Cuatro años después del sabotaje del gasoducto NordStream, los tribunales alemanes se disponen a iniciar esta mañana las sesiones de juicio. Un oficial del ejército ucraniano, Serguey Kuznetsov, de 50 años de edad, tendrá que responder del atentado ante el Tribunal Regional de Hamburgo.
La Fiscalía sostiene que el 26 de septiembre de 2022 un comando de buzos a las órdenes de Kuznetsov colocó los explosivos, equipados con detonadores de tiempo, destruyendo tres de las cuatro líneas del gasoducto.
Según la acusación, seis hombres y a una mujer adosaron los artefactos explosivos a las tuberías una profundidad de 80 metros bajo la superficie del mar.
Kuznetsov está acusado de un crimen de guerra porque los gasoductos estén protegidas como objetos civiles por el derecho internacional y no constituyan un objetivo militar legítimo. Estaba a las órdenes de Valerii Zaluzhnyi, entonces jefe del ejército ucraniano y ahora embajador en Londres
En el momento del atentado, el acusado servía en el ejército ucraniano, dentro de una unidad para operaciones especiales. Su rango es comparable al de un capitán. Provisto de documentos de identidad falsos, el comando zarpó del puerto en Wiek en Rügen con el yate de alquiler “Andrómeda” y cruzó durante varios días en el Mar Báltico. Luego los buzos depositaron en las tuberías las cargas explosivas, disfrazadas como si fueran botellas de buceo.
La lista de testigos y pruebas de la Fiscalía tiene casi 30 páginas. Hay numerosos informes de expertos, informes de testigos presenciales y también fotos de automóviles en los que los saboteadores llegaron a la costa.
Además de Kuznetsov, Alemania ha logrado la extradición de uno de los buzos que colocaron los explosivos, Vladimir Zhuravlev, que ha pedido asilo político en Croacia.
Los gasoductos que alimentaban a Alemania
La empresa rusa Gazprom comenzó a construir los gasoductos en 2007, al mismo tiempo que el TurkStream. La primera línea entró en funcionamiento en 2011, la segunda al año siguiente. En junio de 2015 Gazprom firmó un contrato para construir la segunda línea, que se completó a finales de 2021, pero Alemania nunca aprobó su puesta en funcionamiento por presiones de Estados Unidos.
En su primer mandato presidencial, Trump impuso sanciones a las empresas que participaron en la construcción de los gasoductos.
Además del grupo energético ruso Gazprom (51 por ciento), detrás del NordStream 1 también estaban la empresa alemana Winterschall Dea AG (15,5 por ciento), Eon y una empresa francesa y holandesa. Por otro lado, NordStream 2 era una filial propiedad de Gazprom en su totalidad.
Gracias a los más de 1.200 kilómetros de longitud de los gasoductos, en 2021 Alemania pudo importar alrededor de la mitad de su consumo anual de gas. En el momento de las explosiones, no había gas fluyendo porque Alemania bloqueó el suministro.
Una estrafalaria unidad de operaciones especiales
Kuznetsov nació en 1976 en el seno de una familia militar. En 1993 ingresó en el Instituto de Formación de Personal del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), donde se graduó. Trabajó para el SBU durante 5 años y luego fue a probar suerte en los negocios privados.
En 2004 participó en la “Revolución Naranja” en Kiev y, diez años después, en el Golpe de Estado fascista.
Tras el inicio de la guerra en 2022, se unió en Kiev a las Fuerzas de Defensa Territorial como capitán de reserva. Fue asignado a la unidad de defensa antiaérea “Igla” y luego al 5 Centro de Reclutamiento de las Fuerzas de Operaciones Especiales (SOF), que dirigía su antiguo compañero de la academia militar, Roman Chervinsky.
En la unidad de Chervinsky, varias personas conocidas con diversas experiencias civiles sirvieron junto a Kuznetsov. Entre ellos se encontraban un ex ministro durante la época de Yanukovich, un famoso productor de televisión, un diputado del partido “Siervos del Pueblo” y Mykola Katerynchuk, un ex político y abogado.
El ejército ucraniano tuvo que disolver la estrafalaria unidad y sus miembros comenzaron a ser transferidos a diferentes unidades, aproximadamente una vez cada seis meses. Finalmente, después de volar el gasoducto, Kuznetsov fue desmovilizado en el otoño de 2023.
Casi al mismo tiempo, en noviembre, el Washington Post y el Der Spiegel, en una investigación conjunta, afirmaron que el comando dirigido por Chervinsky estaba detrás del sabotaje a los gasoductos.
Chervinsky ya había estado detenido durante más de seis meses por excederse en su autoridad como oficial. En julio de 2022, debido a una operación fallida, el ejército ruso bombardeó el aeródromo de Kanatove, donde tres personas murieron y 19 resultaron heridas.
La detención del terrorista en Italia
En la noche del 21 de agosto del año pasado, varias personas con uniforme entraron en la tienda donde dormían Kuznetsov, su esposa y dos hijos. La tienda estaba en un camping en la pequeña ciudad italiana de San Clemente, en la provincia de Rímini, donde los Kuznetsov habían ido de vacaciones.
A la familia le llevaron sus pasaportes para su inspección. El del terrorista no se lo devolvieron porque Alemania le había seguido la pista.
En febrero de 2024 Suecia se lavó las manos: el atentado no caía bajo su jurisdicción. Aquel mismo mes, Dinamarca declaró que se trataba de un sabotaje deliberado, es decir, de un delito de terrorismo. No obstante, los tribunales daneses dijeron que no tenían motivos para abrir un proceso criminal.
El único país que continuó la investigación fue Alemania. La Fiscalía recurrió al Sistema de Información de Schengen (SIS). Tan pronto como alguien incluido en la lista cruza una frontera Schengen, se activan la luces rojas.
En Italia hay, además, un mecanismo adicional: un sistema de verificación automática de los huéspedes del hoteles, que están obligados a transferir los datos de los clientes a la policía que, a su vez, consulta las bases de datos del SIS.
La orden de arresto contra Kuznetsov fue emitida por la fiscalía alemana el 18 de agosto del año pasado. El tribunal italiano estaba dispuesto a admitir que el NordStream era un objetivo militar legítimo si Kuznetsov reconocía que era un oficial en funciones del ejército ucraniano, lo que suponía admitir que Ucrania era responsable del sabotaje.
El gobierno de Kiev se negó, dejando al oficial al pie de los caballos.
Es un criterio similar al de los tribunales polacos con Zhuravlev, otro detenido por participar en el sabotaje. Le pusieron en libertad porque la destrucción de los gasoductos es legítima en caso de guerra. Sin embargo, luego fue detenido de nuevo en Croacia, donde los tribunales han resuelto lo contrario.
Naturalmente, la pregunta es inevitable: ¿consideran los tribunales polacos que su país está en guerra con algún país?