El gobierno de Mauricio ha prorrogado el toque de queda por segunda noche consecutiva, desde las 20:30 hasta las 5:00 de la mañana. La isla atraviesa sus disturbios más graves desde hace casi treinta años. La escasez de agua, el aumento del coste de la vida y los disparos efectuados durante una intervención policial han avivado las protestas.
Este país insular del Océano Índico estaba considerado como un modelo de estabilidad; sin embargo, el descontento social se ha disparado. El miércoles el gobierno renovó el toque de queda, por lo que la población debe permanecer en sus hogares durante la noche.
El martes por la noche se impuso un primer toque de queda, que fue levantado el miércoles por la mañana. En aquel momento, la policía afirmó haber recuperado el control de la situación e informó de varias detenciones.
No obstante, el gobierno no ha relajado la presión y decidió mantener la medida durante la noche siguiente.
Un portavoz de la oficina del primer ministro, Navin Ramgoolam, anunció el miércoles que todos los centros educativos permanecerán cerrados hasta el final de la semana. Existe una excepción: los centros que acogen a alumnos que deben presentarse a exámenes internacionales. Estos estudiantes mantendrán, por tanto, su calendario de pruebas.
Los disturbios estallaron la semana pasada. Se basan en dos quejas principales: la escasez de agua y el aumento del coste de la vida. Entonces, la situación dio un vuelco. Una mujer resultó herida de bala durante una intervención policial y, a partir de ese momento, la protesta se intensificó. El primer ministro afirmó que hay una investigación en curso sobre el disparo y pidió calma.
Por otra parte, el combustible es más caro debido a la guerra contra Irán. El aumento es una carga adicional para la economía de las familias.
El toque de queda afectó a 15 regiones, incluida la capital, Port Louis. El jefe del gobierno aludió a comisarías incendiadas, establecimientos saqueados y vehículos policiales atacados.
En abril del año pasado, el ministro de Energía y Servicios Públicos, Patrick Assirvaden, advirtió de una situación de emergencia. Reconoció que el 62 porr cien del agua se perdía en la red de suministro porque algunas tuberías tienen más de 50 años de antigüedad.
Desde entonces, el gobierno ha prometido inversiones. El primer ministro anunció una partida de 1.400 millones de rupias para la construcción de una presa en el suroeste. Esta infraestructura debería abastecer de agua potable a 40.000 habitantes hasta el año 2050.
Sin embargo, una obra a largo plazo no soluciona el desabastecimiento en los grifos hoy en día. La población espera resultados concretos, y con urgencia.
La economía de Mauricio depende en gran medida del turismo. Tras el anuncio del miércoles, los operadores turísticos han reaccionado instando a sus visitantes a permanecer en sus alojamientos. Asimismo, recomiendan evitar cualquier desplazamiento no esencial durante las horas de vigencia del toque de queda.
Bloomberg califica el levantamiento popular como la manifestación de descontento más grave desde 1999. Esta realidad tiene un peso considerable para una isla considerada pacífica y demuestra que la paciencia social tiene límites. Cuando el Estado tarda en responder, la calle toma la palabra.