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Categoría: Represión (página 11 de 67)

7.000 soldados patrullan las calles de Francia

Francia ha desplegado 4.000 soldados adicionales en lugares estratégicos, como estaciones de tren o aeropuertos. Con el pretexto del atentado ocurrido en Moscú, el gobierno ha impuesto el estado de máxima alerta.

Era algo que estaba previsto para los Juegos Olímpicos de París de este año, pero los planes se han acelerado. El estado de máxima alerta es nivel más alto dentro del Plan Vigipirate.

De esa manera a los 3.000 soldados que ya están en las calles con la Operación Sentinel, se suman otros 4.000 más, según el anuncio que hizo el lunes el Primer Ministro Gabriel Attal.

Para imponer un estado de vigilancia y control máximos, el gobierno sigue la corriente de atribuir el atentado de Moscú al Califato Islámico. No es la OTAN, ni Estados Unidos, ni Reino Unido. Europa no puede aparecer como victimario, sino como víctima de este tipo de crímenes terroristas.

Durante un viaje a Guyana, Macron afirmó que el Califato Islámico ya ha intentado perpetrar dos atentados en Francia en los últimos meses, uno el 10 de enero y el otro el 5 de marzo. Por su parte, el Ministerio del Interior reforzó la ola intoxicadora afirmando que el primero tenía como objetivo “objetivos judíos” y el segundo edificios religiosos cristianos.

Blanco y en botella: han sido musulmanes; estamos en una guerra de religión, tanto en Gaza como en Ucrania, como en… Moscú.

El Plan Vigipirate se aprobó oficialmente en Francia en 1995 y su propósito confesado es “desarrollar una cultura de la vigilancia y la seguridad en toda la sociedad” (*). Se complementa con la Operación Centinela, que autoriza al ejército a patrullar las calles, como si se tratara de una ley marcial.

¿Alguien pronosticó que la guerra era inminente? Se equivocó: esto es la guerra que tanto estaban esperando.

(*) https: //www.gouvernement.fr/risques/le-plan-vigipirate

‘Desde el río hasta el mar’: una consigna para acabar en las mazmorras

La policía alemana ha detenido a una militante solidaria con Palestina por sus publicaciones en las redes sociales y ha confiscado sus móviles y ordenadores. Así está la libertad de expresión en Europa, muy lejos de los cantos de sirena de los tertulianos de la tele.

La mujer de 41 años fue detenida el miércoles por la mañana en Berlín después de que la policía registrara su vivienda con el pretexto de que había “usado símbolos de organizaciones anticonstitucionales”, dijo la policía en un comunicado oficial.

Se le acusa de haber publicado, en cuatro ocasiones desde octubre, en las redes sociales “contenidos criminales” relacionados con la guerra actual en Gaza, como el lema “Desde el río hasta el mar”.

La consigna “From the river to the sea, Palestine will be free” es una de las más coreadas en las manifestaciones que se convocan en los países anglófonos. Se refiere a la reivindicación de un Estado palestino desde el río Jordán hasta el Mar Mediterráneo.

“Durante el registro le incautaron tres móviles, dos ordenadores y un disco duro. La mujer fue detenida para su identificación y luego liberada”, dice la policía.

Varios estados alemanes, incluidos Baviera y Berlín, prohibieron el lema “Del río al mar, Palestina será libre” a finales del año pasado por considerarlo “antisemita”.

Alemania, el aliado incondicional de Israel, está reprimiendo severamente las protestas públicas en favor de Palestina y ha prohibido docenas de manifestaciones en las principales ciudades desde que se inició el ataque israelí contra Gaza.

En noviembre del año pasado el gobierno disolvió Samidoun, un colectivo solidario al que la policía acusa de festejar en Berlín el ataque del 7 de octubre contra Israel. Además del antisemitismo, la coartada represiva es que la solidaridad con Palestina es apoyo a Hamas y, por lo tanto, a eso que ellos califican como “terrorismo”.

