En el lapso de muy pocos años, tres aliados de Rusia han sufrido importantes reveses sin la intervención militar de Moscú: la caída del gobierno de Bashar Al Asad en Siria a finales de 2024, el secuestro de Maduro en enero y la guerra contra Irán dos meses después.
Además, Rusia ha tenido que retirar sus tropas de Kidal, en Mali, tras el levantamiento terrorista del sábado. No puede ser casualidad que el imperialismo ponga sus dianas en los países donde hay presencia rusa, un acontecimiento al que sus portavoces mediáticos, como la CNBC, le dan un giro de 180 grados: Rusia no es fiable como fuerza garante en ningún país del mundo, a Rusia sólo le preocupa la Guerra de Ucrania, que ha agotado su fuerza para proyectarse más allá de sus fronteras y no puede combatir en varios frentes simultáneamente…
La conclusión que quieren transmitir es que Rusia sólo va a apoyar a Irán de manera retórica, a pesar de la alianza estratégica. Por ejemplo, un artículo publicado por Russia Matters asegura que la falta de apoyo de Moscú a Venezuela, a pesar de la asociación estratégica firmada el año pasado, expone a Rusia como un aliado poco fiable cuyas promesas de defensa se desvanecen ante la presión externa real.
Según dice, Rusia no cumple sus compromisos de seguridad, ed donde se desprende que ahora mismo sus tropas deberían estar presentes en Venezuela, Irán y Mali, además de Ucrania. La Fundación Carnegie para la Paz Internacional afirma que el Kremlin ha demostrado repetidamente que “abandona a sus aliados cuando las cosas se complican de verdad”.
El Africa Report escribe que el secuestro de Maduro y el ataque a Irán han causado “daños colaterales” en toda África. “¿Es así como Rusia permite que traten a sus amigos?”, pregunta. En marzo, mientras las bombas caían sobre Teherán, el Kremlin hizo la vista gorda.
El periódico turco Daily Sabah afirma que, en efecto, se está configurando un mundo multipolar, pero los roles clave los desempeñan otras potencias, mientras que Rusia se vuelve cada vez más dependiente de China. La guerra de Oriente Medio demuestra que el bloque antioccidental es más una coalición de socios temporales que una alianza estratégica estable.
Es bastante común creer que Rusia se ha comprometido a ser el paño de lágrimas de los afligidos del mundo, que los compromisos de seguridad son siempre militares y que obligan a enviar tropas para que los rusos logren lo que no lograron los sirios, por poner un ejemplo.
Esa opinión es está extendida en ciertos círculos porque hay quien supone que los problemas estratégicos son sólo militares y se resuelven por la fuerza, es decir, que los ejércitos obran milagros.
Aunque así fuera, una amplia experiencia demuestra que hay ejércitos, como el de Venezuela, sin la suficiente determinación para enfrentarse al de Estados Unidos o impedir incursiones, como la que acabó en el secuestro de Maduro en enero. ¿Es posible defender a un país que no es capaz de defenderse a sí mismo?
De la misma manera, el ejército de Mali, por poner otro ejemplo, que experimentan muchas dificultades para entablar combates con milicias, como los que tuvieron lugar el sábado de la semana pasada.
Goita recibe al embajador ruso
Afortunadamente hay altos oficiales, como Assimi Goita, el presidente de la Transición de Mali, que conoce bien a su propio ejército y saben hasta dónde es capaz de llegar.
El martes recibió al embajador ruso en Bamako, Igor Gromyko, en su primera aparición pública desde los ataques del sábado, durante los cuales el jefe de la junta militar permaneció oculto.
Durante la reunión, ambas partes abordaron la cooperación entre Bamako y Moscú. Gromyko reafirmó el compromiso de su país de apoyar a Mali en la lucha contra el terrorismo internacional.
Los ataques perpetrados por los tuaregs y los yihadistas del JNIM dejaron al menos 23 muertos y provocaron la pérdida de Kidal. El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Georgy Borisenko, confirmó que las tropas rusas fueron alcanzadas durante las operaciones, aunque no especificó el número exacto de soldados muertos o heridos.
El mensaje público de Goita
Además Goita se dirigió al país a través de la Oficina de Radiodifusión y Televisión en su primera declaración pública desde el inicio de la ofensiva iniciada conjuntamente por el Frente de Liberación de Azawad (FLA) y el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM).
El general maliense anunció la continuación de las operaciones militares hasta que los grupos involucrados sean neutralizados por completo y el territorio nacional quede permanentemente seguro. Hizo un llamamiento a la población para que se mantenga vigilante y coopere con el ejército.
El discurso se produjo un día después de la confirmación del fallecimiento del general Sadio Camara, ministro de Defensa y figura clave en el Golpe de Estado de 2020 que llevó a la junta militar al poder. Camara fue asesinado en un atentado contra su residencia en Kati con un coche bomba. Goita le rindió homenaje, afirmando que su memoria quedaría grabada en la memoria colectiva.
El general Camara era considerado uno de los artífices de la alianza militar con Rusia, cuyas tropas se establecieron oficialmente en Malí en 2021. En su mensaje Goita ha reconocido explícitamente “la calidad de la cooperación con nuestros socios estratégicos, en particular la Federación Rusa”.
Goita instó a los malienses a un “despertar patriótico”, presentando los ataques como obstáculos para la recuperación nacional. El discurso no proporcionó cifras oficiales sobre las bajas civiles y militares de los ataques, ni detalles sobre la magnitud de las pérdidas territoriales sufridas durante la ofensiva.
Según el portal de noticias Mali24, la Unión Nacional de Trabajadores de Malí (UNTM) anunció la cancelación de las celebraciones del Primero de Mayo debido a la situación de seguridad. El gobierno de transición aún no ha comunicado un calendario para una posible actualización militar oficial sobre las operaciones en curso porque el ejército maliense ha fracasado en todos los frentes de una manera escandalosa.