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Toque de queda en las universidades que se solidarizan con los palestinos

El secuestro, la detención y las amenazas de deportación de estudiantes solidarios con Palestina en Estados Unidos no son casos aislados, sino algo común a todos los países imperialistas. En Reino Unido, un estudiante de la Universidad SOAS fue acusado y otro detenido en virtud de la legislación antiterrorista por participar en las movilizaciones de solidaridad con el pueblo palestino. Más de 100 han sido investigados, suspendidos y expulsados ​​por el mismo motivo.

Se está creando un clima de terror en las universidades británicas, con los rectorados, las empresas de seguridad privadas, la policía y los matones sionistas trabajando juntos para silenciar las protestas contra el genocidio del pueblo palestino, todo bajo la dirección de un gobierno laborista.

Más allá de las universidades, los solidarios también están en la mira de la policía política. Miembros de Acción Palestina fueron detenidos y encarcelados por protestar contra el fabricante de armas israelí Elbit Systems, recurriendo a la ley antiterrorista, que concede facultades extraordinarias a la policía.

Seis participantes de una protesta de Youth Demand en un centro de reuniones de Londres fueron detenidos por “conspiración para causar disturbios públicos” por un escuadrón de 30 policías, algunos de ellos armados, que irrumpieron en el edificio. A primeras horas de la mañana se llevaron a cabo una serie de registros contra otras 12 personas.

El movimiento británico  de lucha contra el genocidio en Gaza, que ha alzado a millones de personas durante el último año y medio, está bajo amenaza. Setenta y siete manifestantes, incluidos miembros destacados de la Coalición Stop the War y la Campaña de Solidaridad con Palestina, fueron detenidos el 18 de enero en una emboscada policial planificada previamente, y los miembros del Parlamento participantes, incluido el antiguo dirigente del Partido Laborista Jeremy Corbyn, fueron interrogados en comisaría.

La intención del Partido Laborista es criminalizar cualquier protesta contra el genocidio de Gaza, allanando así el camino para la represión de cualquier oposición política al militarismo y al imperialismo británicos. Al igual que en Estados Unidos, los ataques a los derechos democráticos de los estudiantes son un primer paso en la implementación de esta política más amplia, luego de una serie de registros en las viviendas y detenciones de periodistas en los aeropuertos.

El Partido Laborista está jugando un papel decisivo en la propagación de las acusaciones de “antisemitismo de izquierda” como medio para prohibir la solidaridad con Palestina y la denuncia de los crímenes del Estado de Israel.

Desde que llegó al gobierno en julio del año pasado, el Partido Laborista no sólo ha mantenido la legislación fascista contra las manifestaciones aprobada por los conservadores, sino que ha ampliado significativamente su uso. También está utilizando la legislación antiterrorista y el sistema Prevent introducidos por los gobiernos laboristas anteriores de Tony Blair y Gordon Brown.

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Un joven palestino muere en una cárcel israelí en circunstancias oscuras

El 23 de marzo Israel informó de la muerte de Walid Ahmed, un palestino de 17 años, en la prisión de Megiddo. El fallecido era oriundo de la ciudad cisjordana de Silwad y había sido encarcelado en septiembre del año pasado.

Aún no se ha podido determinar las circunstancias de su muerte. El servicio penitenciario israelí dijo en un comunicado que un detenido de 17 años de edad de Cisjordania murió en la prisión de Megiddo, sin identificar ni dar detalles de las circunstancias de su muerte.

El funcionario palestino de enlace le dijo a la familia que su hijo sufría sarna y disentería amebiana, según la Asociacion de Defensa de los Niños de Palestina (DCIP). Los israelíes se negaron a devolver su cuerpo a su familia.

Walid fue secuestrado en medio de la noche, golpeado y maltratado por los soldados israelíes que le detuvieron. En la cárcel le dieron una comida escasa y en mal estado. La celda estaba saturada de presos y en condiciones insalubres. Le aislaron de su familia.

En el momento de su muerte, el joven estaba en prisión preventiva.

La prisión de Megiddo es conocida desde hace mucho tiempo por su trato brutal a los detenidos palestinos. Los prisioneros son sometidos a descargas eléctricas, ataques de perros y golpes violentos. A algunos los desnudaron, los ataron de pies y manos durante días, les privaron de alimentación y mantas. Varios fueron hospitalizados debido a las palizas.

Un informe del año pasado detalló los horrores de la cárcel de Megiddo, documentando la tortura sistemática, el abandono, la violencia sexual y las palizas rutinarias.

En un comunicado, los grupos que defienden a los presos palestinos dijeron que con Walid son 63 los palestinos asesinados bajo custodia desde que Israel inició su asalto militar a Gaza en octubre de 2023, un récord que incluye al menos 40 personas de Gaza.

El período transcurrido desde octubre de 2023 ha registrado un aumento de los crímenes sistemáticos dentro de las cárceles israelíes, lo que hace que, desde 1967, sea el período de la historia con más asesinatos de prisioneros.

La muerte de Walid eleva a 300 el número total de detenidos palestinos asesinados desde 1967, aunque es probable que estas cifras sean subestimadas, ya que decenas de detenidos capturados en Gaza son víctimas de desapariciones forzadas.

Añadieron que Israel ha retenido los cuerpos de 72 de los detenidos, 61 de ellos desde el inicio de la guerra contra Gaza.

A principios de marzo, el número de presos palestinos retenidos por Israel superó los 9.500, incluidos más de 350 niños, 21 mujeres y otros 3.405 detenidos administrativamente.

Walid es el decimoctavo joven palestino muerto en la Cisjordania ocupada este año.

—https://qudsnen.co/17-year-old-palestinian-child-dies-in-israeli-prison-amid-reports-of-torture/

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Las fronteras han creado un fabuloso negocio de control y vigilancia

El control de las fronteras ha creado una gigantesca industria de la vigilancia que en 2016 representaba un mercado anual de 18.000 millones de dólares y en 2022 dio un salto formidable hasta los 53.000 millones de dólares. Estados Unidos e Israel dominan el negocio.

En 2012 la Comisión Europea admitió su retraso en un plan de acción, identificando el sector de la seguridad como particularmente prometedor. Según Bruselas, “las empresas estadounidenses que dominan el mercado siguen siendo las más avanzadas desde el punto de vista tecnológico”. Considera necesario “establecer un mercado interior europeo más eficaz para las tecnologías de seguridad” con el fin de aprovechar mejor, frente a la competencia extranjera, este mercado en plena expansión”.

La Comisión Europea creó Frontex, una fuerza de guardias fronterizos y guardacostas y ha aumentado su presupuesto anual de 6,3 millones de euros en 2005 a 238,7 millones de euros diez años después. También han tendido cientos de kilómetros de muros y concertinas en los bordes del espacio Schengen, y en particular a lo largo de la “Ruta de los Balcanes“, la vía migratoria que conecta Grecia con el oeste de Europa.

Los muros, vallas y barreras no impiden la entrada de emigrantes: 150 personas cruzaron la valla de Melilla el año pasado, compuesta de tres cortinas de acero y vigilada por 650 guardias civiles. El 17 de febrero 500 personas cruzaron la de Ceuta.

Los muros no impiden la emigración sino que cambian las rutas de entrada. Como consecuencia del cierre de la ruta de los Balcanes tras el acuerdo firmado en marzo de 2016 entre Europa y Turquía, Italia ha vuelto a convertirse en una puerta de entrada principal para los refugiados.

Las vallas son caras de mantener. La de Melilla mide entre seis y siete metros de altura y tiene once kilómetros de longitud. Costó 33 millones de euros: 3 millones de euros por kilómetro, sin contar diversos gastos de mantenimiento. Un reciente informe del Ministerio del Interior los cuantifica en 14 millones de euros desde 2005, es decir, 154.000 euros por año y por kilómetro.

Extender la valla de Melilla a los 7.700 kilómetros de fronteras terrestres del espacio Schengen costaría al menos dos billones de euros y quedarían abiertos 42.000 kilómetros de costas.

Las fronteras electrónicas

Las fronteras electrónicas pueden ser el nuevo cerrojo que sustituya a las vallas y los muros. En 2002 Europa desplegó el Sive (“Sistema Integrado de Vigilancia Exterior”), que tiene su sede en Algeciras, a la sombra del peñón de Gibraltar. Con sus cámaras térmicas, sus sensores, sus radares y sus satélites, el Sive es la primera frontera virtual, que la industria dice en sus catálogos comerciales que es capaz de detectar cualquier intento de intrusión a treinta kilómetros.

El dispositivo se extiende desde la ciudad de Tarragona, al sur de Catalunya, hasta la frontera portuguesa, e incluye también las Islas Canarias. El Sive ha consumido cientos de millones de euros que, al menos en parte, ha ido a parar a los bolsillos de Indra.

En la estela del Sive han surgido otras fronteras virtuales como Spationav, en Francia, la red de vigilancia finlandesa-sueca Sucfis o el Sivicc (Sistema Integrado de Vigilancia Comando y Control) a lo largo de las costas portuguesas.

Pero mientras los europeos vigilan las fronteras terrestres y marítimas, los emigrantes llegan en avión provistos de un visado, antes de que el visado expire.

La Comisión Europea ya no sabe qué hacer y ha creado el programa de investigación europeo FP7-Seguridad que, entre 2007 y 2013 ha financiado 321 proyectos, uno de ellos el desarrollo de perros-robot dotados de un olfato artificial, herramientas de análisis de comportamientos sospechosos, sensores de sustancias químicas o incluso una arquitectura europea integrada de vigilancia marítima…

El programa de investigación Aeroceptor consiste en equipar drones de vigilancia en las fronteras con armas “no letales” para inmovilizar vehículos. Es el primer paso para fabricar drones con autonomía para dirigirse contra las personas.

La vigilancia como negocio

En la carrera tecnológica lo de menos son los emigrantes. Lo realmente importante es que se empieza a mover mucho dinero. En Europa los presupuestos invertidos en “seguridad fronteriza” se han triplicado desde 2010, alcanzando más de cuatro mil millones de euros en 2016.

Las empresas se llevan el mayor bocado y el mejor pretexto para aumentar los presupuestos públicos son las nuevas tecnologías, presentadas como el “arma definitiva” que va a acabar con los sin papeles.

Hasta ahora la tecnología de vigilancia fronteriza se ha comercializado como “dual”, es decir, capaz de satisfacer tanto las necesidades del ejército como las de la policía. En otras palabras, en los últimos años la industria militar se ha desplazado hacia el sector civil.

Para devorar los presupuestos públicos, las empresas de vigilancia tienen grupos de presión trabajando por los pasillos de Bruselas a jornada completa. Han creado organismos dentro de la Comisión y han sentado en ellos a sus peones. Ha sido una verdadera estrategia de infiltración.

A las órdenes de Javier Solana, el ‘señor de la guerra’ en Europa

En 2004 las empresas armamentistas europeas crearon la Agencia Europea de Defensa (AED) a través de Javier Solana, dirigente del PSOE, un personaje siniestro que de 1999 a 2009 dirigió de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la Unión Europea.

Los principales grupos de presión militaristas que operan en Bruselas, comenzando por la European Organization for Security (EOS), que agrupa a unas 40 empresas, desde armamento hasta electrónica pasando por la ciberseguridad, se jactan de haber creado un tinglado burocrático más para gastar más.

Por ejemplo, por iniciativa de los “señores europeos de la guerra”, en 2004 se creó el FP7, un programa europeo de investigación, dotado con 1.400 millones de euros. Entre 2007 y 2013 los caciques del armamentismo formaron parte de las comisiones del FP7, redactaban las licitaciones, luego se las adjudicaban y el dinero acababa en sus bolsillos.

No hay que sorprenderse de las conclusiones de un informe sobre el funcionamiento del FP7 publicado en 2014 a petición del Parlamento Europeo: empresas de armamento como EADS y Thales ganaban las licitaciones que habían redactado.

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África Represión

Una cadena francesa de televisión censura los crímenes coloniales cometidos en Argelia

La cadena France 5 ha censurado la emisión del documental “Argelia, sección de armas especiales”, que denuncia el uso de armas químicas por parte del ejército francés durante la guerra de la independencia de la colonia norteafricana (1954-1962).

Originalmente la emisión estaba prevista para el 16 de marzo. El documental, dirigido por Claire Billet y basado en las investigaciones del historiador Christophe Lafaye, revela el uso sistemático de gases tóxicos (como el CN2D, una mezcla de cloroacetofenona y adamsita) contra combatientes del FLN y civiles en cuevas durante el conflicto.

La emisión del documental estaba programada para el domingo pasado, pero el 11 de marzo, France Télévisions anunció su cancelación. En su lugar, la cadena optó por emitir dos documentales sobre Rusia y Estados Unidos, justificando el cambio por “imperativos de la actualidad geopolítica”.

France Télévisions ha prometido reprogramar el documental antes de junio y el 12 de marzo lo puso a disposición en línea en su plataforma France.tv, aunque con acceso restringido en algunos países.

La censura es consecuencia de las tensas relaciones entre Francia y su antigua colonia, exacerbadas por debates sobre la memoria histórica. Las cadenas públicas argelinas emitieron el documental el 12 de marzo y criticaron a la cadena por tratar de ocultar los crímenes coloniales. La indignación creció tras la difusión previa del film por la Radio Télévision Suisse (RTS) el 9 de marzo.

Recientemente un conocido periodista francés, Jean Michel Aphatie, ha sido suspendido de empleo y sueldo de la emisora RTL de Luxemburgo porque en febrero, durante un programa matinal, comparó los crímenes coloniales franceses con los nazis.

Aphatie acabó abandonando la emisora y mantiene su postura crítica sobre los crímenes coloniales cometidos por Francia en el norte de África.

Terrorismo colonial, terrorismo de Estado

La historia de la colonización francesa en Argelia está marcada por un terrorismo de Estado que va mucho más allá de una simple guerra. El terror no estuvo sólo en los enfrentamientos armados, sino que formó parte de un sistema organizado de represión y despojo, diseñado para aniquilar toda resistencia y mantener la dominación colonial.

Estos actos no fueron excepcionales, sino parte de una estrategia militar sistemática. El objetivo era quebrantar física y moralmente a quienes se oponían al orden colonial. Desde el comienzo de la conquista de Argelia en 1830, el ejército francés impuso métodos de represión de extrema brutalidad, encaminados tanto a aplastar toda resistencia como a aterrorizar a la población civil para imponer su dominio.

