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Categoría: Oriente Medio (página 52 de 79)

La defensa antiaérea israelí no es capaz de detectar los misiles de Hezbollah

Hezbollah atacó ayer 15 sitios en Metulla con misiles antitanque y Shlomi Eldar, corresponsal israelí del Canal 13, confiesa que los protectiles son una amenaza significativa porque los sistemas de alarma israelíes no son capaces de detectarlos.

Los medios de comunicación israelíes reconocen que los misiles de Hezbollah, que apuntan más allá de la frontera de Israel, se han intensificado y son cada vez más precisos y más peligrosos.

Los ataques de Hezbollah contra la colonia de Metulla de ayer son una represalia por el asesinato del alcalde de Taybeh, una de las aldeas libanesas que ha sido bombardeada por el ejército israelí.

El alcalde, Hussein Mansour, murió a la edad de 80 años en su vivienda, situada a pocos kilómetros de la línea azul que separa el Líbano de Israel.

El subjefe de seguridad de Metulla dijo que los enfrentamientos del ejército israelí con Hezbollah no tienen precedentes, incluso durante la guerra de julio de 2006.

Metulla es una colonia fantasma, añadió. “Los residentes se niegan a regresar mientras Hezbollah y las fuerzas especiales de Radwan sigan estacionadas a lo largo de la frontera”.

“Aunque nuestras familias han abandonado Metulla, vemos a los libaneses en las aldeas fronterizas llevando a cabo su vida diaria con normalidad”, explicó.

El objetivo de Israel en Gaza es la limpieza étnica

Dos meses después del inicio de la ofensiva israelí, la evidencia sugiere cada vez más claramente que Israel está involucrado en una limpieza étnica de los palestinos que viven en la Franja de Gaza.

Los ataques israelíes no se centran en la destrucción de Hamas. Son indiscriminados y de mucha envergadura. Han arrasado barrios enteros y causado bajas civiles muy superiores a las militares, con poca evidencia de un resultado positivo, más allá de la captura y exposición de unos pocos túneles vacíos.

Las fuentes israelíes dicen que su operación en Gaza ha matado hasta ahora a 5.000 combatientes de Hamas. Admiten que se trata de una estimación frágil y que el mundo exterior no tiene forma de saber si está siquiera cerca de ser cierta. Pero supongamos por el momento que es así. Según las propias estimaciones del ejército israelí, el ala militar de Hamas contaba con unos 30.000 combatientes al comienzo de esta guerra, lo que implica que todavía quedan 25.000 por eliminar. Las últimas estimaciones del número total de víctimas palestinas de la guerra, que está aumentando rápidamente, ascienden hasta ahora a 18.000, incluidos más de 7.000 niños.

Al ritmo y los métodos actuales de Israel, completar el supuesto trabajo de destruir el ala militar de Hamas resultaría en la muerte de casi 100.000 palestinos, incluidos más de 30.000 niños. Israel también ha atacado al resto de Hamas, más allá de su ala militar, incluidos los altos dirigentes que ha jurado ejecutar, así como a los funcionarios de la administración civil de la Franja de Gaza, también encabezada por Hamas, a la que Israel ha jurado eliminar.

Estas cifras sugieren que, además de eliminar a Hamas, objetivo israelí es matar civiles y expulsar de Gaza al mayor número posible de palestinos.

La afirmación del ejército israelí de que utilizó las advertencias en un intento de reducir las víctimas civiles es una tomadura de pelo. A los residentes se les ordena huir de sus hogares, pero aún así son bombardeados, ya sea en el camino o en el lugar donde se les dijo que huyeran. Luego se les ordena que se muevan de nuevo –si es que hay algún lugar al que puedan ir– y son bombardeados nuevamente. Los códigos QR en folletos que prometen información sobre zonas seguras son inútiles, ya que las comunicaciones están interrumpidas y la mayoría de los palestinos carecen de acceso a internet.

Israel ni siquiera se molesta en utilizar su práctica anterior de “golpear el tejado”, es decir, utilizar una pequeña munición para advertir a los ocupantes de un edificio que está a punto de ser destruido, como si estuviera bien bombardear la casa de alguien hasta que estuviera completamente destruida.

Durante los últimos dos meses, los colonos israelíes, actuando en gran medida con el consentimiento del ejército israelí, han utilizado la violencia y la intimidación en Cisjordania para expulsar de sus aldeas a los residentes palestinos.

De Gaza, el ministro de Defensa, Yoav Gallant, dijo: “Vamos a eliminarlo todo”. Mientras tanto, el vicepresidente del Knesset, Nissim Vaturi, dijo sobre los palestinos en Gaza: “Expulsadlos a todos”, mientras que el ministro de Agricultura, Avi Dichter, dijo: “Ahora estamos desplegando la nakba de Gaza”. El ministro de Patrimonio, Amachai Eliyahu, sugirió que Israel está considerando lanzar un arma nuclear sobre Gaza.

A todo esto se suma la evidencia de lo que planifica el gobierno israelí.

Un informe publicado en octubre reveló una propuesta del Ministerio de Inteligencia para transferir a toda la población de la Franja de Gaza a la península egipcia del Sinaí, para alojarla primero en tiendas de campaña y luego en ciudades construidas permanentemente. La propuesta no explicaba cómo Israel superaría la oposición de Egipto a tal traslado de población, pero otros informes confirman que los dirigentes y diplomáticos israelíes están proponiendo a otros gobiernos la transferencia de varios cientos de miles de habitantes de Gaza a Egipto.

Los israelíes afirmaron que este sería un movimiento temporal mientras dure la guerra actual, pero sus interlocutores rechazaron la idea dada la probabilidad de que tal movimiento, como los movimientos palestinos anteriores, se volviera permanente.

Recientemente Netanyahu dio instrucciones a su ministro de Asuntos Estratégicos, Ron Dermer, para que desarrollara un plan para “diluir” la población de la Franja de Gaza al mínimo. La historia fue publicada por el periódico israelí Israel Hayom, que ha apoyado a Netanyahu y se considera que tiene buen acceso a él.

Otros medios de comunicación israelíes informan que ya se ha presentado silenciosamente una propuesta a los miembros del Congreso de Estados Unidos para que dos millones de habitantes de Gaza transiten por Egipto para establecerse permanentemente allí, así como en Irak, Turquía y Yemen. Se esperaría que Estados Unidos utilice su ayuda a estos países como palanca para lograr que acepten el acuerdo.

Desde el 7 de octubre el gobierno israelí ha rechazado con más fuerza que nunca el único camino para poner fin a la guerra mediante negociaciones pacíficas, permitir la autodeterminación palestina para crear un nuevo Estado “del río al mar”.

En cambio, Israel está intentando eliminar a los propios palestinos de la ecuación mediante la muerte y la limpieza étnica. La estrategia de Israel no tiene más probabilidades de traer la paz a los israelíes ni a nadie más que sus intentos anteriores. Para citar sólo un ejemplo, consideremos cómo Israel se enfrentó a la Organización para la Liberación de Palestina en el exilio a principios de los años 1980 y cómo esto condujo a múltiples guerras, el ascenso del Hezbollah libanés y la pérdida de casi toda esperanza de estabilidad en el Líbano.

El gobierno de Biden ha dado algunas señales de que sabe lo que está pasando. Ha comenzado a imponer prohibiciones de visado a los colonos israelíes culpables de imponer el terror en Cisjordania. La vicepresidenta, Kamala Harris, hablando en la cumbre sobre el clima en Dubai, dijo que “bajo ninguna circunstancia Estados Unidos permitirá el reasentamiento forzoso de palestinos de Gaza o Cisjordania”.

Pero estos gestos no disocian a Washington de la política terrorista de Israel.

Los rebeldes yemenitas imponen un bloqueo naval contra Israel en el Mar Rojo

El portavoz de las fuerzas armadas yemeníes, Yahya Sari, difundió el sábado un comunicado de prensa en el que anuncia un bloqueo naval contra Israel en el Mar Rojo y el Mar Arábigo.

Los yemeníes denuncian el vetó de Estados Unidos a la resolución de alto el fuego del Consejo de Seguridad de la ONU en la Franja de Gaza.

“El enemigo sionista continúa perpetrando horribles masacres, una guerra genocida y un asedio contra nuestros hermanos de Gaza, las fuerzas armadas yemeníes anuncian la prohibición del paso de todos los barcos con destino a la entidad sionista, independientemente de su nacionalidad, siempre y cuando las necesidades de alimentos y alimentos de la Franja de Gaza medicamentos no se cumplen. Estos barcos se convertirán en objetivos legítimos para nuestras fuerzas armadas”.

Los huthíes garantizarán la continuidad de la navegación comercial a través del Mar Rojo y el Mar Arábigo para todos los barcos y países, excepto aquellos asociados con israelíes o que transportan mercancías a puertos israelíes.

Hoy los huthíes han reivindicado la autoría del ataque contra un buque comercial con bandera noruega frente a las costas de Yemen y han afirmado que han lanzado un misil contra el barco debido a que trasladaba petróleo a Israel.

El ataque contra el “Strinda” se ha debido a que el buque ignoró todas las llamadas de advertencia.

