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Categoría: Salud (página 9 de 88)

Comienzan 185 juicios en Alemania por los efectos secundarios de las vacunas

Tres años después del inicio de la pandemia de coronavirus, las multinacionales farmacéuticas se enfrentan a una serie de denuncias de ciudadanos que han quedado con secuelas de las vacunas contra el “covid”.

Mientras que en algunos países los procesos judiciales se alargan, en Alemania se han abierto 185 demandas (1). Uno de los denunciantes es Helmut, de 71 años, que sufrió una infección por herpes zóster en la zona torácica después de recibir la segunda dosis de la vacuna contra el “covid” de Pfizer / BionTech.

Además de la fiebre, le causaba dolor el roce de la ropa, por lo que tuvo que pasar casi un mes sin salir de casa y sin poder vestirse. Su médico de
cabecera derivó el caso a un hospital de Berlín, en el que se le informó que el herpes zóster se manifestaba como consecuencia de la vacuna (2).

Helmut aceptó la vacuna a regañadientes y por presión del gobierno alemán, que dictó numerosas restricciones para los ciudadanos no vacunados.

Las demandas se dirigen contra los cuatro grandes grupos farmacéuticos, pero la primera demanda se dirigirá contra el laboratorio alemán BioNTech. Los responsables del laboratorio deberán comparecer ante el Tribunal de Justicia de Francfort el 7 de julio.

Los abogados afirman haber presentado unas 4.000 denuncias, pero muchas de ellas han sido rechazadas por los tribunales, que han considerado que las pruebas presentadas por los pacientes son frágiles.

“Asistiremos seguramente a una batalla de expertos”, ha adelantado el abogado Tobias Ulbrich al Tagesspiegel. La agencia alemana DPA ha calificado el proceso como un “juicio dinosaurio” por las enormes consecuencias jurisprudenciales que tendrán para el futuro.

En Gran Bretaña la familia de Lisa Shaw, una locutora de la BBC, también ha presentado una querella ante los tribunales británicos tras fallecer al inyectarse la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca (3).

(1) https://europa.today.it/attualita/vaccini-covid-causa-germania.html
(2) https://www.abc.es/sociedad/demanda-colectiva-pie-primer-juicio-danos-vacuna-20230411191342-nt.html
(3) http://www.chroniclelive.co.uk/news/north-east-news/lisa-shaw-husband-vaccine-legal-26651022

El desmantelamiento de la sanidad pública empieza por reducir los salarios

La sanidad pública está siendo desmantelada en los países que presumen de ser “avanzados”, y la pandemia no fue más que el primer paso en esa dirección. Las consecuencias son sabidas: muerte de los enfermos por falta de atención, como en Castellón recientemente, y pérdida de las conquistas laborales de los trabajadores.

El primer paso para desmantelar un sistema de salud pública es reducir los salarios y aumentar la jornada laboral de los trabajadores para forzarles a abandonar, huir a la sanidad privada (o a otros países, a otros empleos), y después, no cubrir las vacantes, lo que a su vez causa largas colas de espera para atender a los enfermos.

Por eso las huelgas salariales son tan importantes en un sistema público de salud, como el británico, que lleva meses de luchas y movilizaciones.

Según una encuesta, más de la mitad de los conductores de ambulancias de Reino Unido han visto morir a un paciente debido a los retrasos en su atención o a la saturación de los servicios de urgencias. A la pregunta de si habían presenciado alguna vez una muerte por retraso, un 53 por cien de los conductores respondieron afirmativamente. Además, el 30 por cien había oído hablar de una muerte en casa de un colega.

Una crisis de vida o muerte similar afecta a la atención a la maternidad. Esta semana la escasez de personal sanitario en el último año en Reino Unido ha obligado a cuatro de cada diez unidades de maternidad a rechazar a mujeres que esperaban un hijo.

Alrededor de 38 de las 142 unidades del sistema británico de salud (NHS) han tenido que cerrar sus unidades de maternidad al menos una vez en el último año. El año pasado el número de matronas empleadas por el NHS en Inglaterra se había reducido en casi 300 en sólo dos meses.

