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Unión Europea

Grecia no quiere los blindados estadounidenses ni aunque se los regalen

Desde 1945 Estados Unidos ha construido su hegemonía sobre numerosas herramientas económicas, políticas, militares e ideológicas. Una de ellas ha sido la venta de armas: Estados Unidos suministraba a sus peones todo el armamento de que pudieran pagar, con préstamos y arriendos.

Como en cualquier otro mercado, en el de armas también hay superproducción y el productor, que son las empresas estadounidenses del ramo, a través del gobierno, tienen un programa para deshacerse del material excedentario, que se llamada EDA (Excess Defense Articles).

El gobierno de Washington actúa como capitalista colectivo para ajustar la oferta a la demanda y transferir los excedentes de produccion a sus peones políticos del mundo entero, como Grecia.

Desde que ingresó en la OTAN en 1952, Grecia es uno de los mayores clientes del mercado armamentista de Estados Unidos. Pero hasta eso está cambiando. El Estado Mayor griego acaba de rechazar una oferta estadounidense de vehículos de combate de infantería Bradley. La negativa se refiere a 164 vehículos blindados, de los cuales 62 se ofrecen de forma gratuita en el marco del programa EDA.

En otras palabras, Grecia no quiere esos blindados ni aunque se los regalen. Estuvieron mucho tiempo almacenados y requieren una costosa renovación. Algunos incluso habían sido “canibalizados”, es decir, despojados de piezas esenciales para mantener otros vehículos en servicio. Es una práctica habitual en la gestión de flotas militares.

Era un regalo envenenado. Grecia es un país que arrastra los pies desde la crisis de 2009. Sólo tiene dinero para pagar sus deudas con los bancos alemanes y el costo estimado para la remodelación y modernización de los Bradleys supera con creces al presupuesto asignado.

La negativa griega podría acelerar una tendencia ya perceptible: el fortalecimiento de la cooperación militar con los demás países europeos. En 2017 la Unión Europea lanzó la PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) que, bajo unas siglas anodinas, encubre el rearme.

Alemania ya ha suministrado 40 vehículos Marder en el marco de un intercambio, mientras que Francia ofrece 120 VBCI usados. Estas opciones se alinean con la Iniciativa Europea de Intervención, lanzada en 2018, que tiene como objetivo planificar una estrategia de guerra común a los distintos países europeos.

El proyecto de “brújula estratégica” de la Unión Europea, aprobado en 2022, es otro ejemplo.

La negativa de Grecia a comprar los Bradley estadounidenses podría considerarse, pues, como un paso hacia una mayor integración estratégica de Europa. También resalta el papel de la crisis económica sobre el rearme, incluso frente a ofertas aparentemente generosas.

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Finlandia prohíbe a los rusos comprar inmuebles

El gobierno finlndés se dispone a prohibir a los ciudadanos rusos comprar inmuebles. El anuncio no procede de un Ministerio de Economía sino de Defensa, o sea, es otro caso, de seguridad nacional: “prevenir posibles influencias hostiles a Finlandia”.

“La normativa pretende prevenir posibles influencias hostiles contra Finlandia”, ha explicado esta mañana ministro de Defensa, Antti Hakkanen, en una rueda de prensa.

La propuesta no se aplicaría a los rusos con doble ciudadanía o residentes permanentes en Finlandia u otros países de la Unión Europea. Todavía está sujeto a consultas antes de una votación posterior por parte del Parlamento.

El gobierno finlandés ya controla unas 3.500 propiedades vinculadas a ciudadanos rusos, añadió el ministro. Apoyándose en las normas ya vigentes, Helsinki intenta limitar las adquisiciones de propiedades por parte de ciudadanos rusos cerca de lugares estratégicos.

La declaración se produce cuando las relaciones entre los dos países, que comparten una frontera terrestre de más de 1.300 kilómetros de largo, se han deteriorado significativamente desde que, rompiendo el tratado de paz firmado por ambos países en 1945, Finlandia ingresó en la OTAN el año pasado y, además, firmó un acuerdo de defensa con Estados Unidos.

En diciembre el gobierno finlandés cerró la frontera terrestre con Rusia. El pretexto es el mismo que Polonia pone frente a Bielorrusia: Moscú organiza la llegada de inmigrantes indocumentados con el fin de desestabilizar al país.

