Categorías
Cultura

Ni geoestrategia ni geopolítica: geosiquiatría

La cadena Sky acaba de estrenar una miniserie de ficción, The Wargame, que describe un acontecimiento de máxima actualidad: un ataque ruso contra Reino Unido. Los protagonistas son un grupo de figuras políticas y militares en una sala de crisis. Deben reaccionar en tiempo real ante un ataque híbrido y, posteriormente, convencional por parte de Rusia.

Es posible que la película “Teléfono rojo, volamos hacia Moscú” sea la única en la que los occidentales atacan a Rusia. En todas las demás siempre ocurre lo contrario.

Tras la emisión de la serie comienza un programa en directo, como en los antiguos cine clubs. En una de las tertulias el coronel Philip Ingram aprovecha para señalar que los ejercicios reales de este tipo destapan la vulnerabilidad británica: están a merced de los rusos.

The Wargame es un docudrama. Los participantes reciben boletines informativos, informes de inteligencia e imágenes de redes sociales a medida que la crisis se agrava. Pero no se trata de un juego de rol improvisado y totalmente libre. El escenario está preparado, aunque las decisiones y los debates corren a cargo de los propios participantes.

La trama comienza con una guerra híbrida: el asesinato de los dos pilotos de un caza F-35, un ciberataque contra los servicios de emergencia y un buque ruso que entra en aguas británicas para luego encallar.

Moscú acusa a Londres de haber atacado al buque y lanza una campaña de desinformación. La situación se agrava. Los políticos descubren entonces las limitaciones reales de los medios británicos: un único destructor capaz de interceptar un misil balístico en un momento dado, una flota y una fuerza aérea en gran medida inmovilizadas por mantenimiento y unos recursos de disponibilidad inmediata muy escasos.

También se muestran escenas que reflejan la extrema presión temporal (apenas unos minutos para decidir ante la llegada de un misil) y los dilemas políticos, diplomáticos y mediáticos. Todo ello se presenta como una “prueba de estrés” para las instituciones, los dirigentes y la población.

La serie llega en un momento en que diversos responsables europeos y británicos advierten sobre una creciente amenaza rusa, especialmente en forma de ataques híbridos (sabotaje de cables submarinos y gasoductos, ciberataques, desinformación).

El ejército británico ha reducido sus efectivos y sus reservas desde el fin de la Guerra Fría. Los mandos militares llevan años insistiendo en que el ritmo de rearme es insuficiente frente a Rusia, China y las guerras en curso.

Ya no es posible decir dónde acaba la ficción y comienza la realidad. La serie es propaganda de guerra, un montaje destinado a justificar el rearme, el aumento de los presupuestos de guerra y la militarización de la sociedad. Los oficiales retirados se reciclan para la intoxicación mediática, donde reaparecen como “expertos”.

En Reino Unido figuras influyentes del partido laborista proponen encarcelar a los disidentes y simpatizantes de Rusia. El antiguo ministro, Jacob Rees-Mogg, declara que los británicos “bien podrían morir”, justo después de calificar a los ingleses de “raza bastarda”.

El diario El Mundo también confunde la ficción con la realidad. Afirma que Rusia podría lanzar drones contra Francia, Italia o España desde buques situados en el Mediterráneo. El bulo fue reproducido por los demás medios y, con especial saña, por Antonio Ferreras y su banda de charlatanes de La Sexta.

El miércoles el presidente finlandés, Alexander Stubb, puso un poco de sensatez, declarando e que no existe “ninguna amenaza militar inminente” por parte de Rusia. Macron y el ministro italiano de Defensa, Guido Crosetto, siguieron sus pasos el jueves. Crosetto afirmó que el artículo de El Mundo solo sirve para “avivar las tensiones”.

Pero los europeos han perdido el sentido de la realidad. Ya no saben si les cuentan hechos reales o todo es sólo un “reality show” de la tele. Como dice Todd, “toda esta historia de una Rusia que querría invadir Europa es una fantasía. Pero existe un discurso europeo que cree en ella. Se puede interpretar, en parte, desde una perspectiva siquiátrica: hay personas paranoicas. El problema es que algunas de ellas están al mando”.

No existe nada parecido a la geoestrategia o la geopolítica; es pura palabrería. La actualidad está dominada por la geosiquiatría, dice Todd acertadamente.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.