Italia levanta el secreto de los documentos relativos a Gladio y la logia P2

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ha firmado una directiva que levanta el secreto de Estado de una serie de documentos relativos a la logia P2 y a la organización Gladio. Lo hizo -y la fecha tiene ciertamente un valor simbólico- en el 41 aniversario de la masacre de la estación de Bolonia. Unas horas antes, el Presidente de la República, Sergio Mattarella, también había expresado su deseo de que se revele toda la verdad sobre la bomba del 2 de agosto de 1980.

Según la directiva, los documentos que siguen siendo secretos, serán transferidos al Archivo Central del Estado, aunque tendrán que pasar algunos meses antes de que puedan ser consultados por todos.

Con esta nueva directiva, dice la nota, “el Presidente Draghi ha considerado su deber dar un nuevo impulso a las actividades de desclasificación. La iniciativa adoptada puede resultar útil para la reconstrucción de los dramáticos acontecimientos que han caracterizado la historia reciente de nuestro país”.

Las conexiones entre la masacre de la estación y la logia P2 están siendo investigadas por la Fiscalía de Bolonia, que en 2020 pidió que se juzgara al fascista Paolo Bellini como “ejecutor material” de la masacre en colaboración con los ya condenados Giusva Fioravanti, Francesca Mambro y Gilberto Cavallini.

Según los magistrados de Bolonia, los dirigentes de la P2 Licio Gelli y Umberto Ortolani (ambos fallecidos) inspiraron y financiaron el atentado. Los magistrados investigan, en particular, un flujo de dinero entre el jefe de la logia secreta y algunos elementos de la subversión negra y los servicios secretos.

La directiva de Draghi es similar a dos medidas ya adoptadas por Romano Prodi en 2008 y Matteo Renzi en 2014. Este último, en particular, tenía papeles desclasificados relativos a los sucesos de la masacre de Piazza Fontana en Milán (1969), Gioia Tauro (1970), Peteano (1972), la Questura en Milán (1973), Piazza della Loggia en Brescia (1974), Italicus (1974), Ustica (1980), la Estación de Bolonia (1980) y Rapido 904 (1984) guardados en los archivos de los organismos de inteligencia y de las administraciones centrales del Estado.

¿Impulsará realmente la búsqueda de la verdad sobre los años de masacres en Italia la eliminación del secreto? Paolo Bolognesi, presidente de la asociación de familiares de las víctimas del 2 de agosto de 1980, tiene algunas dudas al respecto. Para Bolognesi, el anuncio es “ciertamente positivo”, pero el problema es “cómo se desclasificarán estos documentos”. Si la persona que los investiga es la misma que los ha mantenido en secreto, es una broma. En resumen, Bolognesi dice que no debe repetirse la situación que se produjo con la directiva de Renzi, en la que un comité especial “decidía qué dar y qué no dar”, y a menudo se omitían nombres y lugares en los documentos facilitados.

—https://www.corriere.it/politica/21_agosto_03/draghi-toglie-segreto-stato-documenti-p2-gladio-874327ec-f45d-11eb-9680-9b12a81aa8eb_amp.html

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