Lo mismo ha ocurrido en otros países europeos, como Reino Unido o Francia. Por eso, después de lograr que Palestina sea libre, hay que ponerse a conseguir lo mismo en los países europeos.

A un solidario con Palestina le condenan por calificar como ‘resistencia’ la acción de Hamas

La libertad de expresion se esfuma en Europa en medio de una indiferencia general por los derechos fundamentales. Ayer un tribunal de Montpellier, en Francia, condenó a 12 meses de cárcel a un solidario con Palestina por expresar en público una evidencia: el ataque de Hamas del 7 de octubre fue “un acto de resistencia”.

Abdel Wahab, un francés de 44 años, pronunció sus palabras durante una manifestación en noviembre, que han sido calificadas por los jueces como “apología del terrorismo”.

En un vídeo difundido a principios de noviembre por un colectivo sionista, la Liga Internacional contra el Racismo y el Antisemitismo (Licra), el solidario dijo ante el megáfono, delante de decenas de personas, que el ataque de la resistencia palestina del 7 de octubre fue un “acto heroico”.

Durante la audiencia, se justificó diciendo que “no podemos hablar del 7 de octubre sin hablar de colonización”. “Los hechos son trágicos, las muertes del 7 de octubre son trágicas”, añadió, considerando, sin embargo, que “el terrorismo es un término político, no jurídico”.

En su sentencia el tribunal dictamina que el hombre, que se autodenomina “activista político antirracista” desde hace unos diez años, “no podía ignorar que Hamas es una de las organizaciones consideradas terroristas por la Unión Europea”.

En fin, tampoco en Francia los jueces conocen lo que fueron las acciones del 7 de octubre, ni que la Unión Europea carece de competencia para hacer listados de organizaciones terroristas con efectos criminógenos.

Como consecuencia de la condena, Abdel Wahab será inscrito en el Archivo de autores de delitos de terrorismo (Fijait), lo que le obligará a declarar periódicamente su residencia y sus viajes al extranjero.

El tribunal también le inhabilita durante tres años y le condena a pagar alrededor de 3.000 euros en concepto de indemnización a cinco asociaciones sionistas que habían presentado demandas civiles en su contra.

Las tácticas de represión política: el cordón policial

En España la policía habla de los “cordones policiales” o de “embolsar” a los manifestantes para reprimir el ejercicio de un derecho fundamental, como es el de protestar en la vía pública.

Por extensión, sus altavoces mediáticos utilizan el mismo lenguaje y casi parece un delito romper el “cordón” que la policía impone sobre una calle.

No es más que una demostración de fuerza: la policía es capaz de rodear a los manifestantes, en lugar de que sean los manifestantes los que rodean a la policía.

Fue inventada por la policía británica en los años setenta, donde se llama “kettling” o “bubbling”. Pero su aplicación ganó fama en 1984 durante la llamada “Batalla de Orgreave”, un brutal enfrentamiento de la policía contra los mineros en huelga.

La táctica represiva tiene por objetivo separar a unos grupos de manifestantes de otros. Normalmente unos son los “buenos”, los que sólo van a pasear y gritar, mientras que los demás son “malos” porque quieren levantar barricadas o romper las cristaleras de los bancos.

La labor represiva la facilitan los propios manifestantes que se reparten disciplinadamente en cohortes en función de las siglas, las pancartas y las consignas.

En Francia lo llaman “nasas”, que es un lenguaje muy gráfico: igual que los cangrejos, los manifestantes acaban cayendo en trampas o jaulas, cuya característica más importante es que no son herméticas. Se puede entrar y salir, siempre dejando claro que es la policía la que controla la zona y, por derivación, a la multitud.

El poder político es dominación y el Estado necesita hacer ostentación de su fuerza, precisamente cuando la multitud critica sus acciones. Las técnicas para reforzar el control no han hecho más que reforzarse desde hace décadas. Por ejemplo, en 2021 se convocó en Madrid una manifestación contra el encarcelamiento de Pablo Hasel en la Plaza de Atocha, un lugar en el que es muy difícil imponer un cerco, por sus numerosas posibilidades de entrada y salida.

Como es habitual, los primeros en llegar al punto de reunión fueron los policías, que dejaron abierta una única puerta de entrada desde la que pudieron controlar la llegada de la multitud. Lo mismo ocurrió durante el acto, en el que los manifestantes permanecieron cercados, sin poder moverse, y al finalizar, donde dejaron una única vía de salida, en la que identificaron a los participantes, uno por uno, fotografiando los documentos personales.

En ocasiones los cordones policiales se imponen para proceder a detenciones selectivas, e incluso para reventar la manifestación. En medio de un movimiento de masas, las detenciones no son otra cosa que una provocación dirigida a provocar cargas y disturbios, lo que ayuda a pintar una mala imagen de los que protestan, que en España son siempre los “alborotadores”.

En otros lugares, como Estados Unidos no ocurre así. Por ejemplo, en 2020 el Ayuntamiento de Nueva York tuvo que indemnizar a unos 300 manifestantes que fueron acorralados violentamente por la policía durante las protestas contra el racismo. Los manifestantes fueron detenidos en masa, esposados y golpeados con porras. Cada uno de ellos cobró más de 20.000 dólares.

En 2012 el Tribunal de Estrasburgo legalizó por primera vez el cerco porque la policía no quiere privar a los manifestantes de sus libertades, sino todo lo contrario: lo hace para protegerles a ellos, así como la propiedad privada.

Sin embargo, el Tribunal precisa que estas “restricciones temporales de la circulación” deben ser excepcionales. Están justificadas si no se convierten en una rutina. Deben ser necesarias para prevenir un riesgo real de daños graves a personas o bienes y que “no se limitan al mínimo requerido para este fin”.

En 2021 el Consejo de Estado francés fue mucho más contundente. Tras la ola represiva desatada contra los chalecos amarillos, concluyó que es ilegal rodear a los manifestantes.

El Consejo de Estado declaró que la táctica policial afecta significativamente al derecho de manifestación y a la libertad de desplazamiento. Los jueces también dictaminaron que el manual de la policía para el mantenimiento del orden público no garantiza que su uso sea “adecuado, necesario y proporcionado a las circunstancias”.

Terroristas, independentistas y espías rusos

Antes desacreditaban a alguien acusándole de “terrorismo”. En España ser “proetarra” nunca ha pasado de moda desde los tiempos del franquismo más rancio. De eso se encarga la Audiencia Nacional; y si no se lo creen, pregunten a Puigdemont.

En Europa ocurre lo mismo: a la eurodiputada letona Tatiana Zdanoka le acusan de espiar para Rusia, cuyos tentáculos van del Mar Báltico a Catalunya y dan la vuelta al mundo. También le pueden preguntar a Puigdemont sobre este asunto.

Es una acusación que necesita pocas pruebas. Zdanoka es miembro de un partido que hace gala de un nombre sin paliativos: se llama “Unión Rusa” y firmó un acuerdo de cooperación con el hombre que fue nombrado Primer Ministro de Crimea tras la anexión.

No hay paliativos. Zdanoka se había opuesto a la independencia de Letonia de la Unión Soviética y siempre defendió los puntos de vista del Kremlin, algo que en el Parlamento de Bruselas está considerado como un pecado mortal.

Los eurodiputados de bien siempre guardan las debidas distancias de personas como Zdanoka, excepto dos eurodiputados irlandeses, Clare Daly y Mick Wallace, que han participado en varias movilizaciones con ella contra la Guerra de Ucrania y el apoyo de Bruselas al régimen fascista de Kiev.

En octubre Zdanoka incluso estuvo en Irlanda, entevistándose con gente muy sospechosa, pertenecientes a partidos muy malos, como el Sinn Fein. Otras veces aparece en las fotos con banderas de Catalunya, de la mano de gente como Oriol Junqueras, protestando por la represión en España.

Ocho días antes del inicio de la Guerra de Ucrania, los tres malvados, Zdanoka, Daly y Wallace, se pusieron camisetas que decían “Dejad de matar niños en el Donbas”.

En fin, Zdanoka no falla en los actos de conmemoración de la victoria del Ejército Rojo en 1945 y en las fotos levanta el puño, como si la Guerra Fría no hubiera acabado aún.

¿Puede haber algo peor?

Reino Unido indemnizará a 700 carteros ​​injustamente condenados como ladrones

El miércoles el primer ministro británico, Rishi Sunak, anunció una nueva ley para indemnizar a los antiguos directores de las oficinas de correos condenados ​​injustamente por robo.

La historia es, como reconoció Sunak, uno de los mayores errores judiciales de la historia del país. Entre 1999 y 2015, unos 700 directores de oficinas de correos, una empresa pública, fueron perseguidos, a veces hasta el punto de ver sus vidas destrozadas, basándose en información procedente de un programa informático de contabilidad, llamado Horizon, instalado por Fujitsu a finales de los años noventa, que resultó ser defectuoso.

Ocurrió lo de siempre: los directivos de correos se negaron a reconocer que el programa instalado funcionaba mal y echaron la culpa a los trabajadores, a los que obligaron a reembolsar unos agujeros contables que no existían.

Muchos trabajadores se arruinaron y su reputación acabó ensuciada, provocando un grave problema social y personal.

“Aprobaremos una nueva ley para garantizar que aquellos que hayan sido condenados como resultado del escándalo Horizon sean rápidamente exonerados e indemnizados”, dijo Sunak en la Cámara Baja.

La semana pasada se estrenó una serie en la cadena ITV sobre el “mayores error judicial de la historia” y la chapuza ha vuelto a los noticiarios.

“Las vidas y reputaciones de las personas que han trabajado duro para servir al pueblo han sido destruidas sin que sea culpa suya”, reconoció Sunak. “Las víctimas deben obtener justicia y compensación”.

Hasta la fecha sólo se han anulado 93 condenas y se han pagado 21 millones de libras esterlinas en concepto de indemnización a los trabajadores afectados. Es sólo la punta del iceberg porque 700 trabajadores fueron condenados como ladrones.

En una sociedad capitalista los derechos, las libertades, los jueces y los juicios no son nada para los trabajadores.

Las burdas técnicas del montaje policial

Cuatro policías del FBI que se hicieron pasar por miembros del Califato Islámico comenzaron a chatear en línea con Humzah Mashkoor cuando tenía 16 años y unas semanas después de cumplir los 18 fue detenido por “terrorismo”.

A Mashkoor le habían diagnosticado una discapacidad intelectual y acababa de pasar el control de seguridad del Aeropuerto Internacional de Denver cuando le detuvieron.

En el momento de la detención, el joven estaba leyendo “Diario de un niño debilucho”, un libro escrito para estudiantes de escuela primaria.

Había viajado al aeropuerto el 18 de diciembre para viajar a Dubai y luego a Siria o Afganistán, dentro de un fabuloso complot del FBI para unirse al Califato Islámico que, como tantas otras policías del mundo, organiza este tipo de montajes para justificarse a si mismo.

El viaje fue impulsado por más de un año de intercambios de mensajes en línea que comenzaron cuando Mashkoor tenía 16 años con cuatro personas que creía que eran miembros del Califato Islámico.

Según el Departamento de Justicia, los cuatro maderos del FBI eran, en realidad, policías encubiertos, pero, a consecuencia de sus charlas con la policía, el joven está acusado de un delito muy grave por “intentar proporcionar apoyo material a una organización terrorista”.

En una audiencia inicial, los familiares dijeron que Mashkoor, que había cumplido 18 años unas semanas antes de la detención, tenía dificultades intelectuales y le habían diagnosticado autismo. A pesar de reconocer el apoyo familiar de Mashkoor y su corta edad, el juez le envió a la cárcel a la espera del juicio.

Lo mismo que los policías, en sus resoluciones el juez tampoco muestra mucha perspicacia: “El Tribunal no ha perdido de vista el hecho de que el Sr. Mashkoor es un joven que puede tener una enfermedad mental y al que se le ha diagnosticado un autismo de grado alto. Está claro que cuenta con un apoyo familiar considerable”, dijo el juez. “Pero basándose en las evidencias, no hay ninguna seguridad razonable de que el tribunal pueda atribuir simplemente todo esto a que el acusado era joven”.

Los policías detectaron por primera vez las conversaciones en línea de Mashkoor en noviembre de 2021. Pero en lugar de avisar a su familia, simularon ser sus amigos y le provocaron hasta que se convirtió en adulto a efectos judiciales.

El montaje es característico de las acusaciones de “terrorismo” basadas en operaciones encubiertas. Ocurre en todo el mundo. No hay más que esperar a que el adolescente cumpla los 18 años y a que cualquier juez convalide las charlas inofensivas de un autista.

—https://theintercept.com/2024/01/10/fbi-sting-isis-autistic-teen/

Ocho meses de cárcel por solidarizarse con Gaza en las redes sociales

Un tribunal francés ha impuesto al futbolista argelino Youcef Atal una pena de prisión de ocho meses por una publicación que compartió en las redes sociales sobre la Guerra de Gaza.

El tribunal penal de Niza afirmó el miércoles que un vídeo que Atal volvió a publicar en las redes sociales en octubre provocó odio por motivos religiosos. Condenó al futbolista, que juega en el Niza de la Ligue 1, a pagar una multa de 45.000 euros.

Los comentarios en cuestión aparecieron en un vídeo del predicador Mahmoud Al Hasanat, que Atal publicó para sus 3,2 millones de seguidores de Instagram cinco días después del inicio de la guerra entre Israel y Gaza el 7 de octubre.

Después de hablar sobre los niños que Israel estaba matando en sus ataques de represalia contra Gaza, Al Hasanat hizo un comentario antisionista y pidió a dios que “guiara la mano” de los palestinos de Gaza contraatacando.

Atal eliminó rápidamente el contenido de Instagram y se disculpó. Cuando Atal compartió el vídeo, estaba con la selección argelina en su país de origen. Lo retiró al día siguiente cuando Niza le advirtió que probablemente generaría controversia.

El joven de 27 años también se disculpó diciendo que “nunca apoyaría un mensaje de odio” y que condena la violencia “sin importar en qué parte del mundo”. Ha sido en vano.

Durante su juicio en diciembre Atal se disculpó nuevamente, diciendo que quería enviar un “mensaje de paz” y no vio el vídeo completo de 35 segundos antes de publicarlo. No convenció a los fiscales ni a los demandantes, que buscaban un escarmiento.

Atal pagará además para que los detalles de su condena se publiquen en el diario regional Nice-Matin y en el periódico nacional Le Monde.

Por si no fuera suficiente, el Niza suspendió a Atal de jugar “hasta nuevo aviso” mientras recibía una sanción de siete partidos, que desde entonces expiró en la Liga de Fútbol Profesional.

En noviembre había sido detenido por la policía y le pusieron en libertad con fianza de 80.000 euros.

Ha jugado tres veces con la selección de Argelia, está en su equipo para la próxima Copa Africana de Naciones y recibió apoyo en su país de origen.

El jugador del Niza sólo es uno de los futbolistas que han sido criticados o sancionados por sus publicaciones en las redes sociales sobre la guerra en Gaza. Después de que la estrella del fútbol francés Karim Benzema criticara los “bombardeos injustos que no perdonan a mujeres ni niños” en una publicación en las redes sociales sobre el ataque de Israel a Gaza, el Ministro del Interior de Francia, Gerald Darmanin, lo acusó –sin pruebas– de tener vínculos con la Hermandad Musulmana. Un senador francés también pidió que se despoje a Benzema de sus anteriores premios futbolísticos y de su ciudadanía francesa.

—https://www.aljazeera.com/news/2024/1/3/algerian-footballer-youcef-atal-convicted-in-france-over-post-on-gaza-war

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