Un ejemplo de aquella violencia planificada son las asfixias por humo, que consistían en ahumar las cuevas donde se habían refugiado familias enteras. Uno de los casos más famosos es el de las cuevas de Dahra en 1845, donde el coronel Pélissier ordenó encerrar a cientos de civiles, hombres, mujeres y niños, en cavidades naturales, antes de prender fuego para asfixiarlos. Los testimonios describen los gritos de las víctimas y el olor insoportable de los cuerpos quemados. Estos actos, lejos de ser aislados, se repitieron varias veces.

Los campos de concentración

Desde la colonización y más aún durante la guerra de liberación (1954-1962), la administración colonial levantó campos de concentración, una herramienta de control y desestructuración social, destinada a aislar a las poblaciones rurales de los combatientes de la resistencia. Estos campos, donde fueron confinados a la fuerza miles de argelinos, recuerdan en su funcionamiento a los campos nazis. Las condiciones de vida allí eran desastrosas: el hambre, las enfermedades, la falta de agua y de atención sanitaria causaban estragos. El objetivo era tanto obstaculizar la logística del Ejército de Liberación Nacional (ELN) como destruir la estructura social y económica de las aldeas sospechosas de apoyar la lucha independentista.

La represión colonial también se manifestó en ejecuciones sumarias, a menudo como represalia después de un ataque al ejército francés. Desde las primeras décadas de la invasión, los generales Bugeaud, Cavaignac y Lamoricière fusilaron sin juicio a prisioneros o sospechosos de formar parte de la resistencia. Esa práctica continuó durante la Guerra de la Independencia, donde el uso de pelotones de fusilamiento y ejecuciones extrajudiciales fue corriente.

El uso de la tortura no sólo fue tolerado por el Estado francés; fue sistematizado y fomentado como método de interrogatorio. En la década de los cincuenta el general Massu y los paracaidistas establecieron en Argel un sistema de tortura que utilizaba los electrodos (“gégène” en la jerga militar francesa), la bañera y el abuso físico y sexual para extraer confesiones a los prisioneros. Jean Marie Le Pen sobresalía en ese trabajo sucio, que generalmente tenía lugar a la vista de las mujeres y los niños en los patios de las casas de la “casbah” de Argel. La práctica no se limitó a los combatientes del ELN sino que se extendió a civiles, intelectuales y militantes.

Esos métodos no fueron resultado de iniciativas singulares, sino de políticas coloniales. El marco jurídico garantizaba la impunidad de los responsables de los crímenes. Lasa leyes excepcionales permitieron el encarcelamiento sin juicio, la introducción de la censura y la supresión de toda disidencia. El ejército francés gozó de un enorme grado de autonomía y los sucesivos gobiernos encubrieron sus prácticas terroristas.

Hasta el final de la guerra de liberación en 1962 esos métodos persistieron, demostrando que la represión colonial fue una política que perduró en el tiempo. Nunca fueron el resultado de simples “deslices“, sino más bien la expresión de un sistema basado en el terror y en la negación de los derechos del pueblo argelino.

El uso de gases tóxicos

El uso de armas químicas durante la guerra de Argelia sigue siendo un tabú, a pesar de que varias fuentes históricas y testimonios mencionan el uso de gases tóxicos por parte del ejército francés para reprimir la resistencia argelina.

El ejército francés hizo un uso extensivo del napalm, un arma incendiaria ya empleada durante la Guerra de Indochina. Hubo bombardeos de napalm en varias zonas montañosas donde estaban atrincherados combatientes del ELN. Testimonios de antiguos combatientes y civiles describen incendios terribles y la destrucción masiva de aldeas.

Algunos historiadores han confirmado el uso de napalm, aunque el ejército francés ha negado o minimizado durante mucho tiempo su uso. Documentos militares desclasificados muestran que efectivamente había grandes reservas de napalm disponibles en Argelia.

Varios testimonios dan cuenta del uso de gases tóxicos en cuevas donde se escondían combatientes del ELN y civiles, mientras los franceses también libraban una guerra aérea. Según fuentes locales y algunos veteranos franceses, el ejército utilizó bombas de humo y gases asfixiantes para expulsar a los combatientes de la resistencia o exterminarlos en sus refugios.

Un memorando del ejército que data de 1957 recomienda “el uso de granadas de gas o bombas de humo” para neutralizar a los insurgentes atrincherados.

El ejército francés también envenenó pozos en algunas regiones, particularmente en el Sáhara y en zonas montañosas, para privar al ELN de recursos hídricos. Esta táctica recuerda los métodos utilizados por el ejército colonial británico en Sudáfrica durante la Guerra de los Boers.

El ejército francés siempre ha negado oficialmente el uso de armas químicas en Argelia, aunque numerosos testimonios y pistas apuntan a prácticas clandestinas. El acceso a los archivos militares sigue siendo limitado y el reconocimiento oficial de estos hechos por parte del Estado francés sigue siendo inexistente.

La guerra de las cavernas

El uso de armas químicas en Argelia formó parte de una estrategia de guerra total en la que el ejército francés utilizó todos los medios disponibles para aplastar la insurrección. Si bien se ha probado el uso de napalm, los repetidos llamamientos de historiadores e investigadores para que se abran completamente los archivos militares han caído en saco roto.

En Francia ciertos documentos, en particular los relativos a las armas de destrucción masiva, pueden ser declarados “incomunicables” por tiempo indefinido. Los documentos relativos al uso de armas químicas, como el CN2D, durante la guerra de Argelia son especialmente sensibles. A pesar de la apertura de algunos archivos, el acceso a la documentación sigue siendo limitado, lo que dificulta la investigación histórica.

Se sabe de la existencia de secciones especializadas del ejército en la utilización de gases tóxicos para desalojar a los combatientes argelinos que se habían refugiado en cuevas. El documental de Claire Billet ofrece una valiosa perspectiva sobre esta cuestión. El uso de gases tóxicos se dirigió principalmente a las zonas montañosas donde los combatientes del ELN se refugiaron en cuevas, que también servían como depósitos de armas, centros logísticos y centros de tratamiento para los heridos.

Esas acciones fueron parte de la “guerra de las cavernas”, una estrategia militar destinada a eliminar a los combatientes del ELN utilizando armas químicas en entornos cerrados. Las montañas ofrecían un terreno ideal para los combatientes argelinos, que utilizaban las cuevas como refugios estratégicos para escapar de los bombardeos y las ofensivas terrestres.

Frente a la resistencia de los combatientes, el ejército francés adoptó la estrategia de atacar las cuevas con medios químicos y explosivos para aniquilar a los que se encontraban en su interior.

La masacre de Ghar Ben Chattouh

La masacre de Ghar Ben Chattouh, ocurrida el 22 de marzo de 1959 en la región de Aurés, fue uno de los episodios más trágicos de la Guerra de Argelia. Alrededor de 150 personas, entre ellas muchos civiles, murieron como consecuencia del uso de gas venenoso por parte del ejército francés en un complejo de cuevas inaccesibles.

Este acontecimiento ilustra la brutalidad de la represión y la confusión que a menudo se mantiene entre combatientes y civiles. Las cuevas de Ghar Ben Chattouh sirvieron de refugio a los combatientes del ELN, así como a los civiles que intentaban escapar de los combates. A pesar de las prohibiciones internacionales, en su estrategia de contrainsurgente el ejército francés recurrió a armas químicas para neutralizar esos refugios naturales.

La masacre permaneció desconocida para el público en general durante mucho tiempo. Sólo recientemente, gracias al trabajo de historiadores y el documental de Claire Billet se ha arrojado algo más de luz sobre estas prácticas criminales.