Los gobiernos privatizan la sanidad, recortan los presupuestos, cierran unidades hospitalarias y los enfermos acaban abandonados a las puertas de los centros de salud.

Mañana los sindicatos británicos de sanidad han convocado una manifestación con el lema de rescatar la sanidad pública. Pero cuando se trata de la salud de millones de personas, mañana es siempre demasiado tarde. El retraso se mide por el número de cadáveres.

Más de la mitad de los asalariados franceses sufre malestar sicológico a causa del trabajo

El 14 por cien de los trabajadores franceses presenta un alto índice de malestar sicológico, mientras que el 40 por cien afirma estar agotado por el trabajo, según una encuesta realizada por OpinionWay entre 2.000 asalariados.

Con la reforma de las pensiones en el centro de la batalla actual de los trabajadores franceses, el barómetro también indica que 7 de cada 10 asalariados temen no poder hacer frente al aumento de la edad de jubilación. La misma proporción afirma que la perspectiva de trabajar más tiempo les provoca ansiedad.

La salud mental de los asalariados franceses sigue siendo muy mala: más de la mitad sufre malestar psicológico, concepto que se superpone a síntomas tanto de depresión como de agotamiento. El número de trabajadores agotados se duplicó entre 2020 y 2021. Dos millones están “severamente quemados” por la explotación laboral.

La proporción de asalariados que experimentan malestar sicológico ha aumentado 3 puntos desde junio del año pasado, según la encuesta realizada para una empresa especializada en la prevención de riesgos sicosociales.

Entre los asalariados interrogados, el 14 por cien presenta una tasa elevada de malestar sicológico, prosigue el estudio, que señala 36 meses de malestar elevado. Más de siete de cada diez (74 por cien) de los encuestados afirma que su salud sicológica está parcial o totalmente vinculada al trabajo o, mejor dicho, al aumento de la explotación y a intensificación de los ritmos de trabajo.

Las poblaciones más afectadas por los riesgos sicosociales son los menores de 29 años (55 por cien de malestar sicológico), las mujeres (49 por cien) e incluso los jefes (44 por cien).

La tasa de agotamiento se reduce al 28 por cien (-6), pero se mantiene en niveles dos veces superiores a los de antes de la pandemia, añade el estudio.

Para un tercio de los asalariados, la pandemia sigue influyendo en su nivel de agotamiento. Una crónica de 2021 aseguraba que el confinamiento había dejado a muchos “emocionalmente exhaustos y el teletrabajo generalizado ha hecho que algunos se sientan deshumanizados” (*).

(*) https://www.fnath.org/actualites/sante-au-travail-le-nombre-de-burn-out-a-double-en-1-an/

La prensa destapa más de 100.000 mensajes internos del gobierno británico sobre la pandemia

El miércoles de la semana pasada el diario británico Daily Telegraph reveló que tiene en su poder más de 100.000 mensajes intercambiados entre el antiguo ministro de Sanidad Matt Hancock, y otros miembros del gobierno, incluido el ex primer ministro Boris Johnson. Lo han llamado “Archivo Confinamiento” (*).
Muchas restricciones se impusieron contra la opinión de los asesosores científicos del gobierno. En otras ocasiones es evidente que quienes daban las órdenes eran los asesores de imagen y comunicación
Los detalles entre bastidores de las decisiones clave tomadas por el gobierno de Londres durante la pandemia, como la vacunación, las mascarillas, el cierre de escuelas y el confinamiento, estarán pronto a la vista pública.

La periodista Isabel Oakeshott ha explicado su decisión de publicar los más de dos millones de palabras analizadas por ella y sus colegas. “Decidí publicar esta sensacional masa de intercambios privados porque es absolutamente imposible seguir esperando respuestas”, ha escrito.

La investigación sobre la gestión de la pandemia por parte de Reino Unido avanza muy lentamente. “Anunciada en mayo de 2021, nuestra investigación pública -que ya ha costado hasta 85 millones de libras- ni siquiera ha comenzado sus audiencias formales”, recuerda. A falta de los resultados de la investigación, el diario promete primicias diarias sobre la política sanitaria británica que han permanecido secretas hasta ahora.

