Los verdes finlandeses apoyan la industria nuclear

Como tantos movimientos políticos y sociales, Los Verdes van camino de convertirse en su contrario. Nacieron para la lucha contra la guerra nuclear y su succedáneo, la energía nuclear, y ahora son partidarios de los reactores nucleares.

El pretexto es la transición ecológica y la lucha por la descarbonización. La energía nuclear va camino de conquistar la etiqueta de “sostenibilidad”, que es lo máximo que se puede decir de una fuente “limpia” de energía porque hemos llegado al punto de que ya sólo las emisiones de CO2 son “sucias”.

Así argumenta la Liga Verde finlandesa, que forma parte de la coalición gubernamental. El primer reactor EPR que se construyó, el prototipo, puesto en marcha en 2005 en Olkiluoto (Finlandia), y comenzó a producir electricidad el 16 de diciembre. Ahora Finlandia tiene 5 reactores nucleares en funcionamiento.

Unos días después, el 31 de diciembre la Comisión Europea hizo público su proyecto sobre la taxonomía de las energías verdes. En la primavera de este año el Parlamento Europeo tendrá que poner o quitar las etiquetas verdes.

La diferencia entre unas fuentes de energía (verdes) y otras (marrones) es que unas van a recibir financiación, mientras que las otras serán penalizadas, así que Bruselas es el escenario de un enfrentamiento entre bastidores por lograr la ansiada etiqueta de sostenible y neutro en carbono.

Lo verde previene el calentamiento y, por lo tanto, debe ser subvencionado en condiciones privilegiadas. La energía nuclear va camino de ganar y lograr la ansiada etiqueta, e incluso el gas natural, bajo ciertas condiciones. En Bruselas el mayor valedor de la energía nuclear es Francia y el mayor opositor Alemania, donde el Partido Verde forma parte de la coalición gobernante.

La mayoría de los movimientos ecologistas y organizaciones medioambientales se oponen al proyecto de la Comisión Europea, pero no es el caso de Finlandia, donde existe un consenso entre los partidos institucionales a favor de la energía nuclear.

En el mundillo político e ideológico, que repudia el materialismo, tan importante como la realidad es la retórica acerca de ella, especialmente cuando, como en el caso de Los Verdes finlandeses, tienen que explicar el vuelco de 180 grados a su programa histórico. Sólo hace dos años Los Verdes finlandeses confirmaron en un congreso su oposición a la energía nuclear.

¿Qués es lo que ha cambiado? La explicación está en eso que ahora llaman “ciencia”, que vale para justificarlo todo, incluso lo injustificable. En una entrevista al diario alemán Die Welt, el presidente del grupo parlamentario de los Verdes finlandeses, Atte Harjannes, dijo que el vuelco es consecuecia de la “realidad científica” (*). En dos años ha cambiado y casi nadie se ha enterado.

“Por supuesto que la energía nuclear es sostenible”, dijo Harjannes. Cuando el periodista le pregunta que los residuos nucleares contaminarán a Europa durante siglos”, el seudoecologísta le responde con una comparación genial: “La cantidad de residuos es muy pequeña comparada con la enorme cantidad de energía neutra en CO2 que produce una central nuclear. Estos residuos pueden almacenarse de forma segura, a diferencia de los gases de efecto invernadero emitidos por una central eléctrica de carbón o gas”.

Harjannes sostiene que la neutralidad del carbono es una prioridad casi absoluta y que “el fin justifica los medios”. Después de conseguir la neutralidad, el siguiente paso es empezar a ser negativos, es decir, a reducir la concentración de CO2 en la atmósfera.

El proyecto EPR de la central nuclear de Olkiluoto fue el primero de ese tipo que se construyó, el símbolo de lo que se suponía era un renacimiento de la industria nuclear. Pero la EPR finlandesa, al igual que su homóloga francesa de Flamanville, que comenzó a construirse dos años más tarde, ha sufrido una sucesión de retrasos, problemas técnicos y sobrecostes. Debió empezar a funcionar en 2009 para unirse a los dos reactores convencionales existentes en Olkiluoto. Sólo han sido necesarios otros 12 años más.

En el debate nuclear, que vuelve a ponerse en primer plano, además de la “ciencia”, concurren otros dos fraudes más, sin los cuales ya es imposible callarse. El primero es que la energía nuclear es un succedáneo de la guerra nuclear, lo que antes se llamaba “átomos para la paz”. Pero ahora los aspectos militares han desaparecido de la ecuación por obra y gracias de los “pacifistas”.

El segundo es eso que algunos llaman “relaciones de producción”: la industria nuclear ganará el debate en la Unión Europea porque así interesa a los propietarios de los reactores, es decir, a los grandes monopolios de la energía.

(*) https://www.welt.de/politik/ausland/plus236118176/Finnische-Gruene-Natuerlich-ist-Atomkraft-nachhaltig.html

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