Como vemos, Finlandia pretende que Rusia ejerza de aduanero frente a las personas que están de tránsito hacia su país, exactamente lo mismo que la Unión Europea quiere lograr con los países del norte de África para prevenir la llegada de emigrantes a sus propias fronteras. La diferencia es que en el lugar de tratar con países, como Túnez, tiene a Rusia al otro lado de la frontera.

Esta política ha llevado a aprobar a mediados de julio un proyecto de ley que autoriza a los guardias fronterizos a negar la entrada a los solicitantes de asilo que lleguen a la frontera oriental del país sin examinar su solicitud.

La tensión sube de grado a cada paso. Cualquier incidente se convierte en un “casus belli”. El 26 de julio Finlandia denunció que un buque de investigación ruso, el Mijail Kazanski, invadió sus aguas jurisdiccionales frente a la localidad de Hamina.

El 10 de junio, cuatro aviones militares rusos permanecieron durante dos minutos en el espacio aéreo finlandés frente a la localidad de Loviisa, a una profundidad de unos 2,5 kilómetros dentro del interior del país nórdico.

La última violación del espacio aéreo finlandés se remonta a agosto de 2022, cuando dos aviones de combate rusos entraron en el Golfo de Finlandia.

A finales de mayo Finlandia y Lituania exigieron al Kremlin que explicara su plan de modificar unilateralmente su frontera marítima con los dos países, tras la circulación de un proyecto de resolución del Ministerio de Defensa ruso.

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Unión Europea

Sabotajes contra las bases militares de Estados Unidos en Alemania

No sólo está ocurriendo en Oriente Medio, como ya anunciamos. Las tensiones internacionales han alcanzado un nuevo nivel con el fortalecimiento de las medidas de seguridad en la base aérea de la OTAN en Geilenkirchen, en el oeste de Alemania. Esta decisión, tomada sobre la base de información proporcionada por los servicios de inteligencia, subraya que el entorno de la OTAN es cada vez más inestable.

La base de Geilenkirchen, un eslabón vital en la potencia aérea de la OTAN, ha visto aumentado su nivel de seguridad en respuesta a una “amenaza potencial”. El mando tuvo que ordenar la evacuación del personal no esencial, garantizando la continuidad de las operaciones. Esta medida forma parte de una serie de hechos preocupantes que han sacudido a la región en las últimas semanas.

El incidente de Geilenkirchen no es un caso aislado. Recientemente, una base militar en Colonia fue cerrada temporalmente por sospechas de sabotaje en su suministro de agua. Aunque las pruebas finalmente descartaron cualquier peligro, el episodio puso de relieve la fragilidad de la infraestructura militar estadounidense en el mundo.

La base de Geilenkirchen ya fue objeto de un intento de intrusión. Relacionados o no, los acontecimientos demuestran una intensificación de las actividades hostiles dirigidas contra las instalaciones militares estadounidenses, que se enfrentan una variedad de ataques, desde sabotajes físicos hasta ciberataques.

La decisión de reforzar la seguridad en Geilenkirchen se produce en medio de crecientes tensiones entre la OTAN y Rusia, que ha advertido repetidamente sobre una campaña de actividades hostiles orquestadas por Moscú, incluidos actos de sabotaje y ciberataques en su territorio.

La reciente detención en Alemania de dos personas germano-rusas, sospechosas de planear acciones contra instalaciones militares estadounidenses, ilustra la extensión del pánico en los medios occidentales. Estos incidentes recuerdan que hoy las líneas de frente tradicionales han dado paso a un campo de batalla más difuso, donde no hay límites entre paz y la guerra.

Frente a las amenazas multifacéticas, la OTAN y sus miembros se enfrentan a un desafío importante: proteger una extensa infraestructura manteniendo al mismo tiempo sus actividades operativas.

El aumento del nivel de seguridad en Geilenkirchen es un síntoma de que las provocaciones se vuelven contra sus promotores.

