Otra guerra es posible e incluso mejor que la actual

El domingo el New York Times publicó un editorial titulado “La guerra de Trump está debilitando a Estados Unidos”. Es un lenguaje característico que individualiza las decisiones que toma un gobierno, que a su vez actúa en nombre de un Estado, para imputárselas a una persona. Sería mejor titular “La guerra de Estados Unidos debilita a Estados Unidos”.

En los medios parece que el Estado es independiente de quienes ostentan los cargos públicos. Los personajes cambian, se sustityen por otros, pero el Estado no se puede cambiar. En este caso, Estados Unidos no puede dejar de ser imperialista.

Buena prueba de ello es que, según el periódico, lo que debilita al imperialismo no es exactamente la guerra contra Irán, sino esta guerra”, la manera en que se está llevando a cabo. Estados Unidos necesita replanteársela para iniciar otra guerra, dirigida de una manera diferente.

Es un planteamiento lógico por parte de un periódico caracterizado por su defensa del sionismo, cuidadosamente ocultada tras la defensa de la hegemonía estadounidense. Esta guerra, concluye el periódico, es una catástrofe estratégica para el “poder mundial” de Estados Unidos. Como consecuencia de ello, es una catástrofe también para Israel.

Esta guerra, lo mismo que la de Ucrania, ha vuelto a poner de manifiesto la quiebra interna de la OTAN y los demás perritos falderos de Estados Unidos, como Japón, Corea del sur o Australia. Los lazos del bloque han mostrado su debilidad porque el pilar que lo sostiene también se ha debilitado.

Para reforzar la hegemonía, la nueva guerra (o la nueva fase de la guerra) Estados Unidos necesita legitimarse, dice el periódico, necesita la autorización del Congreso, necesita el apoyo de sus aliados para restablecer la apariencia de un consenso internacional, necesita un plan estratégico para el Estrecho de Ormuz, así como objetivos coherentes.

Entre esos objetivos, el New York Times no puede dejar de citar el fin del programa nuclear iraní, que es la gran coartada de la guerra para aislar a Irán, como lo fueron las “armas de destrucción masiva” en la de Irak.

La diferencia es que en Irak lograron entrar y no encontraron nada; en Irán no van a poder entrar, por lo que los medios, como el New York Times, siempre van a poder justificar cualquier reportaje con un inexistente armamento nuclear iraní.

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