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Categoría: Resistencia popular (página 6 de 7)

Toda Europa está al borde de un estallido social

En Rumanía, los manifestantes hicieron sonar bocinas y tambores para dejar patente su descontento por el aumento del costo de la vida. La ciudadanía salió a la calle en Francia para exigir aumentos salariales acordes con la inflación. Los inconformistas checos protestaron contra la gestión del gobierno en la crisis energética. El personal ferroviario británico y pilotos alemanes se declararon en huelga para reclamar sueldos más altos ante la subida de los precios.

En toda Europa, el incremento de la inflación provocó una ola de protestas y huelgas que ponen de manifiesto el creciente descontento con la escalada del costo de la vida y amenazan con desatar la inestabilidad política. Luego de que la primera ministra de Gran Bretaña se viese obligada a dimitir tras menos de dos meses en el puesto, después de que sus planes económicos causaran el caos en los mercados financieros y dañaran aún más una economía debilitada, el riesgo para los dirigentes políticos es evidente mientras la población exige medidas.

Los europeos han visto que las facturas energéticas y el precio de los alimentos se disparaban por la guerra de Rusia en Ucrania. Aunque el precio del gas natural bajó desde los máximos históricos alcanzados en verano y los gobiernos han destinado la nada despreciable cantidad de 576.000 millones de euros a ayudas energéticas para hogares y empresas desde septiembre de 2021, esto no es suficiente para algunos manifestantes.

El precio de la energía ha impulsado al alza la inflación en los 19 países que tienen el euro como moneda hasta alcanzar un récord del 9,9 por cien, lo que complica que la gente pueda adquirir lo que necesita. Algunos no ven más opción que salir a la calle. “Hoy, la gente se ve obligada a emplear tácticas de presión para lograr un aumento” salarial, dijo Rachid Ouchem, un médico que estaba entre las más de 100.000 personas que esta semana protestaron en múltiples ciudades francesas.

Las consecuencias de la guerra en Ucrania han elevado notablemente el riesgo de disturbios civiles en el continente, de acuerdo con la consultora de riesgo Verisk Maplecroft. Los líderes europeos han respaldado firmemente a Ucrania enviando armas y prometiendo, o viéndose obligados, a dejar el petróleo y el gas natural rusos, más baratos, pero la transición no ha sido fácil y amenaza con erosionar el apoyo público.

“Esta crisis energética no tiene una solución rápida”, dijo Torbjorn Soltvedt, analista de Verisk Maplecroft. “Y, en todo caso, la inflación parece que podría ser peor el año que viene de lo que ha sido este”. Esto supone que la relación entre la presión económica y la opinión popular acerca de la guerra en Ucrania “se pondrá realmente a prueba”, agregó.

En Francia, que tiene la inflación más baja de la eurozona con un 6,2 por cien, trabajadores ferroviarios y de transportes, maestros de secundaria y empleados de hospitales acudieron el martes al llamamiento de un sindicato de trabajadores petroleros para reclamar alzas salariales y protestar por la intervención gubernamental en las huelgas de los trabajadores de refinerías que han causado escasez de gasolina.

Días después, miles de rumanos protestaron en Bucarest contra el precio de la energía, de los alimentos y de otros productos básicos que, según los organizadores, está sumiendo a millones de trabajadores en la pobreza.

En la capital de República Checa, Praga, una multitud demandó el mes pasado la renuncia de la coalición de gobierno prooccidental, criticando su respaldo a las sanciones de la Unión Europea a Rusia. Además, señalaron al ejecutivo por no hacer lo suficiente para ayudar a los hogares y a las empresas afectados por la subida energética.

Aunque hay otra protesta convocada en Praga para la próxima semana, por el momento las movilizaciones no se han traducido en cambios políticos y la coalición logró un tercios de los escaños en la cámara alta del Parlamento en las elecciones de este mes.

En Gran Bretaña, empleados ferroviarios, enfermeras, trabajadores de puertos y abogados, entre otros colectivos, han protagonizado una serie de paros en los últimos meses para reclamar una subida de los sueldos que los ajuste a una inflación que alcanza el 10,1 por cien, su peor dato en 40 años.

Los trenes no circularon durante las protestas y las recientes huelgas de pilotos de Lufthansa en Alemania y de trabajadores de otras aerolíneas y aeropuertos en todo el continente en pos de mejoras salariales, han paralizado el tránsito aéreo.

El fallido plan de estímulo económico de Truss, que incluía amplias rebajas fiscales y ayudas multimillonarias a la factura energética de hogares y empresas, sin un plan claro para subvencionarlas, ilustran la complicada situación en la que se encuentran los gobiernos. “Tienen muy poco margen de maniobra”, indicó Soltvedt.

La suerte ha sido que, hasta ahora, el mes de octubre está siendo más suave de lo habitual, lo que supone una menor demanda de combustible para calentar los hogares, apuntó el analista. Pero “si este invierno se produce una interrupción inesperada del suministro de gas procedente de Europa, es probable que veamos un mayor incremento de los disturbios civiles, el riesgo y la inestabilidad gubernamental”, dijo.

—https://www.latimes.com/espanol/internacional/articulo/2022-10-22/protestas-por-inflacion-suben-riesgo-de-disturbios-en-europa

Manifestaciones masivas en las principales capitales europeas

Este fin de semana las concentraciones antigubernamentales recorrieron las capitales de varios países de la Unión Europea simultáneamente. Las manifestaciones más multitudinaria se reunió en Berlín, frente al edificio del Bundestag, así como en el centro de Praga.

Los manifestantes alemanes salieron con pancartas “Danos gas y petróleo rusos” y “Gobierno de Scholz = Administración de Biden”.

En la capital checa, donde las manifestaciones se suceden desde hace varios fines de semana, los manifestantes piden al gobierno que dimita. El primer ministro de Petr Fiala dijo que a las convocatorias sólo acuden aquellos “a los que Moscú utiliza”.

También se celebró una manifestación en Viena, donde se pudieron ver muchas banderas rusas. Los manifestantes pidían al Canciller Nehammer que abandone el enfrentamiento con Rusia y retome unas relaciones amistosas.

El detonante de las movilizaciones en los países de la Unión Europea es el continuo crecimiento de la inflación. En Alemania, por primera vez desde principios de los años cincuenta, es de dos dígitos. Los precios exorbitantes de la electricidad y el gas han reducido los salarios sustancialmente. La inflación en la República Checa se situó en agosto en el 17 por cien anual, casi tres veces más que el año pasado.

Manifestación en París contra el alza del coste de la vida

Más de 140.000 manifestantes que exigían aumentos salariales, una mayor imposición sobre los beneficios extraordinarios de las empresas y otras medidas para aliviar el impacto de la crisis marcharon el domingo en París.

Los organizadores exigían la congelación de los precios de la energía, de los bienes esenciales y de los alquileres y se oponían a la reforma de las pensiones.

Se produjeron graves enfrentamientos con la policía, incendio de contenedores de basura y varias vitrinas bancarias fueron destrozadas.

En la manifestación participaron los obreros en huelga de las refinerías, los trabajadores de mantenimiento de las centrales nucleares, los de la limpieza, la empresa nacional de ferrocarriles o los de banca. La lucha por la subida salarial es justa, gritaban los trabajadores.

La convocatoria tuvo lugar mientras las huelgas en refinerías y depósitos de combustible ha desencadenado una escasez crónica de gasolina, poniendo al gobierno de Macron a la defensiva. Millones de trabajadores y otros automovilistas que dependen de sus vehículos se vieron afectados, con colas gigantescas en las gasolineras.

El gobierno de Macron también está a la defensiva en el Parlamento, donde perdió la mayoría en las elecciones legislativas de junio. Esto hace que sea mucho más difícil para su alianza aplicar su programa, y la discusión parlamentaria del plan presupuestario del gobierno para el próximo año está resultando especialmente difícil.

 

 

Revuelta agraria en el país de los tulipanes

Los levantamientos campesinos parecían una reliquia del pasado más remoto. También parecían algo propio de países “atrasados”. Una revuelta agraria en el corazón de Europa es algo absolutamente sorprendente. Sin embargo, es un signo de los tiempos que corren.

Los Países Bajos están experimentando una impresionante agitación rural que dura ya tres años, aunque sólo se ha conocido desde junio de este año. Incluso se habla de “revuelta agraria”.

Holanda es el segundo exportador agrícola del mundo. Los campesinos holandeses son los principales beneficiarios de la PAC (Política Agraria Común), la mayor partida del presupuesto comunitario. El sector agrícola neerlandés también se beneficia del libre comercio internacional fomentado por los acuerdos económicos celebrados en el seno de la OMC (Organización Mundial del Comercio).

En los años sesenta ya se produjo una revuelta en el campo. Muchas explotaciones rechazaron las limitaciones de la PAC. Los agricultores se opusieron a la modernización forzada que exigieron el gobierno y los bancos, entre ellos Rabobank. Como resultado de las presiones monopolistas, la agricultura se especializó, se volvió productivista y desarrolló la ganadería intensiva. En la actualidad, la agricultura holandesa forma parte de un complejo agroindustrial altamente mecanizado que depende en gran medida de la química: fertilizantes, herbicidas, piensos…

Europa te lo da y luego la misma Europa te lo quita, primero en nombre de la PAC y ahora en nombre del calentamiento climático. Bruselas quiere cambiar las prácticas agrarias con su Agenda 2030. Las ayudas que propone sólo ascienden a 25.000 millones de euros, mientras que las proyecciones más optimistas prevén la eliminación de un tercio de las explotaciones ganaderas de aquí a 2030 y la reconversión inevitable de otro tercio.

Quizá el calor acabe con el planeta, sí, pero los seudoecologistas lo harán mucho más rápidamente. El gobierno holandés quiere reducir la cabaña ganadera a la mitad. En la primavera de este año, el Ministerio de Naturaleza y Nitrógeno anunció la obligación de reducir las emisiones de óxido de nitrógeno en un 70 por cien en las proximidades de las zonas Natura 2000.

Es imposible leer el nombre de ese Ministerio holandés sin que se escape una carcajada.

Desde la pandemia, los Países Bajos están experimentando una fuerte agitación social que empezó con las mascarillas, los confinamientos y la vacunación obligatoria. Además de las marchas callejeras, los holandeses han pasado al sabotaje: cortes de carreteras, bloqueo de los centros de carga y de las infraestructuras de transporte. El 5 de julio la policía disparó contra los manifestantes y algunos políticos han pedido sacar al ejército de sus cuarteles.

Las encuestas hunden al gobierno y en 2019 apareció un nuevo partido, el BBB (Movimiento Campesino Ciudadano), que podría obtener unos 20 escaños. Se tata de la típica organización con un programa confuso, populista y reaccionario a partes iguales, que no es otra cosa que expresión de un amplio decontento social.

Tres sindicatos británicos suspenden las huelgas por la muerte de la reina

Tres sindicatos británicos que representan a los trabajadores de correos y del transporte han suspendido sus huelgas tras la muerte de la reina Isabel II. Se ha anulado la convocatoria de huelga para el viernes en Royal Mail por parte del Sindicato de Trabajadores de la Comunicación. El poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores Ferroviarios, Marítimos y del Transporte dijo que había suspendido sus huelgas previstas para los días 15 y 17 de septiembre.

“Expresamos nuestras más profundas condolencias a su familia, amigos y país”, dijo el sindicato en un comunicado. Por último, la Asociación de Personal Asalariado del Transporte también ha cancelado sus huelgas previstas en septiembre y “respetará el periodo de luto público”.

En las últimas semanas, Gran Bretaña ha sido testigo de una oleada de huelgas en diversos sectores, ya que los trabajadores exigen mejoras salariales y condiciones para contrarrestar la creciente inflación, que supera el 10 por cien y podría llegar a más del 13 por cien en octubre. En agosto, hubo huelgas en correos, el puerto de Felixstowe, los ferrocarriles y el metro de Londres. Se trata de las mayores huelgas de las últimas décadas.

