Las sanciones que impone Estados Unidos son papel mojado

Darío Herchhoren

Ambas cámaras del Congreso de los USA, han aprobado una serie de sanciones contra la Corea Popular, contra Irán y contra Rusia, en un nuevo «round» de la pelea entre Trump y el complejo militar industrial.

Si tenemos en cuenta las nulas relaciones económicas entre los USA y Corea e Irán, llegmos a la conclusión de que «perro ladrador poco mordedor». En cuanto a Rusia, sus relaciones económicas con los USA son muy escasas, y por lo tanto a Rusia, todo eso le hace cosquillas en términos de producir daños a la economía rusa. Es decir que en realidad son un brindis al sol. No pueden hacer mal. Se trata de una simple declaración sin capacidad alguna de agredir.

Ahora bien, cabe la pregunta de para qué entonces se aprueban por Estados Unidos sanciones que saben en realidad que no sirven para nada.

La pregunta no es retórica, y nos obliga a calar un poco más hondo para entender. Se trata de una patada a Corea Socialista, a Irán y a Rusia, pero en el culo de la Unión Europea. Esta es realmente la destinataria del mensaje.

Alemania que es reconocida por todos como la «locomotora» de la Unión Europea, necesita las materias primas de Rusia, y en especial sus hidrocarburos: el crudo y sus derivados y sobre todo el gas licuado para alimentar a sus industrias. No en vano, el ex primer ministro socialdemócrata de Alemania Gerhard Schroeder, es un alto ejecutivo de la gasística Gazprom en Moscú.

La principal perjudicada de las sanciones económicas a Rusia es sin dudarlo la Unión Europea, que ha sido siempre el niño obediente de Estados Unidos. Pero Estados Unidos han ido perdiendo fuerza sobre todo a manos de China y Rusia, que son potencias de primera línea. Rusia le ha «ganado» la guerra a Estados Unidos en Medio Oriente, y se ha producido un hecho de enorme importancia estratégica, que es la cooperación militar de Rusia con Siria, Irak, Líbano e Irán. Esto cambia el tablero del mundo, e inclina el fiel de la balanza contra Estados Unidos.

China, a raíz del abandono de Estados Unidos del tratado de libre comercio del Pacífico, ha pasado raudamente a llenar ese espacio, y hoy es la gran potencia económica y militar del Pacífico y también del Índico. Todo esto indica que en realidad es la Unión Europea dentro del área de influencia del espacio Otan UE (que son más o menos lo mismo) quien puede disputarle la hegemonía en la zona, y Estados Unidos lo sabe.

La reacción no se ha hecho esperar, y Alemania y Jean Claude Junker, presidente de la Comisión Europea han manifestado en forma airada, que no cumplirán las sanciones impuestas mientras ellas les perjudiquen.

Como prueba del enorme perjuicio que la aplicación de las sanciones a Rusia le producen a España, daremos una información tomada del Ministerio de Transportes y del Ministerio de Comercio españoles: España tiene aproximadamente un millón de camiones de gran tonelaje, que pueden cargar 50 toneladas métricas cada uno, de los cuales 250.000 llevan alimentos a Rusia, y Bielorrusia ¡por día!. Eso España lo ha perdido en beneficio de Alemania y sobre todo de Turquía.

Pero como España dirigida por el obediente Rajoy es el «buen chico» de Estados Unidos, de la Otan y de Angela Merkel, cumple escrupulosamente  sus «obligaciones» de socio leal a esos poderes.

Esta información que acabo de extraer de los medios oficiales nos lleva a plantearnos otras cuestiones como el uso del ferrocarril para el transporte de mercancías, infinitamente más barato que el transporte por carretera, y nos muestra una cara más de la dependencia española a los intereses transnacionales: cada camión transporta dijimos 50 toneladas, y un vagón de carga de ferrocarril transporta el mismo tonelaje. La diferencia es que un camión de carga necesita un motor de 500 caballos, y una locomotora diésel eléctrica, con un motor de 5000 caballos puede arrastrar entre 50 y 60 vagones, es decir lo que llevarían 50 o 60 camiones, sin necesidad de tantas carreteras, sin atascos, y a un coste mucho menor. Pero hay que contentar a las grandes multinacionales fabricantes de camiones, a las petroleras, a los fabricantes de neumáticos (ninguno de ellos español). Como conclusión debemos decir que Estados Unidos, se va quedando sin socios y que España es en realidad una semicolonia, que lucha por su soberanía solo con Cataluña.

comentario

  1. Visto así, la cosa tiene guasa. Un motivo más por el que a Cataluña convendría independizarse, suponiendo que en su proyecto o voluntad política esté el no verse sometida al interés yanqui.

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