Miles de trabajadores italianos de sanidad rechazan la vacunación obligatoria

En Lombardía y Véneto el rechazo a las vacunaciones es masivo y las demás regiones de Italia no le van a la zaga. Como consecuencia de ello, han comenzado las represalias laborales contra los 10.000 insumisos de Lombardía. Han iniciado procedimientos de suspensión de empleo y sueldo contra 2.500 de ellos.

En Véneto hay 5.000 trabajadores que rechazan las vacunas contra el coronavirus.

En Cerdeña 700 trabajadores sanitarios rechazan las vacunas y de ellos 57 han sido castigados con una suspensión de empleo y sueldo.

Como los contratos de trabajo no establecen ninguna obligación de que los trabajadores se vacunen, la base jurídica de los castigos es muy endeble.

Pero lo de menos son las consecuencias jurídicas. La Federación italiana de Colegios de Médicos, que se ha pronunciado a favor de las vacunas, reconoce que si castigan a los trabajadores reacios, existe el riesgo de vaciar departamentos enteros de los hospitales, creando “desiertos médicos”.

En Cervarese Santa Croce, cerca de Padua, el único médico de cabecera encargado de atender a 1.300 pacientes dejó de trabajar de un día para otro por no someterse a la vacunación obligatoria. La misma situación se da en muchos “desiertos médicos”.

Todo trabajador tiene derecho a impugnar el castigo ante los tribunales administrativos. El profesor de derecho constitucional Daniele Granara defiende a 10.000 trabajadores sancionados ante una quincena de tribunales provinciales, así como a unos 2.000 profesores de escuelas y universidades.

Otro especialista en recursos judiciales colectivos, el abogado Mauro Sandri, también defiende a muchos trabajadores afectados por la obligación de vacunarse y ha emprendido acciones contra el pasaporte de vacunas y la Agencia Europea de Medicamentos.

Una de las alternativas que está barajando el gobierno es que, como en otros países, sea el ejército quien instale hospitales de campaña para vacunar y para atender a los enfermos en los “desiertos médicos”, como en el que se muestra en la fotografía, tomada en Cosenza.

comentario

  1. Una forma descarada de recortar la sanidad estatal. La culpa no recae en el empleador ( el estado burgues), sino en el empleado ( el insolidario). Esto va a traer muertes en la clase obrera, por desatencion ( diabeticos, hepatitis, etc). Esto se va a sumar al empeoramiento en la alimentacion.

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