Las empresas chinas fabrican más del 80 por cien de los paneles solares del mundo. Pero, como en otros sectores de la economía china, hay una sobreproducción de manual; ni siquiera toda la demanda mundial puede absorber la oferta de paneles solares que sus empresas tienen a la venta. Por eso más de 40 fabricantes solares han quebrado, han sido absorbidos o eliminados de los mercados. Un tercio de la fuerza de trabajo entre los cinco principales supervivientes ha sido despedida.
A pesar de que el precio de los paneles solares se ha desplomado y a pesar de que la industria solar es el sector económico más subvencionado del mundo, la crisis ha estallado y las fábricas estén inactivas.
Para explicar esta crisis de sobreproducción, el Financial Times, un periódico característico del capital, recurre a Marx (*). El bloqueo, la fragmentación de los mercados mundiales, los aranceles y la ola proteccionista impiden el desarrollo de las fuerzas productivas, por más “limpias” que sean, dice el periódico.
Durante 15 años China consumió 18.000 millones de dólares para levantar una industria prácticamente desde cero. Pero los chinos van muy rápido y el mundo no puede seguir sus pasos. “Si China no absorbe su propio excedente de producción, no es sorprendente que el resto del mundo tampoco pueda”, reconoce el Financial Times. Es un pais que exporta mucho pero importa muy poco. Engels diría que es algo típico del capitalismo: antes las crisis eran por defecto, ahora lo son por exceso.
No se trata de que el capital haya frenado la expansión de las energías llamadas “renovables”. El sector sigue en auge, las empresas chinas cada vez exportan más, sus paneles solares son cada vez mejores y más baratos, pero los clientes no pueden seguir ese ritmo. No hay hambre para tanta comida como han puesto encima de la mesa.
Ni siquiera las subvenciones a la descarbonización son suficientes para absorber la sobreproducción china. El programa Misión 300 del Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo espera proporcionar energía a 300 millones de personas en África.
En los países del Tercer Mundo las nuevas fuentes de energía, como la solar, tienen un gran futuro. Pero no van a impedir la crisis de superproducción de la economía china, que la guerra económica de las potencias occidentales pretende acentuar.
(*) https://www.ft.com/content/b6cac184-75a4-47ab-94c5-5eb8c92cd407