Los salarios reales de los trabajadores europeos siguen cayendo. Apenas alcanzan los niveles de 2021, inmediatamente después de la pandemia. Se han estancado en Francia y Alemania, y han caído drásticamente en Italia y España, según los últimos datos de la OCDE (*).
La ola inflacionaria de 2022 ha tenido un impacto negativo duradero en el poder adquisitivo de los obreros europeos. En muchos países, los salarios no han aumentado lo suficiente como para compensar las subidas del coste de la vida registradas en los últimos cinco años. Por consiguiente, los salarios reales se han reducido.
A finales del primer trimestre de este año, los salarios reales en la eurozona se situaban, de media, por debajo de su nivel de 2021 (-1,8 por cien). Es más, estas cifras, actualizadas a finales de marzo, no reflejan el fuerte aumento de los precios de la energía provocado por la guerra contra Irán. Este impacto ha intensificado la presión sobre el poder adquisitivo de los obreros.
En cinco años los salarios reales se han estancado en las dos mayores economías del bloque. Solo han aumentado un 0,1 por cien en Francia, donde la OCDE pronostica un nuevo descenso este año, vinculado al alza vertiginosa de los precios de la energía. Alemania no tuvieron mejor suerte, con una leve mejora del 0,9 por cien en cinco años.
A menos que puedan recurrir a otras fuentes de ingresos, como las prestaciones sociales, estos escasos aumentos exponen a los trabajadores a una drástica pérdida de poder adquisitivo, mientras que las crisis económicas se han multiplicado desde la pandemia de 2020.
Los trabajadores italianos siguen empobreciéndose
La situación es particularmente preocupante en Italia. A finales de marzo, los salarios reales se situaban un 6,1 por cien por debajo de su nivel en 2021, el peor resultado de la Unión Europea. La OCDE prevé un mayor deterioro este año, con un descenso adicional del 0,9 por cien. Italia es el único país desarrollado que ha registrado una disminución de sus salarios reales desde principios de la década de los noventa.
“Este descenso fue especialmente marcado en los salarios bajos, donde el 10 por cien más pobre experimentó una caída del 40,8 por cien, mientras que el percentil 90 registró un aumento del 3,3 por cien”, señala la Oficina de Presupuesto del Parlamento italiano en un informe reciente, vinculando esta tendencia en parte al aumento del trabajo precario.
En Italia la tasa de paro ha caído por debajo del 5 por cien y el déficit público está bajo control, pero los trabajadores italianos siguen empobreciéndose. Los jóvenes están emigrando en masa, contribuyendo al envejecimiento acelerado de la población y al descenso de la natalidad.
A menos que puedan contar con otras fuentes de ingresos (prestaciones sociales, plusvalías, etc.), los escasos aumentos salariales exponen a los trabajadores a una brutal pérdida de poder adquisitivo, en un momento en que la crisis económica se ha multiplicado desde la pandemia de 2020.
(*) https://www.oecd.org/fr/publications/perspectives-de-l-emploi-de-l-ocde-2026_f8a23d95-fr.html