“Las fuerzas navales de las Fuerzas Armadas de Yemen han llevado a cabo una operación militar cualitativa contra el buque noruego ‘Strinda’, que estaba cargado de
petróleo y se dirigía a la entidad israelí”, ha señalado Sari.

El portavoz ha destacado que durante los últimos dos días, las Fuerzas Armadas de Yemen han tenido éxito al evitar el paso de varios buques por el mar Rojo. “Respondieron a las advertencias de las fuerzas navales yemeníes”, ha escrito.

Una fragata de la Marina francesa en el Mar Rojo tuvo que interceptar y derribar dos drones disparados por los rebeldes yemeníes.

Solo este domingo un buque de guerra de Estados Unidos y al menos cuatro barcos mercantes han sido atacados con misiles o drones por los rebeldes huthíes. El buque “Galaxy Leader” sigue retenido en su poder.

Reino Unido, el país con más buques atacados, ha reforzado su presencia militar en la zona, con el despliegue del HMS Diamond, que se unirá al HMS Lancaster.

El Senado de Estados Unidos rechaza retirar las tropas estadounidenses de Siria

El jueves, el Senado de Estados Unidos rechazó abrumadoramente un proyecto de ley propuesto por el senador republicano Rand Paul para retirar las tropas estadounidenses que han invadido Siria.

La resolución, que habría exigido a Biden retirar los 900 militares de Siria, fue rechazada por 13 votos contra 84 (1).

Antes de la votación, Paul dijo que las bases militares de Estados Unidos en Siria son atacadas regularmente por las milicias de la resistencia irakí respaldadas por Irán.

“Nuestras tropas en Siria son atacadas periódicamente, no por ISIS, sino por milicias respaldadas por Irán”, afirmó. “También vimos a las tropas estadounidenses ser atacadas por nuestro propio aliado de la OTAN: Turquía”.

El portavoz de la minoría del Senado, Mitch McConnell, dijo que rechazar la resolución sería un regalo para Irán y su “red terrorista”. Los que quiere Irán es precisamente “expulsar a las tropas estadounidenses de Oriente Medio”.

A finales del pasado mes de noviembre, el senador Paul reveló su intención de impulsar la votación de un proyecto de ley que podría retirar las fuerzas estadounidenses de Siria (2).

En una declaración dijo que “900 soldados estadounidenses permanecen en Siria sin intereses vitales de Estados Unidos en juego, sin definición de victoria, sin estrategia de salida y sin autorización del Congreso para estar allí”.

(1) https://www.senate.gov/legislative/LIS/roll_call_votes/vote1181/vote_118_1_00333.htm
(2) https://npasyria.com/en/108162/

Los cristianos de Gaza también se niegan a abandonar sus iglesias

La comunidad cristiana de Gaza, como todos los palestinos, resiste en su tierra. Alrededor de 1.100 cristianos palestinos viven en Gaza desde la “nakba” de 1948. Haciendo caso omiso de la petición de evacuación del ejército israelí, se niegan a abandonar las dos iglesias aún abiertas en Gaza, situadas en el norte del enclave.

Los cristianos de Gaza, en su mayoría ortodoxos, representan el 0,05 por cien de la población. Están reunidos en la Iglesia de la Sagrada Familia (católica) ubicada cerca del Hospital Al Shifa y la Iglesia de San Porfirio (ortodoxa). Esta última fue alcanzada por misiles israelíes el 19 de octubre, provocando 18 muertos y decenas de heridos. El ejército israelí declaró entonces que los bombardeos tenían como objetivo un centro de mando cercano de Hamas. Sin embargo, ese edificio estaba abandonado.

Ante el avance de la ofensiva israelí, los cristianos palestinos luchan por mantener la esperanza. “La situación en Gaza es trágica”, dice una monja, la hermana Nabila. “Durante la tregua, salimos y vimos la magnitud de la destrucción masiva causada por los bombardeos. La mayoría de las familias cristianas vieron sus casas demolidas y el resto sufrieron daños tan graves que se volvieron inhabitables”.

La comunidad está muy unida se niega a ir al sur por miedo a tener que dormir en la calle. “La mayoría de los cristianos se quedaron en el norte”, confirma Nabila, subrayando que viven “una experiencia difícil, llena de miedo, horror y desafíos, pero al mismo tiempo llena de fe y esperanza”.

Nabila es una monja de la Congregación del Santo Rosario que trabaja para apoyar a las aproximadamente 700 personas desplazadas que han encontrado refugio en el complejo de la Iglesia de la Sagrada Familia, incluidas 50 personas discapacitadas. El 4 de noviembre la escuela católica de las Hermanas del Santo Rosario, de la que ella es directora, fue alcanzada por un ataque aéreo. Creada en 2000, la escuela acogió a 1.250 estudiantes, cristianos y musulmanes, y ofreció educación a familias pobres. Según el Patriarcado Ortodoxo de Jerusalén, al menos 19 lugares de culto, incluidas mezquitas e iglesias, fueron atacados en Gaza durante las tres primeras semanas de guerra.

