Moscú exige a Israel que ponga fin a su política colonial sobre Palestina

Moscú exige a Israel que ponga fin inmediatamente a su política de asentamientos en los territorios palestinos ocupados y prometió una reacción conjunta de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU ante el actual empeoramiento de la situación entre Israel y Palestina.

Rusia condena la violencia contra los civiles en Israel y Palestina, así como todas las acciones que complican la posibilidad de reiniciar el proceso de negociaciones sobre la paz en Oriente Medio, defendió ayer el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Verchinin.

Los intentos de Israel de cambiar el estatus de Jerusalén son ilegales, dijo Verchinin. “Creemos que los intentos de Israel de cambiar el carácter y el estatus geográfico, demográfico e histórico de la Ciudad Santa de Jerusalén son ilegales, y abogamos por el cese inmediato y completo de todas las actividades de asentamiento en los territorios palestinos ocupados, de acuerdo con numerosas decisiones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU”, explicó Verchinin.

Según Moscú, los miembros de la comunidad internacional tienen posiciones similares a las de Rusia en lo que respecta al nuevo aumento de las tensiones entre Israel y Palestina.

Rusia está preparando una declaración conjunta con los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la situación en Jerusalén Este. Está manteniendo conversaciones con China, que ocupa la presidencia del Consejo de Seguridad, así como con otras delegaciones, y ha mantenido conversaciones con Turquía a nivel de presidentes y ministros de Asuntos Exteriores.

Los representantes europeos han denunciado la ilegalidad de las acciones de Israel y han señalado que es inaceptable cambiar las fronteras de 1967. Por su parte, Estados Unidos expresó su preocupación por las medidas que alejan la paz y exigió que los responsables de la violencia sean llevados ante la justicia. Los dirigentes de la ONU han pedido a Israel que respete las normas del derecho internacional humanitario y renuncie a la práctica de destruir viviendas palestinas.

Los disturbios llevan varios días en Jerusalén Este desde que el ejército israelí intentó dispersar a los palestinos que se reunían para rezar antes del fin del ayuno del Ramadán en el Monte del Templo. Las manifestaciones fueron provocadas, además, por los intentos de desalojar a las familias palestinas de ciertos barrios de Jerusalén Este.

El 10 de mayo la situación se deterioró en la frontera entre Israel y la Franja de Gaza. Los grupos palestinos dispararon más de 1.000 cohetes, 850 de los cuales llegaron a Israel y unos 200 cayeron en la Franja de Gaza. La defensa antiaérea israelí interceptó casi 200 cohetes, pero el lanzamiento de cohetes dejó siete muertos y más de 200 heridos en territorio israelí.

Las sirenas suenan regularmente en las ciudades cercanas al enclave palestino. El ejército de ocupación israelí no ha dejado de golpear la Franja de Gaza. Según el Ministerio de Sanidad palestino, las incursiones israelíes han matado a 56 palestinos en dos días, entre ellas 14 niños y cinco mujeres, y han herido a más de 330.

En las conversaciones de paz, actualmente suspendidas, los palestinos exigen que las futuras fronteras entre dos Estados soberanos, Israel y Palestina, sigan las líneas que existían antes de la Guerra de los Seis Días de 1967, con un eventual intercambio de territorios. Esperan crear su propio Estado en Cisjordania y la Franja de Gaza, y quieren hacer de Jerusalén Este su capital.

Israel se niega a volver a las fronteras de 1967, y mucho menos a compartir Jerusalén, que ya ha declarado su capital eterna e indivisible.

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