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‘La fiesta se ha acabado, la caja está vacía’

A pesar de los trapicheos contables, la verdadera dimensión del déficit presupuestario también ha acabado saliendo a la luz en Alemania, lo mismo que en Francia. La consecuencia inmediata es que los suministros militares a Ucrania no van a ser un saco sin fondo. Además de la ayuda futura, el gobierno ha interrumpido las entregas prometidas, dice el diario Bild (1).

La demanda ucraniana de repuestos para sus obuses autopropulsados ​​Panzerhaubitze 2000 suministrados por Alemania no ha sido satisfecha, lo que ha privado de obuses al ejército ucraniano en medio de la batalla de Kursk.

Los obuses Panzerhaubitze 2000 son uno de los 30 pedidos prioritarios, valoradas en más de 3.000 millones de euros, que quedan por cubrir. Los demás incluyen sistemas de defensa aérea, artillería y drones.

“No se puede garantizar el suministro de las reservas de la Bundeswehr como se planeó y prometió”, dice un informe del Ministerio de Defensa, que advierte que el apoyo a Ucrania está amenazado.

A principios de la semana pasada, el ministro de Finanzas alemán, Christian Lindner, envió un mensaje a los ministerios de Asuntos Exteriores y de Defensa sobre la necesidad de recortar la ayuda militar a Ucrania a causa del díficit, y todos prometieron enviar lo que ya se había prometido (2).

Pero ni siquiera eso es posible. “La fiesta se ha acabado, la caja está vacía”, dijo un miembro del gobierno a los medios durante un debate sobre la congelación de la ayuda. Con la “fiesta” se refería a una guerra en la que han muerto cientos de miles de personas.

Alemania es el segundo mayor proveedor de material militar a Ucrania después de Estados Unidos, con más de 10.000 millones de euros en suministros hasta la fecha. Los suministros más conocidos han sido los tanques Leopard, que el año pasado los medios vendieron como la “varita mágica” de la olvidada contrafensiva ucraniana.

La ayuda alemana en la guerra contra Rusia abarca desde vehículos de combate de infantería Marder hasta sistemas de misiles de largo alcance IRIS-T y Patriot, cañones antiaéreos Gepard, sistemas MARS MLRS, misiles Stinger, drones y reservas de tanques de la era soviética y BMP heredados de la antigua Alemania del este.

(1) https://www.bild.de/politik/ausland-und-internationales/internes-pistorius-papier-ukraine-armee-gehen-deutsche-waffen-aus-66c1a49e08029073a258e15f
(2) https://www.faz.net/aktuell/politik/ukraine/ukraine-keine-weitere-finanzielle-militaerhilfe-der-bundesregierung-19924590.html

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Unión Europea

El escudo europeo de misiles es un negocio para… Estados Unidos

Hace dos años el canciller alemán Scholz propuso la creación de un Escudo Antimisiles Europeo (ESSI), un sistema de defensa integrado por el sistema alemán IRIS-T, el estadounidenses Patriot y el israelí Arrow-3.

Los enfrentamientos con Francia saltaron de inmediato porque, para mantener su papel dominante, Alemania se niega a incluir en la configuración del ESSI los complejos franco-italianos SAMP/T.

Los argumentos no son militares sino industriales. En noviembre de 2022 Macron expresó su descontento por la discriminación. La defensa antiaérea no debe limitarse a la promoción de industrias que no son europeas.

El Delegado General de Armamento del gobierno de París, Emmanuel Chiva, ofreció la versión técnica de la oposición: los sistemas actualmente apoyados por el ESSI no tienen la interconexión necesaria para una defensa integrada de Europa.

Al no estar integrado, deja afuera a los equipos franceses.

En abril de este año el ministro francés de Defensa, durante una reunión con su homólogo italiano, Guido Crosetto, en la base aérea de Solenzara, en el sur de Córcega, pidió la incorpopración del sistema SAMP/T por su capacidad para interceptar misiles hipersónicos.

El gobierno francés considera que el ESSI no es europeo y que, a través de Alemania, Estados Unidos quiere consolidar el papel de Berlín como cabeza continental del rearme y aumentar los ingresos del complejo militar-industrial alemán, a expensas de otros países de la Unión Europea.

En enero de este año la central de compras de la OTAN firmó un contrato con Comlog (una empresa conjunta entre la alemana MBDA Deutschland GmbH y la empresa estadounidense Raytheon) para la venta de más de 1.000 misiles de ese tipo.

