Noruega vincula algunas muertes de ancianos en los asilos con la vacuna de Pfizer

La vacuna contra el coronavirus de Pfizer es “probablemente” responsable de al menos 10 muertes de ancianos frágiles en asilos de Noruega, según un grupo de expertos de la Agencia Noruega del Medicamento que ha publicado sus conclusiones en la revista científica British Medical Journal (*).

El panel de expertos se creó a finales de febrero de este año para investigar la causa de las primeras 100 muertes registradas de ancianos residentes en asilos que habían sido vacunados con dosis de Pfizer. En ese momento se habían vacunado a unos 30.000 ancianos en los asilos de Noruega.

Aunque la tasa de mortalidad en los asilos suele ser muy alta y se preveía la muerte de algunos ancianos tras la vacunación, la Agencia Noruega del Medicamento estaba interesada en determinar si la vacuna podía haber precipitado alguna muerte de ancianos frágiles.

El estudio se llevó a cabo el 19 de mayo y concluyó que la relación causal entre la vacuna de Pfizer y la muerte se consideraba “probable” en 10 de los 100 casos estudiados, “posible” en otros 26 casos e “improbable” en 59 casos. Los cinco restantes los consideraron “inclasificables”.

Aunque subrayó la considerable incertidumbre en torno a sus conclusiones, el equipo científico reconoció el riesgo de que las reacciones adversas a las vacunas entre los pacientes muy frágiles pudieran iniciar una cascada de complicaciones que, en el peor de los casos, podría conducir a una muerte temprana.

El equipo afirma que se podría haber realizado una evaluación más exhaustiva de los beneficios y riesgos de la vacunación en el caso de algunos ancianos muy frágiles, especialmente durante las primeras semanas de administración de la vacuna.  Las personas con una esperanza de vida muy corta tienen poco que ganar con la vacunación, dijo Sigurd Hortemo, consultor médico principal de la Agencia Noruega del Medicamento. Existe un riesgo cierto de que se adelante el momento de la muerte y de que los ancianos experimenten reacciones adversas a la vacuna en los últimos días de su vida.

Los beneficios de la vacunación en personas muy frágiles con una esperanza de vida muy corta deben evaluarse cuidadosamente frente a los riesgos asociados y, a menudo, puede ser mejor no vacunar, recomendó el equipo científico.

Las medidas preventivas, como una buena hidratación, la revisión de los medicamentos y la optimización del tratamiento de las enfermedades comórbidas, también pueden reducir el riesgo de consecuencias mortales de las reacciones adversas a las vacunas, añadió el equipo.

(*) https://www.bmj.com/content/373/bmj.n1372.full

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Descubre más desde mpr21

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo