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Categoría: Represión (página 28 de 67)

Estados Unidos pasa de la Audiencia Nacional en el caso del espionaje contra Assange

Estados Unidos no ha respondido a los múltiples requerimientos de auxilio de la Audiencia Nacional en la investigación sobre una empresa española de seguridad que fue subcontratada por la CIA para espiar a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

A pesar de la existencia de un tratado de asistencia judicial entre Estados Unidos y España, en virtud del cual ambos países se comprometen a ayudarse mutuamente en las investigaciones penales, ninguna solicitud española ha obtenido respuesta de Estados Unidos.

La CIA contrató con la empresa de seguridad española UC Global la instalación subrepticia de cámaras y micrófonos dentro de la embajada de Ecuador, incluso en el baño de mujeres, al que Assange acudía a veces para reunirse de manaera reservada. Eso viola las leyes españolas de defensa de la intimidad y la confidencialidad de las entrevistas profesionales con los abogados.

UC Global había sido contratada para proporcionar seguridad a la embajada por el Senain, el servicio de inteligencia ecuatoriano. Pero la información no estaba destinada al gobierno de Quito, sino a Estados Unidos.

La empresa grabó las conversaciones que Assange mantenía con todo tipo de personas, incluido, un congresista estadounidense. Los archivos fueron transferidos a la CIA a través de varias IP, una de ellas perteneciente a la Fundación Shadowserver, que utiliza a miembros de los servicios de inteligencia y de la policía para identificar bots, malware y vulnerabilidades de las redes informáticas.

En 2017 la CIA puso en marcha una operación encubierta para paralizar a WikiLeaks, incluídos planes para secuestrar a Assange. Funcionarios de la CIA, indignados por la publicación de documentos de la Central por parte de WikiLeaks, llegaron a discutir el asesinato de Assange, según antiguos funcionarios de inteligencia estadounidenses familiarizados con la operación de la CIA.

Que la CIA tuviera como objetivo al fundador de WikiLeaks -y organizara las escuchas de sus reuniones y conversaciones en la embajada- no es sorprendente, dado que en su primer discurso como director de la Central, Mike Pompeo definió públicamente a WikiLeaks como un “servicio de inteligencia no estatal hostil”.

La CIA comenzó a intervenir para apoyar los esfuerzos del Departamento de Justicia para extraditar a Assange a Estados Unidos con 18 acusaciones por publicar documentos clasificados, en violación de la Ley de Espionaje, aprobada para la Primera Guerra Mundial. La fiscalía lo calificaca como “una de las mayores filtraciones de información clasificada en la historia de Estados Unidos”.

Tras refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años, Assange fue expulsado cuando cambió el gobierno de Quito y la policía británica le detuvo.

Además de pantalla de la CIA, el propietario de la empresa UC Global, David Morales, fue oficial de las fuerzas especiales españolas y ordenó instalar escuchas en los extintores de la embajada. También ordenó descargar datos de los teléfonos móviles de los visitantes y hacer copias de las notas privadas de Assange. Planearon a robar el pañal de un bebé que se creía que era hijo de Assange, con el fin de realizar una prueba de ADN en las heces del bebé para establecer la paternidad.

Morales discutió con sus matones un plan para desbloquear las puertas de la embajada para facilitar el secuestro de Assange o incluso la posibilidad de envenenarle, según consta en el sumario de la Audiencia Nacional.

La policía española detuvo a Morales en septiembre de 2019 y registró su domicilio y sus oficinas, incautando ordenadores, servidores, teléfonos móviles y otros equipos. Posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza y está a la espera de que finalice la investigación penal para ver si se le acusa formalmente.

El propósito de la vigilancia quedó claro cuando Morales reunió a su pequeño equipo después de un viaje a Estados Unidos, donde asistió a una feria de armas en Las Vegas. Morales les confesó que “nos hemos pasado al lado oscuro” y mencionó a la CIA. A cambio de la vigilancia de Assange, el servicio secreto de Estados Unidos aseguraría que la empresa obtendría lucrativos contratos en todo el mundo.

