Los verdes se venden por un plato de lentejas y cierran el círculo de la traición a sus postulados originarios

Touko Aaltoa, del partido finlandés Los Verdes 
El año pasado el Partido Verde finlandés aprobó un nuevo programa que se desenmascara por sí mismo, dejando al descubierto la traición de los ecologistas a sus orígenes pacifistas y antinucleares de los setenta.

Lo que Los Verdes alemanes llevaron a cabo en la Guerra de Balcanes, bombardeando a los serbios con armas radiactivas, los finlandeses lo reproducen en forma de línea política.

Por primera vez en Europa el Partido Verde finlandés se declara “abierto a toda la investigación y el desarrollo de tecnologías con bajas emisiones de carbono y respetuosas con el medio ambiente”. Los proyectos nucleares más recientes en Finlandia han sido lentos y problemáticos y Los Verdes no quieren que eso vuelva a suceder.

Según el diputado Olli-Poika Parviainen, que habla en nombre de Los Verdes, no quieren imponer límites a los planes de energía nuclear del gobierno, especialmente para el tercer reactor nuclear de la central de Loviisa.

Tampoco se oponen al proyecto de construcción de un reactor ruso de 1200 megavatios (AES 2006).

“No tenemos una posición dogmática. Sólo una pequeña minoría de votantes ha votado categóricamente contra la energía nuclear”, declaró el presidente del Partido Verde, Touko Aaltoa, al periódico finlandés Helsingin Sanomat (*).

“En el pasado y hasta hoy, la gente se resistió a la energía nuclear por razones ideológicas”, añadió. A partir de ahora, el nuevo programa ecologista considera que “la política económica verde se basa en la sostenibilidad y la razón” y que la ecología debe utilizar la economía de mercado (o sea, el capitalismo) para promover sus objetivos.

Según Touko Aaltoa, el cambio (o sea, la traición) es por el “bien de la humanidad”, aunque no dice nada de los residuos nucleares.

El Partido Verde finlandés se escuda en la crisis económica y quiere proteger -según dice- a Finlandia del desempleo y de los bajos salarios. “En una situación cíclica difícil, la caída de los ingresos golpea a los que son más difíciles de emplear”, dice Aalto.

Los Verdes finlandeses tienen casi el 15 por ciento de los votos y les ocurre lo mismo que a los demás: el abandono del dogmatismo (o sea, el oportunismo) es esencial para convertirse en una fuerza con peso electoral.

Finlandia tiene cinco centrales nucleares. La última está a punto de entrar en funcionamiento. Se trata de una central EPR de última generación, la mayor de uno de los países más nuclearizados de Europa, junto con Francia.

(*) https://www.hs.fi/politiikka/art-2000005723553.html

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