En los próximos años Alemania planea convertirse en el principal proveedor de misiles guiados antiaéreos para el sistema de defensa aérea Patriot en servicio en la Unión Europea.

Con el pretexto de desarrollar ESSI, Alemania planea estrujarles los bolsillos a los países que participan en la iniciativa y mínimas inversiones propias para ampliar el perfil de habilidades y capacidades de producción de su propio complejo militar-industrial.

En abril de este año el director de la empresa alemana de armamento Rheinmetall, Armin Papperger, instó a los países de la Unión Europea a abandonar sus pretensiones nacionales y crear grupos de defensa más grandes y especializados para competir con empresas estadounidenses.

Tras el inicio de la Guerra de Ucrania, el valor de las acciones de Rheinmetall se ha multiplicado por cinco y la empresa espera que a finales de este año el volumen de pedidos de los países miembros de la OTAN y sus aliados ascienda a 60.000 millones de euros.

Rheinmetall ha revivido sus ambiciones de consolidar aún más la industria de defensa Europea. El año pasado compró la española Expal por 1.200 millones de euros, reforzando su posición cabecera en la cadena de suministro de municiones. El 18 de marzo acordó comprar Reeq, un fabricante holandés de drrones terrestres.

Papperger instó a los países de la Unión Europea a crear un sistema análogo al sistema de defensa israelí Cúpula de Hierro sobre la base del complejo alemán IRIS-T. Mientras otros contratistas de defensa alemanes se quejan de la falta de pedidos, Papperger afirma que Rheinmetall ha conseguido aumentar rápidamente su capacidad de producción. El año que viene la empresa producirá 700.000 proyectiles de artillería al año, frente a los 70.000 de 2022, gracias a la inversión en nuevas líneas de producción.

¿Rheinmetall es una empresa alemana?

La explicación del éxito de Rheinmetall es que no es exactamente una empresa alemana, sino estadounidense. Por eso mismo apoyar la estrategia de defensa de Estados Unidos, como lo subraya la dirección tomada por Alemania. Es algo que no corresponde a las intenciones de París y Berlín de crear su propio ejército y un complejo mlitar industrial unificado.

Más de 280 accionistas del grupo están domiciliados en Estados Unidos. Los más importantes son el fondo buitre BlackRock, Capital Group, Vanguard, Wellington, Fidelity, Harris Associates, John Hancock, EuroPacific Growth Fund… Como la mayoría de los pequeños accionistas, están domiciliados en Estados Unido. Por tanto, Rheinmetall no se puede considerar una empresa alemana.

El mayor número de empresas y sucursales extranjeras también se encuentra en Estados Unidos.

La tendencia hacia la transferencia de la capacidad de fabricación de armas se inició en 2005 en el contexto de las agresiones de Estados Unidos contra Afganistán e Irak.

La avaricia de los accionistas estadounidenses de Rheinmetall de cosechar dividendos de las iniciativas militares ha puesto fin al impulso de Europa por una mayor autonomía de Washington, incluso en la industria de defensa.

Los beneficios récord percibidos por Rheinmetall en el contexto de la Guerra de Ucrania van a parar a Estados Unidos.

Mientras tanto, el proyecto ESSI no podrá proteger a Europa en caso de que estalle una guerra entre iguales. Incluso si tiene éxito, la ESSI sólo elimina una pequeña parte de las vulnerabilidades de defensa de Europa.

A las empresas de defensa estadounidenses y alemanas, que están bajo su control, no les importa la seguridad de Europa.

Estados Unidos está subyugando a la industria de defensa de la Unión Europea, mientras se enriquece con el apoyo de Ucrania y hace de Europa su colonia industrial.

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Unión Europea

Suecia cierra el grifo de la emigración

La inmigración se ha consolidado como uno de los temas de debate público más enconados de Europa, e incluso de otros continentes. Incluso los países formados por emigrantes, que son la mayoría, creen que pueden perder una “identidad” inventada, que nunca son capaces de definir.

A otros la llegada de foráneos les genera “inseguridad” o, más bien, utilizan ua entelequia como la “inseguridad” para estrechar el control sobre la llegada de emigrantes y, ante todo, sobre los emigrantes ya establecidos.

Desde la llamada “crisis de los refugiados” de 2015, los reaccionarios han levantado cabeza sobre las peores pesadillas para reforzar las tendencias previas de fascistización a ultranza. En algunos países las políticas de control han empezado por los emigrantes, pero no se van a detener ahí. Es sólo el primer paso porque, en efecto, no alcanza sólo a los países fronterizos, como España. Es una tendencia general de los países capitalistas más avanzados.

Por ejemplo, Suecia acaba de marcar un punto de inflexión histórico en materia de política migratoria. Lo llaman “inmigración sostenible”. Por primera vez en medio siglo, el país nórdico se prepara para registrar un saldo migratorio negativo. Esto marca una clara ruptura con la tradición de acogida que hasta entonces caracterizaba al país escandinavo.

Desde la década de los noventa, Suecia ha presumido de su generosidad hacia los emigrantes y solicitantes de asilo, acogiendo masivamente a los refugiados que han huido de las guerras en la antigua Yugoslavia, Siria, Afganistán, Somalia, Irán e Irak.

El cambio de rumbo lo impuso una coalición reaccionaria que llegó al gobierno en 2022. Durante la campaña electoral, Ulf Kristersson, el actual primer ministro, se comprometió a restringir la inmigración y los datos avalan que ha cumplido su promesa: durante los primeros cinco meses de este año el número de salidas ha superado al de llegadas.

Al mismo tiempo, las solicitudes de asilo han alcanzado su nivel más bajo desde 1997. Para el gobierno, estas cifras son la prueba de que su política es un éxito. La “inmigración sostenible” refuerza la integración y reduce la exclusión.

Naturalmente, los datos oficiales son siempre un iceberg, que esconde su parte más gruesa bajo el agua. Nada se dice de los emigrantes irregulares, es decir, nada sabemos del número de emigrantes que han pasado de los servicios sociales a los policiales, que es la tendencia que quieren imponer en Europa.

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Unión Europea

Las olimpiadas se celebran en medio de la bancarrota económica de Francia

La liquidación de los logros sociales en Francia confirma que el capitalismo ya no garantiza, en ningún país, la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y la preservación de los derechos sociales arrebatados a costa de muchos sacrificios.

La economía francesa está en cuidados intensivos, con respiración asistida y a punto de ser intervenida por la Unión Europea. Un reciente informe denuncia la preocupante ampliación del déficit público y la disminución del crecimiento, en un contexto de caída de la productividad y de las exportaciones.

La deuda es abismal. Desde la elección de Macron en 2017, en siete años de gobierno, la situación ha seguido empeorando. Los trabajadores asisten al deterioro de sus condiciones de vida y de trabajo, a la aceleración de la precarización y al empobrecimiento generalizado, al aplazamiento de la jubilación, a la desindustrialización, al desmantelamiento de los servicios públicos, la agonía de los hospitales, el deterioro de su salud, materializado por el brote de patologías siquiátricas, el aumento de la delincuencia…

Un ejemplo: tras los cambios políticos en el Sahel, en los seis primeros meses de este año la empresa pública Orano ha perdido 133 millones de euros, un retroceso espectacular respecto al beneficio de 117 millones de euros obtenido en el mismo período del año anterior.

El futuro de Francia es como el de Grecia… y no por las olimpiadas

El futuro de Francia es como el de Grecia… en el mejor de los casos, y no por las olimpiadas precisamente. Hace 15 años Grecia experimentó una larga y profunda recesión económica debido a la crisis financiera de 2007-2008 y el hundimiento de la deuda soberana. La recesión ha supuesto una contracción del 25 pro cien de su PIB.

Bajo la presión de sus acreedores, Grecia tuvo que aceptar tres planes sucesivos de ayuda de Bruselas, que descubrió que las cuentas habían estado manipuladas durante años. Miles de millones de euros de deuda habían pasado desapercibidos y el déficit público del 6 por cien era más del doble.

Parecía que era algo típico de un país como Gercia. Ahora sabemos que Francia ha hecho lo mismo. El gobierno ha estado ocultando la verdadera magnitud del déficit público, que aumentó hasta el 5,5 por cien del PIB frente al 4,9 previsto inicialmente. El agujero es de 154.000 millones de euros.

