Ha sido necesaria una guerra, que aún no ha terminado, para impedir la entrada de Ucrania en la OTAN. Sin embargo, la Alianza está en expansión a lo largo del espacio entre los mares Negro y Caspio. Los estrechos de Ormuz y Bab El Mandeb están cerrados y lo mismo le aguarda al Mar Báltico y al Mar Negro.
Después de los ataques contra buques mercantes frente a las costas de Bulgaria y Rumanía fuera de sus aguas territoriales, que se atribuyeron nuevamente a Rusia como es rutina, la OTAN ha decidido cerrar la salida de Rusia por sus puertos en el Mar Negro y aumentar significativamente su presencia en la región. El 20 de octubre desplegó a un oficial de reconocimiento militar estadounidense bajo el mando de la Alianza. Rumanía también planea establecer su propio mando en el Mar Negro, junto con Turquía y Bulgaria que, como países miembros, pueden acceder al apoyo de la OTAN.
Después convertir en permanente su presencia naval en el Mar Báltico, le llega el turno al Mar Negro, que la OTAN quiere convertir en un “mare nostrum”. Debido a los ataques ucranianos contra sus barcos, Rusia exporta solo una pequeña parte por el Mar Negro e incluso se ve obligada a transportar grano desde el sur de Rusia a miles de kilómetros hasta el puerto ártico de Murmansk para poder realizar los envíos.
La expansión de la OTAN sigue, pues, hacia su flanco sureste y adopta la forma de acuerdos de asociación. Tanto Armenia como Azerbaiyán han mejorado significativamente sus relaciones gracias al pacto militar que acaban de firmar. El objetivo de la OTAN es unir a los dos países fronterizos con Rusia a través de programas de asociación y cooperación política.
No es una tarea fácil. Primero la OTAN deberá superar las contradicciones entre los dos países y sus respectivos padrinos, Francia por el lado armenio y Turquía por el lado azerbayano. El reciente apoyo de los medios de intoxicación occidentales a las protestas en Azerbayán por parte de Turquía, también hay que analizarlo como un instrumento de presión.
El 21 de octubre, Elchin Amirbayov, el embajador especial del presidente azerbayano, se reunió con Kevin Hamilton, el enviado especial de la OTAN para el Cáucaso y Asia central, en Bruselas. En la reunión expresaron el interés mutuo en profundizar aún más la asociación.
Para no despertar las sospechas de terceros en la región, como Rusia o Irán, la OTAN está procediendo con cautela. Además de la cooperación militar con Turquía, el 14 de octubre Azerbayán realizó ejercicios para su integración en la estructura operativa de la OTAN.