El gran arrecife de coral australiano no está en peligro de extinción

El planeta se ha llenado de parques naturales y reservas de la biosfera que alegran a los ayuntamientos más cercanos, que pueden presumir ese tipo de espacios reconocidos al más alto nivel por la ONU, o la Unesco, o similares.

El gran arrecife de coral australiano no sólo es uno de esos espacios que los ambientalistas vigilan al milímetro, sino que, como es natural, está en peligro, que es como no decir nada porque en este planeta casi todo está rodeado de peligros.

En 1981 la Unesco lo declaró “patrimonio de la humanidad” y para las cadenas de televisión de todo el mundo es una estrella de los documentales. Recibe más de dos millones de visitantes cada año que dejan más de 6.000 millones de dólares en la caja. Además, mantiene 77.000 puestos de trabajo.

Es posible que los turistas lo visiten con premura, antes de que se extinga. Sin embargo, en los últimos cuatro años el arrecife ha tenido una población de coral casi récord. La Unesco no considera que el arrecife esté en peligro de extinción, como pronosticaban los agoreros de siempre.

La viceministra australiana de Turismo, Nita Green, se considera satisfecha. Los turistas pueden seguir llegando sin prisas. Green matiza que el arrecife no se ha salvado por sí mismo, sino gracias a los “continuos esfuerzos de Australia para proteger y preservar este importante icono”.

El Instituto Australiano de Ciencias Marinas no piensa igual que la ministra. Una de sus tareas es recopilar información sobre los corales en alrededor de 100 de los 3.000 arrecifes individuales de la Gran Barrera de Coral y el análisis de los datos indica -como ya sospechábamos- que el arrecife está en constante cambio. Los ciclones, las estrellas de mar y el blanqueamiento de los corales conducen a la extinción de los corales en áreas pequeñas, que vuelven a crecer en otros lugares.

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