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Categoría: Represión (página 28 de 67)

Una tanqueta en la sopa

Parece que, oyendo a miembros de la «izquierda» caviar, caniche, o, como se ha dicho siempre, «domesticada», se ha poco menos que «escandalizado» por la presencia de una o varias tanquetas del ejército en la represión de las movilizaciones del sector naval en la bahía de Cádiz.

Se diría que la presencia de las tanquetas son -como dice Pablo Iglesias- un «error» innecesario, quizá antiestético por demasiado vistoso e impresionista: con la presencia de los esbirros uniformados es suficiente. Todos en su papel: unos repartiendo hostias, y otros recibiéndolas, todo perfecto, legal, siguiendo el guión; si se responde a la violencia policial ya sería salirse del guión y cosa de cuatro vándalos. Esto sí que es viejo.

Ven una tanqueta como quien ve una mosca en la sopa y se indignan, o simulan hacerlo, y no dudamos que algunos lo dicen sinceramente. Como si fuera novedoso y «antinatural» en una democracia como la española y tal y tal… Acá subyace un episodio del subconsciente, y es que la presencia de la tanqueta, como un ogro feroz en las calles gaditanas, recuerda los tiempos no tan lejanos de esas mismas tanquetas en las calles de Euskadi reprimiendo manifestaciones independentistas o pro-amnistía. Y eso casi a diario sembrando el terror y la muerte.

En su queja falta la connotación explícita. Vienen a decir: ¿Qué hace ahí una/s tanqueta/s… como en los tiempos de la batalla de Euskadi? Pero callan esto último. Porque sería admitir que aquí nada ha cambiado. Bueno, sí, nosotros sí hemos cambiado.

En Europa se ha desatado el infierno contra los pasaportes sanitarios

A lo largo del fin de semana se han celebrado manifestaciones contra la vacunación obligatoria y las restricciones sanitarias en Suiza, Croacia, Italia, Irlanda del Norte, Países Bajos y Macedonia del Norte.

En varios lugares las manifestaciones se han celebrado a pesar de las prohibiciones expresas de la policía, aprobadas con el pretexto de la pandemia.

La consigna de los obreros italianos de Trieste, “La gente como nosotros nunca se rinde”, se ha convertido en la consigna más coreada en las manifestaciones de las principales capitales europeas.

Como relatamos ayer, en Holanda, tras las cargas policiales, estallaron disturbios en las calles del centro de Rotterdam. La policía abrió fuego contra los manifestantes. Hay siete personas heridas y 51 detenidos, aunque se espera que haya muchos más tras estudiar las grabaciones de las cámaras de seguridad.

Un testigo presencial, fotógrafo de prensa, declaró a los medios locales que vio casquillos de bala “por todas partes en el suelo”. El partido político Leefbaar Rotterdam afirmó que la ciudad se había transformado en una “zona de guerra”.

Horas después, miles de personas se volvieron a reunir en Ámsterdam. El colectivo organizador, United We Stand Europe, desconvocó la manifestación porque en Rotterdam “se había desatado el infierno”. Pero las personas se reunieron a pesar de todo y desfilaron pacíficamente por las calles de la ciudad, vigilados de cerca por la policía.

Un número similar de manifestantes desafiaron el toque de queda y desfilaron ayer por la ciudad de Breda, al sur de Holanda, cerca de la frontera con Bélgica, portando pancartas con lemas como “No al confinamiento”.

Los organizadores dijeron que se oponían a los planes del Primer Ministro Mark Rutte de excluir a los no vacunados de los bares y restaurantes.

El gobierno holandés ha dicho que quiere aprobar una ley para que las empresas puedan restringir la entrega de pasaportes de vacunas sólo a las personas totalmente vacunadas o que se hayan recuperado del “covid”, lo que excluiría a las personas que den negativo en los tests.

Austria

Las violentas escenas de Rotterdam reflejaron la reacción de gran parte del continente a planes similares anunciados por Austria, Alemania, la República Checa y Eslovaquia, y se informa de que Italia y Grecia también están estudiando medidas para restringir los movimientos de las personas no vacunadas.

Anoche estalló la violencia en Viena cuando 10.000 manifestantes salieron a la calle para manifestarse contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria. La policía desplegó unos 1.300 efectivos, que utilizaron megáfonos para decir a los manifestantes que era necesario llevar mascarilla, a lo que hicieron caso omiso.

