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La reforma penal del PSOE y Podemos condenará con prisión una protesta en un banco o un desahucio y endurece la que promovió Rajoy en 2015

La reforma del Código Penal anunciada por los partidos del gobierno PSOE y Unidas Podemos, que tiene por objetivo eliminar el delito de sedición (delito contra el orden público establecido en el artículo 544 del CP, castiga a quienes se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de leyes), incluye una letra pequeña que afecta a formas de protesta que hasta ahora no estaban penalizadas expresamente.

La reforma de los delitos de orden público, recogidos en los artículos 557, 557 bis y 557 ter (que con la reforma éste artículo desaparecería) del Código Penal, parecen haber sido creados a propósito para imponer delitos penales a las formas de protesta de numerosos colectivos, entre ellos las organizaciones sindicales y movimientos sociales. Hay que recordar que en la triple reforma de 2015 (Ley de Seguridad Ciudadana, Código Penal y Ley de Enjuiciamiento Criminal) ya se incorporó el llamado delito de “allanamiento de establecimientos abiertos al público”, que sanciona como delito leve las protestas en el interior de locales comerciales, sucursales bancarias, etc.

Pero la reforma del Código Penal pactada por el PSOE y Podemos con ERC establece una ampliación que del artículo 557.1, que establecerá la siguiente pena:

“Serán castigados con la pena de prisión de seis meses a tres años los que, actuando en grupo y con el fin de atentar contra la paz pública, ejecuten actos de violencia o intimidación: a) sobre las personas o las cosas u b) obstaculizando las vías públicas ocasionando un peligro para la vida o la salud de las personas, o c) invadiendo instalaciones o edificios”.

La nueva redacción permitirá imponer sanciones penales de seis meses a tres años de prisión a personas y grupos que ocupen una vía pública, como puede suceder en un recorrido alternativo en una manifestación, en la paralización de un desahucio o en aquellas otras situaciones que impliquen la ocupación (aunque sea temporal) de una entidad bancaria, un rectorado o una empresa con la que existe un conflicto sindical (esto en realidad ahora se castiga con el delito de usurpación del artículo 245.2 del Código Penal).

Lo cuál supone que los piquetes, las paralizaciones de desahucios, las protestas sindicales ante la sede de una empresa o fábrica, etc. quedan amenazadas de muerte con un texto de estas características. Además, si la manifestación es multitudinaria aún se prevén sanciones mayores, como la pena de prisión de tres a cinco años cuando se cometan por una multitud cuyo número, organización y propósito sean idóneos para afectar gravemente el orden público.

Si vamos todavía más allá, en la asunción del anterior 557 ter en un nuevo 557 bis, y tal como figura la redacción del proyecto de la reforma actual, no sería necesario la aportación de la prueba de la violencia o intimidación, lo que deja todo en manos de la policía y luego del juez correspondiente.

Este artículo, que creemos que atenta directamente contra el derecho de protesta y manifestación, recoge que “los que, sin hacer uso de la violencia o intimidación y sin estar comprendidos en el artículo anterior, actuando en grupo invada u ocupen contra la voluntad de su titular, el domicilio de una persona jurídica pública o privada, un despacho, una oficina, un establecimiento o local, aunque se encuentre abierto al público”, establece penas de prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses, aumentando por tanto las consecuencias de lo que en su día aprobó el Partido Popular y que, estando en la oposición, tanto PSOE como Podemos se comprometieron a derogar.

Según un comunicado difundido por la Confederación General del Trabajo, con esta reforma “se está atacando directamente a distintas formas de protesta pacífica que llevan a cabo movimientos sociales como la PAH, en la paralización de desahucios, por ejemplo, o las negociaciones para evitarlos en las sedes bancarias. Asimismo, se busca criminalizar y castigar las protestas estudiantiles del alumnado que ocupe una facultad o un rectorado. Cualquier manifestación que se desarrolle fuera de horario o recorrido constreñido por la Delegación de Gobierno de turno se enfrenta, no ya a sanciones administrativas, sino a su procesamiento por un delito contra el orden público”.

—https://cgt.org.es/reforma-del-codigo-penal-mas-mordaza-contra-cualquier-movimiento-social/

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El ejército británico asesinó a 135 niños afganos

Los últimos datos del Ministerio de Defensa de Reino Unido revelan que los soldados británicos estuvieron directamente implicados en la muerte de 135 niños durante su despliegue de nueve años en la provincia del sur de Afganistán.

Reino Unido ya ha pagado indemnizaciones a las familias de 64 niños. El gobierno ha pagado una indemnización media de apenas 1.656 libras a las familias de las víctimas.

Hubo 64 víctimas infantiles confirmadas en Afganistán en las que los militares británicos pagaron indemnizaciones, aunque el número de niños muertos podría llegar a ser de 135.

Incluso la cifra más baja es cuatro veces mayor de lo que se pensaba, ya que los documentos anteriores publicados por el Ministerio de Defensa de Reino Unido sólo habían revelado 16 víctimas mortales infantiles confirmadas.