Para hacer frente a la subida de los precios de la energía, la Primera Ministra Liz Truss anunció un enorme paquete de subvenciones. Las facturas del hogar medio tendrán un tope de 2.500 libras al año, un ahorro de 1.000 libras al año sobre lo que habrían pagado sin la intervención del gobierno.

Las empresas y las instituciones públicas, como las escuelas, recibirán una subvención equivalente durante seis meses. Las medidas de apoyo, que también incluyen una supresión temporal de los impuestos verdes sobre la energía, costarán decenas de miles de millones de libras, pero la cifra se ha retrasado hasta una declaración presupuestaria a finales de este mes. Podría superar los 100.000 millones de libras.

Los prolegómenos de un otoño muy caliente

El sábado 70.000 personas se manifestaron en Praga para protestar contra la subida de precios y exigir la dimisión del Primer Ministro checo, Petr Fiala. “El objetivo de nuestra manifestación es exigir un cambio, principalmente para solucionar el problema de los precios de la energía, especialmente de la electricidad y el gas, que destruirán nuestra economía este otoño”, dijo uno de los organizadores.

Varios partidos políticos, entre ellos los comunistas, convocaron la manifestación bajo el lema “La República Checa primero”. La jefa del movimiento Tricolor, Zuzana Majerova Zahradnikova, denunció un gobierno que “puede ser ucraniano, tal vez bruselense, pero ciertamente no checo” y exigió el cese de los suministros de armas a Ucrania, diciendo: “Esta no es nuestra guerra”.

Interpelado por los manifestantes, el Primer Ministro checo respondió diciendo a la prensa que el Kremlin estaba detrás de la convocatoria. El guión ya estaba escrito. Es la misma demagogia que utilizaron en Italia para explicar la caída de Mario Draghi el pasado julio. Detrás de estas acusaciones se encuentra, en realidad, la creciente debilidad de los gobiernos europeos, que sienten cada vez más que el suelo tiembla bajo sus pies.

The Guardian recogió las palabras -mucho más lúcidas- del Ministro de Justicia checo, Pavel Blazek: “Si la crisis energética no se resuelve, el sistema político de este país está en peligro” (*). Una declaración que debería hacer reflexionar a muchos dirigentes europeos, antes de que pongan al ejército a patrullar las calles, como en Alemania a partir del mes que viene.

En Alemania la gente está preocupada por la perspectiva del “Wutwinter”, el “invierno de la ira”, por supuesto provocado por la manipulación de extremistas sin escrúpulos, como los negacionistas del “covid” y los antivacunas, según dijo Nancy Faeser, Ministra Federal del Interior de Alemania, el pasado mes de julio.

Son frases prefabricadas. Cualquier cosa antes que asumir las consecuencias desastrosas de las propias opciones políticas. La crisis económica y social desencadenada por las sanciones a Rusia no hace sino reforzar el descontento en el que la población europea ya han entrado desde hace tiempo, recalificado muchas veces por los oportunistas como “extrema derecha” para reducir su impacto.

En abril de 2020 el instituto demoscópico Ipsos constató que en Francia se ha producido una división muy clara entre el pueblo y las élites oligárquicas. Más de ocho de cada diez franceses consideran que las oligarquías políticas, económicas y mediáticas tienen “intereses fundamentalmente diferentes de los de la gran mayoría de la población”.

Después del movimiento de los chalecos amarillos en 2019, los resultados de las últimas elecciones en Francia han sido una auténtica llamada de atención, como pone de manifiesto el último estudio de Fondapol. Los autores se muestran alarmados por la abstención electoral, el aumento constante del voto de protesta y el voto en blanco que, al convertirse en mayoritario, “socava nuestro sistema democrático”.

Lo mismo ocurre con la revuelta que se está gestando como consecuencia de las sanciones a Rusia. Los europeos se han visto arrastrados a una aventura militar sin consulta ni debate. Ahora deben, como dice Macron, “pagar el precio”, es decir, consentir la propia ruina y asistir pasivamente a la destrucción programada de sus conquistas sociales.

(*) https://www.theguardian.com/world/2022/sep/04/czech-republic-prague-protest-sanctions-energy-crisis-gas-russia

¿Se aleja la revuelta?

Podríamos decir que se ha pasado de la etapa de la Trilateral como bloque hegemónico no homogéneo, a la Pentalateral bloque hegemónico también no homogéneo, lo cual aleja todavía mucho más la perspectiva de un avance revolucionario a nivel mundial
(Cambios en la geopolítica mundial, Josep Cónsola, octubre 2015)

De una punta a la otra del planeta, las élites mundiales productoras y controladoras del mercado, de las superproducciones, de la contaminación, y del deterioro social, se han puesto de acuerdo en la realización de un gran macro-test que sirva de preludio para disponer de los mecanismos de control social ante próximas agresiones en todos los ámbitos de la vida.

Las alabanzas, tanto por parte de supuestos comunistas de pacotilla, como de gobiernos extremadamente despóticos y ultraconservadores, de la manera como la República Popular China ha actual ante una variante de la gripe estacional llamada Cv-19, recluyendo en arresto domiciliario a 11 millones de personas, con control total de sus movimientos, poniendo en práctica las supuestas “virtudes” de la tecnología 5G, tiene que servir, como mínimo para reflexionar qué futuro nos ofrece la nueva configuración Pentalateral del capitalismo mundial (EE.UU. – UE – Japón – China y Rusia).

Así como las “teorías biológicas y antropológicas de la dominación tienden normalmente a afirmar la orden existente, y en su versión extrema, exigir otro todavía más autoritario” (“Subjektlose Herrschaft”, Robert Kurz, Krisis, núm 13, 1993), estamos entrando en esta última etapa caracterizada por un afán desmesurado de control social amparado en las potencialidades tecnológicas de última generación para mantener y asegurar el desarrollo sin freno de la sociedad capitalista productora de mercancías y de plus-valor. Ya no se trata solo de mantener el control social por medio de los “contratos de trabajo” ya sean estos de los llamados “dignos” o “desecho”.

“… De este modo la sociedad se ‘prisioniza’ cada vez más, se convierte en un gigantesco campo de concentración para el control ‘científico’ de la población… El capitalismo monopolista extiende los sistemas ‘duros’ de control social fuera de los muros de las prisiones. Antes el capital solo podía disponer de la fábrica o la prisión para regular el mercado o imponer la disciplina. Fuera de estas esferas, el individuo quedaba fuera del control público, lo cual generó de idea del ‘derecho a la intimidad y a la inviolabilidad del domicilio’… Hoy, normas como la Ley Corcuera (corregida y aumentada por la llamada Ley Mordaza) demuestran que se trata de imponer la disciplina en la calle… El control social se ha convertido en un control total, en fascismo puro y duro” (“Función social de la marginación” Juan Manuel Olarieta Alberdi, 13 abril de 2012). No se puede desconocer que la “Ley mordaza” fue impugnada por el PSOE ante el Tribunal Constitucional cuando era a la oposición, con argumentos bastante coherentes, ahora no solo no ha retirado el recurso, sino que esta es la ley que se está aplicando para sancionar a quién no obedezca el confinamiento actual.

Pero este encarcelamiento, amparado en estos momentos bajo la aparente humanitaria voluntad de preservar la salud, no es otra cosa que la fabricación del consentimiento, “fabricación que implica la manipulación y la formación de la opinión pública. Se establece la conformidad y aceptación en la autoridad y la jerarquía social. Se busca el desempeño de un orden social establecido. La fabricación del consentimiento, es la presentación a la opinión pública, de la principal narrativa de los medios de comunicación, sus mentiras y sus falsedades” (“Fabricando disidencia”, Michel Chossudovsky, Global Research, 26 de septiembre de 2010).

¿Quién en este momento hace de portavoz de la reestructuración económica a nivel global? No son los “hombres de negro” del Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, Banco Central Europeo y Organización Mundial del Comercio, sino los “hombres de blanco” de la Organización Mundial de la Salud, organismo financiado por las grandes multinacionales de la industria químico-farmacéutica-militar de varios países. Y ha sido este organismo, que sin estar avalado por estadísticas fiables y constatables en comparación con los efectos de la “influenza” (nombre internacional de la gripe estacional) y otros coronavirus de años anteriores en todo el mundo, ha declarado pandemia mundial, y Huawey y Microsoft han puesto los instrumentos para el control social de la población.

¿Por qué?, ¿Quién financia la OMS y a que se dedica el dinero que recibe? Por un lado hay las llamadas “cuotas”, es decir, la participación de los diferentes países en el presupuesto general. De estas cuotas, que representan un 51% del presupuesto, un 76% se dedican al pago de nóminas del personal contratado. Pero, la otra parte de la financiación es lo que se denomina “Contribuciones Voluntarias Específicas” que solo se pueden dedicar a finalidades específicas acordadas entre los “donantes” y la Secretaría General de la OMS. Así pues, como podemos ver en el cuadro relativo a los principales donantes que por ejemplo EE.UU., siendo el principal contribuyente, la parte correspondiente a la “cuota” representa tan solo un 20% del total de su contribución, que quiere decir, nada más y nada menos que el 80% de la misma se dedica a financiar proyectos decididos no por la OMS sino por el gobierno de EE.UU. y sus corporaciones farmacéuticas. Aun así, los cerca de 600 millones, del ejercicio 2016-2017 donados por la Fundación Bill-Mellina Gates se dedican a las finalidades al servicio de programas específicos diseñados por esta institución. Del mismo modo la contribución de la “Alianza GAVI para la vacunación y la inmunización”, la cuarta en importancia, se dedica a finalidades al servicio de ésta, que curiosamente la mencionada Fundación Gates es la principal contribuyente. Pero la Fundación Gates, es al mismo tiempo accionista y tenedora de “bonus” corporativos de las grandes multinacionales farmacéuticas: Pfizer, Novartis, Gilead Sciencies, Glaxo SmithKline, Abott Laboratories, BASF, Roche, Novo Norisdick ASB y Merck, todas ellas fabricantes de vacunas.

La ofensiva del capitalismo global, en proceso de continua reestructuración, ya sea eliminando competencia, ya sea incrementando la explotación, ya sea destruyendo países enteros para reconstruirlos, dejarlos fuera del sistema global de producción de mercancías o sencillamente apropiarse de sus recursos naturales e intelectuales, tiene en estos momentos una perspectiva a medio plazo de gran cambio del patrón tecnológico, semejante al realizado a principios del siglo XX cuando se cambió la energía basada en el carbón por el petróleo.

Este cambio tecnológico, iniciado ya hace cuarenta años con la introducción de la microelectrónica y robótica dentro de todo el proceso productivo ha roto unas pautas generales que se mantenían constantes desde la introducción de la máquina de vapor y de las primeras máquinas “self-acting”, pautas en que la innovación de procesos comportaba un incremento enorme de la desocupación, pero la innovación de productos hacía necesaria la incorporación de fuerza de trabajo con el cual la ocupación aumentaba. La revolución microelectrónica iniciada junto con la ofensiva llamada neoliberal caracterizada por la victoria electoral de los programas económicos de Margaret Tatcher en Gran Bretaña y de Ronald Reagan en EE. UU., que tuvo como lema “There is no Alternative” supuso un punto de inflexión en el cual la innovación de procesos con un incremento extraordinario de la productividad hizo que la innovación productos, a pesar de ser enorme, no repercutiera en un aumento de la ocupación industrial, pero sí a un incremento exponencial de la tasa de explotación por persona ocupada (tasa de plusvalía).

Ahora, a la microelectrónica y la robótica, se le añadirá la “inteligencia artificial” y los ordenadores cuánticos con lo cual, el proceso de incremento de la productividad se verá ultra-multiplicado. Todo, en un contexto en que existe una constante de sobre-producción mundial global, sin demanda solvente que la pueda absorber plenamente, lo cual requiere de ajustes periódicos de «destrucción», más o menos cruentos.

Esta perspectiva del capitalismo mundial hacia un cambio de patrón tecnológico de sustitución de las energías fósiles ha ido precedido de toda una campaña de intoxicación, iniciada por el que fue vicepresidente de EE. UU. Al Gore, miembro del consejo de administración de Appel Inc., asesor senior de Google y miembro de la empresa de capital-riesgo Kleiner Perkins Caufiels & Byers que ha invertido en más de 200 empresas y gestiona un fondo de 1.200 millones de dólares e invierte en compañías como Amazón o Netscape. Las compañías relacionadas con KPCB están agrupadas dentro de dos grandes ramas: Salud (biotecnología y medicamentos) y Ciencias de la Información (software) (https://www.baquia.com/emprendedores/kpcb-algo-mas-que-un-saco-de-dinero).

Otra vez nos encontramos dentro de un círculo que, tal como apuntaba al inicio de este escrito, el binomio “salud-control” se hace patente dentro de la proyección hacia grandes cambios que el capitalismo mundial está llevando a cabo. No podemos olvidar a los grandes medios de comunicación, todos ellos subordinados a los dictados de las grandes corporaciones multinacionales, así el triste espectáculo llevado a cabo el año pasado mediante una chica sueca, Greta Thunberg, emulando el personaje de ficción “Pipi Calzaslargas” creado por la también la escritora sueca Astrid Lindgren en 1945, haciendo el mismo papel de muchachita traviesa peinada con dos colitas, vestida “informal” y caracterizada como “anarquista”. Habiendo configurado un inteligente producto de marketing fruto de la estrategia de fondo de las grandes corporaciones, dotándola de la aparente candidez para hacerla conectar con la gente joven, y con un discurso de unos «pretendidos tirones de orejas» a gobernantes, para infundirles “reivindicatividad”. ¿O alguien se puede cree que si no dispusiera del aval de sectores estratégicos muy influyentes se le brindarían los auditorios que le han dado altavoz?

Esta puesta en escena del llamado cambio climático, singularizando la culpabilización en el Dióxido de Carbono de todos los males de la humanidad sin el suficiente rigor científico de los efectos acumulativos de los factores concurrentes, en una operación para esconder el efecto mortal sobre las personas de las emisiones de Monóxido de Carbono, Dióxido de Nitrógeno, de los xenón-estrógenos, de los agro-tóxicos, de una farmacología desmesurada que debilita el sistema inmune, y de las emisiones de los depósitos de residuos industriales, todo en el camino de los cambios previstos a medio plazo.

Cualquier cambio de esta magnitud comporta unos peligros debidos a la oposición de una parte de la población el resultado de los cuales es difícil de predecir. Pueden darse situaciones parecidas a las del siglo XIX que desembocaron en la quema y destrucción de maquinaria textil (destacar las destrucciones en Camprodón y Alcoy) que comportaron el redactado de la Real Orden de 24 de junio de 1824 en la que se cita: “… Los tristes resultados que padecieron las fábricas de Alcoy, Segovia y otras, por iguales causas de anteponer los jornaleros su interés y subsistencia a la utilidad pública” y continua ordenando a los ayuntamientos y párrocos a insistir “del bien que trae el uso de las máquinas y de la conveniencia de emplear en caminos y obras públicas de la provincia y otras labores análogas a estos brazos que claman por ocupación, y abrigan, aunque callen, la inquietud y descontento a la par de su miseria mientras no se les proporciona útiles tareas” (J. Patricio Saiz González: Legislación Histórica sobre Propiedad Industrial en España 1759-1929. Real Orden de 24 de Junio de 1824. pág 39. Ed. Miner, 1996).

Reiterándose la paradoja de que las virtudes de los “adelantos” científicos técnicos, que se vuelven a calificar como “de utilidad pública”, son antagónicos con la subsistencia y la miseria de los trabajadores, y donde estas cuestiones se tiene que prescindir por mayor productividad y acumulación del capital.

Este miedo del capital hacia la reacción del proletariado ante escenarios en los cuales se menguan cualquiera de los llamados “derechos humanos” hizo que durante muchísimos años la reacción fuera básicamente la represión brutal, pero a medida que el proletariado empezó a organizarse primero en sindicatos combativos y después en partidos proletarios comunistas, la represión no era suficiente. La apuesta del capital fue la cooptación de los miembros de estos sindicatos y partidos destinando inmensas cantidades de dinero para la destrucción sistemática de las organizaciones obreras como inversión para el futuro. Pero los efectos han tenido como resultado un hecho contradictorio: Por un lado se ha desactivado la militancia proletaria, pero por el otro, la pérdida de credibilidad y la corrupción de los grupos dirigentes de estas organizaciones hace que no sean capaces de “mantener la orden en sus filas” a pesar de las enormes sumas que constantemente se transfieren de los presupuestos estatales a sindicatos y partidos obreros ya sea en forma de subvenciones por las estupideces más inimaginables, ya sea por las subvenciones en función de los resultados electorales y cobro de buenos sueldos de los miembros electos a todos niveles.

¿Quién controlará las reacciones espontáneas, si se da el caso? Los partidos socialistas y comunistas no disponen de “militantes” tan solo se los quedan votantes. Los grandes sindicatos se han convertido en vulgares gestorías.

Qué hacer? El capital tiene que buscar nuevos mecanismos de control social para prever futuras revueltas que, a carencia de organización pueden estallar en cualquier momento, a pesar de que los efectos de las mismas, hoy por hoy, no tendrán un nexo de continuidad, pero sí que pueden abrir los ojos a la necesidad de organizar de nuevo, al nuevo proletariado y al conjunto de trabajadoras y trabajadores derivados de los cambios que se avecinan.

De ahí, las pruebas de control social que se están llevando a cabo por todas partes, hoy concretamente amparadas por los burócratas de la OMS al servicio del gran capital transnacional. Salud y nuevas tecnologías que podrían estar al servicio del proletariado y sectores populares para vivir mejor, para liberarlo de la explotación, en cambio su utilización es para controlarlo, domesticarlo y hacerlo cada vez más dependiente y sumiso a los dictados de la economía de mercado.

Epílogos

“Quizás podemos imaginarnos lo que sucedería si nos desposeen ahora de algo que sabemos que es propio de nuestra condición, por ejemplo el aire (ojo, que esto lo sabemos por el puro y simple vivir, sin ciencias ni científicos que nos lo descubran, como antes, nuestros prehistóricos antepasados, sabían muchas más cosas de la vida que ahora, en cambio, no sabemos). Vamos a imaginarnos, pues, que nos desposeen del aire y lo convierten en una propiedad privada en manos de unas autoridades que lo “parcelan”, lo envasan y nos lo dan a cada cual con una escafandra para que respiremos.

Estaríamos agradecidos que nos dieran lo que necesitamos para vivir, como si fuera un acto de generosidad de la autoridad competente, puesto que nos habrían ocultado la desposesión previa.

En principio, la operación de desposesión se justifica diciendo que es para administrar los recursos y para distribuir el oxígeno adecuadamente. Con el paso de unas generaciones, nadie recuerda que hubo un tiempo en que el aire estaba aquí y se respiraba sin necesidad que nadie lo envasara y lo distribuyera.

El ejemplo no resulta absurdo cuando pensamos que la tierra, que hoy es toda propiedad privada y está parcelada, antaño era como el aire” (Casilda Rodrigáñez, El asalto al Hades, pág.72)

“En el periodo de acumulación originaria, cuando la burguesía emergente descubrió que la “liberación de fuerza de trabajo” –es decir, la expropiación de las tierras comunes del campesinado-, no era suficiente para forzar a los proletarios desposeídos a aceptar el trabajo asalariado. A diferencia de Adán de Milton, quien al ser expulsado del Jardín del Edén, marchó alegremente hacia una vida dedicada al trabajo, los trabajadores y artesanos expropiados no aceptaron trabajar por un salario de forma pacífica. La mayor parte de las veces se convirtieron en mendigos, trotamundos o criminales. Haría falta un largo proceso para producir una fuerza de trabajo disciplinada. Durante los siglos XVI y XVII, el odio hacia el trabajo asalariado era tan intenso que muchos proletarios preferían arriesgarse a acabar en la horca que subordinarse a las nuevas condiciones de trabajo. Esta fue la primera crisis capitalista, mucho más seria que las crisis comerciales que amenazaron los cimientos del sistema capitalista durante la primera fase de su desarrollo. La respuesta de la burguesía fue la multiplicación de las ejecuciones, la construcción de un verdadero régimen de terror” (Silvia Federici. Calibán y la Bruja. pág.101-102).

Las huelgas de las maquilas de Matamoros han conducido al despido de 4.700 trabajadores

La patronal del norte de México sigue con su cruel venganza: las huelgas de las maquilas de Matamoros han conducido al despido de 4.700 trabajadores. A esar de ello, hay paros en otras 80 empresas.Una de ellas es la embotelladora de Coca-Cola, donde los 718 trabajadores están de huelga desde el pasado 31 de enero.

Sin embargo, la presidenta de la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje, María Eugenia Navarrete, tiene un criterio muy sorprendente. Ha declarado por decreto que dicha huelga es “inexistente”, ya que no hay motivos para ella.

Pero admite que los trabajadores siguen sin regresar a sus puestos, es decir, que hay no huelga pero sí la hay. Un verdadero galimatías.

“Era un paro técnico, nunca estalló la huelga, ya se notificó a las partes, al líder sindical. Fue inexistente ese paro, no estalló la huelga”, ha dicho en una entrevista concedida durante la primera Reunión de Secretarios del Trabajo y Homólogos de los Gobiernos estatales.

Navarrete explicó que debido a que en octubre pasado hubo revisión salarial, la que demanda ahora el sindicato no se justifica.

Por su parte, el 23 de febrero la multinacional de los brebajes lanzó un contraataque por redes sociales con supuestos testimonios de esquiroles que aseguran estar dispuestos a reanudar las labores.

La empresa lanzó una campaña en la que asegura “Somos 718 trabajadores y somos más los que sí queremos trabajar”, con la etiqueta #YoSiQuieroTrabajar.

La campaña mostraba testimonios de esquiroles de diversas áreas como mantenimiento y conservación de edificios, de 7 meses a 37 años de antigüedad, que junto con su familia aseguran “yo si quiero trabajar en Coca Cola”.

A pesar de los despidos, las huelgas están triunfando en todas las empresas, una tras otra. Los 3.000 trabajadores de Dragados Offshore, el nombre en México de la multinacional española de la construcción, han finalizado la huelga tras conquistar el aumento de sus salarios, reducción de la jornada de trabajo y el pago de los atrasos retenidos.

Las huelgas obreras se extienden como un reguero de pólvora en México

En el arranque de 2019 el país tiene 15 huelgas federales activas, de las cuales tres estallaron entre enero y febrero, precisó la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS). Además, se han contabilizado al menos 384 emplazamientos a huelga (que es el aviso legal del sindicato a la autoridad laboral de ejercer ese derecho si no son satisfechas sus demandas). Se registran también 37 conflictos sin emplazamiento de sindicatos pertenecientes a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y a la Confederación Regional Obrero Mexicana (CROM).

Tan sólo los emplazamientos de los trabajadores de las tiendas Walmart y de Teléfonos de México (esta última con más de 60.000 centros laborales) suman 150.000 trabajadores involucrados, paralelamente a una de las huelgas activas que es la de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y que hoy cumple un mes.

En lo que va de 2019 se han realizado 28 paros y ocho huelgas de carácter local en 14 estados del país. En Matamoros, Tamaulipas, al día de hoy se contabilizan ocho conflictos en los que están involucrados 2.000 trabajadores.

Entre los sindicatos de empresas con más problemas en Matamoros se encuentran algunos afiliados a la CTM y a la organización minera de Napoleón Gómez Urrutia, éstas son: Metal, Avances Científicos de México, Castligth, TPI, Fluxmetal, Arca-Coca-Cola y Siderúrgica del Golfo, algunas presentan en sus instalaciones bloqueos de trabajadores y paros parciales o totales.

En el caso de Coca-Cola, la planta refresquera está totalmente bloqueada en sus accesos por el Sindicato de Jornaleros, en la misma situación se encuentra la Siderúrgica del Golfo, que está cerrada por el Sindicato Minero.

