmamos que el Dalai Lama es un agente de la CIA, como ya hemos dicho en otra entrada, nos desprecian como conspiranoicos. En el mejor de los casos nos piden pruebas o que mostremos cuáles son nuestras fuentes.

Pero si esa misma afirmación la hace un diario como Los Angeles Times, la cosa cambia por completo porque se trata de algo serio y de prestigio, sobre todo si aparece corroborada por la propia CIA, como es el caso. Lo que ocurre es que ese tipo de confirmaciones por parte de la prensa seria llegan cuando ya es muy tarde, cuando están en boca de todos o cuando se han convertido en informaciones políticamente inofensivas.

Por lo tanto, la misma afirmación es conspiranoica o no según de quién proceda y hasta que deja de serlo, hasta que a medios, como Los Angeles Times, no les queda más remedio que reconocer la evidencia o hasta que se abren los archivos.

Según Los Angeles Times “durante una gran parte de los años sesenta la CIA ha suministrado al movimiento tibetano en el exilio 1,7 millones de dólares anuales para emprender operaciones contra China, comprendida una subvención anual de 180.000 dólares para el Dalai Lama, según documentos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos recientemente desclasificados”.

El comité gubernamental que aprobó el destino de los fondos de la CIA es el mismo que aprobó la invasión de Bahía Cochinos.

Por lo tanto, el Dalai Lama es un excremento de la Guerra Fría, uno de tantos peleles falsos y corrompidos que ha vivido siempre de secundar los planes del imperialismo. No sólo en la década de los sesenta, como dicen los archivos, sino hasta el mismo día de hoy.

Sin embargo, en la Audiencia Nacional sus seguidores pusieron una denuncia contra China por los supuestos “crímenes contra la humanidad” que China ha cometido en Tibet, posiblemente financiada con el dinero de la CIA.

Fuente: http://articles.latimes.com/1998/sep/15/news/mn-22993

En Uganda expolian las tierras a la población para extraer petróleo

Desde que en 2006 descubrieron petróleo en la región de Bunyoro, el precio de las tierras adyacentes se ha disparado, así como la especulación de capitalistas sin escrúpulos, que han invadido la zona para apoderarse de terrenos. A los ecologistas les preocupa el futuro del lago Albert, una reserva natural, pero a otros lo que más nos preocupan son las poblaciones de pescadores que se asientan en sus orillas, que han tenido que abandonar su modo de vida y emigrar.

En febrero se celebraron elecciones y con el maná que esperan en el futuro del oro negro a los candidatos los programas electorales se les llenaron de promesas de hospitales, carreteras y toda clase de servicios en provecho de una de las poblaciones africanas más empobrecidas.

En Uganda aún no se ha excavado ni un centímetro de suelo, pero el país ya crece al 5 por ciento anual sólo con el olor de los 6.500 millones de barriles que hay debajo y que serán explotados por tres multinacionales: la francesa Total, la china CNOC y la británica Tullow.

El trasfondo de la vorágine son los continuos litigios de la población con las empresas de prospección y con los especuladores recién llegados, así como el desplazamiento de muchos habitantes que no han podido demostrar la titularidad de unas tierras que nunca necesitaron registrar o incluso que carecen de dinero para defenderse en un juzgado.

En Buliisa han amenazado a cientos de familias con expulsarles de sus tierras. Unos especuladores recién llegados aseguran que tienen escrituras que les acreditan como propietarios.

El Continente Negro padece una segunda ola de colonialismo, incluso en lugares en los que no hay petróleo, ya que las tierras más fértiles están siendo acaparadas por multinacionales procedentes de fuera. Según Oxfam, desde 2001 en los países que llaman “en vías de desarrollo” se han vendido o alquilado 227 millones de hectáreas de tierras fértiles, la mitad de ellas en África. La extensión es equivalente al tamaño de toda Europa occidental.

En la propia Uganda, los desplazamientos poblacionales no son sólo consecuencia del petróleo. Desde 2004 más de 22.000 personas han tenido que abandonar sus tierras, según Oxfam, adquiridas por empresas extranjeras de explotación forestal.

Baño de sangre en el asalto del ejército turco contra Al-Bab

Sólo hay cámaras de televisión para Alepo, pero ayer el asalto de las tropas turcas a la ciudad siria de Al-Bab ha costado la vida a más de 1.000 milicianos del Califato Islámico, según Express.co.uk. Si la carnicería hubiera ocurrido en Alepo, los portavoces del imperialismo hubieran puesto el grito en el cielo.

Después de feroces combates, el viernes las tropas turcas estrecharon el cerco de Al-Bab, en el noreste de Alepo, y comenzaron a entrar en el centro de la ciudad en medio de un reguero de cadáveres de las fuerzas del Califato Islámico que la defendían. Los turcos han reconocido 16 bajas, pero es posible que las cifras lleguen hasta las 100.

Los combates más intensos se produjeron el miércoles durante el asalto a una colina en la que había un hospital que los salafistas utilizaban como depósito de municiones.

Inicialmente las tropas turcas estaban apoyadas por los restos del denominado “ejército libre de Siria”, que huyeron del campo de batalla en cuanto los combates se recrudecieron, según SouthFront.

De un total de 400 milicianos del referido “ejército”, sólo 40 mantuvieron sus posiciones en las cercanías de Al-Bab, mientras que el resto huyeron despavoridos, a pesar de que la batalla presentó un desenlace favorable desde el principio.

Aparte de las bajas, en la parte occidental de Al-Bab el ejército turco ha tenido importantes pérdidas de material de combate, del que se ha apoderado el Califato Islámico, en especial dos tanques Leopard 2A4 y un vehículo ACV-15.

El gobierno italiano entrega 20.000 millones de euros a la banca en quiebra

Ayer el gobierno italiano aprobó un decreto para rescatar con dinero público al banco Monte dei Paschi di Siena, el tercer mayor banco del país con 20.000 millones de euros.

El decreto fue presentado a medianoche y ese regalo de 20.000 millones de euros permitirá reforzar la posición patrimonial del capital financiero y mejorar la liquidez de los bancos quebrados.

Una situación similar se produjo en mayo de 2012, cuando el gobierno español regaló 23.465 millones a Bankia para sanear las cuentas de la entidad.

Según el comunicado del gobierno italiano, con el regalo el Tesoro italiano adquirirá acciones de un banco interesado en una recapitalización “como precaución”. El Ministerio de Economía y Finanzas ya posee un 4 por ciento y ahora podría convertirse en accionista mayoritario.

La decisión ha sido aprobada en una reunión extraordinaria de ministros, convocada tras el anuncio de la entidad bancaria, de la que el Tesoro ha pasado a ser principal accionista.

El diario italiano Il Sole 24 Ore informaba de que el previsible rescate público de la entidad toscana se desarrollará en varias fases a lo largo de 2 ó 3 meses.

Previamente, el consejo de administración del Monte dei Paschi había solicitado un rescate público que garantizara la viabilidad de la entidad, tras el fracaso de su ampliación de capital por 5.000 millones, integrado en sus planes de saneamiento.

La entidad, que ha sufrido continuas crisis en los últimos quince años, padece acuciantes problemas de liquidez. En un informe publicado recientemente asegura que, de no lograr su objetivo de ampliar su capital gracias al mercado, entraría en números rojos en cuatro meses y no en once como había comunicado el pasado 16 de diciembre.

Los Cascos Blancos están dirigidos por espías británicos

En un informe el diario ruso Vzglyad señala que la organización de los Cascos Blancos está detrás de los informes falsos sobre los ataques aéreos de Rusia en Siria, y añade que la organización está dirigida por agentes de inteligencia británicos.

Vzglyad dice que hay razones para creer que la organización está supervisada por el servicio de inteligencia británico y el Fondo Soros.

“El Gobierno del Reino Unido asignó alrededor de 32 millones de libras para las necesidades de los Cascos Blancos en 2013, mientras que otros 12,5 millones de libras fueron pagados a la organización en el año 2016”, dijo una fuente cercana a la organización a la agencia de noticias Tass.

Los Cascos Blancos también han recibido 13 millones adicionales de dólares de Estados Unidos y el Reino Unido, incluyendo de compañías asociadas con el multimillonario George Soros, agregó. El grupo también ha recibido 23 millones de dólares de la USAID (la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).