A la CIA se une el Mosad

Otro de los clientes de Morales en aquel momento era una de las mayores empresas de casinos del mundo, Las Vegas Sands, entonces propiedad de Sheldon Adelson, un mafioso multimillonario, que ya ha fallecido.

Morales recibió instrucciones de uno de los principales responsables de seguridad de Las Vegas Sands, Zohar Lahav, un estadounidense de origen israelí que había trabajado anteriormente como oficial de seguridad en el consulado de Israel en Miami. El objetivo era hacer llegar las imágenes de vigilancia -y otra información que UC Global había recopilado sobre Assange- a la CIA a través de Las Vegas Sands.

Las Vegas Sands tenía un contrato con la empresa española para proporcionar seguridad personal a Adelson cuando viajaba en su yate por el Mediterráneo. La seguridad estaba cubierta como parte del paquete de compensación de Adelson.

—https://news.yahoo.com/us-stonewalls-probe-into-security-firm-that-allegedly-spied-on-assange-for-cia-says-spanish-judge-191433247.html

Aparece una nueva variante de la ley de fugas: las personas huyen de los médicos

El viernes una portuguesa de 28 años y un español de 30 llegan a un aeropuerto holandés en un vuelo procedente de Sudáfrica.

Uno de ellos da positivo en una prueba de coronavirus y el otro da negativo, pero les internan a los dos en un hotel de Amsterdam para pasar la cuarentena.

El domingo se fugan del hotel y la policía holandesa emite una orden de busca y captura contra ellos.

La policía holandesa los localiza cuando estaban dentro de un avión a punto de despegar hacia España, los detiene y los pone a disposición de la “autoridad sanitaria”.

Su crimen se llama “atentado contra la seguridad pública” y los nuevos jueces son médicos y epidemiólogos, que dictan quién debe ser internado en régimen de aislamiento y por cuánto tiempo.

Una portavoz de la “autoridad sanitaria” holandesa, Stefanie van Waardenburg, asegura que la pareja había sido aislada de nuevo, pero no en el mismo hotel.

El encarcelamiento se produce después de que el gobierno holandés anunciara que 13 personas, de las 61 que dieron positivo en las pruebas de coronavirus en dos vuelos del aeropuerto se infectaran con la nueva variante omicron.

El coronavirus es malo, pero las variantes son cada vez peores y omicron es lo peor de lo peor.

También ha aparecido una nueva variante de la ley de fugas: antiguamente las personas amantes de la libertad huían de la policía, los jueces y los carceleros; ahora huyen de los médicos.

El mundo avanza. Antiguamente la inquisición ponía capirotes a los herejes; ahora pone mascarillas y vacunas.

Antiguamente recluían a los delincuentes en prisiones; ahora en pensiones.

En las aduanas la policía vigilaba las maletas para evitar la introducción de contrabando; ahora vigilan la temperatura corporal, los anticuerpos y las infecciones.

Antes pedían el pasaporte y el visado; ahora el certificado de vacunación.

Antes por los aeropuertos de Holanda sólo patrullaban los policías, pero desde hace unos días también patrullan los cerdos (*) y el siguiente paso es que en lugar de pienso, les echen de comer a los infectados. Así matan dos pájaros de un tiro.

(*) https://larepublica.pe/mundo/2021/11/28/holanda-cerdos-patrullan-el-aeropuerto-de-amsterdam-para-ayudar-en-la-seguridad-aerea-paises-bajos/

La Interpol estará dirigida por un torturador

Un torturador emiratí ha sido elegido al frente de Interpol. Se trata del general Ahmed Naser Al-Rais, un alto funcionario de la policía de Emiratos Árabes Unidos que tiene varias denuncias internacionales por actos de tortura.

El jueves el Inspector General del Ministerio de Interior emiratí fue elegido director de la Organización Internacional de Policía Criminal, con sede en Lyon (Francia). Al-Rais obtuvo una mayoría de dos tercios en la tercera ronda de votaciones de los Estados miembros de la organización.

El cargo de director de Interpol, elegido para un mandato de cuatro años, es ciertamente honorífico. El titular conserva sus funciones en su país de origen. Sin embargo, esta elección es un escándalo que ya ha provocado una ola de protestas internacionales.

El historial del general en materia de terrorismo de Estado habla por sí solo: la ONG Gulf Centre for Human Rights (GCHR) le acusa de “torturas y barbarie” contra el opositor Ahmed Mansour, el disidente más conocido de Emiratos Árabes Unidos, un país donde están prohibidos los partidos políticos y los sindicatos.

Desde 2017, cuando fue detenido por “dañar la reputación del Estado”, el ingeniero de 51 años languidece en una celda, sin ningún contacto con el exterior. Una carta abierta en la que pedía reformas democráticas le valió una condena de 10 años de prisión, al final de una parodia de juicio organizado por un Estado terrorista cada vez más represivo. Durante los últimos cuatro años, el preso ha vivido sin radio, televisión o un libro. Duerme en el suelo sobre una simple manta. Todo ello está supervisado por el nuevo director de Interpol.

El jefe de los torturadores también está acusado de malos tratos por dos personas que tuvieron la mala suerte de ser encarceladas en Emiratos Árabes Unidos. El primero es un británico aficionado al fútbol, Ali Issa Ahmad, que en 2019 tuvo la mala idea de llevar una camiseta con la efigie de Qatar, el enemigo jurado de Emiratos, mientras estaba de vacaciones en Dubai, uno de los principados emiratíes.

Fue detenido y pasó varios días en una pesadilla. Tras su regreso a Reino Unido, describió las torturas en prisión, acuchillado y privado de sueño y comida durante su breve pero doloroso encarcelamiento. “Fui torturado directamente por” órden de Al Rais, afirmó Ali Issan Ahmad.

El investigador británico Matthew Hedges sufrió un destino similar. Detenido en mayo de 2018 en el aeropuerto de Dubai, el estudiante de doctorado que acababa de pasar dos semanas en el principado fue acusado de espiar para Reino Unido. Condenado a cadena perpetua, pasó seis meses detenido antes de ser deportado por la presión británica. El trato que recibió en la cárcel es comparable, sin la tortura de los cuchillos, al de su compañero aficionado al fútbol: privación del sueño, sin acceso a un médico, condiciones de detención deplorables, etc. Todo ello por orden del Inspector General de la Policía Ahmed Naser Al-Rais.

“Estamos profundamente convencidos de que la elección del general Al-Raisi perjudicaría la misión y la reputación de Interpol y afectaría gravemente a la capacidad de la organización para llevar a cabo su misión con eficacia”, escribieron a mediados de noviembre tres eurodiputados, entre ellos Marie Arena, presidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, a la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Esta petición no ha sido atendida, mientras que la reputación de Emiratos Árabes Unidos es cada vez peor. Los jeques están implicados en varios escándalos de escuchas telefónicas y piratería informática, y el general Al-Rais ha creado un sistema pionero de vigilancia y reconocimiento facial. Emiratos Árabes Unidos es un país sospechoso de haber pirateado el teléfono del emir de Qatar y de haber utilizado el programa Pegasus para espiar los teléfonos móviles.

El nuevo jefe de Interpol es, de hecho, una imagen perfecta de su país: cruel, cínico y criminal.

Las protestas populares en Martinica dan el salto a las armas

En la colonia francesa de Martinica la resistencia popular ha dado un salto a las armas y anoche dos policías resultaron heridos por disparos cuando intentaban retirar una barricada en un barrio de la capital, Fort-de-France.

Cuatro periodistas, entre ellos un fotógrafo de la AFP, otro de Abaca Presse y dos periodistas de BFM también fueron tiroteados durante la misma noche en el mismo barrio. FranceInfo informa de que dos hombres dispararon contra un control de carretera desde una moto en una calle que estaba desierta a causa del toque de queda.

Un miembro de la policía judicial fue alcanzado en un brazo y un antidisturbios en su chaleco antibalas. Ambos fueron tiroteados mientras trataban de impedir que el control de las carreteras siga en poder de los manifestantes.

Los hechos ocurrieron anoche y el prefecto ha anunciado que enviará a las fuerzas especiales para retirar la barricada. El policía herido no corre peligro.

En Martinica las protestas han sido una constante desde el inicio de los confinamientos el año pasado. La huelga general ha sido convocada por 17 organizaciones sindicales. La población se moviliza contra el pasaporte sanitario y la vacunación obligatoria, y se han producido numerosos disturbios, saqueos, incendios y barricadas. El 31 de julio quemaron un vacunódromo y una farmacia.

El prefecto de policía de Martinica ha impuesto el toque de queda de 19 a 5 horas “hasta que vuelva la calma” para hacer frente a lo que califica como “violencia urbana nocturna” que comenzó con el intento de imponer los pasaportes sanitarios.

“Grupos de individuos han cometido daños y han montado barricadas”, dice el prefecto. “Se han producido actos de violencia contra las fuerzas de seguridad”, añade. La policía ha detenido a 11 personas y ha incautado varias armas de fuego.

La seguridad se reforzará a partir ahora con un dispositivo más móvil y numeroso para dirigirse a los puntos más difíciles, dice el prefecto.

Por su parte, la prefectura de Guadalupe ha informado de que las fuerzas especiales de la policía habían ayudado a frustrar un ataque a la brigada de la gendarmería en Morne-A-l’Eau, en el centro de Grande Terre. “Se realizaron diez detenciones en todo el departamento”, dijo.

Algunos sindicatos, como FO, y organizaciones, como Attac, han convocado para mañana una manifestación en París en solidaridad con la lucha de la población colonial, la vacunación obligatoria y los pasaportes sanitarios.

—https://francais.rt.com/france/93034-crise-martinique-policier-blesse-par-tirs-fort-de-france

Dos manifestantes encarcelados en Holanda por las protestas contra el confinamiento

Ayer un hombre y una mujer fueron declarados culpables de participar en los disturbios en la ciudad portuaria holandesa de Rotterdam del fin de semana pasado y un juez los condenó a penas de prisión.

Cinco personas fueron alcanzadas por las balas disparadas por los policías que, además, detuvo a 21 manifestantes.

Un juez en Rotterdam condenó a cinco meses en prisión a una mujer de 26 años acusada de lanzar piedras contra automóviles policiales. El juez le impuso además una multa de 1.000 euros por los daños que causó.

Un hombre de 29 años también recibió una sentencia de cinco meses en prisión por su participación.

El viernes por la noche una protesta contra las restricciones sanitarias del gobierno degeneró en violencia. La policía abrió fuego contra los manifestantes, que respondieron con incendios y lanzaron piedras contra los antidisturbios.

La vacunación obligatoria a los trabajadores de Estados Unidos sufre otro revés

El martes de la semana pasada la OSHA (Administración de Seguridad y Salud en el Trabajo) suspendió el decreto de Biden que imponía la vacunación obligatoria a los trabajadores de las grandes empresas privadas de Estados Unidos (*).

Sin el apoyo de la OSHA, la vacunación obligatoria de Biden pierde uno de sus principales argumentos (si es que tenía alguno).

En un comunicado, la OSHA dijo: “El tribunal ha ordenado que la OSHA no tome ninguna medida para aplicar o hacer cumplir el requisito de la vacuna hasta nueva orden del tribunal”.

Se refiere al Tribunal de Apelación del Quinto Circuito de Estados Unidos, que ha confirmado la suspensión del decreto de la Casa Blanca.

La vacunación obligatoria ha acumulado varias sentencias desfavorables de los tribunales y ahora se le añade un obstáculo administrativo. A pesar de ello, la Casa Blanca sigue empreñada en ordenar a las grandes empresas que vacunen a los trabajadores o les obliguen a realizarse continuas pruebas de coronavirus.

¿Por qué Biden eligió una agencia como la OSHA, en lugar del Departamento de Salud y Servicios Humanos, para obligar a millones de trabajadores, en su mayoría jóvenes y sanos, a que se vacunen?

Lo mismo que todos los “progres”, los miembros del partido demócrata de Estados Unidos se escudan en que la vacunación obligatoria es por el bien de los propios trabajadores, cuya salud está encomendada a la OSHA.

La OSHA se ocupa de las sustancias peligrosas y los riesgos en el lugar de trabajo, como la exposición a sustancias químicas en las plantas de fabricación.

Pero el gobierno actual está decidido a imponer la vacunación a todos los sectores de la sociedad estadounidense, y se ha aferrado a los grandes capitalistas para que hagan el trabajo sucio.

El Tribunal Federal estableció en su sentencia que había una serie de impedimentos legales en torno a la OSHA, que implicaban tanto al alcance de su competencia, como al decreto de Biden.

La legislación en la que se basa el decreto establece explícitamente que sólo se puede emitir un decreto de emergencia, como el de la vacunción, cuando los trabajadores están expuestos a un “peligro grave” que requiere una acción inmediata.

Por lo tanto, al suspender la vacunación obligatoria, la OSHA admite que no hay ningún peligro sanitario para los trabajadores.

A pesar de los reveses judiciales y administrativos, la vacunación obligatoria se resolverá ante el Tribunal Federal de Apelación de Cincinnati.

(*) https://www.osha.gov/coronavirus/ets2

Una tanqueta en la sopa

Parece que, oyendo a miembros de la «izquierda» caviar, caniche, o, como se ha dicho siempre, «domesticada», se ha poco menos que «escandalizado» por la presencia de una o varias tanquetas del ejército en la represión de las movilizaciones del sector naval en la bahía de Cádiz.

Se diría que la presencia de las tanquetas son -como dice Pablo Iglesias- un «error» innecesario, quizá antiestético por demasiado vistoso e impresionista: con la presencia de los esbirros uniformados es suficiente. Todos en su papel: unos repartiendo hostias, y otros recibiéndolas, todo perfecto, legal, siguiendo el guión; si se responde a la violencia policial ya sería salirse del guión y cosa de cuatro vándalos. Esto sí que es viejo.

Ven una tanqueta como quien ve una mosca en la sopa y se indignan, o simulan hacerlo, y no dudamos que algunos lo dicen sinceramente. Como si fuera novedoso y «antinatural» en una democracia como la española y tal y tal… Acá subyace un episodio del subconsciente, y es que la presencia de la tanqueta, como un ogro feroz en las calles gaditanas, recuerda los tiempos no tan lejanos de esas mismas tanquetas en las calles de Euskadi reprimiendo manifestaciones independentistas o pro-amnistía. Y eso casi a diario sembrando el terror y la muerte.

En su queja falta la connotación explícita. Vienen a decir: ¿Qué hace ahí una/s tanqueta/s… como en los tiempos de la batalla de Euskadi? Pero callan esto último. Porque sería admitir que aquí nada ha cambiado. Bueno, sí, nosotros sí hemos cambiado.

En Europa se ha desatado el infierno contra los pasaportes sanitarios

A lo largo del fin de semana se han celebrado manifestaciones contra la vacunación obligatoria y las restricciones sanitarias en Suiza, Croacia, Italia, Irlanda del Norte, Países Bajos y Macedonia del Norte.

En varios lugares las manifestaciones se han celebrado a pesar de las prohibiciones expresas de la policía, aprobadas con el pretexto de la pandemia.

La consigna de los obreros italianos de Trieste, “La gente como nosotros nunca se rinde”, se ha convertido en la consigna más coreada en las manifestaciones de las principales capitales europeas.

Como relatamos ayer, en Holanda, tras las cargas policiales, estallaron disturbios en las calles del centro de Rotterdam. La policía abrió fuego contra los manifestantes. Hay siete personas heridas y 51 detenidos, aunque se espera que haya muchos más tras estudiar las grabaciones de las cámaras de seguridad.

Un testigo presencial, fotógrafo de prensa, declaró a los medios locales que vio casquillos de bala “por todas partes en el suelo”. El partido político Leefbaar Rotterdam afirmó que la ciudad se había transformado en una “zona de guerra”.

Horas después, miles de personas se volvieron a reunir en Ámsterdam. El colectivo organizador, United We Stand Europe, desconvocó la manifestación porque en Rotterdam “se había desatado el infierno”. Pero las personas se reunieron a pesar de todo y desfilaron pacíficamente por las calles de la ciudad, vigilados de cerca por la policía.

Un número similar de manifestantes desafiaron el toque de queda y desfilaron ayer por la ciudad de Breda, al sur de Holanda, cerca de la frontera con Bélgica, portando pancartas con lemas como “No al confinamiento”.

Los organizadores dijeron que se oponían a los planes del Primer Ministro Mark Rutte de excluir a los no vacunados de los bares y restaurantes.

El gobierno holandés ha dicho que quiere aprobar una ley para que las empresas puedan restringir la entrega de pasaportes de vacunas sólo a las personas totalmente vacunadas o que se hayan recuperado del “covid”, lo que excluiría a las personas que den negativo en los tests.

Austria

Las violentas escenas de Rotterdam reflejaron la reacción de gran parte del continente a planes similares anunciados por Austria, Alemania, la República Checa y Eslovaquia, y se informa de que Italia y Grecia también están estudiando medidas para restringir los movimientos de las personas no vacunadas.

Anoche estalló la violencia en Viena cuando 10.000 manifestantes salieron a la calle para manifestarse contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria. La policía desplegó unos 1.300 efectivos, que utilizaron megáfonos para decir a los manifestantes que era necesario llevar mascarilla, a lo que hicieron caso omiso.

Cantando “¡Resistencia!” y haciendo sonar silbatos, los manifestantes empezaron a avanzar lentamente por la circunvalación interior de la ciudad. Muchos ondeaban banderas austriacas y llevaban pancartas en las que se burlaban de los dirigentes del gobierno, como el canciller Alexander Schallenberg y el ministro de Sanidad Wolfgang Mueckstein.

Algunos llevaban batas de médico; otros, sombreros de papel de aluminio. La mayoría de las pancartas se centraban en la anunciada vacunación obligatoria: “Mi cuerpo, mi elección”, decía una. Otro pregonaba: “Defendemos a nuestros hijos”.

A media tarde, la multitud había aumentado a unas 35.000 personas, según la policía, y marchaba por la vía de circunvalación interior de Viena antes de volver a dirigirse al centro.

La policía fue fotografiada deteniendo a dos manifestantes. Un portavoz dijo que se habían producido 10 detenciones, por infracción de las restricciones sanitarias.

Los austriacos protestan contra el nuevo confinamiento y la vacunación obligatoria, que el gobierno dijo ayer que se pondría en marcha el 1 de febrero. El canciller austriaco, Alexander Schallenberg, dijo ayer que el país permanecerá confinado durante 10 días, después se reevaluará la situación y podría prolongarlo otros 10 días más.

La mayoría de los comercios cerrarán y se cancelarán los eventos culturales. Los ciudadanos sólo podrán salir de sus casas por determinadas razones, como comprar alimentos, ir al médico o hacer ejercicio.

Las vacunaciones en Austria se han estancado en una de las tasas más bajas de Europa Occidental, por debajo del 66 por ciento. “No hemos conseguido convencer a suficientes personas para que se vacunen”, dijo el canciller Alexander Schallenberg en una conferencia de prensa. “Duele que todavía haya que tomar estas medidas”, añadió el hipócrita.

Italia

En Italia 3.000 personas acudieron al Circo Máximo de Roma para protestar contra los pasaportes de vacunas exigidos en los lugares de trabajo, restaurantes, cines, teatros, centros deportivos y gimnasios, así como para viajar en tren, autobús o ferry de larga distancia, incluso dentro del país.

En Irlanda del Norte, varios centenares de personas que se oponen a los pasaportes de vacunas protestaron ante el ayuntamiento de Belfast, donde el sábado se inauguró el mercado navideño, que exigía una prueba de vacunación o un test negativo para entrar.

El gobierno de Irlanda del Norte votó esta semana la introducción de certificados de vacunación para la entrada en clubes nocturnos, bares y restaurantes a partir del 13 de diciembre.

En Zurich dos mil personas protestaron contra un próximo referéndum para la aprobación de la ley de restricciones pandémicas del gobierno.

En Croacia miles de personas se reunieron en la capital, Zagreb, portando pancartas contra la vacunación y las restricciones a las libertades y derechos fundamentales de las personas.

En el norte de Macedonia, cientos de manifestantes antivacunas se manifestaron el sábado por la tarde en el centro de Skopje contra las órdenes de las autoridades sanitarias para vacunar a la población a la fuerza.

La situación se puede reproducir en la República Checa y Eslovaquia. A principios de esta semana , este país de 5,5 millones de habitantes ha reforzado las restricciones a las personas que no se han vacunado.

Alemania

El gobierno alemán también ha introducido restricciones de movilidad a los no vacunados. Se les ha prohibido el acceso a los restaurantes.

El ministro de Sanidad, Jens Spahn, ha dicho que las vacunas por sí solas no reducirán el número de “casos”. Cuando le preguntaron si Alemania podía descartar un confinamiento total al estilo austriaco, Spahn respondió: “Ahora estamos en una situación -aunque esto produzca una alerta informativa- en la que no podemos descartar nada”. Estamos en una situación de emergencia nacional”, dijo en una rueda de prensa.

El gobierno alemán decidirá las nuevas restricciones sanitarias en función de que las tasas de hospitalización alcancen determinados umbrales, mientras que el viernes sus primeros estados -Sajonia y Baviera- cancelaron todos sus mercadillo navideños.

El martes, Munich, la capital del estado de Baviera, se convirtió en la primera gran ciudad alemana en cancelar su mercadillo navideño por segundo año consecutivo. Las cancelaciones de Sajonia significan que el famoso mercadillo navideño de Dresde también se cancela.

En Alemania se celebran cada año unos 2.500 mercadillos navideños, muy apreciados por los vecinos que acuden a saborear vino caliente y castañas asadas, y a comprar baratijas de temporada en chalets de madera.

Antes de la pandemia, los mercadillos alemanes atraían a unos 160 millones de visitantes nacionales e internacionales al año, que aportaban unos ingresos de entre 3.000 y 5.000 millones de euros.

En Francia, el presidente Emmanuel Macron ha dejado claro que cree que los altos niveles de vacunación deberían ser suficientes para evitar futuros confinamientos.

Gran Bretaña está poniendo en marcha las terceras dosis -o refuerzos- para compensar la disminución de la eficacia de las dos primeras dosis.

La lucha de los chalecos amarillos cumple tres años

El movimiento de los chalecos amarillos se inció a finales de 2018 a causa de la subida de los precios de la gasolina por los nuevos “impuestos verdes”, un asunto que sigue de máxima actualidad hoy en Europa.

Hasta que el año pasado impusieron los confinamientos, miles de personas se reunieron espontáneamente en refinerías, rotondas y autovías, además de las calles, para protestar por las subidas de los precios.

El movimiento marca la señal del despliegue en Europa de nuevos movimientos sociales de lucha caracterizados por la espontaneidad y, en consecuencia, por la falta de un programa político. Quienes debieron ponerse al frente no existen (o no lo hicieron), e incluso lo despreciaron recurriendo, como ahora, al mito de que eran “de extrema derecha”.

Como cualquier movimiento espontáneo, los chalecos amarillos no se arrugaron nunca frente a la brutal represión policial y respondieron en la medida de sus posibilidades. “No se puede hacer una tortilla sin romper antes los huevos”, ha sido una de sus consignas.

Hasta las actuales movilizaciones contra el pasaporte de vacunas, los chalecos amarillos protagonizaron el movimiento de masas más importante desde Mayo de 1968. La lucha creció imparable no por sus motivaciones inmediatas, sino por la existencia de un malestar de fondo, que es característico de Europa y que se está reproduciendo en la lucha contra los pasaportes de vacunas y demás medidas de represión sanitaria.

En su punto álgido, hubo más de 300.000 manifestantes en las calles en contra del gobierno, pero hubo jornadas en las que participaron hasta 1.300.000 personas cortando las carreteras de Francia. No fueron batucadas ni procesiones festivas.

Sólo en el primer año de manifestaciones la policía detuvo a más de 10.000 manifestantes, que dieron lugar a 3.100 condenas y 400 penas de prisión. Se registraron entre 10 y 13 muertes en las manifestaciones, cerca de ellas o después de ellas, y entre los miles de heridos, 24 manifestantes perdieron un ojo tras ser alcanzados por balas de goma disparadas por la policía. Muchas otras fueron hospitalizadas con lesiones graves causadas por la brutal represión policial.

Pero lo que obligó al gobierno francés a ceder no fue el número sino, sobre todo, la determinación del movimiento. Macron tuvo que suprimir el impuesto sobre los carburantes e incluso recientemente ha prometido un bono de 100 euros a seis millones de personas de bajos ingresos para compensar el aumento de los precios de la gasolina.

Como tantos otros, el movimiento quedó paralizado el año pasado por los confinamientos y cuando volvió a levantar cabeza no era el mismo de antes porque a los problemas originales se habían sumado otros, derivados de la brutalidad sanitaria. Los que siguen en la batalla se han sumado a la lucha contra el pasaporte de vacunas.

Las condiciones siguen ahí latentes para que vuelva a explotar un fuerte movimiento popular de protesta. La emisora Europe 1 informó en un sondeo confidencial de que los ánimos siguen muy caldeados en Francia. “Una medida malinterpretada, una novedad o una controversia podrían encender la pólvora”, concluía.

En primavera hay elecciones presidenciales y Macron tiene que impedir otra revuelta masiva si quiere mantener la poltrona.

Los robots de la policía patrullan las calles de Singapur

La infinidad de cámaras de videovigilancia instaladas en cada esquina no son suficientes. Los drones tampoco. Con la pandemia han llegado los robots que se pasean por la acera a nuestro lado. Naturalmente, ahora dichos artilugios están dotados de programas de reconocimiento facial.

Desde el inicio de las restricciones Singapur ha visto una explosión de los artefactos utilizadas para vigilar a la población. Utilizan robots de patrulla, llamados “Xavier”, para vigilar a la población.

Los robots tienen cámaras que les permiten observar su entorno en 360 grados y ver en la oscuridad. Buscan a las personas que fuman, que infringen las restricciones sanitarias, que aparcan la moto de forma incorrecta o que venden mercancías en el “top manta”.

Desde una terminal, cómodamente senados, los policías los manejan a distancia y se pueden comunicar directamente con los infractores a través del robot (*). El sistema de análisis de vídeo está programado para reconocer la postura de una persona, el contorno de un cigarrillo en la boca y otras señales visuales.

El gobierno defiende el uso de sus robots alegando que los robots podrían ayudar a reducir el número de policías necesarios para patrullar las calles, es decir que se puede controlar a más vecinos con menos policías.

“La mano de obra se está reduciendo”, afirma Ong Ka Hing, técnico de la agencia gubernamental que desarrolló los robots. «Tenemos que abordar la falta de trabajadores ante el envejecimiento de la población”, añade.

Desde su despliegue, los incidentes se han multiplicado. Durante una patrulla reciente, uno de los robots entró en una zona residencial y se detuvo frente a un grupo de personas mayores que miraban una partida de ajedrez. “Por favor, mantengan una distancia de un metro y limítense a cinco personas por grupo”, advirtió una voz robótica, mientras una cámara indiscreta enfocaba a las personas detenidas.

Este incidente, aparentemente inocuo, está teniendo un gran impacto en la población. En Singapur tienen que tener más cuidado con lo que dicen y hacen que en otros países.

(*) https://www.straitstimes.com/singapore/autonomous-robots-checking-on-bad-behaviour-in-the-heartland

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