El ejército británico pagó indemnizaciones entre abril de 2007 y diciembre de 2012 a 64 familias de víctimas infantiles implicadas en 38 incidentes en los que se mencionaba específicamente a un niño, o el listado de menores de 18 años.

Sin embargo, si se incluyen descripciones de los muertos como ‘hijo’, ‘hija’ o ‘sobrino’, el número de niños afectados podría llegar a 135 en unos 47 incidentes.

El Ministerio de Defensa no aportó suficientes pruebas para detallar las circunstancias de cada muerte, y a veces la situación que condujo a la muerte de un niño fue tratada de forma superficial en la documentación.

Una niña de 18 meses fue asesinada en el distrito de Nad-e Ali, en la provincia de Helmand. Fue asesinada junto a su madre o ‘esposa del padre’ y se pagaron algo más de 3.000 libras esterlinas por las muertes.

Aunque la mayoría de las víctimas infantiles eran varones, el fuego cruzado y los ataques aéreos fueron las dos causas de muerte especificadas más comunes.

Alrededor de 68 de las 135 muertes infantiles confirmadas y sospechosas se debieron a ataques aéreos, lo que constituye aproximadamente la mitad de todas las muertes.

30 de las 135 muertes confirmadas y sospechosas de niños fueron por fuego de armas pequeñas, como el fuego cruzado. Constituyeron el 22 por cien de todas las muertes.

Las cifras totales de víctimas mortales sólo son una fracción de los muertos por las fuerzas británicas. Los datos sólo recogen a los afganos que conocían y eran capaces de pasar por el arduo proceso de compensación y tenían suficientes pruebas para que la reclamación fuera aceptada por la Oficina de Reclamaciones.

A los reclamantes se les pedían con frecuencia fotos, informes médicos, certificados de nacimiento y cartas de los mulás locales, y eran entrevistados formalmente por personal británico para confirmar que no había afiliación talibán. La mayoría de las 881 reclamaciones por víctimas mortales que se presentaron fueron rechazadas. Sólo una cuarta parte de ellas recibió alguna compensación.

Durante los 20 años de guerra contra los talibanes por parte de las fuerzas extranjeras encabezadas por Estados Unidos, incluidos los soldados británicos, Afganistán fue testigo de la muerte y la destrucción. Cuando las fuerzas extranjeras abandonaron el país devastado por la guerra en agosto del año pasado, los talibanes volvieron al poder en Kabul sin que se produjeran enfrentamientos.

—https://www.monitordeoriente.com/20221111-un-nuevo-informe-arroja-luz-sobre-los-ninos-victimas-del-ejercito-britanico-en-afganistan/

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Diez años de la masacre de los mineros sudafricanos del platino

El 16 de agosto de 2012, en las minas de platino de Marikana, la policía sudafricana masacró a 34 huelguistas, en coordinación con la dirección de la multinacional británica Lonmin. Este asesinato fue presentado por la prensa occidental como un asunto exclusivamente “sudafricano”, relacionado con la intensidad de los conflictos sociales del país. Es una lectura que pasa por alto la integración de las minas de platino de Sudáfrica en las cadenas de producción mundiales. Los beneficios del “oro blanco”, esencial para la “transición ecológica” que los gobiernos occidentales dicen promover, se pagan con costes medioambientales y con una violencia múltiple en los lugares donde se extrae. Diez años después, en Marikana, nada parece haber cambiado. Ni para los mineros que arriesgan su vida por un bajo salario, ni para las comunidades que viven en chozas de hojalata cerca de las minas, en un entorno contaminado.

Un metal para un futuro más verde: así presenta el platino el Consejo Mundial de Inversiones en Platino. Esencial para la fabricación de catalizadores para automóviles, diseñados para limitar las emisiones de CO2, semiconductores y aleaciones magnéticas para discos duros, su importancia sigue creciendo con la “transición digital” que se está produciendo en Europa. En Maditlokwa, en la región de Marikana, el “oro blanco” evoca inmediatamente una realidad diferente. Tras la apertura de la mina en 2008, “aumentó el número de mujeres que sufrían abortos. Llegamos a comprender que la causa era el agua, contaminada por las actividades mineras”, dice Cicilia Manyane, presidenta de la Red de Comunidades Mineras en Crisis (MHCCN), que reúne a varios miembros de la comunidad.

Varios estudios han documentado la relación entre la minería en la región y la contaminación del agua, debido al uso de productos químicos en la extracción y el refinado de minerales, el vertido de residuos mineros y la insuficiente inversión de la empresa para prevenir los efectos. “Legalmente, no deberíamos beber el agua que llega a nuestros grifos. Ni siquiera deberíamos bañarnos en ella”, continúa.

Tharisa, la empresa minera que opera en el pueblo, dice que ha proporcionado a las comunidades locales un acceso regular al agua. La experiencia diaria dice a los residentes lo peligroso que es. “Cuando hervimos el agua, aparece un depósito blanco, como si la leche se arremolinara en el té”, comenta Christina Mdau, secretaria del MHCCN. “Nada ha cambiado.

Más de 30 mineros asesinados por la policía

La contaminación del agua por las actividades mineras es sólo una de las muchas quejas que los residentes y los trabajadores tienen contra las empresas del platino. En agosto de 2012, las reivindicaciones se plantearon en una huelga que fue reprimida violentamente por la policía. Más de treinta huelguistas murieron en la “masacre de Marikana”, que se ha convertido en un símbolo de las luchas sociales y medioambientales en el sector minero. “Nada ha cambiado”, nos dicen, desde aquella masacre.

La prensa internacional ha insistido en los determinantes nacionales de la masacre de 2012: la violencia policial, la intensidad de los conflictos sociales, la sulfurosa implicación de Cyril Ramaphosa, accionista de la multinacional Lonmin, figura clave de la política sudafricana y ahora presidente del país. En la víspera de la masacre, en un intercambio de correos electrónicos con la policía, había calificado a los huelguistas de “criminales” y declaró que se pondría en contacto con el Ministerio del Interior para garantizar que se actuara en consecuencia. Aunque la represión fue sin duda obra de la policía sudafricana, es imposible entender este clima incandescente de tensión social sin tener en cuenta las características de la industria del platino.

En el año de la masacre, la empresa perdió rentabilidad. Las multinacionales del platino sufrieron las consecuencias del proceso de financiarización posterior al apartheid, que tanto les había beneficiado inicialmente. La investigadora Samantha Ashman resume: “Desde 1996, el CNA ha reducido el control sobre el capital y el comercio, y ha permitido a los conglomerados trasladar sus listados al extranjero. Esta apertura del país a los mercados financieros internacionales debía facilitar el acceso a la financiación y al capital extranjero. Los accionistas de Lonmin, Anglo-American e Impala, los tres monopolistas del platino, disfrutaron inicialmente de buenos tiempos. Mientras los beneficios eran elevados y las agencias de calificación certificaban que el sector era rentable, el capital seguía fluyendo. Luego, la combinación de la caída de los precios del platino, la disminución de los rendimientos de las actividades mineras -con un platino cada vez más escaso y que requiere más inversión para su extracción- y la crisis más generalizada de 2008, supuso que las tasas históricas de rendimiento de las inversiones cayeran del 30 a alrededor del 15 por cien.

La dependencia de los activos extranjeros hizo que los gigantes del platino tuvieran que volver rápidamente a sus márgenes anteriores para tranquilizar a los inversores, prestamistas y agencias de calificación. Para preservar su acceso a los mercados de capitales, prometieron tasas de rendimiento de las inversiones “absolutamente inalcanzables”. Su modelo: “distribuir y reducir”, es decir, seguir distribuyendo importantes ingresos a los accionistas mientras se reduce el número de trabajadores, despedidos por miles después de 2008. Las presiones contables relacionadas con la evasión de impuestos en las Bermudas de varios cientos de millones de rands al año, documentadas por Dick Forslund, no ayudaron.

En este contexto, los conflictos sociales han aumentado en el cinturón del platino, una franja que atraviesa Sudáfrica de este a oeste y en la que se encuentran grandes cantidades del metal precioso. Por primera vez, tuvieron lugar fuera del marco de las organizaciones tradicionales. El sindicato mayoritario, el NUM, aliado histórico del CNA, había quedado desacreditado entre los trabajadores mineros por su negativa a emprender acciones frontales contra la empresa minera. La huelga de Lonmin en agosto de 2012 contrastó con los conflictos anteriores. Por un lado, los trabajadores que exigían un salario “digno” de 12.500 rands -más del doble de sus ingresos en ese momento- estaban decididos a luchar hasta conseguirlo. Por otro lado, la empresa minera, sometida a una intensa presión internacional, estaba decidida a recuperar el ritmo de producción. Todo estaba preparado para que el conflicto desembocara en una represión violenta.

La policia dispara contra los mineros

El 16 de agosto de 2012, al final de una huelga “salvaje”, la policía sudafricana abrió fuego contra los mineros que se dispersaban. La cobertura mediática de la masacre, en la que se mostraron imágenes insoportables de huelguistas ametrallados, tiende a hacer que el conflicto parezca un asunto enteramente sudafricano. La vulnerabilidad de las empresas del platino a los mercados financieros y la consiguiente política de despidos y compresión salarial en tiempos de recesión es, sin embargo, una cuestión transnacional. Tras lo ocurrido en Marikana, Moody’s advirtió que aceptar un “aumento salarial” generalizado para los trabajadores de las minas tendría “efectos negativos en términos de acceso al crédito para las empresas mineras”. De hecho, Lonmin se fue marchitando poco a poco en los años siguientes a medida que se otorgaban concesiones a los huelguistas, lo que desencadenó un círculo vicioso de retirada de los accionistas y devaluación de la bolsa. La multinacional fue finalmente vendida en 2018 tras perder el 98 por cien de su valor.

Cuando se conmemora el décimo aniversario de la masacre, al pie de la colina donde se retiraron los trabajadores en huelga, han desaparecido las treinta y cuatro cruces que se habían erigido para honrar a las víctimas. Siphiwe Mbatha, coautor junto a Luke Sinwell de un libro sobre los sucesos de 2012, considera que esto es una manifestación de un equilibrio de poder que sigue siendo desfavorable para los trabajadores de las minas.

La llanura, atravesada por las torres de alta tensión que alimentan la mina, está repleta de asentamientos informales de chabolas de chapa ondulada, sin agua corriente, donde residen la mayoría de los trabajadores que se turnan en los pozos y fundiciones. El aire está lleno de polvo, levantado por la actividad en los vertederos de escombros y el constante ir y venir de las camionetas en los caminos de tierra. Las relaciones con los servicios de seguridad de la mina son tan malas como siempre. Y el espectro de la violencia está siempre presente. El pasado mes de junio, una activista de la comunidad local fue asesinada a tiros en la puerta de su casa, mientras que un sindicalista fue asesinado en la cercana ciudad de Rustenburg tras estallar una importante huelga.

El desmantelamiento de Lonmin y su adquisición en 2018 por parte de la sudafricana Sibanye-Stillwater podría haber despertado la esperanza de una mejora en las condiciones de trabajo y de vida de los habitantes. Esto no ha ocurrido. La demanda de un “salario de supervivencia” de 12.500 rands ha sido atendida. Sin embargo, la disparada inflación (casi un 50 por cien desde 2013) relativiza este aumento, al igual que el creciente endeudamiento de los trabajadores, incluso con sus empleadores. Estas ganancias no se aplican a los trabajadores contratados, que están excluidos de las estructuras de negociación colectiva y que reciben sistemáticamente un salario inferior al de sus colegas contratados directamente.

Deterioro de las condiciones sanitarias de los mineros

Aunque se ha avanzado en la prevención de enfermedades como la silicosis y la tuberculosis, los trabajadores soportan la carga de años de trabajo sin protección. Estos problemas no son exclusivos de la región de Marikana. Las estadísticas sudafricanas muestran el deterioro de las condiciones de salud de todos los trabajadores del sector minero. David Van Vyk, investigador de la Fundación Bench Marks, es categórico. “En ‘La situación de la clase obrera en Inglaterra’, Engels informa que en el siglo XIX los trabajadores tenían una esperanza de vida de entre 40 y 60 años. Estamos en el siglo XXI y esta es la condición de los trabajadores mineros en Sudáfrica hoy en día. Un estudio realizado a 300.000 sudafricanos entre 2001 y 2013 reveló que la tasa de mortalidad de los ex mineros era un 20 por cien superior a la del resto de la población”.

Los miembros de la Asociación de Trabajadores de la Minería y la Construcción (AMCU, el sindicato ahora mayoritario en la región) cuestionan la política de vivienda de la empresa Sibanye-Stillwater. Algunos mineros siguen viviendo en albergues, donde los trabajadores comparten habitaciones y están sujetos a horarios de entrada y salida controlados. Hasta 2020, las invitaciones desde fuera de la mina seguían estando prohibidas. Ahora se permiten, pero sólo por un tiempo limitado. Un minero puede conseguir una habitación individual para recibir a su mujer, durante un máximo de un mes. “Nos consideran esclavos”, dicen. Por supuesto, los trabajadores son libres de negarse a vivir en estos albergues… a condición de que a menudo acepten vivir en chozas informales, como las del pueblo de Maditlokwa.

Los miembros de la Red de Comunidades Mineras en Crisis denuncian la contaminación y la degradación de las condiciones de vida en torno a la mina. Señalan con el dedo la responsabilidad de la empresa Tharisa, acusada de incumplir sistemáticamente sus compromisos.

La mina, que desplazó a los habitantes del pueblo hace unos años, sigue mordisqueando sus tierras. Ahora vierte sus escombros justo delante de la escuela primaria, levantando nubes de polvo, e instala sus vallas eléctricas a pocos metros de las casas. “Siempre tenemos miedo de que un niño, inconsciente del peligro, se electrocute”, dice un residente. El aire está lleno de dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y polvo. Los residentes sufren de sinusitis crónica y enfermedades respiratorias. Las refinerías y las excavaciones a cielo abierto de la zona han superado sistemáticamente los niveles reglamentarios de contaminación atmosférica, incluso cuando éstos se incrementan gradualmente, muy por encima de las directrices internacionales, como se documenta en los informes de la Bench Mark Foundation.

Las empresas se aprovechan de las lagunas legales de la legislación sudafricana. Desde 2002, la ley hace responsables a las empresas de los daños medioambientales causados por sus operaciones. Pero es más ambiguo en el caso de las comunidades desplazadas por las actividades mineras, como fue el caso de los habitantes de Maditlokwa: se menciona la simple “compensación”, sin especificar su naturaleza. Del mismo modo, las obligaciones sociales de las empresas no están claramente definidas, sobre todo en materia de vivienda. Los planes sociolaborales (PSL), en cuya elaboración deben participar las comunidades locales, los sindicatos y las autoridades municipales, detallan sus compromisos sociales y medioambientales. El Departamento de Recursos Minerales y Energía se encarga de evaluar su cumplimiento para renovar las concesiones mineras. La población local se encoge de hombros ante estas obligaciones legales. Las autoridades sudafricanas permitieron a Sibanye-Stillwater hacerse cargo de Lonmin en 2018, siempre y cuando aplicara los PSL de la empresa, que incluía la construcción de varios miles de viviendas. Sin embargo, los compromisos más recientes de la empresa no incluyen ningún objetivo de vivienda. Recientemente, la empresa se negó a facilitar a Amnistía Internacional la documentación sobre el cumplimiento de sus normas de protección de la vida después de haber prometido hacerla pública.

Los metales del grupo del platino (MGP), incluidos el platino, el paladio y el iridio, desempeñan un papel fundamental en la “transición verde” -al igual que muchos metales raros- al permitir la producción de catalizadores para automóviles que reducen las emisiones. Una parte creciente de estos metales se destina al sector digital: se utilizan para mejorar la capacidad de almacenamiento de los discos duros y la eficiencia de los centros de datos. El conflicto ucraniano no ha hecho más que aumentar la centralidad de Sudáfrica en la producción de MGP: como mayor proveedor mundial, su principal competidor sigue siendo Rusia, ahora sometida a fuertes sanciones.

Maud Barret Bertelloni y Vincent Ortiz https://lvsl.fr/metal-vert-et-exploitation-des-mineurs-dix-ans-apres-le-massacre-business-as-usual-a-marikana/

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Cuatro trabajadores franceses acusados de ‘banda organizada’ por participar en una huelga

Cuatro trabajadores de la red eléctrica francesa pueden ser encarcelados próximamente por participar en la huelga del sector en el norte de Francia para reclamar subidas salariales. Los trabajadores fueron detenidos a principios de este mes y permanecieron durante cuatro días en las mazmorras de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), el servicio secreto francés.

Además del despido, los trabajadores pueden acabar en la cárcel, acusados de sabotaje y de formar una “banda organizada”. El juicio se celebrará en febrero ante un tribunal penal. Los trabajadores pueden ser condenados hasta 15 años de cárcel.

Entre el 15 de junio y el 22 de julio, durante cinco semanas, los trabajadores de la red eléctrica participaron en una larga huelga, en la sabotearon 17 veces la comunicación entre la red local del norte y la red general.

En Francia los trabajadores del sector eléctrico realizan este tipo de sabotajes a menudo durante las huelgas.

El 26 de julio la empresa presentó una denuncia contra los trabajadores. Tres días después, la fiscalía de París abrió una investigación y confió el caso a la DGSI, otra decisión sorprendente, ya que los huelguistas suelen pasar sólo unas horas en una comisaría de policía.

El Prefecto de Policía de París ha asegurado a los sindicatos que en lo sucesivo los sabotajes a la red eléctrica serán tratados de esta manera. En Francia el control de la red eléctrica ha pasado a depender del servicio secreto, por el temor a una sabotaje ruso.

La CGT ha publicado un comunicado en el que denuncia “los servicios antiterroristas utilizados para silenciar las reivindicaciones salariales” y ha convocado una huelga hoy para protestar por la represión laboral.

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La Universidad de París despide a una periodista por realizar dos documentales sobre el Donbas

La periodista Anne Laure Bonnel, autora de dos documentales sobre el Donbas, ha sido despedida de la Universidad de París en la que había trabajado durante 15 años. Además, ha sido amenazada, pero espera seguir informando sobre la Guerra de Ucrania.

La primera vez que visitó el este de Ucrania en 2015, su documental “Donbass” se estrenó al año siguiente. Su película se presentó en la Sorbona. Este año lo ha cambiado todo. El nuevo reportaje de Anne Laure Bonnel, “Donbass, ocho años después”, filmado entre el 24 de febrero y el 11 de marzo, no ha sido bien recibido.

La periodista llegó al Donbas unos días antes del inicio de la guerra para grabar un documental que no trataba de la situación política, sino de la vida de los ciudadanos bajo los bombardeos del ejército ucraniano.

Cuando regresó a Francia, las personas que inicialmente se habían interesado por el documental desaparecieron. Entonces decidió colgar su documental en internet. No reclama nada, pero la decisión de hacer públicos los vídeos tomados en el Donbas coincidió con su despido de la Universidad de París I Panthéon-Sorbonne, donde había trabajado durante 15 años.

El despido está más relacionado con su estancia en el Donbas que con la producción del documental. Un correo electrónico de la universidad le comunicó que su contrato no se había prorrogado porque no había respetado los valores de la institución.

La periodista ha comenzado a recibir amenazas y desde entonces permanece en la sombra para evitar problemas. Sin embargo, señala que los periodistas de la prensa escrita intentan ponerse en contacto con ella para entender mejor lo que ha ocurrido en el Donbas durante los últimos ocho años.

Bonnel no descarta realizar algún día otro documental para mostrar al público diferentes puntos de vista sobre la Guerra de Ucrania.

— Enlace para ver el documental “Donbass” de Anne Laure Bonnel. Los subtítulos aparecen en castellano pulsando el boton CC que está abajo a la derecha
https://player.vimeo.com/video/696528534?h=b6a324c5d7
— Enlace para ver el documental “Donbass, ocho años después”
https://odysee.com/@AlwaysTheTrue:0/Donbass,-huit-ans-apr%C3%A8s-Anne-Laure-Bonnel:5
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Las aduanas registran los datos personales de miles de estadounidenses sin orden judicial

El gobierno de Estados Unidos está añadiendo datos de 10.000 dispositivos electrónicos cada año a una enorme base de datos que ha creado a partir de teléfonos móviles y ordenadores incautados a viajeros en aeropuertos, puertos marítimos y pasos fronterizos de todo el país.

La rápida expansión de la base de datos y la capacidad de los 2.700 aduaneros para acceder a ella sin una orden judicial han abierto una investigación en el Congreso sobre el uso que hace el gobierno de la información, que en gran parte procede de personas no sospechosas de haber cometido un delito. Los aduaneros dijeron al Congreso que los datos se conservan durante 15 años.

Los detalles de la base de datos fueron revelados en una carta dirigida al comisionado de aduanas, Chris Magnus, por el senador Ron Wyden, quien criticó a aduanas por “permitir el fisgoneo indiscriminado de los registros privados de los estadounidenses” y pidió una mayor protección de la intimidad.

Agentes del FBI y del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, otra agencia del Departamento de Seguridad Nacional, han realizado búsquedas de reconocimiento facial en millones de fotografías de permisos de conducir estadounidenses. Se introdujeron en bases de datos privadas que contenían los registros financieros y de servicios públicos de las personas para averiguar dónde vivían. Y han obtenido datos de localización de las bases de datos de lectores de matrículas que pueden utilizarse para seguir los movimientos de las personas.

La inspección por parte de las aduanas de los móviles, ordenadores portátiles, tabletas y otros dispositivos electrónicos de las personas que entran en el país ha sido durante mucho tiempo una práctica controvertida que aduanas ha defendido para determinar las “intenciones a la entrada” de un individuo en Estados Unidos. Pero la revelación de que miles de funcionarios tienen acceso a una base de datos podría ser una violación de los derechos de los estadounidenses en virtud de la Cuarta Enmienda contra los registros e incautaciones ilegales.

La base de datos, conocida como Sistema Automatizado de Orientación, se utiliza para revisar, analizar y evaluar la información obtenida por las aduanas a partir de los dispositivos electrónicos asociados a personas de importancia para la aplicación de la ley, la lucha contra el terrorismo o la seguridad nacional.

Una directiva de aduanas de 2018 que establece las reglas para las búsquedas dice que los funcionarios solo deben retener la información relacionada con la inmigración, las aduanas u “otros asuntos de aplicación de la ley”, a menos que tengan una causa que pueda justificar conservar durante más tiempo el contenido de los móviles.

Los aduaneros dijeron al Congreso que la configuración por defecto de la base de datos es la de descargar y retener todas las listas de contactos, registros de llamadas y mensajes.

Las aduanas realizaron unas 37.000 búsquedas en los dispositivos de los viajeros en los 12 meses anteriores a octubre de 2021, y más de 179 millones de personas viajaron a través de los puertos de entrada de Estados Unidos ese año. Pero no dieron cifras de los dispositivos que tenían contenidos cargados en la base de datos para su revisión a largo plazo.

Hay 2.700 funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional que tienen acceso a la base de datos, aunque algunos dicen que esa cifra no es correcta, ya que tiene acceso el 5 por cien de los 60.000 aduaneros, es decir, 3.000 funcionarios.

La policía debe demostrar una causa probable y convencer a un juez de que apruebe una orden de registro antes de registrar los teléfonos de los estadounidenses. Pero los tribunales llevan mucho tiempo concediendo una excepción a las autoridades fronterizas, permitiéndoles registrar los dispositivos de las personas sin necesidad de una orden judicial o sospecha de delito.

Los aduaneros se han amparado en esa excepción para justificar la recogida de datos en los móviles de los viajeros. El año pasado dos senadores presentaron un proyecto de ley que exigía a los aduaneros obtener una orden judicial antes de registrar el dispositivo de un viajero.

La directiva de aduanas otorga a los aduaneros a fisgar el dispositivo de un viajero mediante lo que se conoce como “registro básico”, y a cualquier viajero que se niegue a desbloquear su teléfono para este proceso se le puede confiscar hasta cinco días.

En 2018 un aduanero reconoció que un funcionario puede acceder a cualquier dispositivo, incluso en casos en los que no sospeche que el viajero haya hecho algo malo, y mirar cualquier cosa que “normalmente sería visible al desplazarse manualmente por el teléfono”, incluyendo listas de contactos, entradas de calendario, mensajes, fotos y videos.

Si los funcionarios tienen una “sospecha razonable” de que el viajero está infringiendo la ley o supone un “problema de seguridad nacional”, pueden realizar un “registro avanzado”, conectando el teléfono a un dispositivo que copie su contenido. Esas informaciones se almacenan en la base de datos del sistema automatizado de selección, a la que los aduaneros pueden acceder en cualquier momento.

Los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional utilizan cada vez más herramientas de análisis y aprendizaje automático para trazar relaciones y comportamientos a partir de vastos almacenes de datos telefónicos, lo que significa que incluso las personas a las que no se les ha revisado su teléfono podrían ser incluidas en una búsqueda en la base de datos.

No es sólo lo que alguien dice o hace lo que le interesa al Departamento de Seguridad Nacional, sino lo que dicen y hacen todos sus conocidos. Alguien se convierte en sospechoso sólo porque otro con el que tiene una relación indirecta diga algo en su línea o esté en su registro de llamadas. Y cuando 2.700 personas tienen acceso a ella, no hay ningún control sobre el uso que hacen de esa información.

Las directrices de aduanas sobre los registros de dispositivos se publicaron varios años después de que un tribunal federal de apelaciones dictaminara que una copia forense del disco duro de un sospechoso era “esencialmente un registro al desnudo del ordenador”. La preocupación de la policía por la delincuencia no justificaba “registros ilimitados para combatir el crimen ni un asalto no regulado a la información privada de los ciudadanos”, añadía.

El programa de búsqueda avanzada, que comenzó en 2007 como un proyecto conocido como Explotación de Documentos y Medios de Comunicación, se ha ampliado hasta abarcar más de 130 puertos de entrada. A lo largo de los años, aduanas ha compartido la información de los dispositivos de los viajeros con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, con las policías locales y con el FBI para que realicen una investigación más profunda.

Los aduaneros entregan a los viajeros un documento impreso en el que se indica que los registros son “obligatorios”, pero el documento no menciona que los datos pueden conservarse durante 15 años y que miles de funcionarios tendrán acceso a ellos.

Los aduaneros tampoco están obligados a entregar el documento a los viajeros antes del registro, lo que significa que algunos viajeros pueden no entender completamente sus derechos a rechazar el registro hasta que entreguen sus teléfonos.

Aduanas no especifica qué tecnología utilizan para capturar los datos de los teléfonos y ordenadores portátiles, pero los documentos federales muestran que ha utilizado previamente herramientas forenses, fabricadas por empresas como Cellebrite y Grayshift, para acceder a los dispositivos y extraer su contenido.

Un aduanero que busque en el sistema sólo verá los datos telefónicos obtenidos en los puestos de control de su zona. Pero los funcionarios serán notificados de que se ha encontrado un resultado positivo en los datos de otra región, y podrán solicitar permiso para revisar esos datos. Aduanas no ha aclarado cuántas solicitudes de ese tipo han pedido, concedido o denegado.

Las prácticas aduaneras tienen ecos de un programa de la Agencia de Seguridad Nacional, revelado por primera vez en 2013 por Edward Snowden, que en su día capturó millones de registros telefónicos de estadounidenses como parte de una iniciativa de vigilancia dirigida a “presuntos terroristas”. Como los funcionarios podían rastrear y saltar los registros de un teléfono a otro, resultó que el sistema había expuesto los registros de millones de personas no sospechosas de ningún delito.

La Agencia de Seguridad Nacional canceló el programa en 2019, diciendo que algunos de los datos se habían recogido por error y que el sistema no había sido tan útil para rastrear a los terroristas o luchar contra el crimen.

—https://www.washingtonpost.com/technology/2022/09/15/government-surveillance-database-dhs

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Las cámaras ocultas destapan una cadena de abusos policiales en la provincia de Guadalajara

En un céntrico pub de la capital alcarreña, era la 1 de la madrugada del 21 de noviembre de 2021. Los últimos clientes del establecimiento estaban terminando sus consumiciones. Los trabajadores ya han cerrado las puertas y limpian el local. Una escena de lo más normal, excepto por lo que iba a pasar después.

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EL FBI vigiló a Aretha Franklin por su cercanía a los ‘extremistas negros’

Aunque la propaganda siempre intenta desviar la atención hacia el gulag, o la República Democrática Alemana, o Corea del norte, nunca ha habido ningún país donde la represión política haya alcanzado las cotas de Estados Unidos.

El instrumento de vigilancia y control interno es el FBI, que siguió de cerca los pasos a Aretha Franklin durante muchos años, según documentos recientemente desclasificados. La reportera Jenn Dize está compartiendo detalles de los archivos del FBI sobre la “Reina del Soul”, que asocian a la cantante con “extremistas negros”.

“Hace años, pedí al FBI archivos sobre Aretha Franklin. Hoy he recibido los archivos”, escribe Dize. Los expedientes están incompletos pero muestran “repetidas y repugnantes sospechas sobre la famosa cantante negra, su trabajo y los militantes que la rodeaban”.

Aretha Franklin murió en su casa de Detroit, Michigan, en agosto de 2018. Tenía 76 años.

Dize está publicando en internet capturas de pantalla de varios documentos, entre ellos uno que, según ella, muestra que “cada movimiento de Franklin estaba cuidadosamente documentado” por el FBI.

El FBI documenta cuidadosamente cada uno de los pasos de Aretha Franklin. En un documento de 1971 los policías discuten los detalles de su contrato con la empresa discográfica Atlantic Records “por si acaso”.

Un informe fechado el 17 de enero de 1972 afirma que el FBI utilizó “un pretexto adecuado” para determinar quién había recibido una llamada telefónica de un miembro del Partido de las Panteras Negras. Según los policías, la llamada se había hecho a Franklin, descrita en el documento como una “conocida cantante y animadora negra”.

Del grupo de Sammy Davis Jr y Aretha Franklin, algunos han apoyado el concepto de poder negro militante. Sus actuaciones en el monumento a Martin Luther King proporcionó una chispa emocional “capaz de encender los disturbios raciales”.

Un documento de 1976 afirma que un “periódico comunista de la costa oeste” había publicado la noticia de que el Comité Nacional Unido para Liberar a Angela Davis había recaudado 38.000 dólares y que Aretha Franklin cantó en el evento.

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El Pentágono compra una aplicación informática de vigilancia para capturar el tráfico de internet

Una empresa privada, Team Cymru, ha vendido al Pentágono la aplicación informática “Augury”, capaz de capturar el 93 por cien del tráfico mundial de datos que circulan por internet.

“Augury” es una herramienta informática de vigilancia masiva mundial. Permite acceder a los datos del correo electrónico de las personas, a su historial de navegación y a otra información, como sus cookies. Incluye más de 550 puntos de recogida en todo el mundo: Europa, Oriente Medio, América del Norte y del Sur, África y Asia.

Se actualiza con al menos 100.000 millones de nuevos registros cada día y proporciona acceso a petabytes de datos actuales e históricos.

La Marina, el Ejército, el Mando Cibernético y la Agencia de Seguridad y Contrainteligencia de la Defensa han pagado colectivamente al menos 3,5 millones de dólares para acceder a Augury. Esto permite a los militares rastrear a los usarios de internet con una ingente cantidad de información de todo tipo.

Las instituciones públicas estadounidenses logran acceder a datos que requieren una previa orden judicial simplemente pagando un precio. Las empresas comerciales se poderan de los datos personales y luego trafican con ellos a cambio de dinero, incluso vendiéndolos a organismos públicos.

El senador Ron Wyden asegura que un denunciante le ha informado del presunto uso y la compra sin orden judicial de estos datos por parte del NCIS, la policía naval, después de presentar una queja al Departamento de Defensa.

La palabra “augur” se refiere a alguien que observa el mundo, lo interpreta y realiza propuestas de actuación.

—https://ussanews.com/2022/09/21/revealed-us-military-bought-mass-monitoring-tool-that-includes-internet-browsing-email-data/

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La policía suiza se prepara ante los levantamientos sociales que se avecinan este invierno

La policía suiza se prepara a marchas forzadas para la posibilidad de que se produzcan cortes de electricidad este invierno, seguidas de levantamientos sociales. Jan Flückiger, secretario general de la Conferencia Suiza de Directores de Energía, advierte que “la seguridad interna se convierte en un problema”, argumentando que el gobierno federal no ha reconocido aún la urgencia de la situación.

En una entrevista con el diario Blick, Fredy Fässler, que aparece en la foto, jefe de la policía de uno de los mayores cantones de Suiza, advierte que la población podría amotinarse y recurrir a los saqueos si el país se ve afectado por una grave escasez de energía este invierno (*).

“Imagínate, no puedes sacar dinero del cajero, no puedes pagar con tu tarjeta en la tienda o repostar en la gasolinera. La calefacción ya no funciona. Hace frío. Las calles se vuelven oscuras. Es concebible que la población se rebele o que se produzcan saqueos”, dice, y añade que las autoridades deberían tomar medidas para prepararse para estos escenarios extremos.

Los ejercicios que se llevaron a cabo en 2014 para prepararse para un escenario de apagón revelaron importantes deficiencias, como la falta de generadores de reserva para la policía, los hospitales y otras infraestructuras y servicios críticos, dice Fässler.

“Estas deficiencias se han corregido en los últimos años”, señala el policía, añadiendo de forma bastante inquietante que ahora “las fuerzas de seguridad están armadas” y que incluso están dispuestos a proporcionar a los suizos dinero en efectivo si no pueden utilizar tarjetas en las tiendas, ya que se han firmado los acuerdos pertinentes con los bancos.

Además, Fässler advierte contra los saqueos: “También hemos visto en las catástrofes medioambientales que algunas personas han abusado de la situación para saquear objetos desprotegidos. Esto también podría ocurrir si la red está cortada, por ejemplo en las tiendas donde hay algo que comprar”. El jefe de policía pide al gobierno federal que sólo ordene medidas que puedan ser aplicadas “y, sobre todo, controladas”.

Anteriormente, Werner Luginbuhl, jefe del regulador suizo de la electricidad, ElCom, instó a los ciudadanos a abastecerse de velas y leña debido a los posibles cortes de electricidad en el país este invierno. En las montañas de Suiza también aumentan las búsquedas de leña para quemar en las chimeneas, a la antigua usanza.

Las declaraciones de Fãssler se producen después de que las autoridades suizas dijeran que podrían imponer restricciones al consumo de energía el próximo invierno, advirtiendo que “la escasez de electricidad es uno de los riesgos más graves” para el país.

(*) https://www.blick.ch/politik/oberster-polizeidirektor-fredy-faessler-63-besorgt-ueber-moeglichen-stromausfall-es-ist-denkbar-dass-die-bevoelkerung-rebelliert-id17804669.html