La deuda pública también es mayor a lo esperado, del 110,6 por cien del PIB, mientras que la previsión oficial inicialmente era del 109,7 por cien. Al gobierno de Macron le acusan de mentir y de utilizar la olimpiadas como una cortina de humo para tapar la quiebra.

‘Procedimiento de déficit excesivo’

La Unión Europea ha decidido demandar a Francia por “procedimiento de déficit excesivo”. Los numerosos desvíos presupuestarios que enfrenta el país podrían costarles caros a los franceses, ya que Bruselas se reserva el derecho de imponer una fuerte multa al gobierno.

La multa se calcularía sobre el presupuesto francés y correspondería al 0,1 por cien del mismo. Por cada año en el que se imponga esa multa, París tendría que pagar alrededor de 2.500 millones de euros a la Unión Europea.

Pero en París están tranquilos: la Comisión Europea amenaza pero nunca ha aplicado esas sanciones. No obstante, hay algo peor que la multa: lo mismo que Grecia, Francia sólo puede salir adeante con la ayuda económica de Bruselas, que podría verse bloqueada.

Los confinamientos fueron un lastre, pero también un alivio

Los confinamientos fueron un derroche absurdo de dinero para Francia, lo mismo que para los demás países del mundo. La ventaja fue que Bruselas suspendió las normas relativas al déficit excesivo durante la pandemia, lo que permitió a los países miembros financiar los confinamientos con más deuda.

Pero aquello se ha acabado y ahora el gobierno francés tendrá que presentar a Bruselas un plan presupuestario de cuatro años. Bajo esa terminología se camufla un plan para reducir el déficit público del orden del 0,5 por cien de su PIB cada año… en unas condiciones de máxima inestabilidad política.

No hay dinero para pagar la transición energética

El martes la Comisión Reguladora de la Energía (CRE) anunció que el coste de financiar la transición energética sed ha disparado hasta los 4.200 millones de euros a lo largo del año. Se trata de 3.500 millones de euros más que sus previsiones iniciales, que datan del pasado mes de julio y que preveían un gasto de 647 millones de euros para todo 2024.

Queda por ver qué sucederá después de 2024. Según la Comisión, el gasto público vinculado al apoyo a las energías renovables debería seguir aumentando hasta alcanzar unos 6.000 millones de euros en 2025 y esta tendencia probablemente continuará después de esta fecha, si los precios del mercado no vuelven a dispararse.

Las energías renovables fueron el cuento de la lechera. En abril de 2022 la asociación francesa de energía eólica aseguraba que hasta 2035 la energía eólica aportaría al Estado unos ingresos netos estimados en 18.000 millones de euros. Ahora todas las previsiones son de gastos cada vez mayores.

En 2025 los paneles solares deberían representar alrededor de la mitad de los 6.000 millones de dólares de ayudas públicas para la energía. Mientras que la energía eólica representará un coste de 100 millones de euros, la inyección de biogás algo más de mil millones de euros y la energía eólica marina 500 millones de euros, la energía fotovoltaica por sí sola costará casi 3.000 millones de euros a las finanzas públicas.

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Meloni posiciona a Italia como interlocutor privilegiado de Europa con África

Desde que llegó al gobierno hace poco menos de dos años, Meloni ha visitado catorce veces la otra orilla del Mediterráneo. Su plan es hacer de Italia un nexo energético entre África y la Unión Europea.

El Continente Negro parecía un problema, pero algunos acaban de descubrir que es una solución para Europa. En la otra orilla tienen lo que necesitan los países europeos y, a cambio de la energía, Meloni apuesta por el Plan Mattei para apoyar el desarrollo de África y frenar los flujos migratorios.

En otras palabras, todo iría mejor si Europea devolviera a los países africanos una parte del saqueo de sus riquezas.

El 17 de julio Meloni estuvo en Libia para participar en el Foro Transmediterráneo sobre Migraciones que, como ya anunciamos, se celebró en Trípoli. Para frenar la inmigración, Meloni propone cambiar el enfoque de 360 ​​grados. Italia trabaja a escala multilateral para pasar de la cooperación táctica entre países a un enfoque regional estratégico.