La fuente de la filtración no es otra que el propio Hancock que, sin embargo, ha enviado mensajes amenazadores a la periodista para que no los publique.

Los intercambios ponen de manifiesto que varias decisiones relativas a distintos aspectos de la lucha contra la pandemia se tomaron sin motivo suficiente, a veces de forma contradictoria, aunque Boris Johnson y su gobierno siempre afirmaron que se guiaban por la ciencia. Pero no era así. Muchas restricciones se impusieron contra la opinión de los asesosores científicos del gobierno. En otras ocasiones es evidente que quienes daban las órdenes eran los asesores de imagen y comunicación.

Una de las primeras revelaciones se refiere al uso de mascarillas, sobre todo en las escuelas. Los intercambios entre Boris Johnson, el jefe médico Chris Whitty, Matt Hancock y Lee Cain, antiguo director de comunicación del Primer Ministro, muestran que la imposición de mascarillas obligatorias respondía a una recomendación de la Organización Mundial de la Salud, pero sobre todo a una decisión de Nicola Sturgeon, la Primera Ministra de Escocia.

En respuesta a una pregunta de Boris Johnson sobre la necesidad de utilizar mascarillas, Lee Cain escribió que sería difícil para el gobierno “mantener el rumbo” en su intención de no imponer las mascarillas con la decisión de la dirigente escocesa. Sin embargo, el director médico, Chris Whitty, respondió en la misma conversación confesando que no había “ninguna razón de peso” para llevar mascarillas.

No es la única decisión que Boris Johnson tomó en contra de sus asesores científicos. El antiguo primer ministro expresó su arrepentimiento por haber decidido introducir un segundo confinamiento rápidamente, basándose en datos que, según los científicos, eran erróneos. A pesar de sus temores, el confinamiento siguió adelante y duró un mes.

Cuando expresó su deseo de levantar el confinamiento antes de lo previsto, fueron sus asesores de comunicación, en particular Lee Cain, quienes le disuadieron alegando que tal medida iría “demasiado por delante” de la opinión pública.

En uno de los mensajes Boris Johnson propuso reabrir las escuelas antes del verano de 2020, pero el ministro de Sanidad, Hancock, le disuadió. “Todo el mundo ha aceptado que no habrá escuelas hasta septiembre”, le respondió.

El gobierno presionó a la policía para que fuera más agresiva a la hora de imponer por la fuerza las restricciones sanitarias. Luego, la influencia de los dos asesores de comunicación de Boris Johnson “cambiaron la vida” de los británicos, pero no por razones de salud, como es obvio.

Otros mensaje revelan la aplicación entre bastidores de la “regla del 6”, impuesta a los niños, que prohibía a familias y amigos reunirse con más de 6 personas al aire libre. También hablan de los esfuerzos de Hancock por cerrar escuelas o alcanzar su objetivo de 100.000 pruebas de coronavirus al día.

Seguiremos destapando estos mensajes internos del gobierno británico, que confirman, punto por punto, los temores sobre la pandemia que venimos exponiendo desde hace tres años.

(*) https://www.telegraph.co.uk/news/lockdown-files/

Un bengalí muere de miocarditis causada por la vacuna contra el ‘covid’ de Moderna

Un bengalí de 28 años ha muerto de miocarditis causada por la vacuna contra el “covid” de Moderna. El Ministerio de Sanidad de Singapur, que calificó la muerte de “percance médico”, anunció su intención de efectuar un pago único de 168.000 dólares de indemnización a la familia del difunto.

La persona se desplomó y murió en su lugar de trabajo el 9 de julio de 2021. A pesar de ello, Singapur hizo obligatoria la vacunación contra el “covid” a partir del 15 de enero de 2022.

El ciudad Estado discriminó a las personas no vacunadas. Impidieron acudir al trabajo a los funcionarios de la ciudad de 5,64 millones de habitantes que no se hubieran vacunado, aunque hubieran dado negativo en las pruebas.

La orden se emitió a pesar de que las autoridades sanitarias sabían desde la primavera de 2021 que las vacunas de ARNm no detenian la infección ni la transmisión del virus.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha sido transparente sobre la muerte, que se produjo sólo 21 días después de que la persona recibiera la primera dosis de la vacuna de Moderna. La sanidad pública anunció que el fallecido murió de una inflamación del corazón relacionada con la administración de la vacuna, que calificó de “percance”.

Según el Ministerio de Sanidad, “la causa de la muerte se certificó como miocarditis. El médico forense del estado también opinó que, en el balance de probabilidades, era probable que estuviera relacionada con la vacunación covid-19”.

El Ministerio de Sanidad era consciente del problema desde al menos el verano de 2021. En junio de aquel año un grupo de médicos influyentes pidió que se detuviera temporalmente la vacunación de 200.000 niños. En septiembre se informó de un puñado de muertes probablemente debidas a las vacunas “covid”, pero el Ministerio de Sanidad intentó vincularlas a otras causas.

La población de Singapur está altamente vacunada, con más de 17 millones de dosis de vacunas contra el “covid” administradas. Con cerca del 94 por cien de la población totalmente vacunada, es uno de los lugares más vacunados del mundo.

En octubre de 2021, a pesar de la fuerte tasa de vacunación, aumentaron las infecciones y muertes atribuidas a la llamada “variante delta del covid”. La vacunación masiva fue un fracaso atendiendo tanto al número de infecciones como al de muertes.

En aquel momento, el 83 por cien de la población estaba totalmente vacunada, y la política de tolerancia cero frente al “covid” era comparable a la de China, con controles fronterizos estrictos, pruebas frecuentes, confinamiento, etc.

A pesar de la vacunación masiva, las muertes atribuidas al “covid” alcanzaron un máximo en el país. La tasa de mortalidad era tan elevada que atrajo la atención del New York Times, que realizó un reportaje sobre el asunto.

El Ministerio de Sanidad de Singapur ha recordado a la población el pretexto de siempre: la miocarditis asociada a las vacunas con ARNm “covid” es excepcional, con tasas de 0,1 por 100.000 dosis asociadas a las vacunas bivalentes, pero una tasa más alta de 1,1 por 100.000 dosis asociada a las dos primeras dosis de las vacunas monovalentes.

Lula chantajea a los brasileños pobres para que se vacunen

Lula ha condicionado el programa social para las familias más pobres, Bolsa Familia, a que vacunen a sus hijos menores de edad. De lo contrario las familias perderán sus prestaciones sociales.

Las prestaciones de Bolsa Familia están condicionadas a la salud y la educación. Los beneficiarios con hijos menores de 7 años deben asegurarse de que sus hijos reciban las once vacunas obligatorias que figuran en el calendario brasileño. La vacuna contra el “covid” está incluida en dicho calendario.

Lula insistió en que las vacunas contra el “covid” son una condición para permanecer en Bolsa Familia. O los pobres inyectan las vacunas a sus hijos o se mueren de hambre.

Bolsa Familia se puso en marcha durante la primera presidencia de Lula (2002-2006), mediante la fusión de los anteriores programas sociales existentes. A Lula se le atribuye haber sacado de la pobreza a unos 20 millones de brasileños mediante este tipo de paliativos y reformas sociales. Ya en el primer programa Bolsa Familia, la escolarización obligatoria de los niños y la vacunación eran criterios para acceder a él. Sin embargo, en aquella época, no existían en el mercado las nuevas vacunas de ARNm.

Durante su presidencia, Bolsonaro transformó Bolsa Familia en Auxilio Brasil, incluyendo un ajuste permanente al alza del 20 por cien por el alza del costo de vida, en comparación con la cantidad pagada por Bolsa Família. También eliminó la condicionalidad de la vacunación.

