La multinacional petrolera financia a un medio de comunicación seudoecologista

La multinacional petrolera Perenco es conocida por sus prácticas de evasión fiscal y por la devastación medioambiental que provoca en los países más olvidados del mundo. No es, pues, nada singular. Tampoco es nada extraño que la ministra francesa de Transición Energética, Agnès Pannier-Runacher, sea hija del antiguo director de una multinacional que explota los combustibles fósiles. ¿Quién mejor que ella para descarbonizar el planeta?

Para colmo, Perenco financia a un medio de comunicación seudoecologista, como Konbini, que se declara “comprometido con temas de actualidad, como el medio ambiente”. La petrolera es propietaria del 81 por cien de quien defiende las políticas más verdes.

Lo que la diferencia de otras similares es que Perenco compra yacimientos de petróleo y gas al final de su vida útil para explotarlos hasta la última gota, una práctica que le ha valido el apodo de “petrolera de bajo coste”. Aparece cuando sus competidores ya no consideran los pozos como suficientemente rentables. No invierte dinero en ellos, por lo que los accidentes de trabajo son frecuentes y la contaminación del suelo y las aguas también.

En mayo la multinacional se opuso al gobierno peruano cuando trató de crear la reserva indígena Napo Tigre para reconocer los derechos del pueblo indígena piaci sobre unas tierras en la cuenca del Marañón, donde Perenco explota el bloque petrolero 67. La empresa denunció al Ministerio de Cultura peruano, que defendía a los indígenas.

En 2008 hizo lo mismo contra Ecuador, tras la decisión del gobierno de aumentar el impuesto sobre los beneficios de las multinacionales petroleras. En mayo del año pasado el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), adscrito al Banco Mundial, condenó a Ecuador a pagar 400 millones de dólares a la multinacional.

Ecologistas offshore

Todo queda en casa. La actual ministra francesa de Transición Energética es hija de Jean-Michel Runacher, antiguo director de Perenco y uno de los tres miembros del consejo de administración del fondo BNF Capital Limited, que pertenece a la familia de François Perrodo, que a su vez es director de Perenco.

La evasión fiscal es otro de los pilares que permiten a la multinacional maximizar sus beneficios e invertir en el capital de medios de comunicación como Konbini.

En 2018 la familia Perrodo invirtió 30 millones de euros en Konbini que no procedían directamente de Perenco sino de una oscura trama especulativa de testaferros cuyos tentáculos acaban en un parasíso fiscal como Bahamas.

El comprador nominal fue un holding luxemburgués llamado Ommirep TMT Holdings, que desembolsó 18,8 millones de euros. Ahora bien, esa participación pertenece a tres empresas residentes en las Bahamas, a saber, Tchack Ltd, Annacha Ltd y Magny-Cours Ltd, que es donde aparecen los nombres de François, Bertrand y Nathalie Perrodo.

Por lo tanto, el capital del holding luxemburgués que inicialmente compró el 61 por cien del capital de Konbini pertenece directamente a la familia que dirige Perenco. Además, para reforzar su participación en el medio, los Perrodo prestaron a Konbini 3 millones de euros adicionales, así como 6,8 millones de euros en acciones convertibles.

Los petroleros se convirtieron así en los principales accionistas de la web seudoecologista con una imagen de medio de comunicación comprometido y alternativo, que los Perenco quieren preservar a toda costa. Cuando un sitio web reveló los vínculos de la petrolera con los seudoecologistas, fue demandado judicialmente.

Sin embargo, la entrada de uno de los grupos petrolíferos más contaminantes del mundo en un lugar que dice prestar especial atención a las cuestiones medioambientales provoca una importante reorientación de los objetivos inicialmente perseguidos por este último.

Un medio seudoecologista para desacreditar a la competencia

La titularidad no es sólo formal. Los Perrodo se implican cada vez más en los negocios de Konbini, que antes se había dedicado principalmente a la difusión de contenidos orientados al entretenimiento con fines publicitarios. Ahora publican contenidos más orientados a la información.

Uno de los ejemplos más representativos es la publicación en 2018 de un vídeo para denunciar el fallo de un oleoducto submarino del grupo petrolero Pertamina que provocó una fuga de petróleo que cubrió 18 kilómetros cuadrados de la bahía de Borneo.

La noticia iba dirigida contra un competidor directo de Perenco en Gabón. En efecto, un año antes, se produjo una importante reorganización de la extracción de petróleo en Gabón, tras la retirada de monpolios como Total y Maurel & Prom. Perenco compró casi una cuarta parte de las propiedades petrolíferas de Total en el país, aumentando su capacidad de producción de petróleo a 72.000 barriles diarios y consolidando su posición como primer productor de petróleo en Gabón, mientras que Pertamina compró una participación del 72 por cien en Maurel & Prom, que tenía una capacidad de producción de unos 28.000 barriles diarios.

—https://lvsl.fr/konbini-le-media-ecolo-finance-par-un-petrolier-lie-a-la-macronie/

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