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Categoría: Salud (página 36 de 88)

Madrid y Castilla-La Mancha no defenderán judicialmente a los sanitarios por los efectos de las vacunas o tratamientos COVID

Los médicos en el ejercicio de su actividad en el ámbito público del Servicio Madrileño de Salud (Sermas) no tienen cubierta la defensa e indemnización en caso de un proceso civil o penal derivado de los efectos adversos de las vacunas o tratamientos COVID, según una carta del Colegio de Médicos a todos sus colegiados. Las aseguradoras de casi todas las Comunidades Autónomas se están apresurando a hacer esta modificación Leer más

Miles de trabajadores italianos de sanidad rechazan la vacunación obligatoria

En Lombardía y Véneto el rechazo a las vacunaciones es masivo y las demás regiones de Italia no le van a la zaga. Como consecuencia de ello, han comenzado las represalias laborales contra los 10.000 insumisos de Lombardía. Han iniciado procedimientos de suspensión de empleo y sueldo contra 2.500 de ellos.

En Véneto hay 5.000 trabajadores que rechazan las vacunas contra el coronavirus.

En Cerdeña 700 trabajadores sanitarios rechazan las vacunas y de ellos 57 han sido castigados con una suspensión de empleo y sueldo.

Como los contratos de trabajo no establecen ninguna obligación de que los trabajadores se vacunen, la base jurídica de los castigos es muy endeble.

Pero lo de menos son las consecuencias jurídicas. La Federación italiana de Colegios de Médicos, que se ha pronunciado a favor de las vacunas, reconoce que si castigan a los trabajadores reacios, existe el riesgo de vaciar departamentos enteros de los hospitales, creando “desiertos médicos”.

En Cervarese Santa Croce, cerca de Padua, el único médico de cabecera encargado de atender a 1.300 pacientes dejó de trabajar de un día para otro por no someterse a la vacunación obligatoria. La misma situación se da en muchos “desiertos médicos”.

Todo trabajador tiene derecho a impugnar el castigo ante los tribunales administrativos. El profesor de derecho constitucional Daniele Granara defiende a 10.000 trabajadores sancionados ante una quincena de tribunales provinciales, así como a unos 2.000 profesores de escuelas y universidades.

Otro especialista en recursos judiciales colectivos, el abogado Mauro Sandri, también defiende a muchos trabajadores afectados por la obligación de vacunarse y ha emprendido acciones contra el pasaporte de vacunas y la Agencia Europea de Medicamentos.

Una de las alternativas que está barajando el gobierno es que, como en otros países, sea el ejército quien instale hospitales de campaña para vacunar y para atender a los enfermos en los “desiertos médicos”, como en el que se muestra en la fotografía, tomada en Cosenza.

Los ‘expertos’ pasan de las empresas farmacéuticas a la OMS y a las instituciones públicas, y a la inversa

Inicialmente los nuevos medicamentos y vacunas se introducen en los países del Tercer Mundo en los que los que no hay un control eficaz de la seguridad de los fármacos. Si hay algún efecto adverso importante, importa menos que las consecuencias recaigan sobre los pobres y los explotados de este mundo.

Para las multinacionales que los diseñan es importante analizar la información sobre los nuevos fármacos que se han obtenido en esos países donde los sistemas sanitarios carecen de las herramientas, la formación y la capacidad necesarias para controlar la seguridad.

Aunque se ha avanzado mucho y muchos países del Tercer Mundo son ahora miembros del Programa Internacional de Vigilancia de Medicamentos de la Organización Mundial de la Salud, la experiencia en la evaluación de los datos de reacciones adversas, así como en la planificación de la gestión de riesgos, es limitada.

Sin un control eficaz, los programas de salud pública corren peligro en los países más desarrollados y los pacientes ricos pueden verse afectados si sufren reacciones adversas a unos medicamentos mal diseñados y probados. Pueden socavar el programa y conducir a un descenso de la confianza en los fármacos y vacunas.

Por ello la OMS y la Fundación Gates han puesto en marcha el Proyecto de Vigilancia Inteligente de la Seguridad, también conocido como Proyecto Triple S, para mejorar el control de los experimentos farmacológicos en los países del Tercer Mundo.

Se trata de un plan de tres años de duración, durante los cuales está previsto realizar tres ejercicios piloto en diferentes países del Tercer Mundo para evaluar adecuadamente los riesgos asociados a los nuevos fármacos y vacunas.

La MHRA, el instituto británico que autoriza los medicamentos y mercancías sanitarias del Reino Unido, se ha unido a la iniciativa para aportar su experiencia. El doctor Ian Hudson, director ejecutivo de la MHRA, ha declarado: “Estamos encantados de participar en una iniciativa mundial tan importante. Los nuevos medicamentos y vacunas se comercializan por primera vez en el marco de programas de salud pública, en contextos en los que es necesario reforzar los sistemas de control de la seguridad y de regulación. La experiencia que podemos aportar al proyecto ayudará a los centros nacionales de control de la seguridad a identificar rápidamente los riesgos y los beneficios y a tomar las medidas reglamentarias adecuadas para apoyar la salud mundial”.

El doctor Dan Hartman, de la Fundación Gates, añadió: “El Proyecto Triple S es de vital importancia para el éxito de los programas de salud pública destinados a combatir algunas de las principales enfermedades del mundo. Cuando se utiliza un nuevo fármaco o vacuna, es esencial que los riesgos potenciales se identifiquen pronto y se comprendan. La participación del MHRA en este proyecto contribuirá a desarrollar los conocimientos científicos y normativos de los centros nacionales”.

La OMS, la Fundación Gates y la MHRA, es decir, lo público y lo privado aparecen estrechamente imbricados en el mercado de la salud. La Fundación Gates posee un importante paquete de acciones de la multinacional farmacéutica Pfizer, y la OMS y la MHRA son quienes tienen que autorizarlos.

Esa unidad no sólo se produce a escala empresarial, sino también personal: los “expertos” pasan de la empresa privada a la OMS o a la MHRA sin solución de continuidad, y a la inversa. Todo queda en familia. Son los mismos perros con diferentes collares. No tienen que romperse la cabeza para promover un mismo mensaje.

La ministra israelí de Educación califica de ‘crimen’ la vacunación de los escolares

La ministra israelí de Educación, Yifat Shasha-Biton, dice que vacunar a los niños contra el coronavirus en las escuelas crea “presión social” sobre los alumnos, por lo que se opone a ella.

“Estamos hablando de niños que llevan un año y medio sentados en casa y que sufren un malestar emocional. Eso es un crimen, en lo que a mí respecta”, dijo el miércoles a Channel 12 News.

A Shasha-Biton le preocupa que la vacunación presione a los niños, ya que en última instancia son los padres quienes deciden si los vacunan o no. “Estamos poniendo a los niños en una situación imposible”, apuntó.

En Twitter la ministra añadió que “el papel del sistema educativo es educar. El papel del sistema sanitario es cuidar la salud. Una declaración educativa, diciendo que no es bueno introducir una presión social innecesaria en las escuelas, se saca de contexto, para tergiversar mi posición”.

La Oficina del Primer Ministro dijo que, por el momento, no está previsto un debate en el gabinete sobre la vacunación escolar, aunque las declaraciones de la ministra han iniciado una polémica dentro del Ministerio de Educación.

Un funcionario del Ministerio afirmó que “las vacunas contra el coronavirus no son similares a las vacunas normales que se administran en las escuelas. No hay nada que hacer al respecto, no forma parte del consenso”.

“Es imposible ignorar a un gran número de padres que tienen miedo de la vacuna contra el coronavirus y no quieren vacunar a sus hijos”, añadió. “No necesitamos ‘importar’ este desacuerdo a las escuelas, de modo que los niños que no se vacunen puedan quedar ‘marcados’ y sufrir socialmente. Por ejemplo, no querrán sentarse junto a ellos [los niños no vacunados]. Y todo esto ocurre cuando son los padres los que deciden vacunar a sus hijos. No necesitamos llevar una discusión polémica a las escuelas”, expuso.

La vacunación en las escuelas aumenta la “carga psicológica” de los niños, muchos de los cuales siguen sufriendo daños emocionales y sociales por el confinamiento. Se trata de un “intento de hacer obligatoria la vacuna por la puerta trasera”. Los padres tienen derecho a decidirlo. “Equivale a crear una coacción en las escuelas no religiosas”, concluyó el funcionario.

La disputa también se refiere a si se puede obligar a los estudiantes a vacunarse, y refleja un conflicto más amplio entre el derecho a la educación y el derecho a la salud pública. Hasta ahora, los países se han mostrado relativamente reacios a dar ese paso.

Varios de ellos, como Estados Unidos, Australia y algunas provincias canadienses, hacen que ciertas vacunas sean un requisito para la inscripción en la escuela. Algunos incluso retiran de la escuela a los alumnos que están exentos de las vacunas en caso de epidemia.

—https://www.haaretz.com/israel-news/a-crime-israel-s-education-minister-opposes-covid-vaccinations-in-schools-1.10059055

Bielorrusia: el país con las cifras más bajas de mortalidad sin necesidad de imponer restricciones

Con meses de retraso, Bielorrusia ha publicado las cifras generales de mortalidad hasta marzo de 2021, que son un buen indicador del impacto real de la pandemia en un país que se ha hecho famoso por su negativa a imponer restricciones, mascarillas, distancia social, confinamiento o hidrogel. El 25 de diciembre del año pasado Lukashenko declaró que no iban a vacunar a nadie contra el coronavirus.

“La mortalidad por todas las causas es comparable a la de anteriores olas fuertes de gripe estacional”, dice el Swiss Policy Research, lo cual explica que los medios de comunicación occidentales dejaran de informar repentinamente sobre la pandemia en Bielorrusia a principios del verano del año pasado (1). No se produjo el desastre que querían anunciar.

Oficialmente, 1.424 personas murieron por el coronavirus en 2020 y 2.247 a finales de marzo de 2021. Son cifras absolutas muy bajas, mucho más de lo que pronosticaban los modelos epidemiológicos para el caso de no imponer el confinamiento ni medidas de restricción. En proporción a la población, en Bielorrusia han muerto siete veces de personas que en España.

Ya sabemos lo que dirán los listillos de siempre para tapar sus vergüenzas: que las cifras oficiales no son reales o que están tan falsificadas como las que han mostrado los demás gobiernos de mundo. Incluso hay piratas que dicen haberse introducido en los servidores del Ministerio de Sanidad, donde constaría un número 17 veces mayor de victimas.

Sin embargo, desde hace décadas las estadísticas de mortalidad son una tradición en muchos países y generalmente se consideran fiables, sobre todo si se comparan con las de los países vecinos.

También hay que decir que aunque el gobierno no ha impuesto ninguna restricción forzosa, voluntariamente una parte de la población ha cambiado su comportamiento. Por ejemplo, ha reducido su movilidad. No obstante, ese cambio voluntario de comportamiento ha sido limitado en comparación con otros paises.

“La tasa de mortalidad del país es una de las más bajas de Europa”, reconocía en setiembre del año pasado el British Medical Journal (2). Ante unas cifras reducidas de muertos y “casos”, la revista científica tuvo que ponerse a buscar alguna explicación y cree encontrarla en… la URSS de los viejos tiempos.

La URSS, y por lo tanto Bielorrusia, tenía (y tiene) una capacidad hospitalaria, muy superior a países tan emblemáticos, como Alemania o Reino Unido, que cuesta mucho dinero mantener, pero que Lukashenko siempre ha financiado. Según la revista, dicha capacidad “permitió aislar a la gente desde el principio”.

La explicacion, es naturalmente, falsa y deriva en otra falsificacion: el extraordinario sistema hospitalario bielorruso permitió la realización de pruebas de coronavirus desde el 25 de enero del año pasado. Cuando los demás países carecían de medios para los test, Bielorrusia comenzó a fabricar sus propios tests rápidos. En mayo ya había elaborado reactivos de producción propia para las PCR.

Aunque esto habla muy bien de la capacidad industrial y sanitaria de Bielorrusia, muy superior a la española, no puede explicar nada. Una epidemia no se alivia con tests.

Otra de las explicaciones mejora un poco la “explicación científica” del British Medical Journal: en Bielorrusia hay muy pocos asilos, lo que tiene que obligarnos a preguntar: ¿por qué hay tantos hospitales y tan pocos asilos?

Por fin, el artículo critica que en Bielorrusia llamen a las enfermedades por su nombre: a las nemonías de toda la vida no las llaman “covid” para inflar los “brotes” y las cifras de “casos”.

Junto a lugares como Dakota del Sur, Florida, Suecia y Tanzania, Bielorrusia es otro un ejemplo que evidencia que las restricciones no sirven para nada y, en consecuencia, de que las previsiones que se llevaron a cabo al comienzo de la pandemia, como las del Imperial College de Londres, eran falsas.

Cuando la realidad no confirma las previsiones de la teoría, lo que hacen los epidemiólogos no es cambiar la teoria sino cambiar las realidad y, sobre todo las cifras ue muestran su fracaso.

En términos de mortalidad, los resultados son los mismos, tanto si los gobiernos imponen restricciones, como si no. La cuestión es sicológica: al no imponer restricciones, se hubieran laventado voces diciendo que el gobierno es el responsale de las muertes por no hacer nada. Siempre es mejor aparentar y agitarse sin parar.

A partir de sus modelos, ayer el servicio británico de salud volvió a la carga con algo insólito: las vacunas han evitado 23,4 millones de infecciones en Inglaterra. La sanidad cada vez habla menos de lo que ha pasado y más sobre lo que podría haber pasado. Se llama ciencia-ficción.

(1) https://swprs.org/covid-in-belarus-and-russia-update/
(2) https://doi.org/10.1136/bmj.m3543

La pandemia y sus vacunas comenzaron a fraguarse cuando se patentaron hace 20 años

¿Y si el nuevo coronavirus no tuviera en realidad nada de novedoso? ¿Y si la denominada pandemia no fuera otra cosa que una campaña de coerción y terror con el objetivo de hacer grandes negocios? ¿Y si las pruebas de todo esto se encuentran en el Registro Público de Archivos de Patentes de Estados Unidos?

¿Escalofriante? Más bien un hecho comprobable, según el doctor David Martin, director general y fundador de M-CAM Inc., una empresa internacional aseguradora y de análisis de activos intangibles que abarca la financiación de la innovación y la auditoría de la calidad de las patentes.

Sobre la supuesta novedad del coronavirus este especialista sostiene que fue una “ilusión fabricada”. De ello dan cuenta “73 patentes emitidas entre 2008 y 2019, que tienen los elementos supuestamente novedosos del SARS CoV-2, específicamente en lo que se refiere al sitio de clivaje polibásico, el dominio de unión al receptor de ACE2 y la proteína espiga”, detalló Martin en una reciente entrevista  mantenida con el abogado Reiner Fuellmich, que encabeza el Comité Alemán de Investigación del Coronavirus. “La única publicación –“A novel bat coronavirus reveals natural insertions at the S1/S2 cleavage site of the Spike protein and a possible recombinant origin of HCoV-19”– que se convirtió en el trabajo que se ha utilizado de forma rutinaria para identificar el nuevo virus, no reporta nada nuevo”, subrayó Martin, exprofesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, quien añadió que el problema es que incluso si aceptásemos que hay neumonías idiopáticas y que hay algún conjunto de síntomas inducidos por el patógeno, “no tenemos una sola evidencia publicada que nos diga que cualquier cosa en el subclado SARS-CoV-2 tenga alguna diferencia clínica respecto de cualquier cosa que se haya conocido y publicado antes de noviembre de 2019 en las 73 patentes presentadas a partir de 2008”.

“Todo eso está disponible en el Registro Público de Archivos de Patentes, que cualquier persona de la audiencia puede revisar y el Public Pair (Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos) tiene no sólo las pruebas, sino también los documentos reales, que tengo también en mi poder”, aseguró.

Para llegar a tales hallazgos, Martin y su equipo revisaron las más de 4.000 patentes que se han emitido en torno al coronavirus SARS (Síndrome Respiratorio Severo Agudo). “Hemos hecho una revisión muy completa de la financiación de todas las manipulaciones del coronavirus, que dieron lugar al SARS como subclado de la familia del coronavirus beta”, puntualizó.

Según precisó Martin, al confeccionar el documento que reúne todos estos descubrimientos tomaron las secuencias genéticas reales reportadas como nuevas por el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud y las contrastaron con los registros de patentes que estaban disponibles en la primavera de 2020. “Lo que encontramos, como verán en este informe, son más de 120 pruebas que sugieren que la declaración de un nuevo coronavirus era en realidad una falacia completa. No había ningún coronavirus nuevo”, insistió.

De hecho, Martin encontró registros en los archivos de patentes de secuencias atribuidas a lo que se consideró ahora novedoso, que se remontaban a patentes que se solicitaron ya en 1999.

La primera vacuna la diseñó Pfizer en 2000

Tampoco el concepto de la novedosa vacuna desarrollada contra el coronavirus es nuevo, de acuerdo con la investigación del especialista en patentes.

En ese sentido, afirmó que la primera vacuna patentada para el coronavirus fue en realidad buscada por Pfizer, la cual consistía específicamente en esta proteína S o espiga. “Es exactamente lo mismo que, supuestamente, nos hemos apresurado a inventar ahora. La primera solicitud fue presentada el 28 de enero de 2000, hace 21 años”, remarcó.

“La idea de que misteriosamente nos tropezamos con la forma de intervenir en las vacunas no sólo es ridícula, sino que es increíble porque Timothy Miller, Sharon Clapford, Albert Paul Reed y Elaine Jones, el 28 de enero de 2000, presentaron lo que se emitió como la patente de Estados Unidos 6372224, que era la vacuna contra el virus de la proteína de la espiga: una vacuna para el coronavirus canino, que es en realidad una de las múltiples formas de coronavirus”, prosiguió Martin, para luego detallar que los primeros trabajos hasta 1999 se centraron en el ámbito de las vacunas para animales.

Coronavirus para una vacuna contra el sida

Más tarde, según relató el director de M-CAM, Anthony Fauci y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) encontraron que debido a su maleabilidad el coronavirus resultaba un candidato potencial para las vacunas contra el VIH.

“El SARS no es en realidad una progresión natural de una modificación genética del coronavirus. De hecho, muy específicamente en 1999, Anthony Fauci financió una investigación en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill para crear un coronavirus infeccioso de replicación defectuosa, ajustado específicamente al epitelio pulmonar humano”, aseveró Martin, quien puntualizó que tal definición consta en una solicitud de patente presentada el 19 de abril de 2002 (bajo el número 7279327). “En otras palabras, construimos la enfermedad SARS y la patentamos el 19 de abril de 2002”, reiteró y aclaró que esto fue antes de que hubiera un supuesto brote en Asia.

Martin explicó que el receptor de la ACE, el dominio de unión ACE2, la proteína espiga S1 y otros elementos de lo que hemos llegado a conocer como este patógeno, no sólo fueron diseñados, sino que pueden ser modificados sintéticamente en el laboratorio, utilizando nada más que las tecnologías de secuenciación de genes, al tomar el código informático y convertirlo en un patógeno o un intermedio del patógeno. “Esa tecnología se financió exclusivamente, en los primeros tiempos, como un medio por el cual podríamos aprovechar realmente el coronavirus como vector para una vacuna contra el VIH”, remarcó.

Pero, a su vez, el especialista en patentes de innovación explicó que, en los primeros días del año 2000, a su organización se le pidió que vigilara las violaciones del Tratado de Armas Biológicas y Químicas. Por este motivo, a lo largo del otoño de 2001 comenzaron a monitorear un enorme número de patógenos bacterianos y virales que estaban siendo patentados a través de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el NIAID y el programa de enfermedades infecciosas de los servicios armados de los Estados Unidos (AMRIID) y una serie de otras agencias a nivel internacional que colaboraban con ellos.  “Nuestra preocupación era que el coronavirus estaba siendo visto no sólo como un potencial agente manipulable para su uso como vector de vacunas, sino que también estaba siendo claramente considerado como un candidato a arma biológica. De modo que nuestro primer informe público sobre esto tuvo lugar antes del brote de SARS, a finales de 2001”, reveló Martin.

La expresión ‘nueva normalidad’ la acuñan las farmacéuticas en 2004

Al parecer, ni siquiera el actualmente publicitado slogan de “Nueva normalidad” es nuevo. Según apuntó el titular de M-CAM, el laboratorio Merck ya en una conferencia de 2004 titulada “SARS y bioterrorismo. Bioterrorismo, enfermedades infecciosas emergentes, antimicrobianos, terapéuticos e inmunomoduladores” introdujo la noción de “La nueva normalidad”.

“La primera introducción de la campaña de la nueva normalidad, en la que se trataba de conseguir que la gente aceptase una vacuna universal contra el coronavirus y la gripe se adoptó en realidad el 6 de enero de 2004. Así que ha existido durante bastante tiempo”, señaló.

Asimismo, se refirió a otro de los protagonistas que -de alguna manera- “anticipó” lo que viviríamos en la actualidad: el zoólogo británico y presidente de EcoHealth Alliance, Peter Daszak, quien forma parte de los equipos de la OMS y de The Lancet que investigan los orígenes de la pandemia de coronavirus de Wuhan y que además se ha señalado que tiene vínculos profesionales y financieros de larga data con el Instituto de Virología de Wuhan.

“Mi cita favorita de esta pandemia es una declaración hecha en 2015 por Peter Daszak, reportada en The National Academies Press, el 12 de febrero de 2016: ‘Tenemos que aumentar la comprensión pública de la necesidad de contramedidas médicas, tales como una vacuna universal contra los coronavirus. Una vía clave son los medios de comunicación y la economía seguirá el revuelo mediático que se cree. Debemos usar ese bombo publicitario a favor nuestro para ir a los temas reales. Los inversores responderán si ven beneficios al final del proceso’”.

Martin prosiguió diciendo que Daszak “es la persona que estaba corroborando independientemente la no-teoría de la no-fuga china de laboratorio. No hubo ninguna fuga de laboratorio. Esto se trató de convertir intencionalmente la proteína espiga en un arma biológica para inyectar a la gente y hacerla adicta a una vacuna universal contra el coronavirus. Esto no tiene nada que ver con un patógeno que se haya liberado y cada uno de los estudios que se ha lanzado para tratar de verificar una fuga de laboratorio es algo para desviar la atención”.

Por lo tanto, consideró que la actual situación no es una crisis de salud pública, sino una campaña de marketing oportunista para abordar un objetivo declarado. “Ellos dijeron que necesitaban conseguir que el público aceptase una contramedida de vacuna contra el coronavirus y que los medios de comunicación le dieran publicidad a esto, ya que luego los inversores seguirían, allá donde vieran beneficios. No precisas nada más en lo que basarte para explicar los acontecimientos de los últimos 20 meses que la declaración real del verdadero responsable”, remarcó.

Vacunas que no vacunan

Martin también mencionó lo “ridículo” de la historia de que esta vacuna es de alguna manera profiláctica o preventiva. Sostuvo que esa clase de afirmación “se burla del 100% de la evidencia, porque la evidencia deja muy claro que no ha habido ningún esfuerzo por parte de ninguna empresa farmacéutica para combatir el virus”.

“Se trata de hacer que la gente se inyecte con la proteína espiga, conocida por su carácter dañino -añadió-. Así que la historia creada como fachada es que si se obtiene una expresión de una proteína espiga, uno va a tener algún tipo de alivio sintomático general. Pero el hecho es que nunca ha habido una intención de vacunar a una población si usamos la definición dentro del universo de la vacunación”.

En la misma línea, apuntó que cuando Anthony Fauci trataba desesperadamente de conseguir que se publicaran algunas de sus “vacunas de ARN sintético”, sus propias patentes fueron rechazadas por la oficina de patentes, que respondió que el argumento presentado era “persuasivo en la medida en que un péptido antigénico estimule una respuesta inmune que puede producir anticuerpos que se unen a un péptido o proteína específica, pero no es persuasivo en lo que respecta a una vacuna”.

“La respuesta inmunitaria producida por una vacuna debe ser algo más que una simple respuesta inmunitaria. Debe también ser protectora. Como se señaló en la anterior Acción de la Oficina, el estado del arte reconoce que el término vacuna es un compuesto que previene la infección. El solicitante no ha demostrado que la vacuna reivindicada al instante cumpla incluso el estándar más bajo establecido en la especificación, y mucho menos la definición estándar para ser operativa. Por lo tanto, las reivindicaciones cinco, siete y nueve no son operativas, ya que la vacuna contra el VIH (que es en lo que estaba Fauci trabajando), no es una utilidad patentable”, argumentó la oficina de patentes.

“Así que el propio Anthony Fauci fue informado por la oficina de patentes de que lo que proponía como vacuna no cumplía el estándar de patentes, el estándar legal o el estándar clínico”, subrayó Martin, para luego lamentarse: “Planteé estas cuestiones a partir de 2002, después del susto del ántrax, y la tragedia es que ahora estamos sentados en un mundo donde tenemos cientos de millones de personas que están siendo inyectados con una secuencia de computadora que es un patógeno estimulante, que se vende bajo lo que la oficina de patentes, la profesión médica, y la FDA y sus propias normas clínicas, no sugieren que sea una vacuna. Pero mediante el uso del término estamos ahora sometiendo a cientos de millones de personas a lo que se sabía que era, ya en 2005, un arma biológica”.

Una gran oportunidad lucrativa

La maquiavélica trama relatada por Martin a Fuellmich incluye además detalles sobre solicitudes de patentes realizadas por los CDC de Estados Unidos y diversos laboratorios que dejan al descubierto el modo en que se manejó información confidencial y se fueron moviendo las piezas con fines comerciales, anticipando lo que vendría.

Hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el documento “A World at Risk”, trazó un escenario en septiembre de 2019 sobre lo podría pasar “si hubiese una liberación accidental o intencional de un patógeno respiratorio”, meses antes de que hubiese un supuesto patógeno.

“Ya entonces escribían que deberíamos tener una experiencia global coordinada de una liberación de un patógeno respiratorio, que para septiembre de 2020 debía poner en marcha una capacidad global para la gestión de las relaciones públicas, el control de las multitudes y la aceptación de un mandato de vacuna universal”, concluyó.

Algunas de las patentes que menciona Martin a lo largo de la entrevista son: 6372224, 7220852, 7776521

Agustina Sucri https://kontrainfo.com/pandemia-un-montaje-que-comenzo-a-fraguarse-hace-20-anos-y-las-patentes-que-lo-prueban/

Un virus desenmascara una supuesta ideología progresista de izquierdas y abertzale

En algún medio de comunicación vasco (“Sustatu”) y por parte de determinadas personas (Luistxo Fernández) se permiten el denostar a un medio digital como “Independentea”, y con ello, a todo aquel que haya escrito en este medio con un mínimo sentido crítico y por lo tanto muchas dudas razonables sobre lo que está aconteciendo con esta pandemia, cuando en realidad la duda razonable es un elemento esencial en el progresismo y la izquierda, por lo que este virus lo primero que ha hecho es desenmascarar a estos falsos progresistas de izquierdas y abertzales.

Algo parecido se puede decir con respecto a “Maldita” y “Newtral”, y otros medios de comunicación vascos, que con la vitola de ecuanimidad y progresista, lo que realmente están haciendo es servir fielmente al discurso oficial, que es quien les paga, y, al igual que ese mencionado medio de comunicación vasco, sin dar opción a debatir científicamente las diferentes posiciones. Siempre es más fácil denostar sin debatir que debatir sin denostar. Valga la ocasión para recordar que estas difamaciones antes de difundirlas hay que contrastarlas con la fuente, como así lo hice en su día con los medios españoles “Newtral” y “Maldita”, consiguiendo que al final –al no aceptar ellos dicho contraste de opinión– no lograsen calificarlo de bulo. Estos medios, como los citados junto con otros medios de comunicación vascos, lo que están haciendo es una praxis propia de estados dictatoriales donde se persigue la libertad de pensamiento a cambio del enriquecimiento crematístico utilizando herramientas propias de tiempos pasados que, yo por lo menos, en ningún momento deseo volver a tener que sufrir.

En dicho medio vasco se permiten calificar con epítetos de que los que somos críticos con la pandemia somos unos mentirosos, no teniendo la valentía de decirlo de frente y de estar dispuesto a un debate con el fin de saber quién es el que realmente miente, es decir, nuevamente este virus ha desenmascarado la cobardía de muchas personas que se las dan de luchadores vascos por la verdad, la justicia y la soberanía de nuestro pueblo.

La izquierda abertzale oficial en su momento nos dijo que tenía asesores científicos para la pandemia y, puedo decirlo alto y claro, en su momento me ofrecí para colaborar con los asesores que tuviesen, como lo había hecho en otras ocasiones en asuntos relacionados con mi profesión, siendo mi sorpresa que al final ni aceptaron mi colaboración ni realmente tenían asesor alguno, es decir, nuevamente el virus ha desenmascarado la realidad de lo que se ha convertido un partido político que se suponía diferente al resto, pero que al final no deja de ser como cualquier otro partido político, al utilizar la política como su medio de vida aparcando su ideario político esencial. Y ahí, en ese concepto de vivir de la política, es donde encajan perfectamente personas como la comentada anteriormente en relación a los medios de comunicación.

En esta pandemia, esta izquierda abertzale ha llegado a pedir mucha más dureza en las medidas restrictivas, a apoyar la vacunación de todo el mundo incluso haciendo campaña de ella, y no ha sido capaz de ponerse de frente a los despropósitos de los profesionales de la educación y la manera inaceptable desde el punto de vista humano con la que se ha tratado a los pequeños y a los adolescentes en las ikastolas y escuelas, es decir, nuevamente el virus ha desenmascarado la cara más controladora de un supuesto progresismo abertzale más propio de una opción ideológica conservadora y poco democrática.

Igualmente, durante esta pandemia esta izquierda abertzale nos ha trasmitido el mensaje de la necesidad más rastreadores y más test de PCR, es decir, cuanto más test más positivos, sin hacer la mínima crítica a cómo se ha utilizado la incidencia acumulada a catorce días, elevándola y bajándola a libertad de las medidas restrictivas que se iban adoptando. Claro, a una opción progresista que utiliza la demagogia economía vs. salud, parece ser que sólo le interesa la economía de los que tienen el sueldo y el puesto de trabajo asegurados, dejando de lado a sectores que precisamente con esas medidas restrictivas han dejado de tener tanto ese sueldo como ese puesto de trabajo fijo, es decir, nuevamente el virus ha desenmascarado a opciones que son propias del neoliberalismo y no del progresismo.

Lo mismo podríamos decir sobre el desenmascaramiento de este virus al progresismo abertzale si hablamos de los confinamientos y la poca altura de miras, para no ver que científicamente no era lo acertado (claro, no tenían asesores) y que desde el punto de vista social y económico es lo menos progresista que se puede dar, o bien del cierre de la atención primaria en la sanidad pública, elemento esencial en una ideología progresista. Pero la reivindicación versaba sobre hacer más test a los sanitarios y ponerles más medios de seguridad o bien que se quedasen en casa trabajando, eso sí, estos cobrando, mientras que otros trabajadores se tenían que quedar obligadamente en casa sin cobrar. Si la propuesta es que éstos últimos entren en la rueda del subvencionismo, además de ser pan para hoy y hambre para mañana, eso supone acabar dependiendo del poder instituido, lo cual acaba siendo un voto cautivo. Señores de la izquierda abertzale, ¿saben a favor de quién va a ir ese voto cautivo? Supongo que ya saben la respuesta: a quien tiene el poder en Euskadi, no hace falta ser muy listo.

La izquierda abertzale en ningún momento se ha opuesto a las medidas restrictivas llevadas a cabo por el Gobierno Vasco, es más, en muchas ocasiones le han parecido suaves, como en ningún momento se ha opuesto al chantaje del pasaporte verde de la vacuna de la covid, que, además de utilizarla para penalizar el ocio, se puede utilizar para conservar los puestos de trabajo, y lo que es todavía más impropio de una opción de izquierdas: el que se pueda utilizar para el control de la inmigración, como ya se está haciendo en algunos países de Europa. Señores de la izquierda abertzale, ¿es que alguien que venga escapando en un cayuco va a tener el pasaporte verde en regla? Es decir, nuevamente este virus ha desenmascarado las opciones del progresismo abertzale.

Si hablamos de la ley antipandemia que se quiere aprobar en el Gobierno Vasco, aunque la izquierda abertzale no esté de acuerdo, los argumentos que utiliza no son sobre la falta de contenido democrático y de respeto de los derechos individuales y colectivos, sino sobre tener una ley más soberana para, en su caso, poder adoptar medidas más restrictivas. Y mi parecer es que yo, que me considero soberanista, no quiero una soberanía basada en la falta de respeto a los derechos y con total sesgo antidemocrático; mi concepto de soberanía es el del total respeto de las ideas y derechos, y por supuesto plenamente democrática.

Es curioso que, con esta ley antipandemia y otras medidas que se han adoptado durante esta pandemia, muchos ciudadanos que fuimos partícipes del no apoyo a la Constitución y por tanto al régimen del 78, posición avalada por la izquierda abertzale, en este momento estemos deseando que el Constitucional declare la ilegalidad de esta ley. Señores de la izquierda abertzale, como sigan así, van a conseguir que España logre que los vascos acepten el sistema constitucional y, por ende, den un respiro al régimen del 78.

Cuando los partidos abertzales no creen en su propio país, es decir, cuando pervierten el concepto de soberanía y aceptan lo que podríamos considerar que es una soberanía mal entendida.

Realmente tanto PNV como EH Bildu nos han transmitido que se necesita una verdadera soberanía, pero muchos, creyendo en la soberanía, nos preguntamos: ¿para qué queremos tener una República Vasca soberana si esta no me respeta mis derechos y libertades? ¿Es que queremos la soberanía para plantear más dureza en las restricciones con la demagogia de economía vs. salud, como se ha venido haciendo por parte de ciertas opciones políticas?

La realidad es que en esta pandemia, con un verdadero asesoramiento científico, sin la utilización demagógica de la estadística epidemiológica, realizando políticas de salud pública y sanitarias propias y con una dosis importante de pedagogía en la población, se hubiese establecido un marco diferente donde los partidos abertzales (mayoría de la cámara de Gasteiz) podrían haber hecho valer y haber ejercido una verdadera soberanía con estrategias propias y diferentes a las del estado español, de manera que el Gobierno de España no hubiese tenido capacidad de maniobra salvo la de la fuerza, la cual hubiese significado el principio del fin de la sumisión de los vascos al estado español, pero la realidad es que hemos perdido una ocasión inmejorable para hacerlo por la sumisión a lo que establecía el Estado español y al globalismo neoliberal.

De verdad que, cuando estos medios de comunicación nos colocaban a los críticos con la pandemia al lado de posturas de ultraderecha como Bolsonaro o Trump (ahora curiosamente es Biden, candidato por el que apostaba precisamente la izquierda), la realidad es que esa falta de visión, en la que los árboles no les han dejado ver el bosque, es la que ha colocado a la izquierda abertzale, con la defensa de su postura durante esta pandemia, en la defensa de las posturas del globalismo neoliberal más profundo.

Esta persecución, que ha llegado en algunos casos al acoso, es de tal nivel que no sólo se han dedicado a denostar a determinadas personas por tener un espíritu crítico de lo que estaba ocurriendo con la pandemia, sino que, no conforme con ello, se ha utilizado de forma peyorativa el término “negacionista” cuando este término tiene unas connotaciones claras de ideologías fascistas y que devienen de la época en que los nazis negaban el “holocausto”, siendo, por lo tanto, desde todo punto de vista rechazable por parte de aquellas personas que han colaborado con “Independentea” y motivo más que suficiente para querellarse contra determinadas personas de determinados medios de comunicación por haber practicado la calumnia y el acoso.

Fuente: EuskalNews

El gobierno alemán se replantea la vacunación obligatoria ante el fracaso de la voluntaria

En Alemania se está frenando el ritmo de vacunaciones, mientras aumenta la oposición popular conta las vacunas, en genral, y con su obligatoriedad, en particular. El 30 por ciento de la población se niega en rotundo a vacunarse. En mayo la cifra era de sólo un 23 por ciento, por lo que la oposición ha sumado siete puntos más. A este paso será difícil que el gobierno alcancec esa tontería a la que llaman “inmunidad de rebaño”.

A medida que la vacunación fracasa, aumenta la tentación de forzar la máquína al más puro estilo hitleriano, es decir, presionando a los indecisos y haciéndoles la vida imposible, cerrándoles el acceso al ocio o sometiéndoles a tests continuos.

Lo llaman “vacunación obligatoria encubierta”, aunque la presión discreta puede desatar nuevas y más violentas protestas en la calle, como las del pasado fin de semana en Berlín, que dejó un saldo de más de 600 detenidos y un fallecido.

La estupidez de la “ultraderecha” ya no cuela. En la manifestación de Berlín se vio a una joven que portaba una pancarta inequívoca: “¡No al apartheid de la vacunación! ¡Fascismo nunca más!”.

Cerca de un 53 por ciento de la población alemana ya ha recibido sus dos dosis de vacunas, pero el gobierno busca el 70 por ciento con la pauta completa para el 21 de septiembre.

Entre los no vacunados crece el número de personas recalcitrantes que dicen que “no se vacunarán en ningún caso” y empiezan a oirse voces favorables a la obligatoriedad entre los políticos de todos los pelajes, los periodistas y los “expertos” de pacotilla.

Como en otros países, los trabajadores sanitarios son el eslabón débil de la cadena y los primeros candidatos para abrir la brecha. Detrás irán los maestros y profesores. Los
sindicatos piden evitar la obligación y que, primero, se haga una oferta de vacunación a todos los trabajadores del sector sanitario.

Las recompensas y la “motivación positiva” también han fracasado. El vicecanciller y ministro de Hacienda, el socialdemócrata Olaf Scholz, participó en una iniciativa en la que a cada vacunado se le ofrecía un trozo de pan y una salchicha.

Es la política del palo y la zanahoria, un método de domesticación de toda la vida.

El presidente de México se niega a vacunar a los niños

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se niega a comprar vacunas contra el coronavirus para los niños y anuncia que su gobierno no cederá a las presiones de las grandes empresas farmacéuticas.

México no será rehén de las empresas farmacéuticas, a las que sólo les interesa hacer negocio y asustar a los niños con la idea de que es necesario vacunarles contra el coronavirus (*).

También criticó los planes de las empresas farmacéuticas de introducir una tercera o incluso una cuarta dosis de refuerzo, diciendo que estas inyecciones podrían ser innecesarias.

El mandatario mexicano dijo que las empresas farmacéuticas están más centradas en obtener beneficios que en las necesidades sanitarias, incluso cuando arrasan con ventas récord con las vacunas contra el coronavirus.

Pfizer, por ejemplo, ha anunciado de beneficios récord y recientemente ha elevado sus estimaciones de ventas de vacunas para todo el año a 45.000 millones de dólares.

Actualmente, los menores de 18 años no están incluidos en la campaña de vacunación mexicana. El gobierno sigue esperando que la comunidad científica demuestre los beneficios de la vacunación de los niños, dijo López Obrador. Hasta que no se presenten pruebas concluyentes, México se negará a comprar vacunas para los niños, añadió el Presidente.

Sobre el mismo tema, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, dijo que “no hay evidencia científica” de que la vacuna sea “esencial” para los niños, dado el alto índice de inoculación entre la población adulta.

La Secretaría de Salud del país reveló recientemente que el 48 por ciento de los mexicanos había recibido al menos una dosis de la vacuna.

En las redes sociales los mexicanos han manifestado su preocupación, porque las declaraciones de López Obrador pueden tener repercusiones políticas. El presidente mexicano se expone a represalias al criticar a las grandes farmacéuticas de forma tan directa y contundente, como ya ha ocurrido con algunos dirigentes políticos africanos.

(*) https://www.excelsior.com.mx/nacional/mexico-no-comprara-por-ahora-vacunas-contra-covid-para-ninos-lopez-obrador/1462326

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