Es un mensaje que ya pronunció durante un viaje anterior a Trípoli en mayo. Acababa de visitar al presidente tunecino por cuarta vez en menos de un año. De hecho, Kais Saied es su primer peón en la lucha contra las llegadas de inmigrantes a Italia. La Presidenta italiana anunció varios protocolos de cooperación: un apoyo directo de 50 millones de euros al presupuesto público tunecino en favor de las energías renovables, una línea de crédito de 55 millones de euros para apoyar a las pequeñas empresas tunecinas y la colaboración en el ámbito académico.

Italia ha sustituido a España en Argelia, tras la deplorable traición del gobierno de Madrid a los saharauis. También sustituye a Rusia que, hasta la Guerra de Ucrania, era el principal proveedor de gas de los italianos. Los gigantes energéticos Eni y Sonatrach han firmado acuerdos que incluyen el suministro de alrededor de 30.000 millones de metros cúbicos de gas hasta 2025.

Otro acuerdo, firmado a principios de julio de este año, supone una inversión italiana de 420 millones de euros para ayudar a Argelia a alcanzar la autosuficiencia en trigo duro, aumentando las superficies de producción hasta las 500.000 hectáreas en el desierto, como anunciamos en una entrada anterior.

Este último acuerdo forma parte del Plan Mattei, lanzado por Meloni el pasado mes de enero durante una cumbre Italia-África en Roma. Italia planea asignar más de 5.000 millones de euros al Plan Mattei durante los próximos cinco a siete años.

Meloni también quiere sustituir a Francia en África, que ha sido expulsada del Sahel. La cuestión es si tiene dinero para financiar proyectos tan ambiciosos.

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Alemania: la guerra vuelve a ser el punto de inflexión histórico

En la reciente cumbre de Washington la OTAN ha aprobado el despliegue de misiles de largo alcance con capacidad nuclear en Alemania para 2026. Es una reedición de la crisis de los euromisiles de 1979-1983, un golpe mortal al Tratado INF y una amenaza libre a los rusos.

El principal peligro asociado con el despliegue de sistemas de ataque de largo alcance en Europa Central es su corta duración de vuelo. En la década de los ochenta, cuando Estados Unidos desplegó por primera vez misiles de crucero Pershing y Tomahawk con ojivas nucleares en Alemania occidental, aumentó significativamente los riesgos de una guerra termonuclear con la URSS. Con un tiempo de vuelo a Moscú de entre seis y once minutos, los soviéticos tendrían sólo unos minutos para identificar, analizar y responder a un ataque enemigo, lo que aumentaría significativamente las tensiones y los riesgos de una escalada accidental e irreversible.

Cuarenta años después los riesgos se han multiplicado. La OTAN exacerba las tensiones con Moscú al expandir armas nucleares a las fronteras orientales y librar una guerra total contra Rusia en Ucrania. Además, instala un escudo antimisiles balísticos en Ucrania, Polonia y Rumania.

La previsión de la OTAN es desplegar el misil de crucero “Tomahawk”, con un alcance de hasta 3.500 kilómetros, misiles de defensa aérea adaptados para ataque ofensivo SM-6, con un alcance de 400 kilómetros, y un “misil hipersónico” del que no han proporcionado más detalles por razones obvias: porque aún no han sido capaces de fabricar ninguno.

La mención de los “misiles hipersónicos” muestra que Estados Unidos juega de farol, pero todos saben sus trampas. No van a poder desplegar un misil de ese tipo antes de 2026 porque ninguno ha completado con éxito las pruebas preliminares después de varios años de trabajo.

La manera de ser y estar en Europa es la guerra

El despliegue de tales misiles, tanto los verdaderos como los fantasmagóricos, va más allá de la Guerra de Ucrania y replantea la cuestión del rearme y la guerra en el Viejo Continente. Como siempre desde hace más de un siglo, en el centro está Alemania, un actor clave al que ya le volaron el gasoducto Nord Stream en setiembre de 2022. Pero no aprendió la lección y toma medidas sin precedentes para prepararse para un escenario que alguna vez fue impensable.

