China está demorando deliberadamente la certificación de los aviones de Airbus. El gobierno de Pekín ralentiza las compras de aviones europeos para presionar a Bruselas. Son represalias simétricas por la lentitud de Europa en el proceso de validación del C919, el avión comercial desarrollado por el fabricante chino Comac.
Durante varios meses, la Administración de Aviación Civil de China (CAAC) ha retrasado la aprobación final necesaria para que los aviones de Airbus comprados por China puedan entrar en servicio.
Esta situación ya está empezando a tener consecuencias concretas para el holding europeo. En el primer trimestre de este año Airbus registró su nivel más bajo de entregas de aviones comerciales desde 2009. El fabricante atribuyó este descenso a un problema administrativo que bloqueó la entrega de aproximadamente veinte aviones destinados a las aerolíneas chinas. El director de Airbus, Guillaume Faury, declaró recientemente que la situación debería normalizarse a finales de este mes, pero no explicó la causa última del bloqueo.
Las cifras ilustran la magnitud de la ralentización. Airbus solo ha entregado 16 aeronaves a las aerolíneas chinas en los primeros cinco meses del año, en comparación con las 47 entregadas en el mismo periodo del año pasado. El descenso se produce en un momento en el que China supone una de las salidas estratégicas para el fabricante aeronáutico europeo. Airbus estima que el país recibirá cerca de 9.570 aeronaves nuevas en los próximos veinte años, lo que lo convierte en uno de los principales motores de su crecimiento a largo plazo.
La empresa china Comac está en el centro de la disputa
En el centro de la disputa se encuentra el Comac C919, una aeronave diseñada para competir directamente con el Airbus A320 y el Boeing 737. Este avión de pasillo único, con capacidad para 192 pasajeros, es un proyecto estratégico para Pekín, que busca romper el duopolio mundial que ostentan Airbus y Boeing en la aviación comercial. Si bien la aeronave aún depende en gran medida de la tecnología occidental, especialmente para sus motores y sistemas de aviónica, China ahora busca obtener la certificación internacional para exportarla más allá de su mercado interno.
Por lo tanto, la certificación europea del C919 es un importante desafío industrial y político. La decisión final recae en la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA). La solicitud de certificación de Comac se presentó en 2019, pero la pandemia retrasó las pruebas, que no se reanudaron hasta noviembre del año pasado. Será necesario esperar al menos entre tres y seis años tras el inicio de las primeras pruebas técnicas.
La empresa china Comac busca acelerar el proceso para obtener rápidamente el reconocimiento internacional. Actualmente, el C919 solo opera en el interior de China, pero la certificación occidental allanaría el camino para su comercialización en las aerolíneas de todo el mundo.
Si el pulso entre China y Europa se prolonga, podría debilitar la posición dominante de Airbus en China. Pekín tiene una considerable influencia debido al tamaño de su mercado aeroespacial, el segundo más grande del mundo después de Estados Unidos. Sin embargo, Airbus sigue siendo el principal proveedor extranjero del país en términos del número de aeronaves en su flota.