Durante la pandemia, gran parte de la población brasileña se benefició de Auxilio Brasil. Más de la mitad de la población se pudo acoger al programa, que se convirtió en un instrumento para paliar la pobreza, uno de los más eficaces de América Latina, superando incluso al hasta entonces más aplaudido programa de prestaciones sociales mexicano, que sólo llega a una cuarta parte de las familias.

Con el regreso de Lula, se reactivó su programa Bolsa Familia. Esta vez, con condiciones aún más estrictas.

La postura de Lula sobre la vacunación contra el “covid” de los niños puede estar relacionada con la declaración del 9 de febrero de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que añade este tipo de vacunas a sus programas recomendados para niños y adolescentes.

Es preocupante que ahora los niños puedan ser sometidos a estas recomendaciones que fácilmente podrían convertirse en mandatos de vacunación contra el “covid” en las escuelas a escala internacional, a pesar de los riesgos asociados con esas inyecciones.

Las imposiciones se ponen en funcinamiento a pesar de que Pfizer y otras empresas farmacéuticas han reconocido que la vacuna no previene la propagación.

Como dijo el FMI durante su anterior mandato, Lula es un “buen alumno”, un excelente ejemplo para el resto de América Latina.

—https://www.globalresearch.ca/lula-one-most-audacious-traitors-brazil-recent-history/5809555

Multan a Pfizer por estafar a los pacientes que consumen sus fármacos

En mayo de año pasado a la multinacional Pfizer le volvieron a pillar con las manos en el tarro de la mermelada. Le multaron con 290.000 dólares por engañar deliberadamente a 5.000 pacientes en Estados Unidos.

Les obligó a gastar más dinero para comprar los medicamentos que fabrica (1).

Entre 2014 y 2018 el gigante farmacéutico estadounidense ofreció vales a las pacientes pobres con el fin de ayudarles a comprar medicamentos para combatir los síntomas de la menopausia.

En los vales en cuestión, sin embargo, se decía muy claramente que las beneficiarias no gastarían más de la cantidad indicada en el vale. Era completamente falso. La investigación judicial demostró que se trataba de una estafa: pagaron mucho más dinero.

El caso dio lugar a un procedimiento judicial que finalmente fructificó, ya que el laboratorio estadounidense fue multado con la suma de 290.000 dólares. En cualquier caso, en Colorado, Pfizer tendrá que pagar 107.000 dólares para compensar a unos 1.500 pacientes estafados.

Además, un comunicado de prensa publicado el 20 de mayo por la oficina del Fiscal General de Colorado informó de que la farmacéutica también había sido condenada a pagar 30.000 dólares para reembolsar las costas del pleito (2).

El pago de la multa no supone un gran quebranto para Pfizer, cuyos ingresos se estiman en varios miles de millones de dólares desde hace dos años gracias a la venta masiva de sus vacunas contra el “covid” en casi todos los países del mundo en unas condiciones inusuales de falta absoluta de transparencia.

En Europa los dirigentes de los grupos parlamentarios se han negado categóricamente a permitir que Von der Leyen, la Presidenta de la Comisión Europea, testificara públicamente sobre la negociación de los contratos de vacunas que firmó con Pfizer.

Nadie va a rendir cuentas después de haber recibido miles de millones de euros de dinero público. No es de extrañar que las farmacéuticas sean las empresas más multadas porque operan con una opacidad total.

Tampoco debería extrañar que las multas sean un paripé: merece la pena estafar porque es mucho más barato. Las indemnizaciones nunca superan los beneficos obtenidos.

(1) https://www.denverpost.com/2022/05/20/pfizer-coupon-consumer-refund-colorado/
(2) https://coag.gov/press-releases/5-20-22/

Suecia ha destruido 8,5 millones de dosis de vacunas

Suecia ha destruido 8,5 millones de dosis de vacunas, lo que representa casi el 20 por cien de las que compró el gobierno, según informa Radio Suecia.

Richard Bergström, antiguo coordinador nacional de vacunas del país escandinavo, declaró que el valor total del desperdicio asciende a 1.500 millones de coronas suecas (143 millones de dólares).

La razón principal de que se desecharan dosis de vacunas era que un gran número de personas no han tomado sus dosis de refuerzo como estaba previsto. “La mayor parte son dosis que la gente ha decidido no tomar, es decir, la tercera, cuarta o quinta dosis (de refuerzo). Ya se han comprado y ahora hay que destruirlas”, explicó.

Hasta el jueves, el 88,2 por cien de las personas mayores de 18 años había recibido al menos una dosis, mientras que el 86,4 por cien había recibido dos o más dosis, según las estadísticas de la Agencia Sueca de Salud Pública.

En España el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han destruido más de seis millones de dosis porque habían caducado. A ellas hay que sumar 256.230 de Pfizer que, a fecha de 15 de diciembre, se encontraban pendientes de destrucción tras caducar en noviembre.

Otro países en lugar de destruirlas, las enviaron a terceros países. En muchos casos se trataba de dosis caducadas o de la marca AstraZeneca, que dejaron de administrarse en Europa rápidamente.

En diciembre de 2021 Nigeria tuvo que destruir un millón de dosis de AstraZeneca que llegaron caducadas. Llegaron procedentes de “donantes internacionales” cuando ya estaban a punto de caducar.

Otro países africanos Malawi, Sudán del Sur, Liberia, Comores y la República Democrática del Congo también destruyeron gran cantidad de dosis caducadas.

Las cocinas de gas no son perjudiciales para la salud

Desde hace una semana en el mundo entero los noticiarios de los medios de comunicación se han lanzado a difundir el bulo de que las cocinas de gas provocan asma. Actualmente, en España casi 8 millones de viviendas y locales tienen suministro de gas. Durante la última década, la demanda de gas natural en España ha aumentado a un ritmo del 3,4 por cien.

Para alarmar la tonteoría transforma uno de los principios seudoecologistas en un problema de salud. El gas natural ya no es políticamente correcto, tanto por razones climáticas como por su origen: concede a Rusia un peso internacional que no debe tener. Es una fuente de energía a extinguir y, como en la pandemia, para ello lo mejor es infundir miedo de manera masiva.

Como todas las campañas seudocientíficas, su origen está en Estados Unidos, en el gobierno y en un instituto público que busca un pretexto para prohibir las cocinas de gas: la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo.

En diciembre la revista International Journal of Environmental Research and Public Health publicó el estudio sobre los perjuicios para la salud de las cocinas de gas (1). La revista está financiada con fondos privados y el estudio sobre las cocinas de gas también. No son investigaciones que, de manera espontánea, descubren algo nuevo, sino dirigidas y financiadas ad hoc.

El estudio lo financió IGR, un centro investigador “sin ánimo de lucro” que aboga por transformar los sistemas energéticos mundiales a través de la economía real.

Los dos autores principales del estudio, Talor Gruenwald y Brady Seals, forman parte de un grupo seudoecologista llamado “edificios sin carbono”.

En otras palabras, el estudio está escrito por encargo y “demuestra” lo que andaba buscando de antemano, sin necesidad de usar ninguna cocina de gas en el estudio.

La bibliografía anterior, incluido un estudio de datos de más de 500.000 niños de 47 países, no encontró pruebas de la asociación entre el uso del gas como combustible para cocinar y los síntomas de asma en los niños (2).

Estamos en vísperas de una nueva ola de histeria travestida con los ropajes de la ciencia. Las presiones para prohibir las cocinas de gas no tienen que ver con la salud, sino con la seudoecología. Es otro intento más de que la población mundial se sume a la quijotesca batalla contra las emisiones de carbono.

Las presiones tienen por objeto eliminar las fuentes de energía que emitan CO2 para 2030. Pero si los motivos de salud no lo logran, aún tienen otros recursos: un impuesto sobre el carbono para los fabricantes, lo que a su vez provocará un aumento de los precios para los consumidores. Es posible que muchos empiecen ya a cambiar sus cocinas de gas por otras de vitrocerámica.

(1) https://doi.org/10.3390/ijerph20010075
(2) https://doi.org/10.1016/s2213-2600(13)70073-0

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