Los nuevos ferrocarriles entre Europa y China tienen un carácter estratégico

El martes entró en servicio un nuevo tren de carga entre la ciudad china de Linyi y Hamburgo, en el norte de Alemania. El primer tren, con alimentos y neumáticos, partió de la estación norte de Linyi, en la provincia oriental de Shandong.

El tren entrará en Rusia por Manzoulia, cerca de la frontera con Manchuria, que es el mayor puerto terrestre de China fronterizo con aquel país, antes de llegar a su destino en Hamburgo.

El tren de carga, con un total de 20 vagones, saldrá cada dos días. Linyi es un importante centro regional de comercio de mercancías, semejante a Yiwu en la provincia oriental de Zhejiang. Varias ciudades chinas, como Chongqing, Chengdu, Changsha, Hefei, Yiwu, Suzhou y Harbin, han lanzado similares servicios de trenes de carga con destino a Europa.

Los bloques internacionales han acabado de perfilarse así. El grueso de las contradicciones del imperialismo se han trasladado al Pacífico. El enorme esfuerzo chino por enlazar por tierra y mar con Europa pone de manifiesto la agudización de las contradicciones con Estados Unidos y Japón. China mira a Rusia y, a través de Rusia, a Europa.

Hace casi ya un año ya se inauguró otra línea de ferrocarril que une a España con China, la ruta experimental entre Madrid y Yiwu, que es la más larga del mundo.

En el futuro China abrirá nuevas vías férreas, además, de marítimas, con Europa en la inversión más gigantesca de las últimas décadas, 40.000 millones de dólares, conocida como “la nueva Ruta de la Seda”. Una atravesará Rusia y la otra discurrirá por Asia central e Irán, bordeando el Mar Caspio por el sur.

El ahorro de tiempo respecto al transporte marítimo que se consigue, nueve días en el caso de la ruta Madrid-Yiwu, no justifica las enormes inversiones. Tampoco el ahorro de coste de transporte es significativo. Se trata de un proyecto estratégico que elude la navegación a través del Estrecho de Malaca y el Canal de Suez, dos cuellos de botella fáciles de cerrar en caso de guerra imperialista.

La naturaleza estratégica del proyecto se comprueba también en el hecho de que la empresa que opera la vía férrea que conectará a China con Europa es de capital germano-ruso.

Tampoco hay que perder de vista que con el gigantesco proyecto de infraestructuras el gobierno de China trata de paliar la crisis de superproducción que atenaza a su economía. Para China el mercado europeo no es sólo la vía de salida a sus excedentes de producción. El núcleo del problema es el propio sector de la construcción, que para seguir funcionando necesita obras por todo el mundo cada vez mayores.

comentarios

  1. Lo bueno sería producir en cooperación internacional, dando de lado al sistema capitalista y su execrable obsolescencia programada, en un mundo sin armas para la guerra. Se debería poner fin al terrorismo imperialista en Siria, Irak, Libia, Palestina, Yemen y obligar: tanto al desarme universal (fundamentalmente el de la mafia yanqui-europea y asociados); como a la cooperación de una sociedad de derechos internacional auténtica, en la que no prive otro interés que el de la paz, igualdad, salud hipocrática, y belleza, bienestar y seguridad para la vida. Para todo ello confío mucho más en la buena voluntad de Rusia y China, que en la malvada de los otanistas.

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