A pesar de los intensos bombardeos, la hermana Nabila no quiere abandonar su parroquia, sobre todo porque algunas de las personas a las que cuida no pueden viajar. “El futuro de cada persona está en su patria y no fuera de ella. Somos una parte integral de la sociedad palestina”, dice. El territorio palestino tiene una importancia simbólica para los cristianos. “La principal preocupación de la Iglesia es permitir que los cristianos permanezcan en su tierra, la tierra de Cristo”, subraya.

En 15 años el 70 por cien de la población cristiana de Gaza se ha exiliado. Una cifra que podría aumentar ante los bombardeos israelíes contra el enclave. Como los demás palestinos, Nabila se niega a darse por vencida. “Mi fe me ayuda a vivir el sufrimiento, a compartirlo con los demás y a vivirlo con esperanza, amor y servicio por el bien de las familias que están con nosotros”, concluye.

La resistencia palestina destruye 79 vehículos blindados israelíes en 72 horas

Osama Hamdan, miembro del buró político de Hamas y representante en Líbano, ha afirmado que los combatientes de la resistencia palestina mantienen intensos combates con las tropas israelíes en toda la Franja de Gaza. También asegura que el gobierno israelí no se beneficiará del ataque en curso.

“Netanyahu y su gabinete nazi no han logrado alcanzar sus objetivos políticos y militares y tampoco lo conseguirán en el futuro”, aseguró Hamdan durante una rueda de prensa el jueves por la tarde en Beirut.

“La entidad sionista ha utilizado todos los métodos: asesinato, destrucción, hambruna y exterminio sistemático contra nuestro pueblo en la Franja de Gaza, con el apoyo estadounidense-occidental”. Desde el 7 de octubre “al menos 17.177 palestinos, en su mayoría mujeres y niños, fueron asesinados, por no hablar de los 46.000 heridos”, denunció.

“La capitulación y la derrota no existen en el léxico de nuestro pueblo”, subrayó. El régimen de Tel Aviv está tratando de hacer creer en una victoria imaginaria a través del anuncio de Netanyahu de que las fuerzas israelíes han rodeado la casa de Yahya Sinwar, el máximo dirigente de Hamás en Gaza, añadiendo que el edificio ya ha sido bombardeado y demolido.

Hamdan dijo que el número real de soldados israelíes muertos y heridos en Gaza es mucho mayor que las cifras anunciadas por los funcionarios sionistas. Se dirigió a las familias de los israelíes capturados en Gaza para decir: “La agresión militar en curso contra nuestro pueblo no les devolverá a sus hijos”.

“No volverán si no cesan los ataques terrestres y aéreos”, aseguró. “Mientras que la Franja de Gaza necesita 600 camiones de ayuda por día, sólo llegan allí diariamente casi 100 camiones humanitarios”.

Hamadan argumentó que las zonas del norte de Gaza están recibiendo sólo una fracción de lo que se ha permitido entrar en la Franja, y criticó a la UNRWA (Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Medio) y a la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina por no cumplir con sus obligaciones.

Luego relató que los combatientes de la resistencia habían logrado destruir o dañar al menos 79 vehículos blindados israelíes en la ciudad de Gaza durante las últimas 72 horas.

Hamdan también recordó que la resistencia palestina están preparada para cualquier escenario, declarando que se opondrán firmemente a los planes israelíes de desplazar por la fuerza a la población palestina de la región.

Los israelíes no logran rescatar a uno de los militares capturados en Gaza

Al día siguiente las Brigadas Ezzeddin Al Qassam anunciaron en un comunicado de prensa que habían frustrado una operación de comandos del ejército israelí que pretendía rescatar a uno de los militares sionistas que permanecen retenidos en Gaza.

El ala militar de Hamas dijo que el rehén israelí, Sahar Baruch, de 25 años, con número de identificación 207775032, había muerto y que el arma de uno de los comandos israelíes y su dispositivo de comunicaciones habían sido confiscados.

Las tropas del ejército israelí chocaron con una fuerte oposición de los palestinos. “Durante los enfrentamientos, varios soldados israelíes murieron y varios más resultaron heridos. Tras el fracaso, las fuerzas de ocupación israelíes bombardearon la zona para que sus soldados pudieran escapar”, según el comunicado.

Tras el anuncio de la muerte del soldado israelí, el número de bajas asciende a 419 desde el 7 de octubre. Aunque el ejército israelí intenta ocultar la cifra, el Hospital Soroka, en Beersheba, ha anunciado que 1.950 soldados heridos han sido trasladados al hospital.

Citando fuentes militares, el periódico israelí Haaretz anunció la semana pasada que el número de soldados heridos en Gaza había superado los 1.000 y que 202 de ellos se encontraban en estado grave.

El periódico israelí reveló también que el ejército israelí sigue impidiendo a los hospitales y a las fuentes médicas publicar el número de heridos y su estado de salud. Soroka es el primer hospital israelí que publica información sobre los heridos del ejército sionista.

Estados Unidos suministra bombas pesadas para destruir los túneles subterráneos de Hamas

Tras el estallido de hostilidades con la resistencia palestina, Estados Unidos ha suministrado a Israel 100 bombas BLU-109, especiales para destruir fortines subterráneos. Es una importante escalada dentro de la ayuda militar a Israel, que convierte a Estados Unidos en cómplice inmediato de los crímenes cometidos por los sionistas en Gaza.

Aunque Estados Unidos no ha revelado públicamente el contenido de sus envíos de armas, algunos militares del Pentágono han filtrado la información al Wall Street Journal.

Las bombas de 1.000 kilos representan una pequeña parte de unas 15.000 bombas enviadas a Israel en los últimos dos meses.

Las consideran esenciales para alcanzar los túneles subterráneos de Hamas y otras milicias de la resistencia palestina. Aunque están menos protegidas que las de la milicia libanesa Hezbollah, hasta ahora el ejército israelí ha sido incapaz de destruirlas.

El suministro de bombas de alta carga para los bombardeos israelíes está causando una matanza entre la población civil palestina como pocas veces se ha visto en la historia.

Israel ha tratado de adquirir nuevas generaciones de bombas destructoras de fortines de Estados Unidos desde hace más de dos décadas. En 2005 solicitó por primera vez la entrega de bombas de penetración dura GBU-28.

En ese momento, Washington temía que Irán percibiera estas entregas como una luz verde de Washington que permitiría a Israel lanzar un ataque contra el país. La GBU-28 es una bomba mucho más grande, pesa más de 2.000 kilos y sólo la utilizan Estados Unidos, Israel y Corea del sur.

La BLU-109, recientemente entregada es mucho menos costosa y está en el arsenal de los países alineados con Estados Unidos, incluidos los de Oriente Medio, Turquía, Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos.

El ejército israelí ya intentó destruir los túneles subterráneos de Hezbollah en 2006. Para construirlos la milicia libanesa acudió a militares norcoreanos. Los israelíes no pudieron atacar entonces la vasta red subterránea que comprendía numerosas posiciones muy bien fortificadas.

Se supone que la red palestina es significativamente más débil a causa del bloqueo israelí de la Franja de Gaza, que ha impedido la llegada de materiales de construcción consistentes, así como por el tipo de suelo, debido a su proximidad al mar.

El ejército estadounidense lleva décadas analizando los posibles puntos vulnerables de las instalaciones militares estratégicas de China y Corea del norte, muchas de las cuales están construidas bajo las montañas, a profundidades muy superiores a los 100 metros. Durante la Guerra Fría, la URSS y los países de Pacto de Varsovia fueron los primeros en excavar este tipo de fortalezas militares. La OTAN pudo analizar algunas de estas construcciones durante la Guerra de Ucrania, como la existente bajo la fábrica Azovstal.

Estados Unidos cree que para atacar este tipo de posiciones subterráneas necesitan lanzar las gigantescas bombas penetradoras GBU-57, como la que aparece en la foto de portada, que pesan 15.000 kilos. El problema es que, debido a su peso, solo pueden ser transportadas por bombarderos nucleares.

Múltiples variantes de la bomba nuclear táctica B61, que puede desplegar ojivas de 350 kilotones mucho más de veinte veces más poderosas que las utilizadas en Hiroshima, también están optimizadas para neutralizar posiciones fortificadas en profundad.

En Palestina la represión se ensaña especialmente con los niños

Durante la reciente tregua, el gobierno israelí liberó a decenas de niños palestinos que mantenía secuestrados en las cárceles. Muchos se sorprendieron al enterarse, por primera vez, que el ejército israelí detenía, encarcelaba y juzgaba a los niños palestinos.

Desde 2000 unos 13.000 niños palestinos han sido perseguidos por las tropas israelíes. Cada año, el ejército israelí detiene entre 500 y 700 niños palestinos, con edades comprendidas entre los 12 y los 17 años.

Según el derecho internacional, son niños los menores de 18 años. No obstante, la ley militar israelí establece la mayoría de edad penal a los 12 años. A pesar de ello, hay casos en los que las tropas han detenido y hostigado a niños menores de 12 años durante horas.

En Cisjordania los palestinos, incluidos los niños, están sometidos a las leyes militares israelíes, mientras a los colonos se les aplican las leyes civiles.

Israel sigue siendo el único país del mundo que procesa automática y sistemáticamente a niños ante tribunales militares. Tres de cada cinco niños son detenidos en su casa en mitad de la noche. Los soldados israelíes se presentan en la vivienda de una familia palestina alrededor de las 2 ó las 3 de la madrugada, derriban la puerta, despiertan a toda la familia, sacan al niño de la cama y se lo llevan detenido.

También prohibe las torturas y malos tratos, pero el 75 por cien de los niños experimentan algún tipo de violencia física a manos de los soldados israelíes.

A casi todos los niños les vendan los ojos y les atan las manos, y luego los obligan a subir a un vehículo militar para llevarlos a un centro de interrogatorio, a menudo ubicado en un asentamiento ilegal. Mientras tanto, los padres no tienen forma de saber a dónde llevarán a sus hijos y cuándo regresarán.

Al llegar al centro de interrogatorio, el 80 por cien de los niños son desnudados y cacheados por los soldados. Luego, un interrogador adulto, que habla árabe con fluidez, interroga al niño sin la presencia de un familiar o un abogado.

La legislación militar israelí no prevé la posibilidad de utilizar un abogado durante los interrogatorios. Dos tercios de los niños no están debidamente informados de sus derechos y el 55 por cien se ven obligados a firmar documentos en hebreo, un idioma que no entienden.

Los interrogadores israelíes colocan a uno de cada cuatro niños en régimen de aislamiento antes del juicio en un intento de obtener confesiones, un método considerado como tortura por la ONU.

El juicio posterior se celebra ante militares israelíes constituidos como tribunal. La tasa de condenas supera el 95 por cien, es decir, que los niños son condenados de manera sistemática.

El cargo más común contra los niños es el de arrojar piedras, un acto punible con hasta veinte años de prisión.

Sin embargo, muchos palestinos, incluidos niños, son detenidos por el ejército israelí sin acusación ni juicio, lo que significa que permanecen indefinidamente en prisiones militares, una práctica conocida como “detención administrativa”.

En todos los niveles, la represión militar israelí está diseñada para ejercer un control total sobre los niños y sus familias. Desde el momento en que los soldados israelíes entran en la casa, los niños saben que sus padres no podrán garantizar su seguridad.

Si bien muchos niños palestinos fueron liberados de las cárceles israelíes gracias a la tregua, cada noche las tropas israelíes realizan redadas y detenciones en Cisjordania.

A todo ello hay que sumar la muerte de 7.000 niños en Gaza desde el 7 de octubre, es decir, en dos meses.

Salen a la luz los planes imperialistas para desestabilizar Siria

La tesis oficial de los intoxicadores sobre el origen de la Guerra de Siria se sustenta sobre dos pilares fundamentales: que se produjo un levantamiento “espontáneo” de la población, es decir, que era una lucha interna que, además, estaba dirigida por una coalición de elementos “moderados”, agrupados en el Ejército Sirio Libre.

En realidad ni había “moderados” en Siria, ni tampoco se produjo ningún levantamiento “espontáneo”. La revuelta fue encabezada por la sucursal siria de Al-Qaeda, el Frente Al Nosra. Al frente no había sirios sino extranjeros y fue planeada muchos años antes.

En 2006 el embajador estadounidense en Damasco, William Roebuck, informó a Washington de las debilidades del gobierno de Bashar Al Assad, que presentó como “vulnerabilidades” que debían ser aprovechadas para desestabilizar el país con la colaboración de Arabia saudí.

El programa de cambio de régimen, iniciado en 2005, incluyó 12 millones de dólares en financiación del Departamento de Estado para la oposición siria a través de un programa conocido como Iniciativa de Asociación para Oriente Medio (MEPI).

El plan se inició en tiempos de Bush y continuó con Obama, demostrando que la política exterior de Estados Unidos no cambia por las elecciones, ya sean demócratas o republicanos los que ocupen la Casa Blanca.

Los primeros planes se elaboraron en 1957

La desestabilización de Siria seguía un antiguo plan de 1957, decidido en la época de Eisenhower y el primer ministro británico Harold Macmillan, que habían lanzado el primer programa coordinado (CIA/MI6) destinado a organizar incidentes de “bandera falsa” en el país para justificar la intervención militar.

El plan de desestabilización fue revelado en septiembre de 2003, cuando salieron a la luz los documentos privados de Lord Duncan Sandys, secretario de Defensa del gobierno de Macmillan. Los imperialistas estaban dispuestos a asesinar a políticos sirios y a incitar disturbios internos activando a la Hermandad Musulmana, que ya eran muy poderosos en ese momento. Se trató, por tanto, de una operación de “bandera falsa”, porque en realidad las acciones fueron llevadas a cabo por la CIA y el MI6.

El documento de 1957 decía: “Para facilitar las acciones de las fuerzas de liberación y reducir la capacidad de organización del régimen sirio, se debe realizar un esfuerzo especial para eliminar a ciertos individuos clave […] Una vez que se tome la decisión política de llevar a cabo disturbios en Siria, la CIA estará lista para ejecutar sabotajes e incidentes dentro del país, operando a través de contactos con individuos […] Los incidentes no deberían concentrarse en Damasco […] Los incidentes y enfrentamientos fronterizos pronto servirán de pretexto para la intervención […] La CIA y el MI6 utilizarán sus respectivas habilidades en acciones psicológicas y operativas para aumentar la tensión […] Siria aparecerá como fuente de complots, sabotajes y violencia contra los países vecinos” (1).

La Primavera Árabe de 2011

En su momento, el plan de cambio de régimen fue rechazado por los países vecinos y pospuesto. Pero fue sólo un aplazamiento porque durante la Primavera Árabe de 2011 los gobiernos seculares y los dirigentes políticos y religiosos iban a ser reemplazados por la Hermandad Musulmana, que debía incendiar el país explotando un descontento inicial y genuino de la población, para luego reprimir las manifestaciones o aprovechar el descontento llamando a la “yihad”.

En 2011 Yossef Bodansky ya denunció: “En realidad, lo que el régimen de Assad enfrenta es una insurgencia islámica y yihadista bien organizada y bien financiada destinada a destruir el equilibrio del país […] Decenas de civiles alauitas fueron secuestrados, asesinados bárbaramente y mutilados […] A mediados de julio de 2011, después de algunos meses de ‘revuelta’, ya habían sido asesinados 1.600 civiles y miembros de las fuerzas de seguridad y de las fuerzas armadas gubernamentales” (2).

A principios de 2012 Human Rights Watch denunció los crímenes cometidos por los llamados “rebeldes moderados” del Ejército Libre Sirio. Los documentos occidentales no habrían ignorado tales atrocidades si no hubieran sido cometidas en el contexto de una operación para desestabilizar Siria por parte de los servicios secretos de Estados Unidos y Reino Unido. El apoyo imperialista fue confirmado por el agente de la CIA Philip Giraldi en 2011: “Los instructores de las fuerzas especiales operaban sobre el terreno con los rebeldes sirios, mientras que la CIA y las fuerzas especiales estadounidenses proporcionaban inteligencia e interferencias en las comunicaciones […] Aviones no identificados de la OTAN aterrizaron en la base militar turca cerca de Iskenderun, en la frontera con Siria […] transportando armas del arsenal libio y voluntarios” (3).

Los aviones C-130 de la Fuerza Aérea saudí aterrizaron en el aeropuerto de Esenboga, cerca de Ankara, donde se encontraron con buques de carga jordanos procedentes de Ammán y Zagreb, cargados con armas y municiones del arsenal saudita destinadas a Siria. También estaban los C-17 procedentes de Al-Udeid, la base aérea militar de Qatar y cuartel general avanzado del Comando Central Americano (Centcom), donde también estaba alojada la Royal Air Force.

En Siria la Primavera Árabe fue un proyecto de ingeniería geopolítica destinado a “balcanizar” la región, fragmentándola según líneas étnicas y religiosas.

La creación de un califato islámico en Oriente Medio

La creación de un califato islámico en el corazón de Oriente Medio ya era, en última instancia, la estrategia recomendada por Zbigniew Brzezinski en los años ochenta. En aquel momento, el apoyo estadounidense se dirigía a los muyahidines afganos. En 2011, en Siria, tuvo lugar en beneficio de Al Qaeda y el Califato Islámico. Gracias a ello, en junio de 2014, Abu Bakr Al Baghdadi anunció al mundo la creación del Califato Islámico, logrado mediante la anexión de territorios del noroeste de Irak con los del este de Siria.

El Califato Islámico fue una catástrofe para las comunidades alauitas, kurdas, yazidíes, drusas, sufíes e incluso para los sunitas laicos. Los cristianos orientales, que ya habían huido de Irak y encontrado refugio en Siria, el último bastión del multiculturalismo y la tolerancia religiosa en Medio Oriente, corrían el riesgo de extinción en el mismo lugar de la cuna de su civilización. Ante la furia asesina del Califato Islámico, volvieron a huir, secuestrados, reducidos a la esclavitud, decapitados, crucificados. Sus iglesias, santuarios y monasterios (algunos de los cuales han sobrevivido durante más de mil años) fueron destruidos y profanados. Banderas negras ondearon sobre sus ruinas y Occidente permaneció sorprendentemente en silencio.

Para que tal escenario se hiciera realidad, el apoyo turco era esencial, como le reveló un oficial de inteligencia estadounidense a Seymour Hersh: “La inteligencia estadounidense había acumulado suficientes interceptaciones e inteligencia para demostrar que el gobierno de Erdogan había apoyado al Frente Al Nosra durante años, y ahora estaba haciendo lo mismo con el Califato Islámico” (4).

Gran parte de las armas que alimentaron la “yihad” procedían de Turquía. Se transportaron a Siria a través de una red de intermediarios oscuros, incluida la Hermandad Musulmana. Durante años, Erdogan había planeado invadir el norte de Siria, crear una zona de amortiguamiento en su frontera hasta Alepo, una zona libre para el entrenamiento de combatientes. El objetivo era fortalecer y apoyar la revuelta yihadista.

La guerra de los gasoductos

Qatar también jugó un papel importante en el escenario sirio. En 2000 Doha propuso a Bashar Al Assad un acuerdo para la construcción de un gasoducto destinado a transportar gas desde North Dome, un depósito situado en territorio qatarí, hasta Europa. Su ruta estaba prevista para pasar por Arabia saudí, Jordania, Siria y Turquía (corredor sunita) y contaba con el apoyo de Washington.

Rusia e Irán tenían otro proyecto. En 2009 ambos países ofrecieron a Assad una alternativa para transportar gas al Mediterráneo desde South Pars, un yacimiento iraní cuyas reservas se estiman en 16 billones de metros cúbicos. Su ruta de 1.500 kilómetros comenzaba en Port Assalouyeh y debía llegar a Damasco a través de Irán e Irak, extendiéndose luego al Líbano y posiblemente a Grecia. Se trataba de un “corredor chiita” con capacidad para transportar 110 millones de metros cúbicos de gas natural al día.

Los dos corredores debían pasar necesariamente por Siria, elemento común entre las dos rutas propuestas. En 2009 Bashar optó por el gasoducto ruso-iraní, un acuerdo valorado en 10.000 millones de dólares. De ahí la necesidad de eliminar a Assad y sustituirlo por un gobierno títere favorable a los intereses de Occidente y sus aliados, para imponer la solución del “corredor sunita”.

(1) https://www.theguardian.com/politics/2003/sep/27/uk.syria1
(2) https://www.files.ethz.ch/isn/140926/186_Bodansky.pdf
(3) https://www.theamericanconservative.com/nato-vs-syria/
(4) https://www.lrb.co.uk/the-paper/v38/n01/seymour-m.-hersh/military-to-military

No hay que matar tanto y, sobre todo, que las imágenes no aparezcan en televisión

En 1982, durante la invasión de Líbano, Biden, que entonces era senador, se reunió en Washington con el Primer Ministro israelí, Menachem Begin, para mostrar su apoyo al baño de sangre.

Según los informes propios, el ejército israelí mató entonces a a casi 500 civiles y dejó a otros 20.000 sin hogar. Las fuentes palestinas cifran la masacre en 10.000 civiles muertos y otros 60.000 sin hogar.

Los recuerdos de Begin sobre la reunión fueron publicados entonces en el periódico israelí Yedioth Aharonot. Biden le puso un ejemplo al asesino sionista: Estados Unidos estaría legitimado para bombardear las ciudades de Canadá en represalia por un ataque de militar canadiense. “No nos importa si todos los civiles mueren”, le dijo Biden.

Begin se sintió ofendido por el desafío de Biden. “No soy un judío al que le tiemblan las rodillas”, ni siquiera en pleno baño de sangre. Los judíos tenían derecho a establecerse en una región que llamó “Judea y Samaria”.

Con las matanzas sionistas ocurrió lo de siempre: no hay que matar tanto y, sobre todo, que las imágenes no se vean en la televisión. El tiempo acaba por olvidarlo todo, sobre todo si los medios de comunicación siguen tan sometidos como siempre. En Australia el Sydney Morning Herald concluyó que Washington había absuelto a Begin de sus pecados porque la “crisis libanesa” había sido aprobada de antemano por Reagan.

El senador Biden no criticó la operación en el Líbano, ni las matanzas, pero “dijo que Israel debería poner fin a su política de establecer nuevos asentamientos judíos en Cisjordania”. Las muertes en Líbano era irrelevantes para Biden.

Las opiniones de un terrorista profesional como Begin son mucho más interesantes que las de un senador de Delaware, que no le importaban a nadie. Durante toda su vida, Biden no fue más un charlatán. Begin era un pistolero que desde joven desenfundó su arma cada vez que tuvo ocasión.

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