El Parlamento investigará las tácticas de pánico utilizadas por los sicólogos del gobierno británico

El Parlamento de Londres abrirá una investigación sobre las tácticas de pánico utilizadas por los sicólogos al servicio del gobierno de Londres y de los medios de intoxicación.

Durante la pandemia el gobierno británico utilizó la “unidad del empujón” (Nudge Unity) para difundir el miedo entre la población.

40 sicólogos han enviado una carta a la Comisión de Administración Pública y Asuntos Constitucionales del Parlamento, en la que advierten que un equipo de funcionarios dedicados a “empujar” el comportamiento de la población durante la pandemia ni rindió cuentas, ni se comportó de manera ética.

Los firmantes de la carta, encabezados por el doctor Gary Sidley, sicólogo clínico jubilado, aseguran que se oponen al uso de lemas como: ”Si sales puedes contagiarte, la gente morirá”.

También condenan el uso de imágenes de enfermos graves en unidades de cuidados intensivos en los anuncios de vallas publicitarias y de televisión, así como el “macabro enfoque en mostrar el número de muertes por covid-19 sin mencionar la mortalidad por otras causas o el hecho de que, en circunstancias normales, mueren unas 1.600 personas al día en Reino Unido”.

Los firmantes afirman que es “muy cuestionable que una sociedad civilizada deba aumentar a sabiendas el malestar emocional de sus ciudadanos como medio para obtener su conformidad”.

La “Unidad del Empujón” se creó en 2010 dentro de la Oficina del Gabinete y está diseñada para aplicar la ciencia del comportamiento a las políticas públicas. Se ha utilizado para animar a los ciudadanos a pagar sus impuestos, acudir a los tribunales y donar sus órganos al morir. Se conoce oficialmente como “equipo de conocimiento del comportamiento”, pero se sabe poco sobre su funcionamiento real.

La Unidad se utilizó también para fomentar el cumplimiento de las restricciones sanitarias durante la pandemia. Un anuncio mostraba una foto en primer plano de un paciente de cuidados intensivos con una mascarilla, con la leyenda: “Mírala a los ojos y dile que nunca te saltas las normas”. Otro decía: “Míralo a los ojos y dile que siempre mantienes la distancia de seguridad”.

La carta llama la atención sobre un memorando del gobierno de marzo de 2020, en el que se sugería que “es necesario aumentar el nivel de percepción de la amenaza personal entre quienes son complacientes” y se pedía que se adifundieran los mensajes más aterradores.

La Comisión de Administración Pública y Asuntos Constitucionales del Parlamento investigará el uso del equipo de análisis del comportamiento como parte de su investigación sobre las actividades del gobierno durante la pandemia. Coincidirá con el segundo aniversario del primer confinamiento.

William Wragg, presidente de la Comisión, dijo: “Creo que la cuestión central es cómo se sitúa el ‘empujon’ dentro de la democracia parlamentaria y la responsabilidad ministerial”.

Los psicólogos también advirten que los “anuncios de miedo” han tenido consecuencias no deseadas. “Avergonzar y convertir en chivos expiatorios ha animado a algunas personas a acosar a quienes no pueden o no quieren llevar el rostro cubierto”, escriben.

“Los niveles de miedo inflados habrán contribuido de forma significativa a los muchos miles de muertes no covídicas que se han producido en los hogares de la gente, ya que la ansiedad estratégicamente aumentada ha desanimado a muchos a buscar ayuda para otras enfermedades”.

—https://www.telegraph.co.uk/politics/2022/01/28/grossly-unethical-downing-street-nudge-unit-accused-scaring/

comentarios

  1. ¿Y si mintieron desde el principio? ¿Y si el virus -artificial, accidental y producto de operaciones GOF en contexto de investigación bélica- era mucho más mortal de lo que quisieron reconocer en un principio, temiendo si lo hacían por la integridad de sus preciados pescuezos de bienpagados gerifaltes? Esto explicaría la compulsión enfermiza por la vacuna que siguió al accidente de su liberación.

    Hoy por fortuna, el virus parece haber mutado -aparentemente y en fases agudas… quién sabe qué pasará en unos años- a versiones menos peligrosas, y solo parecen quedar las inevitables motivaciones crematísticas como fondo de los mandatos y el «green» (jajaja) pass.

    Esta es mi versión no conspiranoica del interminable capítulo covidicio. Explica algunas cosas, hace encajar algunas piezas, pero no todas. La conspiranoica que sí logra completar el puzzle me la guardo para mí porque no quiero amargarle el día a nadie que la pudiera leer.

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