Las barricadas pasan la noche en silencio

La tercera noche después del golpe de Estado ha sido tranquila en Burkina Faso, especialmente en la capital, aunque el toque de queda ha sido violado en otras zonas. Los relatos de testigos presenciales coinciden en describir que las calles están cerradas con barricadas y neumáticos ardiendo, especialmente en los barrios de la capital. Son los testigos mudos del pulso entre la guardia presidencial y el levantamiento de las masas.

En el hospital de Yalgado, el principal de la capital, el número de víctimas por disparos del ejército es de 10, a los que hay que añadir 80 heridos, también por arma de fuego. Esta mañana los bomberos seguían llevando heridos al hospital.

Las movilizaciones han sido especialmente fuertes en Bobo Diulasso y en el norte del país. Cuando la tropa logró dispersar a los manifestantes en la capital, las masas se trasladaron a otras localidades cercanas en las que se pudieron escuchar disparos de armas automáticas durante la noche.

El levantamiento ha sido espontáneo, aunque los partidos políticos han llamado a la huelga general. Cheriff Sy se ha autoproclamado continuador del gobierno depuesto y ha llamado a concentrarse en la capital para continuar la lucha contra el general Dienderé y sus seguidores.

La calma momentánea se ha logrado gracias a la llegada a Uagadugu, la capital, del presidente senegalés, Macky Sall, y del homólogo beninés, Boni Yayi, que fueron recibidos en el aeropuerto por el general Dienderé, que encabeza el golpe de Estado, que se presentó acompañado de su esposa como si se tratara de una acto protocolario.

Tras entrevistarse se alojaron en el hotel Laico, donde tendrán lugar las negociaciones. Por la tarde se entrevistaron con el general Zagré, con el obispo Paul Uedraogo y son Jean Baptiste Uedraogo, aunque no ha trascendido el contenido de ninguna de las entrevistas.

El antiguo primer ministro Isaac Zida sigue secuestrado en el palacio presidencial. Su situación se explica porque Zaida procede del mismo equipo militar que los golpistas, los antiguos guardaespaldas del presidente Balise Campaoré, que se sienten traicionados tanto por su política como por sus intentos de disolver la guardia presidencial. Los rumores que circulan por Uagadugu refieren que ha sido torturado, que no se encuentra bien de salud o que está en huelga de hambre.

Conforme a la carta fundacional de la Unión Africana, desde ayer por la tarde el país está sujeto a sanciones internacionales. Un comunicado oficial califica como “terroristas” a los responsables de la asonada, ha congelado sus haberes en todos los países miembros y les ha prohibido viajar a cualquiera de ellos.

El interrogante más importante es la decisión que va a adoptar el resto del ejército, si es que va a tomar alguna, ya que hasta la fecha se ha mantenido pasivo ante las acciones del general Dienderé y el resto de los guardaespaldas. No obstante, el general Zabré, jefe de Estado Mayor, ha condenado la represión ejercida contra las masas por la guardia presidencial.

El ejército sigue, pues, la misma línea de los imperialistas franceses, que tienen acantonado un contingente de 220 miembros de las tropas especiales. El jueves Hollande explicó la postura oficial de su gobierno, que es la misma que el la guerra civil española: no intervención. Aunque condenan el golpe, no están ni con unos ni con otros.

Por supuesto que es mentira. En octubre del año pasado fue Francia quien ayudó a que el presidente Blaise Campaoré saliera indemne del país tras su destitución.

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