La fuente también dijo que uno de los líderes de los Cascos Blancos, Mosab Obeidat, ha jugado un papel en la financiación de los grupos terroristas.

Según algunos informes, Obeidat desempeñó el papel de mediador en un trato de suministro de armas a los militantes sirios por valor de 2,2 millones de dólares.

Hablando sobre el fundador de Cascos Blancos, James Le Mesurier, la fuente señaló que “es un graduado de la Real Academia Militar de Sandhurst, que hasta el día de hoy está al servicio de Su Majestad (la Reina Británica) y de la Inteligencia militar británica”.

Anton Mardasov, un experto en el Instituto de Desarrollo Innovador, dijo que los Cascos Blancos han difundido noticias falsas que tratan de implicar a Rusia o Siria en ataques contra hospitales, escuelas etc, pero luego tales noticias resultaron ser falsas cuando los periodistas han logrado visitar dichos lugares. Pese a ello, estas informaciones son reproducidas sin ningún cuestionamiento por los medios occidentales.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/41699

En Libia también ha triunfado la estrategia mediterránea de Rusia y China

El general Jalifa Haftar
Así de claro lo admite el general del ejército francés Jean Bernard Pinatel en un reciente artículo (*). La Batalla de Alepo ha tapado los importantes cambios que se han producido en Libia en un año, donde los imperialistas han vuelto a fracasar estrepitosamente. Obama ha reconocido abiertamente que Libia ha sido el “mayor error” de sus ocho años de mandato. El acuerdo de Túnez firmado hace dos años bajo los auspicios de la ONU, es papel mojado. Pero esta vez los imperialistas no tienen nadie a quien echar las culpas.

En Libia, como en los demás países árabes a los que ha llegado la OTAN, el Califato Islámico intentó establecerse, e incluso estuvo a punto de hacerse con las riendas, aunque fracasó después de cuatro meses de dura batalla en Sirte, su feudo, con la milicia Misrata.

Aprovechando ese enfrentamiento, el general Haftar y sus aliados de la milicia Zintan se han apoderado del gas y el petróleo, lo que acabará poniendo a Misrata bajo la férula del general. Como estos milicianos son el apoyo más importante del gobierno de unidad nacional creado en 2014 en Túnez, lo que se ha arruinando es el propio acuerdo. El general Haftar está apoyado por Egipto, Rusia y China.

Para orientarse en el laberinto de destrucción que la OTAN ha dejado en Libia, hay que conocer a las fueras en presencia.

La primera de ellas es la milicia Misrata que, con 20.000 hombres, es la fuerza militar más importante, de la que tratan de apoderarse los Hermanos Musulmanes con el apoyo de la inteligencia militar turca, aunque el mismo tiempo también mantienen buenas relaciones con Italia, la antigua potencia colonial.

La segunda es la milicia Zintan, que controla el petróleo así como las fronteras y el gran sur desértico. Protege al hijo de Gadafi, Seif Al-Islam, al que se niega a entregar a los imperialistas para que organicen con él la correspondiente payasada de “juicio”.

La milicia del general Haftar, el Ejército Nacional Libio, reagrupa a los elementos de las antiguas fuerzas regulares que a lo largo del año ha logrado erradicar a los yihadistas de Bengasi y, de rebote, acabar con el gobierno de unidad nacional de Fayez Sarraj.

En Libia el Califato Islámico es un refrito de veteranos que han combatido en las guerra de Irak y Siria. Unos 2.000 ó 3.000 yihadistas se establecieron inicialmente en Derna en 2015 con el nombre de Wilaya Barqa, bajo el mando de Abu Al-Mughirah Al-Qahtani.

Los yihadistas locales, incluido Ansar Al-Sharia, la filial libia de Al-Qaeda, vieron a esta milicia como una fuerza “extranjera” y la expulsaron de Derna, desplazándose hacia Sirte. En el norte de África su influencia nunca ha sido la misma que en Irak o Siria.

En mayo los imperialistas desencadenaron la Operación Al-Bunyan Al-Marsus (Estructura Sólida) para desalojarles de Sirte, para lo cual contaron con Misrata, con algunas unidades bereberes, con la aviación estadounidense y los comandos especiales de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Además de prolongada, la batalla de Sirte fue muy dura, palmo a palmo y una verdadera sangría para Misrata. Aprovechando su debilidad el general Haftar desata en setiembre una ofensiva en la que se apodera de los puertos de Ras Lanuf, Es Sider y Brega y, sobre todo, del petróleo.

De rebote el avance de Haftar es una derrota para el gobierno de unidad nacional, la apuesta de los imperialistas para Libia, huérfano de cualquier clase de apoyo porque las masas, cualquier que sea su origen tribal, repudian el imperialismo y los países que los representan. Consideran que el presidente de dicho gobierno, Fayez el-Sarraj, no es más que una marioneta cuya tarea es entregar el petróleo a las multinacionales del sector, incluidas las españolas, que son quienes le apoyan.

Como es tradicional en los últimos años, la ONU ha quedado en evidencia con sus condenas a Haftar, un viejo agente de la CIA que ahora a donde viaja es a Moscú y que ha cortado el suministro de gas que ENI llevaba a Italia.

En Libia quien tiene el fusil y tiene el petróleo, tiene también el poder, al que todos deben pleitesía, incluidas las milicias de Misrata, que han cambiado al gobierno de unidad por Haftar, arrastrando consigo a toda una coalición como Al Fajr Libya.

Como en todas las guerras emprendidas por el imperialismo en los últimos años, Libia es un país absolutamente arrasado. Desde 2011 no ha habido ni un minuto de paz, pero quien va ganando la guerra es quien ha roto todas las quinielas de las grandes potencias, el general Haftar, dos veces renegado. Primero traicionó a Gadafi por la CIA y ahora traiciona a la CIA por Moscú.

(*) http://www.geopolitique-geostrategie.fr/analyse-de-la-situation-en-libye-a-loree-de-2017-2017

La Unión Soviética ganó la carrera espacial a Estados Unidos

Serguei Pavlovich Korolev
Los verdaderos pioneros de la exploración espacial fueron los cosmonautas soviéticos y gran parte de los avances que hoy se usan en la Estación Espacial Internacional (EEI) se deben a los conocimientos y las innovaciones de la Unión Soviética. Es la conclusión del documental de la BBC «Cosmonautas: cómo Rusia ganó la carrera especial», que accedió a importantes documentos y entrevistó a los protagonistas de la extraordinaria puja entre soviéticos y estadounidenses por conquistar el Universo.

Al llevar al espacio el primer satélite, el primer ser humano y la primera estación orbital, la Unión Soviética logró vencer una y otra vez a Estados Unidos, cuyo programa espacial contaba con más fondos.

Los orígenes del programa espacial de la URSS se encuentran en las ruinas de la Segunda Guerra Mundial. En 1949 los soviéticos produjeron su propia bomba atómica. «Como era mucho más pesada que la estadounidense, debieron desarrollar un cohete más poderoso que la transportara, lo que terminó impactando en el programa espacial», explica Gerard de Groot, profesor de historia moderna de la Universidad de San Andrés, en Reino Unido.

La persona a la que le encargaron la tarea fue el ingeniero Serguei Pavlovich Korolev. «Korolev no era un científico, sino un genio de la gestión. Era un líder, una figura inspiradora, un político que sabía mover las palancas del poder y volver realidad las metas», dice el especialista en historia del espacio Asif Siddiqi, de la Universidad Fordham de Nueva York.

En la Unión Soviética lo consideraban tan importante desde el punto de vista estratégico que, para protegerlo de cualquier intento de asesinato, mantuvieron su identidad en secreto hasta sus últimos días. Se lo conocía simplemente como el «diseñador jefe».

En 1957 Korolev concluyó su obra maestra, el cohete R-7 Semyorka, que era nueve veces más poderoso que cualquier otro lanzador creado hasta ese momento. Después de varios intentos fallidos, el R-7 fue probado con éxito: logró volar 5.600 kilómetros hasta la península de Kamchatka. Fue el primer misil balístico intercontinental y, con él, Korolev convirtió a la Unión Soviética en una superpotencia mundial.

