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La ‘lucha contra el terrorismo’ es la coartada para la creación de un Estado fascista

Coupat: un culpable a la medida
Juan Manuel Olarieta

Si hablara del yihadismo este artículo perdería su gracia, por lo que hablaré del anarquismo, o sea, de la asimilación del anarquismo al terrorismo y de los réditos que de ella se han derivado siempre, desde hace más de cien años.

Pero si hablara de la “lucha contra el terrorismo” (anarquista o cualquier otro) en España acabaría en una mazmorra inmunda, así que hablaré de otro país, como Francia, por ejemplo, algo que -de momento- no atraerá las iras de ningún inquisidor de la fiscalía (o eso espero).

En 2008 la policía antiterrorista francesa, respaldada por la correspondiente intoxicación mediática, como es habitual, fabricó la historia de los sabotajes a varias líneas del AVE francés (TGV). Un caso claro de terrorismo cuya lotería le tocó a los anarquistas, aunque podía haber tocado a cualquier otro. Lo importante es que la policía y los medios necesitaban ruido y les resulta fácil lograrlo si nadie les hace frente como se merecen.

Como consecuencia de aquellos “sabotajes anarquistas” la policía francesa remueve Roma con Santiago, con redadas y registros en cada uno de los centros donde se reunían los sospechosos, hasta que dieron con el lugar ideal para orquestar la farsa: una comuna de okupas en la localidad de Tarnac.

Aquellos pacifistas y alternativos no eran tan inofensivos como creían los vecinos, sino tipos peligrosos y mal encarados. ¡Hay que estar un poco más alerta y llamar a la policía a la mínima sospecha!

La lotería policiaca siguió cuando algunos (y no otros) fueron acusados de un delito creado en los tiempos en que el general fascista Petain era el amo del Vichy colaboracionista de la Segunda Guerra Mundial. Se llama “asociación de malhechores con fines terroristas”, el equivalente a la “pertenencia a banda armada” autóctona. A Francia no le bastaba con el yihadismo sino que también necesitaba resucitar el “terrorismo de extrema izquierda” para justificarse a sí misma, sus atropellos y sus crímenes: el auténtico terrorismo de Estado.

Para tapar la boca a los escépticos de la prensa, la ministra del Interior daba datos tan exactos como que la red de “terroristas de extrema izquierda” que la policía vigilaba la componían 300 alborotadores dispuestos a todo, sobre todo a luchar contra los recortes presupuestarios y la reforma laboral que el gobierno quería emprender de inmediato.

Tras la redada, el Ministerio de Interior movilizó a 150 sabuesos para demostrarle al juez que aquella película no era de ficción sino real como la vida misma. La policía puso todo su empeño en ello y los hechos, las circunstancias, los testigos, los informes, las pruebas, las pistas, los indicios… todo fue tuneado para la ocasión.

La policía se volcó en el guión que llevaba escrito de antemano, y fue jaleada por los medios hasta tal punto que se pasaron de rosca. Durante meses tuvieron micrófonos instalados en el supermercado del pueblo y llegaron a falsificar los atestados. Era algo tan obvio que tres años después del montaje, un juez abrió un sumario contra la policía por apañar las pruebas.

El asunto dio un giro de 180 grados; los vigilantes se vieron sometidos a lo que más odian: ser vigilados.

Bauer: un socialfascista de libro
El caso de los anarquistas de Tarnac es uno de esos experimentos de laboratorio a los que se han aficionado los países de la Unión Europea. Su detonante no fueron los sabotajes a las líneas ferroviarias de alta velocidad sino el Informe Bauer, redactado poco antes a petición de Nicolás Sarkozi, cuando era Presidente de la República.

Alain Bauer, el artífice del informe, es un antiguo militante socialista que creó una empresa de seguridad con la que se ha llenado los bolsillos gracias a la privatización de la policía. Su informe es tecnología represiva típicamente fascista, es decir, preventiva. Dado que el gobierno sabía que sus recortes y su reforma laboral encontrarían una furibunda oposición, necesitaban atajarla atemorizando a las masas, para lo cual tenían que fabricar un enemigo y rodearle de la parafernalia típica del caso.

Lo mismo que la Operación Pandora en España, en Francia apareció una obra premonitoria sobre “La futura insurrección” firmada por un “Comité invisible” pero atribuida por la policía a una de las víctimas del montaje, el anarquista Julien Coupat, que ha negado ser su autor. El Informe Bauer aseguraba que esta obra era similar a los primeros folletos que publicaron las Brigadas Rojas en Italia.

En la Europa actual asistimos con la mayor naturalidad e indiferencia a que las letras de las canciones, los chistes y los escritos, en digital o en el papel, se conviertan en manos de policías, fiscales y jueces en crímenes de la peor especie, en torno a los cuales se orquestan verdaderos montajes como el de los inofensivos okupas franceses.

Los sabotajes a las líneas de alta velocidad se hicieron colocando ganchos en las catenarias, algo que ya hacía el movimiento antinuclear alemán hace un cuarto de siglo y que es inocuo para los viajeros. No había terrorismo por ninguna parte, ni ningún motivo de alarma y menos para la paranoia que desataron los medios. Nunca hubo ningún otro terrorismo que el de la policía, los fiscales y los jueces.

Pero el fiscal, un verdadero degenerado, puso de manifiesto sus propias taras personales y profesionales cuando aseguró que los okupas eran peligrosos porque eran anticapitalistas y tenían contactos con las “movidas anarquistas internacionales”, lo cual el contraespionaje francés (la hoy desaparecida DST) trató de probar con un informe del FBI sobre la participación de Coupat en varias manifestaciones celebradas en Estados Unidos contra centros de reclutamiento del ejército.

El ejercicio de un derecho básico, como el de manifestación, se convertía en su contrario: en la prueba de un grave delito.

En la “lucha contra el terrorismo” el sistema judicial ha pasado a formar parte, también en Francia, de la guerra preventiva. En unos casos se utiliza para invadir países o derrocar gobiernos; en los otros, para encarcelar indiscriminadamente y atemorizar a la población con farsas seudojudiciales.

En Francia los montajes policiales no han frenado las protestas contra la reforma laboral

¿Ya se ha acabado el desastre humanitario en Alepo?

Para la propaganda imperialista las “informaciones” son como todo lo demás: mercancías de consumo perecedero. Van y vienen de los noticias sin que se sepa muy bien por qué van ni por qué vienen.

La liberación de Alepo de la ocupación de los terroristas fue calificada por los medios imperialistas como un “desastre humanitario”, un reguero de sangre, ejecuciones masivas…

Pocos días después ya nadie se acordaba de Alepo, ni de los crímenes, ni del desastre. Ni siquiera la Unicef. Se acabaron los gravísimos problemas humanitarios. Ahora ya no hay ninguna necesidad de ayudar a la población, que tiene cubiertas todas y cada una de sus necesidades. Las ONG se han marchado, mientras los vecinos de Alepo están soportando el invierno en medio de las ruinas.

Pero los barrios del este de Alepo son un campo sembrado de minas. Desde hace un mes brigadas rusas de zapadores equipadas con georradares buscan explosivos disimulados en cualquier esquina, calle por calle.

Poco a poco los vecinos recuperan sus rutinas. Después de varios años cerrado, el sábado abrió sus puertas al público el mercado de Al-Tall pero, ¿quién llena los escaparates de lecho o pollo en medio de una guerra que no ha terminado? Desde luego que no es la Unicef, ni ninguna de aquellas ONG que antes redactaron tantas denuncias para la prensa.

En Ginebra hay uno de esos muchos organismos internacionales cuyos funcionarios viven opíparamente a costa del sufrimiento de la humanidad. Es el Centro Internacional de Desminado Humanitario. El gobierno les informa cada día de la grave situación del este de Alepo y del trabajo que realizan las brigadas de zapadores, pero hasta ahora no han respirado siquiera…

Las ONG son un instrumento de la guerra moderna. Alepo les interesó cuando allá los yihadistas campaban a sus anchas y necesitanan toda clase de ayuda, incluida la “humanitaria”.

Ahora los vecinos de Alepo necesitan alimentos, medicinas, agua potable, ropa, jabón, material escolar… Pero, ¿a quién le importan los vecinos de Alepo? Hace un mes que han dejado de ser noticia.

300 militares españoles se unen a la provocación de la OTAN en la frontera rusa

300 militares españoles se han unido a un batallón de la OTAN en Letonia, en la frontera con Rusia. El país báltico está preparando una base “muy grande” para el batallón, dirigido por Canadá, dijo el jueves el ministro de Defensa letón, Raimonds Bergmanis, en un momento de provocaciones crecientes de la OTAN hacia Rusia.

Con la participación de los 300 efectivos españoles el número total de los soldados de la Alianza Atlántica en dicho batallón podría ascender hasta los 1.200 efectivos.

“Por el momento, no hay ninguna preocupación de que algo no funcione”, sostuvo Bergmanis durante una entrevista con Radio Letona. A continuación, confirmó que “la base de Adazi se convertirá en un lugar muy grande” para acomodar las enormes unidades militares de la OTAN.

El batallón, formado principalmente por tropas canadienses, se espera que llegue a finales del mes en curso a Letonia, donde será desplegado cerca de la frontera rusa.

España ha avanzado una pronta contribución de su país al despliegue de cuatro batallones de la OTAN en los países bálticos y Polonia. El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha aseverado que las tropas canadienses se desplazarán a Letonia con la excusa de una presunta agresión rusa.

La acumulación de medios militares de Canadá en Europa costará alrededor de 163 millones de euros, de acuerdo con la agencia letona de noticias LETA.

Desde 2014, la OTAN ha aumentado su presencia militar en Europa, especialmente en los países del este que comparten frontera con Rusia, pretextando una supuesta interferencia de Moscú en la guerra de Ucrania.

Rusia ha expresado reiteradamente su preocupación por la acumulación, por parte de la OTAN, de equipamiento militar a lo largo de sus fronteras occidentales, advirtiendo de que la expansión de la Alianza socava la seguridad tanto de la región como a nivel mundial.

Fuente: http://www.hispantv.com/noticias/espana/330167/tropas-espana-unen-batallon-otan-letonia-rusia

Cuando Stalin propuso la reunificación de Alemania

Jorge Álvarez

El 10 de marzo de 1952 pudo cambiar el rumbo de la Historia si hubiera prosperado una atrevida propuesta para la reunificación alemana. Alemania (entonces dividida en dos bloques, uno proocidental, la RFA, y otro prosoviético, la RDA) se convertiría en un único estado donde estuvieran garantizados “los derechos del Hombre y las libertades básicas, incluidas las de expresión, prensa, religión, ideas política y reunión”, admitiendo además la libre actividad de partidos y otras organizaciones democráticas, así como la formación de un ejército.

Lo que sorprenderá a más de uno es que el autor de dicha proposición fue nada más y nada menos que José Stalin. En efecto, los representantes de los gobiernos de Reino Unido, Francia y Estados Unidos recibieron un documento de manos de Andrei Gromyko, conocido desde entonces como Nota de Marzo o Nota de Stalin, donde el líder soviético ofrecía esa posibilidad casi sin condiciones, aunque en un contexto muy obvio: en esos momentos las potencias occidentales estaban preparando la fundación de lo que luego sería la OTAN y negociando con la República Federal de Alemania (creada en mayo de 1949, cuatro meses antes que la República Democrática Alemana) su ingreso en esa alianza militar, de ahí que la nota ofreciera una nueva Alemania libre, sí, pero neutral y desmilitarizada (o, al menos, sin integrarse en ninguna alianza estratégica).

Por eso y porque se estimó que la Nota de Stalin era una trampa, pues aún cuando fuera sincera se daba por hecho que los soviéticos contaban con que el país germano reunificado podría ser inducido al modelo comunista, occidente rechazó la oferta y contaatacó con su propia versión, diciendo que a Alemania debía dejársele elegir libremente su incorporación a la OTAN y concederle el derecho a un ejército si tal era su deseo.

Por supuesto, se sabía que esa alternativa resultaba imposible de aceptar por la URSS, que aún tenía sangrantes la ominosa invasión de su territorio por las tropas teutonas durante la reciente Segunda Guerra Mundial. Aquel intercambio de ofertas y contraofertas es lo que se ha dado en llamar la Batalla de las Notas, que constituyó un buen ejemplo de lo que sería la Guerra Fría (una realidad ya con el conflicto de Corea en marcha desde 1950).

El primero y más decidido en decir no a Stalin fue Konrad Adenauer, el canciller alemán, al que no bastaron las promesas soviéticas sobre retirar las tropas de ocupación, devolver las fronteras a las pactadas en la Conferencia de Postdam y facilitar la reincorporación del país a los mercados mundiales, así como suspender el proceso de desnazificación para exmilitares e incluso miembros del Partido Nazi con la excepción de los que fueran considerados criminales de guerra.

Esa actitud negativa del canciller, al que algunos críticos extremos acusaron de querer mantener separada a la mayoría católica del Oeste de la protestante del Este (que además era el tradicional feudo socialdemócrata), se explicaba más bien por ligar a Alemania al bloque capitalista y le pasaría factura tiempo después, cuando algunos políticos de su propio país plantearon que quizá había dejado pasar una oportunidad única, aunque él siempre opinó que la reunificación sólo podía desarrollarse tras un tiempo de coexistencia entre ambas repúblicas durante el cual, de forma paralela y complementaria, se fuera produciendo una adaptación de la RDA al sistema capitalista para evitar que ocurriera al contrario.

Otros, en cambio, eran más posibilistas y sugerían que Alemania podía ejercer un importante papel de mediadora entre Este y Oeste, y si se garantizaban elecciones libres y las fronteras de Postdam se podía y se debía negociar con Stalin con su nota como punto de partida.

Fue el caso del titular de Interior, Jakob Kaiser, y de algunos ministros más que, junto a varios miembros del FDP (Partido Democrático Libre, el que gobernaba), declararon dos días después que no se perdía nada con intentarlo y si resultaba ser una trampa, los mismos soviéticos quedarían en evidencia.

Pero Adenauer impuso su decisión temiendo que Stalin impusiera la presencia de la RDA en las negociaciones -consiguiendo hábilmente que fuera reconocida de facto– y aduciendo que una Alemania neutral carecería de capacidad defensiva ante una absorción por el bloque del Este. La mayoría del parlamento le apoyó, incluyendo la oposición socialdemócrata.

En la RDA la propuesta de la URSS fue recibida con entusiasmo, pues aunque ya se había organizado una fuerza paramilitar denominada Kasernierte Volkspolizei, en septiembre de 1951 también había hecho ofertas a la RFA para organizar elecciones conjuntas si antes se firmaba un tratado de paz.

Sin embargo no tardaron en volver a la realidad cuando el 25 de marzo, quince días después de la nota de Stalin, Reino Unido, Francia y EEUU enviaban la suya a Moscú condicionando la firma de ese tratado a la celebración de elecciones libres comprobadas por la ONU, a reconocer el derecho de Alemania a aliarse con quien quisiera y a rechazar las fronteras habladas en Postdam (dado que sólo eran válidas hasta firmar un tratado).

El 9 de abril Stalin presentó una segunda nota ratificando su documento pero proponiendo un cambio: que las elecciones fueran supervisadas pero no por la ONU sino por las cuatro potencias ocupantes, que seguirían activas mientras se negociaba el citado tratado de paz.

La respuesta de occidente se produjo el día 13 aceptando en parte la idea si bien con la condición de que los supervisores no fueran funcionarios del gobierno sino observadores imparciales. El líder soviético mandó una tercera nota el 24 de mayo, cuando acababa de hacerse pública la fundación de la EDC (Comunidad Europea de Defensa), criticando a esta nueva organización porque suponía un obstáculo para el ansiado tratado.

El 23 de agosto todavía vería la luz una cuarta y última nota que era más de lo mismo; dado que occidente también estaba en esa línea de cerrarse a lo que dijera el otro, la cuestión fue disolviéndose poco a poco y un muro de hormigón terminó poniéndole la puntilla a partir de 1961.

Fuente: http://www.labrujulaverde.com/2017/01/cuando-stalin-propuso-la-reunificacion-de-alemania

El Frente Al-Nosra presenta síntomas de descomposición interna

En 2016 un número muy importante de dirigentes del Frente Al-Nosra en Idlib, al norte de Siria, fueron asesinados, agravando la situación interna del grupo, que ha pasado de tratar de ponerse al frente de los demás, a enfrentarse a ellos abiertamente.

Se trata de una fuerza en trance de descomposición que conocerá un fin precoz, al menos tal y como la conocemos actualmente, pudiendo reconvertirse en un células dispersas capaces de actuar de manera esporádica en frentes diferentes de Oriente Medio.


A causa de las múltiples derrotas experimentadas por el Frente Al-Nosra, sobre todo en Alepo, los demás grupos armados ya no quieren unirse a ellos. El incremento de asesinatos en el seno del grupo está en la razíz de su debilidad.

Recientemente uno de los terroristas saudíes que dirigen Jaysh Al-Fatah, Abdallah Al-Mahissani, reconocía que la coalición yihadista había fracasado por la irresponsabilidad de los distintos jefes que la componían.

“No se puede decir que el Frente Al-Nosra trate de unir a los diversos grupos terroristas, porque lo que en realidad trata es de inmiscuirse en el seno de la dirección de dichos grupos”, dijo Al-Mahissani.

Los distintos grupos yihadistas que combaten al gobierno mantienen profundas divergencias ideológicas, muchas de las cuales se han tratado de resolver por la vía más expeditiva de las ejecuciones sumarias y los ataques directos, como el del Frente Al-Nosra contra la base del llamado “ejército libre de Siria”.

Rusia tiene nuevas pruebas de la responsabilidad del imperialismo en el terror yihadista

Nikolai Petrushev
El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolai Patrushev, declaró que Rusia tiene nuevas y “contundentes” pruebas de que ciertos Estados y sociedades influyentes continúan apoyando a los decapitadores yihadistas. Petrushev expuso su testimonio en una entrevista al diario ruso Rossiyskaya Gazeta.

“Se trata del aprovisionamiento de petróleo y otras materias primas por los terroristas, así como la remuneración para obtener derechos de producción y transporte de mercancías en los territorios bajo su control”, indicó Petrushev.

Las declaraciones de Petrushev quisieron ser una réplicas a las recientes de Estados Unidos que negó cualquier papel a Rusia en la lucha contra el terrorismo yihadista. “Si el balance ruso es nulo, el de Estados Unidos es negativo”, añadió el dirigente ruso.

En referencia a la cooperación con terceros países. Petrushev destacó las aportaciones de su país a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU sobre diversas organizaciones terroristas y su financiación. El 30 de setiembre de 2015, recuerda Petrushev, Rusia inició ataques aéreos a petición del gobierno de Damasco contra las posiciones de los terroristas en Siria, lo que ha permitido recuperar grandes extensiones de terreno.

Los aviones rusos han destruido infinidad de infraestructuras, especialmente puntos de extracción de petróleo utilizados por los yihadistas para financiar sus actividades.

Rusia ha ayudado al ejército sirio a liberar completamente Alepo, la segunda ciudad más importante de Siria, donde los equipos rusos de desminado han descubierto depósitos de municiones procedentes de los países de la OTAN que han acabado en manos del Frente Al-Nosra.

En marzo del pasado año la aviación rusa participó en la liberación de Palmira, a donde tuvieron que volver tras la recuperación de aquella ciudad por los yihadistas.

Uno de los principales resultados de la actividad de los rusos en Siria es el acuerdo tripartito con Irán y Turquía para un alto el fuego en la guerra y la preparación con el gobierno de una ronda de negociaciones entre Damasco y la oposición siria en Astana, la capital de Kazajistán.

El Ministerio de Interior inaugura un nuevo sistema de escuchas telefónicas

A comienzos de este año el Ministerio de Interior ha inaugurado un nuevo sistema de pinchazos telefónicos llamado Verint 12 que, de momento está en fase de pruebas. Dentro de unos meses sustituirá al actual, que data de los tiempos de José María Aznar, 2001, y fue reformado con Alfredo Pérez Rubalcaba en 2010.

Este Ministerio no conoce los recortes. El nuevo Sitel (Sistema de Interceptación Telefónica) introduce mejoras operativas para la labor de vigilancia de los policías, nuevas herramientas e información en tiempo real sobre los sujetos vigilados. Por ejemplo, los movimientos geográficos de estos.

La Dirección General de la Policía está aprovechando estas semanas para impartir cursos de formación a los policías de sus brigadas de Información, que son los primeros que deben familiarizarse con el Verint 12. La Guardia Civil también lo utilizará.

El artículo 39.4 de la Ley General de Telecomunicaciones aclara que la policía no vigila sólo las llamadas telefónicas, sino “todo tipo de comunicaciones electrónicas”, en particular, las de vídeo, audio, intercambio de mensajes de whatsapp, correos electrónicos, SMS, archivos o faxes.

Por su carácter reservado, Sitel siempre ha estado rodeado por un halo de misterio y sólo hay protestas cuando los unos se vigilan a los otros. En el marco de las operaciones Pokémon y Manga, la jueza de Lugo, Pilar de Lara, ordenó el pinchazo de 200 líneas de políticos y empresarios corruptos

Los pinchazos se convierten en un escándalo cuando no acaban en las manos de un juez sino que van pasando de unas manos a otras, hasta que acaban en los medios de comunicación, es decir, convirtiendo en público lo que es privado.

En 2009, estando en la oposición, el PP acusó al entonces ministro del Interior, Pérez Rubalcaba, de usar Sitel con fines de manipulación política, a raíz de los pinchazos relacionados con el caso Gurtel.

En 2011 González Pons llegó a definir la red Sitel como “una máquina que parece sacada de la película Blade Runner” y anunció que su partido la eliminaría “el primer día” que ganase las elecciones. Típica demagogia. Una vez en La Moncloa, todo fue a peor…

A diferencia de otros países como Alemania, Grecia, Portugal, Holanda o Reino Unido, en España el gobierno no publica las estadísticas oficiales de los pinchazos telefónicos que lleva a cabo la policía. Sólo se pueden hacer estimaciones indirectas.

Durante 2013 se realizaron 24.212 pinchazos telefónicos solo a usuarios de Vodafone, una cifra muy lejos de las condenas por delitos como blanqueo de capitales (1.612) o tráfico de drogas (13.243). Teniendo en cuenta que Vodafone representa el 24,3 por ciento del tráfico de llamadas móviles, se puede estimar que al año se están realizando más de 100.000 pinchazos legales.

Pero es sólo la punta del iceberg porque, además, Vodafone informó a la policía de los metadatos de 48.679 llamadas, como su  duración, el destino o la localización, por lo que habría otros 200.000 pinchazos adicionales, aunque hay quien maneja otras “cifras oficiosas” según las cuales en España existirían hasta un millón de líneas telefónicas pinchadas (*).

De los pinchazos ilegales es mejor ni hablar… Un ejemplo de escuchas ilegales es el caso Anonymous, cuando la policía pinchó llamadas de teléfono de personas después de haber sido puestas en libertad. Otro caso típico de pinchazos ilegales son los que lleva a cabo la policía contra algunos abogados para grabar conversaciones con sus defendidos, que están protegidos por la obligación de secreto profesional.

(*) http://www.eldiario.es/turing/vigilancia_y_privacidad/Vodafone-SITEL-espionaje_telefonico_0_269473073.html

Feroces combates cerca de Damasco para que la población tenga acceso al agua potable

Desde medianoche se han entablado feroces combates en Wadi Barada, a 15 kilómetros de Damasco, cuando un negociador del ejército regular, el oficial retirado Ahmad Al-Ghadbane, fue asesinado en circunstancias no esclarecidas. Apoyado por unidades de Hezbollah, el ejército sirio trata de desalojar a los yihadistas de las plantas potabilizadoras para devolver el suministro de agua a Damasco.

El 20 de diciembre, tras la firma de un acuerdo de alto el fuego con una parte de las milicias yihadistas, el Frente Al-Nosra se apoderó de los canales de suministro de agua potable a Damasco y, junto con algunas de sus marcas comerciales, como los Cascos Blancos, envenenaron el agua que consumen cinco millones de personas en la capital siria.

Anoche el oficial fallecido se encontraba trataba de acceder a las plantas potabilizadoras junto con un equipo de mantenimiento para reparar los daños en la conducción cuando cayó muerto. Pocas horas después el ejército regular inició un fuerte bombardeo para tratar de abrirse paso hacia Ain el-Fijé, donde se encuentran los manantiales.

Hacía 24 horas que Al-Ghadbane se había hecho cargo de las negociaciones con los yihadistas para que abandonaran sus posiciones y permitieran la reparación de los conductos de suministro de agua a la población de Damasco.

Ayer la agencia de noticias Sana afirmó que los terroristas habían abierto fuego contra Al-Ghadbane cuando salía de una reunión con los jefes de los grupos armados de Ain el-Fijé.

Por su parte, a pesar de que se presentan como “organizaciones de la sociedad civil”, los portavoces de los yihadistas están llamando a no rendirse a los negociadores de Astana, en referencia al inminente inicio de conversaciones de paz entre el gobierno y algunos grupos yihadistas en la capital de Kazajistán.

Además, pretenden que observadores de la ONU vigilen el cumplimiento del alto el fuego en Wadi Brada y la salida de las tropas del ejército regular, junto con las de Hezbollah.

Tenemos derecho a festejar la ejecución de un fascista como Carrero Blanco

Antonio Maestre
Jan Kubis y Joseb Gaczik son dos héroes del pueblo checo. Consiguieron ese honor tras atentar contra Reynhard Heydrich, director de la Oficina Central de Seguridad del III Reich y acabar con su vida en el marco de la Operación Antropoide. “El carnicero de Praga” murió el 4 de junio de 1942 por las heridas causadas después de que Kubis y Gaczik lanzaran una mina antitanque modificada contra el vehículo en el que viajaba el jerarca nazi.

Los dos checos que mataron a Heydrich se refugiaron en la iglesia de San Cirilo y San Metodio, donde finalmente fueron encontrados por las tropas nazis y asesinados junto a otros miembros de la resistencia de Praga. Una placa les recuerda en ese templo con las siguientes palabras:

“En esta Iglesia ortodoxa de los santos Cirilo y Metodio murieron el 18 de junio de 1942, defendiendo nuestra libertad, los combatientes del ejército checoslovaco en el exterior Adolf Opálka, Jozef Gabcík, Jan Kubiš, Josef Valcík, Josef Bublík, Jan Hrubý, Jaroslav Švark.

El obispo Gorazd, el sacerdote Citel, el Dr. Petcek, el presidente de la comunidad religiosa S. y otros patriotas checos que facilitaron a los soldados un refugio fueron ejecutados. Jamás los olvidaremos”.

La muerte de Reynhard Heydrich fue tomada por Adolf Hitler como una cuestión personal y ordenó unas acciones de represión desconocidas hasta el momento y que fueron encargadas a Kurt Daluege. La más conocida de todas ellas fue la destrucción del poblado de Lidice y la aniquilación de sus habitantes. Todos ellos fueron asesinados, bien en fusilamientos sumarios en el pueblo o en el campo de exterminio de Chelmno.

El escritor francés Laurent Binet, autor de un libro sobre el atentado contra Heydrich, hablaba así de la masacre de Lidice: “Lidice simbolizó la barbaridad del nazismo, al igual que Gernika simbolizó la barbarie del franquismo y del fascismo”.

Las palabras de Binet vienen a demostrar que la esencia genocida de ambos regímenes era la misma. Colaboraron y participaron activamente para la realización de sus crímenes, por lo que celebrar y alegrarse de la muerte de un dirigente franquista debería estar al mismo nivel que hacerlo de cualquier dirigente nazi. La calificación personal de quien celebra una muerte o hace bromas sobre ella tendría que quedar circunscrita al ámbito moral, nunca al penal.

Ser demócrata en Europa está unido de forma indisoluble a ser antifascista. Algo que en España la herencia franquista de la transición impide ver con claridad. A Cassandra, una estudiante de 21 años, el fiscal Pedro Martínez Torrijos le pide dos años y medio de cárcel por celebrar la efeméride del asesinato de Luis Carrero Blanco, presidente del gobierno franquista, y por hacer chistes del atentado que le costó la vida. En el auto se afirma que sus tuits contienen “graves mensajes de enaltecimiento al terrorismo” y la acusa de un “delito de humillación a las víctimas”, recogido en el artículo 578.1 y 578.2, y 579 bis del Código Penal.

Sólo el hecho de que alguien pueda entrar en la cárcel por bromear o celebrar una muerte ya es grave, pero más lo es que una democracia defienda a los genocidas y verdugos del Estado de derecho. Una democracia que se preciara de serlo garantizaría el derecho a que cualquier ciudadano recordara con alborozo la muerte de un líder de la dictadura franquista.

Conmemorar la muerte de un jerarca nazi es algo asumido como normal en cualquier sociedad democrática, nadie sería juzgado por hacer una broma sobre el asesinato de Reynhard Heydrich, pero la democracia española asume como parte de su corpus penal que celebrar la de Carrero Blanco pueda llevar a una persona a la cárcel.

El nazismo y el franquismo son representaciones diferentes de la misma realidad. Los campos de concentración franquistas contaron con la asesoría de Paul Winzer, jefe de la Gestapo destacado en España, quien además instruyó a la Brigada Político-Social en tácticas de represión. España no será una democracia completa si no incluye el antifascismo como pilar fundamental de sus valores. No lo será si no acepta el derecho a celebrar la muerte de Carrero.

Fuente: http://www.lamarea.com/2017/01/14/derecho-celebrar-la-muerte-carrero-blanco/

¿Quién es ese amante que se escapa por la puerta de atrás en cuanto llega el marido a casa?

Willie Dixon
En 1961 el gran cantante de blues Willie Dixon escribió un tema titulado “Back Door Man” (El hombre de la puerta trasera) cuya letra cuenta la historia de una mujer casada que tiene un amante que escapa por la puerta de atrás en cuanto el marido llega a casa.

Poco después, en los años del presidente Gerald Ford, el amante que escapaba por la puerta trasera de la Casa Blanca era Dick Cheney, el jefe de gabinete. Se le empezó a llamar “back door man” porque era el custodio del “Estado de Desecho”, es decir, que su tarea es obtener por vías ilegales lo que no se puede obtener por las otras.

En castellano se suele traducir como “fontanero”, el chico de los recados que se encarga de velar para que las cloacas no aparezcan nunca y que si hay mala suerte, nunca afecten al Presidente. Pero sepan Ustedes que, como dijo el mafioso de Felipe González, el “Estado de Desecho” se defiende en las cloacas, no en el Parlamento.

En la medida en que, cada vez más, triunfa el “Estado de Desecho”, las presidencias de los gobiernos “democráticos” se llenan de fontaneros que hacen el trabajo sucio sin que se note lo más mínimo, tipos discretos de la catadura del comisario Villarejo, una “jam session” en vivo y en directo de la vieja partitura GAL para Catalunya.

Los fontaneros forman una administración paralela, un auténtico gobierno bis que nunca comparece ante las cámaras de televisión, no rinde cuentas, ni utiliza papel con membrete. No existen, ni ellos ni sus reuniones, sus decisiones o sus compromisos.

Aquí creemos que cualquiera medianamente informado conoce estas formas de funcionamiento del moderno Estado burgués y que su importancia es cada vez mayor. Lo más curioso es, pues, que la mayor parte de los análisis políticos se hagan sólo con la parte visible del Estado, o sea, con la vistosa, con aquella que la burguesía muestra en el escaparate, la que quiere que veamos.

En esos análisis, ¿donde está el amante que se sale corriendo de la alcoba por la puerta de atrás?

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