Cuando era imposible tomar el control de una cueva, el ejército francés utilizaba cargas explosivas para sellar las entradas y enterrar vivos a los combatientes que se encontraban en el interior. También se utilizaron excavadoras para bloquear el acceso con rocas y escombros.

En algunos casos, llenaron de agua las cuevas para ahogar a los combatientes de la resistencia.

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Trump y Musk comienzan la purga del aparato del Estado

Los fiscales de Estados Unidos que asumieron las acusaciones en los juicios del 6 de enero sobre el asalto al Capitolio en 2021 han sido destituidos, sus ordenadores bloqueados y han eliminado la seguridad de sus oficinas.

El subdirector del FBI que dirigió la investigación del 6 de enero, David Sundberg, ha sido despedido.

20 dirigentes de las oficinas de campo del FBI han sido despedidos y escoltados fuera de los edificios del FBI en todo el país.

Los 51 agentes de inteligencia que difundieron información falsa en la computadora portátil de Hunter Biden e interfirieron en las elecciones ahora tienen prohibido ingresar en los edificios federales.

Los funcionarios federales deben regresar a sus oficinas o serán despedidos en caso contrario.

A John Bolton (del Consejo de Seguridad Nacional) y John Brennan (director de la CIA) les han prohibido el acceso a los edificios gubernamentales de manera permanente.

Jarold Harold Rogers ha sido acusado de espionaje, o dicho más finamente, de comprometer secretos comerciales de Estados Unidos con China.

A dos millones de funcionarios federales le han ofrecido una baja remunerada.

Además de una depuracion política, Trump y Musk quieren reducir el gasto público. “Se estima que entre el 5 y el 10 por cien de la fuerza de trabajo dimitirá, lo que podría ahorrar alrededor de 100.000 millones de dólares”, escribió Musk en su red social.

Musk ya hizo una purga masiva cuando compró Twitter en 2022. Despidió a más del 80 por ciento de toda la plantilla de la empresa. Solo 1.500 de los alrededor de 8.000 trabajadores de Twitter todavía continuaron trabajando en la empresa.

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El gobierno británico va a reforzar la ley antiterrorista

En julio del año pasado se produjo un apuñalamiento contra varias niñas en un estudio de danza en Southport, en Reino Unido. Tres de ellas murieron y otras 10 personas, ocho de las cuales también eran niñas, resultaron heridas. El gobierno laborista de Londres quiere aprovechar la conmoción para “reformar” la ley antiterrorista (1).

En un vídeo que publica el periódico The Sun, el primer ministro Keir Starmer afirma que “nos enfrentamos a una nueva y grave amenaza”, que requiere una “definición ampliada” de terrorismo (2). Hay que tomar nota porque Starmer procede de la fiscalía. Su tarea ha sido encarcelar. En Reino Unido, como en otros países, siempre ocurre lo mismo: a medida que el terrorismo va a menos, la represión va a más.

En el colmo del ridículo, con su nueva ley Starmer quiere dificultar la compra de cuchillos. “Sigue siendo sorprendentemente fácil para nuestros niños conseguir cuchillos letales. Las lecciones de este caso no podrían ser más claras […] La tecnología está ahí para establecer controles de verificación de edad, incluso para los cuchillos de cocina que se compran por internet”.

Acabarán por exigir permisos para tener destornilladores, navajas y cortauñas en casa, como si fueran armas de fuego.

La censura no podía faltar en estas campañas repesivas. “Con sólo unos pocos clics, las personas pueden ver un vídeo tras otro, vídeos que en algunos casos nunca se eliminan. No me pueden decir que el material que este individuo vio antes de cometer estos asesinatos debería ser accesible o estar en las principales plataformas de redes sociales”, dice el periódico The Guardian.

El primer ministro Starmer confiesa en su declaración que “demasiadas personas están cayendo en las grietas de nuestra sociedad”, lo cual significa más vigilancia y un control más estricto, que tiene que empezar con un lavado de cerebro a los niños.

“Eso significa preguntas difíciles sobre cómo proteger a nuestros niños de la oleada de vídeos violentos en línea”, dice Starmer, sumándose a lo que ha dicho Pedro Sánchez en el Foro de Davos: hay que acabar con el anonimato en internet. La Ley de Seguridad en Internet, que entra en vigor en marzo, silenciará cualquier información crítica al respecto con el pretexto de que nadie debería ver ciertos vídeos.

La ley antiterrorista buscará “ampliar la definición de terrorismo” para incluir las “nuevas amenazas”, que siempre son peores que las anteriores. “El terrorismo ha cambiado. En el pasado, la principal amenaza eran grupos altamente organizados, con una clara intención política. Grupos como Al Qaeda y el IRA […] Pero ahora, junto con eso, también tenemos que protegernos de la violencia extrema perpetrada por solitarios e inadaptados, una cohorte creciente de hombres jóvenes que pueden acceder a todo tipo de material enfermizo en línea”, dice Starmer.

El objetivo es hacer que el término “terrorismo” sea aún más difuso extrayéndolo de las ideologías políticas o religiosas. En una declaración al Parlamento, la ministra del Interior, Yvette Cooper, dijo que, dado el creciente número de casos en los que los perpetradores buscan aterrorizar, incluso sin una ideología clara, debemos asegurarnos de que las leyes sean lo suficientemente fuertes para hacerles frente.

En Reino Unido la ficción de un “terrorismo sin ideología” surgió durante la pandemia, con las primeras protestas contra el confinamiento y las vacunas. Los políticos y la prensa sensacionalista hablan de una ausencia de ideología para referirse a quienes protestan, pero no son capaces de definirse políticamente, ni tampoco pueden ser encasilladas dentro de ningún cliché policial característico, lo que en España llaman “tribus urbanas”.

Es un reflejo de la legislación europea del año pasado, que introdujo una definición imprecisa sobre supuestos “terroristas potenciales” (3). Hay que capturarlos preventivamente, antes de que sean realmente terroristas (4). Es un cajón de sastre en el cabe de todo. Cualquiera que tenga un motivo de queja es un “terrorista en potencia” precisamente porque no es capaz de analizar la raíz del problema con cierto detalle.

Luego los medios de comunicación, las redes sociales, los “expertos”, los tertulianos y los charlatanes de todos los pelajes multiplican la confusión. Como confiesa The Guardian, la consecuencia es que el “aumento de la violencia en línea hace que declarar un incidente terrorista sea más difícil que nunca” (5).

El terrorismo siempre fue un pretexto para endurecer la represión politica. Nadie ha sido capaz nunca de definir lo que están castigando. Nadie sabe a quién están enviando a la cárcel, que es lo más interesante porque, en efecto, cualquiera puede acabar en la cárcel condenado por terrorismo, como ya está ocurriendo en España.

(1) https://www.theguardian.com/uk-news/2025/jan/21/uk-ministers-pledge-overhaul-terror-laws-southport-murders
(2) https://www.thesun.co.uk/news/32933490/keir-starmer-southport-murders/
(3) https://www.statewatch.org/news/2024/october/eu-definition-of-potential-terrorists-opens-door-to-broad-information-sharing/
(4) https://mpr21.info/minority-report5-como-detener-los/
(5) https://www.theguardian.com/uk-news/2025/jan/21/the-surge-in-online-violence-makes-declaring-a-terrorist-incident-more-difficult-than-ever

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Trump anula los visados de los extranjeros que se solidarizan con Palestina

Una nota informativa difundida por la Casa Blanca amenza con deportar “a todos los extranjeros residentes que se unieron a las protestas pro-yihadistas”. Para ello Trump firmará un decreto para anular los visados de los estudiantes universitarios no ciudadanos que hayan participado en las protestas contra el genocidio de Gaza.

“Cancelaré rápidamente los visados de estudiante de todos los simpatizantes de Hamas en los campus universitarios, que han estado infestados de radicalismo como nunca antes”, dice la nota.

Aunque el decreto aún no se ha firmado, la Casa Blanca ha publicado materiales en apoyo de la orden y los funcionarios de la Casa Blanca han confirmado que el anuncio es inminente.

La represión intenta acabar con los críticos del genocidio israelí. “Mi promesa a los judíos estadounidenses es esta: con su voto, seré su defensor, su protector y seré el mejor amigo que los judíos estadounidenses hayan tenido en la Casa Blanca”, se lee en la nota.

El decreto obliga al Ministerio de Justicia a “perseguir agresivamente las amenazas terroristas, los incendios provocados, el vandalismo y la violencia contra los judíos estadounidenses” y “toma medidas enérgicas y sin precedentes para reunir todos los recursos federales para combatir la explosión del antisemitismo en nuestros campus y en nuestras calles desde el 7 de octubre de 2023”.

La represión ya ha sido condenada por grupos como el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), que la calificó de “deshonesta, exagerada e inaplicable”.

“La revocación de visas de estudiantes no debería utilizarse para castigar y filtrar ideas que el gobierno federal desfavorece”, dijo Sarah McLaughlin, investigadora de la Fundación para los Derechos Individuales y la Expresión (FIRE) en materia de Expresión Mundial. “La fortaleza del sistema de educación superior de nuestra nación se deriva del intercambio de la más amplia gama de opiniones, incluso las impopulares o disidentes”.

“Apoyamos a los estudiantes que se manifiestan con tanta valentía y arriesgan sus cuerpos y sus carreras académicas para salvar vidas y exigir el fin de la destrucción de Gaza por parte del ejército israelí. Como judíos, nos negamos a ser peones de la toma autoritaria del poder por parte de la extrema derecha”, dijo Stefanie Fox, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace.

“A Trump y sus compinches no les importa la seguridad de los judíos; de hecho, ellos y los nacionalistas blancos que los apoyan son la mayor amenaza para los judíos estadounidenses. Están librando una campaña contra todos aquellos que son lo suficientemente valientes como para desafiar su poder”, añade el comunicado de la organización judía.

Alia El Assar, directora de organización de medios en Adalah Justice Project, dijo que los congresistas están adoptando estas medidas draconianas para infundir miedo en las comunidades y disuadir de hablar contra las matanzas israelíes.

“Estamos centrados en protegernos unos a otros”, dijo. “No queremos olvidar nuestro poder, en particular el de aquellos de nosotros que no corremos el riesgo de ser deportados. Tenemos que asegurarnos de que estamos defendiendo a nuestra gente, ya sean estudiantes internacionales u otros, no permitiremos que prevalezca el pánico en nuestras comunidades”.

“En el sistema actual en Estados Unidos la clase dominante se beneficia de la muerte y la destrucción”, añadió. “Están desviando recursos de nuestras comunidades y culpando a la gente negra y morena, a la gente que está alzando la voz por la justicia”.

Las organizaciones prosionistas y los grupos de guerra judicial han estado presionando para que las universidades tomen medidas enérgicas contra la solidaridad hacia Palestina durante años, pero han aumentado drásticamente sus esfuerzos durante el genocidio de Gaza.

La organización sionista Betar incluso ha creado un listado de estudiantes extranjeros involucrados en las protestas de Gaza con la esperanza de que el gobierno de Trump los deporte. “Hemos comenzado a comenzar a hacer listas de ciudadanos extranjeros que odian a los judíos con visados que apoyan a Hamas”, dijo Ross Glick, director de la organización en Estdos Unidos.

Palestina afecta al corazón de las inversiones universitarias

Si bien la represión aumentará con Trump, los estudiantes solidarios con Palestina ya se enfrentaban a la represión bajo el gobierno de Biden. El otoño pasado la Universidad de Cornell amenazó al estudiante de posgrado británico-gambiano Momodou Taal con una expulsión después de participar en una protesta en el campus. La expulsión anuló el visado de Taal. Finalmente la universidad dio marcha atrás en respuesta a una campaña de presión a escala nacional.

“Sigo diciendo que estas tácticas represivas no pueden divorciarse del problema en sí”, dijo Taal poco después de que la universidad suspendiera su expulsión. “El problema es que se trata de Palestina, porque llega al corazón de las inversiones universitarias. Va al corazón del imperio”.

En la campaña presidencial Trump dejó en claro que apuntaría a los defensores de Palestina como parte de su vasto plan de deportación. “Si me reeligen, vamos a hacer retroceder ese movimiento 25 ó 30 años”, dijo a un grupo de donantes prosionistas en mayo.

En su primer día en el cargo Trump desató una segunda “Prohibición Musulmana”, firmando un decreto que ordena compilar una lista de países “para los cuales la información de investigación y selección es tan deficiente que justifica una suspensión parcial o total de la admisión de nacionales de esos países”.

El nuevo decreto va incluso más allá de la medida de Trump de 2017, con un lenguaje que permite al gobierno negar visas basándose en opiniones políticas, creencias y antecedentes culturales. Era un manera de atacar a los defensores de Palestina.

“Aprendieron de sus ‘errores’ la última vez”, dijo la profesora de la Universidad de Colorado y académica legal Maryam Jamshidi. “Sabemos, en base a las declaraciones que han hecho Trump y otros, que las nuevas disposiciones se utilizarán para atacar a los manifestantes pro-Palestina”.

La “Prohibición Musulmana 2.0” ha sido condenada por grupos de derechos humanos y organizaciones de inmigrantes. “No podemos permitir que los gobiernos sigan erosionando nuestros derechos amparados por la Primera Enmienda o que reaviven el miedo y la desconfianza que definieron la era posterior al 11 de septiembre”, afirmó el Comité Estadounidense-Árabe Antidiscriminación (ADC) en una declaración.

“Oponernos a estas medidas regresivas es nuestra responsabilidad compartida. Si permitimos esta erosión de los derechos de una comunidad, ponemos en riesgo las libertades de todos”, concluyen.

—https://mondoweiss.net/2025/01/report-trump-to-cancel-student-visas-for-palestine-protesters/

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China exige el cierre la prisión de Guantánamo a Estados Unidos

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lin Jian, dijo en una conferencia de prensa celebrada en Pekín que durante mucho tiempo Estados Unidos ha ocupado ilegalmente la Bahía de Guantánamo, ha detenido arbitrariamente a cientos de personas y ha utilizado la tortura para obtener confesiones en el campo de concentración.

Sus declaraciones se producen después de que Estados Unidos transfiriera recientemente a varios detenidos fuera de Guantánamo.

“Estados Unidos debe cesar inmediatamente la ocupación ilegal del territorio cubano, poner fin a la intimidación y el bloqueo contra Cuba, cerrar el ‘pozo negro’ y retirarse de la base de Guantánamo lo antes posible, devolver la tierra al pueblo cubano y sacar a Cuba de la lista de Estados que apoyan el terrorismo”, añadió Lin Jian.

También señaló que Washington había incumplido su promesa de cerrar un campo de concentración que “alimentará otra mancha en el pobre historial de derechos humanos de Estados Unidos, resaltando el vacío en el compromiso de Estados Unidos con los derechos humanos”.

En los últimos días, Estados Unidos ha liberado a varios prisioneros de Guantánamo, entre ellos dos malasios y un keniano.

“Es la herida persistente de Cuba. Es un testigo vivo de más de un siglo de interferencia ilegal de Estados Unidos en Cuba, donde mantiene detenciones arbitrarias masivas”, dijo el portavoz Lin.

Es el último reducto de las cárceles secretas que creó por todo el mundo en su “guerra contra el terrorismo”. Se abrió en enero de 2002 y en algún momento llegó a albergar más de 700 presos, de los que actualmente solo quedan 29, custodiados por unos 1.800 soldados, a los que hay que añadir unos 300 contratistas de las empresas privadas de seguridad.

Sin embargo, es la cárcel más cara del mundo, que es lo único que preocupa a Estados Unidos. A medida que pasan los años, gasta cada vez más dinero en el centro. En 2013, cuando había 166 presos, el costo anual de mantener el campo de concentración era de 454 millones de dólares, lo que implicaba un gasto anual de unos 2,7 millones por cada preso.

En 2018 cuando solo quedaba la cuarta parte, el gasto anual rondó los 540 millones, lo que implicó alrededor de 13,5 millones por cada preso al año.

Washington ha gastado más de 6.000 millones desde la apertura del campo hace 18 años, lo que implica un gasto promedio de 380 millones por año.

Un territorio sin ley

Si la cárcel es tan costosa de mantener, ¿por qué Estados Unidos la mantiene? Por un triquiñuela legal: la cárcel está en territorio cubano y, en consecuencia, no se aplican las leyes estadounidenses, es decir, que no se aplica ninguna ley. Los presos no tienen derechos y pueden hacer con ellos lo que les da la gana.

Como la situación de los presos es ilegal, no pueden ser trasladados a territorio de Estados Unidos ni siquiera en caso de una emergencia sanitaria.

En 2006 Bush aprobó un nuevo tinglado para juzgar a los convictos en la “guerra contra el terrorismo” a través de un sistema de tribunales militares que no respeta los derechos fundamentales de los acusados.

Del total de presos que han pasado por Guantánamo, solo 8 han sido condenados (aunque tres de las condenas fueron completamente anuladas) mientras la mayoría de ellos todavía no ha llegado a juicio, incluidos los cinco que están acusados de participar en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Por el contrario, desde entonces los tribunales ordinarios han condenado a más de 650 personas por delitos relacionados con el terrorismo.

Al mantener a los presos en Guantánamo, Washington se libra de tener que destapar una caja de Pandora: la de las torturas a las que fueron sometidos en los centros de detención ocultos de la CIA.

Mientras estas personas estén detenidas en Guantánamo, la información sobre las torturas que han padecido no saldrá a la luz. La ocultación les sale muy cara.

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Crisis de confianza en el Tribunal Penal Internacional

En una reciente reunión en La Haya, los representantes estatales ante el Tribunal Penal Internacional se angustiaron por las desastrosas implicaciones paral derecho internacional si Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant no rindieran cuentas por los crímenes de guerra cometidos en Gaza.

Las órdenes de detención contral Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu y su ex Ministro de Guerra, Yoav Gallant, el 21 de noviembre, no solo conmocionó a las camarillas israelí y estadounidense, sino también a algunos de los 125 Estados Partes del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional, que pronto serían los encargados de ejecutar esas órdenes, una vez que hayan sido certificadas y comunicadas allos por el Registro de el Tribunal.

La semana pasada, en las salas del Centro de Convenciones del Foro Mundial de La Haya, los representantes de esos países se reunieron para la 23 Sesión de la Asamblea de los Estados Partes (ASP) del Tribunal Penal Internacional, el órgano representativo que financia, gobierna y supervisa la implementación del tratado fundacional del Tribunal Penal Internacional. En última instancia, la ASP garantiza que los perpetradores de los crímenes internacionales más graves sean detenidos, juzgados y encarcelados.

Tanto en la reunión oficial de la ASP como tras bambalinas en los pasillos de La Haya, el tema que estaba en la mente de todos era la cuestión de las órdenes de detención del Tribunal Penal Internacional contra Netanyahu y Gallant y las implicaciones potencialmente desastrosas paral orden internacional basado en reglas si los Estados Partes ceden a las presiones externas que buscan proteger a los funcionarios israelíes de la rendición de cuentas.

Entre los crímenes de los que se acusa a Netanyahu y Gallant, en órdenes de detención clasificadas como “secretas”, se encuentran “el crimen de guerra de inanición como método de guerra y los crímenes contra la humanidad de asesinato, persecución y otros actos inhumanos”, todos ellos “parte de un ataque generalizado y sistemático contra la población civil de Gaza”.

Al sugerir el crimen de genocidio –sin utilizar el término–, los jueces de la Sala de Cuestiones Preliminares del Tribunal Penal Internacional citaron “motivos razonables para creer que [Netanyahu y Gallant] privaron intencional y conscientemente a la población civil de Gaza de objetos indispensables para su supervivencia”.

Si Netanyahu, Gallant y otros dirigentes israelíes susceptibles de ser acusados ​​de crímenes graves se sienten bajo presión, también se sienten los 125 Estados Partes del Estatuto de Roma, ante la perspectiva de detener y entregar a los dirigentes de un estado supuestamente democrático, respaldado por Occidente –y el querido aliado del estado más poderoso del mundo.

El horror sólo aparece con la conciencia

“Estamos en un punto de inflexión en la historia”, dijo la jueza del Tribunal Penal Internacional y presidenta de el Tribunal, Tomoko Atame, a la Asamblea en la apertura de los procedimientos de la ASP el 2 de diciembre en la capital holandesa.

“El derecho internacional y la justicia internacional están bajo amenaza”, dijo Atame. “El peligro paral Tribunal es existencial […] El futuro del Tribunal está ahora completamente en sus manos”.

Docenas de ministros de asuntos exteriores y delegados de diversa procedencia subieron al estrado de la Asamblea, pidiendo que se ponga fin a los dobles raseros y a la impunidad; que se persiga a los autores de los crímenes más graves “sin temor ni favoritismo”; que los Estados Partes cooperen con el Tribunal, en primer lugar y sobre todo, ejecutando las órdenes de detención.

La única delegada que se refirió al ataque de Israel a Gaza con algún detalle fue la ministra de Justicia de Namibia, Yvonne Dausab. El país africano “recibe con agrado las recientes órdenes de detención emitidas por el Tribunal Penal Internacional contral Primer Ministro Benjamin Netanyahu y el ex ministro de Defensa Yoav Gallant”, declaró Dausab.

“Namibia está consternada por la muerte, las heridas y el sufrimiento de la población del territorio palestino ocupado, su desplazamiento indiscriminado y la destrucción de infraestructuras, incluidas escuelas y hospitales”, dijo Dausab. “La negación del acceso a la ayuda humanitaria es una afrenta total a las Convenciones de Ginebra […] Nuestra conciencia colectiva civilizada debe estar horrorizada”.

Amenazas contra los miembros del Tribunal

En la reunión muchos Estados Partes y grupos no gubernamentales que también hablaron se centraron en la letanía de amenazas, actos de intimidación y sabotaje que ha enfrentado el Tribunal Penal Internacional, algunos de los cuales son más descarados por parte de Estados que se han negado a adherirse al Estatuto de Roma.

Estas amenazas parecen provenir de múltiples direcciones.

“Es muy posible imaginar una aplicación quirúrgica de un Onyx hipersónico desde un barco ruso en el Mar del Norte en el Tribunal de La Haya”, sugirió el presidente ruso, Dmitri Medvedev, actual vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, en respuesta a la orden de detención del Tribunal Penal Internacional contra Vladimir Putin, emitida por el tribunal en marzo de 2023, “así que, jueces, miren atentamente al cielo”.

A raíz de las órdenes de detención del Tribunal Penal Internacional contra dirigentes israelíes, algunos políticos estadounidenses parecen dispuestos a unirse a Rusia en su asalto al tribunal penal más importante del mundo.

“El Tribunal Penal Internacional es un tribunal irregular y Karim Khan es un fanático desquiciado”, declaró el senador de Arkansas Tom Cotton en X/Twitter. “Ay de él y de cualquiera que intente hacer cumplir estas órdenes judiciales ilegales. Permítanme darles a todos un recordatorio amistoso: la ley estadounidense sobre el Tribunal Penal Internacional se conoce como Ley de Invasión de La Haya por una razón. Piénsenlo”.

En una carta del 24 de abril, un mes antes de que el fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional, Karim Khan, solicitara órdenes de detención contra Netanyahu y Gallant, Cotton y otros once senadores republicanos advirtieron que “Estados Unidos no tolerará ataques politizados del Tribunal Penal Internacional contra nuestros aliados”.

“Apunten a Israel y los atacaremos a ustedes”, agregaron los senadores. “Si siguen adelante con las medidas indicadas en el informe, nos moveremos para terminar con todo el apoyo estadounidense al Tribunal Penal Internacional, sancionaremos a sus funcionarios y asociados y les prohibiremos a ustedes y a sus familias ingresar a los Estados Unidos. Han sido advertidos”.

A principios de junio, tras la solicitud de Khan de que se emitan órdenes de detención, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó, por 247 votos a favor y 155 en contra, sanciones al Tribunal Penal Internacional. Cuarenta y dos demócratas votaron a favor. La Resolución 8282 de la Cámara de Representantes espera la aprobación del Senado de Estados Unidos.

‘Nos matan con bombas estadounidenses y europeas’

Los aliados de Estados Unidos que pronto tendrán la tarea de ejecutar las órdenes de detención de Khan contra los dirigentes israelíes también han sido amenazados. “A cualquier aliado –Canadá, Gran Bretaña, Alemania, Francia– que intente ayudar al Tribunal Penal Internacional, lo vamos a sancionar”, dijo el senador de Carolina del Sur Lindsey Graham a Fox News a finales de noviembre, refiriéndose al Tribunal Penal Internacional con sede en La Haya como un tribunal belga.

“El Estatuto de Roma no se aplica a Israel ni a Estados Unidos”, declaró Graham en otra ocasión, “porque no fue concebido para perseguirnos”.

Los intentos más atroces de frustrar el procesamiento de los dirigentes israelíes por parte del Tribunal Penal Internacional parecen haber sido realizados por el propio Israel: presunto pirateo de las aplicaciones informáticas del Tribunal Penal Internacional y amenazas macarras y cara a cara contra la ex fiscal jefe Fatou Bensouda.

Las amenazas contral Tribunal podrían resultar contraproducentes, dijo el abogado australiano de derechos humanos Chris Sidoti a la ASP la semana pasada. La “postura pomposa de políticos engreídos” es una cosa, dijo Sidoti. Según el artículo 70 del Estatuto de Roma, continuó Sidoti, las acciones que intimidan, corrompen o lesionan a testigos, funcionarios judiciales y al propio tribunal son delitos procesables.

También lo son los actos que ayudan e incitan a los crímenes del Estatuto de Roma. “¡Nos matan con bombas estadounidenses y europeas!”, gritó Raji Sourani, director del Centro Palestino de Derechos Humanos, en una sesión paralela a la Asamblea de la semana pasada, en la que no había sitio para nadie, golpeando la mesa con el puño y pidiendo rendición de cuentas.

“¿Queréis que Gaza y Palestina sean el cementerio del derecho internacional? Los pueblos libres y comprometidos de todo el planeta no pueden ser rehenes de cuatro, cinco o seis Estados que se apropian de todo este sistema jurídico internacional y quieren destruirlo, quieren desterrarlo […] ¡Es kafkiano!”

El doble rasero occidental

Las amenazas contral Tribunal Penal Internacional por parte de Estados no miembros del Convenio de Roma son motivo de enorme preocupación, declararon los delegados de la Asamblea de la semana pasada. Mucho más preocupante es la falta de voluntad de quienes se han adherido al tratado fundacional del Tribunal para cumplir con su deber legal de ejecutar las órdenes de detención. Abundan las declaraciones contradictorias.

“El gobierno federal [alemán] se adhiere a la ley, porque nadie está por encima de ella”, dijo la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalina Baerbock, al margen de una reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 en la ciudad italiana de Fiuggi, el 26 de noviembre.

Días antes, el portavoz del gobierno alemán, Steffen Hebestreit, anunció que se examinarían “cuidadosamente” las “medidas internas” derivadas de las órdenes de detención contra dirigentes israelíes, y añadió: “Me resulta difícil imaginar que ejecutemos detenciones”.

“Francia cumplirá con sus obligaciones internacionales”, declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores francés el 27 de noviembre, estipulando que, como dirigente de un Estado no parte del Estatuto de Roma, Netanyahu gozaba de inmunidad.

A raíz del acuerdo de alto el fuego en Líbano alcanzado apenas 24 horas antes –con Francia como co-garante–, la posición de Francia sobre la inmunidad de Netanyahu parecía ser un quid pro quo. “De conformidad con la amistad de larga data entre Francia e Israel”, añadió el comunicado de Francia del 27 de noviembre, “Francia tiene la intención de seguir trabajando en estrecha cooperación con el Primer Ministro Netanyahu y las demás autoridades israelíes para lograr la paz y la seguridad para todos en Oriente Medio”.

De hecho, ni los Estados no partes del Estatuto de Roma ni sus dirigentes gozan de inmunidad. “La calidad [oficial] de Jefe de Estado o de Gobierno, de miembro de un Gobierno o parlamento, de representante electo o de funcionario gubernamental no eximirá en ningún caso a una persona de responsabilidad penal”, establece el artículo 27 del Estatuto.

“Nadie, sin importar quién sea o dónde se encuentre, puede escapar de la justicia”, dijo el embajador de Hungría a la ASP la semana pasada, aunque Hungría fue uno de los primeros Estados Parte de Roma, junto con Argentina, en anunciar que Netanyahu sería bienvenido a visitar el país.

Las triquiñuelas de los anfitriones

Irlanda sería menos hospitalaria. “No podemos decir que nos preocupamos por las víctimas y luego invitar a los perpetradores a nuestra casa”, dijo la embajadora irlandesa en Países Bajos, Ann Derwin, a la ASP la semana pasada. “La justicia no es un menú a la carta”, dijo Derwin. “No podemos elegir cumplir con nuestras obligaciones bajo los Estatutos de Roma cuando nos conviene e ignorarlas cuando no”.

Fiel a su condición de estado anfitrión del Tribunal Penal Internacional, tal vez Países Bajos haya tomado el camino correcto. “Actuamos en base a las órdenes de detención para personas que estén en territorio holandés”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores holandés, Caspar Veldkamp, ​​a la cámara baja del Parlamento holandés en noviembre.

Días después, el primer ministro, Dick Schoof (conocido en su país como “El Triquiñuelas”), vaciló. “Hay posibles escenarios […] en los que [Netanyahu] podría venir a Países Bajos sin ser arrestado”, dijo Schoof en una conferencia de prensa en vísperas de la ASP.

“Eso no es correcto”, dijo el Representante Permanente de Países Bajos ante el Tribunal Penal Internacional, Henk Cor van der Kwast, insistiendo en que el Ministro de Asuntos Exteriores Veldkamp tenía razón. “Si [Netanyahu] viene, será arrestado”, dijo van der Kwast.

El Tribunal expurga sus miserias internas

La semana pasada, tumbado en una escalera del Centro de Convenciones del Foro Mundial de La Haya, el embajador de Sudáfrica en Países Bajos, Vusi Madonsela, habló sobre el ambiguo compromiso de ejecutar las órdenes de detención contra los dirigentes israelíes y la crisis de confianza que esto ha engendrado entre las partes del Estatuto de Roma.

“Entendemos que incluso Países Bajos pueden estar dudando en esa dirección, que dicen que creen que existe un vacío técnico que les permitiría no cooperar con el Tribunal mediante la detención y entrega del Primer Ministro Netanyahu o del ex ministro Gallant”, dijo Madonsela.

“Todos los Estados Partes deben estar dispuestos a poner el hombro y cooperar con el Tribunal, o de lo contrario el sistema de justicia penal internacional se verá socavado”, añadió.

El artículo 86 del Estatuto de Roma obliga a los Estados Partes a “cooperar plenamente con el Tribunal”, incluso ejecutando las órdenes de detención, sin condiciones ni peros. La sugerencia de que no lo harían es la raíz de la crisis de confianza en el Tribunal Penal Internacional, declararon los oradores de la Asamblea de Estados Partes de la semana pasada.

“Podemos tener Estados Partes que aplaudan ruidosamente una decisión tomada por el Tribunal mientras indican una falta de voluntad para hacer cumplir otra”, dijo el jurista australiano Chris Sidoti a los delegados la semana pasada. “Esta inconsistencia, esta hipocresía, plantea una amenaza más grave al derecho internacional, a los órganos judiciales internacionales y al estado de derecho internacional que cualquier otra cosa […] Acepto que los Estados actúen en su propio interés. Acepto que siempre lo han hecho y siempre lo harán. Pero en el pasado, a menudo consideraban que sus propios intereses se satisfacían mejor mediante un esfuerzo a largo plazo para construir un estado de derecho internacional con leyes bien desarrolladas e instituciones que funcionen. Ahora, cada vez más, los Estados parecen considerar que sus propios intereses son de corto plazo y completamente egoístas. Esa es la causa fundamental de la crisis”.

—David Kattenburg https://mondoweiss.net/2024/12/meetings-at-the-hague-reveal-crisis-and-turmoil-as-state-representatives-grapple-with-israeli-warrants/

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Activistas de la PAH plantan al tribunal que les juzgará por una protesta contra Caixabank

El 26 de marzo de 2021, ocho activistas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Guadalajara fueron procesadas por el Juzgado de Instrucción nº1 de la ciudad, a petición del Grupo Caixabank y la Fiscalía. Se les solicitó penas de 3 años y 9 meses de prisión y 11 meses respectivamente, debido a su participación en una protesta llevada a cabo en el interior de una sucursal bancaria en Cabanillas del Campo el 5 de diciembre de 2017. Las activistas exigían la paralización del desahucio de una familia, un compromiso que el banco había asumido tras meses de negociaciones para encontrar una solución habitacional.

La protesta terminó con el desalojo y la detención de 8 personas, que fueron trasladadas a dependencias de la Guardia Civil, por orden del entonces subdelegado del gobierno Juan Pablo Sánchez-Seco. La concentración de más de un centenar de personas esa misma tarde a las puertas del cuartel donde estaban detenidas las 8 supuso su liberación inmediata, pero hoy enfrentan severas penas por ejercer un derecho fundamental, en un contexto de persecución sistemática contra activistas que defienden el derecho a la vivienda.

Las #8deCaixabank no es un caso aislado

La Plataforma Antirrepresiva de Guadalajara ha difundido un manifiesto que enmarca este proceso judicial en una tendencia más amplia de criminalización de la protesta social en España, siendo que en la propia Guadalajara el movimiento en defensa del derecho a la vivienda ha tenido que enfrentar multas y otros procesos penales por sus acciones y movilizaciones. «La intención es tratar a quienes reivindican derechos básicos como delincuentes, y a la organización de estas acciones como un grupo criminal, como les ha pasado a las activistas ambientales de Futuro Vegetal«.

Desde la Plataforma señalan como un caso particularmente grave y que inevitablemente va a tener incidencia en el caso de Guadalajara, el conocido como el de «Las 6 de la Suiza». El 19 de junio de 2024, el Tribunal Supremo ratificó una condena de tres años y medio de prisión y una multa de 125.000 € a seis sindicalistas de la CNT por organizar protestas frente a la pastelería “La Suiza” en Gijón, lo que evidencia un patrón de criminalización de la disidencia y, al tener esa sentencia una función casacional, sienta una doctrina de aplicación por los tribunales inferiores.

Un juicio político y sin pruebas

La Fiscalía General del Estado, en sus memorias anuales, ha declarado reiteradamente que los movimientos sociales y políticos que se desvíen de los márgenes permitidos deben ser vigilados y perseguidos, bajo etiquetas como «terrorismo» o «delito de odio». Esto refleja un intento de aleccionar al público sobre las consecuencias de desbordar los límites establecidos. Los procesos judiciales que enfrentan los activistas no solo buscan determinar culpabilidad o inocencia, sino que tienen como objetivo establecer límites a los derechos fundamentales, como se evidencia en el caso de las #8deCaixabank.

A pesar de las pruebas insuficientes presentadas por la Fiscalía y Caixabank, que en condiciones normales deberían haber llevado al archivo del caso, las activistas se enfrentan a un juicio cuya sentencia creen que ya está firmada. El verdadero «delito» que se les imputa es el de protestar, específicamente por el derecho a la vivienda, un derecho que entidades como Caixabank han vulnerado sistemáticamente.

Objeción de conciencia

Desde la Plataforma se hace un llamado urgente a los movimientos sociales y sindicales para que comprendan que, al activar un proceso judicial contra quienes participan en protestas, se enfrentan a un sistema que manipula las reglas a su favor. «Es un error alimentar la esperanza de que los tribunales actuarán con magnanimidad, ya que la historia demuestra que las libertades políticas solo se conquistan fuera de las salas de audiencias«.

Por ello, el grupo de personas imputadas ha decidido no acudir al juicio fijado para el 10 y 12 de febrero de 2025, en un esfuerzo por rechazar la legitimidad de estos juicios políticos y reafirmar que la desobediencia civil no es un delito, y han iniciado una convocatoria estatal para que organizaciones y colectivos en situación similar se sumen a esta campaña de insumisión y de objeción de conciencia frente a este tipo de procesos judiciales.

La consigna es clara: No a los juicios políticos. Sin libertad de expresión, no hay democracia