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¿Por qué el equipo de Trump mantuvo negociaciones secretas con los rusos?

Richard Nixon, el Presidente defenestrado
El enfrentamiento actual de Trump con los monopolios mediáticos de Estados Unidos y, por extensión, del mundo entero es una reproducción del Watergate, no sólo por la obsesión que muestran los medios sino porque, lo mismo que entonces, lo que está en juego es un golpe de Estado como consecuencia de las relaciones con Rusia, que hace 45 años eran relaciones con la URSS.

También se reproduce el mismo hecho, insólito en los anales del periodismo: tanto Nixon como Trump tienen “mala prensa”, en donde las grandes cadenas desinformativas juegan el papel de portavoces de lo que entonces se llamó “garganta profunda”, los poderes fácticos o el Estado paralelo, es decir, todo el conglomerado de fuerzas que actúa en la sombra porque no son ni el poder legislativo, ni el ejecutivo, ni el judicial. El poder de verdad es otra cosa diferente a esas.

Lo mismo que Trump, también Nixon mantuvo negociaciones secretas, tanto con la URSS como con China, para lo cual utilizaba a Henry Kissinger quien primero actuó en secreto como consejero de seguridad nacional y luego en público como secretario de Estado.

Se pueden poner tantas semejanzas como se quiera. Una de ellas es el papel del tan alabado Washington Post, que destapó Watergate y del que todos ocultan que, lo mismo que el periodista Woodward, no era más que un portavoz de la CIA.

La última artimaña del Washington se produjo la semana pasada cuando aireó la entrevista del yerno de Trump, Jared Kushner, con el embajador ruso  Serguei Kislyak en diciembre. La filtración estuvo acompañada de otra de la CNN el 17 de mayo sobre la interceptación de una serie de conversaciones de diplomáticos rusos que se estaban entrevistando con el general Michael Flynn, ya purgado por Trump de la Casa Blanca a causa de las presiones mediáticas (o sea, de la CIA).

Las filtraciones suben de tono cuando John Brennan, yihadista y antiguo director de la CIA, manifiesta el 23 de mayo ante un comité del Congreso su preocupación por el hecho de que ciertos funcionarios hubieran sido sorbornados por los rusos, lo que era una forma sutil de acusarles de traidores, un delito muy grave. Lo más preocupante, dijo Brennan, es que posiblemente los rusos hayan tenido éxito. “A menudo los que recorren el camino de la traición no saben que están en ese camino hasta que es demasiado tarde”, añadió el yihadista.

En una entrevista con PBS NewsHour, el antiguo director de inteligencia, James Clapper, añade otro eslabón a la cadena de imputaciones: todas esas entrevistas con los rusos fueron secretas. ¿Qué es lo que ocultaban?

Desde 1968 las negociaciones de Nixon y Kissinger con los soviéticos fueron igualmente secretas y se llevaron a cabo a través de Boris Sedov, un espía del KGB que ejerció ese papel de intermediario antes de la investidura de Nixon, como ha puesto de manifiesto un reciente libro de Richard A. Moss, del Instituto de Guerra Naval. Tras la toma oficial de posesión, el contacto se reanudó con Anatoli Dobrinin, el embajador soviético en Washington.

Los contactos eran tan reservados que Nixon tendió una línea telefónica en la Casa Blanca exclusivamente para hablar con Dobrinin, manteniendo apartada a la CIA, algo que los espías nunca le perdonaron, haciéndoselo pagar muy caro.

En sus memorias Dobrinin cuenta que Kissinger le explicó los motivos de dicha reserva: mientras en Moscú saben guardar un secreto, en el Departamento de Estado se producían fugas constinuas de información a la prensa.

Lo mismo que Trump, también Nixon quiso mejorar las relaciones con los soviéticos, avanzar en las negociaciones de desarme y consolidar los acuerdos SALT, algo a lo que se oponían los mismos que ahora: la prensa, los servicios de inteligencia y la industria de guerra. Después de muchas negociaciones, el 26 de mayo de 1972 Nixon y Brezhnev firmaron el tratado SALT de limitación de armas nucleares, que estuvo en vigor durante 30 años, hasta 2002, momento en el que Estados Unidos se retiró unilateralmente del mismo.

Una parte de los círculos dominantes en Washington siempre afirmaron que Nixon había realizado concesiones intolerables a los “comunistas” y pusieron toda clase de obstáculos a la ejecución de los acuerdos. El Senado se negó a ratificar SALT II y en 1986, en tiempos de Reagan, Estados Unidos se desvinculó definitivamente de sus compromisos con el desarme y la distensión.

Entre SALT y Watergate sólo transcurre un año. Los acuerdos SALT fueron los que acabaron con Nixon; Watergate fue la excusa. Ahora con Trump sucede lo mismo. Siguen buscando excusas para acabar con él y con cualquiera que en la Casa Blanca trate de mantener buenas relaciones con Rusia. En Washigton sólo manda el Presidente cuando le dejan.

Más información:

La policía británica consintió que un refugiado fuera asesinado y quemado por sus vecinos racistas

Bijan Ebrahimi, refugiado asesinado
El refugiado iraní Bijan Ebrahimi residía en Bristol, Gran Bretaña, en un bloque de viviendas de protección oficial y antes de ser asesinado en 2013 llamó a la policía en más de 85 ocasiones para advertir que sus vecinos racistas querían asesinarle. Pero los que tenían el deber de protegerlo (la policía) eran tan racistas como sus verdugos (los vecinos).

La Comisión de Quejas contra la Policía, un órgano gubernamental, publicó la semana pasada el informe sobre el asesinato de Ebrahimi.

La primera denuncia a la policía tuvo lugar en 2007. El apartamento se incendió cuando el refugiado estaba en su interior. Sobrevivió, pero se tuvo que mudar de casa. Antes de marchar, su hermana lo ayudó a vaciar la vivienda. “Vino la policía y, sin dar ningún tipo de explicación, los agentes esposaron a mi hermano”, explica Khayatian. “Indicaron que alguien los había llamado y había denunciado un allanamiento de morada. Les expliqué que estábamos limpiando, pero no me hicieron caso. Lo arrestaron y no le quitaron las esposas hasta que un miembro del ayuntamiento vino y les dio la misma versión que yo les había dado. No se disculparon. Simplemente, se fueron. Fue entonces cuando me percaté de que lo que estaba pasando no era normal”.

La segunda se produjo agosto de 2013; un mes después de que un vecino matara a Ebrahimi a golpes y luego quemara su cuerpo. Fue entonces cuando la familia se dio cuenta de que la policía seguía actuando igual después de su muerte. Khayatian y su hermana, Manizhah Moores, fueron a dejar flores en la puerta del apartamento de su hermano. Iban acompañadas por dos policías. Todavía no sabían qué le había pasado a su hermano y por qué los dos policías no les daban ningún tipo de explicación.

“Cuando vaciamos uno de sus armarios decidimos donar algunas pertenencias que no tenían ningún tipo de valor sentimental”, indica Khayatian. “Los policías sabían lo que había pasado, pero nos dejaron dar estas pertenencias a las personas que le habían causado la muerte. Cuando más tarde supimos lo que había pasado, nos sentimos mal con nosotras mismas. Tras descubrir qué había pasado, perdí la confianza en el sistema y supe que los problemas no terminarían allí”.

Las dos hermanas decidieron que no pararían hasta descubrir qué había pasado a su hermano pequeño y durante cuatro años impulsaron una campaña con este objetivo y con el fin de dar a conocer esta historia al mundo entero.

A principios de la semana pasada, la Comisión de Quejas contra la Policía publicó un informe en el que indica que la policía no protegió a Ebrahimi a pesar de que en numerosas ocasiones este había denunciado que era víctima de una campaña de odio violenta y racista orquestada por sus vecinos.

Ebrahimi era el hermano menor y durante muchos años cuidó de sus padres enfermos en Teherán. Tras la muerte de estos, solicitó la condición de refugiado en el Reino Unido y, tras una breve estancia en Leicester, se mudó a Bristol para estar más cerca de sus hermanas. Tuvo problemas en la columna y en las rodillas que lo dejaron incapacitado.

Ebrahimi fue víctima de abusos sistemáticos en la comunidad de viviendas de protección oficial donde vivía. Algunos de estos actos de acoso eran menores. Adoraba a su gato atigrado, así que sus acosadores lo patearon. Le gustaba tener flores y plantas, así que el vecino que lideró la campaña de acoso animó a los niños a arrancarlas. Algunos de estos actos fueron mucho más graves.

Difundieron el rumor de que Ebrahimi era un pederasta, le dijeron que lo iban a atropellar y lanzaron piedras contra sus ventanas. Unos días antes de asesinar a Ebrahimi, Lee James entró en su casa y lo golpeó con la excusa de que había tomado fotografías de sus hijas. En el transcurso de seis años, Ebrahimi llamó a la policía en 85 ocasiones.

La investigación dejó al descubierto que tanto la policía como las autoridades locales habían ignorado sistemáticamente sus llamadas o habían optado por creer la versión de sus vecinos. En 2009, la policía lo describió como alguien “que se quejaba sistemáticamente de sus vecinos a pesar de que las investigaciones siempre revelaban que era él el agresor”. Cuando James se metió en casa de Ebrahimi y lo golpeó en la cabeza, la policía arrestó a Ebrahimi por alterar el orden público.

La policía británica defendía a los asesinos, no a sus víctimas porque su tarea no tiene nada que ver con los delitos sino con el color de la piel.

http://www.eldiario.es/theguardian/britanica-protegio-Ebrahimi-refugiado-asesinado_0_662484057.html

A través de Gladio la OTAN colocó bombas en Luxemburgo en la década de los ochenta

En Luxemburgo el servicio de inteligencia SREL está actualmente sometido a una investigación parlamentaria en el curso de la cual un antiguo espía, André Kemmer, ha confesado que fue la OTAN, a través de Gladio, quien colocó las bombas que entre 1984 y 1986 dieron lugar al Caso Bommeleeër.

Se trata de 20 atentados con bomba cometidos entre el 23 de enero de 1984 y el 25 de marzo de 1986, algo nunca visto en este pequeño país, paraíso fiscal y oasis europeo en paz social y violencia política. Bombas sin motivo aparente ni reivindicación; contra postes de telecomunicaciones, el radar del aeropuerto, la piscina olímpica de Kirchberg el barrio de las instituciones europeas, con motivo de una cumbre europea, en los despachos de jueces y sedes policiales, en una planta de gas, contra el palacio de justicia… La ola duró dos años y tres meses.

El gobierno conoce a los autores desde hace al menos siete años y, posiblemente, desde el primer momento. Según relata el Luxemburger Wort (*), en enero de 2006 se celebró una reunión entre el antiguo dirigente del SREL, Marco Mille, el mencionado André Kemmer, otro espía llamado Frank Schneider, el antiguo Primer Ministro, el hoy famoso Jean Claude Junker, y el ministro de Finanzas Luc Frieden.

Los espías pusieron al gobierno al corriente de sus sospechas, sobre la base de documentos confidenciales, de la intervención de una célula de Gladio en Luxemburgo, de la identidad de sus miembros y de su dependencia de la OTAN.

Gérard Reuter, antiguo presidente del Tribunal de Cuentas de Luxemburgo confirmó el jueves a la cadena RTL la implicación de Gladio en el Caso Bommeleeër, afirmando que el encargo procedió de la CIA y que Licio Gelli, miembro de Gladio, estuvo en Luxemburgo en la década de los ochenta.

En 2013 dos gendarmes de la brigada móvil, una unidad de élite, ya fueron acusados de intervenir en la colocación de los explosivos y su abogado defensor aseguró -dentro y fuera del juicio- que los atentados habían sido obra de la OTAN.

El año pasado Le Monde Diplomatique también indicó la intervención de los grupos terroristas de la OTAN en el Caso.

(*) http://www.wort.lu/fr/view/proces-bommeleeer-pas-de-deuxieme-affaire-du-siecle-516ec87be4b064fdcdfaa995, http://www.wort.lu/fr/view/le-service-de-renseignement-de-l-etat-sous-les-feux-de-la-rampe-50c0bc14e4b01bf23d29c393

El rostro de la barbarie siempre es -más bien- inhumano

El escritor francés Bernard-Henri Lévy es una cloaca en sí mismo; reúne en su persona toda la degeneración burguesa capaz de saturar al más templado. Siempre nos juramentamos para no hablar nunca de él, a pesar de sus múltipes provocaciones, pero ahora tenemos que confesar nuestro fracaso.

En un artículo publicado en Bloomberg la semana pasada (*) confiesa que se ve obligado a vender una de sus casas en Tánger, Marruecos, porque no la puede aprovechar suficientemente. “Comparto mi tiempo entre París, Nueva York y Marrakesh. Tengo muchas viviendas en el mundo y, en definitiva, el año no tiene más que 52 semanas”.

Esta escoria social e intelectual es un refrito de sujetos del calibre de Savater, Sánchez Dragó o Santiago Alba Rico, como tantos otros, fue aupado al estrellato mundial por el imperialismo, que después de mayo del 68 le puso en limbo intelectual, como a Daniel Cohn-Bendit y otros. Se hizo famoso por sus ataques contra el comunismo, plasmados en su obra “La barbarie de rostro humano”, escrita en 1977.

Lo mismo que otras momias del 68, Lévy ha defendido todas las guerrras imperialistas de agresión que el imperialismo ha desatado en los últimos años, acabando en la Primavera Árabe y la Guerra de Siria, donde es uno de los mayores propagandistas de la “causa kurda” sobre la que se ha permitido el lujo de rodar un documental recientemente, más falso que una moneda de tres euros.

Una de sus obras se titula “De la guerra en filosofía”, que el propio autor considera como la quintaesencia de su filosofía (como si tuviera alguna). Para criticar a Kant, en la página 122 cita a un autor, Jean Baptiste Botul, que no existe.

Todo en la vida y la obra de Lévy es un fraude, una mercancía averiada, lo mismo que la “nueva filosofía”. El demagogo francés es un colaborador habitual de El País, otro estercolero, y admira a las fuerzas armadas de Israel, a las que califica como las más morales y democráticas existentes hoy en el mundo, apoyando siempre sus intervenciones militares.

¿Están interesados en comprar la casa de Lévy en Marrakesh? Deben entrar en el sitio de Christie’s en internet y pensar en poner seis millones de euros encima de la mesa por una edificación de 600 metros cuadrados con vistas al Mediterráneo y el Atlántico.

Los que se posicionan a favor del imperialismo no tienen problemas de hipoteca. Lo que les preocupa es que tienen tantas casas que no les da tiempo de vivir en ellas.

Cuando el mundo tiene un problema y no sabemos cómo orientarnos, la solución es simple: miramos de qué bando están los fantoches como Lévy y nos ponemos en el contrario. No falla.

(*) https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-07-03/bernard-henri-l-vy-puts-7-million-tangier-mansion-on-the-market

Operación Ruiseñor: la absorción del periodismo mundial por la CIA

La Operación Ruiseñor (Operation Mockingbird en inglés) fue una extensa campaña secreta de la CIA con el objetivo de influir tendenciosamente en los medios de comunicación masivos de Estados Unidos y el exterior, cuyo inicio se dio alrededor de finales de los años cuarenta. El peculiar nombre de la operación es tomado de un ave con la especial capacidad de imitar los sonidos de otras aves para confundirlas; lo cual es muy diciente de los objetivos a conseguir por la Agencia. De tal manera, la CIA suplantaba por todo el orbe a un periodismo que se autodefinía independiente y veraz, por redes de propaganda y delación. Las mutaciones expansivas de aquella operación y el carácter letal añadido están hoy al orden del día, en estos tiempos confusamente turbulentos.

El origen de toda la Operación en cuanto a su sustento económico fue algunos fondos supuestamente dirigidos al programa de reconstrucción de Europa destruida luego de la Segunda Guerra Mundial, denominado Plan Marshall, en realidad direccionados a la Oficina de Coordinación Política (Office of Policy Coordination, OPC en inglés), precursora división de la recién fundada CIA. Las labores de espionaje y propaganda, fines últimos de la operación, surgen a la par de las acciones de guerra económica y subversión contra estados estimados como hostiles o dudosos, junto con el apoyo de todo tipo a fracciones armadas antinacionalistas de cualquier tendencia, en cualquier lugar.

Se espiaba y se actuaba influyendo propagandísticamente por medio de Ruiseñor contra todo aquel que se opusiera a los intereses considerados como estadounidenses o de aliados. Ello equivalía a insertar un sinnúmero de noticias de alguna forma pro-estadounidenses, reales o falsas (propaganda blanca o negra), con sus respectivos análisis tendenciosos encubiertos, a la vez de suprimir la presentación de informes contrarios a Estados Unidos, sus aliados y clientes; mientras el público creía inocentemente recibir información fidedigna y su respectiva valoración objetiva y contextualizada.

El famoso periodista Carl Bernstein en una investigación publicada en la revista Rolling Stone en 1977, revela alguna parte de este funcionamiento, cuando da a conocer el caso de uno de los más importantes periodistas controlados a través de la Operación Ruiseñor de la CIA, el republicano-conservador Joseph Alsop, cuyos artículos aparecen desde los años 50 al 70 en al menos 300 periódicos de Estados Unidos. No obstante, la lista de comunicadores en la nómina de la CIA es de más de cuatrocientos y los ejecutivos de empresas de comunicación en funciones análogas, legión. Como Alsop, muchos periodistas publican artículos que en la realidad son escritos directamente por la Agencia.

La operación se amplía a espacios inconfesables en su ejecución con la llegada a la dirección en la CIA del ominoso Allen W.Dulles en 1953, y alberga de facto buena parte del periodismo de aquel entonces. Su continuidad en medio de la Guerra Fría con la Unión Soviética, siempre está garantizada sea quien sea director de la Agencia hasta por lo menos los años setenta. La compenetración entre una entidad dedicada al espionaje y acciones encubiertas y los periodistas colusionados en Ruiseñor es tal, que frecuentemente la CIA les paga a manera de trueque por sus servicios, con información clasificada u otra que llega a su conocimiento. Al remunerar así a periodistas con información privilegiada, aquellos adquieren noticias exclusivas, logrando un artificioso halo de respetabilidad debido a su acceso a los pasillos del poder, soliendo en consecuencia, subordinarse tranquilamente ante la burocracia. Por instinto, los  afortunados  periodistas entienden como su deber el respeto a las narrativas impulsadas por el gobierno, a la par que de una u otra forma incrementan su desprecio por el público al cual éticamente deberían servir. Todo ello es parte de una especie de pacto Bonus Fides CIA-PERIODISMO, el cual incluye formas de contacto extremadamente informales como almuerzos, encuentros o llamadas ocasionales.

Múltiples acuerdos de secretismo son firmados, prometiendo no divulgar algo sobre las transacciones de la Agencia con entes de información; algunos espías tienen particulares contratos de empleo firmados como periodistas en medios, siendo asignados y tratados con especial deferencia en la institución periodística donde resultan empotrados. La absorción de una parte importante del periodismo por parte de la CIA, llega a ser incluso una política descentralizada. Es el caso del Miami Herald de La Florida, el cual se vincula con la Agencia, según funcionarios de la misma, sobre la marcha y directamente con la cercana estación en Miami y no con Langley.

Las simbióticas relaciones de los periodistas con la Agencia de espionaje resultan ser tácitas y otras veces explícitas, de medio o tiempo completo. La flexibilidad es absoluta: cooperación de ayuda mutua como trueque ya enunciada; alojamiento, cuando los medios, ya sean prensa, televisión o radio, aceptan en sus plantas de trabajo a legítimos espías; y superposición, cuando periodistas aceptan convertirse en agentes de la CIA con todas las implicaciones del trabajo. Ninguna ética informativa ha sido respetada.

En la práctica, los periodistas proporcionan una extensa gama de servicios clandestinos, desde de una simple reunión de inteligencia hasta el papel de mediadores con espías en países comunistas; los periodistas estuvieron acostumbrados ayudar a reclutar y manejar a extranjeros para convertirlos en agentes; adquirir y evaluar información, y colocaron información falsa en funcionarios de gobiernos extranjeros. Los manejos menos estructurados en la relación Agencia-periodistas, logran formar a estos últimos como personal especializado de la CIA para viajes al extranjero, e interrogados después y usados como intermediarios con agentes foráneos. Un ejemplo directo de todo esto es Newsweek; la CIA contrata los servicios de varios corresponsales extranjeros mediante directivas aprobadas por editores mayores de la revista.

La magnitud de la Operación Ruiseñor en cuanto a personal implicado en esta faena no es de poca monta. En los años 50, “al menos 3.000 empleados asalariados de la CIA están destinados sólo a propaganda”; esto otorga una capacidad descomunal a la agencia, la de nada más ni nada menos que censurar periódicos, canales televisivos y radios, para que no informen de ciertos eventos de intromisión contraria a todo principio de justicia y derecho perpetrados por el gobierno de la Casa Blanca y adláteres, como los cruentos complots de la CIA para derrocar a los gobiernos de Irán y Guatemala, el escalamiento bélico en Indochina, el respaldo ilegal y amoral a despiadadas dictaduras en Latinoamérica y por el orbe, etc. Todo ello corre paralelo al auge del macartismo de los años cincuenta y al posterior nuevo clímax anticomunista de los tiempos de la Guerra de Vietnam en los sesenta.

Sin duda, se constituye una categoría de periodismo por entero al servicio de la guerra psicológica y como pilar de la misma, para lo cual se establece un circuito de periodistas y expertos en el área del control de masas operando por entonces, principalmente en el teatro europeo, asiático y latinoamericano, a sabiendas que esta propaganda y espionaje son de imposible limitación geográfica por su intrínseca naturaleza, llegando a los propios Estados Unidos, situación expresamente prohibida por ley a la CIA, y por tanto, motivo de investigación congresional.

La Agencia es tan osada, persuadida de los óptimos resultados obtenidos con la mampara del periodismo, que fabrica, como ya se mencionó, periodistas a partir de espías, en una dimensión tal que la Operación Ruiseñor involucra a los más importantes elementos del ente de espionaje. El exaltado papel del periodismo en una entidad de tan invasivo espionaje como la CIA, llega a ser tal, que precisamente un periodista tiempo después llega a ser director de la misma: Richard Helms (director 1969-1973) periodista de la UPI en determinado momento. Hay un copamiento generalizado por parte del espionaje de la labor de comunicación, una desfiguración incondicional de los códigos de deontología de la profesión donde haya intereses capitalistas en juego.

Ruiseñor permite observar la ejecución de un esquema bien definido de propaganda de guerra con sus intrincadas variantes; Carl Bernstein con suficiente autoridad, manifiesta en su momento que “el empleo por parte de la Agencia Central de Inteligencia de la prensa estadounidense ha sido mucho más extenso de lo que los funcionarios de Agencia han reconocido públicamente o en sesiones cerradas con los miembros de Congreso”. Lo cual equivale a decir también, dada la magnitud y persistencia de la operación, que el periodismo de este tipo, es fundamental en el funcionamiento de la CIA.

Se corrobora la insistencia en la ejecución con las declaraciones del director de la CIA William E. Colby (1973-76), durante las audiencias de investigación ante la Cámara de Representantes en Washington (Comité Pike 1975). El congresista Otis Pike le pregunta a Colby: “¿Tiene alguna gente pagada por la CIA que esté trabajando en las cadenas de televisión?” Colby responde con ostensible duda: “Esto, creo, que se mete en detalles, Sr. Presidente, me gustaría entrar en una sesión ejecutiva [secreta].

En la práctica, y a pesar de todos los mortíferos desmanes de la Agencia, sus indiscutibles errores, incalculables perjuicios causados, patente despilfarro y pertinaz desprecio por la democracia, por entonces  los altos funcionarios de la CIA, incluyendo antiguos directores como William Colby y el recién llegado George H. W. Bush (futuro Presidente de Estados Unidos 1989-93), convencen a los Comités de restringir los alcances de las investigaciones y deliberadamente falsifican el alcance real de las actividades CIA-periodismo en el informe definitivo. A pesar de la amplia tergiversación que ello implica, algo sabemos.

La notoriedad de dichos desafueros en momentos de intensos cuestionamientos al papel de Estados Unidos y su gobierno en la Guerra de Vietnam y su secuela de muerte y destrucción, y las evidentes muestras de corrupción y desprestigio del afrentoso gobierno de Richard Nixon (1969-74) en el escándalo Watergate, impulsa a la Agencia (dentro de su rocambolesca autonomía), a que en febrero de 1976, ya en encabeza de George H. W. Bush, anuncie una nueva política:

“La CIA no volverá a pagar o contratará a ningún periodista o dueño de periódicos, a tiempo completo o parcial acreditado en algún servicio de noticias, periódico, radio o televisión estadounidenses [No dice nada de los del resto de mundo]. Sin embargo, para la CIA continua siendo “bienvenida” la cooperación voluntaria, no pagada, de periodistas de este país”.

El texto del anuncio evidencia que la Agencia Central de Información seguirá “dando la bienvenida” a la cooperación voluntaria, impagada (en efectivo) de periodistas. Así, permiten a muchos contubernios permanecer intactos. Además se puede inferir fácilmente que compensar los servicios de maneras que no se relacionen con el desembolso de dinero es permitido, para eso están otras prebendas (viajes, becas, visados especiales, referencias laborales, etc.).

Afectación consensuada de la realidad. En esencia, la Operación Ruiseñor como tal en el aspecto de la comunicación social, significa la ejecución de prácticas del gobierno de Washington para influir, determinar o dirigir, el conocimiento y la interpretación de hechos que construyen la narrativa de las sociedades, lo cual sólo puede ser descrito como síntoma de la existencia de un omnipresente sistema represivo autoritario, fuera de control. En otras palabras, una reconstrucción de la realidad al servicio del poder dominante en occidente.

En el fondo lo que ocurre con las Comisiones de Investigación Church y Pike (Senado y Cámara), es que el apoyo consensuado a la adopción del periodismo como parte importante de los aparatos de guerra del gobierno de la Casa Blanca, el cual incluye al mismo Congreso, ha perdido su fuerza original; sectores prominentes e influyentes de la sociedad ocultan dicha situación en Estados Unidos. Seguramente la obcecada y paranoica visión del poder de un Presidente concreto, Richard Nixon, quien provoca rechazo hasta en su propio gabinete, tiene influencia determinante en tal fractura en lo alto del poder.

En 1964, lo que se ha denominado eufemísticamente en Estados Unidos la “comunidad de inteligencia”, constaba de nueve miembros; cuarenta y ocho años después, en el 2012, ya son diez y siete los organismos destinados por el gobierno de Washington, al secretismo, el espionaje masivo, las operaciones encubiertas (ya no secretas sino fuera de cualquier supervisión), inclusive etiquetadas de ayuda, las acciones paramilitares, la intensiva propaganda, etc.

¿Una remozada y generalizada Operación Ruiseñor no es posible en momentos de tal omnipresencia del espionaje al estilo CIA? Cuesta mucho creer que no, en un conjunto de entidades para las cuales todo es válido, como principal característica de su funcionamiento, y que no dudan en aplicar métodos de investigación cercanos a los practicados en el medioevo, como las diversas formas de asesinato, desaparición y tortura, que atiborran su pasado y presente, desde Indochina, Indonesia, la Operación Cóndor, Centroamérica, Afganistán, Irak, etc.

Se llega al dominio de los medios empleados en la meditada ejecución de autenticas operaciones de encubrimiento de reales acciones de terror de falsa bandera. En una amarga ironía del presente, para lo que es una profesión tenida universalmente como eminentemente humanística, el ocultamiento de la prensa occidental del apoyo actual encubierto de la CIA e intermediarios a Al Qaeda, ISIS y demás fantasmagóricos grupos en el Medio Oriente (nunca bien explicados en su naturaleza y origen por periodistas de grandes medios corporativos), hace que la Agencia y sus adláteres, conviertan en instrumento de muerte y a la vez de opresión a los comunicadores. Las desastrosas consecuencias de un periodismo-instrumento de miedo y ocultamiento de la emboscada, para la población Siria, iraquí, libanesa, de Libia, Yemen, Sudan, etc. saltan a la vista, cuando el mundo entero es engañado sistemáticamente, a través de lo que difícilmente no puede ser calificado sino como libreto de guerra subrepticia del gobierno de Washington.

En general, las organizaciones de comunicación y periodísticas han sido intervenidas hasta llegar a ser preciados activos de agencias de espionaje; una praxis, al menos tan extendida en el presente, como hace cincuenta o sesenta años, en el apogeo de la Guerra Fría. No en vano pareciera en estos momentos ocurrir una mimetizada especie de Tercera o Cuarta Guerra Mundial (dependiendo como se vea la historia del siglo XX), donde la desinformación es elemento central. La confusión es el intencional resultado de una estructura periodística instrumentalizada con fines bélicos.

Ex agente de la CIA, Robert David Steele afirma sin ambages que la manipulación de la CIA de los medios de comunicación es “peor” en la década de 2010 que en la década de 1970 cuando Bernstein sucintamente la describió. Steele tiene muy claro “lo triste que es que la CIA sea muy capaz de manipular [los medios] poseyendo acuerdos financieros con los medios de comunicación, con el Congreso, con todos los demás [29]. Lo cual nos regresa a Ruiseñor. Sin embargo, afirma Steele, la otra cara de la moneda es que los medios de comunicación son perezosos”, lo que sería apenas un problema a corregir, sino fuera por a quién favorece dicho letargo y los crueles efectos que ello acarrea.

La increíble concentración presente de los medios en cabeza de tan pocos, potencia aún más tales ominosos resultados. A su vez, los poderes otorgados a las agencias de espionaje en pleno ascenso del 11-S, permiten que sus antiguas y ya conocidas capacidades sean establecidas a niveles de pesadilla orweliana; desde los años cincuenta la propaganda de la CIA tiene a su servicio una variada gama de especialistas (sociólogos, psicólogos, historiadores, antropólogos, geógrafos, etc.), los cuales sabemos que se erigen en verdaderas instituciones multidisciplinarias destinadas concienzudamente a imponer una farragosa tramoya como percepción de los hechos.

Vemos con insistencia el impulso a los denominados agentes de influencia en determinadas sociedades, es decir personas con prestigio o poder acreditado por los mismos medios, a través de la repetición pedante de sus opiniones y posturas, dentro de los cuales se destacan profesionales de la información que resultan poseer sorprendentes contactos, fuentes, suspicacia; son expuestos como una especie de sumos sacerdotes del periodismo, aderezados eso sí, con fuertes dosis de banalidad destinada a distraer. Sus funciones manipuladoras son ostensibles. En cada sociedad bajo control de Estados Unidos aparece esta clase de sicofantes; de hecho, son puntas de lanza de operaciones psicológicas de guerra.

Las acciones de la CIA al presente se han militarizado y por tanto su visión de sí misma ha corrido igual suerte. La Agencia describe a internet como un campo enemigo, al constituir un eje de información planetario de irregular control para sus propósitos. Es decir ámbito no del todo dominado. Lo pretendido es la supremacía de la tierra, el mar, el espacio y la información, lo cual es llamado en la jerga tecno-castrense predominio de espectro pleno”, un objetivo militar a conseguir en cualquier guerra moderna.

El periodismo ha sido colocado de facto a manera de parte sustancial del pie de fuerza en el campo de batalla de las tropas agresoras de Estados Unidos, los cuales por estos días vislumbran muchos potenciales frentes. Ejemplo de ello es lo practicado en la invasión a Irak de 2003. Allí está el plan “de integrar” a periodistas con los militares ocupantes de Irak, una operación estratégica que abiertamente considera al periodismo como parte indispensable de operaciones psicológicas. Justamente a los periodistas que no fueron “integrados” se les consideró de hecho “combatientes enemigos”. Nada más ni nada menos que violando flagrantemente las Convenciones de Ginebra. Más periodistas han sido muertos en Irak que en cualquier otra guerra y Estados Unidos de múltiples formas hace la parte de esta matanza.

A pesar de que la profesión que Albert Camus denominara la más bella del mundo, se halla deformada en su función humanística, hay mujeres y hombres que la practican con honestidad y en consecuencia se juegan íntegro el pellejo como en Irak, Siria, México y otros lugares. Sí, existen comunicadores que no se compran ni se arredran, se enfrentan con su pluma a los oscuros poderes de agencias como la CIA. Así, el laureado periodista Gary Webb, con sus denuncias a finales de los años noventa de la acción de esta Agencia de apoyo ilegal y contrario a cualquier norma ética, a los grupos mercenarios Contra en la Nicaragua Sandinista de los años ochenta, mediante el tráfico de cocaína y su distribución posterior, en suburbios de las grandes ciudades de Estados Unidos con mayoría africana o latina a fin de hacerlos adictos e incapaces de oponerse políticamente a su pobreza y marginalidad [35], es buena prueba de ello.

La vil persecución a Webb como periodista investigador a causa de estas denuncias fundamentadas (en la cual participaron el New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, Miami Herald entre otros), y por lo menos, su extraña muerte posterior, permiten establecer una vez más la sospecha del pérfido y exicial actuar de la Agencia, aún con un ciudadano de los Estados Unidos en su propio país. A la vez que certifica una vez más, el espíritu anti poder arbitrario latente en todo ser humano, indiferente a cualquier riesgo.

Por la razón o por la fuerza, el periodismo es forzado a plegarse a los designios de la Agencia y en general del US Governmment, so pena de violencia. No obstante, la abrumadora mayoría se somete y/o con gusto es seducida por la comodidad a cambio de prebendas. Esto equivale a no hacer preguntas incómodas en la ruedas de prensa, no investigar, repetir con disimulada abulia comunicados oficiales por absurdos que parezcan, mantenerse en las inmediaciones del poder del cual son escribanos, y demás argucias. En una frase, olvidar que la esencia periodística reside en un compromiso ético con gente que no se conoce.

Los periodistas tarifados buscan borrar el pasado, distorsionar el presente y falsificar nuestros anhelos de futuro. Repiten como borregos, acríticamente la cantinela del “terrorismo”, como el mal de nuestro tiempo; un razonamiento evidentemente favorable a la militarización de las sociedades y la injerencia en naciones codiciadas por sus recursos y/o ubicación estratégica. De ahí el actuar de CNN, BBC, FoxNews, DW, Telemundo, etc., y sus amos de Comcast, The Walt Disney Company, Time Warner, News Corporation, el Estado británico, o el alemán, etc., etc., actuando en consecuencia. Algunas voces afirman que más que la CIA controla a los medios de comunicación, estos constituyen la CIA, ello debe tener en cuenta a la Agencia funcionando por estos tiempos, como reforzado buró de de propaganda de guerra.

¿Tendrán aquellas empresas comunicacionales y sus periodistas algún compromiso con la CIA y las otras agencias constituyentes de la constelación del espionaje y propaganda actuales, como en la época de Ruiseñor? ¿Apostarías a que este pájaro no continúa cantando y esta vez con más fuerza?

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=216899

Israel es el ‘enemigo invisible’ de la Guerra de Siria

El martes la artillería antiaérea del ejército sirio derribó un dron israelí que había invadido el espacio aéreo en la provincia de Quneitra.

Poco tiempo después, dispararon varios misiles de advertencia contra objetivos militares israelíes.

Casi de manera simultánea, el secretario de Estado Rex Tillerson le confesaba a Antonio Guterres, el secretario general de la ONU, que habían arrojado la toalla: seis años después del inicio de la agresión, el futuro de Al-Assad está en manos de Rusia (no en las suyas).

Al respecto comenta el diario Rai Al-Youm, en referencia al “frente sur” de la Guerra de Siria, donde hasta la fecha Israel ha llevado la iniciativa, que la correlación de fuerzas ha cambiado. El “enemigo invisible” también está desconcertado.

Desde el inicio de la guerra el ejército sirio no se había atrevido a enfrentarse a las continuas provocaciones de Israel; también eso ha cambiado ahora; no se van a quedar de brazos cruzados.

Para rematar la faena, los rusos han dado un paso importante contra Israel: han armado a la defensa antiaérea siria con cañones electromagnéticos capaces de paralizar los radares de los aviones y provocar su caída. La prensa rusa asegura que estos cañones se pueden montar sobre blindados para atacar a los cazas, cuya carlinga está revestida de fibra de vidrio.

Hay quien va mucho más lejos y afirma que los rusos han activado los S-300 apuntando a la aviación israelí.

Como mínimo, Rusia está enviando un mensaje a Israel: va a ir hasta el final en su apoyo al gobierno de Damasco y a sus aliados en la guerra. Parece que el otro bando lo ha entendido con bastante claridad. Después de 10 días de continuas agresiones israelíes, el martes se hizo el silencio en el frente sur en cuanto el ejército sirio puso la artillería a disparar.

En Israel el idioma oficial es único desde 1948: la resistencia violenta. No entienden otras palabras.

Alemania teme que Estados Unidos inicie una guerra comercial con Europa

El ministro de Asuntos Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, expresó ayer su preocupación respecto a la posibilidad de que Estados Unidos pueda comenzar una guerra comercial con Europa y llamó al diálogo con Washington.

“Hay cosas que despiertan una gran preocupación respecto a que Estados Unidos comience una guerra comercial con Europa”, dijo el ministro en declaraciones a la emisora Deutschlandfunk, sin entrar en detalles.

Subrayó, no obstante, que esto naturalmente provoca reacciones en Europa y señaló que sólo existe una opción: dialogar con Estados Unidos.

Por otra parte, Gabriel instó a que los acuerdos de la cumbre del G20 (Grupo de países desarrollados y emergentes) que han comenzado hoy en Hamburgo (norte de Alemania) sean más vinculantes.

Recordó que los países participantes en la cumbre representan tan sólo una parte del mundo: veinte estados ricos o medianamente ricos hablan sobre los problemas de todo el mundo, por lo que muchos otros se sienten excluidos.

Según el ministro, la globalización ha contribuido a sacar a muchas personas de la pobreza, pero también ha ampliado la brecha entre ricos y pobres.

En ese sentido, la globalización debe ser más democrática, social y liberal, dijo Gabriel, quien agregó que lo que hay que hacer es combatir la pobreza, el hambre y la miseria en el mundo en lugar de rearmarse.

El objetivo de la globalización debe ser finalmente el de lograr justicia para todos y no riqueza para unos pocos, pero esta meta queda todavía muy lejos, lamentó.

En ese sentido dijo que puede entender las protestas pacíficas de los activistas antiglobalización.

Por otra parte, Gabriel propuso celebrar regularmente en Nueva York las cumbres del G20, ciudad que es sede de las Naciones Unidas, pues sería un gran paso simbólico, afirmó.

http://www.eldiario.es/politica/Alemania-EEUU-inicie-comercial-Europa_0_662133859.html

¿Compás de espera antes de un ataque contra Corea del norte?

La determinación de Corea del Norte por defender su sistema de gobierno y el país ha provocado movimientos inusuales, otros no tanto y el que, de repente, todos estén haciendo cuentas.

Los propagandistas habituales se rieron no hace mucho del desfile militar en el que Corea del Norte presentó en sociedad sus misiles más sofisticados. Dijeron todo ufanos que “el régimen ha querido impresionar al mundo presentando misiles de cartón-piedra”.

Resulta que el cartón-piedra ha volado a una altura de casi 3.000 kilómetros y ahora todo el mundo dice que fue una prueba de un misil intercontinental. Y el miedo comienza a recorrer la espina dorsal de los propagandistas y sus pagadores.

Eso incluye a EEUU. Trump ha dicho que están pensando “algunas cosas bastante graves” en represalia. ¿Una bravuconada más? Es probable, porque de inmediato ha dicho que EEUU va a esperar “unas semanas o unos meses” a ver qué pasa con Corea del Norte y qué hacen los demás. Entre esos “demás” están China y Rusia.

Si Trump fuese inteligente (o alguien de su equipo) sabría que esos “demás” ya han dicho lo que tienen que decir: China y Rusia firmaron ayer un comunicado conjunto insistiendo en “la doble suspensión”, es decir, que Corea del Norte renuncie a sus pruebas nucleares y misilísticas a cambio de que EEUU y Corea del Sur suspendan sus ejercicios militares a gran escala (este es un acuerdo al que llegaron China y Corea del Norte en 2015) aunque ahora han añadido un elemento nuevo y que pone a EEUU contra las cuerdas: también hay que suspender y/o retirar de Corea del Sur los misiles THAAD que amenazan tanto a China como a Rusia con la excusa de Corea del Norte.

China y Rusia dicen lo siguiente en su comunicado conjunto: “Las partes confirman que el despliegue de los sistemas THAAD ABM (misiles balísticos) en el noroeste de Asia está causando graves daños a los intereses de la seguridad estratégica de los estados de la región, entre ellos Rusia y China, y no está contribuyendo a la consecución de los objetivos de la desnuclearización de la península coreana y, del mismo modo, a la provisión de la paz y la estabilidad en la región”.

Como la cumbre del G-20 esta al caer, habrá que esperar lo que salga de ella porque este tema será, sin duda, uno de los ejes de la misma.

Pero antes todo el mundo se ha estado viendo con sus amiguitos para preparar el terreno. Trump con el japonés Abe y el surcoreano Moon Jae-in; Putin con Xi. La diferencia entre estas reuniones no es sólo de interlocutores, sino que Putin y Xi han mantenido la que es su 21 reunión desde que Xi llegó al poder en 2013. Que dos dirigentes politicos de este calibre se hayan encontrado en 21 ocasiones en cuatro años (es decir, a una media de 5 reuniones al año, una cada dos meses y medio) indica todo acerca de la alianza estratégica, cada vez más estrecha, de los dos países.

Ni qué decir tiene que tanto Rusia como China van a utilizar su poder de veto en la ONU si Trump hace alguna de esas “cosas graves” que anunció ayer. No es que EEUU tenga el menor reparo en violar todo lo violable, como lo que queda del derecho internacional, pero debería andarse con cuidado por lo que pueda acaecer después.

Todos en EEUU se han puesto a hacer cuentas de lo que supone una “amenaza” que ya se toman en serio. Y dicen que Corea del Norte puede tener la tecnología necesaria para elaborar misiles que puedan portar no ya carga convencional o nuclear sino electromagnética. Lo que en la jerga se llama EMP o pulso electromagnético. Tal vez sea eso a lo que se ha referido Kim Jong-un al afirmar que puede enviar un “paquete de regalo” aún más grande a EEUU que el misil ese que ya no es de cartón-piedra que se probó el otro día.

Y por eso el Pentágono está hirviendo ante lo que consideran “opción viable” para Corea del Norte en caso de guerra. La realidad es que EEUU está desconcertado con la tenacidad de Corea del Norte. Y ahora empiezan a tomar en serio a este país porque aunque lo del misil balístico intercontinental -como han dicho con una cierta satisfacción- sólo pueda llegar a Alaska lo cierto es que con la “opción viable” no es necesario más que un misil disparado desde un submarino, por muy cochambroso que sea el submarino, para provocar el caos en EEUU.

Resulta que EEUU es totalmente vulnerable a un ataque electromagnético, como estableció en propio Congreso del país en el año 2001, y que en caso del mismo “hasta el 90% de la población podría padecer hambre, enfermedad y la sociedad entraría en descomposición”. He aquí lo que decía el Congreso entonces: “sin acceso a internet, todos los métodos de comercio y de comunicación se detendrían. No habría TV, radio, teléfonos, transacciones de tarjetas de crédito y los retiros en efectivo de los bancos serían imposibles”. Conclusión: “no estamos preparados para un ataque electromagnético”.

Y, de repente, se han puesto a echar cuentas de lo que puede costar hacerlo. Y dicen que se puede llegar a los 20.000 millones de dólares sólo en el caso de blindar el sector público -que no es muy grande en EEUU- y que sólo en el caso de los transformadores eléctricos se podría tardar hasta 18 meses en lograr blindar todos, o reparar, o reponer, etc., etc.

Corea del Norte no va a atacar a EEUU, pero tampoco se va a quedar calladita si se la amenaza, y amenaza, y amenaza…

EEUU tiene poco margen de maniobra, pese a Trump y sus “cosas bastante graves”. Por eso está intentando presionar a China para que sea este país quien meta en cintura a Corea del Norte. Y si ya ha sancionado a un par de ciudadanos chinos y a un banco muy pequeño por sus vínculos con Corea del Norte, ahora dice que puede ampliar esas sanciones. ¿Alguien se cree que China no respondería deshaciéndose, por ejemplo, de los miles de millones de dólares que tiene en su reserva? Ya lo ha hecho, con resultados desastrosos para EEUU y eso que fue a pequeña escala y con bonos del Tesoro para no asustar en exceso.

EEUU olvida -quiere olvidar- que ya no es la potencia hegemónica del planeta y que ahora mismo hay casi más influencia china en la economía estadounidense que al revés. En cualquier caso, el grado de integración económica entre los dos países es tan grande que sería de locos imponer sanciones a China sabiendo que la venganza de Beijing sería tan sofisticada como terrible.

No obstante, China sigue poniendo una vela a dios y otra al diablo y mientras que el comercio con Corea del Norte se mantiene en un nivel aceptable, pese a las sanciones de la ONU a las que se ha sumado China, alcanzando incluso un incremento del 13’7% en lo que va de año, al mismo tiempo anuncia que no va a crecer más en lo que resta de año y que incluso puede decrecer algo, en torno al 2-3%. Insiste en que no compra nada de carbón a Corea del Norte en cumplimiento de las sanciones de la ONU (y es cierto que no ha comprado ni un solo trozo desde el mes de mayo) y que ese incremento del comercio está relacionado con alimentos.

http://elterritoriodellince.blogspot.com.es/

González, Guerra, más a la derecha que Rajoy

Bianchi

A juzgar por sus llamados a que se cumpla el art.155 de la Constitución española que prevé la «suspensión» (palabra que no aparece en dicho artículo y sí de «adoptar las medidas necesarias», como ya ha insinuado la ministra Cospedal delante del Ejército) de cualquier autonomía que se ponga «tonta» y se salga de los estrechos márgenes de una Constitución que es un refrito de las Leyes y Principios del Movimiento franco-falangista.

Un rollizo y abotargado Felipe González, expresidente de lo más venal y nefasto de la historia de España desde el felón rey borbón Fernando VII, dice que tan «constitucional es el régimen de las autonomías como la aplicación del art.155», o, en otras palabras, «la Constitución española es tan fascista que permite estas cosas que no digo, pero pienso», verdadero contenido latente, que no manifiesto, freudiano. Ni se le inmuta un músculo de la cara a este réprobo y amoral impostor.

Habrá quien se pregunte qué cómo es posible tanta degeneración en un personaje de este jaez, pero es que ya lo era desde el principio de su «carrera política», lo que algunos llamábamos «socialfascistas», esto es, «sociatas de boquilla y fachas de hecho». Sus posturas actuales -luego diremos dos palabras sobre otra patulea degradada hasta extremos psicoanalíticos- son su verdadero rostro que antes ocultaban para mentir y maniobrar mejor pero, eso sí, por «responsabilidades del cargo». Ahora que están jubilados y han robado a manta, se sienten impunes para decir las mayores burradas con total cinismo, ahora enseñan su auténtico rostro purulento y viscoso. Son esos que se llama «la vieja guardia» del PsoE a los que pasean por las televisiones privadas y las del «tea party» como la eclesiástica 13Tv donde aparecen como tertulianos prototipos socialfascistas como Joaquín Leguina -una lengua viperina donde las haya-, José Luis Corcuera, un dipsómano con ínfulas ridículas ciceronianas, Francisco Vázquez, excalde de La Coruña/A Coruña y exembajador en el Vaticano, católico, chupacirios y tragaostias, pelota rastrero, Eligio Fernández, «El Pollo del Pinar» (practicó lucha libre canaria), Celia Villalobos, experta en jugar al candy crush mientras preside el Congreso lo que da idea de lo serio que se toma su «trabajo» y, últimamente, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, un tipo encantado de haberse conocido. Los primeras espadas, los González, Guerra y alguno más, quedan para los canales «serios», La Cuatro, La Sexta, TVE, etc. Dan ganas de preguntarse, pero ¿en estas sucias manos estuvimos?, pero no lo haremos porque en este blog no hacemos aspavientos ni nos pilla de nuevas las andanzas de estos socialfascistas traidores a la clase obrera y demás trabajadores.

Lo que ni siquiera el flemático Rajoy está dispuesto, eso dice, a aplicar (el art. 155), lo reclaman estos politicastros de tres al cuarto. Y todavía pasan o, mejor dicho, les pintan como «hombres de Estado», con «altas responsabilidades» en «momentos difíciles» para la «democracia» española. Jamás se ha mentido tanto. Me recuerdan a cuando de alguien se dice, recién fallecido, que fue un «gran profesional» (como al muerto hace dos días Joaquín Navarro Valls, portavoz del Opus Dei del Vaticano, en concreto de los dos papas más reaccionarios y anticomunistas primarios como el polaco Wojtyla y el nazi alemán Ratzinger) se quiere decir que «es bueno mintiendo como un bellaco» (muy profesional) o, si de un periodista se tratara, que sabe poner su pluma al servicio de la ideología del periódico o medio que le paga, que eso es ser «un profesional». Lo contrario es cosa de «amateurs», de aficionados ingenuos.

Y de fondo el gran problema que tiene la oligarquía española y sus gobiernos títeres: si Catalunya se va, se «desanexiona», algo que les importa tres cojones, si bien se mira, España, su querida España, se va a tomar por el bul, lo que ya les importa más, pues se trata de las cosas de comer. ¿Cómo resolver este entuerto? No lo pueden resolver democráticamente (dando vía libre al referéndum catalán, vasco, etc.) por su carácter fascista. El «problema catalán», como antes el «problema vasco», se les antoja irresoluble presidido por su absoluta incapacidad política. ¿Qué les queda entonces? Pues lo que están haciendo: insultar, amedrentar (ahora a los funcionarios de allí), dividir a la sociedad catalana, poner todas las baterías enfiladas a Barcelona que, como dijera el general Espartero (un liberal, por cierto) a mediados del siglo XIX, «hay que que bombardear cada cierto tiempo», algo que harían, si pudieran, estos mala bestias. Mejor un «civilizado» art. 155. O, si no, el Tribunal Constitucional y, si tampoco, algo inventaremos con tal de joder a tanto sedicioso antiespañol. ¿Los tanques por la Diagonal, como el Día de la Victoria? Veremos qué dice Merkel…

Buenas tardes.

Guarimba: cuando la reacción imita a la revolución

La reacción imita a la revolución. Desde el golpe de Estado en Irán de 1953 el imperialismo siempre acompaña la desestabilización de cualquier país con protestas en las calles, de manera que los medios de intoxicación puedan justificar la intervención posterior como consecuencia del carácter impopular del gobierno.
Los imperialistas quieren dar la impresión de que actúan en interés de las reivindicaciones de las masas, en defensa de los derechos humanos, contra la represión, etc.

Sucedió en Guatemala en 1954 y sucedió en Chile en 1973, donde nunca se vieron tantas protestas, luchas y reivindicaciones. En la Venezuela de hoy esas protestas “populares” se llaman guarimbas porque van acompañadas de barricadas, cierre de calles y carreteras, quema de basura, agresiones con objetos contundentes, alambres dispuestos a la altura del cuello y disparos, que suponen el encierro de los ciudadanos en sus casas por temor a perder la vida.

En 2004 las guarimbas se cobraron la vida de 9 personas, más otras 193 heridas. Diez años después, en otra ofensiva, fueron 43 las personas que murieron, que en su mayoría recibieron disparos en la cabeza por tratar de retirar las barricadas, es decir, verdaderos asesinatos a sangre fría. También hubo más de 800 heridos.

Mediante la desestabilización, los sicarios locales del imperialismo buscan lograr lo que no pudieron en 18 procesos electorales a través del voto, a pesar del apoyo económico, político y propagandístico de Estados Unidos.

Es idéntica pauta que en el inicio de la Primavera Árabe en Libia o en Siria: la reacción exigía en Venezuela la renuncia del Jefe del Estado, a pesar de que había triunfado en las elecciones del año anterior. Era la segunda derrota electoral en seis meses de Henrique Capriles, el sicario del imperialismo.

Al frente de la reacción venezolana han estado tres sicarios: la antigua diputada María Corina Machado, financiada por Estados Unidos para su organización Súmate; Henrique Capriles, quien ha perdido dos elecciones presidenciales y tiene antecedentes penales por atentar contra la embajada de Cuba en abril de 2002; y Leopoldo López, antiguo alcalde de Chacao, al este de Caracas, quien convocó las protestas de 2014 con fines golpistas.

Los imperialistas no han escatimado medios, incluidos los diplomáticos para aislar a Venezuela y promover la injerencia de otros países latinoamericanos e instituciones internacionales, como la Organización de Estados Americanos, en sus asuntos internos.

El 11 de abril de 2002 perpetraron un golpe de Estado que se cobró las vidas de decenas de ciudadanos. En el mismo, además de Estados Unidos, participó directa e inmediatamente el gobierno de España, entonces capitaneado por Aznar.

De diciembre de 2002 a febrero del año siguiente la empresa pública petrolera PDVSA quedó paralizada, lo que le costó al país entre 18.000 y 20.000 millones de dólares.

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