Las tres huelgas de carácter federal estalladas en este año son de las universidades Autónoma Metropolitana (UAM), Autónoma de Chapingo (UACh) y la Agraria Antonio Narro, en Coahuila, que abarcan sólo a trabajadores administrativos.

De las 15 huelgas federales, 12 llevan varios años. Dos iniciaron en 2005, dos, en 2007; tres, en 2008; dos, en 2012, y tres, en 2013, que corresponden principalmente a problemas de mineros en estados del norte del país.

En todos estos conflictos la demanda es aumento salarial y mejorar las condiciones en el área de trabajo. El incremento al salario mínimo y el cambio de gobierno impulsó a los trabajadores a defender sus derechos, lo que produjo un ambiente de “efervescencia laboral”.

Académicos y abogados laborales comentaron que con el nuevo gobierno los trabajadores tienen “más confianza” para luchar por mejores condiciones laborales, por lo que previeron que surjan más conflictos de este tipo, puesto que 70 por ciento de los contratos colectivos de trabajo se revisan en los primeros meses del año.

El pasado 25 de enero, 45 maquiladoras en Matamoros, Tamaulipas, estallaron en huelga en demanda de un incremento salarial de 20 por ciento y un bono de 32.000 pesos. Algunas ya han llegado a acuerdos con sus trabajadores.

Los conflictos laborales que siguen en esa ciudad son encabezados por algunos dirigentes de la CTM, en tanto que la amenaza de huelga en las tiendas Walmart lo dirige la CROC, encabezada por el senador Isaías González Cuevas. Ambas centrales están vinculadas al Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Por otro lado, los conflictos laborales de las instituciones universitarias, aunque fueron estalladas por sindicatos independientes como el SITUAM y el STUACh, han sido respaldadas por organizaciones como la Nueva Central de Trabajadores, dirigida por Martín Esparza, dirigente del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME).

Isaías González Cuevas, secretario general de la CROC, consideró que más sectores laborales podrían iniciar más emplazamientos a huelga en las próximas semanas, lo que se sumaría a la situación que se vive en el norte del país con las maquiladoras.

Los sectores que podrían estallar en huelga podrían ser “la construcción, algunas maquiladoras en la parte norte y también en el centro y Bajío, así que hay varias organizaciones que están pidiendo mejores salarios y mejores condiciones de trabajo”, indicó. El motivo, señaló, es que el rezago salarial ha crecido en los últimos años; cerca de 70 por ciento del salario mínimo permanece sin aumento, según dijo.

González Cuevas negó que estos emplazamientos atiendan a la competencia entre organizaciones sindicales, luego del nacimiento de otras nuevas, como la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), del senador Napoleón Gómez Urrutia, o la Confederación Autónoma de Trabajadores y trabajadores de México (CATEM), de Pedro Haces.

“Nosotros [la CROC] tenemos un trabajo sindical en la fuente de empleo hace mucho tiempo, pero también tenemos un trabajo en el territorio con la familia y le invertimos mucho en las cuotas sindicales a la educación, capacitación, certificación laboral y en varios lugares estamos apoyando a la familia del trabajador contra el delito cotidiano”, precisó.

Javier Aguilar, abogado laboral de la UNAM, dijo que el alza del salario mínimo es un detonante de las huelgas que han surgido en los últimos días, dado que ha impulsado a los trabajadores a presionar a las empresas para fijar un monto que cubra todas sus necesidades.

“Las demandas de los trabajadores han estado marginadas desde los años 80, sus salarios no han crecido, tienen prestaciones bajas, mientras que los líderes sindicales se han enriquecido”, expresó.

Destacó que con el alza del salario mínimo de 88.36 pesos a 102.68 los trabajadores “vieron una oportunidad” para exigir un aumento, puesto que en los últimos 40 años, explicó, su ingreso se deterioró por las políticas de carácter neoliberal.

Manuel Fuentes Muñiz, investigador de la UAM, explicó que el aumento salarial de 100 por ciento en la zona fronteriza y de 16 por ciento en el resto del país planteó una “serie de desequilibrios” en los centros de trabajo al romper la estructura salarial que se aplicó en los últimos años.

“Al incrementar el salario mínimo alcanzan a los salarios contractuales, en los cuales en cada revisión se empuja, en promedio, un incremento de 5 por ciento por parte de los patrones. “Al aumentarse el salario mínimo se rompen las estructuras salariales y se crean estos conflictos”, apuntó.

Alfonso Bouzas, investigador de la UNAM, indicó que esta coyuntura presenta la oportunidad para regular los contratos de protección de los trabajadores y transitar hacia una dinámica más transparente en los sindicatos de todo el país, en la que los dirigentes sean elegidos por los trabajadores y no se perpetúen en el cargo.

https://www.eluniversal.com.mx/nacion/huelgas-se-avivan-paros-laborales

La mayor mina subterránea de México ha permanecido cerrada 11 años a causa de una huelga

La mina San Martín, la mayor mina subterránea de México, ha permanecido cerrada durante 11 años a causa de una huelga de los trabajadores. Actualmente se realizan obras para que pueda reabrir el año que viene.La mina, sita en el estado de Zacatecas, tiene vetas de cobre, plata, plomo y zinc y su rehabilitación tendría un costo de unos 77 millones de dólares.

La explotación quedó paralizada en julio de 2007 por una huelga del Sindicato Nacional Minero, pero a principios de este año los trabajadores se reagruparon en un nuevo sindicato, la FNSI (Federación Nacional de Sindicatos Independientes), que puso fin a la huelga a petición de los trabajadores, lo que ha sido aprobado por los organismos de conciliación laboral.

Un portavoz del sindicato anterior dijo a la agencia Reuters que van a recurrir dicha resolución. “Los auténticos trabajadores mineros siguen en estado de huelga”, comentó en una rueda de prensa Napoleón Gómez Urrutia, secretario general del Sindicato Nacional Minero.

La fuga sindical ha puesto en evidencia a Gómez Urrutia, un personaje podrido hasta la médula al que llaman “el minero de sangre azul” porque no es minero y nunca lo fue; ni siquiera sabe lo que es trabajar. Nadie le votó para que asumiera el cargo de secretario general del Sindicato.

En 1979 tuvo su primer y único cargo, la dirección general de la Casa de Moneda, de la que fue despedido en 1992 a causa de ciertas “irregularidades”.

El sindicato minero de Gómez Urrutia es su propia mina de oro. En 2006 tuvo que abandonar México tras ser acusado por el gobierno de haberse apropiado de 55 millones de dólares de un fondo sindical que era propiedad de 20.000 mineros.

Huyó a Canadá, donde compró la nacionalidad y desde allá siguió manipulando el sindicato por control remoto. En su libro “Los amos de la mafia sindical”, el periodista Francisco Cruz Jiménez le describe de la siguiente manera: “Es, quizás, el único líder en el mundo que controla y dirige un sindicato millonario y poderoso a larga distancia a través de telegramas, llamadas telefónicas, teleconferencias, transmisiones vía Internet o, como bromean algunos de sus agremiados, señales de humo y hasta telepatía desde su autoexilio en la cosmopolita Vancouver, en la costa pacífica de Canadá”.

En 2014 la Interpol emitió una orden internacionial de captura en su contra a causa del fraude, pero naturalmente fue absuelto de actos criminales en 2014. No era un chorizo que huía con la pasta sino un perseguido político, así que regresó al circo como uno de los aliados del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, y actualmente ocupa un escaño como senador.

Necesitaba el nuevo sillón porque le da patente de corso para sus chanchullos y chantajes. En su artículo 58 la Constitución de México establece que para ser senador es necesario ser mexicano y acreditar un periodo mínimo de residencia en el país, lo que Gómez Urrutia no cumplía (ni falta que hace).

En su familia y allegados le llaman cariñosamente “Napo”, aunque para la mayoría es “nepo”.

La política de distensión de ‘La Izquierda’ en Alemania

A los moscones como nosotros la mierda nos magnetiza. No lo podemos evitar. Por eso nos repetimos, resultamos pesados o, como se decía antes, somos “dogmáticos”. Es la explicación de que volvamos a hablar de nuestra amada Sahra Wagenknecht, la dirigente de Die Linke (La Izquierda) alemana, que simboliza como pocos el oportunismo en estado casi puro, el de toda la vida, una mezcla en la que a la vieja socialdemocracia alemana se le suman los indigestos “verdes” y los renegados de la extinta República Democrática Alemana.

La explicación de nuestro embobamiento no sólo está en la tradicional posición histórica del imperialismo alemán respecto a otros, especialmente Estados Unidos, sino al papel que los oportunistas siguen jugando en su interior, eso que Lenin llamaba “socialimperialismo” y del que Wagenknecht es uno de los mejores ejemplos.

Hace unos días el diario “Berliner Morgenpost” entrevistaba a la dirigente alemana (*) mientras paseaba en bicicleta por los paisajes idílicos del Sarre, en la frontera con Francia, algo muy alemán. El periodista empieza la entrevista con una pregunta típica de inicio de campaña electoral, comparando con mucha gracia a los dos dirigentes de La Izquierda, ella y Dietmar Bartsch, con Tom y Jerry.

Cualquier gacetillero hispánico hubiera empezado la entrevista de una manera muy distinta, con esa colección de tópicos que siempre empiezan así: el ascenso de la ultraderecha en Europa central, de las posiciones populistas y xenófobas como consecuencia de la crisis, la emigración y bla, bla, bla…

Pero lo que está ocurriendo, asegura Wagenknecht, es lo contrario: La Izquierda está en lo más alto de los sondeos desde 2013, a pesar de la fuerza de los nazis de la AfD (Alternativa por Alemania). En Alemania la pobreza crece, dice Wagenknecht, “la gente no alcanza a vivir de su trabajo y cada vez más ancianos padecen la humillación de la pobreza”.

En medio de una larga parrafada sobre pobreza, impuestos y seguridad social, sin que el periodista se lo pregunte, nuestra Wagenknecht suelta lo que estábamos esperando leer: “En política exterior Alemania debería volver a su política tradicional de distensión”. Hemos acudido a varios diccionarios para comprobar que hemos traducido bien “Entspannungspolitik” por política de distensión precisamente, pero la propia Wagenknecht lo aclara a preguntas del periodista: “¿Qué entiende Usted por distensión?”

La respuesta es: “Buscar un equilibrio de intereses en lugar de participar en la escalada de conflictos por el rearme y la guerra”. Luego sigue una explicación tópica sobre la “guerra contra el terrorismo” que ha tenido efectos contraproducentes, reconoce, o sea, que ha creado y reforzado el terrorismo que se pretendía combatir, incluso en Alemania. “Sacar al ejército de Afganistán y Siria sería el mejor medio de asegurar nuestra seguridad”, concluye, una tesis que la vieja socialdemocracia califica como “no gubernamental” o impropia de un partido que aspira a gobernar o a formar parte de un gobierno. Si las posiciones entre ambas organizaciones estuvieran tan enfrentadas, como parece, no sería posible un gobierno de coalición.

Wagenknecht califica la postura del SPD como “decrépita” y contraria a la Constitución. Recurre al olvidado Billy Brandt, dirigente de la socialdemocracia alemana en la posguerra, para describir la “tradicional” política exterior alemana: durante 40 años los soldados alemanes no habían salido del interior de las fronteras. “La Izquierda no sostendrá jamás el esfuerzo militar del ejército” en esos países, afirma Wagenknecht. “Alemania no se defiende en Mali, ni en Afganistán, ni en Siria”.

Estamos completamente de acuerdo con Wagenknecht. Ya sólo queda que cumpla con su palabra si tiene que firmar un acuerdo de gobierno con la socialdemocracia “decrépita”.

No será así, y que conste que aquí nos gusta equivocarnos.

(*) http://www.morgenpost.de/politik/article208749265/Wagenknecht-warnt-SPD-vor-Gabriel-als-Kanzlerkandidat.html

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