La web más censurada en internet

Categoría: Oriente Medio (página 22 de 78)

El ejército israelí avanza en Siria para apoderarse de los embalses de agua

Ayer la aviación israelí lanzó un violento ataque cerca de Damasco, mientras las tropas israelíes continúan ampliando su ocupación en el país, alcanzando un puesto de control clave en la región sur de Quneitra.

Poderosas explosiones han sacudido los barrios occidentales de la capital. Su objetivo es el cuartel militar de Tal Al Shahem, uno de los centros militares más importantes del antiguo ejército regular en el sur de Damasco. Alberga centros de comunicaciones militares y radares, además de ser un punto crítico para misiles y armas antitanques.

El ejército israelí dijo el jueves que sus tropas de élite habían atacado y destruido una instalación subterránea de misiles iraníes al oeste de Hama.

Israel ha lanzado cientos de ataques aéreos masivos contra la mayoría de la infraestructura militar del derrotado ejército regular en toda Siria desde que el gobierno de Bashar Al Assad cayó el 8 de diciembre.

Los bombardeos israelíes han destruido los arsenales del antiguo ejército regular, así como las instalaciones e infraestructuras.

El ejército israelí también continúa expandiendo su ocupación hacia el sur de Siria. Ayer las tropas israelíes llegaron a la presa de Al Mantara, en a provincia de Quneitra, la presa más grande del sur de Siria. Israel ha tomado el control de los seis cuerpos de agua más estratégicos en el sur.

La expansión de Israel en Siria, que comenzó inmediatamente después de la caída del gobierno de Assad, ha visto a los invasores apoderarse de valiosos puntos de agua como la presa de Al Wahda en la cuenca del río Yarmouk y otros.

Ahora Israel controla el 30 por ciento del suministro de agua de Siria y el 40 por ciento del de Jordania.

El control del ejército israelí sobre la presa de Al Wahda, situada en la frontera con Jordania, es una amenaza para Jordania, ya que es el mayor beneficiario de las aguas del embalse.

Desbandada de la población israelí: las salidas se duplican

Como resultado de la guerra contra Gaza, el año pasado más del doble de israelíes abandonaron el país que en años anteriores. En total sumaron unos 82.700, frente a una media de 36.900 entre 2018 y 2022. El aumento de las salidas comenzó en 2023, con 55.400 abandonos.

Las cifras oficiales cuentan como salida a cualquiera que haya pasado 275 días al año en el extranjero. El crecimiento demográfico fue del 1,1 por cien en 2024, el más bajo en más de una década.

Son los primeros datos claros que muestran que muchos israelíes están buscando oportunidades en el extranjero por el miedo provocado por la guerra que comenzó en octubre de 2023.

La población israelí ya no se siente segura. En los intercambios de bombardeos con Irán, Hezbollah y Ansarollah, Israel ha blanco de cientos de drones y misiles.

Aunque hace un mes entró en vigor un alto el fuego con Hezbollah, la guerra en Gaza no da señales de terminar y las negociaciones con Hamas se han estancado. Un centenar de rehenes siguen retenidos en Gaza, lo que refuerza la desconfianza de la población israelí hacia el gobierno, en particular entre los menos religiosos.

En los últimos 15 meses, cientos de miles de israelíes han servido durante varios meses en unidades militares de reserva, cientos de ellos han muerto y miles han resultado heridos.

El riesgo de una fuga de fuerza de trabajo ha suscitado un intenso debate durante años en el país, y los dirigentes de las empresas de alta tecnología del país, con sede en Tel Aviv, a menudo pasan tiempo formándose o trabajando en lugares como Silicon Valley o Londres. El año pasado, los medios israelíes publicaron numerosos artículos sobre el éxodo de médicos y científicos.

—https://www.bloomberg.com/news/articles/2024-12-31/twice-as-many-israelis-left-the-country-in-2024-with-war-raging

El nuevo gobierno de Siria reparte cargos entre los dirigentes terroristas de Al Qaeda

Los antiguo matarifes de Al Qaeda constituyen la mayor parte de los nuevos dirigentes nombradas por el “gobierno de transición” sirio apoyado por el imperialismo. El jueves el nuevo gobierno de facto designó a Anas Hassan Jattab, antiguo cabecilla de Al Qaeda y cofundador de Al Nosra, al frente de la central de inteligencia del país.

Jattab, también conocido como Abu Ahmed Hudud, fue incluido en la lista negra de terroristas del Consejo de Seguridad de la ONU en septiembre de 2014 por su pertenencia a la dirección de Al Qaeda. También fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2012 por el mismo motivo (*).

El terrorista participó durante años “en la financiación, planificación, facilitación, preparación o ejecución de actos o actividades del Frente Al Nosra, en enlace con él, en su nombre, en su nombre o en apoyo a los actos o actividades del Frente Al Nosra”, dice la ONU. En 2017 este sector de Al Qaeda pasó a llamarse Hayat Tahrir Al Sham (HTS).

Desde principios de 2014 Jattab fue el director administrativo de Al Nosra y en tal condición formó parte de su Consejo Shura (Consejo Asesor). También fue responsable de seleccionar los guardaespaldas personales del cabecilla de HTS y gobernante de facto en Damasco, Abu Mohammad Al Jolani, quien ha cambiado su nombre a principios de este mes para volver a su nombre real, Ahmad Al Sharaa.

Finalmente Jattab se quedó a cargo de las cárceles de HTS en Idlib, donde se cometieron toda clase de desmanes.

En los últimos años, Jattab supervisó la seguridad en Idlib. Su participación en la obtención de inteligencia se remonta al período en que HTS consolidó su control sobre el norte de Siria con el apoyo de Turquía. Durante ese período dirigió la vigilancia de las redes clandestinas a lo largo de las fronteras de las áreas controladas por HTS.

Jattab es el último dirigente de HTS al que se le ha otorgado un alto cargo en el “gobierno de transición” tras la caída de Bashar Al Assad. La semana pasada, el comando general de las facciones armadas yihadistas nombró a Assad Hassan Al Shibani, miembro fundador de Al-Qaeda en Siria, como ministro de Asuntos Exteriores interino.

Murhaf Abu Qasra, un alto dirigente de HTS conocido por el apodo de Abu Hassan ha sido nombrado ministro de Defensa.

Mientras HTS continúa consolidando su poder en Siria con el pleno apoyo de los imperialistas, han estallado enfrentamientos en el oeste del país entre los restos del antiguo ejército regular que han formado unidades guerrilleras para continuar la lucha contra los yihadistas.

(*) https://naharnet.com/stories/en/64184-u-s-blacklists-al-nusra-front-leaders-says-group-trying-to-hijack-syrians-struggle

El nuevo gobierno sirio se aproxima a la Hermandad Musulmana

La foto de portada, tomada hace unos días en el palacio presidencial sirio, ha causado estupor en los medios egipcios cercanos al general Sissi. En el centro está el jefe de HTC y nuevo señor de Damasco, Ahmed Al Sharaa, alias Al Jolani, y tiene a su derecha a uno de los cabecillas de la Hermandad Musulmana egipcia, Mahmud Fethi, que reside en Turquía y a su izquierda, el asesor de relaciones exteriores del partido de Erdogan.

La Hermandad Musulmana casi había sido borrada del panorama político árabe en Siria, Túnez, Egipto y Emiratos Árabes Unidos. En el conflicto entre palestinos e israelíes desatado por el ataque del 7 de octubre del año pasado, los “hermanos” tuvieron dificultades para posicionarse, incluso con su habitual duplicidad, entre el apoyo indiscutible a Hamas y el odio hacia Irán.

Esta pérdida de influencia se explicó por la atomización del movimiento tras los reveses sufridos en Egipto y Túnez. Desde el golpe militar que llevó al mariscal Sissi al poder en 2013, la Hermandad Musulmana egipcia se había dividido en tres sectores: uno clandestino en El Cairo, otro en Londres y un tercero en Estambul. Sus más fervientes defensores, Turquía y Qatar, se habían acercado, si no reconciliado, con Arabia saudí, Emiratos Árabes Unidos y Egipto, regímenes que clasifican a la Hermandad Musulmana entre las organizaciones terroristas.

En 2022 los “hermanos” perdieron a sus dos figuras más destacadas, el predicador qatarí Youssef Qaradawi, presentador durante mucho tiempo de un programa de televisión en Al Jazira, y el egipcio Ibrahim Munir, exiliado en Londres.

La fotografía indica la cercanía entre los tres dirigentes sirios, turcos y egipcios con la Hermandad Musulmana. El nuevo gobierno sirio ha dado pocas señales de apertura hacia los movimientos de oposición sirios y no ha iniciado un verdadero encuentro con los representantes de las principales minorías que viven en Siria.

La presencia en Damasco de Fethi, miembro activo de la Hermandad Musulmana refugiado en Turquía, preocupa al gobierno egipcio, que puede quedar sumido en una desestabilización como la de hace 20 años. La gestión del general Sissi, abandonada por los saudíes, está lastrada por una profunda crisis y una deuda colosal.

Fethi es bien conocido por los servicios de seguridad de El Cairo porque desempeñó un papel muy activo en la Primavera Árabe que propició la caída del presidente Hosni Mubarak. Desde muy joven fue asesor de Jayrat Al Chater, dirigente de la Hermandad Musulmana entre 2012 y 2013.

Desde su salida de Egipto en 2013, es un personaje muy activo en la capital turca, donde muy recientemente rompió con su partido para crear un nuevo movimiento, llamado “La Nación Egipcia”, en el que pretende integrar a algunas corrientes yihadistas.

Los espías británicos en Siria impulsaron al grupo yihadista HTS

En nombre de la construcción de una “oposición moderada”, Londres estableció una red de servicios sociales y medios de comunicación en las áreas controladas por HTS, en beneficio de un grupo afiliado a Al Qaeda. Los archivos de inteligencia británicos filtrados confirman que el gobierno de Londres ayudó al ascenso de HTS, un grupo yihadista que estuvo prohibido por los gobiernos occidentales hasta que tomó el poder en Siria a comienzos de este mes.

El primer ministro Keir Starmer dice que es demasiado pronto para eliminar a HTS de la lista británica de organizaciones terroristas prohibidas. Cuando se añadió el grupo en 2017, su entrada decía que se debía considerar como un “nombre alternativo” a Al Qaeda. Por lo tanto, era ilegal que funcionarios del gobierno británico se reunieran con representantes de HTS mientras continuara en la lista negra.

Sin embargo, el 16 de diciembre, diplomáticos británicos, incluida Ann Snow, representante especial de Londres para Siria, convocaron una cumbre con Jolani y otros cabecillas de HTS en Damasco.

El mismo día, el periódico Times concedió a Jolani una entrevista en la que pedía el fin de las sanciones occidentales contra el país, prometiendo que Siria no sería un “punto de partida para ataques contra Israel bajo su supervisión”. Esta entrevista siguió a un perfil de la BBC que se publicó para resaltar el “cambio de imagen” de HTS por parte de Jolani. Ahora parece que el escenario está preparado para revocar la prohibición de HTS y para que Londres reconozca al grupo como el representante legítimo de la Siria posterior a Al Assad.

El apoyo de Reino Unido a HTS es la culminación de un proceso largo y secreto que comenzó cuando la dirección del grupo todavía estaba estrechamente alineada con la rama siria de Al Qaeda, Jabhat Al Nusra, e incluso con el Califato Islámico. Si bien la inteligencia británica lanzó una vez una campaña para socavar a HTS en las áreas de Siria controladas por la oposición, mientras cultivaba las llamadas facciones “moderadas”, los archivos filtrados revelan que los esfuerzos clandestinos ayudaron a fortalecer a la organización de Jolani, ayudándole a preparar su camino hacia el poder. Aún más preocupante es el hecho de que los documentos sugieren que, contrariamente a lo que los principales medios de comunicación informan sobre la separación del grupo de Al Qaeda, ambos siguen siendo estrechos colaboradores en Siria.

Un expediente fechado en 2020 señala que los afiliados locales de Al Qaeda coexisten pacíficamente con los de HTS en el noroeste del país, lo que “proporciona espacio” para que el “grupo transnacional explícitamente salafista-yihadista […] mantenga un refugio seguro e inestable en Siria, desde donde podrán entrenarse y prepararse para una futura expansión” fuera del país. Sin embargo, con la caída de Al Assad los diplomáticos británicos lo desecharon y se apresuran a ir a Damasco para abrazar a Jolani.

La propaganda del MI6 ayuda a la ‘oposición siria’

Desde los primeros días de la crisis siria, el Estado británico empleó en secreto una constelación de contratistas, formada por antiguos militares y servicios de inteligencia, para llevar a cabo complejas operaciones de guerra sicológica con un coste de varios millones de libras. El objetivo era demonizar y desestabilizar al gobierno de Al Assad, y convencer a la población nacional, a los organismos internacionales y a los ciudadanos occidentales de que los yihadistas que saqueaban el país representaban una alternativa “moderada”, inundando los medios de comunicación con una cobertura favorable.

Por el camino, la red respaldada por Occidente impulsó numerosos medios de comunicación de oposición, al tiempo que entrenó a un pequeño ejército de los llamados “periodistas ciudadanos” para fabricar propaganda dirigida a audiencias nacionales e internacionales. Dos de los principales contratistas británicos fueron ARK y Global Strategy, ambos dirigidos por veteranos del MI6.

En una comunicación conjunta filtrada al Ministerio de Asuntos Exteriores, desde 2011 los empresarios se jactaban de que habían desarrollado “extensas redes que abarcan a partes interesadas en toda Siria, desde miembros clave de estructuras de gobierno civil, comandantes de brigada y miembros de noventa grupos MAO [Oposición Armada Moderada] hasta organizaciones de la sociedad civil, proveedores de servicios y militantes. Periódicamente ARK y TGSN informaban sobre el tema [al gobierno] y, a través del proyecto MAO, a la coalición internacional. Ambos tienen redes de investigación extensas y bien establecidas en regiones controladas por la oposición” siria.

De forma independiente y en conjunto KRG y Global Strategy tomaron la iniciativa de “socavar” a los grupos HTS a través de esfuerzos de “comunicación estratégica” de encubrimiento y proyectos de la sociedad civil. Los archivos filtrados sobre estos esfuerzos enfatizan que estas iniciativas no deberían “criticar directamente a HTS (o grupos relacionados)”. Por un lado, se creía que la censura abierta de HTS podría ser “polarizante” en áreas controladas por la oposición, “para muchas personas que lo ven como una fuerza de resistencia legítima, incluso si no es un actor deseable de gobierno”.

Además, “cualquier desafío percibido al control de HTS podría resultar en la paralización del personal del proyecto, socios y beneficiarios u otras sanciones contra el proyecto”.

Esta evaluación refleja la comprensión de los oficiales y agentes de inteligencia británicos en la Siria ocupada de que su seguridad dependía de la protección contra el HTS. Al evitar desafiar directamente al grupo extremista, ARK y Global Strategy esperaban poder llevar a cabo “actividades que indirectamente permitan a las comunidades desafiar el control de HTS”.

Además de los esfuerzos de guerra psicológica que exaltan una “descripción positiva en torno a las actividades moderadas de gobernanza de la oposición” y que se guían por “mensajes basados ​​en valores”, las excepciones de la inteligencia británica tenían como objetivo establecer “espacios seguros para reuniones comunitarias” en el territorio de la oposición. Según los archivos filtrados, allí los participantes pudieron disfrutar de películas de propaganda creadas en Reino Unido que ensalzan virtudes “moderadas”, “actividades compartidas como deportes y clases de arte” y presentaciones “informativas” sobre temas que van desde la “atención psicosocial [sobre] armas sin explotar hasta artillería”, en coordinación con la Defensa Civil Siria, más conocida como Cascos Blancos, creada por ARK.

Los espías británicos operan en Siria bajo la protección de Al Qaeda

Los Cascos Blancos fueron sólo una parte de un esfuerzo más amplio para establecer una serie de cuasi-estados controlados por extranjeros en toda la Siria ocupada, con estructuras de gobierno paralelas integradas por ciudadanos sirios adiestrados y financiados por Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos. La propaganda y los medios de comunicación occidentales presentaron los asentamientos yihadistas como historias de éxito “moderadas”, cuando en realidad eran profundamente caóticos y peligrosos, gobernados con mano de hierro por elementos extremistas violentos como HTS, a menudo bajo interpretaciones erróneas de la sharia.

Como señaló un contratista británico en una comunicación filtrada al Ministerio de Asuntos Exteriores, “presentar un modelo consistente pero operativo en las áreas liberadas de Siria fortalecerá la oposición y proporcionará la base para una nueva arquitectura de seguridad pública responsable y encabezada por civiles”. Otra parte del mismo documento, fechado en 2016, diseñó estructuras y entidades de gobierno de Reino Unido como los Cascos Blancos y la Policía Siria Libre (FSP), que se exportarían “a territorios recién liberados” en el país.

A medida que los fondos occidentales fluían hacia el territorio controlado por la oposición, el poder de HTS creció exponencialmente. Un documento filtrado decía que HTS pudo “consolidar su posición, neutralizar a sus oponentes y posicionarse como un actor clave en el norte de Siria”. Esto fue particularmente marcado en Idlib, donde HTS “incrementó significativamente su influencia y control territorial en el gobierno”. A medida que Al Qaeda consolidaba su control, las estructuras de gobierno respaldadas por Reino Unido y los elementos de oposición operaban bajo su vigilancia con casi total libertad, a salvo de represalias violentas.

Otro expediente filtrado particularmente llamativo señala que “HTS y otros grupos armados extremistas tienen muchas menos probabilidades de atacar a entidades de oposición que reciben apoyo” del Fondo de Estabilidad, Seguridad y Conflictos (CSSF) del gobierno británico.

Según la evaluación británica, el trato amistoso de HTS hacia las “entidades de oposición” como los Cascos Blancos y la Policía Libre Siria se debe al hecho de que “obviamente proporcionan servicios clave” a los residentes del territorio ocupado. Al financiar una red de organizaciones de servicios sociales en el área inmediata de HTS, mientras generaban oleadas de cobertura mediática positiva sobre la vida en las áreas que controlaba, los empresarios británicos como ARK y Global Strategy fortalecían, sin saberlo, la credibilidad del grupo yihadista como entidad de cabecera.

La filtración de inteligencia se refiere repetidamente a la necesidad de crear “conciencia sobre la prestación de servicios de la oposición moderada” y de proporcionar a los oyentes “narrativas y demostraciones convincentes de una alternativa creíble al régimen” de Al Assad. La necesidad fue particularmente pronunciada entre los ciudadanos que antes habían apoyado el cambio de régimen pero que ahora creen que “la revolución está muerta”, y entre los vecinos de los territorios ocupados que “dan la bienvenida a los [yihadistas de] HTS, especialmente si [reciben] servicios del mismo”. En muchos casos, sin embargo, esos “servicios” fueron proporcionados por los representantes de la inteligencia británica.

Otro documento filtrado indicaba que, “para asegurar su dominio, HTS estaba dispuesto a trabajar con un conjunto de grupos más moderados”. Eso incluía a los mismos elementos “moderados” que la inteligencia británica buscaba promover. Por supuesto, ninguna de esas facciones se adhería a la definición de “moderada”, pero su falta de prohibición bajo las leyes antiterroristas de Reino Unido permitía una colaboración directa y una financiación que habría estado prohibida si HTS hubiera sido autorizado directamente.

‘Queremos ser amigos de Estados Unidos’

Mientras tanto, en 2018 en Washington comenzaron las presiones para permitir que HTS recibiera ayuda, pero “indirectamente”, a través de otros grupos que operaban en Idlib. James Jeffrey, un diplomático del gobierno de Trump que se convirtió en uno de los principales defensores del HTS, dijo entonces a los medios estadounidenses que Jolani le había dicho: “Queremos ser sus amigos. No somos terroristas. Simplemente estamos luchando contra Assad”.

Sin embargo, en evaluaciones secretas sobre el terreno, los contratistas británicos proporcionaban una visión mucho más preocupante de la dinámica en Idlib, controlada por HTS. “No podemos estimar el número de personas que […] no se han unido a ISIS [Califato Islámico] o HTS”.

En 2020 los servicios de inteligencia británicos inundaron Idlib con dinero para proyectos aparentemente destinados a “socavar” a HTS, al tiempo que se quejaban de la influencia cada vez mayor del grupo, cuyo “impacto”, según decían, probablemente sería sostenible.

Como resultado, los espías británicos advirtieron que “los actores salafistas y yihadistas serían vistos cada vez más como sinónimo de oposición a Assad”. En sus presentaciones ante el Ministerio de Asuntos Exteriores, la Estrategia Global efectivamente admitió la derrota, reconociendo que estaba “luchando” por proporcionar datos creíbles que proporcionen “causa y efecto” de sus operaciones anti-HTS, o cualquier resultado tangible en el mundo real: “No podemos estimar el número de personas que, debido al proyecto, no se han unido a ISIS [Califato Islámico] o HTS […] No hay una manera rigurosa de determinar con certeza el alcance de su resistencia colectiva al aumento de la propaganda de la OEA” [Organización Extremista Violenta].

La inteligencia británica entendió claramente que el ascenso de HTS al poder contrarrestaba los esfuerzos de Londres por neutralizar las operaciones y la atracción de otros grupos extremistas en Siria. Los afiliados de Al Qaeda en el territorio ocupado no sólo “coexisten con HTS”, sino que además de “dominar por HTS” el norte del país, “proporcionan activamente espacio para puedan existir grupos e individuos alineados con [Al Qaeda]”. Desde aquel “refugio seguro”, los elementos yihadistas tenían total libertad para centrarse en “objetivos y metas que se extienden más allá de las fronteras sirias”.

Además, concluyeron que la “consolidación de la influencia de HTS en Idlib” fomentó una “dinámica binaria” en la que HTS y Assad representaban los únicos candidatos potenciales serios para llenar el vacío de poder.

Como era de esperar, los archivos filtrados no contienen ninguna reflexión sobre si las extensas operaciones de guerra sicológica de Reino Unido en Siria para demonizar a Al Assad y promover una oposición de “prestación moderada de servicios” pueden haber contribuido a esa misma “dinámica binaria”.

No es la primera vez que la complacencia de Londres beneficiaba a los yihadistas desatados en Siria. En 2016 la inteligencia británica lanzó una operación para entrenar a combatientes rebeldes sirios “moderados” en una base secreta en Jordania. Los documentos filtrados indican que los contratistas que ofertaron por el proyecto concluyeron que los militantes inevitablemente canalizarían la ayuda de Londres hacia el Frente Al Nosra, el Califato Islámico y otros “actores extremistas”. En lugar de abandonar un proyecto condenado al fracaso, los empresarios decidieron “tolerar” el riesgo a una escala “razonable”.

Casi una década después, cuando se habían gastado decenas de millones de libras en construir una oposición supuestamente “moderada”, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico ha salido de las sombras para abrazar al beneficiario final de su proyecto secreto sirio, Jolani, el fundador de la filial de Al Qaeda y antiguo segundo al mando del Califato Islámico, mientras tomaba el poder en Damasco. El historial de atroz violencia sectaria del nuevo dirigente está casi olvidado, mientras un Primer Ministro británico claramente entusiasmado, Keir Starmer, promete que su país ahora “desempeñará un papel más presente y coherente en toda la región”.

Kit Klarenberg https://thegrayzone.com/2024/12/26/leaked-files-uk-syria-jolanis-hts/

El plan: privatizar Siria y saquear las riquezas del país

Inmediatamente después del colapso del gobierno sirio, sigue habiendo mucha incertidumbre sobre el futuro del país, incluyendo si podrá sobrevivir como un estado unitario o se dividirá en estados más pequeños, como lo hizo Yugoslavia a principios de los años noventa, una medida que finalmente condujo a una sangrienta intervención de la OTAN. Además, quién puede tomar el poder en Damasco sigue siendo una pregunta abierta. Por el momento, al menos, los miembros de Hayat Tahrir Al Sham (HTS) parecen muy propensos a ocupar puestos clave en cualquier estructura administrativa que surja del derrocamiento de Bashar Al Assad después de una década y media de una guerra patrocinada por Occidente.

El 12 de diciembre Reuters informó que HTS ya está “imprimiendo su autoridad en el estado de Siria con la misma velocidad del rayo con la que se apoderó del país, desplegando policías, instalando un gobierno interino y reuniéndose con enviados extranjeros”. Mientras tanto, sus burócratas, que hasta la semana pasada dirigían una administración islamista en un rincón remoto del noroeste de Siria, se han trasladado en masa a la sede del gobierno en Damasco. Mohammed Bashir, jefe del “gobierno regional” de HTS en Idlib, ocupada por los yihadistas, ha sido nombrado “primer ministro interino” del país.

Sin embargo, a pesar del caos y la precariedad de la nueva Siria yihadista, una cosa parece segura: por fin el país ha quedado abierto a la explotación económica occidental. HTS ha informado a los dirigentes empresariales locales e internacionales que, cuando esté en el poder, “adoptará un modelo de libre mercado e integrará al país en la economía mundial, en un cambio importante respecto de décadas de control estatal corrupto”.

Los sectores de la economía siria controladas por el Estado en tiempos de Assad no eran corruptos. Una característica llamativa de los ataques contra la infraestructura siria por parte de fuerzas dentro y fuera del país es que los sitios económicos e industriales son un objetivo recurrente. Además, el gobierno que aspira a estar dominado por HTS no ha hecho nada para contrarrestar estos ataques, cuando asegurar activos económicos clave será vital para la reconstrucción social y, por lo tanto, una cuestión prioritaria.

Se ve claramente el tipo de país que planean construir los “terroristas moderados”. Fuerzas como HTS están aliadas con el imperialismo estadounidense y su enfoque económico lo reflejará. Antes de la guerra, el gobierno siguió un enfoque económico que mezclaba propiedad pública y elementos de mercado. La intervención pública permitió un grado de independencia política del que carecen otras naciones de la región. La administración de Assad entendió que sin una base industrial, ser soberano es imposible. El nuevo enfoque de “libre mercado” dejará eso completamente diezmado.

El proyecto de reconstrucción

La independencia económica y la fortaleza de Siria bajo el gobierno de Assad y los beneficios que obtuvo el ciudadano medio nunca fueron reconocidos antes o durante la guerra por delegación que duró una década. Sin embargo, innumerables informes de importantes instituciones internacionales subrayan esta realidad, que ahora ha sido brutalmente derrotada y nunca ha vuelto a aparecer. Por ejemplo, un documento de la Organización Mundial de la Salud de abril de 2015 señaló que Damasco “tenía uno de los sistemas de atención sanitaria mejor desarrollados del mundo árabe”.

Según una investigación de la ONU de 2018, la atención sanitaria universal y gratuita se extendió a todos los ciudadanos sirios, que disfrutaban de algunos de los niveles más altos de atención de la región”. La educación también era gratuita y se estima que, antes de la guerra, el 97 por cien de los niños sirios en edad escolar primaria asistían a clase, y se pensaba que las tasas de alfabetización de Siria superaban el 90 por cien tanto para hombres como para mujeres. En 2016, millones de personas estaban fuera de la escuela.

Un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU publicado dos años después señaló que antes de la guerra Siria “era el único país de la región de Oriente Medio que era autosuficiente en la producción de alimentos”, y que su “próspero sector agrícola” contribuía “aproximadamente el 21 por cien” del PIB entre 2006 y 2011. La ingesta calórica diaria de los civiles era equivalente a la de muchos países occidentales y los precios se mantenían asequibles gracias a los subsidios públicos. Mientras tanto, la economía del país era una de las de mejor desempeño de la región, con una tasa de crecimiento promedio del 4,6 por cien anual.

En el momento en que se escribió el informe, Damasco había aumentado su dependencia de las importaciones debido a las sanciones occidentales en muchos sectores e, incluso entonces, apenas podía comprar o vender nada, ya que las medidas equivalían a un embargo efectivo. Al mismo tiempo, la ocupación militar estadounidense de un tercio de Siria, rico en recursos, cortó el acceso del gobierno a sus propias reservas de petróleo y trigo. La situación no haría más que empeorar con la aprobación de la Ley de Protección Civil de Siria en junio de 2020.

Bajo sus auspicios, se prohibió y se sigue prohibiendo la venta o el intercambio con cualquier ciudadano o entidad siria de un gran volumen de bienes y servicios en todos los ámbitos imaginables. La legislación establece explícitamente que su principal objetivo es impedir los intentos de reconstruir Siria. Un pasaje describe abiertamente “una estrategia para disuadir a las personas extranjeras de firmar contratos relacionados con la reconstrucción”.

Inmediatamente después de entrar en vigor, el valor de la libra siria se desplomó aún más, lo que hizo que el coste de la vida se disparara. En un abrir y cerrar de ojos, casi toda la población del país no se pudo permitir lo más básico siquiera. Incluso las fuentes convencionales que suelen aprobar la beligerancia hacia Damasco advirtieron de una inminente crisis humanitaria. Sin embargo, Washington no se preocupó ni se desanimó por esas advertencias. James Jeffrey, jefe de política siria del Departamento de Estado, aplaudió activamente estos acontecimientos.

Al mismo tiempo, Estados Unidos mantenía comunicaciones frecuentes y secretas con HTS y ayudaba activamente al grupo, aunque de forma “indirecta” debido a que el Departamento de Estado les había designado como entidad terrorista. Esto siguió a los acercamientos directos a Washington de sus dirigentes, incluido Abu Mohammed Jolani, dirigente de Al Qaeda/Al Nosra. “Queremos ser sus amigos. No somos terroristas. Solo estamos luchando contra Assad”, dijo.

Dados los contactos, no es ninguna coincidencia que en julio de 2022 Al Jolani anunciara los planes de HTS para el futuro de Siria, que contenían múltiples pasajes en los que las finanzas y la industria ocupaban un lugar destacado. Anticipando directamente la reciente promesa del grupo de “adoptar un modelo de libre mercado”, el asesino en masa yihadista habló de su deseo de “abrir los mercados locales a la economía mundial”. Muchos pasajes parecen escritos por representantes del Fondo Monetario Internacional.

Por coincidencia, desde 1984 Siria ha rechazado los préstamos del FMI, una herramienta clave con la que el imperio estadounidense mantiene el sistema capitalista mundial y domina a los países pobres para que permanezcan bajo su yugo. La Organización Mundial del Comercio, de la que Damasco tampoco es miembro, desempeña un papel similar. La adhesión a ambas contribuiría en cierta medida a cimentar el modelo de libre mercado propugnado por HTS. Después de más de una década de ruina económica deliberada y sistemática, un analista de riesgos políticos comenta:

“No tienen otra opción. Necesitan el respaldo turco y qatarí, por lo que tendrán que liberalizarse. No tienen capital alguno. El país está en ruinas y necesitan desesperadamente inversiones. Además, esperan que la liberalización pueda atraer algún interés saudí, emiratí o egipcio. Es imposible que Siria se reconstruya utilizando sus propios recursos. La guerra civil podría reanudarse. Están actuando por necesidad”.

La terapia de choque en Yugoslavia

En el prolongado desmantelamiento político y económico de Siria hay ecos inquietantes de la destrucción de Yugoslavia por parte del imperio estadounidense a lo largo de los años noventa. Durante aquella década, la desintegración de la federación produjo amargas guerras de independencia en Bosnia, Croacia y Eslovenia, alentadas, financiadas, armadas y prolongadas a cada paso por las potencias occidentales. La percibida centralidad de Belgrado en esas guerras brutales y su supuesta complicidad y patrocinio de horrendos crímenes de guerra llevaron al Consejo de Seguridad de la ONU a imponer sanciones contra lo que quedaba del país en mayo de 1992.

Las medidas fueron las más duras jamás impuestas en la historia de la ONU. En un momento, produjeron una inflación del 5,578 quintillones por ciento, el abuso de drogas, el alcoholismo, las muertes evitables y los suicidios se dispararon, mientras que la escasez de bienes, incluida el agua, era perpetua. La industria independiente yugoslava, otrora próspera, quedó paralizada y su capacidad para fabricar incluso medicamentos de uso diario era prácticamente inexistente. En febrero de 1993, la CIA evaluó que el ciudadano medio se había “acostumbrado a la escasez periódica, las largas colas en las tiendas, las casas frías en invierno y las restricciones del suministro eléctrico”.

Al examinar los destrozos años después, Foreign Affairs señaló que las sanciones contra Yugoslavia demostraban que “en cuestión de meses o años se pueden devastar economías enteras”, y que esas medidas pueden servir como “armas de destrucción masiva” excepcionalmente letales contra las poblaciones civiles de los países objetivo. Sin embargo, a pesar de tanta desolación y miseria, durante todo ese período, Belgrado resistió las privatizaciones y la propiedad extranjera de su industria o al saqueo de sus vastos recursos. La abrumadora mayoría de la economía de Yugoslavia era de propiedad pública o de los trabajadores.

Yugoslavia no era miembro del FMI, el Banco Mundial ni la OMC, lo que en cierta medida contribuyó a aislar al país de la depredación económica. En 1998, sin embargo, el gobierno comenzó a librar una dura lucha contra el Ejército de Liberación de Kosovo, una milicia yihadista vinculada a Al Qaeda y financiada por la CIA y el MI6. Eso proporcionó a Estados Unidos un pretexto para, por fin, terminar la tarea de neutralizar lo que quedaba del sistema socialista del país. Como admitió más tarde un funcionario del gobierno Clinton: “Fue la resistencia de Yugoslavia a las tendencias más amplias de reforma política y económica [en Europa del Este], y no la difícil situación de los albanokosovares, lo que mejor explica la guerra de la OTAN”.

De marzo a junio de 1999, la Alianza bombardeó Yugoslavia durante 78 días seguidos. Sin embargo, el ejército de Belgrado apenas estuvo en la línea de fuego en ningún momento. En total, la OTAN sólo destruyó 14 tanques yugoslavos, pero 372 instalaciones industriales separadas quedaron destrozadas, dejando a cientos de miles de personas sin trabajo.

Es notable que la Alianza haya seguido las instrucciones de las empresas estadounidenses sobre los lugares a atacar, y no se ha alcanzado ni una sola fábrica extranjera o privada.

Los bombardeos de la OTAN sentaron las bases para la destitución del dirigente yugoslavo Slobodan Milosevic mediante una revolución de colores patrocinada por la CIA y la Fundación Nacional para la Democracia en octubre del año siguiente. En su lugar, un gobierno tenazmente prooccidental asesorado por un colectivo de economistas patrocinados por Estados Unidos tomó el poder. Su misión era crear un entorno económico favorable para las inversiones privadas y de otro tipo” en Belgrado. En el momento en que asumieron el cargo, se desplegaron devastadoras medidas económicas de choque, en detrimento de una población ya muy empobrecida.

En las décadas transcurridas desde entonces, sucesivos gobiernos respaldados por Occidente en toda la ex Yugoslavia han aplicado una interminable serie de reformas neoliberales para garantizar un entorno favorable a los inversores a escala local para los ricos oligarcas y empresas occidentales. Al mismo tiempo, los bajos salarios y la falta de oportunidades de empleo persisten o empeoran, mientras que el costo de la vida aumenta, lo que produce una despoblación masiva, entre otros efectos destructivos. Durante todo este tiempo, los dirigentes estadounidenses, íntimamente implicados en la desintegración del país, han buscado descaradamente enriquecerse con la privatización de las antiguas industrias públicas.

La represión interna

¿Le espera a Damasco un destino semejante? Para Pawel Wargan, coordinador político de la Internacional Progresista, la respuesta es un rotundo “sí”. La historia del país resulta familiar “para quienes estudian los mecanismos de la expansión imperialista”. Una vez que sus defensas estén totalmente neutralizadas, las industrias del país serán compradas a precios de ganga como parte de las reformas de mercado, que transfieren otra porción más de la riqueza de la humanidad a las empresas occidentales.

“Hemos sido testigos de la coreografía bien ensayada del cambio de régimen imperialista: se derroca a un ‘tirano’; los partidarios de la soberanía nacional son sistemática y brutalmente reprimidos; con una violencia tremenda, pero oculta, los activos del país son troceados y vendidos al mejor postor; se descartan las protecciones laborales; se truncan vidas humanas. Las formas más depredadoras del capitalismo se arraigan en cada grieta y poro que emerge en el colapso del Estado. Es la agenda de las políticas de ajuste estructural impuestas por el Banco Mundial y el FMI”.

Alexander McKay se hace eco del análisis de Wargan. Ahora que Siria es “libre”, se verá obligada a depender cada vez más de las importaciones de Occidente. Esto no sólo engorda los benegficios del imperialismo, sino que “también restringe severamente la libertad de cualquier gobierno sirio para actuar con algún grado de independencia”. Durante toda la era de unipolaridad estadounidense posterior a 1989 se llevaron a cabo esfuerzos similares. Estaba bien encaminada en Rusia en la década de los noventa, hasta que comenzó “el lento cambio de política a principios de la década de 2000 bajo Putin”.

El objetivo es reducir a Siria al mismo estatus que Líbano, con una economía controlada por fuerzas imperiales, un ejército utilizado principalmente para la represión interna y una economía que ya no puede producir nada más que servir simplemente como mercado para materias primas producidas en otros lugares y sitio de extracción de recursos. Estados Unidos y sus aliados no quieren el desarrollo independiente de la economía de ninguna nación. Esperemos que el pueblo sirio resista este último acto de neocolonialismo.

Kit Klarenberg https://www.mintpressnews.com/privatizing-syria-us-plans-to-sell-off-a-nations-wealth-after-assad/288843/

Netanyahu ha ordenado al ejército que asesine a los rebeldes yemeníes

Ayer Netanyahu dijo que había pedido al ejército que destruyera la infraestructura de los rebeldes huthíes de Yemen que dispararon un misil el sábado contra Tel Aviv, en el centro de Israel, que causó 16 heridos.

“Pedí a nuestras fuerzas armadas que destruyeran la infraestructura de los huthíes porque cualquiera que intente atacarnos debe ser golpeado con fuerza”, declaró durante un discurso en el Parlamento.

Por su parte, el ministro de Defensa, Israel Katz, abundó en las amenazas contra los yemeníes. “Golpearemos duramente a los huthíes, apuntaremos a su infraestructura estratégica y decapitaremos a sus dirigentes, tal como lo hicimos con Haniyeh, [Yahya] Sinuar [de Hamas] y [Hassan] Nasrallah [de Hezbollah] en Teherán, Gaza y Líbano”, dijo Katz en un acto convocado por el Ministerio de Defensa.

Es el primer reconocimiento público de que Israel dirigió el asesinato de Ismail Haniyeh en julio en la capital iraní. Haniyeh era el máximo dirigente del movimiento palestino Hamas y en tal condición participaba en las negociaciones para un alto del fuego en Gaza.

El ejército israelí abre fuego contra los manifestantes sirios

En Siria el ejército israelí ha abierto fuego contra los manifestantes que exigen el fin de su presencia militar en Daraa. El tiroteo dejó al menos un herido.

Las tropas israelíes establecieron un puesto militar en una antigua base del ejército sirio abandonada en la aldea de Maariyah, en el sur de Siria, y prohibieron a los agricultores locales acceder a sus campos.

Los periodistas de Associated Press que visitaron el lugar detectaron la presencia de las tropas israelíes desde la distancia.

La aldea de Maariyah, en el extremo occidental de la provincia de Daraa, en el sur de Siria, está cerca de los Altos del Golán ocupados por Israel, pero fuera de la zona de amortiguamiento establecida por el acuerdo de alto el fuego de 1974 entre Siria e Israel.

En una declaración, el ejército israelí reconoció que opera en la zona de amortiguamiento y en varios otros lugares cercanos para garantizar la seguridad de la frontera norte de Israel. Sin embargo, se negó a comentar sobre la ubicación precisa de sus tropas.

Israel tomó el control de parte del sur de Siria, a lo largo de la frontera con los Altos del Golán anexionados por Israel, días después de que Al Qaeda derrocara al presidente sirio Bashar al-Assad la semana pasada.

La captura de la zona de amortiguación, una región desmilitarizada de unos 400 kilómetros cuadrados dentro del territorio sirio, ha generado condenas, y los críticos acusan a Israel de violar el acuerdo de alto el fuego de 1974 y aprovecharse del caos en Siria tras la caída de Al Assad para apropiarse de los territorios.

Israel arrebató los Altos del Golán a Siria durante la guerra árabe-israelí de 1967 y luego se los anexionó, una decisión no reconocida por la mayoría de los países del mundo.

El martes Netanyahu dijo que las tropas israelíes permanecerían en el lugar hasta que se establezca otro acuerdo que garantice la seguridad de Israel. El Primer Ministro israelí hizo los comentarios desde la cumbre del Monte Hermón, el punto más alto de la región, ubicado a unos 10 kilómetros de la frontera con el Golán ocupado, en territorio sirio.

Las delegaciones extranjeras hacen cola en Damasco para hablar con Al Qaeda

Dos semanas después de la caída de Bashar Al Assad, las delegaciones extranjeras siguen llegando a Damasco, donde el nuevo dirigente sirio Al Jolani tiene la agenda completa.

Pero ahora Al Jolani es un estadista y en las crónicas periodísticas ese nombre ya no aparece para nada. No sólo ha cambiado el nombre de Al Qaeda y la bandera de Siria, sino el suyo propio. Ahora le llaman Ahmad Al Shareh, que es su verdadera identidad.

El domingo el terrorista sirio se reunió con el ministro turco de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, y una fuente cercana al gobierno saudí indicó ayer que una delegación de alto rango también se reunió el domingo en Damasco con Jolani/Shareh, el primer contacto oficial conocido entre los saudíes y el dirigente de Al Qaeda.

También recibió al jefe de la diplomacia jordana, Ayman Safadi, quien dijo que su país está dispuesto a participar en el negocio de la reconstrucción. Es el primer alto dirigente jordano que visita Siria desde la caída de Bashar Al Assad. La televisión pública jordana informó sobre la colaboración en diversos negocios, como el comercio, la gestión de fronteras, la ayuda humanitaria o la seguridad.

Jordania, que limita con Siria al sur, alberga a unos 680.000 refugiados sirios registrados en la agencia de refugiados de la ONU, pero Ammán dice que ha recibido alrededor de 1,3 millones de desplazados por la guerra en Siria. Desde la caída de Bashar Al Assad el 8 de diciembre, sólo 13.000 sirios han regresado a sus hogares a través de las fronteras de Jordania.

Ayer una delegación qatarí aterrizó ayer en el aeropuerto de Damasco, a bordo del primer avión de Qatar Airways que aterriza en Siria desde la caída de Al Assad. Jolani/Chareh recibió a una delegación encabezada por el ministro de Asuntos Exteriores, Mohammad Bin Abdelaziz Al Julaifi, que expresó su disposición a lanzar inversiones a gran escala en Siria en diversos campos, particularmente en el sector energético.

“Siria y su pueblo necesitan apoyo en esta importante etapa […] Esto requiere esfuerzos concertados de todos, en particular en lo que respecta al levantamiento de las sanciones y a los futuros proyectos de desarrollo”, afirmó Julaifi.

Un responsable qatarí dijo que un equipo técnico acompañaba a la delegación para evaluar la capacidad del aeropuerto de Damasco para reanudar sus operaciones. “Qatar se ha ofrecido a brindar apoyo técnico para la reanudación de los vuelos comerciales y de carga, así como garantizar el mantenimiento del aeropuerto durante la fase de transición”, añadió el ministro.

“Creo que la reunión está en marcha, esta misión diplomática está confirmada”, declaró el jefe de la diplomacia italiana, Antonio Tajani, durante una visita a Kosovo, según la agencia de noticias ANSA. “Queremos desempeñar un papel activo en la reunificación de la situación en Siria, en la pacificación y la estabilización”.

Por su parte, el Ministerio de Asuntos Exteriores iraní expresó ayer su apoyo a la soberanía de Siria tras la caída de su aliado Bashar Al Assad, al tiempo que afirmó que no tiene contacto directo con los nuevos dirigentes sirios.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies