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Cuatro de cada diez muertes imputadas al coronavirus en Italia no están relacionadas con él

Cuatro de cada diez muertes adicionales imputadas al coronavirus en Italia no están relacionadas con él, según un estudio científico publicado en la revista Plos One (*).

La cifra oficial de fallecidos en Italia a causa del coronavirus es de 14.000, lo que contrasta con las previsiones de 24.000 que fueron anunciadas.

Lombardía, una de las regiones de Italia más afectadas por el coronavirus, oficializó un total de 24.000 fallecidos entre enero y abril. El estudio anuncia que solo 14.000 de dichas muertes fueron a causa del coronavirus, mientras que 10.197 son un excedente no relacionado con el virus (cuatro de cada diez).

El 43 por ciento de fallecidos adicionales puede guardar una relación indirecta con el virus, ya sea por la falta de atención médica o por un acceso retrasado, pero no directamente derivadas del virus.

La mayoría de estas muertes atribuidas al coronavirus se pueden justificar por la no realización de pruebas que lo corroboren. “No puedo explicar por qué hubo un aumento tan grande en las muertes aparentes no relacionadas con Covid-19 en Lombardía. Sin embargo, la pandemia tuvo un efecto abrumador en los sistemas de salud de la región por lo que el acceso reducido o retrasado a la atención médica puede ser un factor”, explica Marta Blangiardo, profesora del Imperial College de Londres.

A pesar de no disponer de indicios claros que excusen estas muertes, los investigadores han encontrado aspectos distintivos en las zonas geográficas del país que podrían explicar el suceso. A través de un estudio que evaluase los aspectos climáticos de las zonas del sur y del norte del país durante cuatro años, este demuestra que a lo largo de los meses comprendidos entre enero y abril (inicio y fin de la primera ola) el centro y el sur del país no registró más muertes de las que predijo el modelo. “Las áreas geográficas cercanas entre sí, presentan tendencias de mortalidad similares”, dicen los investigadores.

El confiinamiento impuesto por el gobierno italiano a principios de marzo puede ser una de las razones, pues por otro lado, Verona presentó tasas muy inferiores a las previstas durante el pico de la pandemia, a pesar de su proximidad a Brescia, que contabilizó un 80 por ciento más de muertes.

Gianluca Baio, profesor de University College de Londres, indica que calcular el exceso de muertes es importante porque permite conocer todas aquellas que se podrían haber evitado si hubiesen contado con una adecuada atención médica: “Es importante porque nos dice cuántas más personas murieron en un período dado de lo que podríamos haber predicho […] Estas grandes diferencias en la mortalidad plantean dudas sobre el manejo de la pandemia por parte de las autoridades”.

En España hay una campaña de prensa para hacer creer que las muertes reales por coronavirus son el doble de las oficiales. El Ministerio de Sanidad español las cifra en 32.000, mientras que el exceso de fallecimientos en lo que va de año es de 58.000, lo que sugiere que se trata de muertos a causa del virus.

No obstante, el caso de Italia indica que ese tipo de especulaciones son falsas.

(*) https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0240286

Cuarentena: por qué nunca antes en la historia habían encerrado a la población sana

“Las cuarentenas se aplicaron históricamente -hay referencias bíblicas y de otras fuentes que así lo documentan- como medida de restricción de movimientos de personas o de mercadería para prevenir la propagación de enfermedades pestilenciales, por ejemplo peste bubónica o viruela, que son altamente transmisibles o contagiosas. Y de una gravedad inusitada en su presentación clínica, con elevadísima morbilidad y mortalidad”.

El epidemiólogo Edgardo Schinder es máster en Salud Pública Internacional y ante la consulta agrega que las cuarentenas “se usaron en espacios limitados, por ejemplo, embarcaciones y poblaciones pequeñas donde había confirmados casos de enfermos y abarcaba eventualmente a los sanos”.

Cuarentena viene de 40, que es un número mágico simbólico que se reitera, por ejemplo, en la Biblia en los 40 años del pueblo hebreo en el Éxodo o los 40 días de incomunicación de Noé en su Arca, así como los 40 días de prueba de Jesús en el desierto. “Son períodos de reflexión, de prueba y de limpieza. Siempre se aprovecharon de modo limitado en poblaciones restringidas como cordón sanitario ante la sospecha o confirmación de una enfermedad pestilencial inminente que amenazaba a una comunidad o una población”, sostiene.

“Los coronaviridae se conocen desde hace décadas; no son nuevos”. Schinder opina que “es seguro además que existen desde los albores de la historia biológica planetaria. Pero es discutida su influencia patogénica es decir su capacidad de inducir enfermedad. La mayoría son inocuos para los humanos”.

Para la investigadora del Conicet y fundadora de Inmunogenesis y Microgenesis Gabriela Gutiérrez, “las cuarentenas protectivas anteriores al Covid-19 eran dirigidas únicamente a grupos de riesgo, tal como ocurrió con el virus H1N1 o preventivas para casos sospechosos, tal como sucedía en el siglo XVI ante la peste negra, con los 40 días que se imponía a los barcos, de dónde viene su nombre”.

“El único sentido que tiene aislar a la población es cuando se aísla a la población enferma, enferma y con síntomas: es allí cuando tiene sentido porque se hace para evitar el contagio de una enfermedad”. Según el médico clínico Mariano Arriaga, “aislar a los sanos no tiene ningún antecedente en el planeta ni en la historia de la humanidad porque precisamente darle la posibilidad a los sanos de entrar en contacto con los gérmenes es generar dos cosas: por un lado, que el virus se debilite, ya que cuando ingresa al cuerpo humano actúa como un parásito (fuera del cuerpo no vive o vive minutos) con lo cual al salir de un cuerpo e ingresar a otro ingresa más debilitado. Y por otro lado, la inmunidad de los cuerpos aumenta”.

Es lo que en medicina se llama inmunidad comunitaria o de rebaño, que “permitió la sobrevida de la humanidad a través de todas las pestes, epidemias y pandemias desde que se tiene conciencia, con lo cual generar lo opuesto no sólo no tiene sentido sino que está contraindicado en sanidad”.

Tras proponerlo desde marzo como el único mecanismo para controlar la pandemia por el nuevo coronavirus, esta semana la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideró que “los bloqueos sólo tienen una consecuencia que nunca hay que menospreciar, que es hacer que la gente pobre sea mucho más pobre”.

En una más de sus idas y vueltas desde el inicio de la pandemia en el mes de marzo, el organismo borró con el codo lo que escribió con la mano, y que fue el argumento con el que el mundo entero, a excepción de unos pocos países, manejaron la pandemia. “En la Organización Mundial de la Salud no abogamos por las cuarentenas como el principal medio de control de este virus”, dijo el doctor David Nabarro, uno de los seis enviados especiales de la OMS para el Covid-19, en una entrevista con el medio británico The Spectator. “El único momento en que creemos que una cuarentena está justificada es para ganar tiempo para reorganizar, reagrupar y reequilibrar sus recursos, y para proteger a los trabajadores de la salud que están agotados. Pero, en general, preferimos no hacerlo”.

  • ¿Qué opinión le merece la recomendación de ayer de la OMS de evitar las cuarentenas como método principal para frenar el avance del coronavirus?

  • Schinder: La OMS es un organismo muy grande y muy disímil en cuanto a la formación y conformación de sus estamentos. Las secciones que se ocupan de enfermedades transmisibles son solo una pequeña fracción del total. Y los especialistas que la conforman no siempre han sido seleccionados en razón de su experiencia o su capacidad sino por cuestiones políticas que se negocian individualmente. Además, las recomendaciones que a menudo formulan -como en el caso que nos concierne- no son siempre adecuadas y no se pueden descartar intereses sectoriales.

  • Gutiérrez: Nunca una medida restrictiva puede sostenerse en el tiempo como única estrategia. La medida tomada en marzo evitó el colapso del sistema sanitario, pero se necesita el diseño inteligente de un mapa de salida hasta la aparición de la vacuna.

  • Arriaga: Que la OMS ahora dé un paso para atrás por supuesto nos parece correcto, pero debe explicar por qué dio el primer paso a nivel de exigencias durante meses. Una cuarentena que debiera durar 40 días dura meses, ¿basada en una indicación que después consideran incorrecta?. Pues deberían retirarse como referente de la salud del planeta.

Si quieren generar el miedo de que un sano transmite la enfermedad que lo expliquen científicamente y si no, pues es una buena propuesta que vuelvan a leer los libros de medicina, o que escuchen al premio Nobel de Química francés doctor (Michael) Levitt, que ya hace dos meses viralizó un video de más de una hora en el que exponía punto por punto por qué está contraindicado aislar a los sanos.

  • ¿Cuáles podrían ser las consecuencias del encierro en la salud?

  • Schinder: Están bien documentados los efectos devastadores sobre la salud personal y colectiva del encierro compulsivo de poblaciones sanas. Como también del uso coercitivo de la supuesta protección mediante máscaras faciales que no cumplen con los estándares de adecuación para la prevención real. Y -todo esto desde el punto de vista técnico- de enfermedades causadas por virus que tienen una capacidad inusitada de emisión, propagación, diseminación, exposición e infección; pero que en sí mismos son insuficientemente patógenos y escasamente letales como es en este caso.

Vamos a ver en los próximos años una demanda extraordinaria de consecuencias y secuelas de todo tipo (en especial psiquiátricas) y como ya estamos atendiendo en miles de consultas de estos últimos meses.

  • Gutiérrez: El encierro favorece las enfermedades inflamatorias provocadas por el reposo excesivo, la falta de exposición a la luz solar, que participa de la síntesis de vitamina D (antinflamatorio natural) y por la falta de ciclos naturales de luz y oscuridad que mantienen nuestras funciones endocrinas que regulan nuestras funciones básicas, tales como el sueño. Esto, prolongado en el tiempo, conduce a una depresión de las defensas y un desbalance metabólico que influye además en nuestra conducta.

  • Arriaga: Hay que destacar que no es inocuo lo que se propone porque aislar a los sanos disminuye la inmunidad de las personas. Cuando se genera una política sanitaria que inmunodeprime a las personas, no sólo por la situación de miedo, el encierro, la falta de acceso al sol, al ejercicio y a todo lo que nos da felicidad lo que hace es impedirse la inmunidad de rebaño.

Tras aclarar que el Covid-19 “es una enfermedad que en la Argentina el 98% de las personas infectadas se curan, cifra muy similar a las estadísticas de una gripe estacional”, Arriaga señaló que “en el mundo la muerte es de 0,02%” y que “en Alemania este año murió menos gente por coronavirus que por síndrome por influenza”.

La cuarentena no ha sido la única contradicción en la que incurrió la OMS. “Desde el inicio de la pandemia recomendaron no realizar autopsias a los muertos por Covid-19 e incinerar los cuerpos bajo la indicación de que los cuerpos eran contaminantes -recordó el especialista fundador de Médicos por la Verdad Argentina-. Grave error porque, primero, los cuerpos no son contaminantes y, segundo, no realizar autopsias generaba no saber de qué había muerto ese cuerpo con lo cual estábamos en un nivel ciego de conocimiento”.

Cuando Italia desobedeció y realizó las primeras autopsias, se supo “que muchas de las personas que estaban inscritas como muertas por coronavirus no habían muerto por coronavirus” y “muchas de las que sí habían muerto por coronavirus no habían muerto por infección, por neumonía, por lo cual estaba absolutamente contraindicado el uso de respiradores, que por el contrario aceleraban la causa de muerte”.

“Ante esas contradicciones iniciales, África y Estados Unidos se retiraron de la OMS y muchos países decidieron llevar adelante una política sanitaria distinta, como por ejemplo Suecia y Uruguay, cuyas estrategias resultaron un éxito en comparación a lo que ocurrió en otros países”, agregó Arriaga.

Al desaconsejar ahora las cuarentenas vaticinó que “es muy posible que la pobreza mundial y la desnutrición infantil se duplique el próximo año”. Según el especialista, “todo lo que estamos haciendo a nivel de políticas sanitarias nos está llevando a un aumento de la pobreza”. En un año mueren “seis millones de chicos de hambre y enfermedades relacionadas con la pobreza en el mundo, y esa es la verdadera pandemia”.

https://www.infobae.com/america/tendencias-america/2020/10/15/los-origenes-de-la-cuarentena-y-por-que-nunca-antes-en-la-historia-se-encerro-a-la-poblacion-sana/

La atención exclusiva en el coronavirus pone en peligro la lucha contra la tuberculosis

El confinamiento y la atención sanitaria exclusiva en el coronavirus amenazan con revertir los avances logrados en los últimos años en la lucha contra la tuberculosis, ha advertido hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un informe.

La tuberculosis es la principal causa de la mortalidad mundial por enfermedad, con cotas que alcanzan los 1,4 millones de fallecimientos anuales, significativamente superior a las que actualmente se atribuyen oficialmente al coronavirus.

“La pandemia del Covid-19 amenaza con socavar los progresos realizados en los últimos años. El impacto de la pandemia en los servicios de control de la tuberculosis ha sido grave”, asegura el informe el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Concentrados en el nuevo coronavirus, los países más afectados por la tuberculosis no la han diagnosticado, según el informe anual de la OMS, que estima que la enfermedad pulmonar podría matar este año a entre 200.000 y 400.000 personas más que los 1,4 millones del año pasado. Un aumento de 200.000 muertes haría retroceder al mundo a 2015 y un aumento de 400.000 a 2012.

Los datos recogidos por la OMS muestran un fuerte descenso en la notificación de casos de tuberculosis este año. En la India, el país más afectado, las notificaciones semanales y mensuales disminuyeron a la mitad entre finales de marzo y finales de abril como resultado del confinamiento, señala el informe.

Una tendencia similar se observa en Sudáfrica entre marzo y junio. “Como el Covid-19 ha reducido las pruebas de detección de la tuberculosis, los gobiernos tienen que desarrollar un plan para ponerse al día”, dice el informe de la OMS.

Además del confinamiento, que impide el acceso de los pacientes a los centros de salud, los efectos negativos de la pandemia en los servicios esenciales de lucha contra la tuberculosis son numerosos, ya que el coronavirus ha vampirizado a los trabajadores de la salud y los recursos financieros y técnicos.

A principios de mayo, la OMS estimó que tres meses de confinamiento podrían dar lugar a 6 millones de nuevas infecciones y 1,4 millones de muertes adicionales por tuberculosis entre 2020 y 2025.

Si bien la tuberculosis se produce en todo el mundo, más del 95 por ciento de los casos y muertes se producen en los países del Tercer Mundo. En 2019, el 44 por ciento de los casos se notificaron en el Asia sudoriental, el 25 por ciento en África, el 18 por ciento en el Pacífico occidental y el 8,2 por ciento en los países del Mediterráneo oriental. Sin embargo, ocho países representaron dos tercios de los nuevos casos: la India, Indonesia, China, Filipinas, el Pakistán, Nigeria, Bangladesh y Sudáfrica.

(*) https://www.who.int/news/item/14-10-2020-who-global-tb-progress-at-risk

No es el virus, es el hambre

El pasado 4 de Octubre de 2020, a iniciativa de los científicos Dr. Martin Kulldorff, profesor de medicina de la Universidad de Harvard, bioestadístico y epidemiólogo con experiencia en la detección y seguimiento de brotes de enfermedades infecciosas y evaluaciones de seguridad de vacunas. Dra. Sunetra Gupta, profesora de la Universidad de Oxford, epidemióloga con experiencia en inmunología, desarrollo de vacunas y modelación matemática de enfermedades infecciosas. Dr. Jay Bhattacharya, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, médico, epidemiólogo, economista de la salud y experto en políticas de salud pública centrado en enfermedades infecciosas y poblaciones vulnerables, realizaron un llamamiento a nivel internacional para reflexionar sobre las consecuencias de las políticas sanitarias adoptadas por los gobiernos y respaldadas por la OMS y sus financiadores.

“Como epidemiólogos de enfermedades infecciosas y científicos de salud pública, nos preocupan los impactos en la salud física y mental de las políticas que predominan con respecto al Covid-19 y recomendamos un abordaje que llamamos Protección Focalizada.

Viniendo tanto de la izquierda como la derecha, y de alrededor del mundo, hemos dedicado nuestra profesión a proteger a los demás. Las políticas de lockdown (confinamientos) actuales están produciendo efectos devastadores en la salud pública a corto y largo plazo. Los resultados (para mencionar algunos) incluyen tasas de vacunación más bajas, empeoramiento de los resultados de enfermedades cardiovasculares, menos detecciones de cáncer y el deterioro de la salud mental—conduciendo a un mayor exceso de mortalidad en los próximos años, siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas. Mantener a los niños fuera de las escuelas es una grave injusticia” (1).

En fecha 14 de Octubre, 33.991 científicos de todo el mundo en salud pública, biólogos, virólogos, epidemiólogos y médicos, de entre los 436.936 firmantes, cuyo número aumenta diariamente, han respaldado la citada Declaración. Mientras tanto, la cúpula de la OMS, con la excepción de David Nabarro, en lugar de ser portavoz de los científicos de la salud, cada vez más se define portavoz de las grandes corporaciones farmacéuticas y las fundaciones como la Gates y GAVI que son, en definitiva quienes la financian en un 50% de su presupuesto. Para conocer el total de contribuyentes al presupuesto de la OMS. Se puede consultar el presupuesto por contribuyentes para 2016 (2).

Se da la paradoja que la Fundación perteneciente a la multinacional tabaquera y alimentaria Philip Morris, en 2017 firmó un acuerdo de financiación de la OMS de 80 millones de dólares anuales durante 12 años (3) aunque hay quién afirma que en el 2019 se entablaron negociaciones para revertir dicho acuerdo aunque no se ha hecho público ningún comunicado oficial de la OMS al respecto.

El desempleo masivo, las interrupciones en el suministro de alimentos y la disminución de las ayudas a causa de la pandemia podrían causar hasta 12.000 muertos por hambre al día en el mundo a finales de este año, según un informe de Oxfam citando datos de la Universidad Johns Hopkins (4).

«Los efectos colaterales del Covid-19 están mucho más extendidos que el virus en sí, empujando a millones de las personas más pobres del mundo al hambre y la pobreza», dijo el director ejecutivo de Oxfam, Danny Sriskandarajah.

La FAO y el PMA señalan que declaración de pandemia está sumiendo a la población en una situación de hambre de mayor gravedad debido a que:

La disminución del empleo y los salarios significa que las personas tienen menos dinero para gastar en alimentos para el hogar y que los trabajadores en el extranjero envían menos remesas a sus familiares en los países con inseguridad alimentaria. Al mismo tiempo, los precios de los alimentos están subiendo en muchos países con crisis, creando una barrera para el acceso a los mismos.

La caída en picado de los ingresos gubernamentales significa que las redes de seguridad social fundamentales -como la protección social y los programas de alimentación escolar-, carecen de fondos suficientes y no pueden responder a unas necesidades crecientes (5).

Una caída esencial de la demanda son las cuantiosas pérdidas de ingresos resultantes de la imposibilidad de trabajar debido a los confinamientos, y una menguada demanda externa de las exportaciones de un país. Se prevé que para el fin de junio de 2020 la Covid-19 haya causado una caída de 10,5% en la cantidad de horas trabajadas en todo el mundo, en comparación con el comienzo del año (OIT, 2020). Se proyecta que la pobreza extrema (menos de USD 1,90 diarios) aumentará un 20% en 2020. A raíz de esas pérdidas de ingresos —registrándose las mayores entre los hogares urbanos— el número mundial de personas que enfrentan una aguda inseguridad alimentaria puede casi duplicarse, pasando de 135 millones en 2019 a 265 millones, y más de 30 países quizá enfrenten hambrunas para el final del año según el Programa Mundial de Alimentos (6).

Mientras, ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas (Coca-Cola, Danone, General Mills, Kellogg, Mondelez, Nestlé, PepsiCo y Unilever) han pagado a sus accionistas dividendos por un valor de 18 000 millones de dólares, mientras en todo el mundo siguen surgiendo nuevos epicentros de hambre. Oxfam Intermón ha compilado los datos disponibles sobre el pago de dividendos de ocho de las mayores empresas de alimentación y bebidas del mundo hasta principios de julio de 2020, utilizando para ello varias fuentes como las propias empresas y las páginas web del Nasdaq y Bloomberg. Las cifras están redondeadas al millón más cercano, y son las siguientes: Coca-Cola (3.522 millones de dólares), Danone (1.348 millones de dólares), General Mills (594 millones de dólares), Kellogg (391 millones de dólares), Mondelez (408 millones de dólares), Nestlé (8.248 millones de dólares), PepsiCo (2.749 millones de dólares) y Unilever (1.180 millones de dólares) (7).

En septiembre de 2016 más de 60 empresas y organizaciones -entre las cuales están Bimbo, Coca-Cola, Walmart, PepsiCo y Nestlé- crearon en México la entidad Movimiento por una Vida Saludable (MOVISA). Su presidente es Andrés Garza Herrera, CEO de Qualtia Alimentos en la presentación explicó que “una de las primeras acciones que se emprenderán en este marco, involucra un convenio de colaboración con la Fundación “Healthy Weight Commitment” que tiene como consejeros a directivos de Coca-Cola, Nestlé USA, PepsiCo y General Mills, entre otros. Dentro del plan también seguirá la campaña “Checa y Elige” que tiene como marcas participantes a Coca-Cola, Kellogg’s, PepsiCo, Bimbo, Nestlé, MacMa, Grupo Peñafiel, Unilever, Lala, Alpura, Qualtia, Sigma, y más (8).

La oficina panamericana de la OMS conocida como PAHO es responsable, entre otros asuntos, de intentar detener el problema de la obesidad en México, país que más refrescos consume y con una de las poblaciones más obesas  del mundo. Sin embargo, recibió 50.000 dólares de Coca-Cola, el mayor fabricante de bebidas del mundo, 150.000 dólares de Nestle,  el mayor productor de alimentos, y otros 150.000 de otro gigante del sector, Unilever. Estos datos se revelan en una investigación de Reuters. Además, el estudio muestra que algunos consejeros de la OMS  están relacionados personalmente con las financiaciones recibidas desde el sector privado (9).

El citado informe de Reuters señala que la OMS dedica apenas el 6% de su presupuesto total a la erradicación de enfermedades crónicas debidas a una dieta no saludable, pese a ser la causa del 63% de las muertes (10).

En febrero del2011 el Journal of Public Health de Oxford señaló en un editorial a la industria de alimentos y bebidas como el vector corporativo más preocupante que amenaza las políticas de salud pública: “No es sorprendente encontrar que las mayores empresas de alimentos están utilizando las mismas tácticas de la industria del tabaco para influir en el entorno regulatorio… usan sus campañas de marketing social para fortalecer su reputación y promover sus marcas, oponiéndose a cualquier política efectiva” (11).

Todo este entramado, hay que situarlo dentro de la gran campaña de reorganización del capital a escala internacional en la perspectiva de cambio de patrón tecnológico y de eliminación de stocks. Si no es posible una guerra convencional inter-imperialista, la eliminación de una parte de la población considerada “superflua” se va a dirimir mediante otras estrategias, y el hambre es una de ellas. Ya no será necesaria una política eugenésica tradicional pues está sobradamente denunciada y desprestigiada. Por otra parte, las reestructuraciones empresariales con su secuela de millones de despidos, se están realizando al amparo de las restricciones de las movilizaciones populares derivadas de las medidas impuestas por unas hipotéticas razones de “salud pública”.

La Declaración de Great Barrington pone el dedo en la llaga cuando afirma que “siendo la clase trabajadora y los miembros más jóvenes de la sociedad sobre quienes recae el peso más grande de estas medidas”, lo cual debería hacer reflexionar a las organizaciones obreras, que defienden a pies juntillas las proclamas de la OMS y sus acólitos, y en consecuencia tomar una postura en defensa de la clase obrera, cuyo enemigo no es un minúsculo virus, sino la rapacidad del capital.

(1) Declaración de Great Barrington. Para leerla completa https://gbdeclaration.org/view/signatures/
(2) https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/275312/A70_INF4-sp.pdf
(3) https://www.who.int/es/news/item/28-09-2017-who-statement-on-philip-morris-funded-foundation-for-a-smoke-free-world
(4) https://www.oxfam.org/es/notas-prensa/oxfam-alerta-de-que-finales-de-este-ano-el-hambre-provocada-por-el-covid-19
(5) https://reliefweb.int/report/world/un-informe-se-ala-27-pa-ses-susceptibles-de-sufrir-crisis-alimentarias
(6) https://www.imf.org > Files > covid19-special-notes
(7) https://www.oxfamintermon.org/es/nota-de-prensa/finales-ano-hambre-covid-podria-causar-12000-muertes-dia-mas-que-coronavirus
(8) http://www.healthyweightcommit.org/about/
(9) https://actualidad.rt.com/actualidad/view/56510-independiente-oms-recibe-cientos-miles-dolares-coca-cola-nestle-unilever
(10) https://www.voltairenet.org/article176313.html
(11) Gilmore A, Savell E, Collin J. Public health, corporations and the New Responsibility Deal: promoting partnerships with vectors of disease? Journal of Public Health 2011; 33 (1): 2-4.

 

 

‘Las primeras vacunas causarán caos y confusión’

“Casi nadie se ha dado cuenta aún de la complejidad, el caos y la confusión que se producirá dentro de unos meses”, cuando lleguen al mercado las primeras vacunas contra el coronavirus, dice el doctor Gregory Poland, director del grupo de investigación de la Clínica Mayo (1).

El mes pasado el ministro ruso de Sanidad admitió públicamente que su vacuna produce efectos secundarios en el 14 por ciento de las cobayas en las que se ha experimentado (2).

El lunes Johnson & Johnson suspendió su ensayo de fase 3 después de que una cobaya enfermara y AstraZeneca también suspendió su prueba después de que a dos participantes les ocurriera lo mismo.

En el ensayo de Moderna tres cobayas experimentaron importantes efectos secundarios después de recibir la vacuna, a los que hay que añadir otros dos afectados por la de Pfizer, según la cadena norteamericana CNBC (3).

Los expertos en vacunas dicen que deberíamos prepararnos para un año confuso y frustrante, aún más que el que ya hemos atravesado.

Demostrar que una nueva vacuna es segura y eficaz en menos de un año rompería el récord de velocidad, resultado de semanas de trabajo de siete días para los científicos y de miles de millones de dólares de inversión pública.

Las vacunas precipitadas sólo ofrecerán una protección moderada, lo suficientemente baja como para que sea obligatorio seguir usando la mascarilla. La próxima primavera o verano, podría haber varias de estas vacunas “pobres”.

Dirán que la inmunidad que proporcionan las vacunas es sólo temporal y que la población debe vacunarse una vez año año, o quizá cada cuatro meses… El virus es una pesadilla y la vacuna será aún peor. Pasaremos de un agobio a otro casi sin darnos cuenta.

Los fabricantes de vacunas que se encuentren más allá de las primeras etapas de desarrollo pueden tener dificultades para completar los ensayos clínicos. Otros se los han saltado, con la debida autorización de las instituciones reguladoras porque hay prisas.

Algunas vacunas serán retiradas abruptamente del mercado porque son inseguras y comprometerán a las demás, de manera que la población puede volverse reacia a vacunarse. El miedo al virus puede ser superado por el miedo a las vacunas.

Otras darán lugar a reclamaciones judiciales por sus efectos secundarios. Las empresas farmacéuticas no quieren perder dinero y aprovechan la presión sicológica a la que están sometidos los gobiernos para que las indemnizaciones se paguen con dinero público.

(1) https://news-24.fr/le-chaos-et-la-confusion-pourraient-suivre-les-approbations-de-vaccins/
(2) https://www.msn.com/es-es/salud/vida-saludable/rusia-confirma-efectos-secundarios-en-su-vacuna/ar-BB193L31
(3) https://www.cnbc.com/2020/10/01/coronavirus-vaccine-trial-participants-exhaustion-fever-headaches.html

Una de cada cinco cobayas humanas que han probado la vacuna de Moderna han caído gravemente enfermos

Algunas de las cobayas humanas que participaron en los ensayos de la vacuna de Moderna contra el coronavirus han descrito los efectos secundarios que han tenido tras recibir las inyecciones: fiebre alta, dolores corporales, fuertes dolores de cabeza y agotamiento.

La cadena CNBC recoge los testimonios de varias, como el de una mujer de 50 años de Carolina del norte. “La primera dosis no es gran cosa. Pero luego, la segunda dosis definitivamente te dejará sin vida por un día… Tendrás que tomarte un día libre después de la segunda dosis”, ha declarado (1).

Luke Hutchison, un biólogo computacional de 44 años de Utah, es otra de las cobayas humanas de la vacuna. Según ha contado, tras la primera dosis el pasado 18 de agosto sintió mareos y fiebre baja durante varios días. La segunda inyección, el 15 de septiembre, le dejó postrado en la cama con fiebre alta, temblores, escalofríos, fuertes dolores de cabeza y falta de aire. Su estado de salud mejoró tras 12 horas.

Una cobaya de 20 años, de Maryland, experimentó náuseas después de la primera inyección, pero no fue hasta la segunda cuando realmente sintió efectos secundarios, como escalofríos y fiebre alta. “No estaba seguro de si necesitaba ir al hospital o no porque 40 de fiebre es bastante alto. Pero aparte de eso, ha estado bien”, indicó.

La efectos de la vacuna de Moderna han sido similares también en las cobayas de la vacuna de Pfizer al experimentar síntomas más graves de lo que esperaban.

La vacuna de Moderna fue defendida por Anthony Fauci y financiada por Bill Gates. Forma parte de la Operación Velocidad Punta y estaba destinada a dar un golpe de efecto en la campaña electoral de Trump.

Utiliza una tecnología experimental de ARN mensajero. Sospechosamente Moderna no dio datos de sus efectos en ratones y los resultados de los ensayos clínicos no han podido ser peores, escribió Robert Kennedy en un artículo publicado en mayo (2).

Tres de las 15 cobayas humanas de la cohorte de la dosis alta (250 mcg) sufrieron un “evento adverso grave” en los 43 días siguientes a la inyección.

En un comunicado, Moderna reconoció que tres voluntarios desarrollaron eventos sistémicos de grado 3 definidos por la FDA como “la prevención de la actividad diaria y la necesidad de intervención médica”.

Moderna sólo permitió que participaran en el estudio cobayas humanas excepcionalmente sanas. Una vacuna con esas tasas de reacción podría causar lesiones graves en 1.500 millones de seres humanos si se administra a toda la población del planeta.

(1) https://www.cnbc.com/2020/10/01/coronavirus-vaccine-trial-participants-exhaustion-fever-headaches.html
(2) https://fort-russ.com/2020/05/catastrophe-20-of-human-test-subjects-severely-injured-from-gates-fauci-coronavirus-vaccine-by-moderna/

Ahora la Organización Mundial de la Salud se pronuncia contra el confinamiento

La pandemia cada día nos trae una sorpresa, por lo menos. Ahora la Organización Mundial de la Salud ha dado marcha atrás en su postura original sobre el confinamiento y ha pedido a los gobiernos del mundo que no cierren sus economías porque sólo provocan pobreza.

En una grabación de vídeo de Spectator TV que se publicó el viernes en Youtube (*), el doctor David Nabarro hizo un llamamiento a los dirigentes mundiales para que dejen de recurrir “al confinamiento como su principal método de control” de la pandemia.

Lo único que han conseguido los confinamientos es pobreza, sin que hayan salvado las vidas de nadie. “Los cierres sólo tienen una consecuencia que nunca jamás se debe menospreciar, y es conseguir que la gente pobre sea mucho más pobre”, dijo Nabarro.

Nabarro hace un llamamiento a los dirigentes del mundo diciéndoles que dejen de “usar los confinamientos como su principal método de control” de la pandemia.

“En la Organización Mundial de la Salud no abogamos por los cierres como medio principal de control de este virus”, dijo Nabarro a The Spectator.

El confinamiento sólo está justificado cuando se impone “para ganar tiempo para reorganizar, reagrupar, reequilibrar sus recursos, proteger a sus trabajadores de la salud que están agotados, pero en general, preferimos no hacerlo”.

La principal crítica de Nabarro al confinamiento se refiere al impacto mundial, ya que las economías más pobres han sido afectadas indirectamente. “Basta con mirar lo que ha sucedido con la industria del turismo en el Caribe, por ejemplo, o en el Pacífico, porque la gente no se ha ido de vacaciones”, dijo.

“Miren lo que le ha sucedido a los pequeños agricultores de todo el mundo […] Miren lo que está pasando con los niveles de pobreza. Parece que la pobreza mundial se va a duplicar el próximo año. Puede que tengamos al menos el doble de desnutrición infantil”.

La OMS piensa que los confinamientos en Australia, España o China fueron innecesarios en gran medida. En su lugar, Nabarro aboga por un nuevo planteamiento para contener el virus.

“Apelamos a todos los dirigentes mundiales para que dejen de recurrir al confinamiento como principal método de control. Desarrollen mejores sistemas para hacerlo. Trabajen juntos y aprendan unos de otros”.

A Nabarro le preguntaron por la Declaración de Great Barrington de miles de científicos del mundo y dijo que sólo tenía cosas buenas que decir sobre ella: “Un punto realmente importante del profesor Gupta”, dice.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=x8oH7cBxgwE

Más información:
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La ocultación de las responsabilidades políticas por las muertes habidas durante la pandemia

Una buena manipulación se compone de tres ingredientes: números, comparación entre distintos números y la firma de catedráticos “de prestigio” de alguna universidad igualmente “prestigiosa”. Sin eso no se puede llevar a un telediario.

El sábado el periódico belga Le Soir, el más leído del país, titulaba: “Coronavirus: el mayor exceso de mortalidad desde la Segunda Guerra Mundial” (*). El artículo se basaba en un estudio de un centro de investigación demográfica de la Universidad Católica de Lovaina.

“En Bélgica, como en muchos otros países del mundo, los meses de marzo, abril y mayo de 2020 resultaron ser excepcionalmente dramáticos en cuanto a la mortalidad. Esta constatación es particularmente cierta para el período comprendido entre mediados de marzo y finales de abril, que se caracteriza por una tasa de mortalidad excesiva hasta el doble en comparación con la tendencia media del período 2016-2019”, explican los académicos.

Por lo tanto, lo mismo que en España, también en Bélgica ha existido un importante exceso de mortalidad, que como bien, dicen es “particularmente cierta” para el pico de la pandemia, es decir los meses de marzo y abril de este año.

El truco consiste en hablar, por un lado, de sólo un par de meses que, por el otro, se mezclan con promedios anuales de un periodo de cuatro años anteriores.

Dicho truco va acompañado de otro: si ha habido un exceso de mortalidad, ¿cuál es la causa de la misma? En este punto los académicos se tambalean bastante: “Aunque no es directamente atribuible como tal a la Covid-19, el fenómeno está, sin embargo, en gran medida vinculado a esta pandemia”.

Ya ven que no es tan claro como parece: el exceso de mortalidad “no es directamente atribuible” al virus, pero está “vinculado en gran medida” a la pandemia. Por supuesto, el confinamiento queda totalmente fuera del cuadro. ¿No ha muerto nadie a causa del confinamiento?, ¿no está el confinamiento ligado “en cierta medida” con el exceso de mortalidad?

Como los lectores se llevan mal con los números, el tercer truco de la manipulación consiste en hacer comparaciones, en el caso de Bélgica con una guerra, una ocupación militar y una posguerra que aún tienen enormes resonancias en su historia reciente.

Los manipuladores lo podían haber comparado con algo mejor, como la gripe asiática de 1957 o con la gripe de Hong Kong de 1968, pero en tal caso la pandemia hubiera pasado mucho más desapercibida, casi como un vulgar resfriado, o como se decía en España durante el franquismo, como una “pulmonía”.

Cuando decimos que el exceso de mortalidad ha estado causado, al menos en parte, por el confinamiento y otras medidas políticas conexas, como la dedicación exclusiva del sistema sanitario al virus, tenemos que buscar responsables políticos.

Por el contrario, cuando achacamos las muertes única y exclusivamente a la pandemia, ocultamos dichas responsabilidades como si se tratara de una maldición del destino.

(*) https://plus.lesoir.be/330682/article/2020-10-09/coronavirus-la-plus-forte-surmortalite-depuis-la-seconde-guerre-mondiale

Las mascarillas causan enfermedades neurodegenerativas que no tienen cura

La doctora Margarite Griesz-Brisson es una especialista alemana en neurofisiología y neurotoxicología. Ha grabado un vídeo sobre los efectos de las mascarillas en el cerebro que traducimos y extractamos:

La reinhalación del aire que respiramos conduce indudablemente a una deficiencia de oxígeno y a la saturación de dióxido de carbono. Sabemos que el cerebro humano es muy sensible a la falta de oxígeno. Hay células nerviosas, por ejemplo en el hipocampo, que no pueden estar sin oxígeno durante más de 3 minutos [porque] no sobreviven.

Los síntomas de alerta agudos son dolores de cabeza, somnolencia, mareos, problemas de concentración y tiempo de reacción retardado, que son reacciones del sistema cognitivo.

Sin embargo, cuando se sufre una privación crónica de oxígeno, todos estos síntomas desaparecen a medida que uno se acostumbra. Pero su funcionamiento sigue siendo deficiente y la falta de oxígeno del cerebro continúa progresando.

Sabemos que las enfermedades neurodegenerativas tardan años, incluso décadas, en desarrollarse. Si Usted olvida su número de teléfono hoy, indica que el proceso de degradación en su cerebro comenzó hace 20 ó 30 años.

Puede que piense que se ha acostumbrado a llevar una máscara y a respirar el aire que acaba de exhalar, pero el hecho es que los procesos degenerativos de su cerebro se amplifican a medida que su privación de oxígeno continúa.

El segundo problema es que las células nerviosas del cerebro son incapaces de dividirse normalmente. Por lo tanto, si nuestros gobiernos son lo suficientemente generosos como para permitirnos quitarnos las mascarillas y respirar oxígeno libremente de nuevo en unos pocos meses, las células nerviosas perdidas no se regenerarán. Lo que está perdido está perdido.

No llevo mascarilla, necesito que mi cerebro piense. Quiero pensar con claridad cuando cuido a mis pacientes, y no ser anestesiada con dióxido de carbono.

No hay ninguna excepción médica para la [imposición] de mascarillas porque la falta de oxígeno es peligrosa para todos los cerebros. Todo ser humano debe poder decidir libremente si quiere llevar una mascarilla absolutamente ineficaz para protegerse de un virus.

Para los niños y adolescentes, las mascarillas son una prohibición absoluta. Los niños y adolescentes tienen un sistema inmunológico extremadamente activo y adaptable y necesitan una interacción constante con el microbioma de la tierra. Sus cerebros también son increíblemente activos porque tienen mucho que aprender. El cerebro del niño, o del adolescente, está sediento de oxígeno. Cuanto más activo metabólicamente sea el órgano, más oxígeno necesita. En los niños y adolescentes, cada órgano es metabólicamente activo.

Privar al cerebro de un niño o adolescente de oxígeno, o restringirlo de cualquier manera, no sólo es peligroso para su salud, sino que es absolutamente criminal. La falta de oxígeno inhibe el desarrollo del cerebro y el daño resultante no puede ser reparado.

El niño necesita el cerebro para aprender, y el cerebro necesita oxígeno para funcionar. No necesitamos un estudio clínico para saber eso. Es un hecho fisiológico simple e incontrovertible. La falta de oxígeno inducida consciente y deliberadamente es un peligro absoluto para la salud y una contraindicación médica absoluta.

En medicina una contraindicación absoluta significa que ese medicamento, terapia, método o medida no debe utilizarse, y no se permite su uso. Para obligar a toda una población a utilizar una contraindicación médica absoluta, deben existir razones precisas y serias para hacerlo, y estas razones deben presentarse a los organismos interdisciplinarios e independientes competentes para su verificación y autorización.

Cuando dentro de diez años la demencia aumente exponencialmente y las generaciones más jóvenes no puedan alcanzar su potencial innato, no servirá de nada decir que “no necesitábamos las mascarillas”.

https://www.youtube.com/watch?v=pd22FGeuyog

Trump: gracias al covid suben las encuestas y suben las acciones

Trump está sano y siempre lo estuvo, pero en medio de una pandemia el mejor agente de publicidad del mundo debía pasar por el trance porque estamos en campaña electoral y las farmacéuticas cotizan al alza en bolsa gracias a las vacunas.

El coronavirus da votos y dinero; suben las encuestas electorales y sube la bolsa porque el Presidente de Estados Unidos siempre está en la primera plana.

Los noticiarios aseguran que Trump recibió su dosis de un medicamento llamado “regeneron” e inmediatamente las acciones de la empresa farmacéutica que lo tiene patentado subieron bruscamente un 7 por ciento. Este año las ganancias anuales superan ya el 60 por ciento y la cotización bursátil llegó a su punto máximo el mismo día que Trump abandonó el hospital.

El cabecilla de Regeneron, Leonard Schleifer, no sólo es un capitalista sino un médico amigo de Trump. Ambos son miembros del club de golf que Trump tiene en Westchester, Nueva York. Naturalmente su empresa participa en el festín Velocidad Punta (Warp Speed) de la que tanto hemos hablado aquí.

En julio Regeneron recibió 450 millones de dólares de dinero público para correr en la carrera de la vacuna contra el coronavirus.

Trump fue accionista de Regeneron, así como de Gilead, fabricante del “remdesivir”, que también toma para su propia “lucha contra el coronavirus”. Figura en su declaración de haberes de 2017, aunque no en la de este año.

Regeneron es una de las muchas empresas biotecnológicas y farmacéuticas cuya cotización se ha disparado en bolsa gracias a la ola de histeria y al flujo de dinero público. Comenzó las pruebas en cobayas humanas para su cóctel de anticuerpos en junio y comenzó una prueba de fase 3 sólo un mes después.

Sin embargo, el fármaco aún no ha sido aprobado por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos), por lo que uno de los médicos de Trump ha hecho una solicitud para poder suministrárselo a Trump con carácter experimental.

Hasta el momento de publicitarse su “enfermedad”, Trump iba hasta 14 puntos por debajo de Biden; ahora puede empezar a darle la vuelta a la situación porque habla de la pandemia en primera persona. A sus 74 años, forma parte del “grupo de riesgo”.

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