Sin embargo, el destino del R-7 no era convertirse en un arma. «Como misil era malo. Se demoraban mucho en prepararlo para el despegue. Mientras se desarrollaban otros cohetes más eficientes, el R-7 fue dedicado exclusivamente a la exploración espacial», cuenta el antiguo cosmonauta soviético Georgei Grechko.

El Sputnik y Laika

Una vez que contaba con un cohete apto, Korolev quería ser el primero en demostrar que los viajes espaciales eran posibles. Con ese objetivo, sus ingenieros desarrollaron un satélite simple, el Sputnik. Era apenas un transmisor de radio cubierto por una esfera de metal.

El 4 de octubre de 1957 el Sputnik fue colocado en órbita y comenzó a enviar señales de radio a la Tierra, un «bip» que los estadounidenses se esforzaron por decodificar pero que en realidad no contenía mensaje alguno. El mundo quedó fascinado. Entusiastas formaban largas filas ante los telescopios disponibles para poder ver la «segunda Luna» cruzando el firmamento.

El Sputnik fue una jugada maestra de propaganda y ahora el líder soviético Nikita Kruschev quería más: le pidió a Korolev otra gran misión espacial para las conmemoraciones del 7 de noviembre, el aniversario de la revolución bolchevique de 1917.

El plazo de alrededor de un mes parecía imposible. Con todo, el 3 de noviembre de 1957 la Unión Soviética envió al espacio otro satélite, pero esta vez con un pasajero a bordo: Laika, una perra callejera hallada en Moscú. Laika les dio a los soviéticos otra victoria propagandística y a los estadounidenses otro dolor de cabeza.

«En Estados Unidos creían que si la URSS había sido capaces de llevar a un animal al espacio, pronto estaría en condiciones de enviar a un ser humano a órbita», explica el historiador De Groot.

La sonrisa de Yuri Gagarin

A principios de la década de 1960, 20 potenciales cosmonautas se entrenaban en secreto en una zona rural de Rusia, entre ellos el joven Alexei Leonov. «Cada día corríamos 5 kilómetros y nadábamos 700 metros. También saltábamos en paracaídas; yo llegué a hacer unos 200 saltos», le cuenta Leonov a la BBC. Pero además del entrenamiento físico, los cosmonautas debían prepararse para los rigores del espacio.

Debían ser capaces de resistir la enorme fuerza del despegue y del aterrizaje. Se los encerraba durante días en salas a prueba de ruidos para experimentar el aislamiento psicológico. Y lo peor de todo era la preparación para la eventualidad de que la cápsula comenzara a girar sin control en el espacio. «Era algo muy difícil de aguantar», recuerda el ex cosmonauta Georgei Grechko. «Algunos se ponían pálidos, otros verdes. Y luego, como solíamos decir, les mostraban a los demás su cena: vomitaban».

La preselección del primer ser humano que iría al espacio quedó reducida a dos nombres: Yuri Gagarin y Guerman Titov. «Korolev terminó escogiendo al hijo de campesinos Gagarin», dice Grechko. «Nosotros pensábamos que el más listo y el mejor educado era Titov. Pero el jefe consideró aspectos en los que nosotros, como ingenieros, no habíamos pensado: cuán apuesto era el candidato, su sonrisa. Y tenía razón». El «ingeniero jefe» sabía que si la misión resultaba un éxito, el rostro de Gagarin estaría en las portadas de todos los periódicos del mundo.

El 12 de abril de 1961 Gagarin llegó donde ningún ser humano había llegado antes: la órbita de la Tierra. A bordo de la cápsula Vostok, dio una vuelta al plantea en una hora y 48 minutos. «Estoy mirando la Tierra», dijo al comunicarse con el centro de control. «Veo los colores del paisaje, bosques, ríos, nubes. Todo es tan bello».

Gagarin fue recibido como un héroe en la Unión Soviética y viajó por el mundo llevando su sonrisa triunfal. Era la encarnación del dominio de la Unión Soviética en la carrera espacial.

Seguidilla de hazañas

Con su economía en auge, Estados Unidos podía invertir grandes sumas de dinero en el desarrollo de un programa lunar. Por el contrario, en la URSS los dirigentes no estaban dispuestos a financiar ningún viaje a la Luna.

«Mi padre le dijo a Korolev que en la Unión Soviética había otras prioridades: producir más alimentos para acabar con la escasez y construir más viviendas», le dice a la BBC Sergei Kruschev, hijo del líder soviético Nikita Kruschev. En lugar de ello, Korolev lanzó una serie de misiones menos costosas a la órbita baja de la Tierra, cada una de las cuales reportó una victoria propagandística. Entre ellas se destacan dos de 1963: el vuelo orbital más largo hasta la fecha (cinco días) y la primera mujer en ir al espacio, Valentina Tereshkova.

El 18 de marzo de 1965 se sumaría otro hito: Alexei Leonov se convirtió en el primer ser humano en realizar una caminata espacial. «Korolev nos había dicho: ‘Así como un marino a bordo de un buque tiene que ser capaz de nadar en el océano, un cosmonauta debe saber flotar en el espacio», recuerda Leonov.

La estaciones espaciales

El 19 de abril de 1971 los soviéticos lanzaron a órbita Salyut 1, la primera estación espacial temporal de la historia. La ocuparon tres cosmonautas durante tres semanas. A esta le seguirían misiones y estancias cada vez más prolongadas.

El 20 de febrero de 1986, mientras los estadounidenses se concentraban en vuelos de corta duración con los transbordadores espaciales, los soviéticos colocaron en la órbita terrestre la primera estación permanente, la MIR, que fue completada a lo largo de una década.

Con 31 metros de ancho, 19 de largo y 27, 7 de alto, esta estructura se convirtió en un enorme laboratorio suspendido, con módulos separados para astrofísica, ciencia de los materiales y estudio la Tierra. Equipos de cosmonautas visitaban la estación por periodos de un año y se convirtieron en verdaderos expertos en la vida en el espacio.

A fines de 1991, mientras la MIR orbitaba el planeta, la Unión Soviética se disolvió. Cuando la MIR fue dada de baja y se desintegró al reingresar a la Tierra en 2001, su reemplazo, la Estación Espacial Internacional (EEI), ya estaba siendo ensamblada en órbita.

Era la primera aventura totalmente internacional en el cosmos: 15 agencias espaciales colaboraban para construir una estructura cuatro veces más grande que la MIR.

La Estación Espacial Internacional ha marcado una nueva era de exploración internacional. «Nosotros teníamos un gran conocimiento de las largas estancias en el espacio, de cómo afectaban a una persona. Así que nos unimos al proyecto y compartimos todo lo que sabíamos», le cuenta a la BBC el ex cosmonauta Alexander Lazutkin.

Ciertamente, la EEI es el testamento de los logros del programa espacial de la URSS durante 50 años de exploración del Universo. Su sistema de soporte vital está basado en los de las estaciones Salyut y MIR. Los trajes que se utilizan son «hechos en Rusia», versiones actualizadas del que empleó Alexei Leonov en la primera caminata espacial de la historia.

Desde 2011 la única manera de llegar a la EEI es por medio de una cápsula Soyuz montada en un cohete R-7, ambas tecnologías que, aunque modernizadas, diseñó Sergei Korolev hace medio siglo.

Se abre un restaurante en Moscú dedicado a Stalin

Buena noticia para los amantes de la gastronomía: acaba de abrir el restaurante “NKVD” en el número 8 de la calle Ostozhenka, a dos kilómetros del Kremlin. La decoración es el último grito en la moda de la restauración: sobre una chimenea cuelga un retrato de José Stalin con una guerrera blanca.

El menú es exquisito y la carta la decora la hoz y un martillo junto al nombre del restaurante, “NKVD”, las siglas de la policía política de la antigua URSS.

A los camareros, que visten el uniforme militar soviético, no les falta el mejor humor: ¿NKVD? Son las iniciales en ruso de una frase que se traduce como “Cocina Popular de una Gran Potencia”, responde el camarero con sorna en las mismas narices de un retrato sonriente del gran Félix Dzerzhinski, el primer Comisario del Pueblo para Asuntos Internos, el peor martillo que ha aplastado las cabezas de los contrarrevolucionarios.

Es un típico restaurante del centro de Moscú con enormes muebles de madera, ensalada César por 400 rublos (6,4 dólares) y en la carta una recomendación: “entrantes estilo Stalin”.

Con su uniforme militar el camarero advierte a los comensales: la transformación del antiguo restaurante, “Tierra y mar” no ha hecho más que empezar. En el futuro habrá más símbolos soviéticos. Cuando le preguntan para qué tipo de público está pensado, responde seguro: “para todos”.

Aquí no hacemos publicidad, pero ahora vamos a hacer una excepción: en su próximo viaje a Moscú incluyan una visita al restaurante NKVD. Ni Argiñano, ni pulpo a feira, ni pa amb tomàquet, ni morcillas de Burgos, ni bacalao al pil-pil, ni gazpacho, ni bocadillo de calamares, ni migas de Murcia… ¡NKVD!

¡ Menú del día, desayunos y cenas! ¡NKVD!

Las lecciones del asesinato del embajador ruso en Turquía

Andrei Karlov, embajador ruso asesinado
Si descartamos que el asesinato del embajador ruso en Turquía haya sido una casualidad o la obra de un “lobo solitario” es mucho más fácil entender algo de los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo, sobre todo si concluimos calificando al imperialismo de “asesino”, porque debería servir para deslindar bastante bien los campos: donde hay un asesino hay alguien asesinado y, en este caso, el asesinado es un alto diplomático ruso.

Sin embargo, resulta que no es así porque hay quien -de manera sistemática- desempeña el mismo papel que Serrano Súñer en 1941, cuando el III Reich atacó a la URSS, y grita “¡Rusia es culpable!” Así es como la burguesía explica aquella historia: la URSS no fue agredida y atacada sino que se produjo un “choque” con Alemania. Ponen al mismo nivel a los asesinados con los asesinos. Los asesinados también son unos asesinos, es decir, que tienen -al menos- una parte de la culpa de su propia muerte y, por extensión, de todos los demás crímenes que están ocurriendo.

Este tipo de concepciones son intolerables, cualquiera que sea el crimen al que nos estemos refiriendo. Por ejemplo, podemos hablar de los seis años de crímenes en Libia, una catástrofe en la que nos gustaría que nos explicaran qué tipo de responsabilidad tiene el manido “bloque imperialista emergente” que -según esa corriente- componen Rusia y China.

El asesinato del embajador Karlov es una metáfora dramática de lo que está ocurriendo. Por nuestra parte estamos tratando de hacer memoria para recordar si ese “bloque imperialista emergente” ha cometido una fechoría parecida con el bloque contrario. ¿Ha muerto últimamente algún embajador de Estados Unidos, de Francia o de otra potencia imperialista “clásica”?

Lo mismo que en Libia o en Ucrania, en Siria no se ha producido ningún “choque” entre dos bloques imperialistas rivales, una afirmación que, además de servir para lavarse las manos, es una manera como cualquier otra de enmascarar los graves sucesos que están ocurriendo en el mundo.

El asesinato de Ankara lo ha reivindicado Jaish Al-Fatah, antes conocido como Frente Al-Nosra y antes como Al-Qaeda, un empeño de camuflaje tras el que no hay otro protagonista que el imperialismo estadounidense. Los mismos actores que desatan una guerra de agresión (no un “choque”) contra un país, como Siria, asesinan al embajador de otro país, Rusia, que acude en ayuda de los agredidos.

El momento del crimen tampoco se elige al azar sino justamente cuando en Moscú tres países (Turquía, Irán y Rusia) que están ayudando a Siria, a los agredidos, tratan de ponerse de acuerdo para lograr la paz, una maniobra evidente para sabotearla y que el crimen no acabe nunca.

Luego a un lado tenemos a los agredidos y los asesinados, y al otro tenemos a los agresores y los asesinos. No se puede llamar “choque” a un enfrentamiento entre ambas partes. Uno de ellos desata la guerra y quiere que no se acabe nunca. El otro se defiende, busca la paz y todos sus esfuerzos son saboteados a cada paso por los anteriores.

El que te llama asesino justo en el momento en que entierras a la víctima de un asesinato es que no se ha enterado de nada de lo que ha pasado. Debería hacérselo mirar.

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