Las mentiras incómodas de Gore cumplen 20 años

A finales de los noventa Al Gore era conocido como vicepresidente de Estados Unidos, la sombra de Bill Clinton. Luego se hizo aún más famoso por su documental “Una verdad incómoda”, difundida en 2006 por todo el mundo, sobre todo después de ganar un Óscar y un Premio Nóbel de la Paz.

Dentro de unos días se va a celebrar el 20 aniversario de aquel montaje cinematográfico. En España algunas instituciones públicas adquirieron copias del documental para enviarlas a bibliotecas, centros de recursos para el profesorado o centros de documentación ambiental, como el CENEAM, que depende del Ministerio para la Transición Ecológica.

Hay que tener cuidado con el contrabando que se introduce en las bibliotecas y centros de investigacion. Incluso el New York Times ha comenzado a publicar artículos afirmando que “la política climática se encuentra en una retirada innegable”. Pero no se trata sólo de la política; las décadas de fraudes han dinamitado las doctrinas seudoecologistas.

En el documental Gore decía que dentro de 15 años el hielo desaparecería del Parque Nacional de los Glaciares. Pero los turistas aún viajan para contemplarlos.

“Dentro de una década, no habrá más nieve en el Kilimanjaro”, profetizó Gore. Sin embargo, las fotos muestran otra cosa diferentes en la montaña más alta de África.

El centro de Manhattan “pronto” quedaría inundado permanentemente debido al deshielo del Ártico. Tampoco ha ocurrido nada de eso… al menos de momento.

Gore indicó que “los huracanes se estaban volviendo más fuertes debido al cambio climático”. Eran el núcleo central de sus alarmas, pero no son ahora más frecuentes ni más graves que antes, como muestran los recuentos y mediciones.

En 2009, en la cumbre climática de Copenhague, Gore dijo que existía “un 75 por ciento de posibilidades” de que, durante los meses de verano, toda la capa de hielo del Ártico quedara completamente libre de hielo “dentro de cinco a siete años”. En 2016 el hielo debería haber desaparecido, pero no ha sido así.

En cuanto a los osos polares, que según Gore estaban en peligro de extinción porque tenían que nadar hasta 100 kilómetros para encontrar hielo sobre el que pararse, su mayor enemigo no era el cambio climático sino la caza, que fue prohibida en 1973. La cifra de osos se ha triplicado desde finales de los años sesenta.

En su libro de 1992 “Earth in the Balance”, Al Gore escribió que, según “algunas predicciones”, en las próximas décadas, es posible que hasta el 60 por ciento de la población actual de Florida deba ser reubicada”.

No es posible a qué se refería con “algunas predicciones”. Quizás estaba citando al hechicero de alguna tribu de “expertos” que no conocemos. Lo que sí sabemos es que en 1992 Florida tenía 13 millones y ahora, “algunas décadas después” la población se ha duplicado.

Gore es un vendedor de humo que multiplicó sus ingresos con la histeria climática. El New York Times lo calificó como el primer multimillonario del carbono del mundo. Lo peor es que en el mundo hay muchos parásitos como él, que viven de la venta de humo, aunque no han acumulado tanto dinero.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies