Las formas de dominación del Estado burgués (V)

Juan Manuel Olarieta

¿En qué sentido es burguesa la democracia?


La tarea de los comunistas empieza justamente en el punto en el que la burguesía arroja la toalla, el punto más elevado, cuando empieza a renegar de sí misma, de sus fundamentos políticos. Cuando el proletariado reivindicó la democracia burguesa como tarea propia destacó la ineptitud política de la burguesía para remover los obstáculos que se oponían a ella. Por lo tanto, los comunistas siempre han estado interesados en la democracia, e incluso en la democracia burguesa. Con más razón aún cuando es la propia burguesía la que reniega de ella.

Ahora bien, en la lucha por la democracia no hay diferencias sustanciales entre los objetivos de la burguesía y el proletariado; no hay libertades y derechos «proletarios». El derecho de voto y el derecho de asociación política no cambian su naturaleza por que los reivindique para sí la clase obrera. Las organizaciones de clase asumieron como algo propio lo que procedía de la burguesía.

Las libertades y los derechos no son formalizaciones jurídicas sino una parte integrante de la lucha de clases. Al proletariado la burguesía no le regaló nada sino que tuvo que conquistar tanto el derecho al voto como el derecho de asociación sindical y política. No es tan difícil de entender: como escribieron Marx y Engels, quienes reivindican son quienes no tienen (16). El movimiento obrero reivindicó la democracia allá donde ésta nunca llegó, o tardó en implantarse, o lo hizo de manera limitada; el movimiento obrero disfrutó de aquellos derechos que fue capaz de defender en cada momento y en cada país. Los ganó si luchó por ellos y los perdió cuando dejó de hacerlo. Un dirigente del proletariado parisino como Blanqui, pasó la mayor parte de su vida en la cárcel; en 1847 la Liga de los Comunistas se tuvo que reunir en Londres porque estaba prohibida en Alemania; la I Internacional fue prohibida en España en 1871; poco después se dictaron las leyes contra los socialistas en Alemania; Marx, Engels y Lenin pasaron en el exilio la mayor parte de sus vidas… En fin, la historia de las revoluciones y de los revolucionarios son episodios repletos de clandestinidad, ilegalidad, fusilamientos, cárceles, torturas y persecución. En esas condiciones, ¿cómo es posible sostener que los revolucionarios no están interesados por la libertad? ¿No será más acertado decir que quien no está interesada por la libertad es la burguesía? Y si la burguesía no está interesada por la libertad, ¿no deberá interesarle al proletariado? Finalmente, ¿cómo es posible calificar de «burgués» a algo que no le interesa a la burguesía?

Es necesario volver a insistir: el proletariado lucha por la democracia y la libertad para sí mismo, para su clase, naturalmente, pero también para todos aquellos que carecen de ellas, para los sectores explotados, oprimidos, humillados y marginados por la sociedad capitalista. En la medida en que dicha sociedad está regida por una minoría en provecho de ella misma, genera esas lacras sociales, culturales y políticas. En ese contexto el programa democrático del proletariado se convierte en uno de los más poderosos instrumentos de acumulación de fuerzas, la palanca misma de la revolución. Dicho programa ha atraído  atrae y seguirá atrayendo siempre, con una fuerza creciente, incluso a numerosos sectores de la propia burguesía. Este proceso constituye una ley de la historia porque «cada nueva clase instaura su dominación siempre sobre una base más extensa que la dominante con anterioridad a ella» (17). No existe otra consigna con mayor capacidad de legitimación política que la democracia. Por sí misma, justifica la revolución proletaria.

Como programa revolucionario la democracia trasciende, pues, al momento histórico en el que lo impulsó la burguesía. Cuando el proletariado instaure su dominación «sobre una base más extensa» que la burguesía, su régimen político no será nada distinto a la democracia sino su realización más plena. El «Manifiesto comunista» lo resume al proponer como «primer paso» de la revolución proletaria «la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia» (18). ¿Qué es, pues, la democracia? «La elevación del proletariado a clase dominante», responden Marx y Engels. ¿Y qué es la elevación del proletariado a clase dominante? La realización de la democracia.

Notas:

(16) Marx y Engels, Crítica del Programa de Gotha, Obras Escogidas, tomo II, pg.26.
(17) Marx y Engels, La ideología alemana, cit., pg.53.
(18) Marx y Engels, Manifiesto comunista, cit., tomo I, pg.42.

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