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La prehistoria de las torturas de la CIA en las cárceles secretas: el programa Mkultra

El Archivo de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha desclasificado una nueva colección de documentos sobre el programa Mkultra de la CIA (1). Junto con Bluebird y Artichoke, el programa es la prehistoria de las posteriores torturas (“interrogatorios reforzados”) que la CIA pondría en marcha a partir de 2001 en las cárceles clandestinas que tenía repartidas por varios países del mundo, algunas de ellas en la Unión Europea.

La nueva colección reúne más de 1.200 documentos sobre experimentos con drogas, hipnosis, aislamiento, privación sensorial y otras técnicas extremas en seres humanos, a menudo ciudadanos estadounidenses, que generalmente desconocían lo que se les estaba haciendo o que participaban en una prueba de la CIA.

Las referencias al programa Mkultra fueron calificadas de “conspiranoicas” hasta que hace 50 años Seymour Hersh las publicó en el New York Times. También han transcurrido 70 años desde que en 1954 el gigante farmacéutico estadounidense Eli Lilly fabricara por primera vez LSD por procedimientos industriales, convirtiéndose así en el principal vendedor de drogas de la CIA.

Entre los documentos más relevantes de la nueva colección se encuentra un plan aprobado en 1950 por el director para crear de “equipos de interrogatorio” que “utilizarían el polígrafo, las drogas y la hipnosis para lograr los mejores resultados posibles en las técnicas de interrogatorio”.

Un memorando de 1951 documenta una reunión entre la CIA y funcionarios de inteligencia extranjeros sobre la investigación del control mental y su interés compartido en el concepto de control mental individual, es decir, que a lo largo de la Guerra Fría los aliados y socios de Estados Unidos estuvieron al corriente de las técnicas de tortura de la CIA.

Una entrada de 1952 expone el diario de George Hunter White, un policía antidrogas que dirigía una “casa de seguridad”, antecedente de las actuales cárceles secretas, donde la CIA experimentaba drogas como el LSD y realizaba otros ensayos con estadounidenses sin su conocimiento.

White fue contratado por Sidney Gottlieb, director del programa Mkultra, para dirigir las primeras cárceles secretas de la CIA en Nueva York y San Francisco, donde administraban LSD, entre otras sustancias, a personas inconscientes, para registrar después los efectos sobre su comportamiento.

Un informe de 1952 habla sobre el uso exitoso de los métodos de interrogatorio Artichoke, que combinaban “narcosis” e “hipnosis” para inducir regresión y posterior amnesia en “supuestos agentes dobles rusos”.

Aparece un informe de 1956 en el que Gottlieb aprueba un proyecto para “evaluar los efectos de grandes dosis de LSD-25 en “voluntarios humanos normales” entre los presos de una cárcel de Atlanta.

En la nueva colección consta un informe de 1963 del Inspector General de la CIA, que llevó a la dirección de la central a reexaminar el uso involuntario en su programa secreto de pruebas de drogas, siempre que fueran de estadounidenses.

También está la declaración de 1983 de Sidney Gottlieb, director del programa Mkultra, en un litigio civil interpuesto por Velma “Val” Orlikow, víctima de proyectos patrocinados por la CIA y dirigidos por Ewen Cameron en el Instituto Allan Memorial de Montreal.

Como Jefe de Operaciones de la Dirección de Planes de la CIA (1952-1962), Subdirector de Planes (1962-1965), Subdirector de la CIA (1965-1966) y Director (1966-1973), Richard Helms mostró un gran interés en el desarrollo de técnicas para el uso de drogas en operaciones encubiertas de inteligencia. Como director de la CIA, en 1973 ordenó la destrucción de los archivos que hicieran referencia al programa Mkultra.

Se trata de otro de los encubrimientos más infames en la historia de la CIA, que ha tenido impunidad total no sólo por las torturas practicadas a los detenidos, sino también en tratamientos médicos rutinarios, en hospitales penitenciarios, cuarteles del ejército, clínicas de rehabilitación de drogas y centros de detención juvenil.

La mayoría de los documentos proceden de los archivos recopilados por John Marks, antiguo funcionario del Departamento de Estado que presentó las primeras solicitudes de desclasificación de los archivos Mkultra. En 1979 escribió el libro sobre el “Candidato manchú” al que hemos aludido varias veces aquí desde 1916.

Posteriormente, Marks donó sus documentos al Archivo de Seguridad Nacional. Muchos de los pasajes censurados de los documentos fueron eliminados con el tiempo, a medida que las investigaciones oficiales, las declaraciones civiles y los relatos detallados arrojaron luz sobre algunos de estos episodios.

Las primeras cárceles secretas de la CIA

Los programas de investigación de control del comportamiento de la CIA contribuyeron decisivamente al desarrollo de técnicas utilizadas por estadounidenses y sus aliados en centros de detención de Vietnam, Latinoamérica, Afganistán, Irak, la Bahía de Guantánamo y prisiones secretas de la CIA en el mundo.

Las técnicas de Mkultra se citan en el manual de interrogatorio Kubark de la CIA de 1963, que sirvió de base para los interrogatorios de prisioneros en Vietnam y, posteriormente, en dictaduras anticomunistas de Latinoamérica.

Si bien muchos proyectos de Mkultra se llevaron a cabo en hospitales, reformatorios, laboratorios e instituciones púbicas, otros se llevaron a cabo en las primeras cárceles secretas de la CIA, donde las cobayas humanas no estaban atendidas por médicos sino por policías antidrogas, como White.

Bajo la dirección de Gottlieb, el policía se camuflaba como un artista bohemio para atraer a víctimas desprevenidas a su guarida, donde experimentaban en secreto con las drogas y grababan su comportamiento.

Antiguo miembro de la OSS que había trabajado en el desarrollo de una “droga de la verdad” para el ejército durante la Segunda Guerra Mundial, White administraba en secreto LSD a muchas de sus víctimas. Gottlieb, su adjunto Robert Lashbrook y el sicólogo de la CIA John Gittinger se encontraban entre los verdugos de la CIA que visitaban con frecuencia las carceles secretas de White.

Otro científico siniestro, Cameron realizó experimentos aterradores con pacientes siquiátricos y otras personas para el programa Mkultra. Era presidente del departamento de siquiatría de la Universidad McGill y director del Instituto Allan Memorial en Montreal, Canadá, donde llevaron a cabo experimentos de “desesquematización”.

Los métodos de Cameron combinaban el sueño inducido, el electrochoque y la “conducción psíquica”. Las cobayas eran drogadas y después torturadas sicológicamente durante semanas o meses para intentar reprogramar sus intelectos.

La misteriosa muerte de Frank Olson

La misteriosa muerte de Frank Olson en 1953 resulta particularmente interesante. Olson era químico del Ejército y especialista en aerosoles de la División de Operaciones Especiales (SOD) del Cuerpo Químico del Ejército, socio militar de la CIA en la investigación del control del comportamiento.

Oficialmente declarada un suicidio, la muerte de Olson tras caer desde un décimo piso en Nueva York, ocurrió 10 días después de que Gottlieb y sus compinches adulteraran su cóctel en una reunión de la CIA. Posteriormente se determinó que la ingesta de drogas contribuyó a su muerte, pero muchos, incluidos familiares, cuestionaron la conclusión de que Olson, que compartía habitación con Lashbrook esa noche, se hubiera arrojado por una ventana.

En el centro del asesinato estaba Gottlieb, “el jefe de los envenenadores de la CIA”, según tituló en 2019 Stephen Kinzer en su libro (3). Es el ejemplo perfecto del científico de nuevo tipo, sicario de las peores políticas de Estado. Durante décadas Gottlieb dirigió los esfuerzos de la CIA para encontrar drogas, hipnosis y otros métodos extremos para controlar el comportamiento humano, con la esperanza de transformarlos en herramientas utilizables por sus siniestros planes.

Los relatos de la participación de la CIA en los fallidos intentos de asesinato del primer ministro congoleño Patrice Lumumba y del dirigente cubano Fidel Castro, entre otros, se encuentran entre los casos más legendarios, si no los más exitosos, de los esfuerzos de la CIA para implementar las herramientas desarrollados por la unidad de Gottlieb.

Unos cientificos fuera de todo control

Menos conocido es su papel en experimentos con drogas y programas de “interrogatorios especiales” que dejaron a cientos de personas con trauma psicológico y a otras con “deterioro permanente”.

Aunque Mkultra fue aprobado al más alto nivel, operó prácticamente sin supervisión. Fue un cheque en blanco. La autorización presupuestaria inicial de Mkultra eximió al programa de los controles financieros habituales de la CIA y permitió al equipo científico de Gottlieb iniciar proyectos de investigación sin firmar ningún contrato.

Otro canalla de los equipos científicos de la CIA, el doctor Charles Geschickter, fue profesor de patología en la Universidad de Georgetown y director del Fondo Geschickter para la Investigación Médica, una fundación a través de la cual la central de espionaje financió diversas investigaciones y experimentos sobre control de drogas y comportamiento como parte de Mkultra y programas relacionados, como Bluebird y Artichoke.

Cuando Gottlieb llegó a la CIA en 1952, el Proyecto Bluebird, que exploraba la posibilidad de controlar a un individuo mediante la aplicación de técnicas especiales de interrogatorio, ya estaba en marcha. Dirigidos por Morse Allen, jefe de la Oficina de Seguridad, los primeros experimentos Bluebird fueron realizados por equipos de expertos en polígrafo y psicólogos con detenidos y confidentes en centros secretos de interrogatorio estadounidenses en Japón y Alemania.

El nombramiento de Allen Dulles como subdirector de la CIA en 1951 condujo a la expansión de los programas Bluebird bajo un nuevo nombre, Artichoke, y bajo la dirección de Gottlieb. El nuevo programa debía incluir, entre otros proyectos, el desarrollo de “pistolas de gas” y “venenos”, así como experimentos para comprobar si los “sonidos monótonos”, las “conmociones cerebrales”, las “descargas eléctricas” y el “sueño inducido” podían utilizarse como medios para lograr “control hipnótico sobre un individuo”.

En tiempos de Artichoke, la CIA comenzó a reclutar de forma sistemática a investigadores de primer nivel y a solicitar la colaboración de esas instituciones “prestigiosas” que trabajan sobre el control mental. Uno de los primeros en entrar fue el subdirector del Hospital Psiquiátrico de Boston, Robert Hyde, quien en 1949 se convirtió en el primer estadounidense en experimentar el efecto de LSD después de que el hospital adquiriera muestras de la droga del laboratorio Sandoz en Suiza.

En 1952 la CIA comenzó a financiar la investigación del hospital sobre LSD, en la que Hyde se utilizó a sí mismo, a sus colegas, a estudiantes voluntarios y a pacientes del hospital como cobayas. Hyde trabajó en cuatro subproyectos de Mkultra durante la década siguiente.

Ante la insistencia de Geschickter, la CIA proporcionó 375.000 dólares para la construcción de un nuevo centro médico en el Hospital Universitario de Georgetown. A cambio, Geschickter accedió a que la CIA utilizara una sexta parte del nuevo “Anexo Gorman” como “refugio hospitalario” y a proporcionar “pacientes y voluntarios humanos para fines experimentales”.

Poco después de asumir el cargo de director de la CIA en 1953, Dulles autorizó Mkultra, ampliando la investigación de la central sobre control del comportamiento y reorientándola hacia el desarrollo de la “capacidad para el uso encubierto de materiales biológicos y químicos” en “operaciones clandestinas presentes y futuras”.

Para sus crímenes la CIA necesita universidades

Muchos de los 149 subproyectos de Mkultra estuvieron encabezados por universidades sin escrúpulos de ningún tipo como Cornell, Georgetown, Rutgers, Illinois y Oklahoma. El doctor Carl Pfeiffer, director del Departamento de Farmacología de la Universidad Emory, dirigió cuatro subproyectos de Mkultra, todos ellos relacionados con el uso de drogas, en particular LSD, para inducir estados sicóticos.

Esta serie de experimentos dejó secuelas de por vida en muchos de sus participantes, incluyendo a los presos de la cárcel de Atlanta y el centro de detención juvenil de Bordentown, Nueva Jersey.

Otra fundación que servía de fachada de Mkultra, la Sociedad de Ecología Humana, estaba dirigida por el doctor Harold Wolff, neurólogo del Centro Médico Cornell, quien escribió uno de los primeros estudios sobre técnicas de lavado de cerebro para Allen Dulles y posteriormente colaboró con la CIA para desarrollar una combinación de fármacos y privación sensorial que podría utilizarse para borrar la memoria humana.

A través de la fachada que Wolff le proporcionaba, la CIA financiaba los experimentos de Cameron en Toronto.

La colección de documentos que acaba de aparecer vuelve a recordar -una y otra vez- que este tipo de experimentos con seres humanos ya habían sido condenados como crímenes internacionales por el Tribunal de Nuremberg. Los nazis los pusieron en práctica en los campos de concentración y la CIA en sus cárceles secretas. La lucha contra la tortura es una lucha contra el fascismo que pasa por Auschwitz lo mismo que por Guatánamo.

(1) https://proquest.libguides.com/dnsa/64
(2) https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB27/docs/doc01.pdf
(3) https://www.nytimes.com/2019/09/10/books/review/poisoner-in-chief-stephen-kinzer.html

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La represión en Europa va de la mano del rearme

Silenciosamente y sin debate público, Bélgica también afina sus instrumentos represivos, siguiendo el modelo ensayado durante la pandemia y los estados de alarma. Un proyecto de ley pretende introducir el “estado de crisis“, un tercer régimen de excepción que se insertaría entre el estado de paz y el estado de guerra, los únicos dos reconocidos actualmente por la Constitución (*).

Oficialmente es para abordar mejor ese nuevo invento que han llamado “amenazas híbridas”, que vale lo mismo para un roto que para un descosido. Es uno de esos términos jurídicos imprecisos que necesitan los gobiernos para justificar cualquier cosa. Los pretextos son tanto los ciberataques, como la desinformación y cualquier cosa que consideren “desestabilizadora” para el Estado.

¿Cuándo hay una “amenaza híbrida”? ¿quién decide lo que es verdad y lo que es mentira?

La declaración de crisis, como la de pandemia, abre las puertas a la suspensión del “imperio de la ley”, es decir, a la privación de libertades y derechos y al despliegue del ejército en las calles sin tener que declarar el estado de guerra.

Las opiniones críticas y las páginas webs que las expresen lo van a tener muy mal. Vuelve la Inquisición en busca de bulos y noticias falsas para que resplandezca “la verdad” de la mano de los cretinos del estilo Newtral, Maldita o Killbait.

Ante la proliferación de críticas y denuncias “desestabilizadoras”, el ejército tomaría el control, movilizando sus tropas y sus medios para evitar la difusión de informaciones y opiniones disidentes.

En los países de la Unión Europea, las doctrinas de la “defensa híbrida contra amenazas” —un concepto impreciso y genérico— permiten a los gobiernos ampliar su margen de acción sin tener que recurrir a los marcos clásicos del estado de guerra o de emergencia. La seguridad interior se militariza gradualmente, la vigilancia se normaliza y la libertad se esfuma en el aire.

Primero silenciaron a los rusos, medios como RT o Sputnik. Luego fueron a por los “prorrusos” y finalmente acabarán con todos los demás. Ya está ocurriendo con quienes se oponen al genocidio de los palestinos, como comentábamos ayer.

No se va a librar a nadie que alce la voz. La represión en Europa va de la mano del rearme. Necesitan poner firme a la población, tener peleles fieles, sumisos y disciplinados. Los tiempos de las libertades y los derechos fundamentales han quedado muy atrás.

Se veía venir desde la pandemia, los confinamientos y los toques de queda. En Bélgica había dos estados de excepción y ahora habrá un tercero. En España había tres y ahora también habrá más. Con el tiempo, los “estados de crisis” se harán permanentes para que -poco a poco- la población trague y se acostumbre a hacer lo que le mandan los militares. Las sociedades europeas acabarán siendo cuarteles.

(*) https://www.lecho.be/…/entre-guerre-et…/10614768.html

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18 encarcelados en Reino Unido por intentar parar el genocidio en Gaza

El gobierno británico incluyó al colectivo solidario “Acción Palestina” en el listado de organizaciones terroristas prohibidas por la ley y, pocos días después, Estados Unidos eliminó de la suya a la sección siria de Al Qaeda.

Los terroristas entran y salen de los catálogos, igual que los tomates de la nevera. Es una reedición del capirote medieval que ponía la Inquisición a los herejes o a las brujas. Las etiquetas no solamente son tópicos para el consumo retórico de los medios de intoxicación, sino que en ocasiones, como ésta, adquieren un alcance jurídico. Te llaman hereje y acabas en la hoguera; te llaman terrorista y acabas en la cárcel.

En Reino Unido ascienden a 18 las personas encarcelados por intentar parar el genocidio en Gaza. Les han aplicado la ley antiterrorista, a pesar de que son quienes están luchando contra el terrorismo. Por lo tanto, los verdaderos terroristas son los policías, los fiscales, los jueces y los ministros del gobierno británico. Sólo los verdaderos Estados terroristas redactan listados de terroristas.

Por su propia naturaleza, los dogmas funcionan así. Nadie pregunta por los motivos de etiquetar a alguien como “terrorista”. Es algo mecánico. Las etiquetas se consolidan por el mero uso. A base de repeticiones en los medios de comunicación, se quedan pegadas al paladar y son tan reversibles como los calcetines.

Cuando alguien logra sacarse los dogmas de la cabeza, le resulta evidente que Al Qaeda es una organización terrorista, lo mismo que quienes la crearon, esto es, Estados Unidos, Israel y Reino Unido, entre otros países.

Por lo tanto, quienes se oponen a países sanguinarios como esos tres, están luchando contra el terrorismo y ni deberían ser llamados “terroristas”, ni deberían estar encarcelados.

A los pacifistas les llaman violentos aunque son ellos los que tienen el monopolio de la violencia y, por lo tanto, del terror. Quienes rocían con pintura los aviones de guerra británicos, como los miembros del colectivo “Acción Palestina”, no cometen ningún delito y deberían ser condecorados con una medalla al civismo internacional.

Hasta las expresiones de apoyo a “Acción Palestina” son ilegales, lo que está provocando detenciones en Reino Unido. Roger Waters, miembro británico de Pink Floyd, ha sido denunciado ante la policía antiterrorista británica por los sicarios de Israel por una declaración pública en la que afirmó: “Apoyo a Acción Palestina. Es una organización maravillosa. Es no violenta”.

Pero es típico de los países imperialistas considerarse a sí mismos como el ombligo del mundo, la máxima expresión de la democracia, las libertades, derechos y garantías. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces”.

No hay que olvidar nunca lo que Nebrija escribió hace 500 años en la primera gramática de la lengua castellana: “La lengua es compañera del imperio”. Las palabras significan lo que los imperialistas quieren que signifiquen, porque son ellos los que escriben los diccionarios.

(*) https://samidoun.net/es/2025/04/free-the-filton-18-encarceladas-en-el-reino-unido-por-intentar-parar-el-genocidio/

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El caso del asesinato de un marroquí en Torrejón de Ardoz ya muestra síntomas de que quedará impune

La magistrada del Juzgado de Instrucción nº 4 de Torrejón de Ardoz ha calificado indiciariamente al policía municipal de la comisaría de Barajas involucrado en los hechos como posible autor de un delito de “homicidio imprudente”, calificación que indica los pasos que el tribunal va a dar para limitar al máximo las consecuencias penales para el agente.

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Los marines se despliegan en las calles de Los Ángeles

Los marines enviados por Trump a Los Ángeles comenzaron sus operaciones sobre el terreno el viernes, en vísperas de una jornada de movilizaciones en todo Estados Unidos para protestar contra las redadas y detenciones masivas de trabajadores emigrantes.

Armados con rifles semiautomáticos, los marines tomaron posiciones alrededor de un edificio que albergaba al FBI. Los vecinos se mostraban alucinados porque no hubo manifestaciones en el barrio Westwood del oeste de Ángeles.

Las primeras unidades forman parte de un grupo de unos 700 marines que se unirán a 4.000 reservistas de la Guardia Nacional cuyo despliegue fue ordenado por Trump en Los Ángeles. Son responsables de proteger los edificios federales.

Mientras, la policía local se encarga de las protestas en una ciudad donde vive una gran población de origen hispano.

Ejerciendo funciones policiales, el viernes los marines participaron en la detención de una persona que caminaba cerca de un edificio federal.

Las tensiones en Los Ángeles estallaron el 6 de junio cuando los manifestantes comenzaron a protestar contra las redadas masivas contra los trabajadores. Algunas protestas fueron pacíficas mientras que en otras se desató una ola de violencia a veces espectacular, con coches quemados, tiendas saqueadas y una autopista bloqueada.

Las movilizaciones se han expandido en los últimos días a otras ciudades estadounidenses, como Las Vegas, Dallas, Austin, Chicago, Atlanta y Boston.

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La policía española detiene a dos saharauis en un montaje por ‘terrorismo’

El miércoles la policía detuvo en Bilbao y Basauri a dos saharauis, acusándoles de “colaboración con organizaciones yihadistas” y “apología del terrorismo”. El viernes a los detenidos los llevaron a la Audiencia Nacional para que se encarguen de afinar el montaje.

El juez decidió enviar a prisión a uno de los detenidos, mientras que el otro quedó en libertad bajo fianza. Además, ha ordenado el secreto de las actuaciones.

Para encubrir el montaje, la policía dijo que ambos eran “marroquíes”, mientras que las organizaciones de solidaridad con el pueblo saharaui han destacado que nacieron en los campamentos de refugiados de Tinduf.

Si eso fuera cierto, en todo caso los detenidos serían “argelinos”, pero no “marroquíes”.

Ambos detenidos están relacionados por lazos familiares con altos cargos del Frente Polisario, a nivel parlamentario y diplomático. Uno de ellos es un familiar cercano al nuevo embajador del Frente Polisario en Argel, Jatri Addouh.

El gobierno español de coalición quiere llevar el reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara al terreno judicial. Como dice la prensa africana, la policía española, la fiscalía y sus acólitos de la Audiencia Nacional son loe encargados de implementar esa política represiva.

A su vez, la diplomacia española de Sánchez y los suyos siguen fielmente las instrucciones de sus amos estadounidenses que, además de apuntalar la soberanía marroquí sobre el Sáhara, quieren incluir al Frente Polisario en el listado de “organizaciones terroristas”.

España ha tomado el rumbo de la represión. hace alarde de servilismo y las políticas de la coalición gobernante son las propias de unos lacayos del imperialismo. Para ello han inventado la tonteoría del “autoadoctrinamiento yihadista”, han privado a los saharauuis de la nacionalidad española, no les reconocen el derecho de asilo…

Organizaciones como Sumar compatibilizan su retórica vacía sobre el apoyo al pueblo saharaui, con su participación en la política traicionera del gobierno de Sánchez hacia el Sáhara.

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‘La libertad de prensa termina donde empieza la lucha contra el cambio climático’

En julio del año pasado la cadena francesa CNews fue multada por permitir que en una tertulia televisiva uno de los invitados defendiera una teoría herética sobre el cambio climático, sin que nadie le contradijera.

A medida que el dogma se tambalea, las doctrinas alternativas tienen que ser perseguidas, hasta el punto de responsabilizar a un medio de comunicación por las opiniones vertidas por un tertuliano.

El inquisidor ha sido Arcom, la institución encargada de regular las comunicaciones audiovisuales y digitales en Francia. Quieren convertir al organismo en una herramienta de control político de las opiniones sobre el cambio climático porque, como dijo el periódico Le Figaro, “la libertad de prensa termina donde empieza la lucha contra el cambio climático” (1).

Es otro caso de “pensamiento único” que se intenta defender en nombre de la “ciencia”. Los medios de comunicación no están para reflejar una variedad de opiniones sino para imponer a una de ellas sobre las demás.

Fue la primera vez en la historia que un organismo público regulador impone una sanción económica por la opinión de un tertuliano. El expediente se inició tras la denuncia de uno de esos repulsivos grupos seudoecologistas, Quota Climat, que ejerce de policía de las opiniones de los demás.

El castigo llegaba pocos días después de que Arcom advirtiera a Sud Radio por el mismo motivo: opiniones divergentes sobre el cambio climático.

Los medios de comunicación deben sostener la ideología dominante (y las instituciones que la formulan, como el IPCC) a toda costa y para ello se está desarrollando toda esa batería de nuevos pretextos para las viejas persecuciones de siempre. Unas veces se escudan en el “consenso científico”, otras en la “desinformación” y otras en las existencia de fuentes “poco creíbles”

Hasta ahora los castigos que ha impuesto Arcom no son más que pequeñas advertencias porque ya se empieza a hablar de la posibilidad de cerrar canales y medios de comunicación en el caso de un “incumplimiento grave” de sus obligaciones.

El mecanismo es jerárquico: Arcom vigila los contenidos de las cadenas de comunicación, que a su vez deben vigilar lo que dicen sus tertulianos e invitados. A estos últimos no les condenan por las frases que pronuncian, ya que el castigo recae sobre el medio.

Pero Quota Climat no tiene bastante con su tarea policial y ha promovido un proyecto de ley de represión de las opiniones en el que participan grupos parlamentarios de diversos colores, sorprendentemente unidos por su celo inquisidor (2).

El proyecto de ley se presentó oficialmente en noviembre del año pasado. El artículo 3 establece que “la autoridad reguladora […] garantizará, en particular, ante los editores de servicios de comunicación audiovisual […] que la programación refleje el consenso científico, en particular el carácter antropogénico del cambio climático, la existencia de la superación de los límites planetarios y la persistencia de la escasez de recursos, así como la necesidad de actuar reconocida por los compromisos internacionales de los que Francia es signataria”.

Llegan muy malos tiempos para la libertad de expresión, pero también para la ciencia, que nunca ha necesitado que los talibanes del “pensamiento único” impongan su mordaza sobre los herejes (o los quemen en la hoguera).

(1) https://www.lefigaro.fr/politique/climatoscepticisme-la-liberte-de-la-presse-sous-condition-climatique-20230921
(2) https://quotaclimat.org/plaidoyer-francais/

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Los 20 complots terroristas de Irán contra Reino Unido

El 7 de mayo la policía británica detuvo a cinco personas en lo que el Ministro del Interior británico llamó “una de las mayores operaciones antiterroristas de los últimos años”. Cuatro de los detenidos son ciudadanos iraníes. Les aplicaron la ley antiterrorista de 2006 por planear un ataque a la embajada de Israel en Londres.

El operativo presenta todas las características de un montaje político para justificar la declaración de la Guardia Revolucionaria iraní (CGRI) como organización “terrorista”, una iniciativa promovida por los grupos de presión sionistas de Reino Unido.

Aunque The Telegraph afirmó que “la presunta célula terrorista estaba a horas de lanzar el ataque cuando los hombres fueron arrestados”, también señaló que los sospechosos fueron detenidos en diferentes ciudades de Inglaterra, tres de ellos a unas cuatro horas en auto de Londres y otro a una hora de distancia.

La redada va acompañada de la típica campaña reaccionaria en los medios de intoxicación contra los emigrantes. En Talk TV, Kevin O’Sullivan estalló en histeria y advirtió: “Vamos a tener un Southport 2 si no tenemos cuidado”, refiriéndose a un incidente de motivación racial que desató disturbios.

Por su parte, The Guardian manipula la información para alimentar los temores de los disidentes iraníes que viven en Reino Unido, presentando las detenciones como una confirmación de las amenazas de Teherán.

Al mismo tiempo, los grupos de presión israelíes explotan la redada para etiquetar a la CGRI como “organización terrorista”. El 28 de abril, Progressive Britain, un grupo alineado con el Partido Laborista, publicó un artículo titulado “Por qué Reino Unido debería ilegalizar al CGRI”. Su autora, Jemima Shelley, no sólo es miembro de Labour Friends of Israel (LFI), sino también del colectivo United Against Nuclear Iran (UANI).

UANI ha desempeñado un papel recurrente en los esfuerzos ​​para influir en las políticas británicas contra Irán. El grupo, que se presenta como una organización neutral sin fines de lucro, está presidido por Jeb Bush y cuenta con un consejo asesor integrado por sionistas. El antiguo director del Mossad, Meir Dagan, fue miembro de la organización hasta su muerte, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, también forma parte del consejo actualmente.

Las acusaciones de “terrorismo” vinculado a Irán resurgen cada vez que Israel o sus aliados intentan aumentar la presión contra Irán.

El terrorismo como palanca política

El 8 de octubre del año pasado, el director del MI5, Ken McCallum, pronunció un discurso en el Centro de Operaciones Antiterroristas de Londres, donde declaró: “Desde el asesinato de Mahsa Amini en 2022, hemos presenciado una sucesión de complots en Reino Unido, a un ritmo y una escala sin precedentes. Desde enero de 2022, en colaboración con nuestros socios policiales, hemos desmantelado 20 complots respaldados por Irán que representan amenazas potencialmente letales para los ciudadanos británicos y los residentes del Reino Unido”.

El jefe de los espías inventa conspiraciones y, aunque dice que las centrales de inteligencia no politizan el “terrorismo”, en su discurso no hay más que amenazas de Rusia, China e Irán, las bestias negras del imperialismo británico.

No hay ni la más mínima evidencia concreta de esos 20 complots “apoyados por Irán”. Todo es humo y tiene que ser así necesariamente, impreciso, porque les permite tener una “negación plausible”, el donde “dije digo digo diego” que siempre es infalible.

El caso Magomed Husejn Dovtaev

En febrero de 2023 el ciudadano austríaco Magomed Husejn Dovtaev fue condenado por filmar las oficinas de Iran International, un medio de comunicación en idioma persa financiado por Arabia Saudí con sede en Londres.

Dovtaev afirmó haber sido víctima de una estafa por valor de 20.000 euros y quería encontrar a los responsables in situ. Aunque negó cualquier vínculo con Irán, fue condenado por recopilar información que pudiera utilizarse con “fines terroristas”.

Es una demostración de la manera en que la policía convierte una acción anodina, hacer fotos, en un delito de “terrorismo” cuando lo acompañas de “planes”, “objetivos”, “contactos” y “directrices” que sólo están en la imaginación calenturienta de la policía.

El 4 de marzo el secretario de Seguridad británico, Dan Jarvis, repitió su afirmación de que se habían frustrado 20 complots terroristas y que “el régimen iraní tiene a los disidentes en la mira”. También dijo al Parlamento que “los servicios de inteligencia de Irán, incluido el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y el Ministerio de Inteligencia y Seguridad (MOIS), están dirigiendo estas actividades perjudiciales”.

Sin embargo, Jarvis señala que “en lugar de operar directamente en territorio británico, utilizan intermediarios maliciosos para llevar a cabo sus misiones. De esta manera, ocultan sus huellas mientras permanecen seguros en Teherán”.

Los malos ocultan las “huellas” y los buenos se las inventan.

Los montajes policiales no son recientes

En 1994 “extremistas proiraníes”, supuestamente vinculados a Hezbolah, ya atacaron la embajada de Israel en Londres, aunque los detenidos no eran libaneses sino palestinos. Dos de ellos, Jawad Botmeh y Samar Alami, fueron condenados por conspiración porque no había pruebas de que colocaran la bomba.

Pero esa es otra técnica característica de los montajes judiciales: si no te pueden condenar por algo, te condenan por otra cosa. El objetivo es que vayas a la cárcel.

Incluso Amnistía Internacional denunció públicamente que se había vulnerado el derecho a un “juicio justo” para Botmeh y Alami, a quienes “se les negó el acceso a toda la información, tanto durante como después del juicio”.

El sofisticado dispositivo no causó víctimas y los verdaderos autores nunca fueron detenidos.

Nunca se pudo establecer un vínculo directo entre ninguno de ellos y el atentado, y ambos tenían coartadas. La apelación se presentó alegando que las condenas eran infundadas, en particular porque la fiscalía no reveló todas las pruebas a la defensa.

Primero la policía acusó a Nadia Zekra, una mujer palestina, de colocar la bomba frente a la embajada. Decían que habían encontrado restos de explosivos en una mesa de su casa. Luego, una vez iniciado el juicio, se retiraron todos los cargos contra ella. La acusación pasó a otro palestino, Mahmud Abu Wardeh, pero el jurado lo absolvió de todos los cargos. Durante la fase previa al juicio, el juez puso en libertad bajo fianza a Alami y Botmeh.

El atentado de 1994 fue un autoatentado cometido por los propios sionistas. Alami y Botmeh sospechaban de un personaje conocido como Reda Moghrabi, que era un agente israelí y los había incriminado.

Después del atentado Moghrabi desapareció.

El atentado lo reivindicó un supuesto “Equipo Jaffa” de la “resistencia palestina”, que nunca existió, ni antes ni después de la explosión.

Las revelaciones posteriores de antiguos agentes del MI5 fueron aún más esclarecedoras. David Shayler ha revelado que los servicios de inteligencia británicos ocultaron documentos relacionados con el ataque. Annie Machon, otra antigua agente del MI5, reveló que una evaluación interna concluyó que el propio Mossad orquestó la explosión para justificar mayores medidas de seguridad en la embajada.

Robert Inlakesh https://thecradle.co/articles/another-fictional-iranian-plot-in-london

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Telegram abandonará Francia antes que permitir a la policía acceder a los mensajes privados

Cuando en la redacción del New York Times se hacen los tontos y dicen que acaban de descubrir el bálsamo de Fierabrás, es que la información ya puede circular “libremente”. Ha salido de las catacumbas; ya se puede hablar de ello y poner al periódico como referencia de que una opinión está bien acreditada.

Por ejemplo, ahora acaban de descubrir que el Doge, el organismo que dirige la purga emprendida por el gobierno de Trump “está construyendo un extenso sistema de vigilancia”, al que relaciona con Musk, como si fuera una novedad (1). Antes, en tiempos de Clinton, Obama y Biden, la “vigilancia en masa” no existía en Estados Unidos.

“Nunca habíamos visto algo así en Estados Unidos”. Es una de esas lacras de nueva factura introducidas por Trump, Musk y otros parecidos, que ya tienen “las herramientas para satisfacer sus muchos agravios al localizar rápidamente información comprometedora sobre sus oponentes políticos o cualquiera que simplemente les moleste”.

Trump, Musk y los suyos van a revisar los registros tributarios para encontrar las direcciones de los inmigrantes. El Doge está usando inteligencia artificial para examinar sus comunicaciones e identificar personas que albergan sentimientos anti-Musk o anti-Trump y, presumiblemente, sancionarlos o despedirlos.

En el periódico se hacen los ofendidos. “Es una reversión sorprendentemente rápida de nuestra larga historia gubernamental de aislar los datos para evitar su uso indebido”. Es una característica definitoria de muchos “regímenes autoritarios”: llenar archivos detallados sobre la población para poder castigar a quienes protestan.

Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, los equipos de la purga están recopilando datos personales sobre residentes de Estados Unidos de docenas de bases de datos y están fusionándolos en una base de datos maestra en el Departamento de Seguridad Nacional.

Es algo que han venido haciendo la Agencia de Seguridad Nacional, el FBI, la CIA y la decenas de centrales especializadas en la represión desde que se inventaron los archivos, los ficheros, las máquinas de escribir y los tipógrafos.

Durov promete no dejar las puertas abiertas a la policía francesa

Francia no necesita a Trump, ni a Musk, ni al Doge para convertirse en uno de esos “regímenes autoritarios”, capaz de detener a Pavel Durov para obligarle a la fuerza a poner los datos de la red Telegram a disposición de los aparatos represivos del Estado.

Aunque Telegram va cediendo cada vez un poco más, Durov asegura que no va a crear una puerta trasera en el sistema de cifrado para permitir el acceso de la policía. “Sería mejor abandonar el mercado francés que ceder a una orden de ese tipo”, dice Durov (2).

El mes pasado, Francia estuvo a punto de prohibir el cifrado. El Senado aprobó una ley que exige que las aplicaciones de mensajería instalen puertas traseras para que la policía acceda a los mensajes privados. Afortunadamente, la Asamblea Nacional la rechazó. Sin embargo, hace unos días, el jefe de policía de París, Laurent Nuñez, volvió a insistir con un chantaje característico: si hubiéramos tenido acceso a las redes sociales, hubiéramos podido impedir los ataques a las prisiones.

Otras veces la policía presiona con el narcotráfico. Durante la discusión del proyecto en el Senado el pasado mes de enero, una enmienda de Cédric Perrin quería obligar a los servicios de mensajería cifrada a entregar las claves a la policía, con el pretexto de la “lucha contra el narcotráfico”.

Afortunadamente, la enmienda no coló, pero la policía vuelve a la carga. Quieren convencer que los ataques a las cárceles fueron obra de narcotraficantes.

Como bien dice Durov, cuando en una red de comunicaciones se abre una puerta trasera, se abre para todo el mundo, no sólo a la policía. Una vez instalada, puede ser explotada por terceros.

El engaño típico de la policía es afirmar que el cifrado está diseñado para proteger a los delincuentes, y no para proteger la intimidad de los usuarios, algo a lo que tienen derecho.

Pero la policía vuelve a la carga de la mano del senador Perrin. “Pronto presentaremos un proyecto de ley de inteligencia que incluirá esta medida”, amenaza.

El derecho a la intimidad en la Unión Europea

El 1 de abril la Comisión Europea publicó un texto llamado “Protección de la Unión Europea: una estrategia europea de seguridad interior”, para permitir a la policía acceder “legalmente” a los mensajes cifrados de los usuarios.

Hasta ahora, Telegram ha acordado proporcionar a la policía las direcciones IP y los números de teléfono de los usuarios con una orden judicial, pero la plataforma nunca ha “revelado un solo byte de mensajes privados”, promete Durov. Si las nuevas normas europeas o francesas le obligaran a hacerlo, “Telegram preferiría abandonar un mercado antes que socavar el cifrado con puertas traseras y violar los derechos humanos fundamentales”.

Desde 2022 está pendiente de tramitación otro proyecto represivo europeo, llamado CSAR (Child Sexual Abuse Regulation) y apodado “Chat control”. El pretexto es luchar contra la ciberdelincuencia infantil y obligar a los proveedores de servicios de comunicación interpersonal en línea (redes sociales, mensajería, correo electrónico, chats, aplicaciones de citas) y a los proveedores de alojamiento a registrar y analizar el contenido de los usuarios, con el fin de verificar que no se trata de pornografía infantil. Un dispositivo que también supondría eliminar el cifrado de extremo a extremo y destruir la confidencialidad de las conversaciones.

Esta propuesta de reglamento está paralizada tras las reservas manifestadas por varios Estados miembros, entre ellos Alemania, Austria, Suecia, Países Bajos, etc. Francia, en cambio, el país que vive del mito de los derechos humanos y de las libertades, la apoya plenamente.

(1) https://www.nytimes.com/2025/04/30/opinion/musk-doge-data-ai.html
(2) https://www.nexus.fr/actualite/news/telegram-contre-les-backdoors/

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Represión

Zelensky comienza otra purga contra sus oponentes políticos

Se acercan las elecciones y en Kiev ha comenzado una purga de los rivales políticos de Zelensky en el contexto de los cambios en la situación de la guerra. Sanciones, prisión y exilio… se utilizan todos los métodos.

Zelensky ha desplegado la fuerza del aparato represivo contra los candidatos electorales. Petro Poroshenko es el enemigo más astuto, más adinerado y más peligroso. El antiguo presidente y su esposa declararon ingresos de 4.600 millones de grivnas (más de 110 millones de dólares) el año pasado y se encuentran entre los tres oligarcas más ricos de Ucrania.

En febrero Zelensky impuso sanciones contra sí mismo y varios otros políticos ucranianos por decreto. Se han impuesto sanciones personales contra políticos y empresarios ucranianos, incluidos el multimillonario Ihor Kolomoisky e incluso Viktor Medvedchuk, que abandonó Ucrania.

Estas sanciones incluyen la privación de condecoraciones previamente otorgadas, la congelación indefinida de activos y la prohibición de transferir fondos fuera de Ucrania. Los ciudadanos ucranianos sancionados por Zelensky también pierden el derecho a usar y disponer de su propiedad, tienen prohibido privatizar y arrendar propiedad pública, comprar tierras y realizar cualquier transacción financiera. Todas estas restricciones son de por vida.

Un comunicado del SBU, la policía política ucraniana, dijo que las medidas se tomaron debido a “la amenaza a la seguridad nacional, la integridad territorial y la soberanía de Ucrania, así como la creación de obstáculos para el desarrollo económico sostenible” (1). Las sanciones fueron precedidas por la apertura de varios procesos penales contra el expresidente, incluido uno por “alta traición”.

En respuesta, Poroshenko calificó las acciones como una provocación, explicando que Zelensky estaba “buscando a alguien a quien culpar por sus trágicos errores” y lo acusó de usurpar el poder en Ucrania y construir un “régimen autoritario”. El poder ilimitado del gabinete de Zelensky es “humillante para todo el país”, añadió.

Además de las sanciones, el expresidente no puede salir del país y corre el riesgo de ser detenido. Su hijo fue reconocido como desertor del servicio militar y buscado por no presentarse a una citación al centro de reclutamiento territorial. Por decisión del centro, se le impuso una multa de 25.500 grivnas (unos 610 dólares).

Poroshenko lleva mucho tiempo preparándose para el momento en que pueda oponerse a Zelensky, en venganza tanto por su derrota en la campaña electoral anterior como por la persecución política. Tiene cosas que contar. Pero las sanciones y la amenaza de prisión por “alta traición” obligaron al ex presidente a callarse la boca.

Para Zelensky el peligro proviene de las personas que ocupan cargos parlamentarios, tienen medios económicos, gozan de cierto apoyo popular y controlan sus propios medios de comunicación. Por eso Poroshenko se ha convertido en primero en la lista de enemigos y perseguidos. Los demás ya están encarcelados, han huido al extranjero o, como el general Zaluzhny, han sido relegados lejos del país.

No es casualidad que también se impusieran sanciones a otros cuatro oligarcas. Uno de ellos, Konstantin Jevago, está financiando a otra rival de Zelensky, la diputada Yulia Tymoshenko, que también aspira al gobierno. El golpe a Jevago limitó las posibilidades de Tymoshenko en futuras elecciones. La oficina de Zelensky también está preparando un ataque contra Tymoshenko para silenciarla. Esto podría implicar sanciones y nuevos procesos penales por “alta traición”.

El alcalde de Kiev, el proxeneta Vitali Klitschko, también se enfrenta a problemas. Recientemente dijo que había una creciente presión por parte de la oficina de Zelensky. Otros dirigentes municipales también están perseguidos. Se está llevando a cabo una campaña masiva contra los ayuntamientos: solo la semana pasada se realizaron más de 500 registros y detenciones.

Zelensky es consciente de que pronto será considerado responsable de todos los problemas en los que se ha visto sumida Ucrania durante su presidencia y de que Occidente puede exigir elecciones. Por eso quiere eliminar a cualquier aspirante al puesto de jefe de Estado y atacarlo de antemano.

Además, el nivel de apoyo a Zelensky en Ucrania continúa cayendo debido a la prolongada guerra y las crisis económica, social y financiera. Su figura es cada vez más controvertida. Cada vez más políticos de diferentes países señalan que no es legitimado desde hace casi un año y se niega a abandonar el cargo.

El periódico alemán Deutsche Welle informó que uno de los objetivos de la campaña represiva es neutralizar políticamente a Zaluzhny (2). La oficina de Zelensky está tratando de disuadir al antiguo comandante en jefe del ejército y actual embajador en Londres de participar en las próximas elecciones presidenciales. De lo contrario, se iniciarán procesos penales contra él por la entrega de Jersón a las tropas rusas en 2022.

La oposición podría unirse en torno a Zaluzhny, considerado como un candidato más aceptable para Occidente. Zelensky no quiere dar tiempo a sus opositores para organizarse. La serie de escándalos en el panorama político ucraniano apenas está empezando a cobrar impulso y la lucha se intensificará cada día que pase. Habrá nuevas detenciones, acusaciones y revelaciones comprometedoras.

(1) https://strana.news/news/480007-pod-vybory-konfiskatsiju-mestorozhdenij-snbo-vvel-pozhiznennye-sanktsii-protiv-poroshenko-kolomojskoho-boholjubova-i-zhevaho.html
(2) https://www.dw.com/de/wen-w%C3%BCrden-die-ukrainer-zum-pr%C3%A4sidenten-w%C3%A4hlen/a-71762204