Cantando “¡Resistencia!” y haciendo sonar silbatos, los manifestantes empezaron a avanzar lentamente por la circunvalación interior de la ciudad. Muchos ondeaban banderas austriacas y llevaban pancartas en las que se burlaban de los dirigentes del gobierno, como el canciller Alexander Schallenberg y el ministro de Sanidad Wolfgang Mueckstein.

Algunos llevaban batas de médico; otros, sombreros de papel de aluminio. La mayoría de las pancartas se centraban en la anunciada vacunación obligatoria: “Mi cuerpo, mi elección”, decía una. Otro pregonaba: “Defendemos a nuestros hijos”.

A media tarde, la multitud había aumentado a unas 35.000 personas, según la policía, y marchaba por la vía de circunvalación interior de Viena antes de volver a dirigirse al centro.

La policía fue fotografiada deteniendo a dos manifestantes. Un portavoz dijo que se habían producido 10 detenciones, por infracción de las restricciones sanitarias.

Los austriacos protestan contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria, que el gobierno dijo ayer que se pondría en marcha el 1 de febrero. El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, dijo ayer que el país permanecerá confinado durante 10 días, después se reevaluará la situación y podría prolongarlo otros 10 días más.

La mayoría de los comercios cerrarán y se cancelarán los eventos culturales. Los ciudadanos sólo podrán salir de sus casas por determinadas razones, como comprar alimentos, ir al médico o hacer ejercicio.

Las vacunaciones en Austria se han estancado en una de las tasas más bajas de Europa Occidental, por debajo del 66 por ciento. “No hemos conseguido convencer a suficientes personas para que se vacunen”, dijo el canciller Alexander Schallenberg en una conferencia de prensa. “Duele que todavía haya que tomar estas medidas”, añadió el hipócrita.

Italia

En Italia 3.000 personas acudieron al Circo Máximo de Roma para protestar contra los pasaportes de vacunas exigidos en los lugares de trabajo, restaurantes, cines, teatros, centros deportivos y gimnasios, así como para viajar en tren, autobús o ferry de larga distancia, incluso dentro del país.

En Irlanda del Norte, varios centenares de personas que se oponen a los pasaportes de vacunas protestaron ante el ayuntamiento de Belfast, donde el sábado se inauguró el mercado navideño, que exigía una prueba de vacunación o un test negativo para entrar.

El gobierno de Irlanda del Norte votó esta semana la introducción de certificados de vacunación para la entrada en clubes nocturnos, bares y restaurantes a partir del 13 de diciembre.

En Zurich dos mil personas protestaron contra un próximo referéndum para la aprobación de la ley de restricciones pandémicas del gobierno.

En Croacia miles de personas se reunieron en la capital, Zagreb, portando pancartas contra la vacunación y las restricciones a las libertades y derechos fundamentales de las personas.

En el norte de Macedonia, cientos de manifestantes antivacunas se manifestaron el sábado por la tarde en el centro de Skopje contra las órdenes de las autoridades sanitarias para vacunar a la población a la fuerza.

La situación se puede reproducir en la República Checa y Eslovaquia. A principios de esta semana , este país de 5,5 millones de habitantes ha reforzado las restricciones a las personas que no se han vacunado.

Alemania

El gobierno alemán también ha introducido restricciones de movilidad a los no vacunados. Se les ha prohibido el acceso a los restaurantes.

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha dicho que las vacunas por sí solas no reducirán el número de “casos”. Cuando le preguntaron si Alemania podía descartar un confinamiento total al estilo austriaco, Spahn respondió: “Ahora estamos en una situación -aunque esto produzca una alerta informativa- en la que no podemos descartar nada”. Estamos en una situación de emergencia nacional”, dijo en una rueda de prensa.

El gobierno alemán decidirá las nuevas restricciones sanitarias en función de que las tasas de hospitalización alcancen determinados umbrales, mientras que el viernes sus primeros estados -Sajonia y Baviera- cancelaron todos sus mercadillo navideños.

El martes, Munich, la capital del estado de Baviera, se convirtió en la primera gran ciudad alemana en cancelar su mercadillo navideño por segundo año consecutivo. Las cancelaciones de Sajonia significan que el famoso mercadillo navideño de Dresde también se cancela.

En Alemania se celebran cada año unos 2.500 mercadillos navideños, muy apreciados por los vecinos que acuden a saborear vino caliente y castañas asadas, y a comprar baratijas de temporada en chalets de madera.

Antes de la pandemia, los mercadillos alemanes atraían a unos 160 millones de visitantes nacionales e internacionales al año, que aportaban unos ingresos de entre 3.000 y 5.000 millones de euros.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha dejado claro que cree que los altos niveles de vacunación deberían ser suficientes para evitar futuros confinamientos.

Gran Bretaña está poniendo en marcha las terceras dosis -o refuerzos- para compensar la disminución de la eficacia de las dos primeras dosis.

La lucha de los chalecos amarillos cumple tres años

El movimiento de los chalecos amarillos se inció a finales de 2018 a causa de la subida de los precios de la gasolina por los nuevos “impuestos verdes”, un asunto que sigue de máxima actualidad hoy en Europa.

Hasta que el año pasado impusieron los confinamientos, miles de personas se reunieron espontáneamente en refinerías, rotondas y autovías, además de las calles, para protestar por las subidas de los precios.

El movimiento marca la señal del despliegue en Europa de nuevos movimientos sociales de lucha caracterizados por la espontaneidad y, en consecuencia, por la falta de un programa político. Quienes debieron ponerse al frente no existen (o no lo hicieron), e incluso lo despreciaron recurriendo, como ahora, al mito de que eran “de extrema derecha”.

Como cualquier movimiento espontáneo, los chalecos amarillos no se arrugaron nunca frente a la brutal represión policial y respondieron en la medida de sus posibilidades. “No se puede hacer una tortilla sin romper antes los huevos”, ha sido una de sus consignas.

Hasta las actuales movilizaciones contra el pasaporte de vacunas, los chalecos amarillos protagonizaron el movimiento de masas más importante desde Mayo de 1968. La lucha creció imparable no por sus motivaciones inmediatas, sino por la existencia de un malestar de fondo, que es característico de Europa y que se está reproduciendo en la lucha contra los pasaportes de vacunas y demás medidas de represión sanitaria.

En su punto álgido, hubo más de 300.000 manifestantes en las calles en contra del gobierno, pero hubo jornadas en las que participaron hasta 1.300.000 personas cortando las carreteras de Francia. No fueron batucadas ni procesiones festivas.

Sólo en el primer año de manifestaciones la policía detuvo a más de 10.000 manifestantes, que dieron lugar a 3.100 condenas y 400 penas de prisión. Se registraron entre 10 y 13 muertes en las manifestaciones, cerca de ellas o después de ellas, y entre los miles de heridos, 24 manifestantes perdieron un ojo tras ser alcanzados por balas de goma disparadas por la policía. Muchas otras fueron hospitalizadas con lesiones graves causadas por la brutal represión policial.

Pero lo que obligó al gobierno francés a ceder no fue el número sino, sobre todo, la determinación del movimiento. Macron tuvo que suprimir el impuesto sobre los carburantes e incluso recientemente ha prometido un bono de 100 euros a seis millones de personas de bajos ingresos para compensar el aumento de los precios de la gasolina.

Como tantos otros, el movimiento quedó paralizado el año pasado por los confinamientos y cuando volvió a levantar cabeza no era el mismo de antes porque a los problemas originales se habían sumado otros, derivados de la brutalidad sanitaria. Los que siguen en la batalla se han sumado a la lucha contra el pasaporte de vacunas.

Las condiciones siguen ahí latentes para que vuelva a explotar un fuerte movimiento popular de protesta. La emisora Europe 1 informó en un sondeo confidencial de que los ánimos siguen muy caldeados en Francia. “Una medida malinterpretada, una novedad o una controversia podrían encender la pólvora”, concluía.

En primavera hay elecciones presidenciales y Macron tiene que impedir otra revuelta masiva si quiere mantener la poltrona.

Los robots de la policía patrullan las calles de Singapur

La infinidad de cámaras de videovigilancia instaladas en cada esquina no son suficientes. Los drones tampoco. Con la pandemia han llegado los robots que se pasean por la acera a nuestro lado. Naturalmente, ahora dichos artilugios están dotados de programas de reconocimiento facial.

Desde el inicio de las restricciones Singapur ha visto una explosión de los artefactos utilizadas para vigilar a la población. Utilizan robots de patrulla, llamados “Xavier”, para vigilar a la población.

Los robots tienen cámaras que les permiten observar su entorno en 360 grados y ver en la oscuridad. Buscan a las personas que fuman, que infringen las restricciones sanitarias, que aparcan la moto de forma incorrecta o que venden mercancías en el “top manta”.

Desde una terminal, cómodamente senados, los policías los manejan a distancia y se pueden comunicar directamente con los infractores a través del robot (*). El sistema de análisis de vídeo está programado para reconocer la postura de una persona, el contorno de un cigarrillo en la boca y otras señales visuales.

El gobierno defiende el uso de sus robots alegando que los robots podrían ayudar a reducir el número de policías necesarios para patrullar las calles, es decir que se puede controlar a más vecinos con menos policías.

“La mano de obra se está reduciendo”, afirma Ong Ka Hing, técnico de la agencia gubernamental que desarrolló los robots. «Tenemos que abordar la falta de trabajadores ante el envejecimiento de la población”, añade.

Desde su despliegue, los incidentes se han multiplicado. Durante una patrulla reciente, uno de los robots entró en una zona residencial y se detuvo frente a un grupo de personas mayores que miraban una partida de ajedrez. “Por favor, mantengan una distancia de un metro y limítense a cinco personas por grupo”, advirtió una voz robótica, mientras una cámara indiscreta enfocaba a las personas detenidas.

Este incidente, aparentemente inocuo, está teniendo un gran impacto en la población. En Singapur tienen que tener más cuidado con lo que dicen y hacen que en otros países.

(*) https://www.straitstimes.com/singapore/autonomous-robots-checking-on-bad-behaviour-in-the-heartland

Procesados 11 jóvenes por manifestarse contra el toque de queda en Santander

Un juzgado de Santander ha procesado a once jóvenes por los disturbios contra el toque de queda que se produjeron en el centro de la ciudad a finales de octubre del año pasado.

En un auto el juez procesa a las once personas por los delitos de desórdenes públicos agravados y, en algunos casos, también de daños con incendio, resistencia a la autoridad, atentado a la autoridad y lesiones.

Unas 120 personas se concentraron en la plaza del Ayuntamiento quemando contenedores y destruyendo papeleras y material urbano, lanzando piedras y botellas contra los vehículos policiales, agrediendo a los policías. Según el juez, la finalidad de la convocatoria era protestar por las restricciones sanitarias acordadas por el gobierno regional.

Una noche después se volvieron a convocar concentraciones en Santander con menor afectación a la seguridad ciudadana gracias al dispositivo policial, aunque también se quemaron contenedores y se produjeron otros daños a la propiedad privada y el mobiliario urbano.

El juez apunta contra un joven como dirigente de la multitud concentrada en la plaza del Ayuntamiento de Santander ya que, según explica el auto, “en unión de otras personas y entidades”, realizó a través de las redes sociales una convocatoria para acudir a esa lugar a partir de las 23.00 horas del 30 de octubre.

En un vídeo, dice el juez, este joven “aparecía embozado, empuñando una catana y un cuchillo de grandes dimensiones» y manifestaba: “Sacaremos las armas contra los cerdos bastardos de la élite, revolución o muerte”.

El gobierno francés envía refuerzos a las colonias para aplastar las protestas contra el pasaporte sanitario

Ayer el gobierno francés anunció el envío de vehículos blindados y refuerzos policiales al archipiélago de Guadalupe, en el Caribe, ante el recrudecimiento de los altercados protagonizados por el movimiento sindical contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario, que ha convocado una huelga general.

Hasta el martes el prefecto, Alexandre Rochatte, ha impuesto el toque de queda entre las 6 de la tarde y las 5 de la madrugada. Las escuelas están cerradas y las barricadas hacen imposible desplazarse por las calles. La situación se ha vuelto insurreccional, recordando la larga huelga general de 2009, con piquetes de jóvenes, casi siempre encapuchados.

Al bloqueo desde hace cuatro días de las carreteras de acceso al hospital universitario de la capital Pointe à Pitre, se han añadido disturbios por las noches. Las manifestaciones de protesta se han trasformado en enfrentamientos por las calles entre los trabajadores y la policía antidisturbios, con incendios de vehículos y edificios, saqueos de comercios, con cuatro joyerías completamente desvalijadas, disparos y lanzamientos de mortero y ácido contra la policía.

Los ministros de Interior, Gérald Darmanin, y Ultramar, Sébastien Lecornu, condenaron en un comunicado “con la mayor firmeza” la violencia de las últimas horas y señalaron que han decidido enviar a 200 policías y gendarmes en los próximos días para “restablecer el orden”. Por su parte, el fiscal, Patrick Desjardins, anunció la apertura de dos sumarios por daños, incendios y robos cometidos por bandas organizadas.

Las protestas están organizadas por varios sindicatos, como UGTG y LKP, que denuncian la obligación para los trabajadores y, especialmente, para los sanitarios, en vigor en toda Francia, de que presenten un certificado de vacunación para entrar a trabajar.

Uno de los dirigentes sindicales más conocidos es Elie Domota, portavoz del LKP ( Liyannaj Kont Pwofitasyon, “Movimiento contra la Explotación” en criollo). “Tenemos cientos de trabajadores que han recibido cartas de suspensión de sus contratos de trabajo, cartas de suspensión de sus salarios, porque no están vacunados”, explicó. “Decimos que no. Es un desafío a las libertades fundamentales, al derecho al trabajo, al acceso a la sanidad”.

“Mientras llevamos cuatro meses pidiendo… sin respuesta, nos vemos obligados a salir a la calle para hacernos oír”, continúa Domota. “No vamos a detener nuestro movimiento”. El prefecto ya se ha negado a hablar con ellos.

Más allá de la obligación para los sanitarios, el pasaporte sanitario es necesario en Francia para muchos actos cotidianos de la vida social como ir al cine, a un espectáculo o a un teatro, pero también para tomar algo en un bar, un café o un restaurante.

Desde que se impusieron esas reglas sobre el pase sanitario para incitar a la vacunación a partir del pasado mes de julio, en los coloniales se ha generado una fuerte oposición, con incendios y protestas en la calle.

En agosto quemaron en Martinica un vacunódromo y una farmacia.

En las colonias la mayor parte de la población desconfía de las vacunas. En Guadalupe o en Martinica apenas una tercera parte de la población ha completado la pauta de vacunación y en la isla de la Reunión, en el Océano Índico, no llega al 60 por ciento.

La policía holandesa disparó e hirió a varias personas durante la manifestación contra el confinamiento

Una manifestación contra el confinamiento que comenzó el viernes por la tarde, a las 20 horas, en la Coolsingel, la principal arteria del centro de Rotterdam, en Holanda, acabó en violentos disturbios.

La policía hizo varios disparos con fuego real que alcanzaron al menos a 7 manifestantes, informó un portavoz de la ciudad portuaria en un comunicado (1). “Hay heridos relacionados con los disparos”, reconoció la policía, que también utilizó cañones de agua para dispersar a los manifestantes. Además, detuvieron a 20 manifestantes (2).

Tras las primeras cargas policiales, la situación se hizo incontrolable, dice el diario Algemeen Dagblad (3). La principal estación ferroviaria tuvo que cerrar. El alcalde de Roterdam, Ahmed Aboutaleb, describió los disturbios como una “orgía de violencia”.

Horas antes de la manifestación el gobierno prohibió el uso de pirotecnia por segundo año consecutivo, a pesar de lo cual los manifestantes lanzaron petardos, cohetes y fuegos artificiales.

Al menos un coche de policía fue incendiado y otros fueron dañados por los manifestantes. Los bomberos también fueron golpeados mientras apagaban el fuego. Incendiaron varias instalaciones y agredieron a un periodista, al que destruyeron la cámara.

El Ayuntamiento declaró una “orden de emergencia” al menos hasta la madrugada, lo que prohíbe la presencia de personas en varias estaciones ferroviarias y calles del centro de la ciudad. El gobierno trasladó a Rotterdam unidades de refuerzo procedentes de todo el país para contener a los manifestantes. Policías a caballo y en furgonetas patrullaron las calles durante toda la noche. Acordonaron varios lugares para buscar pruebas, encontrando un dedo humano visible en una acera.

Las tensión es máxima ante las manifestaciones convocadas para hoy en Ámsterdam y la ciudad sureña de Breda. Los medios locales esperan que asistan miles de manifestantes.

El gobierno tiene previsto comenzar a administrar la tercera dosis de la vacuna el mes próximo.

Holanda fue el primer país de Europa occidental en restablecer el confinamiento la semana pasada, con el gobierno anunciando al menos tres semanas de restricciones en restaurantes, tiendas y eventos deportivos.

El país conoce la ola de manifestaciones y protestas más violentas desde hace 40 años. En marzo se produjo un ataque con explosivos contra un laboratorio que realiza pruebas de coronavirus.

Los manifestantes también se enfrentaron a la policía en La Haya el fin de semana pasado tras el anuncio del nuevo confinamiento. Se produjeron 15 detenciones.

A principios de este año, Roterdam también fue escenario de protestas violentas contra el toque de queda, y se registraron fuertes enfrentamientos entre la policía y manifestantes que se dieron cita durante varios días después de que el gobierno anunciara un toque de queda. El número de detenidos ascendió a 300.

(1) https://www.telegraaf.nl/nieuws/1246093857/rellen-bij-protest-tegen-2-g-beleid-in-rotterdam
(2) https://nltimes.nl/2021/11/19/police-fire-gunshots-rotterdam-covid-measures-protest-several-hurt
(3) https://www.ad.nl/binnenland/rellen-in-rotterdam-gewonden-door-geloste-schoten-noodbevel-van-kracht~a33064c8/

Irlanda vuelve al confinamiento con el 93 por ciento de la población vacunada

El gobierno de Dublín desveló el martes las nuevas restricciones sanitarias, en un momento en que muchos temen que el país se dirija a un confinamiento total antes de Navidad.

Las nuevas medidas entran en vigor hoy, aunque los funcionarios del gobierno han confirmado que al menos el 93 por ciento de toda la población irlandesa adulta está totalmente vacunada (1).

¿Para qué sirven las vacunas entonces?, ¿no eran las vacunas las que nos iban a librar del confinamiento?, ¿qué fue de la llamada “inmunidad de rebaño”?, ¿para que vacunar a la fuerza a todo el mundo? Irlanda es uno de los países más vacunados del mundo y, sin embargo, al igual que en Reino Unido, Israel y, más recientemente, Austria, las “infecciones” siguen aumentando.

Las nuevas restricciones, calificadas de semiconfinamiento, incluyen un toque de queda a medianoche en todo el país, nuevas directrices sobre el trabajo desde casa para animar a los que puedan hacerlo y una aplicación más estricta de los pasaportes existentes de vacunas, que ahora se exigirán por ley en cines y teatros.

A medida que se acercan las fiestas de Navidad, el toque de queda de medianoche es especialmente controvertido, ya que afectará de forma desproporcionada a pubs, restaurantes y locales de ocio.

Una organización del sector de los bares, la Vintners’ Federation of Ireland (VFI), que representa a unos 4.000 propietarios de bares irlandeses, dijo que “la noticia de la reintroducción de la restricción de los horarios de apertura es extremadamente decepcionante para los numerosos pubs y locales nocturnos, muchos de los cuales se verán ahora obligados a cerrar apenas tres semanas después de su reapertura”.

“La decisión de introducir un nuevo horario de cierre a medianoche supondrá el cierre efectivo de muchos pubs y locales nocturnos. También limitará gravemente otras salidas en el momento más crítico del año”, dice el comunicado (2).

Muchos han sobrevivido ya a más de un año de cierres forzosos intermitentes desde el comienzo de la pandemia, lo que ha minado el sector de la hostelería, que apenas está empezando a resurgir.

Como es habitual en muchos países, los funcionarios y “expertos” irlandeses culpan a los no vacunados, pero con una tasa de vacunación del 93 por ciento, hace ya mucho tiempo que se superó la llamada “inmunidad de rebaño”.

El hechos es que una población ultravacunada experimenta un aumento incontrolable de los “casos positivos”, pero la letanía de los políticos y “expertos” no ha cambiado nada: más restricciones, más vacunas.

(1) https://inews.co.uk/news/ireland-covid-restrictions-midnight-curfew-pubs-clubs-working-home-advice-new-rules-1303694
(2) https://news.sky.com/story/covid-19-ireland-introduces-new-coronavirus-restrictions-including-midnight-hospitality-curfew-as-country-battles-fourth-wave-of-infections-12470162

La policía griega detiene a un abogado por expresar su opinión sobre la pandemia

El miércoles la policia griega detuvo a un abogado que se ha destacado por su campaña en internet contra la pandemia. Le acusan del delito de difundir “noticias falsas” sobre el virus, el confinamiento y las restrcciones sanitarias en las redes sociales.

Es la primera aplicación de la nueva ley represiva aprobada en el Parlamento el 12 de noviembre.

Nikos Antoniadis también está acusado de incitar a la desobediencia. El sumario fue instruido por la división de ciberdelincuencia de la policía tras la presentación de una denuncia que mostraba al abogado afirmando que no existe el coronavirus, que la intubación de los pacientes se hace sin una buena razón y que las vacunas contra el coronavirus tienen efectos secundarios.

Su detención fue ordenada por la fiscalía de Atenas, que lleva mucho tiempo realizando las investigaciones pertinentes sobre quienes ejrecen su dereco a la libertad de expresión, dentro y fuera de las redes sociales.

Antoniadis fue puesto en libertad más tarde y el fiscal decidirá si sigue adelante con la acusación o continúa con la investigación preliminar.

39 manifestantes han muerto en las protestas en Sudán contra el Golpe de Estado militar

Al menos 11 manifestantes murieron el miércoles en los suburbios del norte de Jartum, la capital de Sudán, durante las protestas populares contra el Golpe de Estado militar. Al día siguiente las manifestaciones continuaron y fueron dispersadas por la poicía con el lanzamiento de gases lacrimógenos.

En la mañana del jueves, mientras se restablecían las comunicaciones telefónicas, que fueron por el gobierno durante la represión, la policía volvió a intentar dispersar a los manifestantes que permanecían en sus barricadas en los suburbios del norte de la capital. Allí, al menos once personas, entre ellas una mujer, fueron acribilladas el miércoles por balas disparadas, según un sindicato de médicos, por los antidisturbios, que apuntaban “a la cabeza, el cuello o el torso”. En total, desde el golpe, 39 personas, entre ellas tres adolescentes, han muerto y cientos han resultado heridas.

Después de más de tres semanas de apagón de internet -que continuaba ayer- la brutal desconexión de los 45 millones de sudaneses ha iniciado la movilización: donde los manifestantes eran decenas de miles el 30 de octubre y el 13 de noviembre, esta vez, sólo eran miles el miércoles.

Frente a ellos, la policía era igual de numerosa, bloqueando los puentes que unen Jartum con sus suburbios y las avenidas que suelen recorrer los manifestantes desde 2019 para derrocar a Omar Al-Bashir y luego al general Abdel Fattah Al-Burhane, director del golpe militar. Ayer se desplegaron de nuevo e intentaron despejar las barricadas en el norte de Jartum.

El día anterior una manifestante de 42 años, Soha, denunció una feroz represión con continuos disparos de gases lacrimógenos y granadas de sonido. En el país donde más de 250 manifestantes fueron asesinados durante la revuelta que puso fin a 30 años de dictadura en 2019, una de las puntas de lanza del levantamiento de entonces, la Asociación Profesional Sudanesa, denunció crímenes contra la humanidad.

Para este movimiento, a pesar de todo, la masacre del miércoles no hace más que reforzar las consignas: “ninguna negociación, ninguna asociación, ningún compromiso” con el ejército, coreadas desde el 25 de octubre en las calles de Sudán, a pesar de los cientos de detenciones de militantes, periodistas o simples transeúntes. La policía ha dicho que no abrirá fuego y la televisión pública ha anunciado una investigación sobre los manifestantes muertos.

El miércoles por la noche el sindicato de médicos acusó a la policía de perseguirlos en los hospitales y de disparar granadas de gas lacrimógeno contra los heridos y las ambulancias. El 25 de octubre, el general Burhane reorganizó una transición que se tambaleaba desde hacía meses. Apartó a casi todos los civiles del poder y puso fin a la sagrada unión formada en 2019 por civiles y militares.

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