Recientemente el ejército alemán confirmó la existencia de un plan denominado “Plan de Operaciones Alemania” (OPLAN DEU) para transformar el país en un verdadero centro logístico capaz de acoger y desplegar rápidamente fuerzas masivas de la OTAN.

La magnitud del operativo es asombrosa. Se habla de la posibilidad de movilizar hasta 800.000 soldados y 200.000 vehículos en caso de guerra contra Rusia.

La movilización alemana es parte de un esfuerzo más amplio de la OTAN. Durante mucho tiempo Alemania ha sido criticada por un insuficiente gasto militar, pero ahora ha dado un giro de 180 grados, descrito como un “Zeitenwende” (punto de inflexión histórico) por el Canciller Olaf Scholz.

La A2, una autopista de 480 kilómetros que cruza Alemania de oeste a este, se transforma en un gigantesco convoy militar. Pero es sólo un elemento de una red compleja: puertos, carreteras secundarias y diversas infraestructuras están integradas en una estrategia general de guerra.

El puente del Elba en Magdeburgo vuelve a ser una infraestructura crítica para la OTAN.

Sin embargo, estas ambiciones enfrentan desafíos concretos. En anteriores entradas hemos expuesto las dificultades para el reclutamiento de tropas, tanto en Alemania como en el resto de Europa.

La preparación alemana se extiende mucho más allá de sus fronteras. Es parte de una vasta red de “corredores terrestres” diseñados por la OTAN para entregar rápidamente refuerzos estadounidenses a posibles campos de batalla en Europa oriental. Desde Rotterdam hasta el Mar Negro, pasando por Italia y los Balcanes, estas rutas estratégicas configuran la nueva geografía militar del continente.

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Estados Unidos frente a Europa: de la solidaridad a la rivalidad

En la cabeza de Trump no hay ninguna idea propia y, aunque la tuviera, no sería capaz de llevarla a cabo desde la presidencia de Estados Unidos… si es que regresa a ella el año que viene. Trump repite, con mayor o mejor fortuna, lo que le soplan al oído.

En sus peroratas suele repetir una conversación que tuvo con el dirigente de un país miembro de la OTAN que no dedicaba el 2 por cien de su PIB al gasto militar, como se había acordado en la cumbre de la OTAN de 2014 bajo la presidencia de Obama.

Un país que no cumple sus compromisos económicos es moroso, dice Trump, y si pide a la OTAN que le ayude, él se opondría, por lo que tendrá que valerse por sí mismo. Incluso “animaré a Rusia a hacer lo que quiera con ese tipo de países”, añade en el tono macarra que acostumbra.

Si eso fuera cierto, el artículo 5 de la Carta de la OTAN quedaría en evidencia como lo que realmente es. Algunos suponen que el “todos a una” es un principio básico de la OTAN, un axioma de funcionamiento automático, cuando la historia demuestra todo lo contrario. En la OTAN todos cumplen lo que Estados Unidos pone en el orden del día.

Trump destaca otra obviedad, relacionada con lo anterior: “hay un océano entre Estados Unidos y Europa”, que es un duro adversario comercial que no puede beneficiarse gratuitamente de la protección de la OTAN mientras compite económicamente con Estados Unidos.

En resumen, si Europa quiere beneficiarse del escudo americano, debe pagar por los servicios prestados.

Digámoslo con las palabras del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos: desde la caída del Muro de Berlín en 1990 hasta el Golpe de Estado en Ucrania de 2014, Europa se ha ahorrado 1.800 millones de euros en gastos militares.

Por lo tanto, según estas corrientes políticas de Estados Unidos, Europa se ha estado aprovechando del gendarme mundial y utiliza el dinero ahorrado para hacerle la competencia.

La Guerra de Ucrania ha cambiado esa situación. Ha sido una bendición para la OTAN y, de rebote, para industria de guerra de Estados Unidos. Antes sólo ocho países de 30 dedicaban el 2 por cien de su presupuesto a los ministerios militares. Ahora son 23 países sobre 32 los que han superado la barrera del 2 por cien y durante la cumbre de Washington los socios discutirán que el gasto suba al 3 por cien.

Sobra decir que los presupuestos de defensa europeos acaban en los bolsillos de la industria de guerra de Estados Unidos (en su mayor parte). Pero esa parte de la historia en Estados Unidos no cuentan.