El ‘nuevo feminismo’ de Ruth Bather frente al de quienes queremos que todo salte por los aires: el caso alemán

Un estudio elaborado este año por la Fundación Madeleine Albright, quien fuera Secretaria de Estado durante el gobierno de Bill Clinton en los Estados Unidos, Alemania ocupa uno de los mejores puestos en materia de acceso a las mujeres a puestos de alta dirección en la economía.

El techo de cristal se agrieta en Alemania

Por primera vez, según datos de la organización, entre las 160 empresas que cotizan en el MDAX, el mercado bursátil aleman, hay más grupos con una directiva en el consejo de administración (94) que empresas sin una mujer en este órgano (66). El 37 por ciento de los puestos directivos renovados entre septiembre de 2022 y septiembre de 2023 fueron otorgados a mujeres directivas.

Según los datos, la proporción de mujeres en el nivel superior de 160 empresas aumentó en más de 3 puntos porcentuales hasta el 17,4 por ciento (a 1 de septiembre). Se trata del segundo mayor aumento en un año desde que comenzó la evaluación en 2016. En total, 121 mujeres formaban parte de los consejos de administración, frente a 574 hombres.

Fue en las 50 empresas medianas del MDax donde el aumento fue más fuerte, con poco más de 5 puntos porcentuales para alcanzar una proporción de mujeres del 16,6%. Según se informa, muchas empresas han incorporado por primera vez a una ejecutiva a su consejo de administración. El aumento fue significativamente menor entre las empresas más pequeñas que cotizan en el SDax, con 1,9 puntos porcentuales hasta el 12,3%.

Los grandes grupos se quedan atrás en comparación internacional

Es también en los 40 grupos de la primera liga bursátil alemana donde la proporción de mujeres directivas es mayor, con un 23,2% (+ 3 puntos porcentuales). Según los datos, en la fecha de referencia sólo los dos grupos Dax Adidas y Porsche Holding tenían consejos de administración exclusivamente masculinos. Sin embargo, en comparación internacional, Alemania todavía está por detrás. En las 40 mayores sociedades anónimas estadounidenses, el porcentaje de mujeres ejecutivas en los niveles más altos fue, según los datos, del 32,6 por ciento, seguidas por Gran Bretaña (29,5 por ciento), Francia (27,9 por ciento) y Suecia (27,2 por ciento).

Las conclusiones a las que llega el informe son más que obvias: «Necesitamos una proporción sustancial de mujeres en los consejos de administración si queremos ver una dinámica diferente en las empresas«, argumentaron los directores de la Fundación Allbright, Wiebke Ankersen y Christian Berg.

Las empresas estadounidenses están mucho más avanzadas y actualmente son los empleadores más atractivos. «Pero también necesitamos urgentemente más mujeres en los puestos decisivos de presidente del consejo de administración o de supervisión, para que la igualdad de oportunidades esté permanentemente anclada en la economía alemana«, advirtieron Ankersen y Berg.

El nuevo feminismo de Ruth Bader: cuestión de Estado

La figura y pensamiento de Ruth Bader es estudiada por los departamentos de recursos humanos de empresas como el Banco Santander o El Corte Inglés, que desde hace unos años desembarcó en Alemania. Bader fue una jurista norteamericana que se atrevió a romper con muchos de los tabúes patriarcales de su país, primero como abogada y luego como jueza de la Corte Suprema; tabúes propios de una sociedad que combinaba el pensamiento liberal en lo económico con el puritanismo y se la recuerda por sus decisiones sobre el aborto o la discriminación salarial.

Bader entendió que el movimiento de mujeres en los Estados Unidos «estaba cercano al comunismo» y que había que trabajar en un «nuevo feminismo» que galvanizara aún más las bases ideológicas de la «forma de vida norteamericana», tal y como plasmó en su libro de memorias «Mis propias palabras«, editado en 2016.

Según ella, esto debía implicar a todas las fuerzas motrices de la sociedad: compañías, medios de comunicación, partidos políticos…todo para que las mujeres no nos hiciéramos revolucionarias. Era una cuestión de Estado.

La Fundación Madeleine Albright, que le debe su nombre a la carnicera de la Guerra de los Balcanes, es uno de los laboratorios de pensamiento que trabaja y edita numerosos materiales en ese sentido: consolidar la opresión de las mujeres, promoviendo la idea de que podemos ser muy buenas dirigentes del aparato capitalista. Consultoras de marketing empresarial y medios de comunicación promueven activamente su figura precisamente por eso: porque trabajan para que la opresión que vivimos sea mucho más eficaz.

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